Holaaaaaaaa! Si, lo se, una eternidad para actualizar, lo siento. Feliz navidad, feliz año nuevo atrasados para todos! En serio ojala que sea un súper año nuevo y les vaya súper bien en todo lo que hagan 3 Ahora sí, prometo intentar dejar de tardar tanto en cada cap., sus review me ayudan bastante a escribir pero a veces tardo más subiéndolos que escribiéndolos!jajajaja Comercial super rapido: mi canal de youtube: channel/UCxF1umIXjBsLkqpzYJeqxbg. Ahora si, la cosa entre el #OQ y #EC esta muuuuy dividida…Asi que si me ayudan con su comentario genial, tengo en mente ya como ira todo pero son de mucha ayuda muahahaha Gracias a los que por MP me recordaban la historia y preguntaban, en serio me hacen escribir mas rapido jajajaja Ojala les guste el cap, gracias por cada fav, follow y review!
Capitulo 21.
Ya era más de media noche y Hook seguía platicando con Jazmín en el Jolly Roger, ambos se habían relajado después de unos minutos y un par de bromas mutuas, el humor ácido y sarcástico era algo que tenían en común y parecía agradarles. Hook le respondió casi todas sus preguntas tratando de no ser muy duro y sin darse cuenta habían dejado pasar el tiempo.
-Deberías ir al palacio y dormir un poco.-dijo Hook al ver a la joven bostezar.-Ya es tarde y ya me has torturado bastante.-le recordó el pirata, haciendo que la princesa sonriera con burla y terminara por asentir.
-Supongo que tienes razón.-replico Jazmín sintiendo el cansancio.-Por suerte puedo hacer que ambos estemos en el palacio en un segundo.-sonrió pícaramente la joven mirando al pirata, quien sonrió pero negó con la cabeza.
-Preferiría pasar la noche aquí, princesita.-ironizo Hook señalando el camarote principal, pero Jazmín torció el gesto en una mueca de no agradarle mucho la idea.-Mañana volveré caminando al palacio, no es para tanto.-se excusó el pirata levantándose de la silla y encogiéndose de hombros.
-Te tomara mucho tiempo, es bastante distancia.-contesto la joven con una mueca, Hook arqueo las cejas.-Es mucho más fácil si te hago aparecer ahí de una vez.-dijo Jazmín encogiéndose de hombros, Hook la miro incrédulo.
-Eres un encanto, niña.-ironizo Hook en un gruñido que la hizo reír al verlo rodar los ojos y torcer el gesto.-Solo porque tienes que dormir.-se defendió Hook dramatizando una mueca, la joven asintió y con un movimiento de muñeca ambos fueron envueltos por una nube de humo roja que los hizo aparecer en sus respectivas habitaciones dentro del palacio de Agrabah.
A la mañana siguiente el ambiente en el palacio era tranquilo y silencioso, todos estaban dormidos en sus respectivas habitaciones. Regina se levantó a la hora que siempre acostumbraba, bastante temprano para el criterio de la mayoría. La reina se levantó de la cama y se asomó al balcón para apreciar la vista de la mañana, estuvo rato sumergida en sus pensamientos y después salió de su recamara para pasar a la de Jazmín, encontrándola profundamente dormida. Regina volvió a cerrar la puerta sin hacer ruido y bajo hacia el gran comedor del palacio, el silencio era total y le agradaba esa sensación de soledad, le servía para pensar. Regina necesitaba pensar que haría, por el momento había solucionado el tema de su hija que era lo que más le preocupaba, extrañaba a Henry y deseaba verlo así que esperaba pronto estar con él, pero tenía que tomar otra decisión. Regina tenía que tomar una decisión acerca de David y Robín, no era sencillo pero debía hacerlo, se sentía confundida cuando estaba con ambos, sentía cosas por los dos y se sentía bien la compañía de ellos pero sabía que no podía tener esos sentimientos para siempre. Regina estuvo un buen rato sola paseándose por el palacio antes de regresar a su recamara para arreglarse antes de comenzar el día.
Emma fue la última en despertar esa mañana. La rubia se había levantado de la cama poco antes de mediodía y después de arreglarse salió de su habitación, no se sorprendió al ver que todos ya estaban en sus asuntos, todos ya sabían que a la Salvadora le gustaba aprovechar sus horas de sueño. Emma se encamino a las escaleras para bajar al comedor y arqueo las cejas al escuchar voces que provenían de ahí, no tardo en reconocerlas y saber de quienes se trataban, no podían ser otras que Regina y Zelena, cada que estaban juntas por más de 5 minutos acaban discutiendo por algo, era gracioso presenciarlo, Emma no podía negar que actuaban como las hermanas que eran. La rubia sonrió divertida antes de dar el último salto al comedor y mirar a las dos mujeres que debatían algo sentadas en la mesa del comedor.
-¿Qué sucede ahora?-pregunto Emma acercándose a la mesa y tomando una taza de café que ya estaba servida, paseando su mirada entre Regina y Zelena.- ¿Zelena se ha puesto las zapatillas de la Reina?-pregunto Emma con sarcasmo antes de tomar un sorbo de café, ganándose las miradas asesinas de la pelirroja y la morena.
-Muy graciosa, Swan.-ironizo Regina mirándola con burla, Emma le sonrió descaradamente y se dejó caer en una de las sillas.- ¿Se te olvido correr las cortinas esta vez? Apenas es medio día.-replico Regina con su habitual tono sarcástico.
-No lo creo, esta vez la Salvadora se ha caído de la cama, es la única explicación a que nos haga compañía sin ser mas de las 12.-ironizo Zelena mirando a Emma con un gesto burlón, la rubia rodo los ojos.
-Definitivamente son hermanas, igual de malvadas y con el mismo gusto para burlarse de los demás.-gruño Emma con un gesto de resignación, haciendo que Regina y Zelena arquearan las cejas en un gesto idéntico que las hizo fruncir el ceño y negar con la cabeza.
-¿Siempre has sido así de insufrible, Swan?-pregunto Zelena con un gesto de pocos amigos que hizo que Emma sonriera, mientras Regina observaba como la rubia tomaba un plato para servirse algo de comer.
-Viniendo de la Bruja Malvada lo tomare como un halago.-replico Emma dedicándole su mejor sonrisa de diversión, para después dirigir su mirada a Regina.-Apuesto a que no deseabas salir de la cama hoy, Majestad.-murmuro Emma arqueando las cejas para que Regina la escuchara a un par de sillas de distancia, la rubia oculto una sonrisa al ver como Regina tensaba el gesto en señal de molestia.
-Gracias por recordármelo, Emma.-contesto Regina negando con la cabeza. Zelena oculto una leve sonrisa de diversión, que Emma tuvo que esforzarse por compartir.-Seguro recuerdas lo divertido que fue cuando Neal y Hook se comportaban como un par de niños por ti. ¿Recuerdas el incidente del encendedor?-se quejó Regina para molestar a Emma.
-¿Desde cuándo le cuentas a la Salvadora tus conflictos amorosos, Regina?-pregunto Zelena con un gesto hacia su hermana, quien arqueo las cejas ante la pregunta de la pelirroja.
-Desde que podría ser mi madrastra si decide darse una oportunidad con mi padre.-dijo Emma con burla al beber un sorbo de café, ganándose la mirada asesina de Regina.-Aunque no lo creas, Zelena, tu hermana me quiere, muy en el fondo adora nuestras profundas charlas.-añadió Emma dramatizando un gesto.
-Sobre todo tus consejos, Swan, siempre es útil tener amistad con alguien que salió de la cárcel sin daños aparentes.-replico Regina mirándola con desdén, ganándose una mueca de Emma quien fingió ofensa.
-Cuidado, Majestad, podrías hacer que tu hermana se ponga celosa de nuestra hermosa relación.-dijo Emma destilando sarcasmo para fastidiar a la pelirroja, quien sintió deseos de pulverizar a la rubia, por el contrario de Regina, quien tuvo que ocultar una sonrisa maliciosa al ver como Zelena gruñía por lo bajo.
-¿Cuánto tiempo durara mi castigo?-pregunto Zelena con una sonrisa descarada, haciendo que Emma y Regina dirigieran sus ojos a ella.-Si tengo que aguantar a tanto héroe cerca voy a enloquecer.-gruño Zelena con un gesto de tortura, pero tanto Emma como Regina ignoraron sus quejas.
-¿Dónde están todos?-pregunto Emma después de dar una mordida a una tostada y dejarla en el plato frente a ella, Zelena ignoro la pregunta de la rubia pero escuchaba con curiosidad.
-Gold está en la biblioteca, Jazmín en su habitación, a Killian no lo he visto desde ayer.-dijo Regina con un gesto de curiosidad.-Robín salió hace un momento a caminar y a tu padre no lo he visto desde la mañana, anda desaparecido.-dijo Regina mirando fijamente a la rubia en busca de alguna expresión que le sirviera de pista.
-Odio cuando pones esa mirada. No soy Henry, Regina, basta.-protesto Emma rodando los ojos al sentirse nerviosa bajo la fría mirada de la alcaldesa, ahora entendía por que todos se intimidaban con ella, era bastante efectiva su forma de imponerse.
-¿Qué sabes tú que yo no?-pregunto Regina con una sonrisa maliciosa, Emma frunció el ceño y Zelena miraba todo con una sonrisa burlona.- ¿Dónde está David, Emma Swan?-pregunto Regina con curiosidad por saber que podría estar manteniendo tan ocupado al Príncipe.
-Solo sé que David tenia cosas que hacer, no sé qué cosas y no sé dónde.-se excusó Emma encogiéndose de hombros antes de tomar de nuevo su taza y centrar su atención en el color del café en ella. Regina estaba lista para interrogar a la rubia hasta hacerla hablar, cosa que no le llevaría más de 5 minutos, pero en ese momento apareció en el comedor Hook con un gesto de pocos amigos, acercándose a la mesa para tomar asiento. Hook tomo asiento ignorando las miradas curiosas de Emma, Regina y Zelena, las tres mirándolo como esperando alguna explicación.
-¿Y esas ojeras, maravilla sin mano?-pregunto Zelena con una sonrisa de burla satisfactoria, ganándose una mirada asesina de Hook.
-Deberías pensar en otros apodos, pelirroja. Deja de copiar los que tu hermana ya se encargó de ponerme.-se quejó Hook negando con la cabeza y sirviéndose una taza de café, dejando a Zelena con un gesto de indignación. Emma y Regina intercambiaron unas miradas fugaces para después centrarse en el pirata.
-¿El ron te está tratando tan mal, Hook?-pregunto Emma mirándolo con sarcasmo, Regina también sonrió con malicia al pirata, quien gruñendo dio un largo sorbo a su café.-Parece que no hubieras dormido en toda la noche.-dijo Emma mirándolo curiosa.
-Ni todo el ron del mundo se compara a la tortura a la que me sometió tu hija anoche, amor.-dijo Hook señalando a Regina acusadoramente, haciendo que la reina arqueara las cejas y que Emma y Zelena arquearan las cejas con curiosidad.
-¿Mi hija? ¿Qué paso anoche en el Jolly Roger?-pregunto Regina mirándolo expectante, Hook asintió con una sonrisa maliciosa.
-Esa chiquilla es muy buena haciendo preguntas de modo que sufras al contestarlas, igual que tú. Me hizo contarle mi historia, nuestra historia y no es fácil explicarle toda esa perturbada parte de nuestras vidas a una niña como ella.-se quejó Hook negando con la cabeza.-Aunque admito que la he pasado bien con la princesita, me gusta mucho.-admitió Hook con una sonrisa cómplice.
-Así que nuestra princesita te ha torturado toda la noche, bueno, parte de la noche.-se burló Emma cruzándose de brazos con una sonrisa de diversión.-Parece que le ha heredado a la tía Zelena el gusto por las torturas.-se burló Emma riendo divertida, provocando que Zelena se levantara de golpe dispuesta a lanzarse hacia la rubia, pero Regina la detuvo al tomarla del brazo y hacerla sentarse de nuevo.
-Déjame hacerle algo, Regina, un pequeño conjuro, solo eso.-pidió Zelena casi suplicante, Regina negó con la cabeza y Zelena tuvo que sentarse de nuevo con una mueca de frustración, para diversión de Emma y Hook.
-¿Por qué estabas en el Jolly Roger? ¿Pasaste la noche ahí?-pregunto Emma confusa, Regina esbozo una leve sonrisa al llevarse su taza a los labios, Emma noto la mirada que Hook le dio a la morena.
-Debo agradecérselo a los celos del cocodrilo.-gruño Hook mirando a Regina con una sonrisa descarada, haciendo que la alcaldesa riera divertida.-Recuérdame agradecerle al cocodrilo su viaje al Jolly Roger, muy placentero para su disgusto, amor.-sonrió el pirata despreocupado.
-¿Por qué Gold te envió al Jolly Roger?-pregunto Zelena con evidente curiosidad, recibiendo como respuesta la mirada de pocos amigos de Hook. Regina rio al negar con la cabeza y Emma la miro con intriga.
-Gold lo hizo aparecer en el Jolly Roger porque lo encontró dormido en mi cama.-dijo Regina mirando a Hook con regaño, a Emma y Zelena casi se les desencajo la mandíbula de la sorpresa y Hook se limitó a sonreír ampliamente disfrutando del shock de la rubia y la pelirroja.
-Es una pena que regresaste, pirata. Gold se ha vuelto blando en cuanto a los castigos.-siseo Zelena mirando a Hook con malicia, Regina sonrió discretamente y Emma no se molestó en ocultar su diversión.
-¿Por qué esta ella aquí? Ha matado gente, te odia, Regina. ¿No debería estar esposada o algo así? Es una psicópata, no sabemos que pueda hacer.-dijo Hook señalando a Zelena con un gesto de falsa preocupación que hizo que Zelena frunciera el ceño indignada falsamente.
-Dijo el pirata que hizo que tanto Ariel como Eric murieran por no querer perder su precioso Jolly Roger.-replico Zelena con amplia sonrisa de satisfacción al ver como Hook abría los ojos de la sorpresa y casi se le caía la mandíbula al abrir la boca. Emma miro a Hook sorprendida y Regina arqueo las cejas, ya sospechaba algo de ese asunto.
-Supongo que yo habría hecho lo mismo que Gold.-musito Robín desde la puerta del comedor, con un gesto tenso y de disgusto que intento disimular, Hook se giró rápidamente y vio al ladrón dar media vuelta para marcharse, incluso Emma había dejado de cuestionar a Hook acerca del asunto de Ariel y Eric, y Zelena había dejado de reír al ver a Robín. Regina no tardo en levantarse de la mesa y alcanzarlo antes de que se fuera.
-¡Robín!-lo detuvo Regina al llegar a la puerta del comedor. El arquero tenso la mandíbula y se giró para ver a la cara a la reina, quien se mordía el labio inferior al sentirse vulnerable delante de él, siempre había odiado la idea de que Robín pudiera mirarla como tantos otros lo habían hecho.-Lo que escuchaste no es lo que parece.-aseguro Regina cruzándose de brazos.
-Seguramente no, pero no tengo deseos de escuchar mas.-replico Robín con un dejo de ironía, Regina lo miro con resignación.-Me he esforzado mucho para no descontrolarme y darle un puñetazo a David o a Hook en la cara, incluso he tratado de perdonarte y creo que lo he conseguido porque mi amor por ti es bastante grande, Regina, pero no quiero seguir con esto.-dijo Robín apretando los dientes y mirando a la morena severo.
-¿Entonces por qué accediste a la estupidez que propuso Killian?-pregunto Regina con un gesto de nervios, Robín se limitó a negar con la cabeza.-Entiendo, conozco esa mirada, significa que no me dirás nada hasta que quieras.-se quejó Regina rodando los ojos, después de meses de prácticamente vivir con él lo conocía como nadie.
-Lo entenderás esta noche, Regina.-dijo Robín como toda respuesta, la morena frunció el ceño y fijo la vista en los ojos azules de Robín.-Odio cuando haces eso, cuando me miras así es como si nada hubiera pasado y estuviéramos en la mansión, como si siguiéramos viviendo juntos antes de que todo este desastre comenzara.-protesto Robín con una sonrisa nostálgica.
-No quieres escucharlo pero lo harás, Robín Hood.-sentencio Regina mirándolo seria, el arquero rodo los ojos.-No pasó nada entre Killian y yo, estuvimos hablando un rato y eso fue todo. Le dije que se fuera y yo me metí al baño pero el decidió tirarse en mi cama y se quedó dormido, fue cuando Gold entro y lo mando al Jolly Roger.-explico Regina con seriedad, dejando a Robín convencido de sus palabras.-Eso fue todo, sabes que esos dos no pueden dejar de provocarse mutuamente.-se quejó Regina encogiéndose de hombros.
-Te creo, no hacía falta que lo dijeras.-dijo Robín encogiéndose de hombros con seriedad, Regina frunció e ceño.-Noto como miras a Hook y no me preocupa, no lo ves cómo me miras a mi o como miras a David, sé que no hay nada ahí, pero eso él no es quien me molesta.-sentencio Robín torciendo el gesto y retomando su camino hacia el comedor, dejando a Regina muda.
-Emma, lo siento. Después me arrepentí y trate de ayudarlos.-repitió Hook por décima vez a la rubia, quien seguía regañando al pirata por sus actos pasados, todo para diversión de Zelena, quien los observaba con una sonrisa.
-¿Podemos hablar un momento, Emma?-pregunto Robín a la rubia, quien asintió. El arquero dio media vuelta y se marchó del comedor, Emma le dio una última mirada de regaño a Hook y se levantó de la mesa. Regina miro a la rubia marcharse detrás de Robín y arquero las cejas al sentir curiosidad de su charla.
Robín salió al jardín del palacio seguido de Emma, se apartaron lo suficiente para estar seguros de que nadie los estuviera escuchando. Robín miro de frente a Emma, quien cruzada de brazos esperaba que el arquero empezara a hablar, no podía negar que sentía curiosidad por su nerviosismo.
-¿Recuerdas que dijiste que podía pedirte un favor, Emma?-pregunto Robín mirando a la rubia con las manos en los bolsillos, Emma arqueo las cejas al comprender de que se trataba todo y asintió.
-Si.-asintió Emma sin darle importancia al asunto.-Somos amigos, Robín. ¿Qué favor quieres?-pregunto Emma con su habitual sonrisa cómplice y un gesto de curiosidad.
-Quiero que me ayudes a crear o a conseguir un atrapa sueños.-dijo Robín torciendo el gesto en una mueca, Emma lo miro sin comprender.-Uno como el que usamos para ver los recuerdos de Regina.-dijo Robín como si no estuviera totalmente seguro, Emma lo miraba confusa.
-¿Quieres usarlo para ver los recuerdos de alguien?-pregunto Emma confundida, Robín asintió en silencio.-No tendría por que ser exactamente un atrapa sueños, podría ser otro objeto, creo que puedo averiguar algo de eso.-dijo Emma encogiéndose de hombros y pensando en la forma de ayudar al ladrón.
-Sí, quería regalarle algo a Regina, algo especial.-dijo Robín sonriendo levemente.-Pensé que si podía guardar un par de recuerdos y dárselos sería buena idea. ¿Qué te parece?-pregunto Robín mirando a Emma con algo de duda.
-Me parece que es una gran idea, ladrón.-dijo Emma sonriéndole cómplice, Robín la miro serio.-Bien, ex ladrón.-corrigió la rubia rodando los ojos con una mueca de despreocupación.-Dame un par de horas para ver qué puedo hacer y te diré cuando lo tenga listo, recuerdo que Gold me hizo hacer el hechizo cuando Cora estaba en Storybrooke.-dijo Emma tratando de recordarlo.
-Gracias, Emma.-dijo Robín tendiéndole la mano a la rubia, quien encogiéndose de hombros la estrecho.-Sé que David también habrá pedido tu ayuda, así que gracias por ayudarme también.-dijo Robín sinceramente, Emma le guiño un ojo para relajarlo. Robín asintió en silencio y le dio la espalda para regresar a preparar todo para esa noche, mientras que Emma se encamino de nuevo al palacio.
Regina había subido a la recamara de Jazmín después de ver a Emma y Robín salir del palacio, dejando a Hook y Zelena solos en el comedor, no pasaron más de dos minutos de silencio antes de que la pelirroja se levantara y saliera del comedor, dejando al pirata con una sonrisa de maldad en los labios al saber lo mucho que la irritaba. Zelena salió del comedor y se encontró con Gold al pie de las escaleras con un par de libros en las manos.
-¿Tu esposa te ha contagiado el amor por ser un ratón de biblioteca?-pregunto Zelena con su habitual tono de arrogancia y fastidio que siempre le dedicaba al Oscuro.
-Al menos ella no ha tenido que usar la daga para que permanezca a su lado.-replico Gold con su mejor tono hiriente, haciendo que Zelena tensara la mandíbula.- ¿Dónde están todos? Tanto silencio resulta extraño.-dijo Gold mirando serio a Zelena.
-Dudo que quieras saberlo, Oscuro.-rio Zelena dirigiéndose a las escaleras para marcharse a su habitación, Gold frunció el ceño discretamente y se giró a mirar a la pelirroja que ya estaba subiendo.
-La pelirroja se refiere a que te equivocaste de blanco al mandarme a mi lejos del palacio.-dijo Hook desde la puerta del comedor, con una sonrisa de satisfacción al poder burlarse de Gold, quien lo miraba con seriedad.
-¿A qué te refieres? Pensé que seguirías en tu preciado barco.-respondió Gold señalándolo con arrogancia y superioridad. Hook sonrió aún más y se acercó a donde estaba Gold.
-Mi hija me hizo el gran favor de traerme anoche.-dijo Hook con un tono inocente para irritarlo, consiguiéndolo de inmediato.-Y hablo de que…David y Robín están muy ocupados preparando una especie de sorpresa para Regina, al parecer los dos están muy misteriosos con todo eso.-dijo Hook encogiéndose de hombros como si nada.
-¿Qué?-replico Gold mirando al pirata sin terminar de asimilarlo, Hook lo miro como si fingiera sorpresa.
-Vamos, cocodrilo. Sera divertido, ya sabes…El príncipe y el ladrón, seguro algo interesante sucede, si me disculpas.-dijo Hook al pasar junto a Gold con una sonrisa traviesa, dejando a Gold con la mandíbula tensa y ganas de clavarle su propio garfio a Hook. Gold no tuvo más remedio que rodar los ojos y negar con la cabeza, tenía que acostumbrarse a la idea de que su hija estaba lo suficientemente grande como para saber qué hacía, por mucho que le disgustara sus decisiones.
Regina toco la puerta de la habitación de su hija un par de veces antes de recibir una respuesta que la dejara entrar. La reina abrió la puerta y entro a la recamara, encontrando a la joven buscando entre su armario y tirando un par de prendas sobre la cama con cuidado. Regina arqueo las cejas y se acercó a ella.
-¿Qué haces, cariño?-pregunto Regina mirando a su hija casi metida en el gran armario de madera pegado a la pared, la joven se apartó un poco para mirar a Regina.
-Estaba por darme un baño, así que busco lo que me pondré después.-dijo la princesa con desinterés, para tomar el primer vestido ligero que encontró y dejarlo sobre la cama. Regina arqueo las cejas ante el vestido que la joven eligió, era un vestido fresco y sencillo, color verde con discretas piedras plateadas.
-Deberías intentar usar algo como lo que usamos Emma y yo.-dijo Regina como si nada, tomando asiento en la cama y tendiéndole la mano a la joven para que tomara asiento a su lado.-Así te podrías acostumbrar a la ropa de Storybrooke.-añadió la morena con sutil interés.
-Pero yo no soy de Storybrooke.-dijo Jazmín con una mueca de incomodidad, mordiéndose el labio inferior y evitando mirar a su madre.-Y tampoco sé si algún día podre sentirme cómoda ahí, no sé si realmente quiero ir.-dijo la princesa suspirando y mirando a Regina seria.
-Cariño, no creo que puedas quedarte aquí, en Agrabah ya no hay nada de lo que solía ser.-dijo Regina con un tono suave, no quería parecer tensa pero lo estaba, no sabía cómo hacer que la joven delante de ella accediera a marcharse ya a Storybrooke, le preocupaba estar tan lejos de Henry por más tiempo.-En Storybrooke tendrías una familia, podrías conocer a Henry, tu hermano.-dijo Regina tomando su mano sobre la cama.
-En Storybrooke todo será raro, yo no conozco nada de ahí y tampoco me entusiasma mucho hacerlo.-dijo la joven encogiéndose de hombros y mirando sus almohadas que de pronto le resultaban más interesantes, no hace falta mirar a Regina para saber que realmente se estaba esforzando por no gritarle más de una cosa.
-No pienso dejarte aquí.-dijo Regina frunciendo el ceño, la actitud de Jazmín era irracional, no podía pretender que se quedaran ahí o que simplemente la dejara ahí. Regina tuvo que morderse la lengua para no decirlo en voz alta, se levantó de la cama y se cruzó de brazos mirando a la joven.
-Deberías volver con Henry, al parecer después de que le salvaras la vida en más de dos ocasiones por fin le han hecho reconocerte como su madre.-dijo Jazmín sin pensarlo y arqueando las cejas al rodar los ojos, no tardo más de dos segundos en saber que había hecho mal. Mala idea. Jazmín se mordió el labio al ver como la cara de Regina había cambiado, la miraba severamente y parecía a punto de gritar, de acuerdo, su madre si daba miedo enojada.
-Henry no es perfecto, nadie lo es.-siseo Regina negando con la cabeza, podía ver que Jazmín se daba cuenta de su molestia y le parecía bien.-Pero no voy a dejarte a ti aquí para volver con él, así como tampoco pienso dejarlo a él en Storybrooke y quedarme aquí.-termino por gritar Regina desaguando un poco de su irritabilidad.
-¡Deberías!-replico Jazmín levantando solo un poco la voz, no era tan tonta como para seguir tensando la cuerda de Regina.-No quiero conocerlo, el creció contigo, le diste todo y aun así el idi...-Jazmín estuvo a solo un segundo de soltar un insulto pero los ojos chispeantes de Regina le advirtieron que si lo hacía se iba a arrepentir.-El niño decidió que eso no servía de nada porque un estúpido libro le dijo que eras la Reina Malvada.-dijo Jazmín cruzándose de brazos en una pose por demás infantil. Regina soltó un bufido y se tuvo que girar para que su hija no la viera torcer el gesto.
-Entiendo que estés confundida y que todo ha sido rápido y doloroso.-dijo Regina respirando profundo y contando mentalmente hasta diez.-Pero no podemos seguir por mucho más tiempo, te iras conmigo a Storybrooke.-sentencio Regina mirándola severa, haciendo que la joven frunciera el ceño en una pose que Regina maldijo mentalmente al recordarle a ella.
-Sí, has sido mi madre por unos días y ahora pretendes que me marche a un mundo que es totalmente diferente, con gente que no conozco y que deje atrás todo lo que si conozco.-dijo Jazmín levantándose de la cama y cruzándose de brazos, mirando a Regina con determinación en los ojos, la reina la miraba incrédula. La princesa se dio cuenta de sus palabras y no podía arrepentirse, ya lo había dicho, no es que lo sintiera de verdad pero había sido imprudente.
-Tienes razón he sido tu madre por unos días, pero si me dieras una oportunidad podría ser tu madre en Storybrooke, podría enseñarte a acostumbrarte y nos conoceríamos mejor. Ya lo estábamos haciendo.-dijo Regina mirándola igual de determinada, no estaba dispuesta a ceder frente a una niña de casi 16 años, se la iba a llevar a Storybrooke aunque tuviera que desmayarla todo el camino.
-Lo sé, pero es diferente, todo va a cambiar si voy con ustedes a Storybrooke.-se quejó Jazmín encogiéndose de hombros, Regina no cedió.-Lamento lo que dije, pero no quiero hablar de esto ahora.-dijo Jazmín cediendo y disculpándose, Regina asintió en silencio.-Sera mejor que me dé un baño y hablaremos después. Perdón, mamá, no quería lastimarte.-murmuro la joven antes de girarse y encaminarse al baño, dejando a Regina con una mueca de frustración. Regina salió de la habitación de su hija tratando de despejarse, si Henry le había dado problemas, ahora había dos niños que la sacarían de sus casillas aún más frecuentemente.
David se había levantado esa mañana mucho más temprano de lo que acostumbraba, tenía un motivo para hacerlo así que no le costó demasiado encontrar las fuerzas para dejar la cama atrás y madrugar. A David le gustaba considerarse un hombre determinado, que le gustaba pelear por lo que quería y no descansaba hasta conseguirlo, tal vez si pecaba de romántico pero el veía el amor como algo por lo que luchar, una motivación perfecta y la tenía. Regina era su objetivo y estaba firme en conseguir que le diera una oportunidad, no se trataba de ganarle a Robín en esta especie de "tregua" que habían accedido a tener, no tenía que ver con alguna competencia o capricho, ni siquiera era porque sintiera deseos que caían solo en lo pasional, no, era algo más.
-Es mucho más que un capricho, no es deseo solamente, es amor, tiene que ser amor o definitivamente me he vuelto loco.-se repetía David con una sonrisa en los labios mientras armaba todo para esa tarde. El príncipe sabía que Regina probablemente odiara cada vez que le robaba un beso o la hacía salir de sus casillas pero así era el, cariñoso en extremo y quizá un poco impulsivo. David no se consideraba un hombre celoso, bueno, al menos hasta hace poco, se sentía realmente en desventaja frente a Robín. ¿Competir con Robín Hood? Eso sí era difícil, por eso tenía miedo de perderla, nunca lo admitiría frente a alguien más pero así era, tenía miedo de que todos sus esfuerzos se fueran a la basura, pero era un riesgo que había aceptado correr. Robín le llevaba una gran ventaja al haber vivido con Regina durante un par de meses, los había visto en más de una escena comprometedora y siempre le provoco una extraña molestia e incomodidad, ahora sabia por que, por que inconscientemente había sentido celos al verlos juntos.
-Tengo que dejarte claro que no quiero algo fugaz, te quiero a ti, sin competencias, sin dudas, tengo hacer que me creas cuando digo que te amo.-murmuro David llevándose una mano al cabello para tratar de pensar en un último detalle que pudiera darle a la reina, quería algo especial, si al final resultaba que Regina estaba convencida que nunca podría amarlo como amaba a Robín no le quedaría más remedio que aceptarlo y asumir las consecuencias, pero no iba a desperdiciar esa tarde. Esa tarde era de ellos y la iba a disfrutar. No importaba nada más por unas cuantas horas, quizá era increíble sentir todo lo que sentía y a veces el mismo se preguntaba cómo era posible pero lo era. No era un enamoramiento fugaz o un sentimiento de nostalgia por lo que le arrebataron en el pasado, no era atracción física, era algo real y la sensación lo hacía sentir emocionado, feliz, nervioso, lo hacía sentirse como pocas veces en la vida y quería eso en su vida. Con Regina nunca se aburría, peleaban, coqueteaban, todo era distinto y estaba dispuesto a arriesgarse, de hecho, ya lo había hecho y no se arrepentía…Después de todo por eso le robaba un par de besos a Regina cada que tenía oportunidad, había que recuperar el tiempo perdido y además, sentía una inmensa debilidad por el sabor de los labios de su diabólica ex Reina Malvada.
Regina se dirigía al jardín para tomar un poco de aire fresco y tratar de ignorar los deseos de prenderle fuego a lo primero que viera para desahogarse un poco, tener una hija con su mismo carácter le iba a salir caro. Regina respiro profundo al bajar de las escaleras para dejar de pensar en ello, se dirigía a la puerta principal cuando apareció Emma que salía de otra habitación. Emma vio a Regina de reojo y tuvo el impulso de escapar rápidamente pero era tarde, la alcaldesa ya la había visto y no tenía más opción que pasar junto a ella hacia su habitación.
-¿Y esa cara, majestad?-pregunto Emma arqueando las cejas para desviar el tema y adelantarse a la alcaldesa, recibiendo como respuesta una sonrisa forzada que le dio mala señal.
-Mi hija se niega a ir a Storybrooke.-se quejó Regina apoyándose en el barandal de la escalera, Emma arqueo las cejas.-Y no sé cuánto tiempo más pueda aguantar sin estar con Henry, terminare durmiendo a mi hija y llevándola así hasta Storybrooke si no cambia de parecer.-ironizo Regina con una sonrisa burlona.
-Ahora te das cuenta de lo difícil que es tratar contigo, Regina.-replico Emma con una mueca de falsa tristeza, Regina la mato con la mirada.-Hablare con ella, solo tiene miedo, es normal.-añadió Emma encogiéndose de hombros, Regina asintió. Emma estaba por continuar su camino pero Regina la detuvo.
-¿Y Robín? ¿Dónde lo dejaste?-pregunto Regina cruzándose de brazos tratando de disimular su interés al fijar sus ojos en la punta de sus botas negras de tacón, Emma se maldijo mentalmente por no huir desde el inicio.
-En el jardín, solo quería preguntarme algo sobre cómo tratar a Jazmín, está nervioso.-dijo Emma tratando de sonar lo más sincera posible, a veces desearía ser tan buena mentirosa como era de buena para descubrir mentiras. Regina solo necesito tres segundos para saber que mentía.
-Robín Hood no es buen mentiroso, Emma, y tú tampoco.-dijo Regina cruzada de brazos y mirándola descaradamente, Emma gruño por lo bajo.-He notado que desde esta mañana me ha estado evitando, ha estado actuando misterioso y quiero saber que está haciendo.-dijo Regina mirando a Emma para que hablara.- ¿Que sabes tú que yo no, Swan?-pregunto la reina.
-Nada.-dijo Emma rápidamente para no dudar, Regina arqueo una ceja.-Debo ver un par de cosas en mi habitación.-dijo la rubia sin mirarla a los ojos, antes de salir casi corriendo escaleras arriba.
-¿En serio, Swan? ¿Huyes?-replico Regina negando con la cabeza al ver como la rubia desaparecía al llegar al segundo piso. La alcaldesa no tuvo más remedio que tragarse toda la curiosidad que sentía.
Emma estaba camino a su habitación cuando se topó con Hook saliendo de la suya, la rubia lo saludo y se acercó a él para platicar un rato y no aburrirse. El pirata la dejo entrar a su habitación y Emma se dejó caer en una de las sillas que había cerca a la pared de una esquina.
-Solo necesito un par de minutos para huir de Regina.-dijo Emma como toda explicación, haciendo que Hook arqueara una ceja y decidiera que más valía no preguntarle.- Así que ya has hablado con tu potencial hija.-dijo Emma para distraerse un rato, Hook asintió.
-Ahora entiendo cómo te sentías con Henry.-dijo Hook con una sonrisa burlona, Emma sonrió también.-Me gusta mucho la idea de tener una hija, nunca pensé en tener hijos y no creo tenerlos alguna vez, excepto ella.-dijo Hook encogiéndose de hombros.-Supongo que tú ya deseas volver a Storybrooke con Henry.-dijo el pirata para evitar profundizar en sus sentimientos.
-Sí, extraño al chico.-dijo Emma encogiéndose de hombros con una simple sonrisa, Hook se dejó caer en su cama y se sentó frente a Emma.
-¿Crees que se adaptara a tener una hermana?-pregunto Hook con un gesto de duda, Emma frunció el ceño levemente y negó con la cabeza después de un par de segundos.
-Le será difícil.-dijo Emma suspirando.-Creo que le va a costar tener que compartir a su madre. Quiero decir, a Roland se ha adaptado por que es menor que él y ha sido distinto pero...tengo la sensación de que con Jazmín le va a costar verdaderamente compartir a Regina.-dijo Emma torciendo el gesto.
-Bueno, el chico creció siendo hijo único de Regina.-dijo Hook encogiéndose de hombros, Emma asintió.-Estaba acostumbrado a ser solo el centro de atención de su madre y a no tener que compartirla, hasta que paso lo de la maldición y todo eso.-dijo el pirata haciendo un gesto con las manos.
-Sí, pero ahora lo he visto más cerca de Regina. Quiero decir, soy su madre, pero Regina lo ha sido por 10 años sola, y yo...Lo amo, pero me doy cuenta que la sola idea de tener una hermana le provocaba dudas.-dijo Emma encogiéndose de hombros.-Pero sé que Regina le ayudara en eso, lo ama y no debería ser un problema grave que se acostumbre.-dijo Emma sonriendo de lado.
-Regina ama a su hijo, me ha quedado bastante claro después de que le arrancara el corazón a Peter Pan del pecho.-rio Hook con burla, Emma también rio.-Henry lo sabe y es un chico maduro, el entenderá.-dijo el pirata confiado, Emma también estuvo de acuerdo con él.
-Creo que Henry se acostumbrara primero a la presencia de Jazmín que mi propia madre.-dijo Emma con una mueca de ironía, Hook arqueo las cejas y termino por soltar una carcajada.-Con lo delicada que suele ser le dará un ataque.-se quejó Emma con una mueca de resignación.
-Saber que en realidad no fuiste el primer amor verdadero de tu príncipe azul no suele tomarse a la ligera, amor.-replico Hook con un gesto de burla, Emma asintió al cruzarse de brazos.-Es difícil para ella, pero con el tiempo todo se resolverá de alguna forma.-dijo Hook respirando profundo.
-Eso espero porque odiaría tener aún más traumas familiarizares.-se quejó Emma gruñendo.-Si decidiéramos tomar terapia para resolver problemas Archie se volvería millonario con nosotros.-se rio Emma, Hook sonrió divertido y asintió.
Después de una hora de búsqueda David había encontrado el último detalle que necesitaba y estaba seguro que lograría que Regina sonriera. El príncipe había dejado todo listo, se había dado una ducha y arreglado con la ropa que tenían que usar ahí, lo que le costó un par de bromas acidas de Emma acerca de su preocupación por su aspecto. David respiro profundo antes de salir de su habitación para buscar a Regina, la reina ignoraba sus intenciones y eso le agradaba. David trago saliva al llegar a la habitación de Regina, respiro profundo y toco la puerta, solo espero unos segundos antes de que Regina abriera la puerta y lo mirara con uno de sus gestos típicos al recorrerlo con la mirada.
-Eres tú, creí que te habías perdido en el desierto, casi me pongo a festejar.-dijo Regina irónicamente, David frunció el ceño y negó con la cabeza.
-Eres realmente cruel conmigo, majestad.-murmuro David mirándola sin recato, haciendo que Regina tuviera que tragar en seco al sentirse nerviosa.
-¿Alguna razón para que estés en mi puerta, vestido así?-pregunto Regina mirándolo sin recato alguno, devolviéndole el gesto y tenía que admitir que David se vería guapo con cualquier tipo de ropa.
-Estaba ocupado con ciertos asuntos, majestad.-dijo David inocentemente, Regina rodo los ojos.-Y ahora he venido por lo único que necesito.-dijo David mirándola fijamente, poniéndola nerviosa.
-¿Que se te ha perdido algo, Charming?-pregunto Regina mordiéndose el labio inferior para no reírse por el gesto resignado del rubio, David arqueo las cejas y sonrió de igual manera, acercándose un poco más a ella sin dejar de mirarla, Regina sintió que su corazón latía más rápido.
-Algo, pero planeo recuperarlo.-murmuro David sonriendo juguetonamente y encogiéndose de hombros para luego separarse un poco de ella, reprimiendo sus impulsos de besarla ahí mismo.-Debemos irnos, ven conmigo.-dijo el príncipe sujetando la mano de Regina para que salieran de la habitación, tomándola por sorpresa.
-¿Que? No.-dijo Regina rápidamente deteniéndose a mitad del pasillo, David la miro con una sonrisa.-Debo hablar con mi hija.-dijo Regina excusándose con lo primero que tenía en mente, David arqueo una ceja.
-Jazmín está bien, la he visto en los jardines, puedes hablar con ella después.-dijo David con un gesto tranquilizador.-Debemos irnos, tengo que devolverte antes de que sea muy tarde, es parte del trato.-se quejó el rubio con un gesto algo bromista, Regina torció el gesto.
-¿A dónde vamos?-pregunto Regina, pero no recibió respuesta.-Debías avisarme antes, no saldré sin arreglarme.-protesto Regina cruzándose de brazos, haciendo que David la mirara con burla al recorrerla de arriba a abajo. La reina llevaba un vestido negro largo con detalles en plata, ajustado de la cintura y suelto de las piernas, también destacaba el sutil escote revelador, su maquillaje era impecable como siempre y sus labios llevaban un rojo carmín que le sentaba bien, no era un secreto que Regina nunca andaba desarreglada, siempre estaba perfecta.
-Estas preciosa, Regina, tu siempre estas preciosa.-sonrió David sinceramente.-De hecho, es bastante útil para lo que haremos esta tarde.-comento David con malicia al saber que eso solo haría crecer la curiosidad de la alcaldesa. Regina arqueo las cejas, aun renuente a la idea, pero David la sujeto de nuevo de la mano para encaminarla a las escaleras.
-¿Qué es lo que haremos, Charming?-pregunto Regina con curiosidad y de mala gana mientras bajaba las escaleras, recibiendo como respuesta las risas de David, la reina tuvo el impulso de empujarlo por las escaleras pero decidió que no era una buena idea. Regina gruño por lo bajo y se dejó llevar por David, quien al salir a los jardines insistió en que cerrara los ojos, cosa que obviamente Regina no quiso hacer. David tuvo que rogarle para que lo hiciera, y para asegurarse de ello puso sus manos sobre los ojos de la alcaldesa y la guio hasta donde el quería. Regina acepto de mala gana y se dejó llevar por David.
-Ya que por unas horas eres solamente mía, majestad.-murmuro David al oído de la alcaldesa, aun con sus manos sobre sus ojos. Regina a veces podía quedarse sin palabras cuando David la miraba así, como si nunca hubiera visto nada más bello.-Vamos a recordar los viejos tiempos y a crear nuevos recuerdos.-susurro David quitando sus manos de los ojos de Regina, dejándola ver donde estaban. David sonrió al ver como los ojos de la reina se iluminaban levemente por la sorpresa, la había llevado al establo que el día anterior habían encontrado. Regina arqueo las cejas al comprender las intenciones de David y no pudo evitar sonreír levemente, llevaba años sin acercarse tanto a un caballo, ni siquiera había montado uno desde sus días de Reina. David noto su sorpresa y la abrazo por detrás, sonriendo.
-Bien jugado, Charming, lo admito.-ironizo Regina con una sutil sonrisa, mirando al ojiazul con un gesto de burla. David asintió y le mostro los dos caballos que había ensillado para ellos, ambos animales eran impresionantes.
-Supuse que querrías montar.-dijo David señalando uno de los caballos.-Aunque yo hubiera preferido compartir el mío.-bromeo David acercándose a Regina para ayudarla a subirse al caballo, por suerte el vestido de la alcaldesa era suelto y ligero para montar sin inconvenientes. David la observo sobre el caballo y después de grabarse esa imagen en la memoria, el monto el otro.
-¿Querías recordar viejos tiempos?-ironizo Regina tomando las riendas con una sonrisa pícara, David se encogió de hombros.-Bueno, si no me equivoco...Nunca pudiste ganarme en una carrera.-dijo Regina con una sonrisa maliciosa.
-Esa es una gran mentira.-dijo David fingiendo indignación, tal vez era cierto, pero también lo era que más de una vez solía dejarla ganar solo para verla reír.-¿Te parece si lo comprobamos?.-pregunto David señalando las puertas del establo abiertas, los alrededores del palacio eran más enormes que el mismo jardín. Regina no respondió, agito las riendas y comenzó a alejarse en su caballo, David sonrió ampliamente antes de seguirla tan rápido como podía.
Robín estaba en el jardín del palacio, tenía la mirada perdida en algún punto de la vista y estaba apoyado contra la pared del palacio con los brazos cruzados, desde el balcón de su habitación había podido ver a Regina y David salir del establo en sus caballos. Dolía. Dolía como si una parte de el fuera estrujada con fuerza, pero el había aceptado esa tregua por que quería dejar de sentir esa sensación. El arquero fue sacado de sus pensamientos cuando Hook se acercó a él y se apoyó contra la pared en su misma posición.
-¿Pensando en Regina y David, compañero?-pregunto Hook con un gesto de seriedad y broma, Robín arqueo las cejas y trago en seco, de solo escucharlo sentía celos, de acuerdo, tener a Regina de novia en Storybrooke le enseño que era un hombre celoso, pero las miradas de los hombres sobre Regina nunca le molestaron antes porque sabía que Regina no les tomaba importancia, ella solo lo quería a él, pero eso era antes, antes de los recuerdos.
-No puedo evitarlo, Hook.-suspiro Robín llevándose una mano al rostro y frotándose los ojos con cansancio.-Es frustrante y doloroso, yo no soy así, yo no soy de los que pueden hacer esto. Solo desearía acabar con todo esto.-se quejó Robín torciendo el gesto y suspirando, Hook arqueo una ceja.
-¿Por qué no lo haces?-pregunto Hook mirándolo cruzado de brazos con curiosidad, Robín esbozo una sonrisa algo irónica.
-Porque la amo.-dijo Robín encogiéndose de hombros.-Por que la amo y la necesito.-confeso el arquero con algo de tristeza.-Y una parte de mi prefiere no tener la certeza de que ya no me ama que saber que quiere a otro, por eso hice esto.-murmuro el ladrón con un gesto de ironía.
-¿La amas tanto como para poder empezar de cero con ella?-pregunto el pirata con algo de curiosidad, sabía que Robín era sincero, podía verlo.
-Tanto como para no querer perderla por algo que espero sea fugaz.-ironizo Robín negando con la cabeza, Hook sonrió levemente al entenderlo.-La necesito. Me hizo amarla desde que la vi, me acostumbre a ella, a su carácter, a su perfume, a sus ojos...Yo no era así, no soy así, solo con ella.-dijo Robín encogiéndose de hombros.
-Con ella cambia todo.-comento Hook mirando a Robín con complicidad, dándole una palmada en la espalda para reconfortarlo un poco.
-Sí, si no fuera ella yo dejaría todo, la odiaría, pero a Regina no la puedo odiar, es más complicado que eso.-dijo Robín arqueando las cejas y pasándose una mano por el cabello.-La amo, pero no puedo compartirla, no la quiero conmigo si tiene dudas, si no está segura de amarme.-dijo Robín con certeza.
-Por eso accediste a la tregua.-dijo Hook sonriendo levemente y señalándolo.-Para estar seguro de que si te elije es porque te ama, sin dudas.-dijo el pirata comenzando a armar el rompecabezas en su mente, el arquero asintió.
-Sí, es lo último que hare para recuperarla.-dijo Robín mirando a Hook serio.-Si después de esto lo elige al…Sera el fin, sabré que es feliz aunque no sea conmigo y que hice lo correcto.-confeso el arquero.
-No sé qué decir, compañero.-dijo Hook arqueando las cejas y mirando a Robín serio, el arquero se encogió de hombros y dando media vuelta se encamino a terminar de hacer lo que tenía en mente, se mantendría ocupado hasta que cayera la noche.
David y Regina pasaron un buen rato montando caballo, las risas y las burlas entre ellos eran una mezcla de lo que fueron y de lo que eran, se divertían como antes siendo los que eran ahora. El príncipe había conseguido seguirle el paso a Regina, quien se sentía libre montando a caballo, recordando cuando era una adolescente que solo vivía para tomar sus amadas clases de equitación. Después de casi una hora David hizo que Regina lo siguiera, la hizo bajar del caballo poco antes de llegar a su destino, el príncipe se había pasado el día anterior buscando algún sitio adecuado y aunque ese estaba no tan cerca le había gustado. David tomo la mano de Regina para que lo siguiera caminando y le señalo el lugar, era un prado que estaba a unos cuantos kilómetros del palacio. David supuso que el hechizo del palacio lo había conservado intacto también. Regina se sorprendió al ver que David había puesto todo para un picnic, una gran sabana cubría el pasto y un par de copas estaban a un lado junto a una botella de vino.
-¿Te gusta?-pregunto David rodeando con sus manos la cintura de Regina y sonriéndole a la reina, quien asintió en silencio, tuvo que aceptar que el detalle era lindo, igual que sus primeras citas antes de huir de George. Regina cayó en cuenta de las manos de David sobre ella y sintió escalofríos, se sintió nerviosa y esa sensación la confundía, le agradaba. David le tomo la mano y la guio hasta donde estaban todas las cosas.
-¿Pretendes que me siente ahí?-pregunto Regina señalando el suelo, David rio divertido y asintió, Regina arqueo las cejas y lo pensó por un par de segundos.-Bien.-accedió Regina tomando asiento sobre la manta, David hizo lo mismo frente a ella y tomo la botella de vino para servirlo en las dos copas de cristal. Regina y David brindaron con un par de sonrisas y comenzaron a platicar de varias cosas, riendo y recibiendo un par de insultos cariñosos como siempre sucedía cuando estaban juntos.
-Eres la mujer más terca que conozco, Regina.-reía David divertido ante el gesto de indignación de Regina.-No soportarías admitir que te empieza a agradar formar parte del bando de los héroes.-dijo David señalándola con una sonrisa pícara.
-Y tú eres el más irritante, David. Además, eso es mentira, los soporto pero no quiere decir que me agraden.-mintió Regina con total descaro, David arqueo las cejas y se acercó a ella. Regina le sostuvo la mirada y trago saliva al verlo tan cerca de ella, David miro sus labios rojo y cuando Regina creyó que la besaría.
-Hice esto porque quería que recordaras el pasado.-dijo David acercándole una copa de vino a la alcaldesa después de haber vuelto a llenarla, quien la tomo sin dejar de mirarlo y agradeciendo el gesto para poder distraerse un poco.-Pero también porque quería que entendieras que no pretendo que seamos los mismo de ese tiempo.-dijo el príncipe mirándola fijamente a los ojos, Regina lo miro confusa.-No somos los mismos, no quiero que pienses que estoy enamorado del recuerdo o de lo que fuimos.-dijo David mirándola con una leve sonrisa cómplice.
-Tu conociste a esa Regina, David, te enamoraste de una mujer que ya no soy.-dijo Regina mirándolo con sinceridad, directo a los ojos.-La parte de mí que conociste en el Bosque Encantado fue la peor, y luego en Storybrooke tampoco nos llevábamos bien, intente matarte y tu casi me matas a mí, así que si, si he llegado pensar que amas lo que fue, el recuerdo.-confeso Regina sonriéndole sutil e irónicamente, el príncipe tenía algo que le gustaba, su mirada en ella era especial.
-Lo sé, pero no es así.-dijo David asintiendo.- ¿Recuerdas cuando yo no tenía recuerdos? ¿Cuándo fui a tu oficina y te dije "No creo que tu sepas mucho sobre el mal"?.-pregunto David con una sutil sonrisa, Regina sonrió divertida y asintió.-Era verdad, no tenía recuerdos pero podía ver tus ojos y no tenía motivo alguno para no creer en ti, pero lo hice. Buena o mala siempre has estado en mi vida, eso debe significar algo…Te amo como eres ahora.-dijo David mirándola sinceramente, acariciando su mejilla suavemente.-Y si me das una oportunidad, quiero conocer todas las partes de ti que me faltan por conocer, quiero estar contigo.-dijo David tomando su rostro entre sus manos para obligarla a mirarlo a los ojos, para dejarle claro que no eran mentiras. Regina sintió que su corazón latía más fuerte, odiaba que le gustara tanto su cercanía, sus manos en su piel le gustaban.-Además, ¿La Reina Malvada y el Príncipe Charming? Por favor, sería una gran historia para contarle a los niños.-dijo David fingiendo pensarlo, riendo ante el gesto de Regina.
-¿Niños? Los dejarías traumados de por vida, David.-dijo Regina negando con la cabeza, David se acercó a ella y sin poder contenerse un poco más la beso, enredo sus dedos en los cabellos de Regina y beso sus labios como si no hubiera un mañana. Beso sus labios como si la necesitara desesperadamente, hasta que ambos necesitaron aire para respirar.
-Te haría el amor aquí mismo, Regina, y luego no te dejaría escapar, pero no puedo.-se lamentó David al respirar agitado y rozar sus labios.-Odio tus labios, el odio por que no son míos y desearía poder besarlos cada día de mi vida.-se quejó David al quedar cerca de Regina y sentir su respiración agitada. Regina negó con la cabeza y oculto una leve sonrisa, demonios, se sentía bastante bien sus besos.
-¿Estas consiente que después de estar aquí cuando volvamos no va a ser tan sencillo, Charming?-pregunto Regina bajando la mirada, David asintió.-Blanca estará furiosa con los dos, tiene razón. Todos pensaran que puse un hechizo en ti, ni siquiera estas seguro de que yo pueda elegirte, no sé si te amo como tú quieres.-murmuro Regina mirándolo a los ojos sincerándose con él, David trago saliva y asintió.
-Lo sé, no vine porque fueras una aventura pasajera, no es solo atracción física lo que siento, Regina.-dijo David sonriendo pícaramente.-Es algo más, quiero más que robarte besos, quiero más que el recuerdos de la noche en la torre de hielo, quiero todo, todo contigo.-sentencio David sonriéndole cálidamente, Regina iba a decir algo pero no supo cómo contestar. David comprendió y acorto la distancia entre ellos, dejando un suave y casto beso en sus labios rojos, Regina sonrió levemente.
-Eres estúpidamente cursi, Charming.-ironizo Regina acomodándose en el pecho de David cuando el príncipe puso su brazo sobre los hombros de la reina. David rio por lo bajo y se recostó sobre la manta, haciendo que Regina descansara sobre el.-Te odio porque tienes esa facilidad de sacarme de mis casillas, si viviéramos juntos terminaría asesinándote.-ironizo Regina negando con la cabeza, David sonrió ampliamente y asintió, busco la mano de Regina y la enlazo con la suya.
-Es un riesgo que quiero correr, majestad.-murmuro David sin dejar de mirar el cielo que comenzaba a oscurecer, David trago saliva, era hora de dejarla marchar.- ¿Recuerdas? Siempre nos gustó ver los atardeceres juntos, pero también los odiábamos por que significaban que teníamos que irnos.-rio David divertido, Regina arqueo las cejas ante el recuerdo.
-Es cierto.-murmuro Regina cómodamente en el pecho del príncipe, podía escuchar el latido de su corazón, podía sentir su propio corazón latir al mismo ritmo. La reina sabía que el momento era de los mejores que había vivido pero terminaría pronto, quizá ella misma seria quien lo terminaría.
-Es irónico que ahora también es señal de que debemos irnos.-murmuro David tragando saliva, dejando que sus dedos jugaran con los cabellos de la morena. Regina asintió en silencio y contra sus deseos de tranquilidad se levantó y se aliso el vestido, tenía que marcharse. David también se levantó, Regina se dirigió a donde habían dejado los caballos sin darse cuenta de que David no lo hizo. Regina estaba por soltar a los caballos cuando sintió la mano de David sobre su hombro, la morena se giró para observarlo y se encontró con una rosa roja en sus manos, una sonrisa asomo en su rostro.
-Gracias, es hermosa.-dijo Regina al tomar la rosa que le tendía David, el principio noto que la reina la observaba con gusto, hasta que se fijó mejor en sus pétalos y noto que tenía algo dentro. Regina tomo lo que brillaba y reconoció la cadena de oro con el colgante, había creído que se había perdido durante el viaje.
-Es más que una simple rosa, es perfecta.-dijo David señalando la flor, Regina arqueo una ceja, lista para jugarle alguna broma.-Fíjate en sus pétalos, no tiene defectos, es hermosa, me llevo tiempo encontrarla pero valía la pena.-dijo el rubio encogiéndose de hombros.
-Creí que se había perdido.-dijo Regina mirando la joya con una sonrisa, David negó con la cabeza.
-No, Emma lo encontró tirado en el Jolly Roger y pensó que me gustaría tenerlo.-dijo David sonriendo al ver la joya, Regina abrió la boca para decir algo pero él se adelantó.-Quiero que te lo quedes tú, es tuya, siempre lo fue.-dijo David tragando saliva para no dudar mas.-No quiero compartirte, Regina. No puedo más con esto, yo no hare más si tú decides que amas a Robín, prometo que voy a respetar tu decisión.-dijo David mirándola fijamente, Regina no pudo más que asentir en silencio. David suspiro y la ayudo a montar su caballo, luego el hizo lo mismo y ambos partieron de regreso al castillo mientras apenas anochecía. Todo el camino ambos estuvieron en silencio, pero los ojos de David nunca dejaron de mirar a la imponente reina que cabalgaba a su lado.
En Storybrooke las cosas estaban aparentemente tranquilas. La reina de las nieves ya se había encargado de poner los hechizos necesarios para que cuando el Jolly Roger tocara puerto pudiera hacerse cargo sin problema de sus planes. Por otro lado, Henry estaba en casa de Bella, mas específicamente en la habitación de huéspedes que la castaña había preparado para él. Henry había estado leyendo el libro que encontró en la biblioteca de Bella, para su sorpresa le había gustado y ahora lo leía con interés.
-¡Hey! ¡Cuidado, Henry, si te pasa algo soy mujer muerta!-lo regaño Bella al verlo bajar las escaleras corriendo. La castaña estaba sentada en la sala de su casa, acompañada de Kathryn. La rubia había pasado a visitar a Henry y a su amiga.
-Este es un libro raro.-dijo Henry dejando caer el libro sobre la mesa de la sala, notando la presencia de Kathryn.-Hola, tía Kathryn.-saludo el muchacho dándole un rápido beso en la mejilla.
-Es un libro de cuentos, no esperes gran cosa.-se burló Kathryn encogiéndose de hombros en el sofá, Henry arqueo una ceja y miro a Bella.
-Ustedes son personajes de cuentos, tía.-dijo Henry cruzándose de brazos, en una posición que hizo que Bella y Kathryn torcieran los gestos.-Y he leído varios cuentos de hadas, incluso los que son sobre ustedes, pero este es especial, hay algo raro.-dijo Henry torciendo el gesto.
-¿Qué pasa? ¿Los dibujos son muy buenos?-pregunto Bella con algo de broma, Henry rodo los ojos y abrió el libro para que las mujeres pudieran observar los detalles.
-Los dibujos son muy parecidos a ustedes, y las descripciones de las historias y personas son las más parecidas a ustedes que he leído, en otros libros no tiene nada que ver con la verdad pero este si.-dijo Henry encogiéndose de hombros, Bella y Kathryn lo miraron un tanto renuentes.
-¿Eso es todo? Henry, los cuentos de hadas siempre hablan de lo mismo, quizá sea solo sea otra versión de ellos.-dijo Bella con algo de incredulidad, Kathryn asintió.
-Aquí dice que tu estas casada con el señor Gold.-dijo Henry, haciendo que Bella lo mirara como si estuviera jugando, y que Kathryn no reprimiera una carcajada.-Y dice que la tía Kathryn estuvo casada con el Príncipe Encantador.-dijo Henry mirando el libro confuso, ahora fue el turno de Bella para reírse.
-Henry, he leído libros donde mi personaje acaba enamorándose de una bestia real, de un animal, no creas todo lo que lees.-dijo Bella aun riendo un poco, Kathryn miro a Henry y se encogió de hombros.
-Bella tiene razón, monstruo.-se excusó Kathryn sin más remedio.-Tu madre es la Reina Malvada, ya deberías saber que no todos los cuentos son reales.-dijo la rubia con un gesto cómplice, Henry rodo los ojos y sin más remedio tomo su libro y volvió a subir las escaleras. Seguía creyendo que ese libro tenía algo raro y tenía que averiguar que era.
Hook estaba entrando al palacio después de haber hablado con Robín, le sorprendía lo que el amor era capaz de hacer en los hombres, sabía que los sentimientos de Robín y David y aun así no podía decir a quien apoyaba más, los dos eran sinceros y realmente querían una oportunidad. El capitán del Jolly Roger negó con la cabeza al pensar en la decisión que tomaría Regina, en cuanto entro al salón principal arqueo una ceja cuando se topó con Zelena camino a las escaleras.
-¿Te arrepientes de haber dejado a Emma por Regina?-pregunto Zelena con venenoso sarcasmo para irritar a Hook, quien torció el gesto con desagrado.-Oh, cierto, Emma no te amaba.-ironizo Zelena cruzándose de brazos y siguiendo de largo al pirata para dejarlo subir las escaleras.
-Eso no es problema tuyo, pelirroja.-siseo Hook de mala gana, provocando que Zelena arqueara una ceja y no ocultara su entretenimiento al tener a alguien a quien fastidiar para matar su tiempo.
-No puedes culparme por mi curiosidad, pirata. Con gusto me marcharía pero no puedo, pequeño detalle.- dijo Zelena mirándolo con falsa inocencia al alzar su mano para dejar ver su brazalete, Hook rodo los ojos al negar con la cabeza, esa mujer sí que era irritante.- ¿Tu amas a Regina? ¿Por qué no estas igual que los otros dos si la quieres?-pregunto Zelena con curiosidad, Hook arqueo una ceja y sonrió con malicia.
-La quiero, es la madre de mi hija.-dijo Hook con seriedad fingida, Zelena arqueo las cejas en un gesto burlón.-Pero no como ellos, es diferente.-dijo el pirata despreocupado, la pelirroja no término de comprender del todo pero asintió.
-No sabes si es tu hija.-dijo Zelena con descaro, Hook fingió una mueca de dolor que hizo a Zelena rodar los ojos y a Hook reírse de ella.-Nunca entenderé los gustos de mi hermanita.-se burló Zelena con desdén, dando media vuelta para marcharse de ahí.
-¿Por qué odias a Regina?-pregunto Hook arqueando las cejas y cruzándose de brazos, notando como la pelirroja se detenía en seco.-Quiero decir, además del pestañeo con superioridad y el sarcasmo castigador.-se burló el pirata con descaro, Zelena lo mato con la mirada.
-No la odio.-replico Zelena casi con indignación, Hook sonrió sorprendido y divertido también.-Lo hice, mucho, pero ya no.-dijo la pelirroja cruzándose de brazos con expresión de fastidio y molestia.
-¿Ya superaste ese estúpido capricho de querer la vida de tu hermanita, pelirroja? ¿Ya no le envidias hasta los tacones que usa?-pregunto Hook comenzando a interesarse en la conversación, mirando detenidamente la reacción de la pelirroja, notando como se incomodaba con la pregunta.
-Son unos tacones divinos.-siseo Zelena con burla y una mueca triunfante al no dejarse intimidar por el pirata, quien arqueo las cejas y le sostuvo la mirada.
-¿Porque la odiabas? Ella te ha tratado mejor que todos, digo, no te ha matado y no nos ha dejado matarte, por más ganas que tengamos.-ironizo Hook con una sonrisa que hizo que Zelena sintiera deseos de golpearlo en la cara.-Y si empiezas con lo de Cora le eligió, el cocodrilo la eligió, no te creeré.-añadió Hook con un gesto para imitarla, haciéndola torcer el gesto indignada.
-Ella tuvo todo.-dijo Zelena encogiéndose de hombros.-Deseaba ser ella, tener lo que tenía ella y yo jamás tendría. Regina fue la Reina Malvada pero tenía un padre que la amaba, Cora la convirtió en Reina, Rumplestilskin fue su maestro en la magia.-decía Zelena recordando su vida, Hook miraba callado.-Es desgastante saber que tu hermanita menor tiene lo que tú no, que no serás más que una sombra. Regina es la Reina, todos la conocen o han oído de ella. ¿Pero de mí? ¿De la Bruja Malvada? Es diferente.-dijo Zelena arqueando las cejas con ironía.
-Tenías magia, vivías en Oz, eres inteligente y guapa, hubieras podido formar una vida propia en vez de tratar de robar la de tu hermana.-dijo Hook con seriedad, Zelena rio por lo bajo y negó con la cabeza.
-¿Lo dices tú? ¿El pirata que paso años detrás del Oscuro?-pregunto la pelirroja con sarcasmo, Hook frunció el ceño y endureció el gesto.-Es lo mismo, pirata.-dijo Zelena mirándolo con arrogancia. Hook arqueo las cejas y sonrió con despreocupación, observando como Zelena se marchaba del salón para encaminarse escaleras arriba.
Robín estaba terminando de poner el último detalle a lo que había preparado para esa noche, solo hacía falta verlo para darse cuenta de que estaba nervioso. El arquero admiro su obra y sonrió satisfecho, estaba seguro que a Regina le encantaría. Emma le había dado lo prometido y esperaba que a Regina también le agradara ese regalo. Robín respiro profundo antes de encaminarse al palacio de nuevo para ahora arreglarse el. El arquero temía lo que pasara después, amaba a Regina como no recordaba haber amado antes, a Marian la había querido con todo su corazón, era la madre de Roland, pero con Regina había sido distinto, era especial y por eso no quería perderla, por eso había aceptado la tregua. Robín Hood no lo aparentaba pero en el fondo era un hombro celoso, al menos lo había descubierto recientemente, el acuerdo con David no había sido una competencia para ver quien resultaba ganador, no, no se trataba de ganarle al príncipe, se trataba de despejar dudas, de estar realmente seguro de los sentimientos de Regina.
-Bueno, esperemos que sea verdad que el polvo de hadas nunca falla.-se dijo Robín respirando profundo para calmarse un poco, si le hubieran preguntado un par de meses antes si estaba seguro del amor de Regina por el habría contestado que si sin dudarlo, sin titubear, pero ahora no podía hacerlo. Se sentía confundido. Sabía que frente a David estaba en ventaja por haber tenido una relación estable con Regina hasta hace un tiempo, pero David le llevaba ventaja en otro aspecto, en el pasado. El pasado siempre había sido un tema delicado con Regina, siempre le rehuía al tema frente a él, diciéndole que no quería que supiera lo terrible que había sido en sus días de Reina Malvada, siempre había puesto una barrera al dejarse ver frágil o débil frente a él.
-Te amo, para bien o para mal siempre lo hice y siempre lo hare.-murmuro Robín tragando saliva al recordar las caricias de Regina, como la reina se estremecía entre sus brazos durante sus largas noches en la mansión. Robín y Regina no habían sido la pareja más cariñosa en público, no eran así, Regina y Robín eran más pasionales, siempre sus gestos cariñosos eran privados, de ellos, y sus besos eran más intensos que los de otras parejas, así eran ellos, así fueron ellos. Robín suspiro profundo antes de pensar en que esa noche podría perder a Regina o recuperarla, no sabía que era mejor, solo sabía que prefería sufrir para olvidar lo sucedido que sufrir por haberla perdido. Esa noche iba a dejar de pensar, iba a olvidar por una noche como antes, iba a recordarle por que se había enamorado de él. Robín sabía que tenía que enfrentarse al pasado para poder tener un futuro con la reina, pero tenía la esperanza de poder lograrlo.
Jazmín estaba para en el balcón de su habitación, tenía la mirada perdida en algún punto del jardín del palacio y estaba perdida en sus pensamientos. La suave brisa hacia que sus cabellos volaran un poco y que su vestido ondeara, pero ella estaba concentrada, sus brazos descansaban sobre el balcón de piedra. El joven respiro profundo y de un salto se sentó en la esquina del balcón, apoyando su espalda contra la pared de su habitación, su padre siempre la regañaba cuando hacia eso. Jazmín se llevó las manos al rostro, tenía miedo de irse, tenía miedo de lo que encontraría en otro lugar, si, sonaba cobarde pero no le agradaba la idea de desprenderse de todo lo que conocía, aunque ya no quedara más que un palacio.
-Menos mal que estas sola, mocosa, necesito hablar contigo y no es sencillo si sigues evitándome.-la voz de Zelena junto a ella la saco de sus pensamientos y si no fuera porque la pelirroja sujeto su muñeca habría perdido el equilibrio y caído del balcón. Jazmín respiro profundo y bajo del balcón para mirar a Zelena de frente.
-Yo también quería hablar contigo, pero tenía miedo de que si pasaba más de dos minutos contigo terminaría perdiendo el control y aprovechando que no tienes magia te convertiría en alguna cosa extraña.-dijo la joven con sarcasmo, haciendo que Zelena le sonriera falsamente.
-Lo de ser impulsivas es un mal de familia.-dijo Zelena con un tono irónico y burlón al rodar los ojos, Jazmín arqueo una ceja y la miro de arriba a abajo para disgusto de la pelirroja.
-Bueno, tú no eres exactamente el ejemplo de autocontrol, tía Zelena.-replico la princesa arqueando las cejas al verla a los ojos, Zelena torció el gesto. Jazmín negó con la cabeza y devolvió su mirada al paisaje frente a ella, Zelena respiro profundo antes de armarse de valor y acercarse a la joven en el balcón.
-Sé que me odias y tienes razón, yo te deje en esta situación, intencional o accidentalmente lo hice.-dijo Zelena con un toque de culpa, ganándose la mirada burlona de la joven.-Bien, pero no pensé que tu ibas a salir lastimada, aunque ese era mi plan inicial.-admitió la pelirroja encogiéndose de hombros, odiaba disculparse, no era sencillo.
-¿Esa es tu excusa?-pregunto Jazmín mirándola cruzada de brazos.-No quería lastimarte a ti, solo quería matar a Maléfica para luego podes desquitarme de ti sin obstáculos, es que estaba celosa.-ironizo la joven con una mirada asesina, Zelena rodo los ojos.
-Tú la elegirías a ella.-dijo Zelena como toda respuesta, la joven frunció el ceño desconcertada.-Cora elegido a Regina, a mí me dejo abandonada sin remordimiento, nunca me busco, nunca se preocupó de mi suerte. Gold eligió a Regina, yo ya tenía más dominio sobre la magia pero el eligió a Regina. Cora te hizo lo mismo que a mí, mocosa, pero a ti te dejo con buenos padres, te dejo siendo princesa, se tomó la molestia de que crecieras como una princesa, y luego te busco.-termino por decir Zelena con frustración, comenzó a desahogarse.
-Eso ya lo sé, pero...Yo no tenía la culpa de eso, mi madre tampoco, ella no sabía de ti.-dijo Jazmín seria, notando como Zelena comenzaba a desesperarse.-Cuando tu apareciste en mi balcón yo sabía que no tenías buenas intenciones y aun así te di una oportunidad, quería ver lo bueno en ti, debías confiar en que podría quererte.-siseo la joven frunciendo el ceño.
-Todas las personas en mi vida me dejaron, mocosa. Mi padre me odiaba, todos me temían y me odiaban en Oz, nadie me quiso.-dijo Zelena encogiéndose de hombros, tragando saliva.-Y tu llegaste, cuando me viste...No te importo mi piel verde, no te asustaste, por primera vez alguien estaba conmigo a pesar de ser la Bruja Malvada.-ironizo Zelena con amargura, la joven la observaba atenta.-Así que cuando pasamos tiempo juntas y después descubrí a Maléfica yo...Tuve miedo de que si tuvieras que elegir entre Maléfica y yo...-Zelena aparto la mirada un momento de su sobrina.-La ibas a elegir a ella.-murmuro la pelirroja de mala gana.
-Eso no era tu decisión.-gruño Jazmín tratando de ignorar el nudo en su garganta, Zelena también trataba de no mostrarse débil.-Yo iba a contarte, sabía que reaccionarias mal y tenía miedo de que me apartaras de ti.-dijo la joven respirando profundo y evitando mirar a su tía para que no notara sus ojos cristalinos.-Eras la única conexión con mi madre, con mi verdadera familia y no quería que desaparecieras.-confeso la princesa bajando la mirada.
-Lamento lo que paso.-susurro Zelena usando toda su fuerza de voluntad, Jazmín sonrió levemente con amargura.-No cambia nada y no sirve de nada, pero es un buen inicio.-gruño Zelena arqueando las cejas, la joven la observo detenidamente.-Solo para que sepas...No la mate, solo la envié a donde debía estar, así funcionaba el hechizo...Te devuelve al lugar donde debes estar.-dijo Zelena tragando saliva.
-¿El Fuerte Prohibido? Dudo que este ahí.-dijo Jazmín respirando profundo.-No le he preguntado a mi madre sobre ella, tenía miedo de decir algo que te delatara.-dijo la joven de mala gana, consiguiendo una sonrisa de la pelirroja.-Si que le has causado problemas a mi madre.-dijo Jazmín mirándola con burla, Zelena sonrió y asintió.
-Solo nos divertíamos un poco, ya sabes, juegos de hermanas.-dijo Zelena con descaro al encogerse de hombros, haciendo que Jazmín no pudiera evitar soltar una risa.-Ya debería haberme matado, pero por alguna extraña razón ni ella, ni yo hemos podido acabar con la otra, y créeme que Regina ha podido hacerlo en más de una ocasión.-dijo Zelena rodando los ojos.
-Nuestra familia sí que esta perturbada, no hay una sola relación funcional en ella.-se quejó Jazmín torciendo el gesto y negando con la cabeza, haciendo que Zelena riera divertida al asentir.- ¿Me pondrás al corriente de lo que sucede en ese lugar llamado Storybrooke? Así quizá no sienta deseos de dejar de verte.-dijo Jazmín con un tono descarado.
-Ya te han contado casi todo, mocosa.-se quejó Zelena gruñendo con fastidio.-Se supone que el trio de idiotas te han contado, Emma y Regina también te han contado gran parte... ¿Qué más quieres saber?-pregunto Zelena con algo de incredulidad.
-No sé, las partes más divertidas...Tú nunca tuviste inconveniente en ser recatada con tus cuentos, tía Zelena, mi madre te mataría si se entera de que tú me mostraste recuerdos bastante peculiares de la Reina Malvada.-dijo Jazmín arqueando las cejas en un gesto malicioso, Zelena abrió la boca incrédula.
-¿Me chantajeas?-pregunto Zelena arqueando una ceja, Jazmín se encogió de hombros con inocencia, la pelirroja gruño por lo bajo.
Emma iba camino a la habitación de Jazmín cuando escucho que las puertas se abrían para dar paso a David y Regina, la rubia se detuvo a medio camino y miro hacia abajo en silencio para no interrumpir nada, se quedó callada observando solamente, desde arriba de las escaleras podía observar todo. Emma vio como Regina y David se miraban callados, como si temieran decir algo y arruinar lo que fuera que pasaba. Regina se dirigió a las escaleras y David permaneció en silencio en medio del salón, Emma arqueo una ceja al ver que su padre se giraba y le dedicaba una sonrisa. La rubia asintió en silencio en un gesto de complicidad y siguió de largo, supuso que David querría estar solo un momento.
Robín salió de su recamara impecablemente vestido, algo sencillo como acostumbraba, no quería aparentar algo que no era él. El arquero sonrió levemente con malicia al ver que Regina estaba subiendo las escaleras, Robín decidió esperar a que subiera para poder sorprenderla. La reina iba a camino a su habitación cuando Robín se apareció frente a ella con una sonrisa adornando su rostro, Regina se sorprendió al verlo. La morena tuvo que admitir que se veía muy guapo, para ella siempre lucia guapo, y debía decir que la ropa de Agrabah le sentaba bastante bien.
-¿Lista para irnos?-pregunto Robín arqueando una ceja, conociendo perfectamente que Regina no tenía idea que planeaba llevársela en ese instante.-Lo siento, no acepto un no por respuesta.-dijo Robín sujetándola de la mano y haciéndola girar de vuelta a las escaleras.
-¿Que? ¡No!.-se apresuró a protestar Regina con un gesto de pocos amigos, Robín la miro inocentemente.-Robín, déjame cambiarme de ropa al menos.-pidió Regina suspirando derrotada ante los ojos azules del arquero, quien sonrió victorioso.
-Sé que no te gusta tanto como pasar horas frente al espejo, pero puedes cambiar tu ropa con tu magia.-dijo Robín encogiéndose de hombros, fingiendo ceder un poco. Regina lo miro como si le estuviera jugando una broma.-Aunque yo no cambiaría nada, luces realmente hermosa.-dijo Robín mirándola de arriba a abajo sin recato alguno, sonrojando a Regina levemente.
-Bien, iré contigo si dejas de mirarme así.-acepto Regina con una sonrisa descarada, conocía lo suficiente a Robín como saber lo que esa clase de miradas significaba, gracias a eso había tenido que poner un hechizo insonoro a su habitación y así no traumatizar a Roland y Henry por las noches.
-¿Ves? Sera divertido, Regina.-se burló Robín arqueando las cejas con un gesto victorioso, entre ellos había un coqueteo constante y discreto. La reina se limitó a rodar los ojos con resignación y comenzó a bajar las escaleras, seguida de Robín.
-¿No me dirás a dónde vamos?-pregunto Regina mirando de reojo al ladrón con curiosidad, el arquero negó con la cabeza.-Si no me dices no iré.-sentencio Regina con su habitual tono arrogante, ese que Robín encontraba sumamente atractivo. Robín respiro profundo y sabía que no había nada que la haga cambiar de opinión, cuando salía con ella se enteró de eso la primera vez que quiso sorprenderla, no era fácil.
-Bien, te llevare entonces.-dijo Robín encogiéndose de hombros, Regina arqueo una ceja y estaba a punto de preguntar de que se trataba pero cuando el arquero acorto la distancia y la alzo en brazos como si no pesara, solo pudo ahogar un grito y aferrarse a los brazos de Robín para no caer.
-¡Robín Hood bájame ahora o eres hombre muerto!-protesto Regina al mirar de reojo que aún les quedaba mitad de escalera por bajar y la idea de caer no era agradable, pero las risas del ladrón le indicaron que no iba a soltarla. Robín no respondió a sus protestas y la morena no tuvo más que aguantar por un par de minutos, hasta que salieron al jardín del palacio y Robín la devolvió al suelo, ganándose una mirada asesina de la reina.
-No iremos muy lejos, pero la idea de recordar viejos tiempos era muy tentadora.-dijo Robín con una sonrisa divertida al dirigirse a un caballo que había a pocos pasos de ellos, Regina arqueo una ceja al comprenderlo. Robín la ayudo a subir y luego subió el, ambos cerca. Robín sujeto las riendas del caballo y Regina se estremeció al sentir su respiración en su cuello, por suerte el camino era corto.
-Esto es jugar sucio, ladrón.-siseo Regina al sentir las manos de Robín rozar su piel más de lo debido, su respuesta fue la sonrisa pícara de Robín. Regina negó con la cabeza y no dijo nada más, comenzaba a preguntarse a donde iban si no habían salido del palacio.
-He aprendido de cierta reina que hay veces que se puede hacer trampa.-murmuro Robín cerca del oído de Regina, haciendo que se estremeciera de nuevo, era consciente de ello y sonreía victorioso. Regina lo maldijo mentalmente, odiaba como la hacía sentir y odiaba lo mucho que le gustaba el contacto entre ellos.
Emma entro a la habitación de Jazmín después de tocar un par de veces sin recibir respuesta, la rubia abrió la puerta y escucho un par de voces que provenían del balcón. La rubia arqueo las cejas con curiosidad y se acercó, dándose cuenta de que se trataba de Jazmín y Zelena que miraban algo desde el balcón. Emma se acercó a ellas con un gesto curioso, al acercarse a ellas ambas mujeres ahogaron un grito al sobresaltarse.
-Lo siento, toque antes de entrar.-se excusó Emma al ver que ambas mujeres se habían asustado. Zelena rodo los ojos en señal de fastidio, pero Jazmín se encogió de hombros para invitarla a estar a su lado.- ¿Que tanto ven?-pregunto la rubia mirando al jardín sin encontrar algo interesante.
-Robín se ha llevado a Regina en un caballo, la mocosa dice que por el rumbo que tomaron tal vez sea una cabaña que hay dentro de los linderos del palacio.-dijo Zelena como si nada, ignorando la presencia de Emma al no mirarla. Emma arqueo las cejas con interés.
-¿Por qué le hacen citas a mi mamá?-pregunto Jazmín con un gesto confuso, ganándose las miradas sorprendidas de Zelena y Emma, la pelirroja estaba a su izquierda y la rubia se había parado a su derecha, las tres apoyadas en el balcón de piedra.
-Por qué Robín y David están enamorados de Regina y ella esta tan confundida que no sabe de cuál de los dos está enamorada.-dijo Zelena como si nada, mirando al jardín sin un gesto de expresión relevante, Emma abrió la boca ante lo dicho por la pelirroja y Jazmín arqueo las cejas.
-A mí me agradan los dos, son buenos conmigo.-dijo Jazmín sin saber muy bien que responder, ya se había imaginado algo así pero era bueno tener la confirmación. Emma negaba con la cabeza y Zelena seguía inexpresiva.
-A tu madre también, mocosa, créeme.-ironizo Zelena con una sonrisa traviesa en los labios, haciendo que Jazmín torciera el gesto en una mueca de desagrado y Emma la mirara totalmente incrédula.
-¡Zelena!-le reprendió la rubia, Zelena la miro inocentemente, aunque sabía que si Regina llegaba a escucharla probablemente perdería la voz una vez más.-Regina te mataría si sabe lo que le dices a su hija.-rio Emma negando con la cabeza, Zelena la fulmino con la mirada.
-Por favor, esta niña ha visto reyes que tienen hasta 5 esposas al mismo tiempo, no creo que sea un shock para ella.-se defendió Zelena con un gesto burlón, Emma negó con la cabeza sin borrar su sonrisa.
-¿A ti no te molesta que David este enamorado de ella?-pregunto Jazmín arqueando una ceja al mirar a Emma, la rubia se encogió de hombros restándole importancia, Zelena seguía optando ignorarla.
-No, al inicio fue sorpresivo, pero supongo que son adultos y sabrán lo que hacen. Además, yo quiero a David y si ella lo hace feliz por mi está bien.-dijo Emma con un gesto despreocupado, Jazmín sonrió levemente.
-Si Blanca Nieves oyera lo que opina su hija seguro le provocas un ataque.-ironizo Zelena, devolviéndole el golpe anterior a Emma, quien la fulmino con la mirada, ganándose una sonrisa descarada de la pelirroja.
-¿Y ustedes de quien piensan que está enamorada mi mamá?-pregunto Jazmín con toda la inocencia que tenía, provocando que Zelena y Emma abrieran la boca sin emitir sonido alguno, ambas tenían sus propias conclusiones.
-¿Que deseas perder, Zelena?-pregunto Emma con una sonrisa maliciosa y una mirada llena de picardía, que hizo juego con los ojos destellantes de Zelena y su sonrisa descarada, quien arqueo las cejas con interés.
-Puedo llegar a un trato, Swan, ya tenemos a una testigo que no hablara.-dijo Zelena sonriendo ampliamente, Jazmín las miraba con curiosidad, después de que ambas llegaran a un acuerdo sobre las condiciones de su apuesta Jazmín vio como ambas mujeres se daban la mano en un apretón para después volver a ignorarse por completo.
Robín había llevado a Regina hasta la cabaña que había encontrado el día anterior, estaba a una distancia prudente del palacio y no salían de los límites del mismo. El arquero había llevado lo necesario y acomodado todo para crear un ambiente lindo, el lugar le recordaba a algo del pasado y estaba seguro que a Regina también lo haría. Regina se sorprendió cuando Robín detuvo el caballo frente a ese lugar, el ladrón bajo del caballo y la ayudo a ella a bajar también. La reina arqueo las cejas y miro a Robín con curiosidad.
-¿Recordando el pasado, ladrón?-pregunto Regina con una sonrisa maliciosa, Robín sonrió levemente y asintió, tomo la mano de la reina y la hizo entrar a la cabaña, sorprendiéndola al encontrar el fuego de la chimenea frente a un par de cojines bajo el sofá y una botella de vino sobre la mesa junto a dos copas de cristal.- ¿Tratas de seducirme?-pregunto Regina mirando a Robín con falsa acusación.
-Quizá.-ironizo Robín arqueando una ceja y sonriendo un poco. Regina sonrió discretamente cuando Robín se acercó a ella, casi creyó que iba a besarla pero no, el arquero paso de largo y la invito a sentarse en el suelo donde había una alfombra y un par de cojines que supuso eran del sofá.-Cuando huíamos del Rey, encontramos un lugar como este, más pequeño pero era parecido.-dijo Robín mirando el lugar, Regina asintió.
-Recuerdo eso, fueron unos días de escondederos de los guardias.-recordó Regina torciendo el gesto, Robín asintió y sirvió un poco de vino en ambas copas, para después darle una a la morena. Regina y Robín comenzaron a platicar de varias cosas, riendo despreocupados por un buen rato, disfrutando de la compañía del otro, incluso coqueteando como solían hacerlo entre ellos. La reina y el ladrón estaban concentrados en el otro, sin tensiones ni preocupaciones, como si volvieran en el tiempo, pero nada era eterno, por lo menos no esa noche.
-Por favor, tu armario es el doble que el mío.-se burló Robín después de servir un poco más de vino en cada copa, ganándose la mirada burlona de la reina.-Es increíble que tengas tantos zapatos, Regina.-se quejó el arquero riendo, quizá a causa del alcohol o de la compañía.
-Nunca escuche quejas acerca de mi guardarropa, ladrón.-replico Regina con una mirada picara, haciendo que Robín tragara en seco.-Además, tú has sido el culpable de que mi colección de blusas sufriera una reducción.-se quejó la reina mirándolo acusadoramente, Robín no pudo evitar reír divertido, era verdad, más de una vez hizo girones las blusas favoritas de Regina.
-Ya he sido castigado por eso, majestad.-se quejó Robín con inocencia, Regina arqueo las cejas.-Cuando te enojas si me pones nervioso, Regina, ahora entiendo por qué Henry es tan buen hijo.-se burló Robín con falsa ironía, Regina rio sin poder evitarlo.
-¿Disfrutando de la vista, Hood?-pregunto Regina al notar la mirada de Robín recorrerla por completo, la morena se había sonrojado levemente. El arquero había sonreído ampliamente con picardía y la había sujetado por los hombros, tumbándola en el suelo y mirándola para ponerla nerviosa.
-Es una vista preciosa, majestad.-murmuro Robín antes de lanzarse a sus labios y devorarlos en un intenso beso, sus manos sujetaban las muñecas de Regina contra el suelo y la besaba con desesperación, la beso hasta que sintió deseos de hacerle el amor ahí mismo y fue cuando supo que debía soltarla o lo haría sin importarle nada. Robín se alejó de Regina con una sonrisa amplia, notando como Regina recuperaba la respiración.
-Por esto es que tuve que poner el hechizo en mi habitación.-recordo Regina mirándolo con las mejillas sonrojadas. Robín la miro con picardía.
-Y en la alcaldía durante un par de días.-añadio Robín con una sonrisa traviesa, como si fuera un niño travieso. Regina se llevo las manos al rostro al recordar el incidente de la alcaldía.
-Eres un idiota que huele a bosque.-dijo Regina negando con la cabeza, una pequeña broma personal que nunca terminaría entre ellos, Robín la miro con falsa indignación y ambos empezaron a reír. Regina iba a decir algo más pero el arquero la miraba tan fijamente que la puso nerviosa.
-Por ti escaparía de esos guardias otra vez.-dijo Robín mirando a la reina fijamente, haciendo que Regina se tensara un poco, odiaba sentirse así, confundida.-Valió la pena haber huido del Rey y sus guardias, realmente te amaba.-dijo Robín con un gesto habitual en él.
-Yo también habría escapado contigo sin importar nada, aun sabiendo lo que pasaría.-dijo Regina con una sutil sonrisa, el arquero rio por lo bajo.-Era divertido burlar los intentos de mi madre buscándonos, fui feliz contigo.-dijo Regina sincerándose con un toque de ironía y despreocupación al beber de su copa.
-¿Lo eras?-pregunto Robín con una mirada seria en ella, la morena comprendió que hablaba en pasado.-Sé que me quieres, pero no sabes si me amas, al menos no estas segura como antes, y si me amas pero quizá también a el.-dijo Robín mirándola con algo de sarcasmo hiriente, Regina rodo los ojos y dejo la copa a un lado, para después centrarse en Robín.
-Estás enojado y tienes derecho de estarlo.-dijo Regina respirando profundo.-A esto le tenía miedo, a lastimarte y lo estoy haciendo. Te quiero y no te lo mereces, lo lamento.-murmuro Regina mirándolo sinceramente, Robín asintió y llevo su mano al rostro de la alcaldesa, acariciándola suavemente.
-No hablemos de eso.-dijo Robín negando con la cabeza, Regina asintió en silencio.-Tengo algo para ti.-dijo el ladrón con una sonrisa traviesa que hizo que Regina arqueara las cejas con curiosidad. Robín saco de su chaqueta un pequeño atrapa sueños, la reina se sorprendió un poco, el arquero se lo tendió y ella noto que tenía una ligera cadena de plata sujetándolo.-Tu jamás me has dejado ver tu pasado de Reina Malvada, así que decidió que no tenías que mostrármelo.-dijo Robín encogiéndose de hombros.-Con este atrapa sueños vas a poder tener solo los mejores recuerdos en él, no importa la decisión que tomes, los recuerdos estarán en el.-dijo el ladrón mirando el pequeño objeto en manos de su dueña.
-No sé qué decir.-murmuro Regina sonriendo y mirando los ojos azules de Robín fijos en ella.-Es perfecto, gracias.-dijo la reina mirándolo cálidamente, el ladrón asintió con una sonrisa y se acercó a ella lentamente, Regina sintió que su corazón se aceleró cuando el arquero se acercó aún más y beso sus labios suavemente, como si quisiera captar su sabor, como si no quisiera dejarla ir.
-No digas nada.-dijo el arquero encogiéndose de hombros, levantándose del suelo y tendiéndole la mano a Regina para que hiciera lo mismo.-Por mucho que me gustaría seguir toda la noche aquí, deberíamos volver.-dijo Robín suspirando, Regina asintió, ambos sabían que si se quedaban iban a hacer algo que solo complicaría aún más las cosas. La reina salió de la cabaña en silencio, Robín salió detrás de ella, ambos listos para volver al palacio. Regina y Robín llegaron al castillo en total silencio, ninguno dijo nada durante el camino al palacio. La reina podía sentir el calor y la respiración de Robín cerca de ella, pero ninguno hablo, no sabían que más decirse, no sabían como actuar después de todo.
David estaba tumbado sobre su cama, por su mente pasaban miles de cosas al mismo tiempo. El rubio recordaba esa tarde con una sonrisa en los labios, había notado que causaba un efecto en Regina y tenía esperanza de que fuera amor, pero al pensar que ahora mismo estaba con Robín sentía celos, se sentía inquieto. En otros momentos el jamás habría aceptado una tregua como esa, pero ellos no estaban en una situación normal, además, se trataba de aclarar sentimientos y despejar dudas, así que tenía que reprimir sus celos y aferrarse a la esperanza.
-Deja de pensar en ellos, solo te estas torturando.-la voz de Emma al entrar en la habitación saco a David de sus pensamientos, el rubio solo gruño levemente y Emma se dejó caer sobre la cama, mirándolo con un gesto de dramatizada compasión.
-Lo sé, Emma, pero no puedo evitarlo.-se quejó David frotándose los ojos con cansancio.-No puedo evitar pensar en lo que estén haciendo, es extraño, son...-David no siguió hablando, su hija se le adelanto.
-Celos, se llaman celos.-se burló Emma con una mueca de resignación, David asintió de mala gana.-Tu aceptaste el trato.-recordó Emma encogiéndose de hombros, el rubio no tuvo más remedio que incorporarse y tomar asiento también en la cama.
-Lo sé, sé que son celos.-suspiro David.-Es solo que no quiero sentirlos, no quiero compartirla, Emma, quiero que si me elige a mi sea porque de verdad siente lo mismo que yo.-dijo David con un gesto de sinceridad, Emma arqueo las cejas y asintió.-Y tengo celos porque sé que no soy quien tiene ventaja en esto. Robín vivió con ella por meses, y solo estuve con ella un par de semanas dentro de esa torre.-dijo el príncipe derrotado.
-¿Entonces por qué decidiste aceptar el trato si estabas inseguro?-pregunto Emma arqueando una ceja algo confundida, David sonrió con burla.
-Por qué no quiero que tenga dudas, quiero que este con quien ella pueda ser feliz, aunque no sea yo.-dijo David suspirando, Emma arqueo las cejas y asintió.-Si ella elije a Robín no hace nada más, tengo que respetar su decisión.-dijo el rubio con un tono sincero.
-¿La amas tanto como para dejarla ir? ¿Después de que dejaste todo por ella?-pregunto Emma un poco sorprendida de su padre, David no pensó en su respuesta mucho, asintió sin dudarlo, no se arrepentía, porque aunque Regina no se quedara con él, no habría podido seguir con Blanca como si nada hubiera pasado, no habría podido engañarla y callárselo.
-Lo haría.-acepto David sin pensarlo, era verdad, nunca podría obligar a Regina a quedarse con el solo porque él había dejado todo, era egoísta pensar siquiera en ello. David quería hacer feliz a Regina, sabía que podía hacerlo pero solo si ella estaba segura y sin dudas acerca de sus sentimientos.
Gold había pasado casi todo el día encerrado en la biblioteca, los demás habrían podido pensar que era para mantenerse alejado del asunto del trío de idiotas detrás de su hija, ahora solo dos, pero lo cierto es que Gold tenía otro asunto entre manos. El Oscuro había estado buscando un libro en especial, algo en él le decía que tenía que estar ahí. Siendo Rumplestilskin había escuchado historias de Jafar, sabía que era un hechicero muy poderoso y con debilidad a la magia negra, así que estaba casi seguro que debía haber tenido un libro sobre cierta magia negra de una hechicera llamada Morgana. Ese libro era lo que Gold buscaba, en ese libro había varios hechizos que para otros magos habría sido imposible llevar a cabo, solo alguien tan malvado como Morgana habría sido capaz de ejercerlos.
-¡Lo sabía!-murmuro Gold después de dejar otra pila de libros detrás de el.-Aquí estas.-dijo Gold acercándose a una de las ultimas estanterías, tomando en sus manos un curioso y antiguo libro, tenía la cubierta en color negro y el polvo en el indicaba que nadie lo había tomado en muchos años. El Oscuro sabía que con ese libro en su poder sería capaz de encontrar muchas respuestas y de conocer otras que ni siquiera se había formulado, pero también tenía el presentimiento de que le sería aún más útil en el futuro cercano.
David estaba sentado en una de las bancas del jardín, tenía los ojos cerrados y los brazos cruzados sobre el pecho, casi parecía a punto de quedarse dormido. El príncipe estaba disfrutando de la brisa nocturna cuando escucho pasos que lo hicieron abrir los ojos y mirar de quien se trataba. David se fijó y noto que se trataba de Regina y Robín. La reina y el arquero intercambiaron un par de palabras que no escucho y sintió que su corazón se aplasto cuando Robín tomo el rostro de Regina en sus manos y besos sus labios, sin que la reina pusiera objeción, después Robín entro al palacio y Regina se quedó un momento ahí. David estaba a punto de irse a su habitación, pero noto la expresión de Regina y no pudo evitar preocuparse por ella. David sabía que probablemente no debería acercarse a ella, pero no podía evitar sentir el impulso de preguntarle si estaba bien, de asegurarse que estaba bien. El príncipe dudo pero termino por acercarse a la reina y asegurarse de que estaba bien antes de poder subir a su cuarto.
-¿Estas bien, Regina?-pregunto David con algo de timidez, mirando a la alcaldesa sorprenderse al verlo frente a ella.-Solo quiero saber si estás bien y me iré, no quería molestarte.-dijo David rápidamente para no molestarla, pero la mirada de la reina no era de amigos.
-Esto no debió pasar.-dijo Regina dándose por vencida, frustrándose y notando como David la mirada sin entenderla.-Robín es bueno, es bueno y me ama, y yo lo lastimo.-dijo Regina sintiendo como si se ahogara, David comenzaba a preocuparse.-Y tú, tú me confundes, me miras de esa manera y yo siento que...Te odio.-se quejó Regina de mala gana, David la miraba incrédulo.
-¿Me culpas a mí?-replico David señalándose a si mismo con un gesto de sorpresa, Regina lo miro con arrogancia y asintió.- ¡Tú eres la que me confunde!-se defendió el rubio señalándola con una sonrisa descarada.
-Yo era feliz, yo estaba bien, estaba estable y cómoda con Robín. Vivíamos juntos y todo estaba bien, Henry y Roland estaban bien.-dijo Regina como si estuviera tratando de no ahogarse.-Pero no, tú apareciste y tenías que seguirme a la torre y ahora...Ahora te miro y siento cosas, cosas que no deberían sentir, cosas que solo me pasaban con Robín. ¿Porque tienes que ser tan estúpidamente encantador?-protesto Regina casi infantilmente.
-Yo también me siento mal, Regina.-confeso David comprendiendo la culpa que sentía la morena.-Yo lastime a Blanca y ella no lo merecía, ella es una mujer buena que me ama y yo la lastime.-se lamentó David de la misma manera que Regina.
-Tal vez debiste quedarte con ella en Storybrooke y hacer que te perdonara, no jugarte todas las cartas por una mujer que ni siquiera está segura de lo que siente.-ironizo Regina con un toque de seriedad.
-¿Crees que no lo pensé?-pregunto David con una sonrisa burlona que delataba su culpa.-Si, lo hice, pero no podía. No se lo merecía, ella merece alguien que solo piense en ella y yo ya no lo hacía, desde que estuve contigo no podía tocarla sin recordarte, sin pensar en ti.-dijo el príncipe confesándose y sintiendo como si un peso se quitara de su espalda.-No queríamos lastimar a nadie pero paso, tal vez sea una señal para darnos una oportunidad.-dijo David sin poder evitarlo.
-¿El Príncipe Charming y la Reina Malvada? Nos acabaríamos matando, nos odiábamos. ¿Crees realmente que podría funcionar?-se burló Regina con un gesto de superioridad, David la miro y asintió con total seguridad.
-Sería divertido. Regina, yo conozco tu peor versión y aun así sigo aquí.-dijo David mirándola con una sonrisa, Regina lo mato con la mirada, David rodo los ojos y asintió.-Solo quería ver que estuvieras bien, vi que estabas muy cómoda con Robín.-dijo David con un toque de celos, Regina arqueo las cejas al comprender que había visto su beso. David no dijo nada más y se encamino al palacio. Regina lo observo marcharse y negó con la cabeza, una parte de ella agradecía el haber podido sacar todo poco a poco.
Regina entro a la habitación de su hija sin hacer ruido al pensar que estaba durmiendo, pero se encontró con la joven acostada en su cama leyendo un libro. La reina entro y cerró la puerta, haciendo que la princesa levantara la mirada de su libro y la mirara a ella. Regina tomo asiento en la cama de Jazmín, quien ya había dejado el libro a un lado y la miraba con curiosidad.
-Creí que estabas dormida.-dijo Regina mirándola con calidez, la joven sonrió levemente.
-No tengo sueño, creo que haber dormido tanto tiempo me ha afectado un poco.-bromeo la joven con una cálida sonrisa.
-Supe que has hablado con Hook.-dijo la morena con una leve sonrisa de complicidad, Jazmín asintió y se incorporó, sentándose en la cama para poder platicar con su madre.
-Sí, fue más difícil de hacer hablar que a Robín y David.-dijo la princesa con un aire despreocupado, Regina sonrió y paso su mano por el rostro de su hija.-Me agrado platicar con él, es divertido.-dijo la joven encogiéndose de hombros.
-Lo es, si puedes encontrarle el gusto.-se burló Regina con su habitual sarcasmo, haciendo que Jazmín negara con la cabeza y terminara riendo.- ¿Qué piensas de ellos?-pregunto Regina con algo de curiosidad disimulada.
-Me agradan, no sabría decirte quien me cae mejor, los tres tienen su propio encanto.-dijo la princesa con un gesto pensativo, Regina arqueo las cejas.
-Puedo entender eso más de lo que crees, amor.-se dijo la morena en un susurro, haciendo que Jazmín la mirara con curiosidad, una sonrisa traviesa se cruzó por el rostro de la menor, pero algo le advirtió que no era el mejor momento para sacar el tema y poner a prueba la paciencia de la reina, ya mañana se encargaría de sacarle información sobre eso.
-Me iré contigo.-dijo Jazmín mirando seria a Regina, quien la miro sorprendida.-Tienes razón, no tiene sentido que me quede aquí. Iré contigo cuando lo decidan.-acepto la princesa, Regina asintió sonriendo y estrecho a su hija entre sus brazos. Jazmín se dejó abrazar sin protesta alguna, sabía que no tenía caso seguir en Agrabah, ya no había nada ahí.
-Mañana le avisare a todos y tal vez podamos dejar todo listo para marcharnos mañana mismo.-dijo Regina al soltar a su hija, la princesa no tuvo más que asentir conforme.-Te gustara, y estoy segura que te vas a acostumbrar a todo ahí.-aseguro Regina tomando su mano y apretándola suavemente.
Gold salió de la biblioteca con un gesto de satisfacción en el rostro, no podía negar que las horas invertidas en buscar en esa gran biblioteca habían dado resultado. El Oscuro estaba camino a su habitación para poder examinar el libro con mayor detenimiento. Regina salió de la habitación de su hija y se dirigió a la suya, pero a medio camino se topó con Gold, quien estaba subiendo las escaleras para entrar a su propia habitación. La reina arqueo una ceja al ver que llevaba un libro bajo el brazo y se acercó a él, Gold la vio venir y oculto la portada del libro discretamente. Gold alzo la mirada para mirar a Regina ahora frente a él, actuando como si nada pasara.
-¿Día largo, querida?-pregunto Gold con un gesto sarcástico, Regina le dedico una de sus mejores sonrisas heladas.-El que haya pasado el día en la biblioteca no quiere decir que no me entere de ciertas cosas.-ironizo Gold con un gesto serio, Regina rodo los ojos.
-Las costumbres del ratón de biblioteca son contagiosas.-replico Regina cruzándose de brazos, sonriendo al ver como Gold negaba con la cabeza en señal de resignación.-Es la costumbre, no puedo evitarlo.-se excusó Regina como si nada.
-Yo sí puedo evitar preguntar cómo te ha ido con esos dos idiotas que tienes detrás de ti.-dijo Gold con una mueca burlona que recordaba a Rumplestilskin, fue el turno de torcer el gesto de Regina.-Sé que no servirá de nada, pero debo decir que agradecería que no me hicieras ser familia de alguno de ellos.-ironizo Gold con una sonrisa irónica.
-Es un poco tarde para eso, padre.-se burló Regina con un gesto de falsa tristeza, Gold rodo los ojos.-Jazmín me ha dicho que se ira con nosotros a Storybrooke, ya está lista para marcharse de aquí.-dijo la reina con seriedad, Gold arqueo las cejas.
-Lo sabía, solo era cuestión de tiempo que esa chiquilla entrara en razón.-dijo Gold encogiéndose de hombros, Regina lo miro con un gesto incrédulo y termino por negar con la cabeza.
-Tú siempre sabes, Gold.-replico Regina sonriendo maliciosamente.
-Es claro que no siempre se todo, querida.-ironizo Gold con un gesto burlón que hizo a Regina torcer el gesto.
-Tu don de ver el futuro resulto más impreciso de lo que pensaba.-se quejó Regina con falsa frustración, Gold le dedico un gesto despreocupado.
-Es como un enorme rompecabezas que hay que armar, cada decisión que se toma tiene tantas variables que es imposible tener todas las piezas.-dijo Gold explicándose, Regina arqueo las cejas al entenderlo, se fijó en el libro bajo su brazo.
-Bella te debe extrañar y supongo que tú a ella, así que será mejor que volvamos pronto.-dijo Regina encogiéndose de hombros, Gold asintió y se dio media vuelta para marcharse pero la voz de Regina lo detuvo antes de alejarse mucho.-¿Cómo te enamoraste de ella?-Gold se giró a mirarla.-¿Cómo pasaste de estar enamorado de Cora a enamorarte de Bella?-pregunto Regina con un gesto confuso, Gold la miro sin comprender.-Quiero decir, Bella es buena, me agrada un poco, pero es totalmente distinta a Cora.-explico Regina a Gold.
-Lo son, son totalmente distintas.-acepto Gold acercándose de nuevo a ella.-Ame a Cora, la ame tanto que le enseñe todo lo que sabía para que se quedara conmigo, me atraía sin que yo pudiera evitarlo, pero era un amor que nos iba a terminar matando o matando a otras personas, los dos éramos poderosos y en ese momento ella deseaba más una corona que el amor.-dijo Gold recordando el momento en que Cora se había sacado su propio corazón.-Bella es un amor distinto, es buena para mí, me hace ser mejor, saca lo mejor de mí. Me enamore de ella porque podía ser algo más que solo una bestia, disfrutamos las mismas cosas y nos entendemos, es raro pero se dio así.-se trató de explicar Gold encogiéndose de hombros, dándose cuenta que nunca se había puesto a pensar en ello.
-Es interesante.-dijo Regina después de escucharlo, Gold asintió y se dio media vuelta para marcharse a su habitación, Regina hizo lo mismo y se dirigió a su cuarto.
Regina entro a su habitación deseando dejarse caer en la cama y olvidarse de todo por un instante, pero al entrar se encontró con cierta pelirroja sobre su cama, esperándola. Regina frunció el ceño al ver a Zelena cómodamente en su cama, no podía ver si estaba despierta o dormida, pero no se molestó en averiguarlo antes de cerrar la puerta sin delicadeza. Zelena se levantó y miro a Regina, dejándole ver que no había estado dormida y solo estaba esperándola.
-Ni te molestes en preguntar, no estoy de humor para lidiar contigo, vete.-dijo Regina conociendo bien las intenciones de Zelena, haciendo que la pelirroja frunciera el ceño. Regina respiro profundo y se dejó caer en su cama.
-¿Estas bien, Regina?-pregunto Zelena casi sin darse cuenta, Regina no contesto. Zelena arqueo las cejas, pocas veces había visto a su hermana con esa expresión y siempre era cuando algo malo le sucedía.
-No hablare de esto.-se quejó Regina dándole la espalda, mientras tomaba una almohada para cubrir su rostro. Zelena torció el gesto, no sabía que le había pasado a Regina pero no le agradaba verla así, no sabía por qué pero así era, solamente ella podía hacer sentir a su hermanita miserable, se dijo la pelirroja con algo de burla.
-¿Ya llego la reina?-pregunto Emma al abrir la puerta con toda confianza y despreocupación, ganándose dos pares de miradas asesinas que la hicieron fruncir el ceño. Regina se levantó de la cama, recuperando su semblante y mirando a Emma con cara de pocos amigos.
-La reina quiere pensar, a solas.-siseo Regina mirando a ambas mujeres, pero Emma no hizo casi y se dejó caer en una de las sillas que había en una esquina. Regina la miro con indignación, Zelena también se negó a marcharse, no si Emma no se iba primero.
-Te sentirás mejor si hablas.-dijo Emma mirándose las uñas con un gesto despreocupado, Regina respiro profundo y se recordó a si misma que no debía matar a la rubia por ser madre de su hijo. Pasaron casi dos minutos de total silencio, antes de que Regina se decidiera a preguntar algo.
-¿Recuerdas lo confundida que estabas cuando Hook y Neal estaban peleando como unos niños? Así me siento ahora, solo que mucho peor, Swan, así que deja de preguntar.-dijo Regina con un tono burlón y malicioso, Emma la miro con resignación y Zelena comenzaba a cuestionarse seriamente si debía marcharse.
-Es distinto, Neal me había decepcionado antes y yo sabía que Hook no era mi amor verdadero, supongo que para ti es mucho más complicado en ese aspecto.-comento Emma con inocencia, Regina la miro como si le jugara una broma.-A los dos los quieres, Regina, eso lo entendemos.-se quejó Emma al sentirse intimidada por la reina.
-Voy a dejarlos a los dos, esto de la tregua fue una locura y no puedo jugar con ellos, es lo mejor, no darle esperanzas a ninguno-dijo Regina sin más, dejándose caer en la cama y cruzándose de brazos en su mejor gesto de seriedad. Emma y Zelena la miraron incrédulas.
-¿Eso funcionara?-pregunto Zelena confusa.- ¿Alejarte de ellos y ver a cual extrañas más?-dijo Zelena con ironía, ganándose una mirada fulminante de Regina. La pelirroja rodo los ojos.
-Eso será un poco difícil, estamos viviendo en el mismo palacio, viajaremos en el Jolly Roger y Storybrooke no es muy grande.-dijo Emma con un gesto pensativo, ignorando las miradas fulminantes que la morena le lanzo.-Pero tratar de actuar como lo haría un héroe, eso es un punto bueno.-dijo Emma para defenderse un poco.
-Ser villana es mucho más divertido, Swan.-replico Regina con una sonrisa descarada, Zelena también rio por lo bajo al ver la mirada resignada de la rubia.
-¿No sería más sencillo si eligieras darle la oportunidad a uno?-pregunto Zelena con un tono irónico.
-Lo pensé.-dijo Regina arqueando las cejas.-Si vuelvo con Robín podríamos intentarlo, una parte de mí se lo debe, y talvez David y Blanca podrían hacer lo mismo. Estábamos bien antes, Roland y Henry eran felices, todo sería tranquilo y cómodo, y…Lo quiero.-dijo Regina pensando en sus opciones, Zelena y Emma la miraban un poco curiosa.-Pero tengo miedo de arrepentirme y pensar constantemente en como hubiera sido elegir a David, pero si decido darme una oportunidad con David temo pensar en Robín.-confeso Regina con algo de culpa.
-David no volverá con Blanca, no después de todo esto, no decidas algo solo por qué crees que así no vas a lastimar a otros.-dijo Emma como advertencia, Regina asintió y Zelena arqueo las cejas un poco sorprendida. Regina suspiro y decidió dejar de pensar en ello solo por una noche más.
-De acuerdo, tomare una decisión mañana y será todo.-dijo Regina respirando profundo. ¿Dónde estaban Kathryn y Tinkerbell cuando las necesitaba? Esas dos rubias eran mucho mas fáciles para usarlas de terapia que la Salvadora y Zelena.
-¿Mañana sabré quien es mi cuñado definitivo?-pregunto Zelena con toda la inocencia que podia reunir, haciendo que Emma se soltara a reir y que Regina quisiera aventarse por la ventaja mas cerecana.
-Fue su último intento, ellos dijeron que no harían nada más y estoy de acuerdo. Esto fue lo último y es lo mejor.-dijo Regina retomando el tema con una seriedad inquebrantable.-Así que no pienso aceptar más consejos de alguien que casi se casa con un mono volador, y de alguien que solo quiere fastidiarme.-sentencio Regina mirando a Emma y Zelena severa.
-De acuerdo, me voy.-dijo Emma levantándose de la silla en señal de rendición.
-Como sea, mañana podríamos volver a Storybrooke.-dijo Regina para cambiarles el tema, tomándolas desprevenidas.-Gold y yo trataremos de ver como lo haremos pero intentaremos que sea lo más pronto posible, quiero estar con Henry.-dijo Regina recobrando su semblante de alcaldesa. Emma asintió conforme y se dirigió a la puerta para marcharse, Zelena hizo lo mismo y Regina se quedó sola en su habitación. La reina se dejó caer sobre su almohada con la mirada perdida en el techo, tenía toda la noche para pensar en lo que haría al día siguiente…O lo que pasaría al día siguiente.
-Flashback
Jazmín había dejado de visitar el País de las Maravillas por medio del espejo cuando Cora apareció frente a ella. A partir de ahí Cora era quien se encargaba de llevarla al País de las Maravillas y alojarla en su castillo. La princesa pasaba los días jugando dentro del castillo de su abuela, pero cuando Cora se descuidaba la niña salía a jugar fuera del castillo. Esa tarde la princesa se había escapado de la vigilancia de los guardias para salir a rondar por el lugar donde había llegado por primera vez hace años.
-¡Vaya, vaya! ¿Pero que tenemos aquí?-la voz cantarina y burlona del gato Cheshire hizo que la pequeña princesa se girara con una amplia sonrisa y los ojos destellantes de emoción al ver al famoso gato tomar forma frente a ella.-¿La pequeña princesita nos dirá por que ha esperado tanto tiempo para volver?.-pregunto el gato dando vueltas en el viento.
-¿Eso significa que me extrañaste, Cheshire?-pregunto la niña con un gesto inocente, haciendo que el gato riera estruendosamente al girar sobre sí mismo.
-El País de las Maravillas puede ser aburrido si no hay una chiquilla extraña recorriéndolo y causando desastres por doquier para divertirme.-reía el gato como si disfrutara ver la cara confusa de la joven frente a él.
-¿Cómo es posible que el País de las Maravillas pueda ser aburrido?-cuestiono Jazmín cruzándose de brazos y observando a su alrededor, tantos colores y cosas extrañas, no entendía como alguien se aburriría de eso.
-Si vivieras como los que vivimos aquí también notarias lo que nosotros notamos.-replico Cheshire con una sonrisa burlona, Jazmín frunció el ceño desconcertada.-Deberías tener cuidado, chiquilla, si la Reina de Corazones te ve podría sacar tu pequeño corazón y llevarlo a su colección.-menciono el gato con una sonrisa que podría causar escalofríos.
-Ella no me haría daño, ella me trajo porque es mi abuela.-protesto Jazmín con toda la inocencia que tenía, recibiendo una sonora risa del gato.
-¿Estas segura de eso, niñita? La Reina es la Reina de Corazones porque no tiene corazón, aunque si una gran colección de corazones robados. Quizá podría querer el tuyo.-dijo Cheshire riendo al ver la mueca de la niña.
-¿Ella no tiene corazón? Eso no puede ser, nadie puede vivir sin corazón.-se quejó Jazmín negándose a lo que decía el gato. Cheshire asintió y se acercó aún más a la joven, mirándola con los ojos destellantes de curiosidad y emoción.
-Tienes los ojos de la malvada Reina de Corazones, chiquilla.-dijo Cheshire girando mientras reía, desconcertando a Jazmín.-Deberías buscar en lo profundo, princesa, siempre hay cosas divertidas en los palacios.-rio Cheshire desapareciendo por un segundo y apareciendo detrás de la niña.
-¿Por qué siempre hablas así? ¡Me confundes!-protesto la princesa con un gesto de fastidio, Cheshire solo sonrió aún más.-Eres un gato irritante y loco.-se quejó la niña señalándolo con un gesto burlón.
-Yo podría decir lo mismo de ti.-recordó el gato al volver a girar y flotar cerca de Jazmín, quien frunció el ceño y se cruzó de brazos.-Después de todo...Vives con la mujer más loca del País de las Maravillas. ¡Larga vida a la reina de corazones!-se burló Cheshire antes de desaparecer poco a poco hasta dejar de escuchar su risas. Jazmín había quedado con la curiosidad de saber si su abuela en realidad tenía un corazón o no, pero sabía que no podía preguntárselo.
Esa noche Jazmín el paso en el castillo, era un lugar enorme y solitario, muchas habitaciones vacías para invitados que nunca eran ocupadas. La princesa había revisado cada habitación durante sus días en el castillo, cuando Cora tenía algo más que hacer que darle lecciones de magia o charlar con ella. Esa noche Jazmín salió de su habitación y vio a Cora salir de una habitación en especial, una que siempre estaba cerrada y nunca le llamo la atención, espero a que su abuela se hubiera marchado y se acercó a esa habitación. La princesa abrió la puerta y sintió un pequeño ardor en la mano cuando lo hizo, pero no le dio importancia, se fijó en la habitación. Era un cuarto amplio y oscuro, no había casi nada dentro, un par de espejos y en el fondo del lugar había un pequeño cofre de color café, algo rojo resplandecía dentro de la caja. Jazmín no pudo evitar la curiosidad y se acercó a mirar de cerca, pero a cada paso que daba era más evidente que el latido de un corazón resonaba en el cuarto.
-¿Qué haces aquí?-la voz severa de Cora hizo que Jazmín se detuviera en seco a solo unos pasos de ver el contenido de la caja. La reina de corazones observaba severa a su nieta, su mirada intimidaría a cualquiera, incluyendo a la princesa.-No es de buena educación revisar las habitaciones de otras personas.-siseo Cora cerrando la puerta del cuarto y avanzando hacia su nieta, quien ya había desistido de mirar dentro de la caja y se acercaba a ella.
-Lo siento, yo escuche un ruido y quería saber que era.-mintió Jazmín con toda la tranquilidad que pudo, luciendo tan inocente que cualquiera le habría creído, cualquiera menos Cora. La reina miraba a la niña consiente de que mentía, pero aun así una sonrisa asomo en su rostro, tomo a su nieta de la mano y la guio hasta el cofre que resplandecía con un color rojo.
-¿Qué piensas que hay ahí, querida?-pregunto Cora señalando el pequeño cofre del cual salían los latidos de un corazón. Jazmín no supo responder de inmediato, se sentía extrañamente nerviosa ante la mirada de Cora.
-Parecen los latidos de un corazón.-dijo Jazmín después de reunir valor, Cora asintió y la miro fijamente.
-Así es, es un corazón.-asintió Cora conforme con su respuesta.-Son los latidos de mi corazón, querida.-dijo Cora sonriendo discretamente al ver como su joven nieta se asustaba y la miraba confusa.
-¿Cómo puedes no tener tu corazón en tu pecho?-pregunto Jazmín desconcertada, tratando de no tartamudear al hablar.
-Soy la Reina de Corazones por algo.-dijo Cora como toda respuesta, llevando a la niña hasta un sofá junto a la pared.-Tengo muchos enemigos, no puedo permitir que algún miserable que pretenda herirme consiga mi corazón, podría matarme.-dijo Cora como si hablara de algún otra arma.
-¿Aquí está protegido?-pregunto Jazmín un poco más confundida, Cora asintió y llevo su mano a la mejilla de la princesa, acariciándola con una sonrisa que le dio escalofríos.
-Así es, aquí siempre estará seguro, el País de las Maravillas es un lugar muy bueno para ocultar objetos y crear otros que resultan engañosos a los ojos de todos, cariño.-musito Cora con particular seriedad y satisfacción, Jazmín no supo que decir.-Deberías ir a descansar, querida.-dijo Cora como si nada, Jazmín no se atrevió a negarse. La joven se levantó del sofá y casi salió corriendo a la recamara que ocupaba. Cora sonrió ampliamente al verla salir, siempre supo que esa chiquilla habría de encontrar esa habitación, ella misma se había encargado de que así fuera.
-Fin flashback
Eaaaaaaaaaaaa! Bueno, si han llegado hasta aquí por favor dejen review! Cada review en serio ayuda y mucho! ¿Les gusto? ¿Falto algo? ¿A quien creen que elegira Regina? ¿Qué creen que va a pasar? Diganmelo con un review!
Ella…Gracias! Ojala sigas leyendo!
Evazqueen…Eaaaaaaaaa! Lamento las esperas largas, yo misma siento que tardo años y no me gusta v.v Gracias por seguir fiel a la historia. Creo que ha sido un avance de "tregua" entre ellos, pero para Regina es y sera una locura total. Los galanes fueron bastante buenos con su hija, prometo mas de eso. Gold como abuelo aun ni el se acostumbra jajajaja Lo de Zelena-Jazmín es un avance, ya se vera despues muahahaha Las tías de Henry, al menos Kathryn si interactuara mas con la princesa al ser mas amiga de Regina….¿Bella lo seguira siendo cuando recuerde? :O jajajaja
OQfaith…Gracias! Esos momentos que bueno que te gustaron, tremenda familia disfuncional son jajajajaja Usar a Roland como chantaje es bajo, pero eficaz, amo a ese niño 3 Seguro si serian una hermosa familia, si sucede muahaha #CaptainWiked podria ser real?...Regina-Gold estan en terminos buenos, aun les falta. El flash forward es interesante, seguro Regina cuelga a su hermana jajajaja Ahora si hubo OQ! GRACIAS!
AbyEvilRegal4Ever123…Holaaaaaaa, Gracias! Regina y Jazmín van bien, son lindas jajajaja Tres hombres y ninguno se animaba, nervios, al final les fue bastante bien con la princesa. Gold y Regina ya van decentemente en su relación muahaha Zelena es una loca que adora fastidiar a todos muahaha Jazmín resulto bastante parecida a Henry en eso de engañar a Regina jajajaja Gold con gusto mataba al pirata muahahaha Kathryn y Snow…lo se, fue un pequeño gusto que quise darme muahahaha Ya se sabra que paso en Agrabah…Interesante teoria! Buenas parejas, muy buenas…¿Pero no Kathryn estaba con Frederick? O la dejamos solterita?jajajaja Amo tus memes! Besooooooooo!
IarEvilQueenSavior…Eaaaaaa! Gracias! Jazmín es una mini de Regina jajaja #OQTeam…Zelena es genial tambien. Una mas al #CaptainWiked jajajaja
Clau23…Gracias! Regina-Jazmín podrían platicar horas y no habría problema, creo que Jazmín no podría juzgarla después de haber defendido a la Emperatriz del Mal, en cuanto a villanos la princesa ya aprendio la lección. Robín y David son buenos, lastima que quieren la misma mujer, como diría Zelena "Oopss!" Robín ya tiene experiencia tratando con niños, y la niña lo conmueve, vamos, que podría ser hija de el y su amor verdadero jajajaja Gold va mas o menos bien. #TeamOQ presente! David siente la desventaja, el hombre del arco le lleva ventaja, pobre muahahhaa Yo creo lo mismo de Emma y Jazmín. Besoooooooooooooo!
EQLuisa…Lo se!Lo siento, odio tardar tanto, espero dejar de hacerlo v.v HQ presente en OUAT!JAJAJAJAJAJA Gracias!
Lina Montoya…Creo que el propio Hook jamas se lo imagino jajajajajaja
jossedith1….Hola!Yo se, yo se, eternidades para actualizar, perdón! v.v Error de dedo, no me convencia el cap jajaja Te mande MP ¿Leiste? Muahaha GRACIAS! Esta dividido el asunto entre el OQ y EC muahahaha
ProudOfParrilla…Eaaaaaaa!Gracias! Lamento tardar tanto, estoy tratando de no hacerlo mas v.v Amonossss #TeamEC jajajaja
MaLu-OUAT… Gracias! Amo verte por aquí jajajaja #TeamOQ presente! Estoy tratando de dejar de tardar tanto en actualizar jajaja
