Hola~ ya llegué! Bien, creo que se me fue un poco la mano con la extensión del capítulo, pero era necesario xD
Discalimer: ni la historia original ni los personajes me pertenecen.
20
"Shuuya vivirá con nosotros a partir de ahora. Trátalo como a un hermano y cuídalo."
Ayano, de ocho años, sonrió emocionada.
—¡Bienvenido! ¡Soy Ayano y desde ahora seré tu hermana mayor! —lo recibió emocionada.
El niño rubio de seis también sonrió, tanto como le permitían las curaciones en su rostro.
—¡Soy Shuuya!
—Nuestro primer encuentro fue cuando ya tenía siete años en el parque municipal. Era chiquito, rubiecito y le gustaban las bromas —Ayano tenía la mirada perdida en la ventana—. A pesar de todo… él siempre sonreía y trataba de hacer que los demás se sintieran felices…
—¿A pesar de todo? —se animó a interrumpir.
—Sí. Su infancia no fue la mejor —contestó—. Su madre… ¿Cómo podría decirlo? Bueno, Shuuko era una acompañante y sufría de esquizofrenia, pero ella no se medicaba correctamente. Cuando la conocí, al principio pensé que no era buena persona, era esquiva, descortés y algo malhablada, sin embargo, Shuuya la quería muchísimo… Él amaba a su madre, a pesar de que ella hacía todo lo posible por arreglarlo… Incluso golpearlo.
—¿Cómo?
—Sí, Shuuya sufría de maltrato, y los novios que Shuuko tenía no eran los mejores, así que ella también sufría de violencia de género —por primera vez desde que empezó el relato miró a Kido. Dos miradas se encontraron. Una angustiada y la otra presa de la impresión—. Era un combo explosivo, en algún momento iba a explotar. Es más, cierto día nos enteramos que hubo un terrible asesinato en el barrio; alguien había irrumpido un apartamento y apuñaló hasta la muerte a una joven mujer en frente de su hijo de seis años, pero no robó nada, que es lo peor —contó ante la mirada perpleja de Kido—. Poco después mi familia tomó su custodia legal y en menos de un año Shuuya figuraba como mi hermano adoptivo en el Legajo Nacional de la Familia.
Kido asintió y Ayano hizo una pausa breve.
—Los primeros días fueron un poco incómodos, ¿pero cómo no? Hasta entonces yo era hija única y de golpe y porrazo trajeron a un niño al que conocía poco. Sin embargo, me acostumbré bastante rápido a él, porque era muy divertido e ingenioso; ya te lo dije yo: él es una hoja en blanco —rio divertida ante algún recuerdo que no compartió con Kido—. Pero eso no duró mucho. Dado el ambiente en que creció y la forma en que perdió a su madre, nos vimos en la necesidad de tratarlo con un psiquiatra, porque, como era de esperarse, desarrolló Estrés Postraumático —hizo una pequeña pausa—. ¿Sabes? En aquellos tiempos era normal encontrar a mi hermanito hablándole a la nada, aunque para él fuera Shuuko, o escucharlo gritar en medio de la noche porque tenía pesadillas… ¡Incluso hubo un tiempo en el que negó totalmente la muerte de su madre! —su voz se quebró en algún momento y sus ojos brillaron con lágrimas contenidas.
—Suficiente —interrumpió Kido antes que Ayano siguiera hablando—. Está bien, es suficiente. No me digas más.
—No —contestó Ayano a la vez que se limpiaba las lágrimas—. Es necesario que te lo diga para que lo entiendas. Shuuya confió en ti al darte el secreto de su felicidad, así que yo haré lo mismo.
Kido asintió, no estaba de acuerdo con que alguien recordaba malos momentos por ella, pero Ayano estaba determinada a contárselo.
—Como decía: después de un tiempo, él mejoró, recibió un tratamiento especial para la esquizofrenia y mis padres, que al principio acogieron a Shuuya en un acto de piedad ante alguien que lo ha perdido todo, empezaron a amarlo genuinamente…
—Perdón, ¿pero él no sufría de Estrés? —preguntó confundida.
—¿Eh? Sí, sí, pero eso se solucionó con el tratamiento y algunos medicamentos, así que de eso ya estaba bien. Sin embargo, como nos explicó su psiquiatra, la esquizofrenia puede heredarse si se dan las condiciones. Su médico nos dijo que Shuuya tenía altas probabilidades de desarrollarla entre la adolescencia y la adultez, como pasa comúnmente, pero se adelantó con lo de su madre. Si lo vemos objetivamente, era algo de esperarse, ¿no? —explicó resumidamente y tratando de ser lo más clara y concisa posible, ya que de todos modos no tenía mucha idea de los términos médicos—. Bien, como te dije: veníamos bien, éramos una familia unida y feliz… Hasta que Shuuya ingresó a la escuela media. Lo sabes, ¿verdad? Esa escuela es muy elitista, no querían perfectos, pero ellos no lo eran. Ellos estaban sucios, y Shuuya era una hoja en blanco; un niño tan bueno, tan amable… Que fue corrompido por la sociedad...
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—¡Shuuya! ¿No estás emocionado? ¡Hoy es tu primer día! —festejó Ayano al ver a su hermanito vestido con el uniforme escolar.
—Sí… Creo —sonrió nervioso ante la alegría de la castaña.
—Ay mis niños, ¡crecen tan rápido! Pronto se irán. Pronto desplegarán sus alas y volarán… Lejos de su nido. ¡Y dejarán solo y abandonado a este pobre viejo! —lloró dramáticamente Kenjiro.
—Dejen de perder el tiempo o se les hará tarde —los retó Ayaka, pero luego sonrió—. Shuuya, hoy es tu primer día, así que pórtate bien y esfuérzate, ¿sí? Y tú, señorita, más te vale que este año repuntes un poco.
—¡Sí! —respondieron ambos al unísono.
—Bien, será mejor que nos vayamos antes que a su madre le explote esa vena en la frente —les dijo a sus hijos quienes se rieron.
—¡Kenjiro! —retó su esposa.
—¡Lo siento, pero se nos hace tarde! Vamos, vamos.
En la escuela, justo antes de separarse, Kenjiro le dio un consejo muy valioso a Shuuya:
—El fracaso no es malo, hijo, así que no temas al sacarte una nota baja, al contrario, ¡esfuérzate más! —le dijo sonriente y miró a Ayano de reojo—. Pero que no se te haga costumbre, ¿entendido? —ante esto, Shuuya asintió contento y Ayano sonrió nerviosa.
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—El consejo que papá le dio en ese tiempo era muy bueno y muy útil, sin embargo, Shuuya no lo necesitó porque es muy inteligente y carismático y por no tardó en sobresalir.
—¿En serio? —cuestionó Kido. Ese dato la había tomado por sorpresa.
—Así es. Tanto que continuamente era elogiado por sus profesores y cada dos por tres citaban a mis padres para hacérselos saber.
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—¡Shuuya! —llamó Ayano de manera demandante desde la puerta del curso de su hermano durante el receso. Este, que estaba conversando con algunos compañeros, se sobresaltó.
—¡Ayano! ¿Qué haces aquí? —preguntó confundido. Era bastante raro ver a alguien de tercero en el salón de primero.
—Respuestas —respondió muy seria—. Volvieron a llamar a mamá y papá para halagarte —reprochó, cruzándose de brazos.
Shuuya suspiró y sonrió.
—¿Y tu pregunta es…?
—¡¿Cómo haces para estudiar tanto?! Y yo apenas llego a la mitad del puntaje —respondió abatida y el otro se rio por eso.
—No estés triste, hermana, si quieres te ayudaré a estudiar —ofreció, aunque sabía que eso sería un poco difícil al ser ella dos años mayor que él.
—¡¿En serio?! Shuuya, eres el mejor hermano del mundo, ¿lo sabías? —gritó Ayano lanzándose hacia el rubio para abrazarlo, lo que causó que varias persona se voltearan a verlos.
—¡Ayano, estamos en la escuela! —pidió avergonzado.
—Lo siento, lo siento —se disculpó y miró alrededor, todos los estaban mirando, incluso el más asocial del curso, que veía a Ayano si fuera un monstruoso ogro que lo había despertado de su sueño de belleza. Ante esto, la castaña se sonrojó y lo miró curiosa—. Lo siento, creo que moleste a tu amigo.
Shuuya miró hacia donde señalaba su hermana y negó con la cabeza.
—Nah, Kisaragi siempre tiene esa cara de muerto —respondió.
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Kido casi escupió su bebida al oír eso.
—¿Kisaragi? ¿Kisaragi Shintaro? —preguntó incrédula. Ayano asintió—. ¡No puedo creerlo, él iba con Kano!
—Si mis cálculos no me fallan, él debería estar en tercero —comentó la mayor, pensativa—. En fin, esos fueron momentos felices, muy felices. Lo que vino después no.
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—Ey, Shuuya, ¿qué estudiarás cuando te gradúes? ¿Leyes? ¿Medicina? —preguntó Ayano junto a él frente al ranking escolar, donde su hermano figuraba en el primer puesto—. Realmente estudias muy duro.
—Bueno… —dejó la frase al aire, como pensándola, pero no respondió.
—¿Qué pasa? ¿No sabes qué quieres estudiar?
—No… No he pensado en nada —contestó—. Por ahora sólo me concentro en tener las mejores calificaciones… De esa forma podré entrar a una buena universidad en el futuro y luego a un buen empleo. Es la manera más segura de tener una buena vida.
Ayano lo miró curiosa.
—¿Oh? ¿En serio?
—Sí, bueno, eso es lo que todos los profesores dicen… Y como yo nunca he sido adulto pero ellos sí, así que supongo que debo creerles.
—Pero… ¿eres feliz?
Ayano sólo una mirada inquisitiva por parte de su hermano.
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—Él era tan puro y tan frágil… Shuuya siempre se preocupaba por su futuro, aunque no sabía lo que quería, sólo por complacer a los demás —contaba—. ¿Sabes? Fue un descenso lento y progresivo, tanto así que no lo noté hasta tercero.
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—¡Ey, Shuuya! ¿No estás nervioso? ¡Hoy es tu último primer día en la secundaria! —preguntó Ayano sonriéndole a su hermano.
—¿Eh? Sí… —contestó él, perdido en sus pensamientos.
Ayano se detuvo justo en la puerta del salón de su hermano, él estaba solo y rodeado de varios profesores.
—¡Kano Shuuya, pon atención a lo que te decimos! —exigió el tutor de la clase.
—¡¿Por qué estás bajando tus notas?! ¡¿Es porque te queda poco tiempo antes de graduarte?! —preguntó otra.
—Como sea, ¡deja de perder el tiempo en cosas inútiles y ponte a estudiar!
—¡Estudia, sólo estudia! No sabes lo aterrador que puede ser el mundo de los adultos.
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—Shuuya sabía bien cómo estudiar, pero la carga se le hacía cada vez más pesada.
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—Kano Shuuya, ¿por qué andas tan distraído? Presta más atención en las clases —cuestionó un profesor que se encontró en los pasillos—. No quieres ser un don nadie, ¿cierto?
—No…
—Shuuya... ¿Con quién hablas? —preguntó Ayano al encontrarse de casualidad con su hermano hablando solo.
—¿Eh? —preguntó él mirando alrededor, dándose cuenta de que era cierto—. Só-Sólo estoy cansado, eso es todo —luego de decir eso siguió caminando lentamente y luego repentinamente se echó a correr… Hasta que se estrelló contra una pared.
—¡Shuuya, ¿estás bien?! ¡¿Por qué hiciste eso?! —gritó Ayano espantada mientras corría hacia él—. ¡Shuuya!
—La mariposa… Para seguir a la mariposa —contestó en el suelo.
Luego de eso, los comentarios de los demás alumnos no se hicieron esperar:
—Mira, ¿ese no es Kano Shuuya?
—¿Qué demonios?
—¡No sé! Enloqueció y chocó contra la pared.
—¿Está loco?
Ayano lo levantó con cuidado.
—Ven, vamos a tomar aire, ¿sí? ¿Quieres una bebida? —decía mientras lo alejaba de las miradas curiosas.
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—Realmente no sé qué vio en ese entonces, pero nada volvió a ser como antes —Ayano miraba su taza vacía mientras se lo contaba. Frente a ella, Kido hacía lo mismo.
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—¿Qué te está pasando? —le preguntó a su hermano. Ambos estaban en la azotea de la escuela, bajo el cielo azul—. Estudiar es bueno. Alimenta la mente y te ayuda a crecer como persona, pero, como con todo, abusar de eso es contraproducente —le dijo, pero no recibió ninguna respuesta—. ¿Temes sacar una mala nota? ¿Es eso? Papá te lo dijo, el fracaso no es malo… Pero el éxito tampoco es tan bueno.
A pesar de todo lo que Ayano decía, Shuuya no la escuchaba.
—Oh… Qué lindo… —susurró mirando hacia abajo, la ciudad.
—¿Eh? ¿Qué tiene de lindo la ciudad de siempre? —le preguntó, pero él seguía mirando al frente.
—Yo quiero… ir a ese campo de flores… —contestó, y fue lo último que dijo antes de saltar.
En menos de un segundo, sin que Ayano lo pudiera prever ni evitar, Shuuya se lanzó al vacío desde el tercer piso de la escuela.
—¡Shuuya!
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"Escuché que saltó desde el tercer piso."
"¿Por qué lo hizo?"
"Fue un intento de suicidio"
"Está loco"
"Por suerte no se lastimó mucho"
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—Yo… Hasta el día de hoy sigo sin entender por qué lo hizo, por qué saltó desde tan alto, pero… él parecía feliz al momento de hacerlo. No como un suicida, sino como alguien que al fin encontró la paz que tanto ansiaba —comentó Ayano.
—Entiendo… Y ahora que lo dices, yo lo recuerdo, recuerdo la historia que enloqueció. ¿Era en verdad él? Yo estaba en primero —le dijo de pronto recordándolo todo—. Después de eso prohibieron el acceso a la azotea y endurecieron las normas de conducta, pero nunca evaluaron si nos exigían demasiado.
—Claro que no —respondió Ayano al instante—. Una escuela tan grande y prestigiosa como esa no puede permitirse rebajar su nivel académico sólo por un loquito intentó suicidarse —añadió sarcásticamente.
Kido fijó la vista en su falda, todavía húmeda.
—Como sea, luego de eso lo ingresamos en una institución mental donde recibió el tratamiento adecuado. Estuvo ahí durante dos años y mejoró muchísimo. Cuando salió insistió en irse a vivir a esos edificios viejos, cerca del lugar donde vivió cuando era niño. Mis padres se lo cumplieron, creo que se sentía responsables por lo que ocurrió; entonces le pidieron a la señora Miyeo (de seguro la conociste), que lo vigilara, ya que ella conocía a Shuuya desde que era un niño. Desde entonces lo hemos estado visitando regularmente —contó y luego la miró, sonriéndole—. Admito que fue una gran sorpresa encontrarte ahí aquella vez, pero me alegro de que estés aquí ahora, significa que te preocupas por él tanto como nosotros.
Kido abrió los ojos sorprendido.
"Todo este tiempo… todo este tiempo estuve creyendo que él estaba solo y abandonado… Olvidado por todos… En realidad siempre estuvo siendo cuidado desde lejos por quienes lo quieren… Mientras él es feliz en su mundo…" Pensó conmovida.
—¿Sabes lo que me dijo cuando fui a verlo? "Puedo hacer magia de verdad" —sonrió mientras lo decía—. Es curioso, ¿no lo crees? El chico que solía preocuparse por la realidad… Hablando de magia. ¿Sabes? Él se convirtió en alguien nuevo, mientras vive allí y le enseña trucos de magia a los niños… Shuuya ha renacido. Es feliz —el cariño con el que lo decía era tal que hasta Kido sonrió enternecida—. Él sólo hace magia, no le ha hecho nada malo a nadie.
—¡Es cierto! Kano… digo, ¡Shuuya es inocente!
—Shuuya no está loco —interrumpió Ayano, determinada.
"Tal vez él simplemente no quería convertirse en un "adulto"
Tal vez tenía miedo de serlo.
Todos dicen que debes crecer y ser alguien, pero él quería ser un niño por siempre.
Alguien que ve magia en las cosas más simples"
—Bueno, nuestra charla fue más larga de lo que pensé, pero es mejor que quedarse con la duda, ¿no? —dijo Ayano levantándose de su asiento para estirar las piernas. Llevaban más de dos horas sentadas, después de todo.
En eso sonó su teléfono.
—Discúlpame. ¿Diga? —hubo una pequeña pausa—. Sí —pausa—. ¿Qué? —otra pausa más—. Entiendo, estaré allí en un segundo —contestó antes de colgar y miró a Kido—. Hubo un problema… Shuuya se escapó.
—¿Qué?
—Esto se complicó más de lo que esperaba… ¡Kido! Debo ir a la estación de policía, ¿podrías…?
—Iré —interrumpió, levantándose.
—Gracias.
Aunque habían pasado dos horas, afuera seguía lloviendo como si no hubiera mañana, pero esto a Kido no le importó.
"Kano, ¿hacia dónde huiste? ¿Aún le tienes miedo al mundo de los adultos que te perdiste y ahora estás sin rumbo?
Pero… No puedes no ser un adulto."
Well... Sí, se me fue un poco la mano con la extensión del capítulo, pero como habrán visto era necesario. También admito que sólo corregí los errores más notorios, ya que terminé el capítulo hoy a las tres de la masrugada :v Perdón por eso.
Pero bueno, ¿qué les pareció el capítulo? Debo decir que la historia que le di a Kano es completamente mía, pero respeté el modo en que la contaron en el manhwa. Sí, hice un invento medio raro entre una cosa y la otra :v
Sin más, a responder los reviews:
AI tsukiyomi: Juzga tú, ¿qué te pareció el capítulo? ¿Lloraste? ¿Te emocionaste? ¿O no sentiste nada? Por cierto, el nombre del manhwa es Annarasumanara :3. En fin, ¡coméntame qué te pareció luego!
Xion-chan14: Lo prometido es deuda, acá está la famosa explicación de por qué es así. Espero que lo hayas disfrutado. :3
Trekumy: Mis disculpas a vos. Por terminar el capítulo no he leído nada, absolutamente nada, ni siquiera lo tuyo. Así que cuando pueda voy a dejarte un lindo review en Si volviera a nacer... :3 Sinceramente considero que el verdadero punto de inflexión se dará en el siguiente capítulo, donde verás actuando a Kano y Kido como nunca lo creíste. Ese será el mayor desmadre del fic :v Espero que te haya gustado el capítulo y ahora entiendas por qué él actúa así. En fin, ¿no decís en serio? Yo pienso que sigo narrando como lo venía haciendo xD. Como sea, espero que te haya gustado el capítulo :3
Nos vemos la semana que viene~
Atte:
Jeffy Iha
