Esa noche hace un frío del demonio, falta una semana para la luna llena y Sirius espera que todo funcione bien porque cómo no lo haga y hayan tenido que salir a media noche con aquel frío del demonio se iba a rendir. Llevaban un año y medio intentándolo y hasta el momento lo único que habían conseguido había sido encontrar el núcleo mágico y medio visualizar sus formas animales gracias a la poción.
Hoy era el día en que finalmente lo intentarían, estaban preparados con todo lo necesario. Tanto como si les salía bien o si terminaba mal, habían estado practicando esos hechizos desde hace meses y Lily, quien era a la que mejor se le daban seria la última en intentarlo.
—Bebe —Severus le pasa la botella con la poción, en la primera transformación era necesaria si no querías terminar convertido en el maldito animal para siempre.
La maldita cosa tenía un sabor amargo. Sirius la bebió de un trago para luego cerrar los ojos y recitar el hechizo que lo ayudaría a cambiar de forma, al principio nada sucedió y pensó que todo había salido mal, sin embargo segundos después todo su cuerpo dolió.
Sintió como sus huesos eran aplastados y como volvían a formarse de otra forma, vio como sus ropas se rasgaron y sintió como poco a poco su estatura disminuía. Cuando al fin volvió en si mismo noto que Lily lo miraba con una sonrisa satisfecha y como Severus trataba de contener la risa, volvió su mirada hacia el piso y no pudo evitar sorprenderse por que allí, donde se supone estaban sus pies habían dos patas llenas de un pelaje negro, cuando trato de hablar su voz salió en forma de un ladrido, ¡era un perro! En ese momento entendió por qué Sev trataba de no reír.
—¡Tu turno Sev! —la voz de Lily es entusiasta mientras obliga a Severus tomar la poción, en lo que la serpiente tarda en transformarse la chica toma su ropa hecha jirones para arreglarla, bendita Lily piensa cuando está termina.
Cuando Severus se transforma Sirius empieza a reír (ladrar) pues no puede evitar pensar en que aquella forma le quedaba excelente a su amigo, Severus era un gato, un pequeño gato negro con una mancha blanca en el ojo y se veía totalmente adorable, demonios, cuando le diga que se ve adorable en su forma animaga le iba a odiar...
Lily quien también se ha dado cuenta de lo adorable que se ve su amigo no puede evitar hacer algunos sonidos ahogados de la impresión que hacen a Severus bufar y erizarse. La chica finalmente termina calmandose y tomando la ropa de Severus, que no había sufrido algún daño.
Y entonces ella también toma la poción y recita el hechizo, al igual que con ellos nada sucede al principio pero luego Lily empieza a cambiar y cuando finalmente la transformación termina Sirius no puede evitar ladrar con asombro pues Lily era una cierva, con un pelaje claro y una figura estilizada. Se miran entre ellos, Severus tan a gusto como gato empieza a acercarse a él sin miedo, con intenciones de jugar y Lily también se acerca, tan maravillada con su forma como ellos.
Aquella fue la primera vez que se transformaron y Sirius sabe muy en fondo de el, que aquella noche fue una de las mejores noches de su vida. A pesar del frío del demonio y el cansancio que tuvieron el día siguiente, había valido la pena.
