Capitulo 21: Un consuelo

Katerina se quedó en su habitación encerrada dos días llorando por perder a Stefan, quien ella creyó que iba a aceptarla tal y como era.

Se había equivocado, Anna tenía razón, el amor para ellas no existía. Era mejor dejar atrás a Stefan y seguir con su vida falsa una vez más.

Salió a caminar para despejar su mente, y se dirigió a la casa de Anna, la vampiresa, quien tenía un pequeño mercado de comidas exóticas.

En el camino sintió que alguien la llamaba, pero no distinguía la voz, hasta que el joven estuvo a unos pocos centímetros de su rostro.

-¡Katerina!; exclamó Damon.

-Damon, buenos días; respondió ella.

-¿Que hace aquí caminando sola?

-Voy al mercado. . .; dijo ella caminando, evitando la mirada de Damon.

-¿Quiere que la acompañe?; preguntó con voz seductora, entonces Katerina lo observó y asintió con su cabeza, tomándolo del brazo y dirigiéndose a casa de Anna.

Al llegar, Katerina no soltó el brazo de Damon, y al entrar, Anna le tiró una mirada desafiante.

Damon se soltó y fue a mirar algunas comidas, mientras que Anna se acercaba y tomaba el brazo de Katerina con fuerza.

-¿Qué haces?; le dijo Anna con furia.

-Estoy paseando; contestó sarcásticamente Katerina.

-¡No seas absurda, no te metas en problemas, o mejor, no me metas en un problema a mi Katerina!

-No lo haré; sollozo y se soltó de las manos de Anna volviendo con Damon, lo tomó del brazo y susurrando en su oído dijo:

-¿Quieres comprar algo?

-Señorita Petrova, ¿le gusta susurrar en oídos de hombres solterones?; le dijo mirándola fijamente con sus ojos oscuros y penetrantes.

-Solo en el de usted; contesto ella seduciéndolo.

Él la tomó de la cintura y la acercó más a su cuerpo, acariciando su espalda con suavidad.

Luego Katerina se soltó y salió por la puerta, jugando con Damon el mismo juego que alguna vez había jugado con Elijah, "Atrápame".