Nota: Este capitulo es especialmente largo, ruego a todas las valientes que por alguna razón leen este fic, que me disculpen, pero hay mucho que decir y no encontré manera de resumirlo, así es como debe ser, solo espero que les guste. ;) gracias.
Línea temporal, Capitulo 21
Los Angeles, Junio 2013:
El único que entiende y consuela a Tom, es y siempre será, Bill.
Los Angeles, Julio 2013: Louis y Bill, su perfecta primera cita.
Los Angeles, Agosto 2013: Tom esta de vuelta, Bill y Tom, cometen otro error.
Los Angeles, Noviembre 2013: Los errores de Bill.
Los Angeles, Diciembre 2013: ...Adios.
Las letras que se agregan en cada capitulo, son parte del mismo, recomiendo no dejar de leer...
Siempre dejare el link del video que le corresponde.
Robbie Williams – No Regrets
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CAPITULO 21 — SIN REMORDIMIENTOS
"No perdí la razón, fui yo quien la dejo ir"
Robbie Williams – No Regrets
~o0o~
Los Angeles, Junio 2013
Bill llegó a la villa alquilada en la costa este de Los Angeles, era bastante tarde y en la mañana había llamado a todos temprano, le había encantado las ideas del informático "Louis" y estaba entusiasmado con lo que se podía lograr, por primera vez desde que empezó la loca idea de la App tenía esperanza de que el proyecto saliera adelante.
Apenas atravesó la puerta que daba al jardín percibió que algo andaba mal, las luces de la casa estaban totalmente encendidas, el eco de música estridente se oía desde la calle, Bill se apresuró a entrar esperando encontrar cualquier cosa.
A Kaulitz le dio la bienvenida un montón de bolsas de basura con ropa a medio embutida, otra tanta estaba por el piso de la sala, Bill casi sufre un pequeño infarto al pensar que era la suya y que habían entrado ladrones a llevársela toda, respiró con cierto alivio al ver que solo era la de Tom, lo que le llevó a otro pequeño infarto al pensar que los ladrones de ropa habían hecho daño a su hermano, las prioridades eran las prioridades.
—¡Tom! —llamó asustado.
—¡Aquí! — contestó, podría haber gritado pero la canción de Samy Deluxe "Feuer, verbrannt, Asche" estaba a todo lo que el volumen daba y la voz de Tom no era más que un susurro en comparación.
Tom estaba en la habitación del fondo, donde habían colocado todas las guitarras del mayor, los premios, las fotografías de grupo, en fin, donde la idea de Tokio Hotel habitaba en esa casa.
El hermano de Bill se encontraba de rodillas en la alfombra rodeado de más ropa, discos destrozados y partes de guitarra.
—Tom, ¿qué pasó aquí? —Kaulitz se acercó suavemente al centro de la habitación donde estaba su hermano y se arrodillo frente a él, Bill no podía dejar de pensar que todo lo que veía no era más que un efecto secundario de estar en rehabilitación.
—Estoy reorganizado —contestó Tom, como si fuera de lo más normal verlo rodeado de sus cosas, todas tiradas y destrozadas. Bill solo atinó a arrodillarse e intentar que Tom le mirara a los ojos y que le dijera qué pasaba por su cabeza.
—Tengo ropa que no me había puesto en años y cosas que no había visto más que para guardarlas en cajas, ya era hora de que limpiara un poco —continuó Tom, como justificándose.
—Tus guitarras, tus discos…, son tus cosas, les tienes cariño… —Tom seguía metiendo ropa en la bolsa.
—Es un cambio…, empezar de nuevo —dijo haciendo una mímica con la mano, como diciendo "imagínate el resto".
Bill estaba agotado, no dejaba de ver a su hermano anonadado, disgustado, apenado y frustrado, todo al mismo tiempo y en la misma cantidad.
—Tom, estoy cansando, podríamos solo…
—Sí, descansa, duerme, no te preocupes, ya acabo —contestó sin mirarle al rostro ni una vez, afanado en sus cosas, en guardar ropa, amontonar discos en pilas que luego deshacía y empezaba de nuevo.
Por un momento Bill tenía ganas de gritarle y decirle que se durmiera para él también poder dormir, porque con tanto ruido no había quién pudiera descansar, y sin contar con tanto caos y movimiento de Tom, era imposible relajarse.
Sin embargo no lo hizo, un análisis rápido al rostro de Tom le permitía ver que su hermano estaba demacrado, con ojeras profundas, algo sudoroso incluso.
Abstinencia, Bill odiaba esos episodios, podían ser sutiles como los de ahora o bastante jodidos al punto de postrar a su hermano en una cama casi muriéndose; Tom no podría dormir hasta que la crisis pasara.
—Me quedo y te ayudo. —No…, no es necesario, estás cansado… —repitió.
Bill no sabía qué más hacer, Michael le había instruido que en estos momentos era muy necesario cualquier muestra de apoyo y comprensión que se le pudiera dar a Tom, estar solo en casa casi 18 horas y con una adicción que estaba apenas superándose era algo bastante difícil.
—Si estoy cansado y hambriento, ¿qué tal si ordeno una pizza a esos lugares de 24 horas…? Tomamos un baño y luego te ayudo a arreglar esto..., ¿te gusta la idea Tom? Para que negarlo, Tom dejó de respirar en la parte que Bill dijo "tomamos un baño", por supuesto que le gustaba la idea.
—¿Con anchoas y peperoni? —preguntó Tom, Bill arrugó la nariz, odiaba las anchoas.
—Está bien, con anchoas y peperoni —concedió. Tom sonrió mirándole a los ojos por primera vez en toda la conversación, Bill le respondió con la misma sonrisa y abrió su brazos para que su hermano descansara en ellos, el mayor no esperó nada y le abrazó fuerte escondiendo el rostro en el cuello del que sentía su amor.
Le abrazó fuerte, haciendo que Tom se sintiera en casa y por fin algo aliviado de sus miedos y ansiedad.
—Recuérdame por qué hago todo esto —pidió Tom refiriéndose a la rehabilitación.
—Porque quieres estar sano, porque adoras tu trabajo, porque no eres tú cuando las tomas, porque si continuas vas a perder todo lo que te importa…
Lamentablemente todo lo dicho, en realidad, no eran razones suficientes para Tom.
En realidad la razón para consumirlas estaba en los brazos del que le pedía que las dejara, maldita contradicción, maldita y jodida vida.
A veces querer y amar eran cargas muy pesadas.
No les llevó mucho terminar en la tina abrazados, Bill soportando el peso de Tom, pasando la esponja suavemente por la piel de su amante, compartieron varios besos castos. Después de varios minutos de relajación inocente, Tom giró y reclamó la boca de Bill introduciendo su lengua en ese sitio tan conocido.
Estaba mal, los dos lo sabían. Tom había pedido terminar, Bill había pedido tiempo, los dos sabían que eran hermanos, al mayor le importaba poco aquello, al menor le importaba y demasiado.
Pero varias veces como esta noche que olvidaban lo dicho y las condiciones, sobre todo las promesas, y recordaban viejos tiempos en que los dos eran felices como amantes y no como hermanos.
Hicieron el amor de manera pausada y entregada, Tom penetraba a Bill reconociendo cada pedazo de piel y saboreando a su amante como el manjar más exquisito.
Tom sentado en la tina con el agua hasta la cintura y Bill sentado en él empalándose a un ritmo no muy rápido pero exigente, gemían, uñas apretaban la piel, ojos cerrados.
No estaba bien cambiar una adicción a la cocaína por sesión de sexo, aunque sea con la mejor intensión, jamás sería lo correcto; error tras error, error que se quiere repetir, adicción al cuerpo del amante. En esos momentos es cuando Tom olvidaba que lo que sentía por Bill no era correspondido, recibía migajas, sí, pero le alimentaban lo suficiente para no morir.
¿Por qué tenía que dejar las drogas? La respuesta era simple, porque había caído en ellas buscando sentirse menos solo y menos errado, pero después de consumirlas se sentía aun peor.
Querer a Bill y que él le correspondiera era para Tom cura y razón suficiente, sin embargo también era la razón principal para tomarlas.
Un error, Bill no sabía cómo sacar de Tom la tristeza y los motivos para regresar a las drogas.
Deseaba tanto olvidar que su amante compartía su sangre, deseaba tanto no recordar padre, madre o abuela, deseaba en verdad entregarse a sus sentimientos, deseaba el cuerpo de Tom, sus besos, sus caricias, deseaba que estuviera sano, y sobre todo deseaba no sentirse culpable después de hacerle el amor. Al terminar se besaron largamente, se sentían mejor, Bill menos cansado, Tom menos derrotado, sin embargo era un error, uno más de los tantos cometidos.
Tom y Bill no volvieron a tocarse después de esa noche tormentosa, había días de debilidad en el que compartían besos pero Bill cortaba cualquier acercamiento más intimo, así habían llegado a un acuerdo silencioso en el que trataban de no hablar sobre ese episodio o tan solo mencionar algo que se los recuerde.
~o0o~
—¡Tom…, Tooooommmm! —el aludido despertó somnoliento y automáticamente se sentó en la cama sin tan solo abrir los ojos. —¡Tom! —Bill le llamaba desde el garaje.
—No puedes prender el coche de nuevo —concluyó. En bóxer y con una camiseta gigante Tom salió al patio de la casa para encontrarse con un Bill listo para salir, con gesto apurado y un coche con la puerta del piloto abierta.
"Y es automático, por todos los demonios, si le doy uno de tracción manual le puedo dar por muerto", pensó el mayor.
Bill le sonrío disculpándose. —Solo arranca contigo —dijo con su mejor tono compungido.
Para cuando arrancó el coche poseído -porque Bill pensaba que estaba poseído por duendes o algo por el estilo-, retiró a Tom del asiento del copiloto lo más rápido que pudo, iba tarde.
—Piensa rápido, ¿blanco o marfil? —preguntó el menor al entrar al auto y ponerse el cinturón de seguridad.
—¿Es una camiseta? —preguntó a su vez Tom. Su hermano no contestó, el mayor arrugó el ceño suspicaz. —Ni se te ocurra poner blanco o marfil a un traje de tres cuartos Bill, Miami Vice ya pasó de moda —advirtió Tom con una sonrisa.
—Cómo se te ocurre… Adiós, te veo en la noche, siempre me retrasas... —y se fue sacando humo de las llantas.
Bill llegó a la oficina hecho un ventarrón. —René, cancela los trajes en color claro, ni blanco ni marfil —dijo terminante. René tan solo se encogió de hombros y eliminó una carpeta denominada "Miami Vice".
~o0o~
Los Angeles, Julio 2013
Los teléfonos inteligentes son geniales, te permiten hacer muchas cosas, contactar con gente que apenas has visto a la cara: Facebook, Twitter, Whatsapp, telegram, Instagram…, vamos, que las posibilidades eran infinitas.
Louis y Bill habían formado una amistad algo interesante gracias a esa maravilla, habían compartido un café en la oficina, claro que si, una que otra conversación ligera, a veces se descubrían a sí mismos sonriéndose cómplices, y cuando no estaban cerca el uno del otro, pues usaban el teléfono; es extraño cómo se forman lazos tan estrechos con una persona a través de ese aparatito.
Bill, sin verlo ni contarlo, se había encontrado a sí mismo desahogándose con Louis, le dijo todo. Bueno, casi todo. Le habló sobre sus miedos, le habló sobre la lucha de Tom por dejar las drogas, sobre su niñez, le habló de su padre, de su madre, de su abuela y de lo mucho que ella significaba para él y su hermano, le habló de Georg de Gustav, de todos, le abrió su corazón completamente.
Y Bill no se arrepentía, en Louis había encontrado a alguien confiable, alguien que podía llamar en la madrugada y le diera una palabra de aliento, sin embargo, todo a través del bien amado celular y muy raramente en la oficina.
Finalmente y después de mucho rogar, porque en verdad Bill al principio se había negado de plano, Louis había logrado que del aparatito y la oficina, pasaran a conversar cara a cara. Kaultiz había sugerido el "Lounge", una disco de moda en la costa este.
Kaulitz dudaba si aceptar o no, sobre todo por Tom, porque a pesar de que pareciera retorcido y erróneo, Bill sentía que le traicionaba, aun cuando ya no tenían ningún contacto sexual ¿Quién era él para dejar de lado sus propios sentimientos? Luego de meditarlo, y mucho, pensó que "debía" hacerlo, porque era lo correcto, porque era solo cuestión de tiempo, porque así debían ser las cosas y porque después de todo le gustaba Louis, en verdad le gustaba, y negarse a lo obvio a favor de una relación que no era correcta con Tom, era muy estúpido.
A pesar de que Hynson no tenía especial predilección por la música estridente, aceptó. Bill era un hueso duro de roer y ese tipo de concesiones se hacían todo por el gusto de estar con quien deseas estar.
Los ritmos de "The hand that feeds" se escuchaban, Louis había llegado hace una hora y Bill parecía no poderse librar del trabajo; le había pedido esperar. Había reuniones a las que Louis no necesitaba asistir, igual entendía que la agenda de Kaulitz era bastante apretada.
Un cocktel más y por fin Bill llegó, la sonrisa de ambos fue suficiente saludo
—Lo siento, te hice esperar mucho —dijo Bill alzando la voz, el ruido de la disco no dejaba opción a más.
—No, tranquilo, era algo que no podías evitar…, ¿te pido algo?
—Lo mismo que tu, gracias.
Louis se apresuró a ordenar la bebida, para cuando regresó junto a Bill ya se había dado cuenta que varios le coqueteaban. Kaulitz se había esmerado en su atuendo, pero su cuerpo bien cuidado y su buen gusto a la hora de vestir le estaban haciendo ganar varios admiradores de ambos sexos.
Siendo quien era Bill, no gustaba mucho del acoso, pero no significaba que se lo tomara a mal, en realidad se le veía que lo disfrutaba.
—¿Haciendo amigos? —le preguntó Louis muy casual, consiguiendo que Bill sonriera algo apenado por haber sido pillado.
—La disco tiene buen ambiente, qué puedo decir...
Louis tuvo buena intención de aguantar toda la parrafada de cockteles y baile, y lo hizo por aproximadamente una hora, aguantó todas las tácticas de Bill por no hacer de esta cita lo suficientemente seria, pero no contaba Kaulitz con que Hydson estaba comprometido en llevar las cosas a otro nivel.
—¿Por qué no salimos de aquí…? Tengo planes para los dos y me lo estás poniendo un poco difícil, debo admitir. —Pillado, Bill estaba totalmente atrapado.
Kaulitz sonrió nuevamente, Louis lograba reacciones extrañas en él, hace tanto que no se sentía interesado por salir y hacer cosas nuevas, tuvo que aceptar.
Entraron a un bar que tocaban música en vivo, en esa ocasión un grupo de Folk. Se sentaron en una mesa en la tercera fila del escenario, pidieron cerveza y bocadillos. Bill recibió un mensaje, era Tom. Le preguntaba qué tal el viaje, si había llegado bien. Para salir, su hermano le había mentido y dicho que tenía una reunión en Santa Fe con unos inversionistas, que regresaría pronto. ¿Por qué un plan tan elaborado?, pues porque Bill no había encontrado otra manera de tener el suficiente tiempo para poder tener su cita.
A la gente se le ocurrían muchos planes tontos, todo con tal de no decir la verdad y enfrentar los problemas básicos de la vida.
Louis estaba ahora muy callado.
—¿Sucede algo? —preguntó Bill mientras apagaba el celular.
—Nada, es que pensé que sería más sencillo y ahora… —y ahora estaba nervioso, de repente la discoteca se sentía tan lejana y cómoda.
En ese preciso momento la banda tocaba "Ghosts the we knew", una canción preciosa que a Bill le recordó la persona que había dejado en casa; la sonrisa se le borró del rostro.
—¡Hey! Tranquilo, solo son los nervios —aclaró Louis rápidamente.
—No me hagas caso, a veces mi mente vuela —Bill volvió a sonreír, debía olvidar, debía continuar con su vida, como se debe hacer.
—Espero que no vuele muy lejos, de lo contrario tendré que ir por ella.
Bill volvió a sonreír, Louis ya había ido por su mente y ya la había traído de vuelta, esa era la magia de Louis, le permitía a Kaulitz descansar.
—Te gusta este tipo de música —afirmó Kaulitz más que preguntar.
—Si, por supuesto, esta es la única que tolero en realidad.
—Vaya, que quisquilloso.
—Llámame anticuado, pero tengo gustos muy definidos.
—Odias mi música entonces.
—No la odio, tan solo… Espero a que termine para disfrutarla —rieron a carcajadas. —No me hagas caso, no entiendo nada de eso en realidad, pero no me vas a negar que te ha gustado aquí.
—Por supuesto, la música es algo diferente pero es agradable.
Después de eso todo fue más fácil, en un acuerdo tácito y silencioso retomaron pláticas que habían dejado en el chat, rieron mucho, pidieron más cerveza, se sintieron cómodos y muy compenetrados.
—En Nueva Orleans hay un restaurant que me encanta, sirve las mejores brochetas de ostras, debes probarlas, en algún momento te llevaré —decía Louis.
—Me encantaría —contestó Kaulitz sinceramente.
De repente Louis se puso serio —Bill, quisiera que vinieras conmigo a mi casa, esta noche… —pidió, y aunque Kaulitz no veía a mal la petición, sí le sorprendió la rapidez en que se habían llevado las cosas.
Aunque si lo analizaba, no había razón para esperar más, le gustaba Louis, lo pasaba muy bien con él, esta noche era suficiente muestra, podía hablar con él de lo que sea, ¿por qué no?
Fueron al departamento de Louis, en el edificio Century City en el nivel 30, tenía una hermosa vista. Bill se acercó al ventanal para contemplar la escena; perfecta, las luces reflejas en el océano, toda la bahía, la ciudad de Los Angeles en todo su esplendor.
—El trabajo de informático paga bien —exclamó Kaulitz.
Louis se acerco por detrás y le abrazó poniendo el rostro en el cuello de Kaultiz, empezó a dejar pequeños besos en esa piel nívea y limpia, Bill dejó descansar su cabeza en el torso de Louis, sobre todo para darle espacio a que continúe con sus atenciones.
Apenas esperaron para sacarse la ropa, semanas de hablar convertidas en caricias, varios jadeos entrecortados, el anhelo nacido de las sonrisas veladas, Bill lamió, mordió y succionó, Louis tocó, pellizcó y masajeó hasta que Kaulitz olvidó su nombre, todo frente a ese ventanal.
Bill embestía fuertemente a Louis, disfrutaba de la espalda perlada de sudor de su amante, tan estrecho, cálido y deseable, llevó su mano al sexo de Louis y bombeó para que le sobreviniera el orgasmo, el clímax le sorprendió segundos después que su pareja, en medio de jadeos y palabras inconexas.
Kaulitz estaba seguro de dos cosas: Louis le enloquecía, y que hacía mucho no se sentía tan en paz consigo mismo.
A la mañana siguiente Hydson preparó el desayuno, Bill mientras tanto se dedicó a recorrer el departamento, encontró en la pared del pequeño estudió de Louis unas fotografías de una casa antigua, en ella un niño de no más de 11 años posaba junto a una niña pequeña y rubia.
—Somos mi hermana y yo, en la casa de mis padres.
—Así que esa es Nueva Orleans.
—Si…, es mi hogar —contestó dándole un beso a Bill en la boca.
—¿Crees que esto funcione?
—No lo creo, lo sé.
~o0o~
Los Angeles, Agosto 2013
Louis observaba trabajar a Bill tan concentrado en sus dibujos, había descubierto que Kaulitz se mordía el labio cuando estaba inseguro de algo, que tenía un lunar atrás de la oreja izquierda, que no le gustaban los colores pastel, que su teléfono recibía llamadas casi cada media hora, que él hacia otras casi en la misma cantidad de tiempo y que odiaba el café de la máquina expendedora del corredor.
Todo lo sabía a fuerza de observación. Anne se reía cada vez que le descubría mirando a Bill, éste parecía no percatarse, o por lo menos no hacía ver que le importara.
Pero le importaba, Louis sabía que sí. En efecto, Kaulitz se mordía el labio, sentía la mirada de Louis sobre él, le estaba poniendo nervioso otra vez, fingía no darse cuenta de las miradas que el informático le lanzaba, miradas que le halagaban en realidad; aun recordaba su perfecta primera cita, luego le siguieran unas cuantas más, por supuesto.
Alguien golpeó la puerta, René abrió rápidamente
—¡Tom! —exclamó Bill muy feliz al darse cuenta de quién era, felicidad que en seguida se transformó en incomodidad. Por alguna razón Kaulitz no sentía bien tener a Louis y a Tom en la misma habitación, era como si se sintiera culpable por algo, o como si hubiera sido descubierto haciendo cosas muy malas y vergonzosas.
—Buenos días —saludó Tom muy educado.
—Tú debes ser el famoso hermano de nuestro chico —dijo Anne, levantándose de su lugar y yendo rápidamente a recibir a Tom, dándole la mano cálidamente. —Soy Anne, mucho gusto.
—El gusto es mío, Bill me ha hablado mucho de ti —no mentía, su hermano le había contado todo, excepto de Louis.
Bill se acercó rápidamente. —¿Qué haces aquí? —preguntó.
—Me has pedido muchas veces que venga y te eche una mano, pensé en pasar un momento por aquí y ayudarte un poco, puedo hacer un café decente si me lo propongo —contestó Tom alegre.
Kaulitz se sintió contento, aun no se le iba la incomodidad, pero ver a Tom tan feliz y confiado compensaba la sensación.
—Ven, te presento a todos entonces.
Cuando Bill le presentó a Louis, Tom no le prestó mayor atención que la necesaria, lo cual alivió al menor. Hydson y él habían ya hablado sobre el asunto, no le dirían nada a nadie; por respeto a Tom y su rehabilitación, cuando las cosas se asentaran lo harían público, bueno…, no tan público, después de todo no iban a darle tremendo disgusto a las fans de Bill, que aun creían que Kaultiz era un macho pecho peludo.
Por su lado, Tom había decidido darse una oportunidad de conocer el trabajo de su hermano, sobre todo para tomar una decisión.
Bill le enseñó todo, los bosquejos, las ideas, el presupuesto, incluso la App, Tom estaba anonadado, era una idea excelente, en verdad le gustaba y mucho, no se había sentido tan entusiasmado por algo desde hace mucho tiempo, pero aun no estaba convencido en intervenir, tal como Bill quería.
Era el bebé de su hermano y no de él, además David le había propuesto otra cosa. Viendo el progreso de Tom, le había pedido producir el álbum ya largamente esperado de Tokio Hotel, así como también el álbum y la gira de una banda nueva alemana que le estaba yendo bien en el Underground. Cosas muy tentadoras que provocaría que Tom dejara su vida cómoda y encerrada por una vida más estresada pero mucho más interesante que la que llevaba en estos meses de reclusión. Ya lo había hablado con Michael, los dos creían que podía hacerlo, viajar a Alemania aun no, pero eso todavía no era necesario.
Louis se marchó discretamente, dejaría a su pareja con su familia, él aun tenía trabajo que hacer y era mejor no distraerse.
Era como en los viejos tiempos, Tom y Bill compenetrados y colaborando en un proyecto común.
—Mira, te entiendo sobre el tema, pero si a este diseño lo dejas con las rayas laterales así… —explicaba Tom, —lograrás un efecto mejor.
—Está bien..., si, no está mal…, y podemos poner esta chaqueta con el cuello así…
—Perfecto —concluyó Tom, se miraron y sonrieron, reconociendo en los ojos del otro la complicidad pasada y muy extrañada.
Tom estaba de vuelta.
~o0o~
Estaban en el coche, Tom conducía y le contaba a Bill lo que David le había pedido.
—El nombre de la banda es "Poilomat", o algo así…
—Poilo… ¿Qué…?
—Lo mismo le dije yo… —rieron a carcajadas.
—No lo puedo creer, producir una gira y un álbum, es genial Tom.
—Y el nuevo álbum de Tokio Hotel.
—Si, el nuevo álbum, tengo varias ideas.
—Estoy seguro.
Llegaron a casa riendo y con varias ideas en la cabeza, Tom se sentía bien, al parecer el mundo ya no era tan oscuro y difícil, Bill se sentía magnifico.
Consciente o inconscientemente Bill tomó de la mano a Tom, se quedaron por un momento paralizados. Eso es lo que hacían siempre después de cerrar la puerta de la habitación del hotel en donde estuvieran, del departamento que compartieran, de la casa que rentaran, donde sea, Bill siempre tomaba la mano a Tom como dando la bienvenida a la intimidad, después venían los besos y las caricias; al cerrar la puerta se convertían en amantes. Las cosas habían cambiado luego del rompimiento, es verdad, pero la sensación de tener a Tom de vuelta era tan embriagante que Bill no lo pudo resistir y mucho menos su hermano.
En un arrebato de pasión Tom se apoderó de los labios de Bill y eso dio pie a otras cosas más.
El sudor, los jadeos, los gemidos, eran la constante en esa habitación. Tom tenía el control ahora, con una de las piernas de Bill en lo alto y apoyada en un hombro llevaba un ritmo constante y firme.
Tan estrecho, húmedo, caliente, haciendo vibrar cada fibra sensible de Bill, Tom quería entrar aun más profundo, quería que la estimulación fuera eterna, para repetirlo tenía que salir de esa cavidad, pero la urgencia de volver a sentir ese estímulo era más apremiante; adentro, con fuerza, sintiendo, concentrado en cada tacto.
—¡Aaahhh! Mmm… ¡Si! —Bill gemía recibiendo cada embestida de Tom con deseo, quería más, más rápido. Rendido a los movimientos de su pareja pero al mismo tiempo deseoso de más estimulación, tomó su grande y húmeda erección y con un masaje constante a toda la envergadura, acompañó la gloriosa presión y golpeteo que Tom ejercía en la base de sus testículos.
Tom casi llegaba al límite, cerró los ojos para controlarse y aguardar un poco más, quería satisfacer a Bill, que él llegara y disfrutara del asalto que representaba el orgasmo.
Los gemidos de Bill le anunciaban que estaba próximo, Tom abrió los ojos para mirar su expresión, le gustaba ver esa luz en su mirada, que se volvía aun más brillante al llegar al clímax.
Bill quería más de Tom, quería recibir más de su amante. —Te quiero…, mierda…, te quiero —dijo Bill casi gritando, sintiendo cómo el clímax le consumía. Tom no pudo sentirse más feliz, todo estaba en su lugar, así es como debía ser.
La mañana llegó, Bill la recibió con los ojos abiertos, ¿se arrepentía?, quería pensar que sí, pero la verdad es que extrañaba a Tom, lo extrañaba casi como respirar y verlo en la cama, despreocupado, sano, limpio, feliz, le llenaba de tanta plenitud que no sabía cómo un sentimiento tan grato viniera de algo tan prohibido.
No lo había planeado, ni siquiera imaginó que su hermano apareciera y le hiciera recordar la sensación de tenerle entero.
Había dicho "te quiero", si lo recordaba, había prometido no decirlo si no lo sentía enserio y aun no había incumplido, quería a Tom y también quería a Louis, esa era la verdad.
~o0o~
Bill salió a caminar por la costa, prendió el teléfono que había apagado el día anterior, los mensajes de llamadas perdidas comenzaron a llegar, todas de Louis, debía estar preocupado.
Eran las 6 de la mañana pero no importó, Bill marcó y llamó a su novio.
—¿Bill?, ¿sucedió algo?, ayer quedamos en cenar y no respondiste mis mensajes.
—Hola, lo siento, es que Tom…
—Entonces, ¿estás bien…?
—Si, claro que sí…, pero teníamos que conversar de muchas cosas.
—Te sorprendió, lo sé, los vi juntos, yo quisiera llevarme así de bien con mi hermana — rio sinceramente por su propia broma; Bill esperaba que se le olvidara la idea de llevarse "así de bien".
~o0o~
Los Angeles, Noviembre 2013
El proyecto de la App y el lanzamiento de la nueva línea de ropa de Bill estaban prontos a concluir, por lo tanto tenía más tiempo para la banda.
Tom había empezado a planificar la grabación del nuevo álbum y estaba en medio de la producción del álbum de la banda alemana "Poilomat", la sensación era conocida, había reencontrado su manera de trabajar, reconocían lo que habían hecho en los anteriores años trabajando en Tokio Hotel.
Parecería que nada hubiera cambiado, tanto en el estudio como en casa, era así que cada vez que cerraban la puerta de su casa, Bill y Tom se perdían en oleadas de pasión y reconocimiento por el otro.
Louis continuaba siendo parte de la vida de Kaulitz, cada vez que Tom trabajaba hasta tarde, Bill estaba con él, lo que le resultaba muy conveniente
Bill sabía que estaba mal, sabía que era la cosa más rastrera y horrible que alguien pudiera hacer, además, recordaba todos los reclamos que le hiciera en el pasado a su hermano, recordaba todo lo dicho por su padre, pero no podía parar, era sencillo hacerlo, era sencillo tener a Tom a su lado y tener a Louis, con su hermano se sentía que todo lo bueno volvía: su cómplice, su mejor amigo, la vida era buena al fin. Con Louis se sentía especial y querido, podía tocar con la mano el cielo.
—¡Tom! —llamó Bill temprano, el aludido tomaba una ducha y le había llegado un mensaje importante por email.
—¡Dime!
—¡Georg dice que viene a pasar navidades con nosotros y que piensa quedarse una temporada ayudándote con el disco!
—¡No te escucho! —Bill tuvo que entrar al baño.
—Dice que viene a pasar con nosotros navidad y que se quedará una temporada para ayudarte con el disco.
—¡Genial!, porque te gusta la idea, ¿verdad?
—Si, no hay ningún problema, siempre y cuando Demmi se mantenga lejos de mi ropa, ya sabes, ¿pero dónde se van a quedar todo este tiempo?
—Pues supongo que aquí.
—¿Aquí…?, pero…
—¿Pero qué?
—¿Y nosotros?
—Tenemos suficientes habitaciones —Tom sonrío.
—Hablo de que ya no podremos dormir juntos… —dijo Bill ofendido.
—¿Por qué no?
—Pues porque… ¿Cómo que por qué no? ¡Tom! —dijo Bill indignado.
—Está bien, está bien, no te alteres, le daré a Georg y a Demmi la llave de la casa de la piscina y eso es todo, ahí pondremos una cama y un microondas, no es gran cosa Bill, tan solo tenemos que ser un poco cuidadosos y eso es todo —dijo Tom, saliendo de la ducha en su máxima gloria, abrazó a Bill y le dio un beso en la boca.
—¡Ay quítate!, estás mojado —dijo el menor y salió corriendo empujando a su amante.
—¡Pero así me quieres, no lo niegues! —gritó Tom sonriendo.
En ese momento Bill recibió un whatsapp, Louis preguntando si hoy podían verse para almorzar.
—¿Tom…?, ¿comemos juntos?
—No, lo siento, hoy tengo terapia con Michael y reunión a las tres con los de Universal, en la noche para la cena, ¿te parece?
—Está bien… —le contestó a Louis que para el almuerzo estaría libre.
Bill tenía lo mejor de dos mundos, tenía dos hombres maravillosos que le amaban, por alguna, estúpida y absurda razón.
~o0o~
Los Angeles, Diciembre 2013
—Ya es hora de que lo sepa, amor —dijo Louis compungido. Le había sugerido que pasaran Navidad juntos, Bill se había negado alegando que no iba a dejar solo a Tom y que como aun no sabía lo de los dos podría interpretar mal las cosas; en realidad cualquier cosa que concluyera Tom viendo a Louis en una cena Navideña con Bill, sería la correcta.
—Después de año nuevo, ¿sí? Tom es muy celoso y no quiero que se lo tome a mal.
—¿Pero qué es lo que podría mal interpretar?, nos queremos, y él, según me has dicho, está mejor, es normal que los hermanos tengan pareja y vivan su vida.
—Ya, solo dame hasta año nuevo, por favor…
Tom entró a la habitación y vio algo que le partió el alma en varios pedazos: Bill besaba a Louis; los dos tenían los ojos cerrados, disfrutaban de aquel beso, como los amantes enamorados que eran.
En eso Georg entró haciendo ruido y riendo, afuera de la oficina llovía a cántaros, habían decidido darle la sorpresa a Bill y salir juntos a cenar.
Bill se despegó de Louis, cuando abrió los ojos vio a Tom y se separó de su pareja como si quemara.
—¡Tom! —exclamó. Louis trató de tomarle de la mano, si el hermano de su pareja tenía que enterarse, qué mejor que decirlo ahora que todo se había descubierto, pero Bill no dejaba que le tocase.
Tom no dijo nada, tan solo los miraba analizando cada cosa que veía y oía.
—¡Sorpresa! Los Angeles es genial, las tiendas, la playa, a Demmi le va encantar… — decía Georg sin percatarse en nada de lo que pasaba.
Kaulitz dio la vuelta y se fue, empujó a Georg que le estorbaba el paso para salir, Bill corrió tras de él.
Tom se metió al ascensor. —¡No te me acerques! ¡Ni se te ocurra! —gritó antes de cerrar la puerta, lo último que vio fue la cara de Bill angustiado
Aun así Bill no pudo quedarse tranquilo, tomó el otro ascensor y fue atrás de Tom, Louis también salió de la oficina y lo llamó a gritos pero no hubo respuesta.
Georg le sugirió a Louis que se quedara, que dejara a esos dos resolver sus problemas.
~o0o~
—Tom, para por favor, ¡escúchame!
—¡Aléjate!
—Te lo quería decir pero no hubo tiempo y tu…
—¡¿Qué?, ¿yo que…?! ¡¿Me vas a decir que el hecho de que no me lo dijeras es mi culpa?! —gritó Tom en el estacionamiento, respiraba agitado como si hubiera corrido una maratón; contener la rabia que tenía, el dolor, la indignación, le estaba costando incluso la vida. Había pensado ingenuamente que podía por una vez ser feliz, olvidar el pasado, Bill parecía haber olvidado…, parecía… ¡¿Cómo pudo haberle hecho esto?! Le costaba respirar de tanto dolor.
—No Tom, no es lo que crees, las cosas se dieron así, quería que lo supieras, de verdad...
—¿Y creías que yo lo iba aceptar? ¿Que yo no diría nada…? ¡Oh, genial Bill! ¡Invita a cenar a Louis y hagamos un trio! ¡¿Eso quieres que te diga?!
—¡Por supuesto que no!
—¡Claro que no…! ¡Porque yo me cansé de ser tu sucio secreto…! —cada vez le costaba más tomar aire. —¡Te quiero…! ¡Te quería! ¡¿Cómo pudist…?! —Tom podía ver los labios de Bill moverse, incluso podía oír unas cuantas palabras sueltas a través de un pitido intenso, cosas como "Louis me quiere", "estamos juntos hace mucho tiempo", "lo siento", "tenemos algo…".
Algo, era una palabra tan ambigua, algo…, ¿algo como qué? Podía ser nada pero era "algo", y la palabra se definía sola.
Tom pensaba "lo hice…", "fui yo", "yo lo hice mal…". Tom era el epíteto de la desesperación, quería que Bill se callara, que dejara de martillarle con sus palabras, porque todo lo que dijera, miraba, hacía, le herían. Cerró el puño y sin pensarlo lo dirigió a la cara de la persona que más quería en el mundo.
Y hubo silencio.
Cayó de rodillas tratando de respirar y con lágrimas en los ojos. —Te odio tanto… — susurró derrotado.
~o0o~
Los Angeles, año 2014
Tom fue valiente, lo aguantó todo, pero con una sola condición: que Bill fuera hombre y dejara de ocultar a su pareja.
—No voy a ir por la calle como si fuera una colegiala enamorada.
—¡Es tu pareja, maldita sea! —gritó.
Bill lo hizo.
Tom fue valiente, no dijo nada, no miró atrás, se tragó ese corazón que había olvidado que tenía, ese pedazo de carne que Jörg y Bill le enseñaron que se debía comer crudo.
Tantos sentimientos encontrados, una pena tan pesada y amarga, renunció a todo, a vivir, a sentir, Tom parecía un zombi. Michael estaba preocupado.
Pero es que eran tantas cosas, que incluso ya no aguantaba más ver tan solo reír a Bill. Siempre fue un placer, solo verle y percibir que el mundo y su vida tenían sentido, pero saber que su hermano no reía por él o por algo que él provocaba, lo derrotaba. Bill vivía bien sin él, "debía", le extrañaba tanto, extrañaba verle despertar en las mañanas, discutir por tonterías, verle maquillarse, ayudarle en sus locas ideas, tan solo estar para él…; ya no había nada de eso.
Ahora permanecía lejos, viendo sin mirar, sabiendo sin razonar, aparcando sentimientos para no gritar. En los momentos en los que le obligaba a tomar de la mano a su pareja y verle hacerlo, se formaba un extraño sentimiento de ausencia. Extrañar el calor de esa mano, ser capaz de lo que fuera por ser él el que esté en el lugar de Louis, para ser la mano que Bill abrigaba.
¡¿Cómo se puede extrañar tanto a una persona teniéndole tan cerca?!
Los proyectos se fueron al diablo, renunció a producir el álbum de Tokio Hotel, el álbum de los "Poilomat", todo mandó al mismísimo infierno, no quería nada, no deseaba nada, tan solo desaparecer. Georg volvió a Alemania en medio de una pelea, ya no había nada que despertara a Tom.
Bill se sentía tan mal y culpable, las cosas con Louis tampoco estaban en su mejor forma, sin embargo el lanzamiento de su ropa y el App se dio por lo alto con bombos y platillos; Tom no asistió.
Tom tomó una decisión, debía retomar las riendas de su vida, de lo contrario, sabía, estaba seguro que le encontrarían tirado en una zanja, y si no era por la droga, tal vez sería porque se pegaría un tiro.
No quería volver a ese lugar oscuro en donde lo único que pensaba era en morir, pero estaba a tan solo unos pasos, así que se decidió, se iría a cualquier lugar, arreglaría sus problemas y se iría, desaparecería.
Un día -maldito día de debilidad-, en el que pensaba más que nunca que tenía que coger el coche y buscar algo de coca porque esta vida de mierda le estaba volviendo loco, y para colmo el padre de Andreas le había dado más en qué pensar, Bill le cogió desprevenido, débil y angustiado.
Hicieron el amor de manera brusca y salvaje, a Tom no le importó lastimar, no le importó que Bill gritara, no le importó porque el dolor que provocaba era nada de lo que él venía sintiendo.
Y Bill lo aceptó, incluso él también lo infringió; quererse de manera tan ruda que al terminar, en lugar de sentirse saciados, habían acabado sufriendo, vacíos y sucios.
Tom se fue y dejó una carta:
"No soy bueno para ti, ya lo sabemos, no creo que pueda cambiar jamás lo que siento por ti y creo que tu nunca dejarás de sentir lo que sientes por mí.
Es mejor que vivamos separados lo mejor que podamos, pienso que es la única solución, que al menos te daré la oportunidad de no sentirte culpable de vivir tu vida como deseas; yo necesito eso también Bill, necesito tranquilidad.
No me busques por favor, es lo mejor, sé que no te va a gustar la idea, después de todo sé cuánto me quieres, lo sé Bill, sé que lo haces, y tanto te conozco que sé lo que piensas al leer esta carta. No te culpo por nada, te quiero, más que a mi vida, y si seguimos juntos nada cambiará y ese el principal motivo para irme, uno de los dos tiene que ser el villano, ¿no crees?
No estás solo, tienes a tus amigos, tienes a Louis, tal vez luego encuentres a otra persona, no lo sé, pero si lo haces y continúas tu vida, créeme que yo voy a estar muy contento por ti.
Cuando encuentre un lugar en donde asentarme y cuando esté seguro que no vendrás tras mi rastro, te diré dónde estoy y espero decirte también que soy feliz.
Te quiero tanto, te amo, lo sabes, sé fuerte.
Besos, Tom."
~o0o~
No Regrets - Robbie Williams
Cuéntame una historia
donde todos cambiamos
y vivimos juntos
y no nos separamos
No perdí la razón, fui yo quien la dejo ir
no podía quedarme para que me vierais llorar
no tenías tiempo
así que me escabullí sin hacer ruido
Sin remordimientos, no sirven de nada
sin remordimientos, solo hacen daño
cántame una canción de amor,
escríbeme unas líneas
supongo que es solo un punto de vista
pero dicen que lo estoy haciendo bien
Se que a los de fuera
les parecía que nos llevábamos bien
sentí que las cosas no iban a ir bien
cuando no les gustó mi madre
No quiero odiar pero eso
es todo lo que me has dejado
un regusto amargo y una fantasía
de como habríamos podido vivir
Sin remordimientos, no sirven de nada
sin remordimientos, solo hacen daño
(te hemos estado diciendo que siguieras de pie)
Sé que todavía están hablando
(eres demasiado débil para cargar este peso)
Los demonios en tu cabeza
(devuelve los videos que ya van con retraso)
Si tan solo pudiera dejar de odiarles
(adiós)
y empezar a sentirlo por nosotros
Recuerdo las fotografías (loco)
en las que nos reíamos (tan malas)
teníamos todo el tiempo de nuestras vidas
así que gracias fue una verdadera bendición
Sin remordimientos, no sirven de nada
sin remordimientos, solo hacen daño
cántame una canción de amor, escríbeme unas líneas
supongo que es solo un punto de vista
pero dicen que lo estoy haciendo bien
Cada cosa que quise ser,
cada vez que me alejé
cada vez que me decías que me fuera
solo quería quedarme
cada vez que me mirabas
y cada vez que sonreías
yo me sentía vacío,
me tratabas como a un niño
me encantaba la forma en que nos reíamos
me encantaba la forma en que sonreíamos
A menudo me siento y pienso un rato en ti
luego se me pasa y pienso en algún otro
Supongo que el amor que una vez nos tuvimos
está oficialmente muerto.
Nota de Autor:
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