CAPITULO 21
Bonnie POV
-¿Hoy también irás a la casa Salvatore? – pregunté, mientras tomaba otro sorbo de merengada.
-Sí, en algún momento lograré entrar – contestó Jeremy con optimismo – Damon es exasperante; sólo me ha dejado ver a Elizabeth cuando llegó para allá.
El ambiente era relajante en el Mistic Grill durante nuestra charla. No quería irme tan rápido, pero podía percibir las ansias de mi acompañante.
-Quizás esta vez se excedió en su dosis de sangre – sugerí, reprimiendo un escalofrío. Aunque había transcurrido un año desde que empezó a salir del anonimato todo lo sobrenatural, todavía no me habituaba.
Quise sonreír por un momento. Y pensar que yo era precisamente una bruja, además del hecho de que nunca le creí a la abuela cuando contaba sus historias delirantes.
-Puede – concordó él, pero seguía pensativo – Tal vez a eso se deba que cada ocasión que trato de verla, sus manos tiemblen como si quisiera golpearme.
Reí. Damon se comportaba raro, no quería que nadie se acercase demasiado a la pelirroja. Cuando hice el hechizo, su postura se relajó.
Resultaba inquietante.
¿Por qué le interesaba tanto ella? Ya ni miraba a Elena.
Ay, no. Me atraganté con la bebida, analizando todo.
-¡Bonnie! – exclamó Jer, abanicándome con una servilleta, a la vez que me daba leves golpecitos en la espalda.
Recordé cuando Klaus, el cazador, fue a la pensión conmigo: lucía inseguro y paranoico; la reacción del Salvatore mayor ante su ansia de información quedó grabada en mi memoria.
Parecía celoso.
-¿Mejor, Bonnie? – inquirió él. Sus ojos marrones me escudriñaron con ansiedad.
-¿Te preocupa tanto un simple atraganto con merengada? – dije en medio de risas.
Suspiró.
-Tanto vampiro ya me trastocó también– bromeó.
Tras eso caminamos hacia la pensión, hablando en su mayoría de trivialidades.
-¿Qué tal la uni? – pregunté con interés.
-Bien – murmuró sin entusiasmo. No dijo nada más, así que me di por vencida, sabía lo terco que podía ser en sus razones.
Jeremy tocó la puerta con firmeza al apenas llegar.
Damon nos recibió con un gruñido hacia mi acompañante y una media sonrisa para mí.
-Adelante – dijo sin mucha convicción.
Nuevamente reparé en una presencia que me impelía hacia adelante. La sentía por toda mi piel, como si fuese un potente imán.
La chica era el motivo, ya lo había deducido cuando le hice el hechizo protector.
En silencio, Damon nos condujo hacia el interior de la sala; la periodista estaba absorta hojeando varios libros y tomando notas desde el sofá.
Jer carraspeó, buscando atraer su atención. Ella dio un respingo, lo miró con simpatía, y a mí con desconcierto, aunque me dedicó una amable sonrisa.
-Eli, como sabes este es Jeremy Gilbert – dijo Salvatore, apretando los dientes – y ella es Bonnie Bennet – prosiguió señalándome.
Se nos acercó con entusiasmo, tomándonos desprevenidos a ambos cuando luego nos abrazó afectuosamente. El hermano de Elena le respondió gustosamente.
Con cierta vacilación, también yo lo hice.
-Lamento si los incomodé, pero Damon me ha hablado mucho de ustedes – exclamó roja de vergüenza – Los dos incluso sin conocerme del todo, o nada en absoluto – se refirió a mí – han ayudado a resguardarme de un peligro desconocido.
Esta chica me gustaba. Podía escuchar sinceridad en cada palabra que pronunciaba.
-No fue nada – dije restándole importancia – Me encanta ser útil – le sonreí abiertamente.
-Lo haría miles de veces – susurró Jer, tomándola de la mano, ella se sonrojó.
-Creo que las chicas deberías hablar con privacidad – interrumpió Damon en tono frío, mirando fijamente sus manos unidas.
Interesante situación.
El vampiro casi arrastró a mi amigo por la chaqueta para que se fueran. La chica y yo permanecimos un rato observando donde estuvieron; ella tenía el seño fruncido.
-Así que eres una bruja – dije para romper el hielo.
Elizabeth retorció las manos, nerviosa.
-Lo mismo dijo Damon – susurró abatida.
Por lo que veía, no se hallaba muy contenta con la noticia.
-¡Tener poderes es una de las cosas más emocionantes del planeta! – exclamé contenta – Sentirte capaz de mover cosas o manipular situaciones es indescriptible – a estas alturas, gesticulaba con las manos, queriendo que su expresión insegura desapareciera.
Funcionó, sus ojos brillaban y parecía resplandecer por su obvia curiosidad.
-¿Cuánto tiempo llevas en esto? – preguntó con suavidad.
-Unos cuantos meses – informé – Al principio pensé que eran invenciones mías, mas a medida que mis habilidades se hicieron necesarias para el bienestar del pueblo, aprendí a apreciarlas y mejorar.
-Eso suena genial – respondió sonriendo – Poder ayudar a otros.
Mientras conversábamos nos sentamos en el sofá, ella me analizó unos segundos.
-Entonces eres otra amiga de Elena – dijo alegremente.
-Sí, todos nos conocemos desde la infancia – respondí con un suspiro. Ellos eran mi familia; siempre apoyándome, aun cuando entraba en los terroríficos momentos de trance. Carraspeé.
-Damon me comentó lo que le hiciste a una silla – dije. Elizabeth se removió inquieta - ¿Cómo lo hiciste?
Se mordió el labio, nerviosa.
-Yo… no lo sé – reconoció – Únicamente quería defenderme de un vampiro que creía psicópata.
La detallé: miraba al suelo ceñudamente, como si acabara de darse cuenta de algo. Me acomodé, disminuyendo la distancia, en actitud confidencial.
-¿Creías? – inquirí con el atisbo de una visión en mi mente: veía unas luces rojas y al Salvatore bipolar sosteniendo a alguien.
-Bueno… he estado con él durante varias semanas – me miró – y creo que no es tan malo.
Iba a replicar, pero lo pensé mejor; ese vampiro nos había salvado infinidad de veces y ahora protegía al pueblo con fervor. Imagino que por eso detestaba tanto que no se encontraran más pistas sobre el paradero de Esther.
Opté por encogerme de hombros.
-Dame tus manos – pedí, súbitamente inspirada. Ella lo hizo inmediatamente, su roce con las mías era como si tocara electricidad pura. Intenté no encogerme.
-¿Estás bien? – preguntó alejándose, temerosa por mi reacción, por lo visto no le pasó desapercibido mi gesto.
La tomé firmemente mientras le explicaba:
-Perfectamente, es que estás cargada de mucha energía. Cierra los ojos y respira hondo.
Nuevamente obedeció y lentamente se relajó hasta parecer que dormía.
-Bien, recuerda lo que has sentido en tu cuerpo cada vez que la magia te envuelve, incluso inconscientemente – dije.
Comenzó a temblar.
-"Vis animo, fortuna invocant te" – recité concentrándome al máximo. Mi cuerpo se sacudía ahora al ritmo del de mi "alumna"; un frío se extendió desde mis manos aferradas a las suyas. El aire me faltaba.
Intenté aspirar por la boca, pero apenas y entraba un poco de oxígeno.
Sin embargo, me calmé. Mis párpados se cerraron sin mi permiso y contemplé densa oscuridad. De improvisto una habitación infantil me rodeó, las paredes estaban pintadas de rosa pálido y habían varios peluches en las esquinas.
Una niña de rizos rojos abrazaba a un adolescente rubio, lloraba quedamente, pero él la tranquilizaba.
-Enséñame otra vez ¿si? – susurró el joven de rizos como el sol y ojos azules. Era el doble de alto que la pequeña.
-Tengo miedo, Nick – respondió la niña con el rostro bañado en lágrimas.
-No debes, Elizabeth – contestó él – Esto es lo que eres, una linda brujita – depositó un beso en su frente.
Quedé boquiabierta: contemplaba un recuerdo de la infancia de Elizabeth Fens y su hermano Klaus ¿o debería decir, Nick?
De no haber estado tan pendiente de sus expresiones, no hubiese visto como repentinamente los ojos de la pelirroja se tornaron completamente negros, mientras de su mano brotaban unos remolinos de todos colores.
-Eso es, siéntelo, pequeña llameante – indicó Klaus – Deja que te guíe hasta que puedas verlo.
En efecto, su mirada se enfocaba ahora en el resultado de su poder, y sus ojos regresaron a la normalidad.
Ella rió maravillada.
-Lo más importante es… - comenzó a decir su hermano, pero jamás llegué a enterarme del resto, porque algo me jalaba hacia atrás.
-No deberías estar aquí – dijo con reproche un hombre rubio de ojos castaños. Se parecía a Klaus y a Elizabeth; quise gritar, mas no pude.
Abrí los ojos de golpe.
Volví a la sala de los Salvatore. La periodista miraba a la nada con la cabeza gacha. Mi respiración era irregular, pensando en la posible identidad de ese sujeto; no se me ocurría nada.
La zarandeé y en eso noté que sus ojos eran negros como en el recuerdo.
Alrededor de nosotras lucía como si un terremoto hubiese pasado: papeles, libros, cortinas y mesas estaban volcadas por doquier.
-Despierta, despierta – exclamé frenéticamente, moviéndola.
-"Ubicumque estis, quaenam materia ad corpus tuum" – dije, esperaba que este hechizo tuviera éxito.
Sin embargo, los segundos transcurrían y ella seguía igual.
Entré en pánico.
-¡Alguien que me ayude! – grité.
Una brisa inesperada me alborotó los cabellos hacia la cara, y luego pude ver que era Damon el causante, quien en microsegundos quedaba al lado de ella.
-Estábamos conectadas y después se quedó así – expliqué atropelladamente
Él me escuchaba, mas su vista no se despegaba de la pelirroja. Jeremy entró y casi se cae del pequeño escalón al ver la escena.
-Perdóname – susurró Damon. No comprendía su intención, hasta que vi como las venas deformaban el contorno de sus ojos, y estos se inyectaban en sangre; sabía el resto, era su cara de vampiro.
Con una delicadeza increíble apenas y clavó los colmillos en su cuello.
Jeremy y yo quedamos estupefactos.
Pobre Jeremy, lo tienen de lado, vale :( Quizás el efecto Damon esté muy potente en Eli jajaja, pero veré que puede hacer al respecto ¡TODAVÍA QUEDAN BATALLAS POR LIBRAR! Estuve dando vueltas una y otra vez, y me decidí por mostrar el punto de vista de Bonnie, lamentablemente en la serie apenas ahora es que está teniendo protagonismo. Será la mentora de la pelirroja, mostrándonos su sabiduría. ¡El fic ya tiene 1.920 visitas desde su publicación! Estoy contentísima! GRACIAS ELEVADO A UN MILLÓN! En respuesta a sus reviews:
QUEENBLUEVAMPIRE-V: gracias! Bueno, en la serie saca a flote su dulzura con Caroline, al menos :) El Klaroline lo he pensado desde hace tiempo, puede que lo haga como Lemmon, y con respecto a tu delena, tranqui, que ya comencé a publicar un fic con esa temática; se llama Enséñame a no amarte.
UshieVictoria: Mathius... él mostrará su vil carácter en algún momento. Será capaz de chantajear a su propia hija (suspiro, será bastante complicado) Pues te adelanto que dentro de poco los hermanos se reencontrarán, pero ¿Eliza lo reconocerá fácilmente o Klaus tendrá que usar todo su ingenio? Habrá que verlo, pero me parece tan dulce su conexión desde que empecé a imaginarlos juntos.
Catherine Storr: Hey! Jaja y yo te repito muchas, muchas gracias! En serio! Eres fiel, jeje. Te adelanto que Damoncito lindo sufrirá un poco por culpa de cierta bruja original :( Gracias por tu comentario!
BESOS A TODOS!
