Los personajes mencionados son propiedad de Masashi Kishimoto. Solamente la historia me pertenece.

Leve Ooc.

Esta historia es continuación de: Llamada de Emergencia.


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Lazos de Sangre.

21.

Canto de ángeles.

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Residencias Rimo.

¡¿Papá?! ¿Por qué?

¿Por qué a mí?

Mamá…

¡¿Qué hice mal, mami?!

¡¿Por qué?! ¡¿Por qué me han dejado?!

Yo… Yo prometo ser un niño bueno.

Jugar con los niños, en lugar de querer creer que hay alguien más en mí.

Hablar de la historia del mundo, en lugar de pesadillas.

Cocinar con mami y leer el periódico con papi.

Entonces…

¡¿Por qué, si lo prometí… Por qué se fueron?!

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Despertó pasada las 9am de aquel día, se levantó de su cama, se colocó sus pantuflas y avanzó por el pasillo que daba a la cocina, sacó una caja de cereal, un poco de leche y lo mezcló todo en un bol para luego poder sentarse y comer de aquello.

De niño, su comida favorita para desayunar era el cereal, era práctico, rápido y sencillo de preparar.

Se levantó para sacar algunas fresas del congelador, utilizó un cuchillo de filo perfecto y cortó en 4 pedazos aquella fruta, tomó el fruto y lo incorporó en la mezcla de cereal y leche, agregó unas dos cucharadas de azúcar y se llevó una cucharada grande y profunda a la boca. Cuando iba a probar el segundo bocado, un recuerdo de su infancia pasó velozmente, se sintió nuevamente pequeño mientras veía a su madre moverse por la cocina y su padre leer el periódico.

Se sentía tan real para ser mentira, pero en el fondo él lo sabía. Aquello no era más que un engaño de su mente. Una simple ilusión conectada a un recuerdo de lo que alguna vez fue su familia.

¿Cómo te fue en clases? –Preguntó la castaña. El niño, de no más de siete años, bufó molesto.

Ellos no creen que mi amigo imaginario existe. –Dijo indignado. La mujer soltó el cuchillo y éste, al caer, hizo un sonido aturdidor para sus oídos. Su esposo quiso ignorar aquello y también el comentario de su hijo. – ¿Papá? –Preguntó el menor. – ¿Crees en mí?

Siempre creeré en ti. –Sonrió forzadamente. – Pero… ¿Has intentado relacionarte con los demás niños, campeón?

No. –Dijo secamente. –Hay un niño, se llama Jason. –Gruñó. –Es un estúpido. –Dijo amargamente.

¿Por qué? –Preguntó la mujer animada. Su esposo también quiso saber porqué la fijación de su hijo con aquel niño.

Dijo que estoy loco. –Susurró. – No creen en… –El hombre mayor golpeó la mesa, la mujer se sobresaltó mientras el menor se aferró fuertemente al manto de la mesa.

¡No existe! –Le dijo secamente el hombre apretando los puños. – ¡Ese niño que tú dices no existe! –Le gritó. El menor rompió en llanto mientras se bajaba de la mesa.

¡Sí existe! –Gritó. –Está aquí. –Se señaló la cabeza.

¡Entiende! –Le gritó el mayor. – No es real.

¡Sí es real! –Demandó él tirando el bol con el cereal al piso. – ¡Yo lo veo! ¡Él me habla! –Gritó en medio del llanto. – Dice que soy su único amigo y que él siempre estará para mí. ¡Es mi otro yo!

Cállate. –El hombre le dio una bofetada al menor que lo lanzó al suelo y de paso le rompió el labio. El niño lloraba mientras el hombre trataba de calmarse. La esposa veía todo aquello en silencio. –Yo… –El menor lo interrumpió.

No me quieres. –Gritó. – Tú tampoco. –Sollozó señalando a la mujer. – Si ustedes me quisieran…

Sí te queremos, amor mío. –Susurró la mujer. El niño se levantó del suelo.

Si me quisieran, creyeran que él vive aquí. –Susurró tocándose la cabeza. –¡Él existe!

Rompió en carcajadas mientras tomaba el tercer y cuarto bocado, la verdad es que ahora le importaba muy poco si ellos creían sobre la existencia de su amigo, pues según los hechos nunca creyeron y, no conforme con ello, también lo sacaron de paseo para terminar abandonado en aquel parque, en aquella ciudad que no conocía.

Solo... abandonado... a los ocho años de edad.

Terminó su desayuno, levantó los platos para poder limpiarlos, vio en la esquina aquel cuchillo que había utilizado para matar a Fugaku, lo tomó y volvió a lavarlo junto con el cuchillo que había utilizado en el desayuno, secó los platos y los colocó cada uno en su lugar respectivo.

Se dirigió al baño, se desprendió de su ropa, empezó su rutina de baño, pasó media hora en aquel lugar mientras se limpiaba de todas las impurezas que había contraído la noche anterior.

Hoy será un día aburrido. –Susurró con fastidio mientras buscaba qué ropa ponerse. – Quizás deba darme una vuelta por el centro y ver qué consigo de diversión. –Sonrió orgulloso. –O quizás apuntar hacia algo más alto. –Lo pensó un momento pero luego desechó aquella idea. Quizás actuar como una persona normal en aquel día no tendría nada de malo.

¿Por qué lloras? –Preguntó una mujer de avanzada edad. El niño quiso correr pero aquella mujer le dio una extraña seguridad.

Mis padres no están. –Susurró asustado. –Se fueron. –Sollozó aún más.

Entonces vamos a buscarlos. –Susurró animada. –Quizás ellos también te están buscando y tú aquí, llorando como un bebé. –Se burló. Él rompió en carcajadas.

Nana. –Susurró con algo parecido a la nostalgia. –Si tan solo no te hubieses vuelto tan entrometida. –Dijo secamente. – Quizás hoy estuvieras cumpliendo los ochenta años. Y ella hoy sería mi esposa. –Se burló.

¿Qué haces? –Preguntó aterrada la mujer. – ¡¿Qué hiciste?! –Preguntó corriendo al cuerpo de una joven de no más de 23 años. – ¡Mi nieta! –Mencionó con dolor.

Ella tuvo la culpa. –Dijo secamente. –Por querer huir.

Asesino. –Susurró ella aterrada. – ¡Eres un asesino! –Gritó escandalizada abrazando el cuerpo de su nieta. Él rió.

Oh, Nana. –Se burló él mientras levantaba una pistola. – Diste justo en el blanco. –Rompió en carcajadas mientras apuntaba y disparaba a la cabeza de la mujer. El cuerpo cayó justo al lado de su nieta. – Dulces sueños, mis amores.

Escuchó el timbre sonar, aquello le tomó por sorpresa pues a esa hora no esperaba a nadie. Avanzó lentamente y abrió con cuidado; se encontró con una joven mujer de cabellos azules y ojos de un peculiar naranja.

–Disculpe. –Saludó. –Soy su nueva vecina. –Avisó la mujer con una sonrisa. –Mi nombre es Konan y me preguntaría si usted podría ayudarme con la llave. –Susurró con pena mientras subía la llave rota en mano. – Tuve un pequeño accidente. –Él arqueó la ceja, pero luego asintió para salir de su apartamento.

–Manos a la obra, Konan. –Sonrió galante. Quizás aquello sería una buena distracción, o quizás aquello lo hundiría más.

Seremos felices. –Mencionó la castaña. –Nana bendice nuestra unión.

Eso es una gran noticia. –Sonrió.

¡Eres un monstruo! –Gritó ella con dolor mientras él la sostenía fuertemente de la mano. –Aléjate y déjame en paz. –Gritó desesperada.

Vivirás eternamente conmigo. –Susurró él.

¡Nunca! –Gritó.

Entonces… Tendrás que morir. –Siseó.

–¿Vecino? –Preguntó la mujer llamándolo. Él seguía perdido en la inmensidad de sus recuerdos. – ¿Vecino? –Preguntó nuevamente.

¡¿Qué?! –Exclamó en alta voz. Konan se asustó por aquello. –Disculpa. –Se excusó. –Solamente tuve un mal recuerdo.

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Hospital Psiquiátrico.

Neji se sentía incómodo mientras observaba a Sasori dormir, pensó que sería buena hora para visitarlo pero tal parece que el pelirrojo acostumbraba a despertar tarde.

Nada más lejos de la realidad, en realidad Sasori siempre despertaba temprano pero, desde que estaba en aquel lugar, todo en él se había perturbado y de cierta forma había cambiado.

Sasori se movió incómodo mientras susurraba cosas en sueños, Neji trató de entender lo que decía pero las palabras eran murmullos incomprensibles al oído humano.

–Sasori. –Le llamó moviéndolo. El pelirrojo siguió murmurando mientras se movía precipitadamente. Aquello llenó de un extraño pánico a Neji, se levantó de la silla en la cual estaba sentada y avanzó hacía la puerta. Cuando estaba a punto de abrirla escuchó la voz del pelirrojo llamarle.

Hyuga. –Siseó. –Hyuga Neji. –Rió en carcajadas mientras se sentaba en la cama adoptando una postura cómoda para él. Neji lo miró fijamente tratando de buscar alguna señal de peligro, Sasori también lo veía y aquello hizo que una extraña corriente eléctrica atravesara su columna vertebral.

–Sasori. –Saludó el castaño.

–¿Ya te vas? –Preguntó confundido. –No me has hablado así que… ¿Por qué te vas tan rápido? –Preguntó en medio de risas.

–Pienso que es mejor que esta visita se dé en otro momento. –Dijo él mientras se asomaba por la ventanilla de la puerta. No había nadie y aquello estaba cerrado con seguro.

–¿Somos amigos? –Preguntó el pelirrojo. Neji negó aquello. –Te diría que me duele tu rechazo pero la verdad me importa muy poco. –Rió. –Estoy interesado en ti por algunos motivos pero ahora... –Susurró golpeándose en la cabeza. –Ahora realmente no recuerdo porqué te necesito. –Se burló de sí mismo. –Siento que cada vez que consumo aquellos medicamentos que me dan en este lugar, todas las pesadillas se alejan y de repente no hay nada. –Alzó sus manos mientras las movía libremente por aquel espacio. –Hay cosas que no recuerdo. –Mencionó con desdén. –Y eso me molesta. –Dijo secamente golpeando el colchón de aquella cama. – El blanco puro de esta habitación me da ganas de vomitar. –Dijo amargamente. –Es tan simple y vacío como toda mi maldita vida. –Rompió en carcajadas.

–¿Qué quieres, Sasori? –Preguntó directamente Neji. El pelirrojo arqueó la ceja. –¿Te cuesta creer que te hablo directamente? –Preguntó.

–Yo maté a Tenten. –Le dijo. Neji chasqueó los dientes. – No fue Hinata. –Confesó. – Ella simplemente limpió la escena.

–¿Por qué me dices esto? –Preguntó el castaño confundido.

–No existe motivo por el cual debas culparla por la muerte de Tenten. –Dijo secamente. –Al único que debes odiar está frente a ti.

Yo no odio a Hinata. –Susurró él.

–Solamente lo decía por precaución. –Dijo secamente. – Hinata mató a Suigetsu. –Susurró él. –Puedes escribir, estoy confesando. –Mencionó. Neji tomó asiento nuevamente y en lugar de escribir aquello, buscó una grabadora y la encendió. – Yo maté a Yui, Hilary, Veronica, Sami. –Susurró con una sonrisa de burla. – Hinata y yo matamos a Kiba. –Suspiró. –Ella le caía mal aquel tipo que pretendía tomar mi lugar, fue la primera vez que ambos nos vimos involucrados en un asesinato. Mi plan inicial era que ella solamente fuera mis ojos en la policía ¿Sabes? –Sonrió. –Que ella limpiara las huellas y cubriera todos mis actos, diera detalles falsos que hicieran imposible que yo fuera culpado. –Rompió en carcajadas. –Pero las mujeres son tan estúpidas cuando se enamoran. –Dijo secamente mientras se levantaba, aquello llenó de un extraño temor a Neji pero Sasori simplemente caminaba en círculos. – Ella me ayudó a mover el cuerpo hasta el puente. Me dio gracia cuando ella me contaba como Shikamaru, que en paz descanse, –Se persignó. Aquello fue de total desagrado para Neji. – ...y tú trataban de crear un posible perfil sobre mí. –Se burló. – Agresivo - Pasivo. –Suspiró. –Lo recuerdo muy bien. –Rió. – ¿Luego quien murió? –Preguntó confundido. –Son tantos muertos que reposan sobre mi espalda que es imposible acordarme de todos. –Se burló. – ¿Mi padre o Suigetsu? –Preguntó. –Cielos. –Rió. –Realmente estoy olvidando mis obras y pecados. –Rió a gusto dejándose caer en el suelo. – Ah, sí. –Exclamó emocionado. –Mi padre, lo maté yo. –Dijo secamente. –Lo crucifiqué y le enterré un puñal en el corazón. –Rompió en carcajadas. –Fue tan gracioso cuando ayudaba a la policía y Hinata me señalaba cosas que yo dejaba mal acomodadas, en aquel tiempo era amigo de Sakura. –Susurró. – Luego le llegó el turno a la zorra de Karin, no lo digo por mí, a Hinata le caía mal, y yo tuve que ayudarla en aquello, solo le dimos un susto pero Hinata fue quien decidió matar a Suigetsu. – Rió. –Hombre, tu prima es de temer cuando odia a alguien, pues se le mete entre ceja y ceja, y no hay nadie que pueda luchar contra aquello que se crea aquí. –Señaló su cabeza. –En la mente. –Dijo burlón.

–Luego me atrapaste a mí. –Mencionó él. Sasori negó.

–Hinata fue detrás de ti. –Se burló. –Fue ella quien te sacó de la carretera, te golpeó y te dejó noqueado mientras te amarraba en aquel árbol. –Susurró. –Luego empezó a llorar como toda buena actriz que resultó ser, lloraba tan desesperadamente por ti que hasta yo me creí aquello. –Se burló. –Para ese tiempo Shion, una vieja amiga que ya murió, trabajaba con nosotros. Cada vez que podía, se reunía con Sakura bajo la apariencia de una mujer mayor, con eso buscábamos información en Sakura, algunas cosas que ella callaba y no contaba a más nadie, pobre infeliz, siempre fue hundida por todos lados.

–Y tú desapareciste. –Dijo secamente Neji apretando los puños.

–Ay sí, no me recuerdes eso. –Dijo en risas. –Shion logró darme un buen golpe. –Dijo dramatizando. – Grabamos mi supuesta muerte. –Rió. – Hinata pensó que quitarle cosas a Sakura sería divertido, y yo me dejé llevar por su idea, y Sakura incluso rompió su compromiso con Sasuke. –Se burló. –Finalmente la había dejado sola pero no duró mucho. –Mencionó con fastidio.

–¿Cómo te encontraste con Itachi? –Preguntó con interés Neji.

–Maté a Tenten en tu sala y luego la colgué en tu balcón. –Rompió en carcajadas. Para Neji recordar aquello no fue nada de grato. – Hinata me lo pidió y no pude negarme a eso, la quería tanto en aquel tiempo, por lo menos el "Sasori consciente y cuerdo" cree quererla. Para mí, tu prima siempre ha sido un vil instrumento que llegó en el mejor momento.

–¿Y se supone que son dos Sasori? –Preguntó en burla Neji. Sasori asintió.

–Hay dos entidades en este cuerpo. –Dijo secamente. –Estás hablando con el lado oscuro. –Rió. – Aquel que mata sin remordimiento alguno. –Siseó.

–¿Itachi? Háblame de Itachi, ¿Cómo llegaste a contactarlo después de tu supuesta muerte?

–Itachi sabía que yo buscaba a mi familia, cuando creyó que morí, decidí aparecer un día temprano en la mañana en su apartamento, sabiendo que él iba a trotar, tal como hace todos los malditos días desde que lo conocí, él me vio y pensó que veía un fantasma. –Rió con nostalgia. –Yo le dije que estaba vivo, que logré escapar antes de que me metieran en la camioneta. Al principio él estaba tan asombrado que pensé que no me creería aquello, así que le mostré un moretón y algunos hematomas que anteriormente me había hecho. –Dijo secamente. –Dolió pero valió la pena porque con ello me creyó. –Se rió. –Luego trazamos un plan de captura para el asesino, él estaba feliz pues estábamos trabajando en grupo con Kakashi, y éramos mentes inteligentes.

–Así que esperaste al compromiso de Hinata para atacar. –Susurró.

–Ella me lo pidió así, y yo la complací. –Mencionó despreocupadamente. –Ya el resto de la historia te la sabes. –Susurró. Neji apagó la grabadora mientras que Sasori se sentaba en la cama.

–¿Por qué me lo dices ahora? ¿Qué buscas con esto?

–Quiero que seas consciente que, si llegara a salir de este lugar. –Mencionó. –No serían capaz de atraparme nuevamente, a menos que esté metido en una bolsa negra… Muerto. –Dijo secamente.

–Nunca saldrás de aquí. –Siseó con rabia Neji. Sasori se asombró por el cambio de humor del castaño.

Cielos. –Susurró acercándose a Neji y agarrándolo fuertemente de la mano. El castaño se petrificó en donde estaba sentado. – Es una pena. –Susurró en burla mientras bajaba la mano a la grabadora. –Recuerdo que este botón borra todo. –Rompió en carcajadas antes arrebatarle la grabadora. –Soy un Dios. –Lo miró altivamente. –Soy tu Dios y no acepto que simples personas como tú se crean capaces de amenazarme.

–Dame eso. –Pidió Neji, queriendo recuperar la grabadora.

–No. –Mencionó burlón. –Me gustaría escucharme.

–Sasori. –Exclamó.

–Neji. –Exclamó él. Por favor no hagas esto. Gritó mientras se golpeaba a sí mismo. Neji lo vio sin comprender hasta que la puerta se abrió y un grupo de enfermeros entraron en la habitación.

–¿Qué le ha hecho? –Preguntó una mujer escandalizada al ver la cara golpeada del pelirrojo. Neji negó rápidamente pero el pelirrojo simplemente lo miraba con terror. –Salga. –Le pidió la mujer. Neji estaba negado a aquello. – ¡Le he dicho que salga! –Gritó. Neji se movió hacia la puerta y lo único que vio fue la sonrisa de burla de Sasori y aquella mirada de superioridad. Avanzó por el pasillo mientras trataba de cerrar su portafolio. Un pedazo de hoja cayó al suelo y aquello le sorprendió pues él no había dejado nada roto dentro de su maletín. Tomó el papel y leyó su contenido.

Bienvenido a mi juego.

Juega y gana. Ignora y pierde.

Ven nuevamente dentro de una semana.

Dile a esa mujer… Que también puede venir.

Tú sabes quién.

Sasori.

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Sepelio de Fugaku Uchiha.

El cielo estaba de un extraño color azul intenso, casi negro, aquello no significaba más que una tormenta que quizás se aproximaba. Sasuke estaba sentado bajo la sombra de una capilla improvisada, su madre se encontraba a dos sillas de distancia, mientras que Itachi hablaba con el cura que daría las últimas palabras para poder enterrar a su padre. Sasuke observó a lo lejos que Naruto llegaba junto con Karin, aquello le sorprendió pues la última vez que había sabido de ella, estaba felizmente establecida en Japón, la pelirroja lo vio desde lo lejos y se acercó, Sasuke la vio fijamente mientras que ella tomó asiento a su lado.

Lo siento. –Susurró. –Tu padre fue… –Él la interrumpió.

–Gracias por venir. –Mencionó. –Supongo que es bueno estar rodeado de amigos en estos momentos. – Karin asintió.

–¿Puedo… –Él observó lo que ella veía y negó rápidamente.

–Mi madre no está en sus mejores momentos actualmente.

–¿E Itachi? –Preguntó.

–Supongo que sí puedes hablar con él. –Karin se levantó para luego acercarse al mayor de los Uchiha. Itachi la recibió con un abrazo y ambos se pusieron a hablar. Sasuke supuso que su hermano tendría muchas cosas en mente actualmente.

–¿Y Sakura? –Se sobresaltó por la repentina aparición de Naruto a su lado.

–Está con Ino. –A lo lejos vio que Kakashi se acercaba con dos coronas de flores, el jefe de policía las dejó al lado del ataúd y se acercó a darle el pésame nuevamente a Mikoto. Cuando terminó aquello tomó asiento junto con Sasuke y Naruto.

Uchiha Madara, tu tío mandó aquella corona. –Susurró. –Dice que lamenta no poder venir pero actualmente está fuera de la ciudad. –Sasuke asintió sin tomarle importancia a aquello. Lo único que conocía de Uchiha Madara es un hombre silencioso y cortante, pocas veces había hablado con él y aquello simplemente fue por llamadas telefónicas o Skype; nunca en su vida lo había visto personalmente.

–El Padre está llamando. –Mencionó Naruto levantándose. Todos los presentes en aquel lugar se acercaron al ataúd y el padre empezó a hablar.

Oh, alma caída.

Injusta es tu partida mientras los ángeles cantan.

Me pregunto yo.

¿Existirá el perdón al lugar al cual vas?

¿Serás purificado para la vida eterna?

Canten ángeles y reciban a esta alma.

Agiten sus alas mientras lo impuro se desintegra.

Permite tu entrada a quien fue esta persona.

No lo dejes caer en las llamas que consumen todo.

Líbralo del manto del enemigo.

Tanto Sasuke como Sakura, quien se había ubicado a su lado, se sintieron incómodos por aquel verso. Itachi lo miraba desde lo lejos mientras que Mikoto lloraba aquello.

Ven a mí, Dios.

Ven a mí, Ángel.

Luz bendita alumbra mi camino.

No me dejes perder en la oscuridad.

Naruto carraspeó incómodo mientras que Ino miraba con extrañeza aquello.

Limpia mi alma.

Llévame a tu trono.

Santifícame hoy.

Kakashi suspiró mientras los hombres encargados de hacer descender el ataúd se ponían en marcha colocando las cosas para acomodarlo en aquel vacío hueco.

Canta ángel de la vida y la muerte.

Alúmbrame hoy, ya que soy un espíritu.

Permíteme morir en paz.

Permíteme entrar en tu coro.

El ataúd terminó de descender y los presentes empezaron a arrojar pequeñas flores. Dos rosas blancas cayeron en aquel lugar y Sasuke las vio con extrañeza, alzó su mirada encontrándose con la de su primo y con la de una mujer castaña de cabello corto y ojos marrones.

La mujer avanzó hacia donde él estaba y lo abrazó sorpresivamente. Luego de eso abrazó a Sakura e hizo lo mismo con Mikoto e Itachi. Obito caminó hacía ellos con las manos metidas en los bolsillos.

Es Rin, mi esposa. –Susurró. Sasuke miró a la mujer y curiosamente ella también le veía.

Lo siento mucho. –Susurró ella con un tono delicado y angelical. –Cuando me enteré de lo sucedido, dije que tenía que estar aquí para apoyar la familia de mi esposo y sobrina. –Sonrió viendo en lo lejos a Izumi.

–Rin. –Saludó Kakashi. La castaña se estremeció ante aquella voz.

–Kakashi. –Mencionó con una sonrisa. –Es muy bueno verte. –Sonrió.

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Dos horas después. – Hospital Psiquiátrico.

Hinata miraba con curiosidad a Sasuke, quien se encontraba sentado al frente de ella. Cuando le dijeron quién era su visita, aquello la descolocó de gran manera, no pensó que él tuviera algún interés en volverla a ver luego de su estadía en Japón.

–¿A que se supone que debo el honor de tu visita, Sasuke-kun? –Preguntó sin disfrazar su curiosidad.

Veo que ya estás mejor. –Susurró él.

–Me medican tres veces al día y actualmente me están dando una mejor comida que la de los primeros días, estoy bien. –Sonrió. –Pero no creo que de repente se te despertara el instinto de hermano mayor y quieras interesarte por mi estado anímico y de salud.

–¿Tanto te cuesta creer que vengo en paz? –Preguntó Sasuke con una ceja alzada.

–Itachi me odia. ¿Por qué tú no? –Mencionó tranquilamente. –Soy el cáncer de tu familia. –Se burló.

–Él no te odia. –Rebatió el Uchiha.

–Oh cielos, fallé en eso. –Se burló.

–Papá murió. –Hinata abrió los ojos desmesuradamente. –Después de que le contaras la verdad a mi madre… Hubo una pequeña pelea familiar y él salió de casa y no regresó más hasta que lo encontramos muerto. –Mencionó de forma neutra. – Quiero que me respondas sinceramente. –Suspiró. – ¿Fueron ustedes?

Hinata rompió en carcajadas de forma estruendosa, Sasuke trató de disimular su desagrado por aquella situación pero aquello le fue imposible.

¡Hinata! –Exigió.

–Soy una maldita asesina. –Dijo con burla. – Pero yo no maté a mi… ¿Padre? –Se burló. –Sí, eso, mi padre. –Hizo comillas en el aire. –Y tampoco lo hizo Sasori.

–¿En serio? –Preguntó.

–Lo juro. –Dijo secamente la pelinegra. –No tenemos más gente afuera, la estúpida de Ino entregó a Kakuzu e Hidan, ellos eran los únicos que podían ayudarnos. –Suspiró. –No he visto a Sasori desde que estoy aquí. –Mintió.

–¿Sabes por qué no desea verme?

–Supongo que le atormenta tu cara de amargado. –Se burló. –Deberías de estar feliz ya, lo lograste. –Aplaudió. –Encerraste a Sasori, hiciste justicia.

–Hay alguien más ahí afuera esperando... –Hinata suspiró. –¿Lo conoces? –Ella negó. –Hinata. –Pidió.

Una sola vez lo vimos. –Susurró. –Justamente él acababa de matar a una mujer dejándola caer de un edificio. –Sonrió. – Está loco Sasuke, te recomiendo que tengas mucho cuidado. –Sonrió en burla. –Quizás éste quiera tomar el lugar de Sasori, ahora que él cayó.

–¿Cómo es? –Preguntó con interés.

–Nunca vimos su cara, la cubre con una horrible máscara. –Dijo asqueada. – Pero es alto, quizás de tu misma altura o unos pocos centímetros más bajo.

–¿Algo más? –Preguntó.

Hinata hizo memoria.

No. Más nada que yo pueda decir. –Susurró sinceramente. – Solo te digo algo, un consejo... –Sonrió. Sasuke la escuchó atentamente. – Lo mejor para cazar a un asesino, es usar la mente de otro asesino. –Dijo con simpleza. – Mi mente quizás no sea de mucha utilidad, pero Sasori... –Sonrió altivamente. –Sasori puede intuir y pensar lo mismo que aquel pobre diablo. –Susurró. –Él solamente me dijo una vez… "Vamos a cazar brujas" y cuando me di cuenta estábamos sentados en un filoso muro de un edificio de más de 15 pisos y él estaba ahí abajo… Viéndonos y nosotros también lo veíamos, pero había una gran diferencia y era que él era un simple insecto ante Sasori, y lo que Sasori pensó que él haría se cumplió.

–No los sacaré de aquí. –Dijo secamente. Hinata rompió en risas.

–Volverás a mí, cuando uno de los tuyos muera. –Lo vio con burla.

–¿Qué sabes que yo n… –Ella lo interrumpió.

–Intuición. –Susurró mientras con su dedo índice golpeaba su frente. – Intuición y mente criminal.

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Apartamento de Sasuke y Sakura.

Sakura se estaba durmiendo cuando la puerta de la habitación fue abierta, Sasuke entró en la habitación y se dejó caer en la cama pesadamente.

–¿Pasa algo? –Preguntó Sakura con interés.

–¿Sarada? –Preguntó él esquivando su pregunta.

–Está dormida. –Sonrió la mujer mientras echaba una fugaz mirada a la cuna. –Estuvo muy inquieta después de que te fuiste… ¿En dónde estabas? –Preguntó ella mientras lo veía.

Necesitaba hacer unas cosas. –Susurró. –Hablé con… –El timbre sonó interrumpiendo su plática, Sakura se disculpó con él y luego se levantó para ir a ver quién era, la voz escandalosa de Ino fue lo primero que escuchó, luego fue la voz de Karin que llegó a sus oídos. Maldijo por lo bajo mientras se volteaba y se disponía a hacerse el dormido.

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–Quiero conocer a Sarada-chan. –Mencionó la pelirroja. –Pero si está dormida entonces sería bueno irnos.

–¿Uchiha? –Preguntó la rubia. – ¿Está bien?

–Supongo que también está dormido. –Sonrió.

–Toma. –Mencionó Ino mientras sacaba unas cajas de pastillas de su cartera. – Son pastillas para dormir. –Sonrió. –Sai me dijo que se las dieras a Sasuke si presenta algún problema para conciliar el sueño.

–Lo agradezco mucho. –Sonrió Sakura. Ino y Karin se despidieron mientras que ella se disponía a guardar aquellas cajas en la dispensa.

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Sakura se acostó con cuidado de no despertar a Sasuke, sacó su teléfono mientras leía algunos mensajes que tenía pendiente, Neji le mandaba sus condolencias a la familia Uchiha y se lamentaba por no haber estado en aquellos momentos difíciles.

Se fue a los mensajes viejos y entre ellos distinguió un mensaje de Sasori.

De: Sasori.

¿Sabes que te quiero mucho?

Gracias por todo.

Trató de ignorar la sensación de tristeza que la invadió luego de leer aquel mensaje, tenía miedo de ir a verlo, miedo de ver su rechazo o encontrar algo que no esperaba.

Quizás él ya no la recordaba, quizás él la odiaba. Quizás…

No llores por él. –Escuchó la voz adormilada de Sasuke. –Es él quien no quiere verte.

–Es mi hermano.

Lo sé. –Susurró Sasuke sentándose en la cama. – ¿Desde cuándo sabes la verdad, Sakura? –Preguntó. –Sinceramente… ¿Desde cuándo estás encubriendo a Sasori?

–Tú lo sabes. –Dijo ella sinceramente. –El día en el cual fui hospitalizada por la fiebre.

–Y él sabía que tú tenías conocimiento de aquella verdad. –Ella asintió. –¿Qué más prueba necesita él para entender que tú lo quieres? –Preguntó levantándose. – Eres lo único puro que él tiene Sakura, cuando quieras ir a verlo, iré contigo. –Le ofreció sinceramente aunque esos no eran los verdaderos motivos por lo cual quería acompañarla a verlo.

–Sasuke. –Mencionó emocionada mientras se levantaba e iba a abrazarlo. Él la aferró fuertemente en sus brazos.

La familia siempre será la familia. –Susurró depositando un beso en la frente de ella.

Gracias. –Susurró dándole un casto beso en los labios. –Gracias por ser mi familia ahora. –Sonrió.

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Apartamento de Gaara.

Gaara miraba perdidamente la sala de su apartamento.

Estaba solo y aquello no le gustaba.

Aquel tic tac lo trastornaba y le hacía sentir mal, el tiempo pasaba cada vez más rápido y él aún no entendía porque habían pasado las cosas de esa manera.

Su mente buscaba analizar con profundidad los motivos de Sasori para llevar a cabo la muerte de su hermana y de Shikamaru.

¡¿Por qué?! ¡¿Por qué ella?!

Desordenó la caja que había sacado del apartamento de su hermana mayor, había una serie de películas que él reconoció, tomó una de ellas y las metió en el reproductor, ante él se mostraron videos de lo que fue su infancia y adolescencia.

Sasori reía como un lunático, Temari lo regañaba mientras le pegaba con una regla, Kankuro dormitaba encima de la mesa mientras que él estaba riendo de las ocurrencias de sus hermanos y primo.

Las lágrimas corrían inconscientemente mientras escuchaba a su hermana hablar.

Algún día te mataré. –Gritaba la rubia mientras Sasori simplemente la ignoraba. – Cabeza de fósforo. –Le gritó.

Gritona. –Dijo secamente el pelirrojo de ojos marrones.

Eres horrible. –Le dijo secamente ella.

Me amas Temari, soy tu prospecto de hombre. –Se mofó él.

Estúpido. –Dijo secamente mientras le lanzaba una libreta.

Espero que me mates algún día, Temari. –Susurró con la mirada perdida. –Antes de que él regrese.

¿Él? –Preguntaron con curiosidad los tres hermanos.

Aquel de quien me escondo.

–Estabas solo, perdido y asustado. –Susurró Gaara. –Y creo que soy un imbécil por perdonarte la muerte de Temari. –Dijo secamente mientras lloraba. –Pero estoy solo ahora y nadie más está en casa. –Dijo con dolor. – Eres la única familia que me queda y no permitiré que nada malo te pase. –Su teléfono sonó avisando que había un mensaje nuevo que leer.

De: Dr. Deidara.

Disculpe la hora. ¿Vendrá a su visita de mañana?

Rápidamente tecleó una respuesta afirmativa.

Él ayudaría a Sasori.

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Residencias Rimo.

Él observaba como la mujer de cabellos azules se trasladaba por el pasillo moviendo algunas cosas de la mudanza.

Sonrió complacido por aquello.

Aquella mujer sería su nuevo blanco, si hacía que esa mujer desapareciera, seguramente ahora si le tomarían importancia a su existencia.

Seguiré tu gran mente. –Susurró él mientras veía una publicación del periódico, a pesar de que los días habían pasado con rapidez, algunos medios todavía creían interesante dar detalles sobre Sasori y sus movimientos dentro y fuera de la policía. –Atacaré al pez gordo. –Sonrió con suficiencia. – Y ellos querrán venir a mí. –Suspiró. –Y estaré aquí esperando por ellos… Esperando por su admiración. Mamá y papá. –Rompió en carcajadas. –Bueno supongo que desde el infierno ellos pueden saber que he llegado lejos. –Rió.

Hijo. –Susurró la mujer mientras la sangre salía de su boca. – ¡¿Por qué?!

Mamá. –Rió él. – ¿Crees en mí, ahora? –Preguntó secamente.

Yo… –Susurró la mujer mientras veía el cadáver de su esposo boca abajo en el suelo. –Nosotros te amábamos.

Cállate, maldita mujer. –Disparó contra aquella mujer, justo en el lugar que ocupaba corazón. –Cállate y acompáñalo a él en el maldito infierno.

Rompió en carcajadas mientras se dejaba caer en el piso.

¡¿Mamá?! ¡¿Papá?!

Santa mierda. –Susurró agarrándose la cabeza. – Malditos, aún no iré con ustedes. –Susurró con asco.

Ven a mí. ¡Déjame salir! ¡Hijo!

–Maldita mujer. –Dijo secamente.

Eres un loco. ¡Él no existe!

–Maldito infeliz.

Ahora seremos una familia.

–Lo siento, Nana.

Te amo.

–Y yo también te amaba. –Rió con burla.

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Canta ángel de la muerte.

Canta y llévame en tu manto.

Hazme descender y purifícame.

Déjame morir en tu magnificencia.

Déjame conocer a Dios.

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Ángeles canten en honor al alma.

Canten por la caída de un puro en este impío mundo.

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Y líbranos ahora de la garra del enemigo.

Déjame entrar en tu morada.

Ángel que hoy sostiene la copa.

No dejes que el maligno me tome.

Ángel que sostiene el libro.

No me dejes aquí.

Ángel que toca la trompeta.

¿Profetizas la bienaventuranza o profetizas destrucción?

Ángeles que hoy cantan.

¿Seré digno de ustedes?

-RosseV.

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Fin del capítulo n21.


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No he muertos :'v

Solamente no tengo internet ;_;

Sus respuestas estarán cuando tenga inter nuevamente ;_;

Lamento cualquier error.

Nos leemos después no sé cuando.

#AhorrenParaMiRouterDeWifi;_;

Rosse.