Les agradezco que me sigan hasta aquí nn vamos progersando XD!!, gracias por los reviews, los tomo en cuenta y posiblemente los conteste despuesito XP.

¡Saludos! y continúo.


21

-¿Te acompaño a tu casa?

-Gracias Rei, pero no, iré con un amigo al hospital

-¿Le ha pasado algo?

-Ni lo digas en broma. Vamos a visitar a alguien a quien conoce, mi amigo es un hombre muy bueno que se preocupa por los demás, algún día conocerás a Brooklyn.

Rei asintió bajando la vista. Siempre que hablaba de aquel hombre lucía muy ilusionado.

-Nos veremos después ¿de acuerdo?

-¡Takao! -el muchacho paró la marcha que había emprendido- eh… me preguntaba si te gustaría comer mañana conmigo.

-¡Que tonterías dices Rei! Claro que si –ante las palabras del de ojos rojizos, la sonrisa de Rei se expandió,- todos los días almorzamos juntos.

-Tonto… tú nunca entiendes nada –la sonrisa desapareció gradualmente de la boca del chino, al ver como Takao se alejaba.

Takao subió al autobús, mirando el reloj de pulsera que recientemente le había obsequiado su hermano. Su pie no dejaba de moverse nervioso, si no llegaba a tiempo Brooklyn lo dejaría.

-Espérame -le gritó cuando estaba subiendo al automóvil, el perro gris ladraba escandaloso, rascando el vidrio cerrado con las patas, lo que hizo girar la cara a Brooklyn.

-Por poco y te dejo -se delató abriéndole la puerta.

Kyo se arrojó al muchacho, como si deseara desgastarlo a lengüetazos. Takao había insistido en acompañarlo en su día de voluntario en terapia con mascotas. Ambos platicaban sobre el suceso del día anterior.

-Esperaba al estirado Hitoshi de siempre y no al dios del amor vestido únicamente con el entalladísimo pantalón, y puesto a disposición de ser agradable con simples mortales -confesó Brooklyn para la diversión de Takao- tu hermano esta buenísimo.

-No me hagas imaginármelo por favor ¡es algo asqueroso para mi! aunque entre nosotros, si yo fuera más pervertido, no me importaría cometer incesto.

-Eres de lo peor.

-¿Soy?

-Bien, somos.

-No se te olvide que hoy cenaremos en el apartamento de mi hermano. Al fin Kai les dio el día libre.

-Está bien anotado en mi agenda –señaló su cabez,- sigo sin saber como conseguiste que ese avaro nos diera un día, además de los reglamentarios no cede.

-Ya vez, yo y mi tráfico de influencias. –Se carcajeó más por las cosquillas que el perro le provocaba, que por su comentario.

Brooklyn agradecía la forma en que Takao entraba en su vida para alegrarla, sobre todo que estuviera acompañándolo en ese momento. Siempre que iba al hospital regresaba deshecho al ver a las personas enfermas.

El niño que habían visitado sería dado de alta ese día, a eso se debía la premura de llegar. Apenas atravesaron la puerta, Kyo, el perro gris al que Brooklyn insistía en llamar Boris, se subió a la cama moviendo la cola.

Takao y el chico cuatro años menor que él, chocaron de carácter al instante, de no ser porque Brooklyn regañó a Takao, recordándole que chico estaba enfermo, seguramente hubieran peleado.

Tras un rato de observarlos detenidamente y platicar con el niño, Takao y Brooklyn se quedaron callados viendo al animal que lamía la cara del más pequeño.

-Eso es amor a primera vista -susurró Brooklyn, Takao le miró- Jhonny siempre se pone muy contento a su hosca manera, cuando traigo a mis animales, pero nunca lo había visto tan feliz, tu sabes bien que Bo…Kyo, no se lleva muy bien mas que con ciertas personas.

Kyo estaba acurrucado con el hocico en el muslo del niño. Jhonny McGregor solía ser huraño y hasta grosero, era su forma de ser, fuerte para reaccionar ante su enfermedad.

-La leucemia es una especie de cáncer en la sangre ¿verdad? -preguntó susurrante Takao, que se había preocupado de saber qué significaba lo que Brooklyn informó tenía el niño que visitarían, el hombre asintió.

- Broo, quiero que me digas con sinceridad una cosa -la forma seria en que Takao hablaba hizo que el nombrado le diera toda su atención- ¿Aún está en pie el que Kyo es mío aunque viva contigo?

Brooklyn asintió viendo la determinación en esas pupilas escarlata. El perro simbolizó alguna vez la promesa de su padre de una vida estable, juntos. Luego simbolizó la felicidad de no sentirse tan solo, aunque hubiera sido abandonado con el abuelo por incontable ocasión; después la posibilidad de que un amigo al que admiraba y quería, dejara de estar en soledad, por eso se lo regalo a Kai. Ahora era una unión con otra persona, Brooklyn lo quería casi tanto como Takao, más aún después de saber de las razones del afecto que el muchacho le tenía al animal.

-Por eso mismo debe comprender y sabrá que me dolerá más que a él.

Los ojos de Takao se pusieron acuosos, tras un largo suspiro recompuso una hermosa sonrisa, se limpio en el pantalón el sudor de las manos para ir con la madre de Jhonny, que leía una revista en una esquina de la habitación para darles espacio a la visita.

-¿Señora McGregor? –Takao obtuvo su atención.- Yo me preguntaba… ¿tiene usted espacio para un perro? -preguntó con voz segura y una enorme sonrisa.

Los ojos de Jhonny se iluminaron incrédulo, el chico al que había insultado y humillado le estaba haciendo un invaluable ofrecimiento. Brooklyn se puso pálido.

OoOoOoOoOoOoO

-Hola -dijo al recién llegado-. Llegas muy tarde. -Takao unió las manos sobre la mesa con el rostro serio y la mirada fija.

-Lo lamento -respondió sorprendido Hitoshi, terminando de cerrar la puerta, se sintió ridículo estando en el papel de adolescente regañado.- Como tenías entrenamiento pensé que no estarías a estas horas en casa.

-Acabó rápido, pero está bien, sobre todo si me explicas porque te tardaste de todas formas.

Hitoshi elevo las cejas pero decidió decir una mentira piadosa, de que hubo un incidente de autos en el camino y no la verdad de que quedó de ver con una de sus antiguas conocidas, para desfogarse de la imagen de Brooklyn del día anterior. Después de dejar las llaves y tomar una cerveza se sentó frente a Takao.

-¿Usaste condón?

Hitoshi se atragantó con la cerveza que había llegado a su boca.

-¡Como me preguntas eso!

Takao elevo los hombros restándole importancia.

-Tú me lo preguntaste una vez aunque yo ya sé que debo usarlos. Como sea me alegro por ti, ya te estabas tardando en tener algo que ver con algún ser humano, el sexo es algo natural que no puedes dejar escapar en tu vida siempre y cuando te protejas -aconsejó- de todas formas deberías ir a cambiarte, Brooklyn está por venir a cenar con nosotros -dijo fríamente.

Hitoshi no sabía si gritarle o hablar seriamente con él, porque de pronto su hermanito rezongón y escandaloso, era cambiado por ese tipo que parecía un adulto incluso en su forma de dirigirse. Su cerebro captó algo que llamó todavía más su atención.

-¿Masefield vendrá aquí?

-Si. Le he invitado a cenar porque está algo triste. -Se encaminó a la cocina para tomar asiento.

Hitoshi miró bien a su alrededor, Takao había limpiado pulcramente el apartamento, en el comedor la mesa estaba puesta al estilo inglés. Incluso los cubiertos estaban en el orden apropiado, en el centro había un candelabro con velas que ni siquiera sabía que poseyera.

-¿Y ese candil?

-Lo saqué de la tienda de Yuriy, me lo regaló a cambio de que le ayude a acomodar su bodega porque no tenía efectivo para darme.

Hitoshi lo observó detenidamente, la reliquia no se costeaba un día de trabajo de un ayudante general ¡sino del salario de meses!

-Lo regresaré mañana -afirmó Takao, adivinándole el pensamiento- sigues con la misma ropa, deberías ponerte algo como lo de ayer, nada de corbatas que digan poco sobre relajación.

-¿Desde cuando las corbatas hablan? -bromeó Hitoshi, Takao no sonrió-Bueno, ¿que es lo que sí dice una corbata?

-Dice: ¿Cómo quieres que te entierre?

-Oh… ¿y cómo dice un pantalón de mezclilla desgastado y los botones abiertos en una camisa? -preguntó notando que Takao se estaba suavizando.

-Dice: ¿Cómo quieres que te la entierre?

-¡Takao!

-Mejor ve a cambiarte antes de que me empotres en la pared con algún golpe -definitivamente la sonrisa de Takao le gustaba más.

Hitoshi se había asustado mucho del adulto que por un momento había poseído el cuerpo de su hermanito. De mala gana se puso un pantalón de mezclilla que recientemente había comprado, incentivado por su hermano, se quitó el saco y la corbata dejándose la misma camisa azul cielo pero abriéndola hasta el pecho.

-Deja eso -ordenó a Takao que no hizo caso y siguió tamborileando con los dedos sobre la mesa con desesperación.

-¿Qué diablos le pasa? Debería estar aquí hace veinte minutos -Hitoshi le detuvo la mano -iré a ver que pasa-. El mayor le sostuvo la mano más fuerte, estaba molesto con Brooklyn por haber hastiado de esa forma a su hermanito.

-Tú calienta la cena de nuevo, yo iré por Masefield.

-Brooklyn, ese es su nombre Hitoshi, no estamos en tu trabajo.

OoOoOoOoOo

Hitoshi tocó duramente la puerta contigua, uno de los perros ladró, Hitoshi esperaba un ladrido más ensordecedor, pero Boris no hizo acto de presencia.

-Sé que estas ahí, abre ya.

La carencia de respuesta lo hartó, tardó alrededor de cincuenta segundos en forzar nuevamente la cerradura con una tarjeta y un trocito de cable metálico de su llavero, para entrar silenciosamente.

El orden era absoluto, los perros callados movían la cola al reconocer a Hitoshi. Todo estaba en penumbra, la cocina y la sala estaban deshabitadas de humanos, fue hasta la habitación donde también estaba apagada la luz y las cortinas abajo.

-¿Masefield?

-No… ¡ahora no vengas exactamente tú! Vete… vete.

La voz sonaba baja, el perro que estaba sobre la cama bajó para gemir a los pies de Hitoshi. Nada de eso era normal, Brooklyn debía estarle gritando a viva voz por entrar sin permiso o sonriéndole a sus mascotas.

-¿Hay algo mal? -Preguntó con su voz autoritaria cuando encendió la luz.

-No. -Dijo Brooklyn con la voz ahogada al girarse boca abajo, comenzó a sollozar. Hitoshi metió nervioso las manos a los bolsillos del pantalón, sin saber cómo actuar, sólo sabía que se sentía muy mal de verlo así.

Brooklyn ladeó el rostro cuando sintió el peso extra sobre la cama, debido a las lágrimas miro borrosa la imagen de Hitoshi sentado a su lado. Sin pensar en lo que hacía Hitoshi se inclinó, limpiando con los labios la lágrima que estaba recorriéndole la mejilla.

-¿Qué te pasa?... ¿Ha muerto alguien?

-No… -Brooklyn parpadeó varias veces regresando a la realidad- ¿Qué haces aquí Hitoshi? ¿Cómo entraste?

-Ehh… La puerta la dejaste abierta y Takao…

-¡Oh es verdad! -se incorporó tan rápidamente que no midió la distancia.

-¡Rayos!… mi cabeza -se quejó Hitoshi sobando la parte afectada.

-¡La tienes tan dura! -se quejó Brooklyn derrapándose de la cama, mientras acariciaba su frente- Dame diez minutos y estoy listo -tras despejarse se metió al baño para lavarse la cara.

Hitoshi se sentó en la sala, mirándola bien la casa de Brooklyn le demostró por segunda vez que lo había juzgado mal -sólo en ese aspecto- se repetía. Demostraba ser muy ordenado, además olía bien. Regresó al dormitorio para ver si Brooklyn estaba listo o había entrado nuevamente en su depresión, lucía tranquilo y tenía puesto un pantalón de mezclilla que se le entallaba al cuerpo.

-Es atractivo….mucho -Brooklyn estaba de espaldas -sus piernas son lo suficiente largas para que incluso pudiera ponerlas en los hombros de un hombre y… ¡demonios! -se giró para ir a la puerta otra vez- ¿Qué demonios estoy pensando? ¡Él es un hombre! -su corazón latió aún más rápido cuando vio la sonrisa triste de Brooklyn, que se dirigía a la salida con él- ¿Qué tiene este tipo, que es capaz de provocarme pensamientos tan estúpidos e irresponsables?

OoOoOoOoO

Apenas vio Brooklyn a Takao, se le cortó la voz en el saludo, Takao bajó la vista con la mirada acuosa.

-¿Qué pasa?... ¡Ay no! -Renegó Hitoshi. Brooklyn se había puesto a sollozar al borde del llanto.

-Lo siento -dijo Brooklyn para ir a abrazar a Takao. ¡Soy tan egoísta! Perdóname por favor de todo.

Cuando Takao se calmó en brazos de Brooklyn, la paciencia de Hitoshi se acabo.

-¿Me explicas por favor? -Preguntó serio al de ojos verdes, pensando en que le había hecho algún tipo de daño a su hermanito. Brooklyn se limpió el rastro de lágrimas.

-Es que… -miró a Takao que asintió. Sin mencionar el nombre de Kai, se dio la explicación del origen del perro y la forma en cómo llegó a manos de aquel niño con cáncer. Hitoshi estaba sorprendido, jamás se imagino a Brooklyn como una persona altruista que hiciera algo honesto y bueno sin obtener beneficios, no podía imaginar que adoptaba a los animales callejeros para cuidarlos y darles una sonrisa a personas enfermas.

-Le dio al perro porque se veían muy felices juntos y yo… -bajo la cabeza avergonzado,- cuando salimos del hospital le reclame que no me consultara y le dije a tu hermano palabras crueles.

-Esta bien Broo, no estoy triste por eso, debí preguntarte antes, me entro sentimiento de debilidad por el perro, pero es suficiente –suspiró sonriendo otra vez,- te tengo a ti aún como amigo… porque aún lo eres ¿verdad? -Takao se mordió el labio.

Brooklyn le acaricio el hombro, asintiendo innumerables veces de una forma tan fraternal, que Hitoshi no supo si sentir celos de la relación de hermandad que ellos llevaban, o agradecerle el afecto que le prodigaba a su hermano. Aunque debía aceptar que no comprendía la empatía por el llanto de Brooklyn, él odiaba que los hombres lloraran.

-Creo que mejor me iré a casa –dijo tristemente Brooklyn, a punto de llorar otra vez al levantarse.

-¡No! -dijeron los otros dos a la vez, no se veía nada bien.

-Cena con nosotros -pidió Takao, Brooklyn asintió, después de cinco minutos de silencio el timbre sonó -es la cena- dijo contento el menor.

-¡Ajá! -rezongó Hitoshi de una forma tan común, que sorprendió a los otros dos por la carencia de frialdad-Por eso no olía a comida, eres un tramposo.

Brooklyn casi se calló de la silla de la risa tonta que le entró.

-Lo que sea hermano… ¿me das dinero? Espero que les guste la comida china, porque la que preparé se me quemó.

Ambos movieron la cabeza negativamente viéndolo salir de la cocina.

-¡Dios, es tan buen chico!

Hitoshi por primera vez estuvo de acuerdo con él

-¿Quieres algo de tomar? Creo que por primera vez tengo de todo, hasta leche y jugos.

OoOoOoOoOoOoO

-Hola -sonrió Takao al abrir.

-¿He llegado a tiempo? -Preguntó Rei dejando en las manos de Takao el encargo.

-No pudiste llegar en mejor momento, gracias por avisarme del restaurante de tus padres, espero no haberte hecho perder demasiado tiempo, lamento haberte hecho esperar.

-No hay porque, además para algo útil deben servir los mensajes del celular -se negó a recibir dinero. -Déjalo así. Cortesía de la casa -le guiñó el ojo.

-Pero entonces cuando yo te vaya a dar algo, no te atrevas a negarte.

El aludido asintió divertido de la supuesta advertencia.

-Puedo asegurarte que cualquier cosa por donde me la des, será bien recibida. Me retiro ya.

Takao no entendió del todo, no le dio tiempo de meditarlo, cerró fuerte los ojos porque no alcanzaría a advertir a Rei, quien al girarse chocaría de frente con Max.

-Hola Rei. –Max se sobó la frente.

-Maxie ¡hola!- saludó de buena gana, aguantándose no sobarse donde punzaba.

-Disculpen los dejo solos unos minutos. Max, salgo pronto.

Les cerró la puerta, ambos se quedaron unos segundos mirándola, para luego verse entre ellos.

-¿Qué te trae por aquí?

-Entrega de comida, no soy repartidor pero por Takao puedo hacer excepción. ¿Y a ti? –preguntó sin detener su paso al ascensor.

-Saldré con él. -Sonrió Max, Rei elevó las cejas con el pinchazo de celos-. No te le acerques Rei, al menos no en otro plan que no sea el de amigo. Puede irte muy mal.

El de cabellos negros giró sobre sus pasos

-No me amenaces, además debo advertirte, Takao no es…como tú. -una idea le vino a la cabeza- ¡ahora entiendo todo! Por eso siempre eres el perrito del equipo de americano tras Sergei, ¡Eres homosexual!

-También tú, te he visto besarte con Lee tras el edificio de las duchas -dijo Max con tranquilidad, el corazón de Rei palpitó demasiado rápido, lo había ocultado bien todo ese tiempo-. No diré nada si tu te quedas al margen, tienes muy buena reputación en la escuela, aunque seas el capitán de tu equipo si yo abro la boca estás frito -sonrió Max.

-Ya veremos Max, ya veremos. Seguramente necesitas lentes, yo no tengo nada que ver con ninguno de mis mejores amigos. Si fuera el caso mi astucia y fidelidad mataría con facilidad tu linda carita pecosa.

-Vaya, gracias por mencionar mi lindo rostro, no pensé que te gustaran rubios.

-Fue sarcasmo -Espetó Rei borrando la sonrisa de Max

OoOoOo

Takao se comió tres cucharadas, mientras Hitoshi y Brooklyn aún se servían.

-Ya me voy.

-¿Qué? ¿A dónde?- preguntaron cada uno de sus acompañantes.

-Me están esperando afuera -Max tocó el timbre justo a tiempo- ¿Ven? Vienen por mí, tengo que ir a hacer un trabajo de biología.

-¡Takao no salgas con la boca apestosa! -regañó Brooklyn en vano, Takao los había dejado mirándose…solos. Era la única palabra que estaba en su cabeza- Oh… al final parece que Takao tiene prisa suficiente para no pensar en algo más que Biología.

-Más bien en anatomía femenina- mencionó Hitoshi, ambos rieron fuerte.

-Es terrible ese Takao -largo silencio incómodo- creo que me llevare esto a casa para no enfadarte.

-Quédate -pidió Hitoshi- no pienses que te echare, solamente porque al despistado se le olvido que tenía una cita.

-No eches llave para que pueda entrar.

-Llegara a las once, estoy seguro. Es un muchacho confiable.

-En eso tienes toda la razón. Por cierto, tienes buen gusto, bonito candelabro.

-Cosa de Takao, sabe poner bien la mesa -para su sorpresa la conversación fue fluida hasta que acabaron con la comida, a pesar de las objeciones al final Brooklyn acabó lavando los trastos sucios, mientras Hitoshi guardaba una ración de comida para Takao.

-Dale por mi las gracias a la lindeza humana que tienes por hermano.

-Lo haré. -Sonrió sinceramente Hitoshi, por el cariño profesado a su hermanito con simples palabras-. Si te sirve de algo creo que el sacrificio que ustedes hicieron al regalar al perro les honra.

El labio de Brooklyn tembló

-Los japoneses y esas cosas del honor. Además a ti ni te agradaba Boris.

-El perro no me caía mal, no lo conocía lo suficiente. -Consoló Hitoshi, sintiéndose un poco tonto, pero satisfecho. Brooklyn sollozó otra vez, sin saber que hacer para evitar que llorara Hitoshi estiró los brazos. Sabía que era un error, pero no pudo meditarlo a tiempo.

Lo besó.

Supo que iba a cometer un error más grande, cuando sintió los cálidos brazos de Brooklyn rodeándole el cuello.

oOoOoOoO

-¿Qué ves?-preguntó Boris, rodeando por detrás la cintura de un atónito Yuriy

-Una escena de terror protagonizada por el vecino y mi amigo. -Susurró petrificado.

Boris entrecerró los ojos para agudizar la vista, después los abrió enormemente. Pudo divisar entre la poca luz que se colaba por el balcón que Brooklyn solía dejar abierto, la figura de Hitoshi manoseando a fondo al de cabello naranja, mientras lo mantenía contra la pared. Caminó unos pasos atrás aún abrazando a Yuriy.

-Te curare el susto. -Le mordisqueo suavemente el cuello antes de cerrar el balcón y las persianas de la habitación del pelirrojo. Sin embargo, antes de dejarlas caer por completo, miró el torso semi desnudo de Hitoshi- No esta mal… nada mal. Ha aceptado a Masefield –soltó una risa sarcástica,- una vez que entras a esto, es difícil salir, y yo entraré en él. Probar carne oriental no me hará daño -pasó la lengua sobre su labio superior, sintiendo latente la excitación entre sus piernas.

-¿Boris?

-Ya voy. Parece que Yuriy tendrá esta noche otra apariencia en mi cabeza –sonrió malicioso.

oOoOoOoOoO

-Hoy hicimos un gran progreso -afirmó Max.

-Hablas como si lo dudases en un inicio, nuestro proyecto será el mejor -Takao sonrió confiado como siempre, Max no supo distinguir si eso era lo que más le gustaba de él.

Tras levantar su material didáctico, saliendo de la biblioteca fueron hacia el aparcamiento, donde esperaban el auto de Max.

-¿Te importaría si pasamos a mi casa antes de llevarte a tu apartamento? Mamá no llegará a casa y podremos tener el televisor a todo el volumen.

-¿Tienes películas de terror con escenas de asesinatos grotescos?

-Por supuesto.

-¡Genial!

Se sentaron a ver el televisor mientras comían pizza, Max con exceso de mayonesa.

-Apagué mi celular para que nadie moles…-Takao se puso nervioso, la mano de Max se deslizó hasta posarse sobre la suya, en su pierna.

-Esta mañana me escapé con Hiromi de las primeras clases -comenzó Takao. Max no retiró su mano poniéndole atención, Takao sonrió como si nada estuviera pasando -cuando no se porta como una loca gritona es muy dulce, y de verme desnudo se le seca la boca, pero hago que se humedezca algo al sur de su cuerpo -Takao se carcajeo.

En el televisor al que nadie ponía atención, un hombre era cortado en trozos por una mujer enloquecida.

-Eres un grosero -sonrió con tristeza Max, retirando la mano.

-Para nada, vieras como se ponen las chicas de húmedas cuando sabes excitarlas, esta mañana lo vi y sentí una vez más con ella, por supuesto el título de "novia" lo defiende hasta con las uñas, aunque no le he dicho yo que si… ¿tú lo has hecho ya con alguna chica linda, no Max?

El rubio tragó saliva.

-Ehh… si –mintió- la conoces, se llama Emily.

-Ah si, el ratón de biblioteca que tiene unos lentes del tamaño de su cara. Yo pensé que era lesbiana.

Hubo un largo e incómodo silencio.

-Como sea, yo no tengo prejuicios –continuó Takao,- doy mi amistad a las personas independientemente de sus gustos, hasta tengo unos muy buenos amigos mucho mayores que yo y son homosexuales, pero muy buenas personas. Hay que ser de mente abierta.

Max sonrió agradecido, Takao no se había asustado, ni lo había alejado de su vida.

-¿Te molestaría si te acompaño un rato más, Maxie?, mi hermano tiene una cita y no quiero arruinársela con mi presencia.

-Al contrario, mamá se quedará trabajando. Y… gracias. ¿Por qué no te quedas hoy?

Lo pensó mucho rato, sopesándolo en cuanto a la situación de dejar a Hitoshi y Brooklyn solos, asintió al final. Tecleo en su celular el mensaje de aviso, hacia el celular de su hermano.

- Dijo que tenía mente abierta ¿verdad? –meditó Max,- quizás aún tengo posibilidad.

OoOoOoOoO

Continúa.