21

Miré hacia abajo, abrí y cerré mis manos, me mordí una y empecé a detallar todo a tal punto que parecía graciosa.

—Yo me siento viva —murmuré asustada.

Ikuto no pareció responder a lo que dije. Se tiró en un sofá y cruzó los brazos.

—Amu, yo mismo escuché cuando tu corazón dejó de latir.

Seguro me está tomando el pelo, obviamente no hay prueba alguna de algo tan ridículo, ¿v-verdad?

—¡Claro que no! ¿Acaso ves que estoy muerta? ¡Mírame! sigo igual de viva, no es que me sienta... diferente.

—¿C-cómo despertaste? —la conversación se tornó interesante.

—Tú, estúpido, me dejaste en tu cama y desperté, me bañé porque alguien... no diré quién... TÚ, me dejaste totalmente cubierta de sangre, estúpido animal. ¿Tienes idea del trauma de ayer?

La verdad... yo nunca pensé que Ikuto llegaría a ser tan... extremo. Nunca vi la expresión tan malvada de ayer en su rostro, no de esa manera.

—¿Tú no recuerdas nada? —levantó una ceja, como sospechando.

—Claro que recuerdo, creo que lo último que vi fue una mancha amarilla. Y tú me preguntaste sobre la hist… —Me callé en seco. La historia de Hayley.

Un silencio recorrió el enorme salón, Ikuto bajó la mirada, sombrío. Él sabía que yo conocía la historia de un viejo amor de su padre, ahora que lo pienso, él sabía todo lo que yo sabía. Incluso que fue Kuukai el que me desapareció en el pasillo...

—¡Kuukai! —me sobresalté— ¿Está bien? Te juro que si está herido me las vas a pagar.

—¿Tú vengándote de mi? no inventes, no matas ni a una mosca, además, el payaso ese sigue vivo, como dije ayer, solo entró en un trance momentáneo.

Apreté los puños... observé su mirada, ahora ámbar y zafiro.

—¿Por qué…? ¿Por qué nuestros ojos cambiaron? ¿Qué hiciste?

—¿Y qué se yo? Tu sangre quizá este maldita o algo, no lo sé, anoche no estaba así. Cuando desperté hoy, si, pero pensé que lo imaginaba, hasta que vi tus ojos —mencionó mientras admiraba los mencionados con cierto interés— además, supongo que tiene que ver con que hayas muerto y ahora de una manera inexplicable estés devuelta y que yo me haya comportado como un imbécil hoy. No debí haberte asesinado desangrándote, quizá cuando bebes tanta sangre de un ser mágico te vuelves un blandito… o algo así…

—¿Imbécil? —levanté una ceja— siempre has sido uno... pero no entiendo a lo que te refieres —un escalofrío me recorrió la espalda.

—Amu, algo malo está sucediendo, ¿tu no... Te sientes rara? —a decir verdad, desde que mi corazón empezó a latir diferente... ¿tendrá algo que ver?— odio tenerte que decir esto a ti pero... hoy iba a asesinar a una niña, es normal para mí pero cuando estaba en mis brazos para podérmela comer yo... sentí algo raro, como dolor, y no pude hacerlo. Y eso, JAMÁS, NUNCA me ha sucedido —miró apenado a un lado— ¿Por qué te cuento esto? ¿Ves? me convertí en un maldito friki.

Lo miré perpleja. Hubo otro lapso de silencio, pero intenté escuchar con atención por alguna razón. Di unos pasos hacia Ikuto y entrecerré los ojos concentrándome. El me miró con curiosidad, sentir esos ojos extraños mirándome me hacía sentir muy... nerviosa. Entonces erré los ojos para no sentirme tan así.

Puedo oír los autos pasar... el sonido del reloj... pero hay algo, algo que no concuerda aquí.

Doki Doki

Doki Doki

No... ése es mi corazón. Pero hay algo... que concuerda con el ritmo de mis latidos...

Doki

Doki...

—¡Ah! —salté lejos de Ikuto.

—¿Q-qué? —Preguntó nervioso e irritado.

Cita del libro: Los demonios cuando toman forma humana llegan a tener la estructura anatómica normal de un humano, excepto por una cosa... ellos no tienen corazón. Will Terrence. Sobreviviente.

—Tu... corazón —abrió los ojos perplejo— ¡Tu corazón! —le señalé con el dedo— ¡Tu corazón está latiendo! ¡Eso es imposible, tú eres un demonio! —Abrí los ojos ¿acaso...? — ¿Es eso...? ¿Quizá esa es la razón por la que él mío está tan extraño?

—¿Cómo lo pudiste escuchar? Espera... ¿qué? ¡Dijiste que no sentías nada extraño! —Se levantó y se me acercó, intimidándome con su altura y ahora, con su nueva mirada.

—Cuando tienes corazón sabes cuando algo concuerda o no con el ritmo de tus latidos, y tú... ¿cómo es posible?

El volteó levemente y bajó la cabeza.

—Esto empezó desde anoche... pero... ¡tú estabas muerta! ¡Tu corazón no latía! ¡Qué eres!

Llevé la mano a mi pecho y escuché con atención mis latidos, ¿por qué? ¿Por qué eran diferentes ahora? Empecé a temblar.

—Ikuto tu... —dirigí mi mirada a él, podía sentir como reflejaba dolor, desconfianza en mi misma, y en él— ¿de verdad me asesinaste?

El asintió, como si fuera tonto lo que preguntaba, causándome una puñalada en el pecho que me hizo apretar los ojos, sintiéndolos arder.

—Me había cansado de ti. Pero no entiendo como pudiste volver. Incluso Rima vio cuando moriste. Puedes preguntarle.

—¿Que Rima qué? —Grité dos octavas más alto— ¿Qué hacía ella ahí? espera... la mancha amarilla, ¡era su cabello! —sentía que recordaba eso, pero, no podía entender que había pasado exactamente antes o después de eso, ¿me di cuenta cuando según Ikuto, morí? ¿por qué ni siquiera se donde estaba o qué hacía antes de despertarme hoy?

—Ah sobre eso... ella llegó, intento asesinarme, me atacó con agua bendita, y déjame decirte que no fue nada agradable, luego me atravesó con esas hoces gigantes pero como soy un profesional y estaba bien alimentado recientemente salí intacto. Luego diste tu último respiro, bla bla bla, Rima gritó, etcétera... y llegó el otro mini rey y ambos estaban temblado, blabla, y te agarré para deshacerme de tu cadáver hoy y desaparecí ante ellos, pero supongo que hay cambio de planes.

Apreté la mandíbula, herida.

Estaba tratando a Ikuto con normalidad, ¿por qué lo hacía, ahora sabiendo que en realidad me había asesinado? ¡ni siquiera parecía preocuparle si estaba muerta o no!

¿Así de la nada? ¿Botar mi cuerpo como si fuera una basura? ni siquiera me trata como mascota, soy como el grano desagradable en su trasero, ¡si! ¿Cómo puedo siquiera hablarle con confianza si me asesinó y ni siquiera le importó? Supongo que... es solo un demonio, un estúpido demonio. ¡Son así! ¿Qué estaba pensando? creer que sería como un humano poderoso y pervertido pero que podría tener consideración, pero ni siquiera eso, solo está lleno de obscuridad. Eso es todo, es la naturaleza demoníaca y ni mi mente ni nada puede cambiarlo.

—Yo no lo entiendo —mis ojos se aguaron— cómo tu padre se enamoró de una humana... si ustedes no tienen corazón —lo miré mientras una lágrima me bajaba por la mejilla— ¿por qué tienes mis ojos? ¿Por qué te late el corazón ahora? —le grité, con rabia y dolor— ¿por qué eres tan idiota? —murmuré antes de que mi voz se quebrara. Bajé la cabeza y las lágrimas cayeron al suelo.

Él se dirigió a la ventana dejándome sola, se metió las manos en los bolsillos y no respondió. Eso solo despertó mi ira, al pensar que se alejaba y me ignoraba, aun sabiendo que todo lo que ocurría era culpa suya.

—Porque por primera vez en su vida, se sintió desafiado por alguien. Y cuando un demonio olvida su puesto como el más poderoso entre su presa y él, pasan cosas tan extrañas como ésta.

Ambos volteamos sorprendidos y observamos a su padre, inmóvil contra la pared.

—Hola... Amu, me sorprende que hayas sobrevivido —soltó una media sonrisa, maliciosa— no es de extrañarse que mi hijo haga estupideces, es solo un idiota. ¿Un corazón que late? definitivamente me decepcionas, Ikuto —frunció el ceño.

—¿Qué se supone que debía hacer al respecto? solo sucedió, ni siquiera se por qué.

—¡Ja! Seguro hasta sientes consideración ahora, no me sorprendería si te volvieras hasta incapaz de cazar —Ikuto se tensó y su padre soltó una carcajada cruel— estúpido. Era tan predecible, pretendías que un ser tan independiente como una Piffle siguiera todas tus órdenes sin protestar y caminara detrás de ti como un perro sin formular palabra alguna. Supongo que se te salió de las manos. Y ahora, por tu culpa, Amu es mitad demonio. Supongo que no es algo tan malo... quizá hasta puedas cumplir tu misión si ella lo aceptara alguna vez.

Solté un grito ahogado y me tensé, Ikuto volteó bruscamente y ambos dejamos salir un ¡Qué!

—¡E-eso es imposible! Mi corazón late ¡no soy malvada! yo no puedo ser un demonio, ni mitad demonio, ¡ni nada! no soy poderosa, ¡no sabe lo que dice!

—No seas tonta, la mitad de tu esencia la tiene él, y tu la perdiste.

—¿Ah…? —Volteé hacia Ikuto rápidamente, como si eso fuera a darme respuestas— ¿M-mi esencia?

—Tu humanidad. Supongo que él estaba tan enojado cuando te mordió que con tu sangre, extrajo también tu esencia humana y mágica. Pero quizá se detuvo y no lo terminó de hacer. Y tu media humanidad debía haber sido destruida, pero por alguna otra razón Ikuto terminó conservándola, por eso cada uno tiene la mitad del otro, e Ikuto también se volvió mitad demonio. Patético ¿no crees?

—Yo... nosotros... ¿somos mitad demonio? ¡ASCO!, toda mi vida he sido un demonio ¡nadie nunca me habló de esto! ¡ES UNA ESTUPIDEZ! ¿Quién dijo que las cosas eran así? ¿Por qué nadie lo mencionó? Habría dejado de morderla si por eso perdía la mitad de mi poder.

Ikuto y su padre empezaron a pelear, de repente sus gritos, quejas e insultos se me hicieron inaudibles.

¿Mitad demonio? Yo... tengo también la mitad de la esencia de Ikuto... ¿cierto?, así que mi corazón funciona como motor de ambos... ¡pero yo no quiero esto! ¡Éste no era mi plan! ¡Se me ha salido todo de control! ¿Cómo es que llego a pasar? No me siento malvada, ni estúpida como Ikuto, ¡tampoco quiero ser esto! No quiero que nada mío tenga que ver con esa persona tan despiadada que me asesinó sin siquiera importarle que yo fuese vital para una misión, que le costaría todo.

—¡BASTA! —ambos se detuvieron mientras se golpeaban y me miraron desorientados— Yo... si yo... soy esta basura... ¿por qué sobreviví? —levanté la mirada llena de lágrimas— ¡no lo entiendo! ¡Hubiese preferido morir en vez de convertirme en esta basura! ¡Ya no puedo volver a mi mundo! ¿Qué me hiciste imbécil? ¡Arruinaste todo! ¡BAKA! —Le grité a Ikuto con todas mis fuerzas.

—Esto era lo que tenía que pasar desde el principio, ¿por qué te quejas si ya lo sabías? De todas maneras, este tipo de errores no tienen arreglo —me repuso Aruto— Ikuto... después de esto —sonrió maliciosamente mientras seguía hablando—: un demonio más poderoso que nosotros vendrá y se los llevará a ustedes al infiern... Es una pena hijo, pero has sido realmente estúpido.

—¿Al... infierno? —dirigió su mirada a mis ojos bicolor— ¡Imposible! Si yo aún la puedo convertir en un demonio... ¿qué ridiculez es ésta?

—¿No lo crees, hijo?... ni Baal, ni los otros demonios, ni nadie más perdona un error. Metiste la pata —se alejó y se cruzó de brazos— que tengan una buena tortura eterna —nos deseó.

Ikuto se tensó y le gritó algo mientras me señalaba, yo no le presté atención, estaba temblando, y también estaba nerviosa, ¿qué iba a pasarme? ¡Yo no quería esto!

—¡Yo no planeé esto! ¡Hice lo posible por evitarlo! —salí corriendo y abrí la puerta, dejándola abierta, corrí lo más rápido que pude hacia la calle y me metí entre los edificios, no miré hacia atrás, no podía, solo me quedaba el pensamiento de que no volvería a mi hogar nunca más.

Una vez demonio... no se revierte con cualquier cosa, decía el libro.

¡Yo no quería matar para vivir! ¡No quería alimentarme de personas! ¡No quería causarle desgracia a nadie! ¡Solo quería llevarles felicidad a todos con sueños agradables! ¿Por qué tenía que pasar esto?

—¡Ah! —grité entre sollozos. Había tropezado con alguien, me sobé la cabeza y miré al frente mientras lloraba— L-lo lamento no era mi intención, no miré el camino.

Subí la cabeza y maldecí. ¿Cómo podía ser que...?