Una mañana.
Me habia despertado con un increible dolor de cabeza, como extrañaba las aspirinas; seguiamos apretujados y mal dormidos, pero nuestros padres ya se habian acostumbrado a la nueva situacion; hablaron incluso de una pseudo conciliacion con el objetivo de mantener la paz en el nuevo y aumentado circulo familiar, dando por fin terminado y aceptado la nueva condicion de sus hijos.
Y por fin, despues de casi dos semana, por fin una mañana, tomaron sus cosas y se fueron.
La habitacion se quedo tan sola que ya nos parecia el cuarto mas grande de toda la casa.
No nos importo nada y nos hechamos a dormir cual locos, yo no ayude en la casa y kenshin falto en sus responsabilidades, aunque nadie se atrevio a decir nada, de cierta manera todos comprendian el horror de la situacion y nos dejaron descanzar.
Despertamos, ya muy tarde, despertamos solo a comer y revisar algunos pendientes, mas rapido de lo acostumbrado, el sol se escondio y en pocas horas todos se fueron a dormir, todos menos nosotros dos.
Kenshin leia con una luz que si mi madre la hubiera visto habria pegado un grito tan estruendoso y agudo que me haria tirar el libro… te vas a quedar ciega si sigues leyendo con esa luz. Aunque estaba consiente de ello, no podia hacer gran cosa, no es como que pudiera encender un foco de luz comodamente blanca, asi que me conforme con la calida luz de las velas y lo deje leer en paz.
Yo me encontraba sentada en mi lugar de costumbre, mi rincon junto a la ventana, viendolo leer, viendolo de reojo mientras me encontraba en un viaje de aquellos donde la mente divaga lo suficiente para sentir que no se esta ahí.
Regrese mi atencion o mejor dicho la concentre en el, leyendo tan comodo, sentado como si fuera un enigma o algun deforme garabato hecho por un infante esquizofrenico.
Lo desee, aun asi, sentado como si no tuviera ni pies ni cabeza, lo desee.
Las pocas veces que lo habiamos hecho me sentia timida, algunas veces por su ronca voz, por su actitud un poco mas dominante que de costumbre o solo por el hecho de estar desnuda y a su merced; pero; ahí comprendi que el tambien estaba desnudo y a mi merced, al menos al mismo grado.
Me levante con las mejillas sonrosadas solo de pensar en lo que queria hacer con el, busque la manera de acomodarme en ese garabato, tratando de verme mas interesante que ese libro que traia entre manos. Al principio no reacciono mucho, pero despues se acomodo de mejor manera, al menos una entendible.
Puse mi rostro frente a esa cara cicatrizada que me veia con curiosidad.
Sus ojos bajaron de manera, según el discreta, hacia mis pechos un poco descubiertos, y, a esa altura sensibles...
Toque esa cicatriz tan caracteristica de su rostro y lo bese, simple, seco, tranquilo.
No tardo nada en unirse al juego.
Piel con piel, alma con alma, cabellos entre los dedos, fuego y oscuridad mezclados en perfecta armonia, un vaiven de caderas que se unian en un solo punto, sudor, aromas intensos, sonidos apenas audibles, uñas y piel, suspiros, cansancio, orgasmo, nirvana… nirvana, nirvana, ¡nirvana!
Regresamos jadeantes, cansados y felices, para caer rendidos ante morfeo que jadeaba despues de habernos visto, los dioses son pervertidos, ellos lo ven todo, ellos habitan en nosotros.
Desperte renovada y vigoroza, kenshin, kenshin no se diga, al menos el doble.
Pasaba el tiempo y nos conociamos mejor.
Nos gustabamos mas, nos odiabamos mas, nos apoyabamos mas, nos deteniamos, acercabamos, alejabamos, pero mas y mas, sin cansarnos ni aburrirnos.
Una mañana desperte agotada, habia dormido sin descanzar… sin sospecharlo una arcada matutina me hizo correr como nunca antes.
Megumi me vio y con chizuru en brazos corrio tras de mi, me escucho vomitar y cuando Sali me tomo del rostro, me miro a los ojos y dijo:
—Te dije, te dije que no dejaras que lo hiciera.
—¿Qué hiciera que?—Dije.
—Que te embarazara.
Al principio dude, pero con el paso del tiempo me di cuenta… estaba en cinta.
Era de esperarse, aunque aun no me hacia a la idea… tenia que contarselo.
—Kenshin ¿puedo hablar contigo?
—Ahora no kaoru, tengo que hacer de patrulla, ya debo irme.
—Pero, no te tomara dos minutos y es muy importante que te lo diga.
—Kaoru… Dije que no.
Lo mire irse, con la furia en la boca del estomago, me sentia enojada por dos.
Al final de la tarde, regreso, como si nada.
—¿De que querias hablarme?
—De nada en particular.
—Como que de nada.
—Queria hablarte, pero te daras cuenta solo.
Hizo un gesto de desagrado al momento en que me levante y me fui.
Los seres humanos somos tan complicados, podemos de un momento a otro ser felices o sentirnos frustrados, algunas veces me pregunto como es que logramos vivir en las grandes ciudades cosmopolitas si ni siquiera somos capaces de comprendernos a nosotros mismos, solo hay que pensarlo un poco, no aguantamos a nuestros padres, hermanos, tios, abuelos, hijos, vecinos, parejas y aun asi estamos juntos, por supervivencia o por lo que sea… Pero cuando digo que es dificil lidiar con seres humanos, lo digo por que es verdad, somos mecanismos de complejo funcionamiente, motivados por hormonas e instintos basicos.
Yo nunca pense en tener hijos, y estoy embarazada, y feliz de estarlo, pero estoy molesta de estarlo, es complejo, soy compleja porque soy humana.
Sin sentido, sin comprender que me motivava a hacerlo; regrese sobre mis pies a conciencia de mi propia falta de juicio y con las hormonas tan mal mescladas como mis ideas, entre a la habitacion para encontrarlo leyendo en esa posicion tan rara que le parecia tan comoda.
Camine firmemente, me agache y como si yo fuera un ser todo poderoso, como si no le tuviera miedo a nada, lo tome de la barbilla para obligarlo a que saliera de ese estupido libro y con todo el impetu que mi compleja humanidad tenia en ese momento le dije justo a la cara, justo a esa cara curiosamente cicatrizada y enmarcada en cabellos rojizos mal peinados que me miraba con sorpresa.
—estoy embarazada.
Notas de la autora:
He regresado, despues de casi un año de hiatus, me siento feliz con este capitulo, tiene lo que me habria gustado para su primera vez, vez que considero un error de la trama, pero bueno.
Me pondria a dar explicaciones de mi extensa ausencia, pero no creo que sea muy necesario.
Me es un poco complicado escribir, ahora mismo deberia dormir, para mañana ir a trabajar… pero aquí estoy…
En fin, tratare de encontrar algun tiempo.
Saludos y gracias por su paciencia.
