Capítulo 21

Los girasoles

Ah! Sun-flower

Ah, Sun-flower, weary of time,

Who countest the steps of the Sun,

Seeking after that sweet golden clime

Where the traveller's journey is done:

Where the Youth pined away with desire,

And the pale Virgin shrouded in snow

Arise from their graves, and aspire

Where my Sun-flower wishes to go.

William Blake

¡Ah, Girasol!

Ah, Girasol, hastiado del tiempo,

Contaste las pisadas del Sol,

Y buscaste aquel clima dulce y dorado

Donde concluye el rumbo del viajero:

Allí donde la Juventud ardiente de deseos,

Y donde la Virgen joven amortajada en nieve,

Se levantan de sus tumbas y anhelan ir

Hacia donde mi girasol desea llegar.

William Blake

(América, enero 1934, Hogar de Pony)

La más inocente y despreocupada... diversión!" pensó Candy cariñosamente, mientras miraba a la pequeña Teresa, feliz, jugando una batalla de bolas de nieve con sus hijos, pero también con los demás niños del orfanato.

Era una hermosa mañana de invierno, unos días después del Día de Año Nuevo, en que Candy decidió descansar y quedarse en la casa donde creció - el hogar que siempre había sentido que sería su refugio.

Estaba sentada junto a la Señorita Pony, en su pequeño y acogedor estudio, mientras bebían té y charlaban de vez en cuando con tranquilidad. La dulce Señorita Pony, aunque ahora bastante envejecida para dirigir el orfanato - Candy junto con la hermana Lane, se las habían arreglado para encontrar una gran cantidad de gente nueva, como una maestra, una enfermera, e incluso dos monjas más, con el fin de continuar el buen funcionamiento de la Orfanato – ella era todavía una mujer bastante perceptiva.

Observando el rostro sonriente de su hija, vio con cuánto interés Candy observaba a la pequeña niña de cabello castaño.

- "¡Ella es linda como un insecto, Teresa... y parece que le gusta nuestra casa!" dijo la Señorita Pony suavemente, pero Candy dijo repentinamente, como si hubiera salido de un ensueño:

- "¡Sí! ¡Sí... Señorita Pony! ¡De hecho, ella muestra que se ha ajustado muy rápido!"

- "También muestra un cariño particular por el joven Anthony y Rosy"

- "Es verdad, desde el primer momento en que los conoció, Teresa reaccionó de manera muy diferente con ellos que, con los otros niños, especialmente con... Anthony." Asintió con lentitud Candy y pensó "...como si ella hubiera encontrado a su propio príncipe..."

- "Creo que los extrañará mucho cuando regresen a Londres ..." dijo casi triste la Señorita Pony.

- "Hmm… Lo sé… Desearía que fuera diferente, pero..."

- "Candy, mi niña, ¿por qué no la llevas de vuelta contigo?"

- "Usted sabe la razón Señorita Pony... Es imposible con mi horario de trabajo... Mi tiempo libre es escaso... No podría cuidar de ella como quisiera... El caso de Anthony y Rosy es completamente diferente, ellos son jóvenes adolescentes ahora, asisten a la escuela, no me necesitan veinticuatro horas tras ellos ¡En algún punto, sospecho que tampoco lo desearán!" Dijo Candy y sonrió débilmente, "... Sin embargo, Teresa, necesita cuidado constante y ella…"

- "Probablemente tienes razón... hija mía." Coincidió la anciana mujer.

- "... Ella tiene algo en sus ojos que me recuerda a alguien... y no puedo explicarlo... es como si conociera ese par de ojos..." Candy casi se dijo a sí misma, haciendo evidentes sus pensamientos.

"... porque son exactamente iguales a los de él..." incluso la misma Señorita Pony se sorprendió por sus pensamientos, pero ella prefirió no decir nada a Candy, lo que muy probablemente la haría molestarse.

Su pequeño momento de tranquilidad terminó con un llamado en la puerta, la que se abrió de inmediato y apareció el rostro sonriente de Annie.

- "¡Annie querida! ¡No te esperaba hoy!" Dijo Candy con sorpresa.

- "Supongo que has olvidado que vengo a recogerte" contestó Annie alegremente, primero dando un beso a la señorita Pony y luego abrazando a su amiga.

- "¡Ah! ¡No, no! Annie ya te lo dije ¡No iré a ninguna parte!"

- "Candy... ¿por qué no lo reconsideras...?" murmuró Annie, sintiéndose derrotada por el tono de su amiga.

- "Me alegro que lo preguntes... ¡¿Hace sólo dos meses que diste a luz y ya quieres empezar a viajar?!"

- "¡Oh, no te preocupes por eso! ¡Mary vendrá con nosotros también! ¡Y mi médico me dijo que puedo viajar, además eso calma a los bebés!"

- "¡¿Quién es Mary?!"

- "¡Nuestra nueva niñera!"

Candy no respondió, después de todo qué podía decirle a Annie, ¡Quién ciertamente no era una mamá primeriza! Durante todos estos años, Annie había demostrado lo buena que era criando a sus hijos.

- "Entonces... Candy ¿Ahora podemos ir a hacer tus maletas?" insistió Annie.

- "¡No! ¡He venido aquí a descansar, no a viajar a Nueva York! ¡Si hubiera sabido esto, me habría quedado en las oficinas de Chicago, trabajando!"

Sin embargo, lo que dijo Candy, le dio un nuevo argumento a Annie.

- "Um... sí, en las oficinas de Chicago... bastante interesante en verdad... en especial, últimamente." Respondió Annie con un inesperado tono travieso, que de hecho sorprendió a Candy.

- "No entiendo lo que estás queriendo decir Annie, siempre tengo algo importante que hacer en la oficina ¡Deberías saberlo, incluso también por medio de Archie!" Dijo Candy obstinadamente.

- "Sí, lo sé, pero desde ese día que empezaron a llegar... los ramos de flores ¡Definitivamente tiene más interés!"

- "¡Annie!" Candy casi gritó atónita.

Annie rio traviesamente e ignorando a Candy, se volvió hacia la Señorita Pony.

- "¡¿Sabía, Señorita Pony, que nuestra Candy tiene un admirador secreto?!"

La siempre entusiasta Señorita Pony sonrió ampliamente.

- "¡Dios mío! ¡¿En verdad?!"

- "¡Annie, ya basta!" suplicó Candy ruborizándose ligeramente, recordándole a las otras dos mujeres, a la antigua dulce Candy.

Annie la ignoró una vez más.

- "Bueno, Señorita Pony, con decirle... de hecho, Archie me contó ¡que se han vuelto locos en la oficina de Chicago con todas esas flores! ¡Cada día llega un nuevo ramo de magníficas flores y en cada ocasión ellos no saben quién es el remitente!

La mente de Candy volvió automáticamente al día en que llegó el primer ramo.

Dos semanas, más o menos, tras su regreso a los Estados Unidos, y un día en que tenía una pequeña reunión del consejo con Archie, su secretaria entró en su oficina con un enorme ramo de girasoles.

- "Agnes, ¿qué es esto?" Preguntó Candy con sorpresa y un poco de molestia.

- "Señora Ardley, me disculpo por molestarla, pero un repartidor trajo, um... este ramo… hace un momento y dijo que es para usted..."

- "¿Dijo quién lo envía y por qué?"

- "No, lo siento Señora Ardley..."

- "Muy bien, gracias Agnes…"

Archie se iba a levantar mientras decía algo, pero Candy lo detuvo. Tomó el ramo de las manos de Agnes e inmediatamente buscó si había una tarjeta del remitente. Sorprendentemente, se encontró con un pequeño sobre.

Candy ni siquiera tuvo que leer lo que había escrito en la pequeña tarjeta cuando la sacó del sobre. Desde la primera letra, ella reconoció la elegante escritura.

1º de enero de 1913

Era lo único que estaba escrito, pero Candy lo entendió.

- "¡¿Quién envía los girasoles, Candy?!" preguntó Archie, intentando en vano ocultar, en su tono de voz, su curiosidad.

"... Girasoles… las flores de la devoción... del amor eterno..." pensó Candy y sintió que sus ojos le dolían, mientras hacía un gran esfuerzo para contener sus lágrimas. Se volvió hacia la ventana de la oficina, donde sobre una mesa para el café, había un florero vacío y con cuidado colocó el ramo, poniéndole agua de una jarra.

Todavía mirando los bellos girasoles, de espaldas a Archie y con una voz controlada respondió.

- "La tarjeta está vacía, no dice nada."

- "¡¿Nada?! ¿De quién crees que vienen…?"

- "... De alguien que, está totalmente loco." Dijo Candy irónicamente, "... pero son hermosos... ¡Definitivamente, de alguien que está loco!" completó y Archie nunca pudo descubrir lo que estaba escrito en la tarjeta. Así como tampoco vio la calidez en la mirada verde de Candy, que resplandecía de felicidad, mientras abrazaba los dorados girasoles con sus ojos.

Durante los siguientes días, a ese primer ramo siguió un segundo y un tercero; y siguieron llegando, todos los días. Cada uno, con un nuevo tipo de flor ¡Después de los girasoles, llegó un ramo púrpura lleno de lilas! ¡Lilas en invierno! Y era como si las flores estuvieran gritando:

"Todavía me amas." A continuación, los tulipanes rojos de la pasión y las orquídeas rosadas del amor puro. Y cada tipo de flor, cada nuevo ramo en cada día, ocultaba palabras y significados que sólo Candy entendía. Aunque la tarjeta era siempre la misma...

- "¡El remitente debe ser alguien definitivamente loco!" dijo Candy y trató de cambiar la conversación, "Así que, Annie, ¡¿qué otras noticias tienes…?!"

- "Sabes por qué he venido aquí Candy, no trates de evitarlo." Respondió Annie, dejando a un lado la discusión sobre los ramos de flores.

- "Sin el deseo de intervenir Candy, mi niña, ¡¿qué es exactamente a lo que Annie se refiere?!"

Candy resopló, por mucho que pudiera molestarse con Annie, cuando se refería a la Señorita Pony y la hermana Lane, ella siempre cedía. Con un gesto suave de su mano, le dio permiso a Annie para que se lo explicara a la anciana mujer.

- "Señorita Pony, ¿recuerda a Karen Kreis?"

- "¡Pero, por supuesto! ¡De hecho la he visto en el cine con la hermana Lane! ¡Puedo decir que se ha convertido en una gran estrella de Hollywood!" La mujer dijo con alegría.

Candy resopló de nuevo y Annie dejó escapar una risita.

- "Bien, ¡pues Karen nos ha enviado invitaciones para el estreno de su nueva película en Nueva York!" dijo Annie con entusiasmo.

- "¡Oh! ¡Candy, eso es maravilloso!" dijo la Señorita Pony compartiendo la emoción de Annie.

"Lo sabía" pensó Candy malhumorada.

- "¡Eso fue lo mismo que yo dije, Señorita Pony! ¡Tales eventos de sociedad, no debemos dejarlos pasar! ¡Con decirle que Archie está muy emocionado porque por fin podrá conocer a Eleanor Baker!"

Los oídos de Candy se contrajeron al escuchar ese nombre, pero ella no habló.

- "¿Eleanor Baker es también protagonista de la película?" Preguntó con anhelo la Señorita Pony.

- "Sí, el elenco de la película es realmente brillante, ¡así como el papel principal masculino, que tiene al muy guapo y famoso Clark Garrison!"

- "¡Vaya, vaya! Eso suena como un sueño" agregó la Señorita Pony y miró a Candy llena de esperanza.

- "Ah... ¿por qué me hacen esto...?" Preguntó Candy todavía con mal humor.

- "Nosotras no estamos haciendo nada Candy, hija mía, tú estás encerrándote a ti misma..."

- "Señorita Pony, sabe muy bien que yo..."

- "Sí, lo sé Candy" la interrumpió, la mujer mayor, "... todos lo sabemos, pero quizás sea hora de romper el caparazón que has construido alrededor de ti misma y salir al mundo..."

- "... Pero..." Candy comenzó a decir, sin embargo, la Señorita Pony continuó sin inmutarse. Tal y como continúan todas las madres en el mundo, cuando hablan y aconsejan a sus hijos.

- '' Escúchame mi niña Candy, eres muy joven... y ni siquiera te das cuenta de ello. El hecho de que hayas comenzado a trabajar en los negocios de la familia, a pesar de que lo has hecho bien, no significa que tengas una vida social."

- "¡No necesito una vida social! ¡Y después de todo, cuando debo hacerlo, acudo a todos esos tontos banquetes! ¡¿Qué más puedo hacer?! ¡Tengo todo lo que quiero!" Dijo Candy con terquedad.

- "No, hija, no lo tienes..."

- "Sé lo que quiere decir Señorita Pony, y siento ser tan tajante, pero para mí ese capítulo se ha cerrado."

- "... ¡¿El de la vida social o el del amor, hija mía?!" preguntó simplemente la Señorita Pony.

Candy la miró sorprendida. Mirando los ojos de la Señorita Pony, pudo entender que su madre la conocía mucho mejor de lo que había pensado o asumido. Sí, parcialmente dentro de ella, el capítulo del amor estaba cerrado; pero eso no implicaba que la Señorita Pony no estuviera al tanto de que Candy aún amaba a Terry, y de que siempre lo amaría. Sin embargo, lo que la Señorita Pony no sabía, y lo que la misma Candy nunca se atrevería a confesar abiertamente, es que Terry había vuelto a su vida de alguna manera, y ella estaba muy asustada por ello.

Ella tenía miedo de dejar que las primeras señales de felicidad la dominaran y más que nada, que fueran notadas por los otros. Ese miedo, sin embargo, la Señorita Pony lo había distinguido. Así, Candy en un intento de no seguir con la conversación, que lo más probable es que la llevara a pronunciar palabras que no estaba lista para confesar, evitó responder a la Señorita Pony. Moviendo sus hombros con un gesto derrotado, se volvió hacia Annie.

- "... Bien, parece que no puedo lidiar con ustedes dos... juntas. Annie, tú ganas. Voy a hacer mi maleta y llamar a George para informarle que pasaré por las oficinas en Nueva York."

- "¡Candy!" Annie gritó entre alegría y protesta.

- "Annie, dije que iré al estreno, ¡pero no me pidas que pierda el resto de mi tiempo en los escaparates de las tiendas o algo por el estilo!" Candy dijo obstinadamente y salió de la habitación.

Cuando la puerta se cerró, Annie se volvió hacia la Señorita Pony.

- "Creo que voy a ayudarle a empacar, ¡si la dejo sola, muy probablemente no llevará un solo vestido de noche con ella!"

- "Annie..."

- "¿Sí, Señorita Pony?"

- "Antes de que te vayas Annie, me gustaría hablar contigo acerca de algo, ahora que estamos solas..."

La mujer de cabello castaño la miró preocupada.

- "¿No se siente bien Señorita Pony?"

- "No, no te preocupes hija mía, estoy bien. Simplemente creo que ha llegado el momento adecuado que acordamos la hermana Lane y yo, de que en algún punto te hablaríamos sobre un incidente que ocurrió hace muchos años. Un día de invierno, en la época en que Candy estaba en su luna de miel, tuvimos aquí en el orfanato una visita inesperada... de..."

Los ojos de Annie se abrieron grandemente por la sorpresa y tan sólo completó la frase de la Señorita Pony.

- "... ¡¿de Terry?! ..."


Continuará...