La sonrisa de Candy White
Lakewood octubre 1913
No mucho después de la llegada y partida del máximo heredero Andley Lakewood se convirtió en un lugar frio y fúnebre , donde solo se oía el susurro de la servidumbre y en cuanto a madame Elroy, esta seguía atendiendo y visitando a la elegante sociedad de Chicago y por supuesto tratando de borrar aquel escandaloso rumor que contaba la fuga de Candice Brown quien había desaparecido misteriosamente sin dejar rastro ,en ese entonces parecía que nadie tenía memoria pero aun así había muchas dudas , la gente alcahueta no parecía conforme, con explicaciones que ni la misma Elroy se creía , y esas mismas ansias por saber lo que no les incumbía los llevaba a inventar cosas que estaban lejos de ser verdad, lo cierto era que la verdad era tan difícil de encontrar como el oro.
Un joven de ojos claros y tez pálida llego a la mansión con una valija en cada mano , a aquella mañana la empañaba la bruma -pensó mientras miraba detenidamente la antigua mansión , el cochero se marchó con una generosa propina , seguramente era un andley , pensó al mismo tiempo que sonreía y ponía los caballos en marcha haciendo resonar los cascos. Con una especie de extrañeza y nostalgia Anthony camino hacia la puerta principal sus pasos eran firmes , había estado lejos por mucho tiempo , estaba ansioso por ver a su hermana , ahora que él ya era un hombre y la podría llevar consigo a que viera todo lo que él había visto , juntos verían el mundo del que su padre les mandaba en postales, juntos viajarían a los lugares más inhóspitos y clásicos, el y su hermana aquella chica risueña que su sola sonrisa reflejaba vivacidad y una alegría contagiosa, volvería a sonreír.
Porque una vez que se marchó no hubo tiempo para despedidas, ella se había marchado mucho antes a una escuela para señoritas o amenos eso era lo que tía Elroy se había esforzado en hacerle creer a todos. Tiempo después tía Elroy mando un par de cartas avisándole del regreso de su hermana sin demasiados detalles, lo cual ya no importaba pues él estaba ahí para llevársela consigo y decirle adiós a Lakewood para siempre, había tanta rabia en él y tantos sentimientos que lo embargaban, pero por algún extraño motivo no encontraba ninguna razón para sentirse feliz de al fin estar en "casa", era como si el solo hecho de estar en Lakewood lo llenara de pensamientos lóbregos.
La servidumbre se apresuró en darle la bienvenida mientras el chico rubio les agradecía a todos dejando sus valijas a cargo de un mayordomo y avanzaba a zancadas hacia las escaleras de la mansión para llegar a la habitación del balcón con flores, aquella que pertenecía a la revoltosa con ojos de gato, una vez abrió la puerta Anthony Brown no pudo evitar respirar un sentimiento de ausencia, ¿Por cuánto tiempo? , no lo sabía.
Los sirvientes le informaron la versión de Elroy que se había convertido en la realidad de cuanto la oyera, pero Anthony no creyó , se rehusó como lo haría su hermana ,no muy lejos se oía el caminar de pasos ansiosos, la matriarca andley lo recibió con los brazos abiertos como lo habría hecho con anterioridad con Albert si tan solo este no hubiera tenido la osadía de olvidarla mientras en lo único que podía pensar era en esa chiquilla tonta que no había hecho más que manchar el nombre de la familia, pero Anthony Brown la miro frio , no estaba de humor para cálidas bienvenidas que toda la vida tía Elroy le había dado, recordaba todas y cada una de sus groseras bienvenidas donde su hermana jamás era recibida con la misma alegría , la anciana se acercó queriendo abrazarlo pero este no cedió
-tía Elroy-pronuncio con voz firme-¿Dónde está Candy?
La sonrisa en el rostro de la mujer se desvaneció tan pronto como escuchara el nombre de la chica, la mujer torció los ojos y lo miro fastidiada olvidando los formalismos y el cariño por el muchacho que la miraba expectante – ella no está-dijo seria
El muchacho hizo una mueca de desagrado-¿Qué ha pasado?
-me resumiré a decirte que cuando volvió no tardó mucho en volverse a ir sin dar explicaciones.
-¿Qué me está diciendo? , no se resuma a nada, sus cartas no me decían eso…
-basta Anthony, esas cartas solo fueron para tranquilizarte, ¡dios! Estas igual de cegado que Albert, todos creen que Candy es una blanca paloma-dijo esta con voz molesta mientras miraba al chico quien hizo una expresión de sorpresa ante su comentario, Elroy suavizo la expresión en su rostro y trato de evitar la riña- bueno hijo ahora que estas aquí, tenemos tantas cosas por hacer, sin duda una fiesta de bienvenida en tu honor….-trato de cambiar la conversación
Las incoherencias de la mujer lo dejaron atónito-¿Qué está diciendo? , tía Elroy no estoy jugando, ¿Dónde está Candy? Vine a llevarla conmigo
Una sonrisa irónica se posó en los labios femeninos-ella se fue hace mucho tiempo, ¿Por qué no me cuentas de tu viaje? , debes venir muy cansado, todos los hombres andley han ido a la misma universidad, ¡estoy tan orgullosa de ti!-chillo la mujer
¡Por dios! , ¡tía Elroy! ,deje de decir tantas incoherencias , dígame en donde esta Candy yo no la culpare a usted…, –prometió el rubio – aunque sospeche cuales fueron sus motivos para marcharse , aún hay preguntas que no tienen respuesta y usted lo sabe mejor que nadie , pero prometo que si esta vez me dice la verdad no volveremos a molestarla- dijo el rubio en el tono más tranquilo que pudo
Elroy alzo una ceja –no sé de qué hablas
No iba a ser fácil pensó el rubio y hablo olvidando la serenidad -¡claro que lo sabe!, algo sucedió entre el tío Albert y Candy y usted se empeña tanto en ocultarlo que quiere que ni siquiera ellos lo recuerden, no sé qué fue, pero algo me dice qu…..
Y el sonido de una bofetada llena de furia resonó casi haciendo eco-¡cuida tus palabras muchacho! yo solo he hecho lo que tu padre nunca tuvo ni el más mínimo interés en hacer y eso fue hacerme cargo de ustedes –dijo está mirándolo con desdén
Solo al escuchar aquello los ojos azules del chico centellaron de furia - ¡usted no tiene derecho! , ¡Sabe bien que mi padre está desaparecido desde hace mucho tiempo! – Exploto este perdiendo la cordura – ni siquiera sé por cuanto tiempo, tal vez meses… ¡años! y usted nunca tuvo la menor intención en decirnos, la última vez que lo vimos Candy y yo a un estábamos en el colegio, usted siempre lo desprecio porque a pesar de tener dinero no dejaba de ser lo que era una marino…
-¡basta Anthony!-sentencio la mujer-te estas comportando como un crio
- lo desprecia como desprecia a Candy por no ser una verdadera Andley….
Elroy apretó los labios y no hablo , se contuvo por un momento hasta que por fin hablo- bien es cierto , hace mucho tiempo que tu padre está desaparecido –se detuvo para mirarlo con burla - yo sabía que eso pasaría ….. , esos hombres de mar no duran mucho ¿sabes? , probablemente ya esté muerto yo que sé, Vincent Brown no era el hombre más considerado a la hora de tratarse de los demás, su verdadero y único amor era el mar, ni siquiera Pauna , ni siquiera tú y mucho menos esa muchachita ,ese bebe que solo adoptaron para que así vincent pudiera volver a los barcos y mantener a pauna entretenida , para acallar esa ausencia, solo para eso sirvió Candy….
-¡cállese!
-querías oír la verdad, bien, ahí está, solo quiero que tengas en cuenta que lo único que he hecho por ustedes es cuidarlos, no tienes por qué tomarte tan en serio los caprichos de Candy, Pauna ya está muerta y tal vez tu padre también lo este, así que deja de hablar de esa mocosa como si fuera algo nuestro
Anthony la escuchaba horrorizado sin dar crédito a las palabras de la mujer – lo que haya pasado lo descubriré-de pronto su tono se volvió una amenaza a la que Elroy no hizo más que ignorar y marcharse furibunda
-no sabe cuánto me ha decepcionado tía Elroy…..-dijo en susurro casi inaudible cuando esta ya estaba muy lejos
Nueva york septiembre 1913
El salón de estudio era bastante grande y contaba con todo lo necesario ; finos escritorios y sillas de cedro ,bastantes diccionarios , enciclopedias y para rematar la habitación contigua era una vasta biblioteca que podría fascinar a cualquier lector ,el saloncito tenía una gran iluminación pues gozaba de un enorme ventanal que iluminaba la habitación sin necesidad de lámparas que como toda la decoración adornaban ostentosas la habitación. sus dos estudiantes aunque había costado bastante esfuerzo, al fin le prestaban atención , no demasiada pero la suficiente , y si, antes era peor, ese día Candy White daba su última materia de una manera poco estricta y tal vez entretenida aunque ambos alumnos no lo quisieran aceptar, Candy White era la mejor institutriz que habían tenido y que podrían tener. Ambos jóvenes miraban curiosos mientras ella les enseñaba los maravillosos lugares por medio del globo terráqueo y les prometía a ambos que algún día serian hombres de mundo y verían lo maravilloso que este tenía para darles siempre y cuando sus ganas por aprender fueran las suficientes para un día encarar tanto lo bueno y lo malo que la vida les deparara , Candy White se esforzaba mucho, algunas veces tenía que darles clases por separado a los chicos, debido a las diferencias de edades y a la dificultad del tema ,pero nadie podría notar la diferencia entre una verdadera institutriz y Candy White ,Candy White nunca había sido institutriz, Candy White no existía.
-¿señorita White?- alzo la mano Joshua mientras la miraba embobado como siempre
-¿si señor Cartwright?
-¿podría retirarme un momento?- pregunto tan educado como un noble
-por supuesto- concedió la rubia sabiendo que no volvería, pero no importaba puesto que ya habían terminado con las clases
Joshua Cartwright se paró de su pupitre para después dirigirle una mirada coqueta a su institutriz favorita mientras esta ignoraba a los alumnos tercos y miraba al pequeño jimi que parecía muy entretenido leyendo un enorme libro, casi más grande que él .
-¿el quijote?, a mi hermano le gustaba ese libro –dijo Candy acercándose al chico tan embobada por el titulo como el niño por la lectura mientras este paraba para mirarla confundido
-¿tiene hermanos?
Y ante su indiscreción cometida ella decidió mentir- si bueno, tengo tres hermanos, hombres, el más grande lee mucho –explico mientras su mirada se perdía a través del ventanal para no ser tomada como una mentirosa
Jimi hizo un gesto y la miro-no le creo, lo que usted dice me suena como las mentiras que dice mi madre, pero ella nunca está aquí….-dijo el chico con tono resentido
La rubia se quedo callada, aquel niño aunque un poco grosero era muy inteligente y para su edad un poco amargado- bueno jimi, me has descubierto, pero si no hablo jamás seremos amigos y no creo que tu madre te haya mentido
Yo no necesito amigos señorita White-miro a la rubia enojado cosa que a Candy no le importo
-todos necesitamos amigos jimi y cuando uno esta escaso de ellos es mejor aceptar a los acomedidos-contesto la rubia mientras el niño le volvía a hacer una mueca
-y usted es muy acomedida ¿bueno y que hacen los amigos?-pregunto casi en señal de rendición
-conversan y se ayudan los unos a los otros
-¿tiene usted amigos señorita White?
-creo que los tengo jimi ¿quieres tu ser mi amigo?-dijo la rubia con voz dulzona mientras le sonreía levemente, la primera sonrisa que esbozo después de mucho tiempo
Jimi Cartwright la miro por un momento y después asintió avergonzado para abrazar a la amable rubia de ojos verdes y comenzar a sollozar sabiendo que nadie los veía y que aquella mujer era un ejemplo de lo que a él le hubiera gustado tener por madre, la dulce Candy lo reconforto entre sus brazos y casi como si ambos estuvieron conectados un sentimiento parecido llego a ella , jimi Cartwright la necesitaba tanto como ella lo necesitaba a él, y sin que lo pudiera evitar su pasado se hizo presente, aquel pensamiento con el que despertaba cada mañana, una lagrima solitaria resbalo por su mejilla.
Londres septiembre 1913
Albert andley yacía sentado sobre el cómodo sofá de piel mientras leía algunos documentos frente a la chimenea cuando unos brazos femeninos se le echaban al cuello para amarrarlo en un abrazo posesivo , alga familiar en la dueña de dichos brazos, solo en ese momento el rubio al fin despego sus azules pupilas para así mirar a la intrusa que lo interrumpía y sonreírle rápidamente mientras volvía a lo suyo, Karen klaise también le sonrió , una sonrisa tan grande que mostraba todos y cada uno de sus hermosos dientes como perlas, pero se desvaneció al ver que él seguía en lo suyo sin tomarle mucha importancia.
-Albert Andley, cuando regresaste dios sabe que me puse feliz, pero tal parece que has venido para matarte de trabajo – chillo la morena mirándolo enojada -¿Qué paso con mi amigo Albert? , ¿Dónde te lo has llevado?, ¡mírate!-exclamo Karen arrancando los documentos de las manos del rubio para lanzarlos al suelo- tienes ojeras, estas pálido, no duermes, estas más delgado que antes, ¡pareces un muerto!-dijo al fin
El rubio se levantó del sofá para recoger los papeles -¿Por qué hiciste eso?-pregunto por primera vez con una expresión molesta en el rostro, la chica sonrió triunfante y dijo
-¡eso es! Creí que ya no eras capas de enojarte–dijo esta en forma burlona, mientras el rubio enarcaba una ceja la ignoraba, Karen hirvió en cólera- tampoco me tienes que ignorar Andley, si quieres que me vaya solo pídelo.
-lo siento Karen, no estoy enojado, veras…. –dio un respiro que pareció des estresarlo y continuo-tengo mucho trabajo, en verdad quisiera acabar ya con todo esto-decía mientras pasaba una mano por su pelo revuelto
Karen lo miro con tristeza-¿tantas son tus ganas de volver a América?
Por un momento William Albert andley quedo en silencio pensativo , Karen klaise quien para eso yacía aun en el suelo, hincada de una forma en que sus brazos se apoyaban sobre las piernas del hombre ,se fue levantando hasta acercarse más a él, de una manera sutil , pero peligrosa , el hombre que parecía cavilar en sus pensamientos no lo noto, hasta que al fin la castaña poso sus labios en los de él y un atónito Albert abrió sus ojos como platos , tan rápido como sucedió el rubio se separó y la tomo por los hombros de aquella manera gentil la cual solo el sabia y así nadie se sintiera insultado , pero Karen klaise sabía lo que él estaba tratando de hacer, se sintió tonta , si , se sintió la mujer más tonta y avergonzada de toda la tierra , pero una vez mas no lo demostraría o al menos eso trataría , Karen lo miro de frente esperando cualquier cosa , aunque ella lo sabía bien.
-escucha Karen…..- y ella trato pero antes de que el hablara ella lo hizo primero
-¡te amo Albert! ¡Sí! ¡Te amo!-confeso la morena – he venido a decírtelo, creo que siempre te he amado….- y efectivamente, se sintió más tonta aun
El rubio parecía algo mortificado pero aun así la escuchaba, los documentos que leía habían quedado aun lado de él , Albert Andley pensaba en que decirle , consolarla de el mismo , eso sí que era simpático , la pobre muchacha lo miraba expectante de una respuesta y él no quería lastimar a más personas .
pero él ya tenía muchos planes desde hace mucho , planes que se habían ido a la basura en su última estancia en América, pero tan pronto como la encontrara le pediría una segunda oportunidad , por que fuese como fuese siempre se podía pedir una segunda oportunidad ¿o no?
La chica sonrió triste-no contestas, bueno… creo que ya lo sabía-dijo parándose- nadie puede decir que no lo intente ¿verdad?
-lo siento mucho mi querida Karen-dijo el rubio
Ella soltó un bufido y lo miro de manera larga- Albert Andley, créeme que yo lo siento más- confeso en verdad sintiéndolo-ahora probablemente dejaremos de ser amigos por mis locas hormonas-dijo ella burlándose de sí misma, el sonrió con simpatía y negó
-no seas tonta Karen, eso jamás podría arruinar nuestra amistad- y ella sonrió aliviada - solo por curiosidad….. Hace no mucho tiempo se te cayo esto- dijo la morena mientras sacaba una fotografía de su bolso y se la mostraba al hombre quien la sostuvo en sus manos como el mayor tesoro – creí que la había perdido – dijo sin dejar de mirar aquel pedazo de papel casi hipnotizado
No , no la perdiste , yo la guarde cuando saliste ridículamente apurado en aquel día de nieve, justamente noche buena –recordó la chica
El rubio sonrió, o más bien a la fotografía- se parece mucho a tu hermana- dijo Karen pensativa – cuando la vi creí que era ella, pero aun así supe que no podía serlo, la sonrisa de pauna era una sonrisa discreta, en esta foto la sonrisa es tan alegre, que parece como si fuera a salir de la foto, creo tiene la sonrisa más alegre que haya visto.
Karen tomo su bolso y se marchó no sin que antes Albert la llamara y ella esperara cerca de la puerta- eres una persona maravillosa Karen klaise
-creo que es el mejor cumplido que me han hecho, pero ya lo sabía - contesto con una sonrisa , proponiéndose ser tan feliz como la chica de la foto, Karen cerró la puerta sin arrepentimientos.
Nueva york octubre 1913
Las hojas delos arboles comenzaban a caer tapizando el suelo con hermosos colores marrones y anaranjados , aquella brisa de otoño sacudiendo sus cabellos , Candy , Joshua y jimi adornaban con calabazas el jardín entre risas y juegos , jimi corrió hacia la mesita tomando una calabaza nueva tan grande que ni el mismo la podía cargar , pero lo hizo , la tomo y la puso sobre el pasto mientras se sentaba y comenzaba a darle forma con su navaja , Candy y Joshua llegaron hacia el
-¿jimi no crees que ya son muchas calabazas?- pregunto preocupada la rubia mientras el niño le daba una negativa y seguía con su trabajo
-déjelo señorita White, jimi se cree un artista-se mofo el mayor de los Cartwright
Jimi volteo de inmediato –es para usted señorita White, para que adorne su casa- dijo el niño con algo que parecía una sonrisa
Candy le sonrió y miro al pequeño niño que seguía en lo suyo cuando una risa que casi hacía eco los hacia voltear a todos
-¡abuelo!- exclamo alegre Joshua mientras iba a abrazarlo, el señor Cartwright rio más y lo abrazo tan fuerte como siempre
-¡¿me has traído algo?-pregunto el muchacho que seguía abrazado del anciano de una manera graciosa
-¡por dios hijo!¡hablas como una chica!- dijo el anciano mientras todos comenzaban a reír
-señor Cartwright que bueno que haya vuelto- dijo la chica-¿pero por qué no nos avisó antes? tal vez hubiéramos podido no sé, ..
-gracias querida, pero quise darles la sorpresa, pero veo que el sorprendido he sido yo, nunca los había visto tan sonrientes y ¿al pequeño jimi? ¿Qué haces hijo? ¿Haciéndole formas a una calabaza? – el abuelo Cartwright miro a su nieto que para entonces dejo la pequeña navaja a un lado mientras el anciano le extendía sus brazos regordetes
-ven aquí jimi, dale un abrazo a tu abuelo-dijo el anciano mientras el niño no vacilaba y obedecía a su abuelo, la imagen conmovió tanto a Candy como a Joshua quienes se miraron sonrientes.
-¡pero vamos a dentro!- exclamo después el señor Cartwright-¡les he traído un regalo a cada quien! , a usted también señorita White…
-no tenía por qué molestarse señor Cartwright-dijo la rubia apenada
-¡tonterías! ¡Vamos adentro!- y todos obedecieron con una curiosidad enorme, el señor Cartwright estaba algo loco.
Lakewood octubre 1913
Ya era más de media noche, pero no tenía sueño, la tía Elroy se había ido de la mansión en cuanto habían discutido, lo cual no le importó, busco en todos lados, armarios, joyeros, en los jardines y ¡dios! Como había buscado en la habitación de ella, si tan solo tuviera una pista…. O algo que le dijera que estaba bien, ahora mismo se encontraba en la habitación de ella el rubio algo cansado se tiro en la cama y de alguna manera el reloj de su padre brinco hacia la cabecera hundiéndose y cayendo en el frio suelo, solo el sonido del cristal roto del pequeño reloj de bolsillo de su padre lo hizo levantar inmediatamente, Anthony se agacho y extendió el brazo para tratar de alcanzarlo , cuando lo primero que tomaron sus manos era un sobre, tan pronto como lo saco se olvidó del reloj de su padre ¡era una carta de Candy!, el joven la abrió ansioso mientras se recargaba sobre un buro.
Para mi querido Albert
Si es que todavía puedo seguir llamándote querido, o tal vez nunca pude, aunque para mí siempre lo serás…
Escribo esta carta con el fin de despedirme ,sé que probablemente jamás la leerás y que nunca podrás entender porque hice esto, a decir verdad yo tampoco, las cosas pasaron tan rápido ,o ambos hicimos que pasaran , no lo sé.. Pero si sé que la manipulación las llevo al límite, ya no puedo más…
Escribo esta carta como una despedida ya que no hemos podido hacerlo en persona, me temo que es imposible ahora, tu no estas y yo…. Yo no quiero permanecer más aquí.. he pensado que ya no pertenezco más a este lugar que solía llamar "casa" ,no, los buenos recuerdos que algún día tuve ,parecen ya no importar, ahora sé que lo nuestro es algo que jamás podrá ser y aunque siempre lo supe, me gustaba soñar que existía un futuro para nosotros , empecé a hacerlo desde ese día en la cabaña cuando tú me besaste por primera vez, cuando vi esa expresión que nunca logre entender en tus ojos, en ese momento empezó el sueño ,antes solo había sido un enamoramiento de una niña tonta , pero cuando eso paso supe que te amaba y que jamás podría amar a nadie más.
En ese entonces soñaba que en un futuro no muy lejano tú me llevarías contigo, solía soñarnos en algún lugar, en una casa grande o pequeña, realmente no importaba, donde el prado fuera tan verde y los atardeceres los pasara siempre a tu lado, donde no hubiera que preocuparnos por las apariencias, donde fuéramos libres, pero ahora sé que eso nunca sucederá, ¿soy una ilusa no lo crees?
Escribo esta carta como mi único recurso para despedirme de ti, probablemente nunca llegara a tus manos y creo que ya no me importa si alguien la lee, hoy es mi debut en sociedad , no pienso asistir, esta vida ya no me pertenece más, ¿cómo vivir en un mundo al cual no pertenezco? no soy una Andley , creo que nunca lo fui, solo tengo la certeza de haberlo sido cuando ella aún vivía , pero aún me falta deslindarme del apellido Brown, mi padre el señor Brown ha sido muy bueno conmigo ,siempre será aquel padre cariñoso que me brindo su amor sin importar que no fuera su hija , aquel hombre admirable y que a pesar de siempre estar ocupado nos ha dedicado el poco tiempo que tiene para estar juntos ,pero si se enterara de esto creo que sentiría mucha decepción de mí y no quiero eso…., por lo tanto tampoco seré una Brown ,el remordimiento no me deja vivir en paz mientras que este aquí, hubo un tiempo en que el llanto no cesaba ,ya no quiero eso.
Quisiera por lo menos algún día poder levantarme y dejar de sentir esta enorme tristeza que me embarga y la cual no puedo revelar su motivo ,al menos no por ahora y mucho menos en una carta que nunca llegara a tus manos ; es por eso que he decidido que Seré feliz mi querido Albert ,así como espero que tu también lo seas , en verdad lo deseo porque yo siempre te querré y sé que esa mirada de hace tiempo me dijo que tu también me querías, es hora de dejar volar los sueños de la juventud, ésos sueños que creía que algún día podrían ser, hoy abro los ojos y sigo mi camino porque creo que si no lo hago probablemente perderá la cordura ,siempre los llevare en mi corazón, a la gente buena que me acogió como una más de ustedes ,pensare en mi madre ,mi padre ,Anthony y sobre todo siempre pensare en ti, porque veras que aunque guarde algunas memorias dulces en mi corazón , sé que lo mejor es comenzar una nueva vida.
Escribo esta carta para despedirme
Por siempre tuya: simplemente Candy.
Notitas
Gracias por leer y perdonen mi demora yo se que tardo siglos , iba a actualizarlo antes pero por unas razones algo torpes no pude (se me borro el archivo, formatear compu ya saben etc.)
Gracias por los reviews a:
Yarda, TC GAN,cotapese, monapecosa, Jenny,camila andley , roni de Andrew, tamborsita333,Mily,Noemi cullen, lupita isais,lady karin Andrew,Monserrat fujioka,Irene Coahuila,elsy82, grisylo.
Chicas a todas muchas gracias , he leído sus reviews y son muy simpáticos en verdad perdonen mi tardanza, yo se que albert es un bobo y que bueno Candy a sufrido Elroy es mala ,espero que el capitulo no las haya decepcionado y si lo hizo díganmelo y ya vemos que hacemos . cuídense y feliz semana santa
