Capitulo 21

¿Jugamos?

Q: Siento llegar tarde- se disculpaba

M: No te preocupes…yo acabo de llegar también

Q: Se me echó la hora encima- besó a la chica en la mejilla.- Hey…que guapa estas.- sonreía mientras miraba a Molly

M: Gracias- respondió ruborizada-tu también estas….impresionante-

Q: No disimules…sé que traigo una cara pésima…no he parado en todo el día.-

M: ¿Cara pésima?- preguntó con sarcasmo mientras la invitaba a pasar dentro del club, donde se iba a celebrar la cena.-

Q: Si…mira- se inclinó hacia la chica- tengo ojeras…-musitó.

Molly se quedó paralizada, la rubia se acerco a escasos centímetros de su rostro y su cuerpo se tensó.

Q: Estoy echa un desastre

M: No digas tonterías.- exclamó apartándose rápidamente.

El local estaba lleno, pero la cena se iba a realizar en una zona privada. Pronto descubrieron al resto de invitadas, todas amigas de Tina y Bette. Fueron saludándolas una a una, Shane, Alice, Helena, Kit, Tasha, Papi, Bette y Tina por supuesto, además de varias chicas más, que eran desconocidas para ambas.

Rachel no había dado señales de vida. Tina no había recibido ninguna llamada de la morena excusándose y no había aparecido en el local. La cena comenzó y las conversaciones entre las chicas se hacían amenas. Quinn, ocupaba uno de los extremos de la enorme mesa, a su lado se encontraba Molly, mientras que Shane, Alice y Tasha , quedaban frente a ellas.

M: ¿Dónde has dejado la moto?- preguntó a la rubia.

Q: En el jardín- respondió con una enorme sonrisa.

M: ¿En el jardín?- preguntaba nuevamente

Q: Si…no me preguntes que hace allí, porque no podría contestarte.- respondió lanzando una mirada a Shane que permanecía ausente a la conversación.

Q: Oye…en serio, estás preciosa- volvía a halagar a la chica- quiero decir, siempre lo estás, pero hoy…no sé- exclamaba mirándola fijamente.

M: Basta Quinn, -bajó la cabeza-

Q: ¿No puedo decirte la verdad?-

Shane comenzaba a interesarse en la conversación de ambas chicas.

M: No es eso…es que, no sé…es extraño que me digas esas cosas-

Q: ¿Por?, ¿no le puedo decir a mi amiga que está guapa?.

Molly seguía cabizbaja, buscando la copa de vino para dar un gran trago mientras trataba de mantener la compostura.

Q: Si te vas a ruborizar, no te lo digo más…no te preocupes- espetó algo seria tras ver la postura de la chica.

M: Quinn- murmuró acercándose a la chica- ¿De verdad me lo dices en serio?.-clavó sus ojos en los de la rubia.

Q: Claro- respondió sin titubeos y aguantándole la mirada- Molly ¿Te pasa algo?.

La actitud de Quinn estaba colapsando a la chica por momentos. Ya eran dos los acercamientos que había tenido con ella, meramente casuales, pero que sin duda, provocaban todo tipo de sentimientos contradictorios en la joven, que luchaba por mantenerse firme.

Shane seguía observando la escena.

M: Tengo que ir al servicio- se excusó, abandonando la mesa con rapidez.

Shane aprovechó ese momento de ausencia para dirigirse a Quinn.

Sh: Hey…-buscó a la rubia tratando de pasar inadvertida para el resto, que seguían con sus charlas.- ¿Qué haces?.

Quinn alzó la mirada hacia la fotógrafa, dejando a un lado su plato de comida.

Q: Comer…-exclamó con una ceja levantada.

Sh: No juegues con Molly…¿entiendes?.

Q: ¿Qué?- estaba confundida.

Sh: Escucha- se acercó a la chica por encima de la mesa- no creo que lanzarle piropos sea lo mejor tal y como está.

Q: ¿Qué dices Shane?...¿Que le pasa a Molly?- murmuró.

A: Hey Shane- interrumpió Alice.- ¿Has conseguido las modelos para la publicidad?- preguntó en voz alta, creando la expectación en todo el grupo.

Shane volvió a tomar posición sobre el respaldo de la silla y comenzó a explicar todo el proyecto de las fotos. Quinn, completamente confundida por aquellas palabras, no dudó en levantarse y dirigir sus pasos hacia el servicio. Queria saber que es lo que le sucedía a Molly.

Quinn entró en el pequeño servicio, había solo tres puertas y una de ellas permanecía cerrada. Supuso que Molly estaba en él y pacientemente la esperó junto a los lavabos.

La sorpresa en el rostro de la chica fue abismal al descubrir a la rubia allí.

M: ¿Qué haces aquí?.

Q: Esperarte.

M:¿Por?- comenzó a lavarse las manos.

Q: ¿Qué te pasa Molly?... y no me digas que nada, porque no me vas a engañar.

M. Quinn…no creo que sea el momento ni el lugar para hablar de esto.

Q: Te equivocas- se acercó a la chica- es el momento y el lugar porque necesito saber que te pasa…-preguntó preocupada.- ¿He hecho algo?...¿te ha pasado algo?...dime….

La chica bajaba su cabeza, empezó a dudar, completamente nerviosa y tratando de no mirar en ningún momento a la rubia.

Q: Molly- susurró colocando ambas manos sobre la mandíbula de la chica, alzándola para poder observar sus ojos.- Somos amigas…puedes confiar en mi.

Apenas le dio tiempo a terminar la frase cuando la chica, cerrando sus ojos, avanzó hacia Quinn, besándola sin previo aviso. Se aferró con fuerza al cuello de la rubia, manteniendo el beso durante varios segundos. Quinn trataba de recuperar la compostura. Los labios de la chica se movían sobre los suyos y sintió como su lengua buscaba un hueco por donde colarse. La rubia entreabrió sus labios por inercia y Molly aprovechó para acoplarse completamente a su boca.

En la mente de Quinn, comenzó a escucharse con nitidez la voz de Rachel. Como si de un sueño se tratase, la morena golpeaba en su interior repitiendo su nombre. La rubia reaccionó y con delicadeza apartó a Molly de sus labios.

Pasaron unos segundos intensos, donde ambas permanecieron mudas, mirándose sin saber como reaccionar. Fue Molly quien lo hizo.

M: Lo siento- se disculpo abandonando el servicio.

Quinn aun no había reaccionado completamente. No podía creer lo que acababa de ocurrir en aquel lugar, no quería creerlo. Molly le había besado, una de sus amigas le había besado y no fue un beso casual. La chica buscó prolongar ese beso, que probablemente no habría sido interrumpido si no es ella la que pone fin al acto.

La rubia se llevo las manos a la cabeza. No entendía que diablos había sucedido allí ni que se iba a encontrar cuando saliese de allí.

Respiró y tras varios minutos, regresaba hacia la mesa, dónde Molly, ya permanecía sentada, con el rostro desencajado mientras observaba la llegada de la rubia. Quinn mantuvo la compostura a pesar de que la gran mayoría de invitadas lanzaron sus miradas hacia ella.

R: ¡Quinn!- la voz de la morena la interrumpió.

Q: Rachel…-exclamó girándose hasta descubrir a la chica, que caminaba tras ella.

R: ¿Estás bien?- preguntó al ver la palidez en el rostro de la rubia.

Q:¿Què haces aquí?-

R: He venido a cenar- expresó con dificultad- ¿Te encuentras bien?...me ha dicho Molly que estabas en el baño y fui a buscarte…

Quinn seguía bloqueada. Su mirada se dividía entre Rachel y el rostro desencajado de Molly.

R: Quinn…me estás asustando, ¿estás bien?- le sujetó del brazo al ver que no contestaba.

Q: No, no me encuentro bien…¿puedes llevarme a casa?- necesitaba salir de allí. Necesitaba tomar aire, no quería encontrarse con la mirada impasible de Shane y la vergüenza en los ojos de Molly y mucho menos, quería que Rachel estuviese allí, entre ellas, tras lo que acababa de suceder.

R: Claro…vamos, se lo diré a Tina.

La morena se acercó al grupo y dirigiéndose a Tina se excusó y les explicó que Quinn no se encontraba bien y había decidido llevarla a casa. Bette se levantó rápidamente buscando a la rubia, que ya ponía rumbo hacia la salida, entre la multitud que bailaban en la pista central.

B: HeyQuinn- sujetó el brazo de la chica impidiéndole que siguiese su camino- ¿Qué te pasa?.

Q: Lo siento Bette, no me encuentro bien, estoy mareada- mintió.

La mujer avanzó con ella hacia la salida y una vez en la calle, se dispuso a esperar a Rachel.

B: ¿Es eso, o es que ha pasado algo?.- preguntó

Q. No Bette, esta todo bien…pero algo ha debido sentarme mal y…le he pedido a Rachel que me acerque a casa…Discúlpame con Tina.

B: Está bien…pero sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad?- espetó dejando claro que sabía que algo le estaba pasando y nada tenia que ver con su salud.

Q: Lo sé- murmuró.

Rachel aparecía ante las dos.

B: Rachel…será mejor que te la lleves pronto, será mejor que descanse-

R: Tranquila, ya me ocupo.

B: Si necesitas algo, me llamas, ¿ok?-

Q: Gracias Bette.

R: Lo haré- respondió con una leve sonrisa.

La morena sujetó el brazo de Quinn, mostrándole una ayuda para que pudiese caminar con seguridad, si así lo necesitaba. Bette, tras despedirse de las chicas, regresaba al interior del local.

R: ¿Has comido algo?- preguntó preocupada mientras se dirigían hacia el coche.

Q: Rachel…no me siento mal por haber comido algo…- respondió recuperando la compostura.

R: ¿Que?, Entonces, ¿Qué te pasa?-

Q: Quería salir de ahí, me estaba agobiando y no sabía como hacerlo…siento haberme servido de ti-

R: Joder Quinn- recriminó- me has asustado… ¿por qué no me lo has dicho y ya?-

Q: Porque creía que no me ibas a hacer caso si te digo esto…quería darte pena- mostró una leve sonrisa. La rubia comenzaba a olvidarse de lo sucedido con Molly. Rachel permanecía enfadada ante ella, de una forma divertida y adorable. –Aun así…te agradecería que me llevases a casa…¿o pido un taxi?.-

R: Quinn Fabray, deja de mirarme con cara de corderito…me has asustado de veras.

Q: Lo siento- se serenó- tienes razón, no tengo derecho a privarte de una fiesta…llamo a un taxi y listo, suficiente has hecho con sacarme de ahí.- respondió mientras buscaba su móvil.

R: Deja de decir estupideces…y monta en el coche- espetó con autoridad- no hagas que me arrepienta.

Quinn no pudo evitar sonreír, lo que puso más furiosa a la morena y sin dudarlo, se sentó en el coche, esperando que Rachel hiciera lo mismo.

El recorrido fue en absoluto silencio. Quinn planeaba su próximo paso. Tenia que conseguir que la morena entrase en la casa, necesitaba que lo hiciese. Quería eliminar aquel beso que le había dado Molly de su mente y la clave para hacerlo, la tenía Rachel. Por supuesto, la morena no iba a saber de lo sucedido en los servicios, no hasta que aclarase ese asunto con la chica. Ya tendría tiempo de hablar con ella, de preguntarle que le sucedía y porqué le beso…y sobretodo, dejarle claro que a ella, solo le interesaba una chica…la misma chica que en ese instante conducía directa hacia su casa.

Rachel, se mantenía en silencio. Necesitaba una excusa para entrar en la casa. La actitud de Quinn era extraña, sentía que realmente, algo le había sucedido allí dentro. Pero no era tiempo de pensar en eso. Rachel sentía la imperiosa necesidad de estar a solas con ella, fue la única razón por la que decidió acudir a la cena, sabiendo que al día siguiente tenía que viajar. Ver a Quinn, daba igual los segundos, minutos u horas…simplemente quería verla y ahora la llevaba en el coche, en pleno silencio y con una leve sonrisa en su rostro, que la descentraba por completo.

Q: Rachel- murmuró de forma sugerente al tiempo que el auto se detenía frente a la casa- creo que debes entrar un momento…

La morena tragó saliva, era la frase que había estado esperando durante todo el trayecto.

R: ¿Por?...¿Te encuentras mal de veras?- disimulò.

Q: No….pero llevo varios días queriéndote recordar algo y siempre se me olvida.- buscó la mirada de la chica.

R: ¿El qué?- preguntó confundida.

Q: ¿Tu no tenias que hacer una monografía sobre una película?- preguntó tratando de permanecer seria.

Rachel dudó. No tenia ni idea de lo que estaba hablando la rubia.

R:¿Una monografía?.

Q: Si…entraste en casa para buscar una película…the Crawling hand, creo que era…

R: Ah…- recordó la escena vivida el primer día que se encontraron tras su separación- eh…si…si- tartamudeaba.

Q: Te dejaste la película en casa…deberías llevártela si la vas a necesitar…- la voz de Quinn se volvía cada vez más sensual.

Rachel asentía, aquella estúpida y absurda excusa que le sirvió para colarse en la casa, volvía a servirle para hacerlo en ese momento.

Intuía que Quinn, sabía que todo era mentira, que no necesitaba aquella horrible película para nada y por eso la dejó olvidada, pero si insistía en que entrase, quizás era porque tenía la misma sensación que ella. Quizás la estaba invitando de una forma más casual, tratando de no ofenderla.

Ambas bajaron del coche y pusieron rumbo hacia la casa. Quinn caminaba delante, se mordía los labios, no iba a permitir que aquella noche, la morena se fuese sin más. Si había sido capaz de sacar aquella excusa de la película, también podría convencerla para que se quedase de cualquier otra forma, incluso fingir malestar si era necesario.

Rachel seguía los pasos de la rubia, sus ojos se perdían en su espalda, en su elegante caminar, en su trasero. No iba a esperar nada, no podía aguantar más aquella sensación de tener al amor de su vida frente a frente y no saciar sus ganas. Tenia que encontrar la excusa perfecta para no salir de aquella casa hasta que ella misma no lo desease.

Quinn se detuvo mientras introducía las llaves en la cerradura. Rachel aguardaba a sus espaldas, cada vez más cerca. Al abrir la puerta, la luz del salón las recibió.

Q: Dejé la luz encendida para que Tarzàn no se pierda…- espetó tratando de sacar conversación.

Rachel no dijo nada, se limitó a entrar y cerrar la puerta tras ella. Quinn dejaba las llaves sobre el pequeño cuenco que había en la mesilla del salón y alzo la cabeza, confirmando que el pequeño cachorro permanecía en su cesta, completamente dormido.

Q: Es como un bebé- susurró al tiempo que se giraba, buscando a la morena.

Rachel permanecía apoyada en la puerta de entrada, no había dicho nada, no sonreía, ni respondía de ninguna manera. El cruce de miradas se hizo patente entre ambas. Rachel abandonó su posición y con paso firme y seguro, avanzó hacia Quinn, que seguía observándola, ésta vez con un halo de deseo en su rostro.

Los movimientos de la morena fueron lentos, suaves…delicados. Alzó sus brazos alrededor del cuello de Quinn al tiempo que única su cuerpo con el de la rubia. Seguían mirándose. No hubo palabras. Rachel se adueño de los labios de su chica y Quinn reaccionó de igual forma, entregándose en aquel beso, lento, apasionado, con una intensidad y una delicadeza infinita. Sus manos rodearon la cintura de la morena, atrayéndola con fuerza hacia ella, al mismo tiempo que sus lenguas, se encontraban. La ternura dio paso a la pasión, al deseo, a las ganas de abarcarse por completo.

Las dudas, los miedos, el dolor fue desapareciendo al mismo tiempo que la ropa caía sobre el suelo del salón. Una lucha divertida, sexy, en la que las manos recorrían con ansias cada zona del cuerpo de la otra que tanto habían añorado en esos días, una batalla en la que los besos y los mordiscos se intercalaban con los primeros suspiros.

R: ¿Puedo hacer algo?- Susurró sobre los labios de la rubia.

Q: Haz lo quieras…pero conmigo- respondió entre besos.

Rachel sonrió, su mirada estaba llena de deseo, de locura y con un leve tirón, arrastró tras ella a la rubia. La morena caminaba hacia la cocina, había ido dejando atrás los zapatos y la blusa para dirigirse hacia el jardín, con la falda y el sujetador cubriendo el pecho. Quinn caminaba a trompicones tras ella, rodeando su cintura, dejando besos por la espalda y perdiéndose con el perfume que desprendía el suave pelo de la morena.

Q: Quieres tenerme bajo las estrellas- susurró cuando llegaron a mitad del oscuro jardín.

R: Mejor aun…- respondió abriendo la verja que delimitaba la casa con el jardín de Shane.

Q: ¿Dónde vas?- preguntó al descubrir las intenciones de colarse en la casa.

R: A cumplir mi mayor fantasía erótica…-

Rachel volvía a tirar de la rubia, obligándola a entrar en el jardín de la vecina y tras varios pasos, se desprendió de las curiosas manos de la chica, que se perdían bajo su falda.

Quinn se detuvo, tratando de averiguar que hacia Rachel en aquel jardín tan oscuro. Caminó hasta el porche y encendió una pequeña luz que lo decoraba. La repentina iluminación provocó un resplandor en Quinn que la hizo girar su cabeza. Cuando volvió a buscar a la morena, su cuerpo tembló.

Rachel la esperaba sentada sobre la mesa de billar. Incitándola con una sugerente mirada, para que se acercase.

Q: ¿Quieres jugar al billar?- preguntó sutilmente al tiempo que caminaba hacia ella.

Rachel se humedecía los labios.

Q: ¿Hay algo más que necesites para cumplir tu fantasía?- se acercó hasta colocarse frente a la chica, que le dejaba paso mientras permitía que la rubia se colocase entre sus piernas.

R: Solo una cosa…-

Q: Pide…

R: Tu.

Quinn no dudó y se lanzó sobre los labios de la morena. El encuentro de ambas provocó que Rachel comenzara a tomar posesión de la mesa, deslizándose sobre la suave tela que cubría la mesa y dejando caer su espalda, al tiempo que Quinn, con delicadeza se subía sobre ella, colocando su muslo entre las piernas de la chica.

Quinn permanecía con los pantalones que había llevado a la cena y la blusa, Rachel por su lado se había desprendido de la parte superior, cubierta solo por el sujetador y una vaporosa falda.

La rubia tomaba por completo a la morena, sujetaba sus manos, manteniéndolas pegada a la mesa, mientras se perdía en un profundo beso que fue abandonando lentamente, para rozar con su lengua la mandíbula, el cuello y la clavícula de la chica. La cadera de Rachel buscaba el calor de su chica.

R: Quítate los pantalones- suplicó.

Quinn la miró durante unos segundos. Sus ojos desprendían un erotismo inusual que provocaba más aun a Rachel.

Q: Me esperas un segundo…-susurró al tiempo que rozaba los labios de la chica con su lengua.

R: ¿Dónde vas?...-preguntó al ver como se apartaba de ella-Quinn… no me dejes así….

La rubia detuvo sus pasos y volvió la mirada hacia la morena, que la observaba confundida sobre la mesa.

Q: Cuando vuelva…quiero que me sorprendas.- sonrió al tiempo que volvía sobre sus pasos y se colaba en la cocina de Shane.

Rachel se impacientó. No tenia ni idea de lo que pretendía hacer Quinn, quizás aquella idea de llevarla a la mesa no había sido buena. Quizás la iba a distraer demasiado. Se lamentaba, si hubiese permanecido en la casa, ya estarían sobre su añorada cama.

R: Sorprenderla- murmuró.

Quinn buscaba entre los botelleros de la fotógrafa. Había encontrado lo que buscaba. Nunca fallaba, Shane siempre tenía tequila en su casa y seguro que no le iba a importar si bebía un poco. Tras hacer acopio de la botella, busco un pequeño bote de sal y un limón de la despensa.

La sonrisa se hacia traviesa en su rostro mientras caminaba hacia el jardín. No sabía que cara iba a poner Rachel cuando descubriese sus ideas, pero se hizo una idea de cómo sería al regresar al jardín.

Más o menos, pondría la misma cara que se le quedó a ella al descubrir a la morena en ropa interior. Permanecía boca arriba, con la mirada perdida en el estrellado y oscuro cielo. La rubia caminó hacia ella, sin apartar la vista del cuerpo de la chica.

Rachel alzó la cabeza y descubrió a Quinn.

R: ¿Te he sorprendido?-preguntó traviesa.

Q: Tu que crees- respondió con la voz entrecortada.

Colocó la botella sobre el filo de la mesa, junto con la sal y el limón. Rachel observó el detalle y esbozó una sonrisa. Quinn, comenzó a desvestirse, desabrochando con suavidad cada botón de su blusa y los pantalones. Rachel no perdía detalle de la acción, hasta que quedó semidesnuda, frente a ella.

R: Se te ha olvidado traer vasos- susurró.

Q: No lo vamos a necesitar….-

Quinn volvía a tomar posesión de la morena, sentándose sobre ella a horcadas. Volvía a regalarle un profundo e intenso beso, al que abandonó para comenzar con su juego.

Dejo caer varias gotas del limón sobre el cuello de la morena, unos granitos de sal entre el pecho y un fino reguero de tequila en la tersa barriga. Rachel permanecía tumbada, había dejado caer la cabeza sobre la mesa, quería sentir los labios de su chica por todo el cuerpo.

Quinn recogió los granitos de sal con su lengua, provocando el primer suspiro de Rachel, lentamente pero sin pausa, bajó hacia el vientre, lamiendo el tequila que permanecía intacto y rápidamente, volvía a subir para morder con ansias el cuello, donde quedaban las gotas de limón.

Rachel enloquecía al sentir a la rubia de aquella forma, que volvía a dejar caer gotas de tequila por el resto del cuerpo, ésta vez, olvidando el limón y la sal. Su lengua se paseaba por cada recoveco, humedeciendo sus labios con el licor, provocando que la piel de la chica, se erizara con cada roce.

La morena hizo un intento por coger la botella, pero Quinn no se lo permitió. Era su turno y Rachel tendría que esperar a que ella terminase. Con delicadeza, dejó un poco de tequila sobre los labios de la chica. Rachel trató de beberlo pero la rubia no le dejó. Fueron sus labios los que bebieron aquellas gotas al tiempo que le besaba.

Quinn jugaba, Rachel comenzaba a desesperarse. Su cuerpo exigía más, más contacto, más calor y se lo hizo saber con un simple roce de su centro con el muslo de la rubia. Quinn no dudó. Ella lo deseaba igual o incluso más que su chica.

Magistralmente retiró el sujetador y las braguitas de la morena, dejándola completamente desnuda y de forma sutil, deslizó la botella desde el cuello hasta el final de su vientre, dejando un hilo de licor. Quinn entregó un dulce y tierno beso sobre los labios ardientes de Rachel, para lentamente bajar, intercambiando besos y roces con su lengua, recorriendo aquel camino que marcaba el fuerte licor y que terminaba justo al llegar a aquella deliciosa zona que tanto había echado de menos.

Sus labios se hundieron en la entrepierna de Rachel, que dejó escapar un fuerte suspiro al sentir el calor del aliento y la humedad de la lengua de la rubia. Rachel enloquecía. Había echado tanto de menos sentir a su chica de aquella forma que casi no terminaba de creérselo. El deseo estaba pudiendo con todo, la lengua de Quinn conocía a la perfección el cuerpo de la morena y sabía lo que hacer en cada momento.

El calor la inundaba, ni la suave brisa que se dejaba notar, apaciguaba el extremo calor que sentía y que aumento al sentir como su interior recibía los suaves y delicados dedos de su chica. Rachel enredaba sus dedos entre el pelo de Quinn, acariciándola, agradeciéndole que estuviera llevándola al mismísimo cielo que las cubría. Un ligero sudor comenzó a hacerse presente sobre la fina y suave piel de la morena, que dejaba entrever que estaría a punto de explotar.

Quinn lo supo en el mismo instante en el que su lengua hizo presión sobre el centro de su chica, sintiendo como palpitaba, como emanaba calor.

Permaneció en aquella postura durante varios minutos, esperando la calma de aquella zona mientras Rachel dejaba escapar los últimos suspiros y relajaba su cuerpo sobre la mesa, la que había sido su pequeña y sensual fantasía.

R: Ven aquí- pidió con ternura.

Quinn se deslizó sobre el cuerpo de su chica para fundirse en un abrazo con ella. Estaban completamente unidas, abrazándose con fuerza, con intensidad, con amor. Todo el dolor parecía haberse esfumado, todos los gritos, las peleas, la distancia, aparecían en la mente de ambas como algo muy lejano.

Quinn no podía soltarla, no se atrevía por temor a volver a aquella realidad que las mantenía separadas. Por temor a la reacción de Rachel.

La morena por su lado, trataba de no pensar. Estaba en mitad de aquel jardín, con Quinn entre sus brazos, el cielo sobre sus cabezas y no quería que todo terminase tan pronto. Quería seguir disfrutando de aquel momento, de aquellos besos, de aquel amor y apartar los pensamientos que la obligaban a actuar con cordura, pensamientos que no habrían aceptado que terminase en aquella situación.

Q: Hueles tan bien- susurró buscando la mirada de la morena.

Rachel sonreía.

R: Espero que estés preparada

Q: No puedo beber más tequila…- musitó dejando un pequeño beso sobre la nariz de la chica.

R: ¿Quién ha dicho que vayas a beber más?.- respondió divertida mientras conseguía alzar a la rubia y separarse de ella.

Q: ¿Dónde vas?...- pregunto

Rachel bajó de la mesa y comenzó a recoger la ropa que había quedado esparcida por el suelo. Quinn permanecía sobre la mesa.

R: Creo que necesito un baño…relajante- dijo de forma sugerente al tiempo que abandonaba el jardín.

Quinn seguía observándola, ver a la morena completamente desnuda, caminar por el jardín en la oscuridad de la noche la tenia hipnotizada..

R: ¿Quinn?- Exclamó desde el porche de la casa.- te doy 2 minutos….si tardas más….cerraré la puerta con llave.

Quinn sonreía, rápidamente recogió su ropa y se dispuso a apagar la luz del jardín de Shane. Corrió a través de ambas casas hasta llegar a su destino. La puerta del baño permanecía entreabierta y sin dudarlo, se coló. La bañera ya estaba llenándose, pero no había rastro de Rachel en el habitáculo.

Q: ¿Rach?- alzó la voz sin apartar la vista de la bañera.

R: Eres más rápida de lo que pensaba- espetó a sus espaldas.

Quinn se giró y se encontró a la morena portando varias velas que pronto colocó en puntos estratégicos y comenzó a prenderlas.

Quinn apagó la luz cuando ya habían sido encendidas algunas de ellas y se acercó lentamente a la morena.

Q: Si no llega a ser porque he sido yo la que te ha sacado de la cena…juraría que lo tenias preparado- murmuró acariciando la espalda de la chica.

R: ¿Qué te hace pensar que no es así?