Ok... tardé bastante.. lo siento.. como disculpa subiré dos capítulos..!xD Después del buen sabor de boca que nos dejó el capitulo anterior, ahora empieza lo difícil.. la tormenta por la que tiene que pasar Alec antes de tener un poco de calma.. espero les guste..!=D

AnaM1707: qué bueno que te emocionaste por el beso al fin.. pero ahora viene un poco mas de drama..! espero también te guste este capítulo..!=D

Migf77: muchas gracias por tus comentarios..!=D todos esperábamos ese beso con ansias.. pero ahora vienen cosas difíciles para Alec.. esperemos pueda soportarlo...

Penpaupau: bien dijiste.. era la calma y aquí viene tremenda tormenta,.. el beso era necesario para dar valor y fuerza a Alec.. pero será suficiente para sobrevivir al juicio..? aquí tienes dos capítulos con una buena dosis de drama y ya veremos qué opinas de la relación Malec en este fic..=D

Guest: gracias por tu review..!=D poco a poco es mejor que nada.. y Magnus lo sabe... pero los Lightwood estarán de acuerdo con que un extraño entre a la familia así..? ya veremos.. espero tu review..=D

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The Trial..!

Alec entre abrió un ojo regresando a la realidad lentamente. Aun seguía entre las llamativas cobijas de la cama de Magnus, y podía sentir al Brujo abrazarlo suavemente. Suspiró pegándose aun mas al cálido cuerpo junto a él. El pecho de Magnus vibró junto a su mejilla cuando este soltó una risita, apretándolo más en su abrazo.

-Buenos días, querido Nefilim- murmuró Magnus y Alec no pudo evitar sonreír.

-Buenos días- murmuró con el rostro aun pegado al pecho del Brujo, luego se removió y levantó la mirada.

-Dormiste bien?- le preguntó el Subterráneo con una sonrisa.

-Bastante, si- respondió Alec, estirándose sin despegarse de Magnus.

-Bueno, que tal si desayunamos? Un desayuno en la cama- dijo Magnus dedicándole un lindo guiño a Alec. El menor sonrió y ambos se movieron para quedar sentados. Con un tronido de sus dedos, Magnus apareció dos charolas frente a ellos con un delicioso desayuno americano- es suficiente?

-Más que suficiente- dijo Alec tomando una tira de tocino y dándole una mordida.

-Bien, ahora veamos que ocurre en las aburridas vidas Mundanas- dijo Magnus tronando los dedos nuevamente y encendiendo el televisor.

-Ves el noticiero?- preguntó Alec alzando una ceja. Nunca creyó que a Magnus le gustara ver las noticias.

-Claro que no, veremos Keeping up with the Kardashians- le dijo mientras ponía el canal- Kourtney no deja de parir hijos de ese bueno para nada de Scott y la pobre Khloe no encuentra el amor. Te gustará, es divertido.

-De acuerdo, quiero saber el drama de alguien más antes de volver con el mío- murmuró Alec dándole un trago a su café. Magnus lo miró de reojo pero no dijo nada.

Después de desayunar lentamente y ver dos episodios completos de las Kardashian, Alec y Magnus al fin se dignaron a salir de la cama y vestirse. Magnus sabía que Alec estaba retrasando su regreso al Instituto, pero si no lo llevaba, Maryse era capaz de ir y tirar su puerta con tal de llegar a su hijo. Salieron del departamento y caminaron lentamente por las calles hasta la estación del metro. Magnus se aseguró de enviarle un mensaje de texto a Jace diciendo que estaban en camino, mas les valía sacar a Aldergold del lugar antes de que Alec llegara. No querían correr el riesgo de que el chico lo viera. Llegaron al Instituto cerca de las once de la mañana. Michael y Robert ya habían partido a Idris llevándose con ellos a Aldergold, y los demás estaban esperando a Alec para irse también. El juicio estaba planeado para esa misma tarde. Había sido todo muy rápido, pero era mejor de ese modo. Mientras más rápido terminara esa pesadilla, mejor.

-Alec, quieres comer algo?- preguntó Maryse después de abrazar a su hijo al verlo llegar.

-No, gracias, ya desayunamos- le dijo Alec, Maryse le dedicó una mirada a Magnus, pero no dijo nada. Los chicos también saludaron a los recién llegados, Max con mucho entusiasmo.

-Alec! Alec a que no adivinas!- saltó el pequeño, corriendo para ponerse al lado de John.

-Que pasa, Max?- preguntó el ojiazul, y entonces notó la expresión de John, indudablemente llena de orgullo.

-El tío Michael es el nuevo Inquisidor!- exclamó el niño abrazándose al rubio. Alec abrió mucho los ojos, mirando a John.

-De verdad? Eso es asombroso- dijo Alec sonriendo ampliamente.

-Todos saben que mi padre siempre fue muy activo ayudando a la Clave, cuando fue lo de Valentine, y todo eso- dijo John encogiéndose de hombros- Jia se lo pidió esta mañana cuando se llevaron a... erm...

Alec bajó la mirada y John se sintió idiota. Max los miró sin entender que había pasado. Alec sabía que Aldergold había estado ahí, un escalofrío lo recorrió de solo pensar que ese monstruo había estado en su hogar. Pero John le confirmaba que ya no estaba, que ya se lo habían llevado, de verdad deseaba no tener que verlo. Levantó la mirada nuevamente hacia el rubio.

-Me alegro mucho por Michael, en verdad- dijo Alec esforzándose por sonreír. John le dedicó una leve sonrisa también. Alec se giró para ver a su madre hablando en voz baja con Magnus. Izzy se acercó a él y le tomó la mano suavemente.

-Chicos, Magnus hará un portal para nosotros, iremos a Alicante y esperaremos que su padre nos llame para ir al Gard- dijo Maryse mirando a los adolescentes.

-Tengo que ir a...

-Listo- interrumpió Izzy a su hermano mayor, señalando el montón de maletas detrás de ellos.

-Solo iremos un par de días, empacamos lo básico- le dijo John, tomando su maleta y la de Izzy.

-Vamos, Lightwoods, Luke está metiendo presión- dijo Magnus guardando un pedazo de papel en el bolsillo.

-Luke?- preguntó Jace, tomando su maleta y la de Max.

-Sí, está bastante emocionado con eso de meternos a los Subterráneos en su Consejo- le informó Magnus mientras hacia un movimiento con sus manos y abría un portal en una de las paredes del Instituto.

-Formaras parte del Consejo, Magnus?- preguntó Izzy, emocionada.

-Es la intención- respondió el Brujo con una sonrisa y un guiño.

-Me parece genial que Jia esté a favor de eso- dijo John caminando rápidamente hacia el portal- después de todo tienen razón, los acuerdos afectan a todos pero solo los Nefilim tenían derecho a cambiarlos o a opinar.

-Espero que su padre piense igual- dijo Magnus al ver a John pasar por el portal.

-Claro que lo hace- dijo Jace empujando a Max para que pasara junto a él- los Wayland son la segunda mejor cosa que llegó a los Lightwood y al mundo de las Sombras.

-Y la primera?- preguntó Magnus alzando una ceja.

-La estas mirando- dijo Jace abriendo los brazos para que Magnus contemplara todo su engreído ser. El Brujo rodó los ojos y apuró a los restantes a entrar por el portal. Todos llegaron justo frente a la casa Wayland. John se apresuró a entrar y dejar su maleta, pero Maryse detuvo a sus hijos.

-Chicos, esperen, nosotros vamos por acá- dijo Maryse señalando calle abajo.

-No vamos a llegar con el tío Michael?- preguntó Max decepcionado.

-No, nos quedaremos en la casa del Inquisidor- informó Maryse, señalando una casa azul a un par de casas de distancia- Michael nos la ofreció, él ya tiene a donde llegar aquí en Alicante, así que pensó que nos serviría a nosotros.

-Uh, tenemos casa en Alicante- dijo Izzy, siguiendo rápidamente a su madre junto con Max. Alec estuvo por seguirla, pero Magnus lo detuvo.

-Alec, espera un momento- Alec se giró hacia el Brujo, y Jace, que también había estado por seguir a Maryse, se giró junto con él. Magnus lo miró mal, pero el rubio ni se inmutó. El Subterráneo soltó un suspiro y miró a Alec- tengo que presentarme con Jia ahora, pero te veré más tarde, si?

-No estarás en el juicio?- preguntó Alec, asustado. Magnus lo tomó por los hombros.

-Claro que estaré, no te preocupes- le dijo mirándolo fijamente, Alec se tranquilizó un poco y asintió levemente- te veré en el Gard, de acuerdo?

-De acuerdo- dijo Alec en voz baja, Magnus se inclinó y le besó la mejilla.

-Ve con tu familia, quédate tranquilo- le dijo suavemente. Alec lo miró a los ojos y asintió. Magnus miró a Jace significativamente y el rubio asintió. Se aseguraría de que Alec no se alterara antes del juicio. Sabía que era algo muy difícil para su Parabatai y quería que sufriera lo menos posible. Magnus vio a los chicos alejarse y soltó un suspiro. Claro que le encantaría poder quedarse con Alec y cuidarlo. Pero la inclusión de los Subterráneos en el Consejo Nefilim era algo muy importante, no solo para él, sino para toda la comunidad de Brujos del mundo. Se giró y caminó a paso rápido por las calles de alicante, seguramente ya lo estarían esperando en la oficina de la Cónsul. Y en efecto, ahí estaban todos.

-Vaya, hasta que su Gloriosa Majestad se digna a llegar- dijo Raphael en cuanto entró a la oficina. Magnus rodó los ojos.

-En realidad no pensaba venir, pero quién soy yo para negarles mi magnifica presencia?- preguntó Magnus dando un giro para que todos apreciaran su atuendo del día. En el cual no podía poner una lentejuela mas o sería demasiado. Raphael estuvo por abrir la boca y discutir, pero Luke lo interrumpió.

-No nos distraigamos ahora, estábamos llegando a un buen acuerdo- dijo el Hombre Lobo.

-Ese no es un buen acuerdo, Lucian, es irracional- dijo Michael cruzándose de brazos.

-No lo es, se que todos los representantes de los Subterráneos estarán de acuerdo en...

-Yo aun debo discutirlo con mi reina, no puedo dar respuesta- interrumpió Meliorn estudiando sus uñas. Luke rodó los ojos.

-Lo que dice el perro tiene sentido...

-Podemos dejar los insultos a un lado? Esto es serio- dijo Jia mirando severamente a Luke y Raphael. Magnus soltó un suspiro y se dejó caer en la silla que habían apartado para él, esa sería una larga tarde. Y no se equivocaba. Pasaron casi dos horas antes de que Jia diera un golpe en el escritorio, exasperada, despertando así a Magnus que se había quedado medio dormido recargando su cabeza en su mano.

-Podemos hablarlo todo el día, Lucian, pero sabes perfectamente que ninguno de los miembros del Consejo va a aceptar tener a un Subterráneo por cada Cazador de Sombras- dijo Jia. Michael se masajeó la sien con los dedos. Sabía que Jia tenía razón, pero al menos podría acordar hablarlo con el Consejo, solo para que los Subterráneos dejaran el tema en paz.

-Por mi lo discutimos todo el día- dijo Raphael encogiéndose de hombros y acomodándose en la silla. Magnus soltó un sonoro suspiro, rodando los ojos.

-Yo también puedo quedarme todo el día aquí- dijo Meliorn imitando a Raphael.

-Nosotros no somos inmortales, tenemos una agenda que seguir- dijo Michael poniéndose de pie. Magnus estuvo por darle su apoyo cuando recordó cual era la agenda de Michael. Él tenía que estar presente en el juicio de Alec.

-El Inquisidor tiene razón, no podemos perder más tiempo aquí- dijo Magnus poniéndose de pie también. Raphael, Meliorn y Luke lo miraron con ojos entrecerrados.

-Magnus, estamos intentando...

-Luke, sabes perfectamente que nos irá bien si dejan que siquiera uno de nosotros entre a sus juntas- lo interrumpió Magnus tomando a Michael del brazo y llevándolo a la puerta. Los demás los siguieron con la mirada- no tenías de verdad la esperanza de que dejaran entrar a toda tu manada, o si?

-Bueno, no. Pero...

-Por ahora debemos aceptar lo que se nos da- interrumpió nuevamente Magnus mientras abría la puerta y empujaba fuera a Michael. Los otros cuatro los miraban atentos.

-Magn... que hace... ahh!- Magnus lanzó fuera de la oficina al rubio.

-Después podremos discutir los términos y condiciones de nuestro ingreso al Consejo, pero ahora el Inquisidor y la Cónsul Penhallow tienen un asunto importante que atender- dijo Magnus haciendo una seña a Jia. La mujer pareció reaccionar y se puso de pie.

-Si, por supuesto, tenemos un asunto... eso- Jia se apresuró a salir de la oficina antes de que Magnus la lanzara fuera al igual que a Michael. Magnus corrió por los pasillos hasta dar con Alec. Alec, Izzy, John y Jace estaban fuera de la sala de reunión del Consejo. Llegó junto a ellos dando grandes bocanadas de aire, en definitiva él no estaba hecho para correr.

-Por el Ángel, que pésima condición tienes- le dijo John escuchando como Magnus luchaba por recuperar el aliento. Magnus intentó mirarlo con ojos entrecerrados, pero aun estaba concentrado en respirar.

-Estas bien?- preguntó Alec acerándose a él.

-Estoy bien, todo bien, cariño, no te preocupes- dijo Magnus asintiendo torpemente.

-En dónde estabas?- le preguntó Isabelle, cruzándose de brazos. Seguramente estaba molesta porque había dejado solo a Alec en un momento tan importante.

-Tenemos una reunión, ya saben, para lo de la admisión de Subterráneos al Consejo- explicó Magnus acercándose a Alec y tomando su mano. El chico la apretó firmemente.

-Y que tal fue?- preguntó Jace.

-Creo que vamos por buen camino- respondió Magnus encogiéndose de hombros, en realidad no había estado muy atento a la discusión, no cuando el juicio de Alec estaba por suceder. Escucharon pasos apresurados por el pasillo y se giraron para ver a los padres Lightwood acercarse rápidamente. A todos se les aceleró el corazón y Alec apretó fuertemente la mano de Magnus. Maryse y Robert se veían preocupados, a pesar de que intentaban ocultarlo. No querían que Alec sufriera, pero eso era necesario. Maryse llegó junto a Alec y puso una mano sobre su hombro.

-Michael y Jia ya llegaron. Ya solo... que están haciendo aquí?!- saltó Maryse al ver a Jace e Izzy.

-Erm...

-Dejaron solo a su hermano?!- siguió la mujer, cruzándose de brazos.

-Teníamos que venir con Alec!- se excusó Izzy abrazando el brazo de su hermano mayor.

-Nosotros estamos aquí con Alec, y también John- les dijo Robert.

-Y Magnus- murmuró Alec, ambos padres Lightwood miraron a su hijo junto al Brujo, pero no dijeron nada.

-No puedo creer que dejaran solo a Max- siguió el regaño Maryse.

-Tiene una pila gigante de Manga, no va a ir a ningún lado- dijo Izzy lanzando los brazos al aire, exasperada.

-No me preocupa que vaya a algún lado, me preocupa que este solo en casa- le dijo su madre seriamente- quiero que al menos uno de ustedes regrese a la casa en este instante!

-Mamá!- comenzó a quejarse Izzy, pero en ese momento, la puerta de la sala del Consejo se abrió, y un enorme Cazador de Sombras de piel morena salió.

-Llaman a Alexander Lightwood a testificar- dijo el hombre con voz grave y se hizo a un lado para dejar libre el acceso. Maryse se movió y tomó la mano de Alec.

-Vamos, cielo, todo terminará pronto- dijo suavemente. Alec dio un último apretón a la mano de Magnus y lo soltó para ir con sus padres hacia la sala. Jace e Izzy avanzaron un par de pasos tras ellos, pero el hombre de la entrada no los dejó pasar.

-Lo siento, no tienen permitido ingresar- dijo el enorme Cazador de Sombras.

-Pero...

-Ya saben que los menores de edad no pueden entrar- interrumpió el hombre a Izzy.

-Créeme, en ningún lado cuento como menor de edad- dijo Magnus avanzando para entrar en la sala, pero el sujeto lo detuvo.

-Subterráneos tampoco- dijo claramente. Magnus miró a Alec, que ya estaba por cruzar la puerta. Alec lo miró algo asustado, Maryse le apretó la mano.

-Estaré esperando aquí afuera, si?- dijo el Brujo y Alec asintió levemente, girándose para seguir a sus padres. John se escabulló en el último minuto detrás de los Lightwood.

-Jonathan!- exclamó Izzy, molesta, el rubio se giró con una mueca de disculpa antes de que las puertas se cerraran tras él. Jace e Izzy bufaron, cruzándose de brazos.

-Regresen a la sala de espera, yo tengo que hablar con Luke- les dijo Magnus, alejándose por el pasillo- manténganme informado si saben algo.

-Sí, si- le dijo Jace con un ademan de la mano. Ambos menores regresaron a la sala de espera en donde había estado Alec- Maryse nos va a regañar si dejamos a Max solo otro minuto.

-Ve tu con él- dijo Izzy alzando una ceja.

-Claro que no. Alec es mi Parabatai, tengo que estar aquí para él- dijo Jace.

-Es mi hermano, yo también tengo que estar aquí- renegó Izzy.

-Izzy...

-No, Jace! Ambos tenemos el mismo derecho de quedarnos aquí para apoyar a Alec- lo interrumpió la chica. Jace la miró y soltó un suspiro.

-De acuerdo. Piedra papel o tijera, el perdedor va con Max- dijo Jace poniendo un puño frente a él. Izzy lo miró unos segundos con ojos entrecerrados y luego puso su puño también.

-Piedra, papel o tijera- exclamaron al unísono, Izzy eligió tijera mientras que el puño de Jace seguía en puño.

-Maldición- se quejó la chica, Jace le dedico una pequeña sonrisa.

-Estoy seguro que iremos a casa en cuanto esto termine, Iz. No te preocupes- le dijo Jace poniendo una mano sobre el hombro de la chica.

-Claro que me preocupo, es mi hermano- dijo Izzy bajando la mirada triste. Jace pasó saliva pesadamente y la abrazó.

-Lo sé- se abrazaron unos minutos, pensando en que podrían hacer cuando esa horrible pesadilla terminara, estaban seguros el sufrimiento de Alec no terminaría a la par con el juicio.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Alec tomaba fuertemente la mano de su madre. No quería estar ahí, no quería hacer eso, pero tenía que hacerlo. Entraron en la sala donde sería el juicio y Alec tembló al ver la cantidad de personas que había. Jia y Michael estaban en un escritorio alto que hacia la función del estrado. Había muchas personas en el juicio, algunas a las que conocía, otras que no. Pero en un escritorio frente a toda la audiencia, esposado y siendo vigilado por un fornido guardia, estaba Aldergold.

Alec miró al hombre durante unos segundos y este le sostuvo la mirada, parecía estar furioso. El ojiazul desvió la mirada rápidamente, apretando el agarre a la mano de su madre. Maryse llevó a Alec a la silla enseguida de donde estaba Jia. El silencio en el lugar era pesado. Todos los presentes habían sido informados de la naturaleza del juicio, algunos seguían en negación, otros pensaban que el juicio era innecesario y que tendrían que encerrar a Aldergold inmediatamente. Pero a todos los carcomía la curiosidad, querían saber que era lo que había pasado en realidad.

-Tranquilo, cariño- dijo Maryse acariciando el rostro de su hijo antes de alejarse y sentarse junto a Robert y John en la audiencia. Alec se removió incomodo, frotando sus palmas sudorosas en la tela de su pantalón.

-Alec, esto terminará rápido, lo prometo- dijo Jia inclinándose un poco hacia el chico. Alec le dedicó una rápida mirada a Aldergold, Jia siguió la mirada del chico- lo siento, debe estar presente.

Alec asintió con la cabeza, bajando el rostro. Michael se aclaró la garganta para que todos pusieran atención.

-Sabemos por qué estamos aquí- dijo con voz clara- este caso es de la familia Lightwood contra Gunnar Aldergold, con cargo de abuso sexual a un menor- Alec se estremeció notablemente y cerró los ojos intentando tranquilizarse, tenía que soportar eso, sabía lo que sucedería- ahora escucharemos la declaración de Alexander Lightwood, víctima de Aldergold.

El silencio siguió, nadie se atrevía a decir su opinión, no sin saber la historia. Robert y Maryse estaban tomados de la mano, miraban fijamente a su hijo, vigilando que se encontrara bien. Sabían que no estaba bien en sí, pero no podían dejar que eso llegara muy lejos o Alec sufriría mas de lo debido. John también miraba al chico, era como su hermano, y sabía que el que Izzy y Jace no estuvieran ahí le afectaba, él tenía que estar presente mostrándole su apoyo, en nombre de los demás hermanos de la familia.

-Alec, por favor, toma la espada mortal- pidió Jia. El chico miró al Hermano Silencioso que se le acercaba, sosteniendo cuidadosamente la bellísima espada. Alec miró al Hermano Zachariah, y pasó saliva pesadamente, estirando una mano temblorosa hacia el mango de la espada. Dudó antes de tomarla.

-Está bien, Alec- escuchó la tranquila voz de Zachariah en su cabeza. Alec asintió y tomó lo espada con cuidado, recargándola en su regazo. Bajó la mirada, evitando mirar a los demás.

-Alec, dime, cuando conociste a Gunnar Aldergold?- preguntó Jia, todos pusieron atención a las palabras del muchacho. Alec pasó saliva y se aclaró la garganta levemente antes de hablar.

-Lo conocí... lo conocí hace años- habló Alec con voz baja- él era el director del Instituto de Reikiavik, y yo viví ahí unos meses.

-Tú solo?- preguntó Jia. Alec asintió- por qué tu solo, Alec?

-Yo... mis padres me enviaron allá. Tenía problemas... problemas personales- respondió Alec. Era como si la espada le presionara el cerebro y le sacara la verdad. Pero no dar toda la información no era mentir, a pesar de lo mucho que dolía el retenerlo- Ald... A... él tenía un certificado mundano en psicología. Pensaron que podría ayudarme.

-Qué edad tenías?- preguntó Jia, quería dejar en claro a la audiencia que Alec era aun menor de edad, lo que hacía el delito aun mas grave.

-Tenía catorce- susurró Alec.

-Por qué esperaste tanto tiempo en declarar contra Aldergold?- preguntó uno de los asistentes en la audiencia. Todos se giraron hacia él.

-Yo... no quería... no quería que nadie supiera lo que...

-Pero Aldergold ya había estado encerrado, hubo otro juicio antes- comentó otro hombre en la parte posterior de la sala- el chico ni siquiera tuvo que tomar la espada en ese entonces.

-Si declaré- murmuró Alec bajando la mirada.

-Alec no necesitó tomar la espada en esa ocasión- aclaró Michael con voz imponente- era aun muy joven y...

-Valentine arregló todo- dijo otro hombre también desde atrás, los murmullos comenzaron a sonar- sabemos la gran influencia que tenía sobre la Clave, como sabemos que...

-Alec está tomando la espada ahora, no puede mentir- dijo John con voz clara. Casi todos los presentes asintieron dándole la razón al chico.

-Todos saben los experimentos que realizaba Valentine- dijo el mismo hombre, los Lightwood tuvieron que tomarse la mano fuertemente el uno al otro para no saltarle encima- estoy seguro de que su hijo no fue el único que...

-Valentine es la principal razón por la cual cometimos el error de enviar a Alec a Islandia!- saltó Maryse poniéndose de pie. Robert tiró de ella para sentarla, querían que ese juicio pasara rápido y sin contratiempos. Que Maryse decapitara a alguien en definitiva no iba a ayudar.

-Valentine? Por qué te enviaría Valentine a Islandia, Alec?- preguntó suavemente una mujer que estaba en primera fila. Todo el mundo guardó silencio nuevamente. Alec miró a la mujer, pasando saliva antes de responder la pregunta.

-Por... porque... por...- Alec tembló violentamente y miró hacia sus padres. Lo miraban preocupados. El chico cerró los ojos fuertemente y tomó aire, sentía como si le estuviesen comprimiendo el pecho- porque soy gay- soltó con voz entrecortada antes de soltar un pequeño sollozo. La habitación quedó en completo silencio. Muchos en la audiencia se miraron entre sí. Alec se mordió el labio para no llorar, pero sus pequeños sollozos resonaban en el silencio de la sala. Era la primera vez que admitía eso desde... la primera vez que lo decía ante alguien. Se sentía sumamente expuesto, tan vulnerable.

-Está bien, Alec- murmuró Michael estirándose para poner una mano sobre el hombro del chico- sabes que está bien, tus sentimientos hacia cualquier persona son correctos y hermosos- dijo en voz aun más baja, intentando calmar al muchacho. Las personas en la audiencia comenzaron a murmurar nuevamente y Jia tuvo que poner orden.

-Silencio, tranquilos, orden. Este no es lugar para discutir eso, Inquisidor- dijo Jia alzando las cejas. Michael asintió, enderezándose en su lugar y echándole una última miradita a Alec- retomemos el juicio, por favor. Alec, te enviaron a Islandia porque pensaban que Aldergold podría... podría hacer que...

-Mis padres querían que pensara bien las cosas, pensaban que mi problema era psicológico, por eso me enviaron con él- declaró Alec parpadeando rápidamente para quitar las lagrimas que se habían acumulado en sus ojos- pero su "tratamiento" solo me empeoró.

-Tratamiento?- preguntó Jia.

-Todas las noches, desde que llegué- murmuró Alec mirando hacia el vacío.

-Aldergold insistía en llamar "tratamiento" a lo que le hacía- explicó Michael a Jia. La mujer apretó los labios evitando mirar al acusado. Sentía un asco tremendo el solo estar en su presencia.

-Alec, podrías decirnos en qué consistía el tratamiento?- preguntó Jia. Alec se estremeció violentamente, bajando la mirada y aferrando la espada en sus manos con demasiada fuerza.

-Él... entraba en mi habitación, cada noche- murmuró Alec en voz tan baja que a todos les costaba escuchar- me tocaba y... me tocaba y hacía que yo también... yo no quería...

-Cuanto tiempo duró eso?- preguntó Jia, solo haría las preguntas básicas. Quería que Alec acabara con eso rápido.

-Durante un mes solo me tocó- siguió Alec con la mirada perdida. La espada lo estaba haciendo revivir todo, recordar todo. Se esforzaba por no decir las cosas que aparecían en su mente, pero eso no evitaba que él mismo viera y recordara el dolor, el miedo, la vergüenza- los dos meses siguientes fueron peores.

-Pasaste tres meses en...

-Sus castigos eran horribles también- interrumpió Alec a Jia. Todos lo miraban, el chico hablaba sin emoción, era como si la espada lo manipulara para sacar todo lo que tenía en la cabeza- la caja, la fusta, el frio, la tortura psicológica, la desnudez...

-Alec...

-No sabía que era peor, no quería que se metiera a mi cama, pero tampoco quería que me castigara!- dijo Alec ahora interrumpiendo a Michael. Las lagrimas salieron de sus ojos azules a montones- todo era dolor, dolor puro. Las noches, todos los días. No podía escapar y yo era solo un juguete para él. Quería que creyera que me ayudaba pero... yo no... yo...

-Alec?- dijo Michael recorriéndose a la orilla de la silla, a punto de levantarse.

-Por favor...- sollozó Alec cerrando los ojos con fuerza, sonaba tan desesperado que Maryse no lo resistió mas.

-Jia- dijo la madre con la voz más clara que pudo encontrar, poniéndose de pie. Jia asintió dándole permiso de acercarse.

-Está bien, Alec, puedes soltar la espada- dijo la Cónsul. Alec soltó la espada como si esta le quemase, el Hermano Zachariah la atrapó ágilmente antes de que diera contra el suelo.

-Calma, cariño, ya acabó todo- dijo Maryse suavemente llegando al lado de su hijo. Lo tomó de la mano y lo ayudó a intentar ponerse de pie, pero temblaba tanto que las piernas no lo sostenían.

-Se considera suficiente la declaración de Alexander Lightwood, puede retirarse- dijo Jia dirigiéndose a la audiencia. John estuvo por ponerse de pie para ayudar a Maryse a llevarse a Alec, pero Robert lo detuvo.

-John, quédate aquí- le dijo el hombre poniéndole una mano sobre el hombro.

-Pero...

-Necesito estar con Alec, pero también necesitamos saber que es lo que sucede en el juicio- le dijo rápidamente mientras se ponía de pie- tu padre saldrá de aquí tarde, necesito que seas tú el que nos informe.

-De acuerdo- asintió el chico rubio acomodándose en su lugar.

Robert corrió hasta su hijo y lo ayudó a salir de la sala rápidamente, no quería estar frente a toda esa gente desconocida, incomodando a Alec aun mas. Salieron del lugar y volvieron a la sala de espera, en donde estaba Jace paseándose de lado a lado como león enjaulado. Al ver a los Lightwood entrar, Jace se acercó rápidamente, estudiando el estado de su Parabatai.

-Alec- dijo Jace, pero el ojiazul no lo miraba. Tenía la mirada perdida y dejaba que sus padres lo llevaran. Las lagrimas seguían recorriendo sus mejillas y temblaba descontroladamente.

-Jace, puedes traerle un poco de agua?- le dijo Maryse mientras llevaba a Alec al sillón mas cercano y se sentaba a su lado. El chico rubio corrió hasta la mesa en una esquina y sirvió un vaso de agua para Alec.

-Alec, calma, esta bien- Robert se sentó del otro lado de Alec, hablando suavemente para calmarlo. El ojiazul había comenzado a respirar rápidamente, no veía a nadie en la sala, parecía estar perdido en su mente. Sacudía la cabeza violentamente mientras soltaba sollozos.

-Amor, tranquilo- rogó Maryse poniendo una mano sobre el hombro de Alec, pero el chico saltó asustado, negando bruscamente con la cabeza y sollozando fuertemente- Alec...

-M... Magnus...- murmuró Alec sin dejar de llorar, sonaba desesperado. Jace captó el nombre apenas y dejó el vaso y salió corriendo del lugar. Magnus aun estaba con Luke, en la oficina de Michael.

-Alec, hijo, tranquilo- Robert y Maryse intentaban tranquilizarlo, pero las imágenes en la cabeza de Alec eran demasiado fuertes, no lo dejaban ver fuera de su mente. Se abrazó a si mismo protectoramente mientras se mecía y sacudía la cabeza intentando alejar la imagen de Aldergold.

-Alec- Maryse sobaba la espalda de su hijo, pero este no parecía notarlo. Se abrazaba a sí mismo, enterrando las uñas en sus brazos intentando que el dolor lo distrajera, del mismo modo que el dolor que provocaban sus dagas lo habían ayudado- cielo, te estás lastimando, basta.

-Aquí esta!- Jace entró en la habitación corriendo, dirigiéndose rápidamente hasta su Parabatai y arrodillándose a su lado.

-Que sucede?- Magnus entró detrás de Jace, lucía preocupado y algo confundido. Alec, al escuchar la voz del Brujo, levantó la cabeza de golpe y su mirada dio rápidamente con el Subterráneo. El ojiazul se levantó del sillón y se lanzó hacia adelante, estrellándose contra el Brujo y abrazándolo con fuerza. Magnus se sorprendió, pero se recuperó rápidamente y abrazó de vuelta a Alec.

-Magnus- murmuró el chico abrazándolo fuertemente y ocultando el rostro en el cuello del moreno. Magnus lo abrazó también, acariciándole la cabeza.

-Tranquilo, cariño, está bien, estas a salvo- murmuró el Subterráneo. Alec se aferró a él, respirando entrecortadamente intentando contener los pequeños sollozos. El olor de Magnus lo ayudaba, lo calmaba- ven acá, vamos a sentarnos, si?

Robert se puso de pie y dejó que Magnus se sentara y sentara a Alec a su lado, sin dejar de abrazarlo. Maryse seguía sentada, sobando suavemente la espalda de Alec. Jace y Robert se quedaron de pie, en silencio, esperando que Alec se calmara. Pasaron varios minutos en los que Alec respiró profundamente, forzándose a calmarse y no llorar mas, pero era muy difícil. Magnus no lo soltó en ningún momento. Después de un rato, Alec suspiró y giró el rostro para mirar a su familia, sin despegarse del Brujo.

-Cuantas veces tendré que hacer eso?- preguntó sin mirar a nadie, tenía los ojos hinchados y la voz gangosa.

-No tendrás que volver a tomar la espada, cielo- dijo Maryse suavemente.

-Solo tendrás que confirmar los datos del juicio una vez mas y después asistir al veredicto, es todo- le dijo Robert inclinándose para ponerse a su altura. Alec asintió levemente. Esperaron un momento más hasta que John entró en la sala. Todos se giraron a mirarlo. El rubio lucía cansado y algo verdoso, como si estuviera a punto de vomitar. Se compuso un poco antes de acercarse a Alec.

-Estas más tranquilo?- le preguntó suavemente, Alec asintió.

-Sí, gracias- dijo en voz baja y sonriendo un poco. John le devolvió una débil sonrisa y se giró hacia los demás.

-Qué pasó?- preguntó Maryse al chico. John suspiró y le echó una rápida mirada a Alec. Los padres Lightwood entendieron y se apartaron un poco para que el chico no escuchara.

-Aldergold también declaró- les informó el rubio- fue tan extraño, al principio parecía sumamente convencido de que en realidad estaba ayudando a Alec. Pero luego... supongo que fue el poder de la espada. Su declaración fue tan... obscena.

-Qué?- preguntó Robert sin creerlo.

-Es una persona horrible, me da asco el solo mirarlo- siguió John negando con la cabeza- lo dijo todo, demasiado literal. Todas esas... todas las descripciones y...

-Voy a asesinarlo- dijo Robert girándose para salir.

-Robert! Robert- Maryse lo detuvo rápidamente, mirando de reojo a Alec- tranquilízate.

-Ese idiota...

-Sshh!- lo cayó la mujer abriendo mucho los ojos. Robert respiró profundamente para calmarse- vayamos a casa, por favor. Ya ha sido demasiado para un día.

-Sí, tienes razón, vayámonos de aquí- dijo Robert tallándose la sien para aminorar el dolor de cabeza que comenzaba a formarse.

-Alec, cielo, es hora de irnos- dijo Maryse acercándose a su hijo. Alec asintió y se puso de pie con cuidado, sus piernas seguían temblando levemente, pero al menos ya podía caminar. Jace se puso a su lado rápidamente- John, podrías quedarte aquí y decirnos si te enteras de algo, por favor.

-Por supuesto, espía activado- dijo John haciendo un saludo militar antes de salir de la sala rumbo a la sala del juicio. Jace puso su mano sobre el hombro de Alec, para darle apoyo. Magnus estaba también al lado del ojiazul y lo dirigía a la puerta.

-Bane- Magnus se giró hacia Robert al escucharlo- puedo hablar contigo un minuto?

-Claro- dijo el Brujo soltando un suspiro- adelante, dulzura, vayan saliendo.

-De acuerdo- dijo Alec en voz baja, soltando al Subterráneo y pegándose a su Parabatai. Jace, Alec y Maryse salieron de la sala, dejando a Robert y Magnus solos.

-Que sucede?- preguntó el Brujo, cruzando sus brazos y mirando al Nefilim.

-Cuáles son tus intenciones con mi hijo?- preguntó Robert, yendo directo al grano. Magnus alzó las cejas.

-Que es esto? El padre preocupado por su pobre hijo indefenso? Acaso eres mi suegro?- dijo Magnus rodando los ojos.

-Sabes a lo que me refiero, Bane- dijo Robert sonando algo molesto- se que Alec no está indefenso, pero tampoco...

-Tampoco está en condiciones de defenderse emocionalmente- terminó la frase el Brujo. Robert lo miró fijamente- tengo en claro la situación de Alec.

-Entonces que es lo que planeas?- preguntó el Nefilim. Magnus lo miró confundido- veo el modo que Alec actúa cuando esta junto a ti. Justo ahora, vi su reacción- Magnus bajó la mirada y pasó saliva. Él mismo se daba cuenta del modo en que Alec reaccionaba con él- depende emocionalmente de ti por completo. Eso no es bueno.

-Escucha, yo no planee que esto pasara...

-Y aun así, tienes a mi hijo atado a ti, Bane- dijo Robert seriamente.

-No puedes culparme por eso, yo no controlo las emociones de Alec- se defendió Magnus.

-Emociones?- preguntó Robert- las emociones de Alec han sido un caos desde que volvió de Islandia!

-De nuevo, esa no es mi culpa- Robert sintió como si le hubiera dado una bofetada. Se quedaron en silencio un momento, mirándose.

-Se perfectamente que el error que cometimos le costó mucho a Alec, y no tienes idea de lo arrepentidos que estamos- dijo Robert en voz baja pero clara- ahora lo único que podemos hacer es apoyarlo. Queremos que Alec esté bien, por eso lo protegemos. No quiero que sufra mas. Ya tuvo suficiente dolor en su vida. Y no toleraré que...

-Alec es la persona más maravillosa que he conocido en mi vida- declaró Magnus y Robert quedó en silencio- me encanta estar con él, me encanta hablar con él, Alec es simplemente asombroso- siguió el Brujo- lo conozco, y sé que no está preparado para tener una relación. Sé que no está listo para superar todos esos problemas que el idiota de Aldergold dejó tras él. Pero quiero ayudarlo. Quiero estar junto a él para lo que necesite, quiero apoyarlo, quiero... quiero que se recupere.

-Para poder salir con él- dijo Robert.

-Para que pueda estar en paz consigo mismo- lo corrigió Magnus- quiero lo mismo que su familia quiere, quiero que este bien, que sea feliz.

Los dos se quedaron en silencio, mirándose. Robert miraba esos ojos de gato, intentando descubrir alguna mentira. No dejaría que nada malo le sucediera a Alec, y ese Brujo se había hecho camino al corazón de su hijo tan rápido que le asustaba. Pasó saliva pesadamente al ver que Magnus lo decía en serio. De verdad se preocupaba por Alec, a pesar de que el padre no lo entendía. Soltó un suspiro y asintió con la cabeza.

-De acuerdo- fue todo lo que dijo el Nefilim antes de dirigirse a la puerta y salir para seguir a su familia. Magnus lo imitó, decidido a alcanzar a Alec y pasar el resto de la tarde con él.

-Magnus!- el Brujo se giró al escuchar que alguien gritaba su nombre.

-Ahora qué?- se quejó mirando a Luke caminar a paso rápido hacia él.

-Jia y Michael quieren hablar con nosotros- le explicó Luke- creo que haremos un gran avance hoy.

-Ahora? Justo ahora? Tengo que...

-Magnus, ya sabes cómo son los Nefilim. Tienen un lapsus de atención demasiado breve, no podemos perderlo. Sin ofender- dijo mirando a Robert.

-No hay problema, yo me tengo que ir- dijo el Nefilim, girándose hacia la salida para seguir a su familia.

-Espera- lo detuvo el Brujo antes de que diera un paso- dile a Alec por qué no puedo ir.

-Te estás excusando con mi hijo, Bane?- preguntó Robert alzando una ceja, creía tener en claro que no estaban en una relación.

-Le prometí estar ahí para él, y como te dije, no tengo intención alguna de decepcionarlo- dijo seriamente el Brujo- no quiero lastimarlo de ninguna manera, quiero que sepa que si no puedo estar junto a él no es porque yo no quiera. Esto va mas allá de mi. Si solo tratara de mi no dudaría en estar con él, pero esto afecta a todos los hijos de Lilith.

Hubo un breve silencio en el que Robert y Magnus se miraron fijamente. El Nefilim entendía lo que quería decir el moreno, él había dejado toda oportunidad dentro de la política Nefilim con tal de estar junto a su hijo y su familia. Estaba seguro de que Magnus haría lo mismo de no ser porque era el único Brujo disponible al tanto de todo lo que estaba sucediendo. Robert suspiró y asintió firmemente.

-Se lo diré- dijo Robert antes de girarse y salir a paso rápido. Magnus lo miró irse y soltó un suspiro. Querer a Alec era sumamente fácil, el chico era fantástico, pero para llegar a él tenía que pasar por cada uno de sus familiares, esa era la parte difícil.

-Vamos?- Magnus se giró hacia Luke y asintió, siguiéndolo rumbo a la oficina de Jia.

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Los Lightwood ya se dieron cuenta del apego de Alec a Magnus.. acaso será un problema..? los padres y Parabatai de Alec serán otro obstáculo para que al fin Magnus y él al fin estén juntos..? veamos que pasa en el siguiente capítulo..!