Capítulo 21

-Entonces, Blaine... ¿Por qué decidiste venir aquí?-

Blaine entrecerró los ojos pensando por un segundo. Su mente trabajó a toda velocidad ordenando los datos y hechos y finalmente formulando una respuesta que no sonara como "Soy gay y quiero amarme"

La mujer frente a él lo miraba expectante. Estaba en sus cuarentas, con el cabello rubio, apenas algunas canas asomándose y unos anteojos grandes que hacían que sus ojos se vieran extrañamente gigantes, la mujer lucia adorable en su enorme bata blanca. Aun cuando el cuarto en el que se encontraban era demasiado neutro y esterilizado, la mayor irradiaba confianza en él.

-Soy un lío en este momento, yo quiero... Yo.. He pasado por momentos difíciles y quiero superar todo, quiero sentirme sin culpa, sin temor, quiero... Quiero ser realmente yo, finalmente yo.-respondió. Habían pasado dos días desde la cena que había tenido en su casa y aunque lo había intentado duro, aun no lograba superar del todo el hecho de que su propio padre lo repudiaba. Era tonto, lo sabia, el limitarse a si mismo simplemente por la opinión de alguien más, pero cuando ese alguien es una de las personas que te dieron la vida, él que te enseñó el abecedario, te sostuvo en noches de tormentas y te quiso con todo su corazón, cuando la persona que más te odia es la misma que te dijo "te amo", cuando la persona que se siente más decepcionado de ti es la misma que alguna vez sonrió con pupilas bañadas en orgullo al verte... Cuando esa persona es tu padre, duele. Quema y arde por dentro como si tu propia alma fuera devorada por una nube de inmensa tristeza, tu garganta cerrada con un grito insistente queriendo salir, queriendo explotar, deseando que las circunstancias fueran diferentes, deseando que todo fuera diferente, excepto claro él mismo. Por que a pesar de todo Blaine no deseaba no ser gay. Él estaba orgulloso de lo que era, Kurt le había enseñado a respetarse a si mismo, y eso era otro punto. Kurt. Siempre Kurt. Su lucero, su roca, su más grande fuente de inspiración y también su mayor punto de distracción. Su mejor amigo, su alma gemela, su chico especial, su maravilloso amor...

-Uh, eso es bueno, el que hayas decidido ayudarte a ti mismo es bueno, te ayudaré con eso y programaremos un par de citas al mes hasta que te sientas finalmente libre ¿Eso está bien?-le preguntó la mujer mirándolo expectante. Blaine parpadeó saliendo de sus pensamientos y asintió a las palabras de la mayor.-De acuerdo, ahora, cuéntame ¿Quién eres realmente?-

-Soy gay-contestó Blaine y sintió una burbuja de emoción revolotear en su estómago al imaginarse a si mismo diciéndole esas palabras a Kurt. La especialista asintió con una sonrisa y grandes ojos brillantes instandolo a continuar.

-Y a alguien importante para ti no le gusta esto, ¿No es así?-preguntó. Blaine asintió

-Mi padre... Él... Yo soy gay, lo supé en el momento en que conocí a Kurt a los 14 años, pero mi papá no estuvo de acuerdo con esto, me gritó y me envió a este centro de deshomosexualización militar, Dalton, estuve allí un verano completo y... Simplemente fue demasiado...-murmuró con la voz apretada. Los recuerdos de aquellos días en ese infierno siempre estaban en lo mas profundo de su mente, nunca salían a flote, nunca se lo permitía. Pero ahora era necesario que lo hablara.-Fue horroroso, cada día, cada minuto, era... Imposible y salí de allí fingiendo ser heterosexual, temía que mi padre me hiciera volver si decía que no había funcionado. Así que pasé los siguientes cinco años fingiendo que era heterosexual, bueno, realmente no, en realidad solo deje de actuar de la manera que él consideraba "gay" ya sabe, no ver musicales o vestirme con la ropa que me gustaba, dejé de hablar sobre chicos y lo más importante... Alejé a Kurt, es decir, aun seguíamos juntos pero, mierda, lo amaba tanto que estoy seguro pudimos haber sido pareja desde años atrás de no haber sido por mi padre.-dijo con un suspiro impotente.-Kurt ha sido lo único constante en mi vida, desde el primer momento nunca me ha abandonado, jamás me ha puesto peros, jamás me ha dejado de lado... Y lo más doloroso es que no he sido reciproco con él. Cuando nos graduamos de la preparatoria y llegamos a Nueva York decidimos vivir juntos en un pequeño departamento que rentamos, todo iba bien al principio pero, entonces Kurt cambió, empezó a beber, a salir con muchos hombres a.. A acostarse con ellos, noche tras noche y mi corazón se iba rompiendo al verlo perderse a si mismo y entonces, un día bebí con él y... De alguna manera nos acostamos.-confesó un tanto sonrojado. La mayor asintió amablemente demostrando que no le molestaba en lo absoluto.

-Y, ¿Cómo resultó esto para ustedes? Nunca antes habían actuado como pareja y según entiendo él no tenia idea de tu preferencia sexual

-¿Cómo reaccionó?.-preguntó. Blaine suspiró.

-Fue... Un desastre. Un maravilloso desastre, debo aclarar... No fue la situación perfecta que siempre imaginé pero fue hermoso cada minuto que pasé con él. Repetimos esto muchas veces, incluso ya sin la ayuda del alcohol. Sus manos sobre mi, su aliento pesado, su respiración agitada, su piel tan suave... Son recuerdos agridulces, porque aun si todo era tan perfecto en ese momento, cuando acababa... Todo se derrumbaba. El ambiente se ponía tenso, ambos nos disculpabamos y yo... Yo le recordaba que simplemente éramos amigos.-dijo con la voz cargada de tristeza, los ojos acuosos y la respiración irregular.-Ni si quiera sé porque lo hacia, supongo que el miedo me superaba o el pánico, que sé yo, pero todo se iba al carajo. Kurt se alejaba y se mostraba reticente, incómodo, dolido y entonces todo empeoró con el paso de los días. Yo no cambiaba mi forma de actuar y él en todo su derecho me exigió respuestas, quería saber si yo era gay, si tenia sentimientos por él, si había posibilidad de que nosotros fuéramos una pareja pública y yo dije que no... No podía yo.. Mi padre...-intentó continuar pero era como si se ahogara con sus propias palabras.

-¿Qué sucedía con tu padre, Blaine?-preguntó la mujer.

-Él me amenazó... Cuando me envió al campamento me dijo que si alguna vez intentaba algo con algún hombre, en especial con Kurt... Dijo que él se encargaría de acabar con él... Tiene muchos contactos, sabia que podía hacerlo, no quería arriesgar a Kurt, él es lo mas importante que tengo, lo que mas amo en la vida.-susurró. El mayor notó la forma en que las manos del moreno empezaron a temblar y un sollozo ahogado finalmente emanó. Pronto el ojimiel estaba llorando bajito, apenas audible, su cuerpo entero sacudiéndose y su mano derecha moviéndose a la parte trasera de su nuca donde procedió a acariciar constantemente, su otra mano aferrándose a su abrigo apretando la tela como si su vida dependiera de eso. En silencio la especialista le pasó una caja de pañuelos desechables, irguiéndose en su lugar esperando a que el muchacho terminara de desahogarse. Cuando unos minutos después, el llanto finalmente cesó, Blaine sonrió levemente con las mejillas sonrojadas claramente apenado. -Lo siento, yo... Me alteré un poco.-se disculpó.

-No hay problema, siempre es muy bueno desahogarse.-lo reconfortó la mujer sonriendo cordialmente.-Entonces, volviendo al tema... ¿Culpas totalmente a tu padre del hecho que tú y Kurt no pueden ser pareja?-preguntó.

-Sí, quiero decir... No, creo que él no es el culpable.-susurró como avergonzado mirando al piso.

-¿Puedes decirme por qué?-inquirió la profesional. Blaine suspiró.

-Porque aun si él me impidió salir con Kurt al principio... Yo crecí, me hice mayor e independiente, de haberlo querido creo que pude habermelas arreglado para evitarle cualquier daño a Kurt... Pero fui un cobarde, porque de alguna manera me aferré a la idea de que mi padre me prohibía salir con Kurt para no afrontar mi verdadero miedo...-confesó.

-¿Y cuál es tu verdadero miedo, Blaine?-preguntó la mayor pero el moreno no respondió.-Blaine, ¿A que es a lo que le temes?-repitió.

-A no ser suficiente para él... Para Kurt...-Confesó en un susurro tembloroso, su semblante colmado en dolor.-Temo darlo todo, entregarlo todo y al final fallarle a Kurt, no ser bueno para él, no ser lo que él merece... A no ser... A no ser su alma gemela.-finalizó casi arrancando las palabras de su corazón y obligando a sus labios a pronunciarlas.

-¿Qué es un alma gemela para ti, Blaine?-pidió saber la mujer.

-Un alma gemela lo es todo... La persona creada a la perfección para ti, alguien que te entiende, alguien que te ama a pesar de todo. Es la persona que se despierta por las mañanas dos minutos antes que tú solo para observarte dormir, la persona que ama y acepta cada detalle de tu existencia, que sabe tu color favorito aun si este cambia cada mes, que sabe que el shampoo de moras no te gusta porque esponja tu cabello... Que, que recuerda que los waffles siempre son una opción por que él hace los mejores waffles del mundo y.. Y cuando él los cocina, yo me siento amado.-explicó sonriendo tristemente con cada recuerdo de Kurt que inundaba su mente.-Creo firmemente que un alma gemela es todo lo que estamos destinados a obtener, a amar.-finalizó.

-Me parece bastante acertado.-Comentó la mayor.-Y aun así temes que Kurt conozca a otra persona y te deje atrás. ¿Cierto?-preguntó. Blaine asintió lentamente suspirando y desparramándose en su lugar.

-Me temo que Kurt tiene muchos pretendientes en puerta.. Nunca ha tenido una relación real, ¿Sabe? Ha dedicado su vida a noches con extraños pero, ¿Qué pasa si descubre que en realidad quiere algo serio, solo que no conmigo?-declaró ya sintiéndose derrotado. Su mente giraba fuera de control creando escenario tras escenario, cada uno peor al anterior, lo único que tenían en común era que en todos, Kurt lo dejaba por alguien más. Alguien mejor que él.

-Blaine, has sufrido del maltrato psicológico de tu padre desde los 14 años y aun así, me temo que tu peor enemigo eres tú mismo.-le dijo la mujer mirándolo directo a los ojos, su semblante preocupado y seguro. Blaine se irguió en su lugar.-Si te aventuras a tener una relación con Kurt ahora mismo, me temo que no va a funcionar.-Continuó ante el horror del moreno.-No soy ninguna clase de doctora corazón experta en relaciones pero, viéndote en este momento y con todo lo que me has contado, puedo concluir que la única persona que te hace daño, la que te tira y no te permite levantarte, eres tú. Tu mente te está tratando muy mal y tú sientes que no mereces a Kurt. Temes que te deje por alguien más, en realidad... Me puedo atrever a declarar que hay alguien pretendiendo a Kurt aparte de ti ¿No es así?-preguntó. Blaine asintió lentamente, su cuerpo tenso como un palo, los ojos grandes y la boca entreabierta por el sorpresivo comentario atinado de la terapeuta.-Blaine, ¿Me permites darte un ultimo consejo antes de que nuestra sesión de hoy termine?-pidió la mayor después de mirar su reloj de mano. Blaine asintió una vez más.-No inicies una relación con tu chico ahora mismo, no te permitirás ser feliz. Mi consejo es que lo dejes salir con alguien más primero, tal vez este chico que está interesado en él. Si Kurt realmente te ama y es "tu alma gemela" terminará regresando a ti y entonces estarás seguro de que él quiere tener una relación estable contigo.-finalizó.

Y las palabras de la mayor seguían retumbando en su cabeza aun días después de que las hubiera escuchado. No había regresado para otra cita ya que necesitaba mucho tiempo para pensar en la soledad de su departamento.

Asi fue como Blaine se encontró el jueves por la tarde yaciendo en el sofá de la sala, la televisión en el canal del clima y cajas vacías de pizza a su al rededor. La mujer del clima anunció las bajas temperaturas y la probabilidad de nieve en la ciudad, Blaine gruñó y se miró a si mismo, vistiendo nada mas que sus bóxers de Star Wars y una mancha de salsa en su pecho. Suspiró cansado ante la idea de ir a ponerse algo mas abrigador y en cambio decidió apagar el televisor.

Miró al techo con un suspiro y se llevó las manos a los ojos restregandoselos con fuerza. La terapeuta tenía razón, debía enviar a Kurt en una cita con Sebastián ya que era la única persona que le ofrecía algo serio, tan serio como lo que ofrecía Blaine, a Kurt. Y por mucho que la idea le desagradara, con el pasar de los minutos sonaba como lo mas sensato. Lo único correcto, en realidad. Kurt se había cerrado ante Sebastian inmediatamente, merecía saber con quien prefería estar.

Y aunque doliera y el corazón de Blaine se tornara en un borrón oscuro, había finalmente decidido que esto era lo que tenia que hacer. Como si el destino aprobara que había tomado la decisión correcta, en ese momento la puerta de la entrada se abrió dejando pasar a un muy entusiasmado Kurt.

-Hey, ¿Aun tienes la llave?-preguntó Blaine alzando un poco la cabeza desde su lugar en el sofá.

-Buenas tardes Kurt, ¿Cómo estuvo tú día, Kurt? ¿Te ofrezco algo de beber, Kurt? Disculpa que no nos hayamos visto en una semana entera, algunas veces soy un bastardo idiota.-se burló Kurt imitando la voz de Blaine y dejando su chaqueta en el piso junto a la puerta. Blaine se sentó en el sofá y sonrió con ojos brillantes hacia el castaño.

-Lo siento, Kurt. He estado ocupado últimamente pero ahora soy todo tuyo.-

-Vaya, que soy un chico con suerte.-ironizó el ojiazul sonriendo y poniendo los ojos en blanco. Caminó hasta el sofá y se hincó en el piso entre las piernas del moreno. Blaine esbozó una sonrisa y pasó sus brazos por los hombros de Kurt, acercandolo a él y juntando sus frentes.

-Sí, lo eres.-bromeó Blaine con su suspiro y los ojos cerrados. Sintió las manos frías del castaño moverse hasta acariciar sus costados y entonces toda la piel en su cuerpo se erizó.

-Dios, te extrañé tanto... Tanto, tanto.-susurró Kurt dejando un reguero de besos por toda la cara de Blaine. Su frente, sus párpados, las mejillas, la barbilla, siempre evitando esos labios tan apetecibles que parecían llamarlo como si se tratara de imanes poderosos. Con gusto, Kurt percibió la respiración agitada del chico de ojos color miel y entonces dirigió sus labios un poco mas abajo. Besó la mandíbula de Blaine, mordió el lóbulo de su oreja y entonces bajó aun mas dejando una gruesa franja de humedad por todo el cuello del ojimiel hasta su pecho provocada por su ansiosa lengua.

-K.. Kurt.-jadeó el moreno cuando el castaño atrapó un pezón en su lengua y succionó duro.-No es que quiera que te det..tengas pero, ¿Qué pasó con todo eso de "No vamos a follar porque somos solo amigos"?-preguntó entre suspiros profundos ante la devoción de Kurt con la protuberancia en su pecho.

-Exacto, follar. Estos son solo besos de mejores amigos.-sentenció mirandolo con los ojos oscuros con lujuria. Blaine lo miró en shock por unos segundos antes de mandar a la mierda la moral y dejar caer la cabeza en el respaldo del sofá con un gemido obsceno.

Kurt sonrió y regresó a su labor lamiendo y mordiendo levemente el pezón derecho de Blaine hasta dejarlo mojado y de ese bonito color rojo que le gustaba tanto. Su lengua viajó por el pecho entero del moreno por los siguientes minutos, deteniéndose en los lugares indicados para succionar y dejar pequeñas marcas violetas que tenían a Blaine suspirando, maldiciendo y gimiendo entre dientes mientras su cuerpo se arqueaba y temblaba bajo su toque.

-Mierda.-siseó Blaine apretando los ojos y abriendo la boca en un sin fin de improperios cuando la mano de Kurt finalmente acarició su miembro por sobre la tela de sus bóxers.

-¿Es esto tu vara de luz?-bromeó Kurt mirándolo con inocencia falsa en sus ojos mientras lo masajeaba suavemente.

-E.. Es S.. Sable de Luz, en realidad.-lo corrigió Blaine, perdiéndose totalmente la broma y gimiendo cuando Kurt apretó la punta con mas fuerza de la necesaria.

-Es un pene, Blaine, jamás he visto Star Wars.-contestó el castaño rodando los ojos y sonriendo después ante la cara ofendida de Blaine.

-No puedo creer que me acosté contigo.-soltó antes de empezar a reír cuando Kurt lo atrajo al piso acostándolo sobre su espalda y posicionádose encima de él.

-Pero lo disfrutaste.-Kurt sonrió altaneramente tomando las piernas de Blaine y acomodandolas al rededor de su cintura.

-Sí, lo hice.-Susurró sintiendo las manos de Kurt acunar su trasero con vehemencia. Entonces no se contuvo más.-A la mierda ¡Kurt fóllame!-

Kurt de detuvo sobre él y lo miró con ojos grandes y llenos de sorpresa. Por primera vez en todo el tiempo que se llevaban conociendo, Blaine notó a Kurt puramente sin palabras.

-¿En serio?-preguntó casi sin voz después de unos minutos. Blaine se sonrojó profundamente y suspiró profundamente antes de asentir con seguridad. La respiración de Kurt se agitó sobre él y sus manos inconcientemente apretaron la carne que tenia entre sus manos haciendo a Blaine jadear.

El teléfono sonó en el justo momento que Kurt se inclinó hacia los labios de Blaine. Ambos se detuvieron y suspiraron con decepción cuando el aparato continuó timbrando.

-Solo deja que se vaya a la contestadora.-Ofreció Blaine jalando a Kurt sobre él para pegar sus pechos, sus corazones latiendo al unísono.

"Hola Blaine, es Wes, Kurt me dijo que esta tarde iría a tu casa y estoy seguro de que para esta hora ya está allí, seré el mejor amigo en el mundo y les rogaré que no tengan sexo porque eso arruinaría todo y entonces esta mierda se iría al carajo y nadie quiere eso. Oh y por si aun no están convencidos y quieren continuar con su guerra de espadas, tengan esto en mente... Mi prima Allison dio a luz ayer y me envió fotos de todo el asunto, puedo describirlo en pocas palabras, jamás había visto una vagina tan deforme y llena de sangre ¿Saben que es una episiotomía? No lo querrán saber"

-Bueno, como sea no quería tener sexo hoy.-se quejó Blaine suspirando con asco y dejándose caer en el piso. Miró a Kurt quien estaba totalmente pálido sobre él.-¿Kurt?

-A la mierda con ese bastardo asiático.-Bufó molesto poniéndose de pie y acomodándose sus ropas.-Su gente construyó una jodida muralla gigante y nadie se quejó, yo intento poner mi pene en ti y es el fin del mundo para ese jodido descendiente de la dinastía Ming.-

-Wes es en realidad de Michigan, ¿Sabias eso no?.-interrumpió Blaine sentándose en el piso y observando al castaño caminar hacia el baño.

-¡No me importa una mierda!-gritó entrando al baño.

-Espera, ¿Vas a masturbarte?-preguntó Blaine poniéndose de pie rápidamente y corriendo a la puerta cerrada del baño.

-¡No! Las imágenes mentales que el jodido Jackie Chan puso en mi cabeza no me abandonaran en una década.-

888

-Tenemos que hablar, Kurt.-sentenció Blaine ahora vestido completamente y sentado en el sofá en el momento en que el castaño salió del baño.

-Te juro que no me masturbe, Blaine, superalo.-murmuró dejándose caer en la otra esquina del mueble.

-Lo sé, pero es algo serio.-Continuó cruzando las manos sobre su regazo.

-¿Masturbarse es algo serio?-preguntó confundido Kurt.

-Deja de decir, "Masturbar" Kurt, le quita la decencia al asunto.-se quejó como un niño pequeño, mirando suplicante al ojiazul.

-Lo hicimos como quince veces en este sofá, el pobre perdió toda oportunidad de tener charlas serias sobre él, solo suelta lo que quieres decirme.-enfatizó Kurt encogiéndose de hombros ante el sonrojo de Blaine.

-Quiero que tengas una cita con Sebastian.-