Habían pasado dos años y aquellas disputas; estas no se limitaron solo a los fundadores de la escuela sino que se trasmitieron como si de una pandemia se tratase a sus diferentes alumnos haciendo que se rompieran vínculos de amistad. Por entonces Lancerot y Ophiuchus cursaban séptimo curso, Gabriel y Helena quinto y Edward y Hestia tercero. La disputa afecto incluso a los hijos de los fundadores: Lancerot y Ophiuchus se habían distanciado en el trato, aunque seguían tratándose con respeto, no había amistad entre ellos; Gabriel y Helena, habían dejado prácticamente de hablarse, y no porque el quisiera sino porque ella considero una traición que Gabriel se hiciese amigo de Edward Hufflepuff; Hestia detestaba a Gabriel con todas sus fuerzas y así se lo mostraba, aunque la razón de tal desprecio hasta ella misma ignoraba. Aquel año se incorporaba al funcionamiento de Hogwarts el sistema de prefectos escogerían a dos de cada casa, un chico y una chica, entre todos los prefectos se encontraban Gabriel y Helena.

Los alumnos de quinto año encontraban en clase de Herbología; haciendo un examen sorpresa sobre todos los contenidos de años anteriores: a los alumnos de Hufflepuff les daba igual el examen que se les pusiera, pues lo llevaban siempre todo al día; al igual que los Ravenclaw que según la mayoría de los estudiantes de la escuela no eran más que unos cerebritos que memorizaban cada punto y cada coma de los libros que leían; los Slytherin estaban que echaban humo y los Gryffindor tenían disparidad de opiniones, por un lado estaban algo enfadados pues no se habían preparado para un posible examen, por el otro decidieron afrontar ese examen como un reto más. Como era de esperar la mitad de los Gryffindor aprobaron por los pelos a excepción de Gabriel y Plinio quienes sacaron un 8 y un 7 respectivamente; todos los Hufflepuff aprobaron con notas muy variadas, aunque la mayoría sacaron de 8 para arriba, ni que decir que los Ravenclaw quienes sacaron notas entre el 9 y el 9.5 a excepción de Helena que saco 10; en cuanto a los Slytherin suspendieron todos, la nota más alta fue un 2.5.

Conforme avanzaba el curso, la tensión entre los estudiantes y los fundadores; un día se encontraban Gabriel y Edward junto al lago disfrutando de una extraña tarde de invierno soleada mientras cada cual hacía los deberes que les habían sido puestos.

- Termine – dijo Edward

- Yo también – dijo Gabriel guardando los deberes en su mochila y tumbándose bajo la sombra de un haya.

- ¿Sabes?, me encantan las clases de tu padre, parece que se lo toma todo a broma

- Si bueno, a mi me gusta la seriedad de las de tu madre

Los dos estaban riendo cuando se les acerco Hestia

- Vaya pero si esta aquí el perdedor Gryffindor, hermanito no te juntes con el o acabaras siendo igual de idiota

- Hestia Hufflepuff, - dijo Gabriel tratando de contenerse pues ya esta arto del trato que le daba esa chica, trato para el cual él no le había dado motivo alguno - ¿Tienes algún problema conmigo o es que disfrutas poniéndote en evidencia?

- Te vas a enterar maldito – dijo enfadada - ¡Furnunculus! – exclamo apuntándolo con la varita antes de que a Gabriel le diera tiempo de defenderse.

- ¿Pero que has hecho? – dijo Edward – ¿Porque lo has hechizado?

- Por que si, y tu no deberías andar por ahí con este Gryffindor, estas confraternizando con el enemigo.

- Yo no lo veo así – le respondió a su hermana levantándose – vamos Gabriel te llevare a la enfermería.

Mientras la enfermera del colegio atendía a Gabriel, Edward se fue a buscar a Plinio, el mejor amigo de este para contarle lo sucedido; lo encontró en la biblioteca en la sección de encantamientos, en cuanto se lo contó todo Plinio se dirigió a la enfermería no sin antes agradecerle a Edward lo que había hecho por su amigo.

- Tenemos que hablar – dijo una voz serena que Edward identifico como la de su madre cuando se enfadaba – vamos a mi despacho y me lo cuentas todo.

Llegaron a al despacho de Helga y se sentaron uno frente al otro.

- Cuéntame que ha pasado desde el principio

- Estaba junto a Gabriel bajo un árbol haciendo los deberes y charlando de nuestras cosas, cuándo ha llegado mi hermana y ha empezado a insultarlo, como suele hacer siempre que se cruzan por un pasillo o en la biblioteca... el caso es que Gabriel arto de los insultos le ha respondido y ella sin mas le ha lanzado un maleficio. Luego lo he llevado a la enfermería y he ido a buscar a Plinio como bien sabes.

- ¿Porque tu hermana insulta a Gabriel Gryffindor?

- No lo se, simplemente lo detesta, aunque no se la razón.

- Bien dile a tu hermana que venga, no consentiré ese tipo de comportamiento.

- Mamá, no creo que sea lo mejor, conozco a Gabriel lo suficiente como para no acusar a mi hermana, por eso no tenía pensado decirte nada.

- Vaya, se ve que Gabriel tiene su orgullo.

- No es orgullo, simplemente me dijo una vez que mientras que no resultara lesivo para él no tenia porque ir de ''chivato'', la verdad es que tiene mucho aguante.

- Esta bien, puedes retirarte, pero la próxima vez actuaré.

Pasaron los meses y Helga pillo a un Slytherin lanzándole maleficios a un alumno de primer año.

- ¡Transfer Sullivan!, esta terminantemente prohibido realizar magia en los pasillos, también está prohibido hechizar al alumnado de este centro. Has incumplido dos normas de la escuela, quedas recluido durante un mes.

Helga se llevo al muchacho a la enfermería a que le curasen las heridas producidas por maldiciones, mientras que Transfer vengativo y con el orgullo herido le fue con ''el cuento'' a Salazar Slytherin, quien monto en cólera.

Sucedió en pleno vestíbulo, Salazar enfadado porque Helga había castigado a uno de sus estudiantes se encaro a ella lanzándole un maleficio de tortura que mezclaba la tortura física con la psicológica haciéndote revivir tus peores recuerdos, poco a poco fue intensificando el maleficio hasta dejarla débil y prácticamente inconsciente. En el vestíbulo habían alumnos de la casa Slytherin que miraban con expectación, Transfer incluso sonreía, el resto del alumnado estaba estupefacto pues no sabía como reaccionar; entre ellos estaban Helena, Hestia, Edward y Gabriel. Helena subió las escaleras corriendo en dirección al despacho de su madre.

Mientras tanto en el despacho de Godric y Rowena conversaban en el despacho de esta; la verdad es que trataba de convencerla de que arreglara las cosas con Helga, pues ambas amigas sufrían de estar separadas por una disparidad de opiniones aunque no quisieran admitirlo; en ese momento entro Helena sudorosa y hablando agitadamente.

- El profesor Slytherin ...a .

- Tranquilízate hija y dinos que pasa – dijo Rowena.

Godric miro directamente a Helena a los ojos, y vio en su mente lo que en ese momento era incapaz de expresar con palabras.

- Comprendo, Rowena lo que tu hija trata de decir es que Helga esta siendo torturada por Salazar – dijo mientras abandonaba el despacho en dirección al vestíbulo; seguido por Rowena quien le había ordenado a su hija que regresara a la sala común.

En cuanto llegaron al vestíbulo Godric le lanzó un hechizo a Salazar que le hizo perder la varita, evitando así que siguiera adelante con el maleficio, se acercó a ella y le tomo el pulso; se lo notaba débil, su respiración también era débil. De repente, Salazar una vez recupero su varita apunto a Godric con rabia, ya esta arto del que una vez considero su amigo se metiera en sus asuntos.

- Avada...

Al oír pronunciar a Salazar aquella palabra, Godric levanto la mirada, justo en ese momento dos rayos rojos impactaron contra Salazar elevándolo por el aire y dejándolo inconsciente, Godric se giro y vio a Edward Huflepuff y a su hijo Gabriel con la varita extendida y mirando a Salazar con expresión de desprecio en la cara.

Tomo a Helga en brazos y dijo:

- Gabriel, Edward a mi despacho; el resto a vuestras salas comunes esto no es ningún espectáculo. Vosotros también – dijo dirigiéndose a los Slytherin.

Godric la llevo a la sala común de Gryffindor, la dejo en un sofá mientras transformaba el otro en un cama, la dejo en la cama, se dirigió a los alumnos que había en la sala común

- A partir de ahora, y hasta que se mejore Helga Huflepuff permanecerá en esta sala común y será responsabilidad de todos vosotros guardar el secreto de donde se halla.

Se volvió hacia Helga y le aplico los contramaleficios adecuados para contrarrestar en la medida de lo posible el maleficio de Salazar, aunque la supervivencia de Helga dependería de su propia resistencia.