-Susanna, hija... tú estás mal, deberías de ver a un médico- sostuvo la madre.

-¿un médico? Yo no estoy enferma madre- dijo con gesto de desconcierto- Me siento mejor que nunca aunque, claro la actitud de Harry me enferma, pero de alli lo demás estoy bien, no te preocupes.

-No me refiero a tu condición fisica, pienso que necesitas ayuda, de alguien que te oriente, que te guíe. Eres una mujer joven y muy hermosa, puedes conseguir de nuevo el amor, si tan solo cambiaras tu forma de ser. La ayuda de….un psicólogo…

-¿Estás sugiriéndo que estoy loca?, no necesito la ayuda de nadie y menos de un loquero- dijo molesta – esto es lo que me faltaba…que mi propia madre…que mi propia madre me diga loca.

-No he dicho eso, pero si necesitas que alguien te ayude a ver la realidad de tu vida. Sigues pensando en cosas que ya no existen y te haces daño, porque cuando te das cuenta que todo es irreal, te enfureces y te lastimas más y lo peor aún, que lastimas a los demás….por ejemplo mi nieto, él no tiene la culpa de tus malas acciones. ¿No te das cuenta de tu situación? tu hijo no te importa, dices que ese muchacho,Terry te sigue amando cuando tiene una mujer y un hijo, una vida hecha hace años, Harry te ha sacado de su vida y sigues ilusionando cosas.

-¿Sabes qué? contigo no se puede hablar y será mejor que busque mi habitación. Vamos y revisemos que tal es ésta pocilga.

Recorrieron la Casa que en verdad era muy bonita, no tanto como la mansión Mcgregor, pero Susanna estaba acostumbrada a lo mejor y con Harry por supuesto que no le faltaba nada pues tenía todo lo que quería, lo que quiso siempre, pero tarde o temprano se terminaría la buena vida por sus acciones equivocadas.


Después de haber recibido una llamada, salió sin decir nada. Su encuentro con Harry la puso muy nerviosa, pues cada momento que pasaba con ese guapo hombre se daba cuenta que se estaba enamorando más y más de él. El millonario iba tomando las cosas muy seriamente dando los pasos correctos , en realidad queria algo concreto en su vida pues en poco tiempo podria quedar libre, le habló de matrimonio y obviamente le atemorizó el hecho de que Harry llevaba las cosas demasiado rápido, asi lo pensaba y no es que no quisiera lo mismo. Eran adultos y sobre todo el amor entre ellos era sincero. Por un tiempo su mente se perdió entre sus pensamientos, recordando todo lo que hablaron cuando levantó su rostro al percibir que alguien la observaba a la distancia. Esa mirada le hizo sentirse un tanto azorada.

-¿Karen?- preguntó extrañado señalando el auto. La castaña supo perfectamente que no desistiria de saber. Terry habia visto todo.

-Yo….fui a ver a un amigo que…que….hace tiempo que no sabía nada de él- sus palabras entrecortadas mostraba su nerviosismo.

-¿Amigo? no sabía que tenias un amigo aquí en la Ciudad- dijo Sarcásticamente- Crei que era yo tu único amigo.

-Pues ya ves que si... y deja de ser metiche...vamos que seguramente Robert ha preguntado por nosotros.

-¡Espera!, no tan rápido...Todavía hay tiempo...a ver dime ¿Que hacias con ese tipo?

-¡Terry!, deja de entrometerte en mi vida ¿Quieres?

-Perdón mi Lady, no pensé que eso le molestara…le pido mil disculpas madame- dijo con gesto de realeza- pero solo hago lo que usted hacia conmigo- dijo frunciendo el ceño y su sonrisa era cínica y burlezca ¿te acuerdas?

-¡Deja ya de molestarme!...y vamos que es hora de grabar.

-¿Por qué siento que estás ocultando algo?- dijo en tono exacerbado- no entiendo tanto nerviosismo y tanta molestia si solo he preguntado quien es tu amigo, nada más.

-No oculto nada…yo, solo fui a ver a un amigo….¿Acaso eso es un delito?

-Vamos Karen, tú eres muy mala para mentir. Podrás ser una mujer que rompe los esquemas, pero mentir, no.

-¿Mala para mentir?, si me dices eso entonces soy muy mala actriz, porque debo fingir para actuar, decir cosas irreales… Terry, es decir que, ¿toda mi profesión ha sido nefasta?- Terry captó el tono indignante y fingido.

-No cambies la conversación Karen, no me convences y no soy un tonto. ¿Qué hacias con el Esposo de Susanna?

-Terry ¿por qué siempre todos tienen que pensar lo peor de mí? ¿Por qué? Todo lo que hago me lo critican, no soy una mala persona. "Todo lo que Karen hace es un descaro".

-¡Espera!, Por favor no te alteres, nunca he dicho eso, pero es extraño verte con Harry Mcgregor…a menos que tu amigo...sea amiga y...no me digas que Susanna es ...

-¡Ni lo pienses Terry!...Esa Gusana arrastrada y yo jamás podremos ser amigas. Además yo no traiciono a mis amigos.

-Y ¿entonces?- Karen no supo que contestar, sabia que no podia seguir sosteniendo más su secreto.

-Ya veo que contigo no puedo. No fue buena idea que me trajera en su auto…se lo dije, pero no, como siempre la testarudez de los hombres- ¡Menos mal que has sido tú quien me ha visto!- Comentó cabizbaja- No me imagino que haya sido otra persona e incluso el propio Robert. No sé qué excusas les daría- Terry la escuchaba atento- Harry y yo estamos saliendo hace algún tiempo.

-¿Qué? ¿cómo es eso posible?- está casado Karen. Ese hombre solo quiere jugar contigo y, ¿y Susanna? si se da cuenta, ¿Te has preguntado eso Karen? Susanna hasta puede destruir tu carrera.

-¡Claro que no!...Terry no seas exagerado. Además para tu tranquilidad Harry ya le ha pedido el divorcio a Susanna y pronto estará libre y entonces, solo entonces dejaremos de ocultarnos de los demás.

-¿Divorcio?, eso si que es una sorpresa...No quisiera ver la cara de Susanna cuando se entere.

-Yo prefiero esperar hasta que se haga oficial. Ella tendrá que aguantarse que Harry no la quiere.

-Nunca me imaginé que ustedes...

-Tampoco Terry, te lo juro...no se cómo pasó, pero me enamoré de Harry Mcgregor.

Siendo así no tengo nada que decir...si me meto es porque no me gustaría ver sufrir a mi amiga. Sabes que Candy y yo te apreciamos mucho Karen y no quiero verte llorar por los rincones- rió

-¿Llorar por los rincones? que idiota eres Terry- dijo con aparente enojo dandole un manotazo - pero, gracias por preocuparte por mi, de verdad aunque no deberias...sé cuidarme perfectamente.

-¡No lo dudo!

-¿Puedo contar con tu discreción?

-No hace falta que lo digas….soy un entrometido como tú me has dicho, pero no soy un chismoso.

-Estoy haciendo bien las cosas y no tengo que avergonzarme de nada, pero como comprenderás no podemos exponernos y menos aqui, por Robert, no sé que pudiera pensar de mi.

-Solo te pido que tengas mucho cuidado, por Susanna….de sobra sabes de lo que es capaz.

-¡Lo hare! ¡No te preocupes! y claro que conozco la capacidad de esa mujer, pero no le daré el gusto, porque Harry me ha demostrado que me quiere y si ella se mete conmigo no se lo pondré fácil.


Las calles de Nueva York se inundaron de luces blancas, de colores y de todo los tamaños. Los arreglos empezaban a llenar las tiendas de la Ciudad, la época navideña habia llegado. Las personas que atiborraban los centros comerciales compraban todo lo que a las fiestas decembrinas se referían. Terry había llegado al Times Square y se adentró a uno de los Centros de Comercio del lugar en donde meses atrás había comprado aquella bufanda que Candy había perdido. Pensaba en comprarle una mucho más bonita y elegante, así que echó un vistazo en el lugar y vió la hermosa pieza una que le encantó entre todas. Solicitó a la mujer que atendía le ayudara a preparar su compra para ofrecerla en un presente a su Esposa.

La mujer habia quedado hipnotizada desde que entró por la puerta mostrando su gallardia y su elegancia. Sabia que era el actor famoso de Broadway y con lentitud lo atendia con el afan de contemplarlo- ¡Dichosa mujer la que es su Esposa!- se dijo internamente mientras lo observaba de soslayo- ¡Ese hombre es hermoso y sus ojos, Dios que ojos!.

-Aqui tiene. ¡Esta listo!..¿Hay algo más en que le puedo ayudar?- una mosca errante bien entraría en su boca.

-Muchas gracias Señorita...ha sido usted de gran ayuda, pero eso es todo.

-No ha sido nada...Señor...y cuando guste puede volver.


-¡Candy!, amor…. ¿Dónde estás?

-Señor, la señora está en la recamara del niño preparándolo para la cena.

-Gracias Laura- se disponia a subir, pero no fue necesario pues en ese momento bajaba con con el niño en brazos.

-¡Terry!

-Hola Candy...¿Cómo se ha portado este pequeño diablillo?

-Este pequeño ciclón ha estado muy tranquilo...Te esperabamos para cenar.

-¿Este caballerito nos acompañara?

-Si.

-¡Que elegante y guapo está mi hijo! Es idéntico a su padre. ¿No te parece Candy?- dijo con su acostumbrada arrogancia

-Sí, Señor engreído.

Cenaron a gusto. Luego que Richard se cansara de jugar, su padre lo cargó hasta dormirse en sus brazos y lo llevaron a su habitación, lo acomadaron en su cama y luego de unos minutos salieron. Hacía mucho frio. Candy entró en su recamara. Terry quiso ir un momento a la Terraza, habia sentido el deseo de fumarse un cigarrillo y entrar un poco en calor.

-¡Terry!- el castaño se asustó. Candy no podía dormir y también se dirigió al mismo lugar- Oh, disculpa no sabía que estabas aquí. Pensé que dormías.

-Veo que tú tampoco puedes. En realidad solo vine a...- dijo señalando el cigarro que todavia tenía apagado.

-No, ¿estás fumando?, eso es malo para tu salud Terry.

-Solo será uno... solo uno Candy.

-No Terry...no quiero que formes esa costumbre que te perjudicar tu salud al menos hazlo por Richard.

-¡Esta bien!...Tienes razón- la vió tiritar por el frío por lo que no dudo en abrazarla por la espalda. Se sorprendió por el impulso del joven, pero el calor de su pecho era simplemente su hogar y sus brazos era el mismisimo cielo. Sentía la dureza de los musculos de sus brazos y la calidez en su espalda. Lejos de apartarlo apoyó su cabeza en el pecho de Terry y juntos miraban hacia el horizonte de un cielo estrellado.

-¡Mira Candy!- levantó su cabeza y giró para verle de frente- No es tu cumpleaños ni nada por el estilo, pero tengo esto para ti.

-¿Un regalo?,¿Qué es?

- ábrelo.. espero que te guste.

-Una bufanda…es muy bonita….gracias Terry y... siento mucho haber perdido la que me habias regalado.

-No fue tu culpa amor, bien sabemos donde fue a parar, pero vamos ¡Póntela!, dejame lo hago yo….¡Te miras muy linda!- dijo en tono seductor- Candy tú eres una mujer preciosa.

-Gracias- sus mejillas se tiñeron de un color rosa, sus ojos brillaban en la oscuridad y la luz de la luna se reflejaba en su verde mirada.

- Tus ojos, tus cabellos y tu boca… todo me encanta.

-¡Terry!...yo...- no terminó sus palabras porque sus labios fueron invadidos por la boca masculina. El beso era tan suave como la caricia de una pluma tocando las fibras más finas de su corazón. Los labios de él se movían tan delicadamente sobre los de ella dejando en cada roce un ardor en su cuerpo. Los brazos de ella abrigaban la cintura masculina, mientras que sus dedos largos acariciaban el rostro de Candy y alborotaba sus cabellos.

-¡Candy!- dijo al separarse para respirar-¡Te amo!- sus ojos estaban oscurecidos y todo su ser se encontraba agitado. El beso había sido tan placentero que quería volver a repetirlo y así lo hizo. Ella sentía que volaba tan solo con sus besos. Cada beso le hacia estremecerse y los queria probar otra y otra vez. Esos besos que estaban a punto de enloquecerla. La suavidad de sus labios le hacia sentir una extrema sensibilidad y podia percibir como cada mordida y cada lamida era placentera - ¡Te amo!- dijo entre susurros y repitió de nuevo la acción, no se cansaba de probarla quería fundir como yerra su boca con la de ella. Apretó su cintura y acarició con libertad sus costados, con suavidad y posesión, con amor y pasión, con ternura y arrebato. Los besos de Terry seguían quitándole todo resquicio de cordura y no deseaba que ese momento terminara. Terry le había dicho que la amaba, que era su mundo, su vida, que quería formar la familia soñada, que la deseaba, que era la mujer más linda ante sus ojos, pero aún tenía sus sentimientos encontrados ¿Qué más quería?...No lo sabía. Su corazón le pedía que lo amara y que no pensara en nada más, que se entregara en sus brazos y que se perdiera en su cuerpo. Sus ojos se fijaron en ese azul y con ellos intentaba decirle tantas cosas que no salían de su garganta-¿Pasa algo ?- preguntó cuando ella se apartó.

-Yo, no sé … quisiera decirte que...

-¿Que tienes que decirme Candy?, Amor….solo dilo- tomó el rostro de una forma tan delicada y acarició con sus dedos pulgares las mejillas-No temas en decir lo que sientes - ¡Estas temblando!.

-Sí, pero la bufanda me ayuda bastante- Terry supo que ella deseaba continuar alli con él.

-Si quieres podemos ir a nuestra habitación- susurró y Candy estaba perdida, pero solo quería seguir los dictados de su corazón.

-¡Terry!- musitó. Su deseo por su Esposo estaba a flor de piel y él no podía soportar un dia más, una noche más sin tenerla entre sus brazos, pero quería que fuese ella quien lo deseara, que sintiera lo mismo. Agitada por su invasión dejó caer el candado que pesaba en su corazón y extendió sus brazos alrededor del cuello de Terry sintiéndose relajada recibiendo sus caricias.

-Déjame estar contigo!...por favor- sobrevino otro beso más mientras ella se sujetaba de su cuello- no me niegues el saborearte a placer- besó el cuello blanco y perfumado.

-Yo...También quiero estar contigo Terry. ¡Te amo!.- la escuchó susurrar entre sus besos- su aceptación le excitó en gran manera, sin mediar más la tomó en vilo y la llevó a la habitación matrimonial y el hecho hizo perderla en los recuerdos de la noche de su boda. Terry pensó que quizás se habia arrepentido, pero no quería forzar la situación, no hubieron palabras. De pronto sintío su pequeña fuerza que lo atraía a su delicado cuerpo- sonrió y se dejó seducir.

-¡Has aprendido muy bien!...bella Esposa. Esto me gusta- estaba muy cerca de su rostro

-Bueno, es que...mi Esposo me ha enseñado...y quiero amarte, Terry- los mechones de cabello que caian sobre su frente eran apartados suavemente por su delicadas manos, adoraba esa caricia y abrazaba su pequeña cintura.

- Solo quiero que me ames como tú lo sientes, como tú lo deseas. Dame todo lo que tienes para mí y deja que te haga feliz Candy. No quiero que dejes .

-Terry, pero por favor... nunca, nunca vuelvas a dejarme. No tomes siempre la decisión de irte cuando tengamos un problema amor. Siempre caeremos en los problemas que tengamos como pareja, como familia...estos nunca desaparecerán, pero debemos levantarnos juntos.

-Te lo prometo - dijo tomando su rostro con ambas manos- ¡Mírame!, este tonto que te ama no volverá a hacer esa estupidecez.

- Yo me sentí muy triste y pensé que te había perdido para siempre. Entiendo todo lo que pensaste y como te sentiste, pero...

-Shhhh-¡Tonta! ¿Crees que mi vida tendría sentido si no estás conmigo? nada tendría sentido en mi vida si ustedes no están conmigo. Yo no dejaba de pensar en ti Candy...Yo te amo.

-¡Bésame Terry!- No hubo segunda petición cuando ya probaba de su boca. Tocando cada espacio de su interior y saboreando su saliva. Sus manos actuaban con destreza y la iba despojando poco a poco de sus ropas. Ella hacia lo mismo con las vestimentas de su Esposo hasta yacer completamente desnudos. Le acarició cada parte y estrujo a placer cada espacio de su cuerpo. Su agitación lo envolvia y la llevó al lecho para amarla con ternura y con amor, con toda su pasión guardada. Esa noche fue simplemente maravillosa no podían seguir siendo indiferente a lo que sentían y querían, lo normal entre Esposos que se prometen amor y se entregaban al mismo, ese amor que sería para siempre. La noche fue corta. El amor y la pasión flotaba en el lugar , queria fundirla en su cuerpo para siempre. Hacerla sentir con sus besos y caricias que podía llegar hasta el cielo, con cada palabra y con cada roce de sus dedos, con cada beso de su boca, ¡Que boca!, con su mirada, esa que le daba cuando quería atraparle el suspiro y arrancarle el corazón para meterse en su interior y que solo existiese para ella. Candy comprendía que no habría nadie después de él y Terry sintió la fragilidad en sus brazos, su cuerpo femenino unido al suyo. Era única, era solamente de él.


Días después salió de su casa con la idea de que quería ver a su hijo, pero más que todo era la curiosidad que le carcomia su alma

-Dámaso, ¿me dejas pasar?. Necesito ver a mi hijo.

-Señora Susanna...yo, lo siento mucho, pero tengo que comunicarle al Señor Mcgregor primero.

-¿Por qué?, si es mi hijo. No tengo que pedirle permiso para ver a Henry...solo déjame entrar. Estoy en mi derecho de verlo.

-Discúlpeme Señora, pero yo solo cumplo órdenes y usted no puede entrar sin la autorización del Señor.

-¿Susanna?, ¿que haces aqui?

-¿Me preguntas que hago aqui? Harry, es obvio que vengo a ver a mi hijo...

-¡Escúchame!, aun no se define nada al respecto. Me sorprende tu preocupación repentina por no poder ver a Henry, pero no hay problema, hablaré con mi abogado y sería yo quien te lleve al niño. La próxima semana sale la sentencia de divorcio y quiero que esto se haga bajo ley.

-Lo veré los días que pueda. Yo te diré cuales serán...yo...

- No estas en condiciones de pedir nada, o quieres regirte a lo que un juez diga o lo dejas definitivamente. Te diré algo…por mi encantado verte lejos de mi hijo- ella iba de nuevo con su tonta protesta- Si, mi hijo, ha sido más mío que tuyo. Con gusto nunca permitiría que te le acerques, pero no le puedo negar a mi hijo el que sepa que tiene una madre, pese a todo le enseñaré a quererte, pero si con tu actitud lo lastimas, te juro que te arrepentirás. Aceptas esto o es nada, tú decides verlo los días que el juez dictamine o definitivamente solicito la custodia permanente- dijo con decision.

-Bien, la verdad es que no puedo hacerme cargo de él, pronto tendré que buscar un trabajo y no, no puedo. Lo veré de vez en cuando.

-Muy bien, es tu última palabra. Con eso me confirmas su custodia total y absoluta en mis manos.

-Si

-Viste que no fue difícil convencerte. Tú no quieres a Henry, si así fuere lucharías por él y harías cualquier cosa porque este a tu lado. Tú no te mereces nada Susanna. Creí que estando con tu madre pensarías en ella, en que mire a su nieto.

-¿Por qué no me dejas pasar? Así platicamos un poco más del asunto…prometo no ser necia contigo.

-¡Lo siento!, pero no puedes.

-¿Por qué?

-No tienes nada que hacer dentro de mi Casa. Ya hemos hablado lo que se debía. Cualquier cosa es con mi abogado.

-¿O no será que ya tienes a alguien?...-Harry no dijo nada- Si, claro que rápido, que rápido buscaste mi reemplazo, seguramente esa mujer esta allí dentro, tu amante. Lo sabía…no hay otra razón.

-No voy a responder a tus ofensas y que te quede claro que dejo entrar a quien se me da la gana, tú y yo estamos en espera de una sentencia de divorcio. No tienes ningún derecho a cuestionar mis actos, si tengo o no a alguien es solo mi problema… ¿entiendes?...veo que no has venido por Henry, has venido a husmear mi vida.

-No me importa lo que hagas con tu vida. Me tiene sin cuidado alguno si te revuelcas con quien sea, total como me amaste a mí no creo que puedas volver hacerlo. ¿Recuerdas nuestras noches Harry?- dijo en tono seductor- ¿recuerdas nuestras noches de pasión, nuestros momentos de locura?

-Eso ya fue pasado y ¿Sabes qué? ya lo estoy olvidando, es más ¿De qué noches hablas? Tu misma hiciste que eso se quedara allí, pero no quiero seguir perdiendo el tiempo contigo. ¡Adiós!. Deseo suerte en tu vida.

-¡Grosero!...¿Cómo te atreves a dejarme con la palabra en la boca?

-¡Solo dejame vivir mi vida!


-Terry, me alegra mucho verte feliz Terry, Candy y tú se merecen toda la felicidad, el amor de ustedes es algo que no podia terminar así y menos por una tonteria que no se pudiera resolver.

- Mi amor por ella es mucho más grande Albert. Me siento un hombre feliz y completo.

-Lo sabía Granchester- dijo Archie-. Ustedes no pueden estar separados, uno sin el otro se hundirían en la tristeza.

-Y ¿tú? ¿Qué tal vas en tu matrimonio? ¿Cómo esta Nicole?- pregunto Terry

-…Estamos planeando tener familia. Ha terminado con todo lo referente a su carrera y yo estoy muy bien en mi trabajo.

-Que bien amigo, ya es hora. Deseo que todo les vaya muy bien y a tí tambien Archie. El ser padre es lo mejor del mundo...¡Mirenme! ...Soy un hombre feliz.

-Pues ustedes serán los primeros, bueno no sé si los primeros, porque supongo que Annie se lo contará a Candy….les cuento que de nuevo seré Papá...Annie está embarazada.

-¡Felicitaciones!, Candy se pondrá muy feliz... imaginate será tía otra vez- comento el actor- ellas son muy amigas y se quieren mucho.

-Sí, ella es asi desde que la conozco...una buena y gran amiga.

-¿Cómo la conociste?

-Bueno Creo que Candy tenía 15 o 16 años en casa de Neal, desde entonces estuve cerca de ella y ayudarle en lo que pudiera. Candy estaba sola. Tiempo despues viajé a Londres a estudiar y Candy entonces ya trabajaba en el hospital. Me fuí tranquilo sabiendo que estaría bien. Me sorprendió cuando la vi en Londres, Annie estudiaba en la misma universidad que yo y casualmente volví a ver a Candy por medio de ella. Candy es como si fuera una hermana para mí y sé todo lo que ha sufrido en esta vida, pero también he sido testigo de la manera cómo lo ha enfrentado, siempre sonriéndo y dando animos a todos.

-Dímelo a mi...me ayudó mucho y si no es por ella, quizás no estaría aquí con ustedes. Solo ella pudo hacer que viera que había una salida para mí y aunque estaban mis padres, no me sentía con el suficiente aliciente para seguir adelante, pero llego ella y cuando la conocí cambió totalmente mi vida.

-Ella es especial Terry, nunca pierdas su amor, es una mujer estupenda y te ama, ella te ama...nunca había visto a Candy tan enamorada como ahora...ni siquiera por Anthony vi ese amor tan fuerte que siente por tí.

-Entonces, tú conociste al muchacho del que Candy se enamoró.

-Sí, sí lo conocí...de hecho Anthony…..era mi primo.

-¿Cómo?- preguntaron ambos dando un brinco- ¿Por qué nunca nos los dijiste?

-La verdad que no lo ví necesario. Además si Candy nunca les ha hablado del parentesco con mi difunto primo, es porque quizas ella solo quiera olvidar todo.

-¡Seguramente no lo ha olvidado!

-Puede que nunca lo olvide, recuerda que fue su primer amor y aunque eran muy jovenes, cultivaron una bonita amistad, pero no te pongas celoso Terry y deja que Candy guarde el recuerdo de Anthony en su corazón.

-Es que no son celos Archie, sería un idiota sentir celos de alguien que no está en este mundo, es solo que no quiero que sufra por ese recuerdo.

-Eliza por un buen tiempo la acusó de ser la responsable de su muerte por el hecho de que ese dia casualmente iba a buscarla, luego de que mis tios aceptaran un matrimonio entre ellos, Candy así lo sintió, pero no, ese accidente ...son cosas que suceden y que no se pueden evitar...el destino que nos toca vivir. Puedo apostarte que ella no sufre más por su muerte. Sabe que no volverá nunca más... tu amor le ha ayudado a soportarlo y ahora es inmensamente feliz.

-Archie, entonces...tú también eres pariente de ese imbécil de Neal Leagan.

-Por desgracia sí y te confieso que no me agradan y no deseo tener ningún contacto con ellos. Candy nunca me comentó de lo que Neal había pretendido hacerle...Maldito asqueroso...de enterarme te juro que le habría dado una paliza que recordara toda su vida.

-Sí que esa gente es de cuidados. Candy no te dijo nada por la misma razón que no me lo dijo a mí.

-Sí, siempre pensó en nosotros. Para mí es como si ellos no existieran. Hace muchos años que no los he vuelto a ver y no lo deseo nunca. Gracias a Dios que viven muy lejos de nosotros.

-El idiota de Neal ¿sigue en la Ciudad?- pregunto Albert.

-No lo sé, pero te juro que si se acerca de nuevo a ella, esta vez sí acabo con él. No permitiré siquiera le ponga un solo dedo- comentó aprentando sus puños con fuerza.


-¡El dinero lo puede todo!- dijo con efusividad al escuchar la sentencia de su divorcio por informe de su abogado el Señor Courtney.

-Señor Mcgregor…listo. Es usted un hombre libre -El millonario no se detuvo e inmediatamente llamó asu novia para darle la noticia de su divorcio, quería verla y celebrar junto a ella su dicha.

-¡Harry!, cariño, me alegro mucho por ti, pero no te parece que podemos esperarar, dejar pasar un tiempo más.

-¿Más tiempo?, pero ¡no te entiendo Karen!, o es que ¿acaso te has arrepentido de estar conmigo?

- Sabes que no es así. Al igual que tu deseo que todos sepan que nos amamos, pero por ahora no podemos, al menos yo no puedo…. ¿qué dirá el Señor Robert cuando se entere que yo estoy saliendo con el ex de su ahijada? Y ni pensar lo que dirán los demás. Seguramente me culparan de la separación de ustedes.

-Pero sabemos que no es así amor. Lo mio con Susanna hacía mucho tiempo que no funcionaba y si volví con ella fue por mi hijo, por darle una estabilidad a Henry.

-Eso lo sabemos tú y yo y bueno…quisiera que esto lo manejaramos con cuidado. Terry Granchester se ha dado cuenta de lo nuestro.

-¿Terence Granchester?

-sí, mi compañero de actuación

-Se quién es Terence Granchester y no me refiero a su desempeño como actor.

-¿Qué quieres decir?

-Sé por propia boca de Susanna que fueron novios y que lo quiso mucho...no dudo que ahora sea su obsesión, pero para su decepción está casado con una bella mujer que le ha dado un hijo. Ella no me interesa...Karen, eres tú quien está en mi vida y te quiero y no deseo perderte.

-¡No vas a perderme Harry!, pero no te preocupes por Terry es un buen amigo y muy discreto, pero asi como nos vió él, pudo haber sido otra persona de la Compañía.

-Y entonces, que vamos a hacer, ahora que estoy libre no tengo por qué ocultarme.

-Solo dame un mes Harry...solo un mes...quizás no sea suficiente para pensar que puedes rehacer tu vida, pero...

-Mañana enviaré un anuncio y se publique en los medios, así todos sabrán que Harry Mcgregor es un hombre libre…yo hablaré con Robert y le explicare la situación.

-No Harry, no es necesario, esperemos un mes y luego de eso las cosas deben surgir con naturalidad.

-Nos seguiremos viendo, ¿cierto?... como hasta ahora.

-Sí. Por supuesto, pero con discreción….por favor.


-¡Mira niño!, será mejor que pagues o te daremos una paliza que te mandaremos directo al hospital, si es que sobrevives.

-Les prometo que les pagaré...se los prometo, pero déjenme hacer una última apuesta. Hoy si tendré suerte.

-¡Fuera de aquí!, mientras no pagues no podrás entrar más a este lugar, así que vete de una vez o te sacamos a patadas. Ve a buscar el dinero que nos debes – Un par de hombres muy altos lo sacaron a empujones y golpes, se había terminado el poco dinero que el Padre le había enviado, confiando que al acabársele regresaría pronto y tomara las riendas de los negocios, sin embargo todo esa plata había parado en ese lugar. Lo había perdido todo en juegos, vicios y mujeres.

Un mes atrás Eliza había contraído matrimonio con un hombre que le llevaba más de 10 años. Era obvio que la madre habia hecho todo lo imposible porque se celebrara la boda lo mas pronto posible. Su hermano no estaba de acuerdo y ni siquiera estuvo presente el día de la "boda relámpago", pero no se inmiscuiría en los asuntos de su hermana era su vida, era su problema- pensó- su padre aunque dudoso del matrimonio puso su punto de vista, pero al final no hizo nada, pues la muchacha era mayor de edad y aparentemente estaba feliz, porque el viudo era de muchísimo dinero. En principio la pelirroja miraba con desgano la posible alianza, no terminaba de aceptar del todo la idea de casarse con ese "anciano" como ella le llamaba, pero no quería ser una solterona como siempre se lo recalcaba su madre.

Inicio Flash Back

-Al menos tú encausa tu vida, porque con Neal no veo ningún futuro en hacerse cargo de las empresas y menos de hacer una familia. Marcus Ellison es una muy buena oportunidad, pero es tu decisión, no quiero que luego le digas a tu padre que te he presionado- dijo retóricamente -solo te recuerdo que cuando los años caigan sobre ti, serás una solterona y nadie querrá casarse contigo.

-¿No te parece que estás exagerando Mamá?

-Claro que no. Además piensa, Ellison tiene mucho dinero que tendrías a manos llenas. Si no es Marcus, entonces busca a un hombre Joven de buena posición, Tienes 32 años y no conozco a nadie que te pretenda… ¡piénsalo hija!, es necesario que tengas tu propia fortuna aunada a la que te dejara tu padre.

-En realidad ¿qué puedo perder?, solo ganaría muchísimo dinero- dijo con los ojos brillantes y llenos de ambición- No es del todo viejo, 40 y tantos años no es mucho, es elegante y puede que me enamore de él algun dia.

Luego de la boda viajarían a Italia. Suponía que soportar a ese viejo no era nada comparado con lo que obtendría.

Fin Flash Back


Observó el reloj de la pared eran las 11 de la mañana y su cabeza era torbellino que daba vueltas y vueltas producto de la resaca y la juerga de la noche anterior. Su boca estaba seca y sedienta por tomar una copa más. Un escalofrío recorrió su cuerpo y en su estómago se revolvía el alcohol con lo poco que había ingerido. Las ganas de vomitar le sobrevinieron y se levantó de inmediato para ir a la ducha aprovechando su mejoría se dio un baño y nuevamente salió a la calle, no se resignaba a haber perdido de una sola vez el dinero que le había enviado su Padre. El frio era muy intenso y calaba hasta los huesos.

-¿Trajiste el dinero?, si no lo tienes no puedes entrar, creí que ya lo habías entendido- dijo el hombre que fungía como administrador, era un terror ver esa cara de mafioso que fumaba su sexto puro del día y un gran bigote poco agradable que lo que provocaba era asco. Al hablarle al moreno mostró sus dientes amarillos y maltrechos, su aliento expelía el hedor putrefacto combinado con el del tabaco.

-No lo tengo, no ahora, pero prometo que lo conseguiré. Dejame entrar quizás pueda ganar y pueda adelantarte algo. Estoy seguro que la suerte esta vez estará de mi lado.

-¿Qué te piensas que es esto? ¿Una tienda de apartados? ... ¡Fuera de aquí!- dijo tirándolo al piso- y no te aparezcas sin el dinero….tienes hasta mañana de lo contrario ya sabes lo que sucederá contigo.

-No me amenaces…no es necesario, siempre he cumplido y esta no será la excepción.

-Entonces haz lo que tienes que hacer y no me quites más el tiempo…. ¡Estas advertido!


El comercio con sus ofertas, las tiendas con sus adornos multicolores, gente comprando sus regalos y sus adornos para el arreglo en sus casas y en sus árboles de navidad. Era una época maravillosa y a ambas les traían viejos y lindos recuerdos. Karen le recordaba a su Tío cuando acostumbraba a pasar esa época en su compañía. Luego de su reconciliación las cosas transcurrian muy bien, su sonrisa brillaba y su rostro denotaba felicidad. De pronto Karen se detuvo en un escaparate donde se podían observar unas finas corbatas y recordó que Harry que las usaba muy a menudo. Candy la vió con curiosidad.

-Son muy bonitas. ¿Piensas comprar alguna?- pregunto la Rubia - oh, disculpa creo que no debí ser muy indiscreta- dijo al percibir que Karen no respondió

-Oh, no ...descuida- suspiró hondamente- debo contarte algo. Tengo novio.

-¿De verdad? me alegro mucho Karen. Que maravilloso.

-Es un hombre muy especial y lo amo con todo mi corazón- el brillo que ahora se vislumbraba en el rostro de Karen era simplemente maravillosa- Terry lo sabe y le he pedido que no lo comente con nadie y por favor te pido lo mismo a tí.

-¿Por qué Karen?...no entiendo...¿Quién es él?-¡Ay Karen! me estas asustando…

-El ex de Susanna….Harry Mcgregor.

-¿Qué?... ¡no lo puedo creer! Oh, Dios santo... Vaya, ¿Quién lo diría?, el exmarido de Susanna está saliendo contigo…imagínate con lo bien que le caes.

-Sí, pero me tiene sin cuidado caerle mucho peor.

-Supe de su divorcio por los periódicos y no descarto que vuelva a molestarnos, ahora que sepa lo de ustedes, no quiero ni pensar que hará.

-Ojala y nos deje de molestar, porque te juro que la pongo en su lugar de una vez, sino lo ha hecho hasta ahora es porque no te imaginas lo que tengo que hacer para no ser reconocida…- la Rubia asintió- bufanda, lentes y sombrero, maquillaje recargado, en fin.

Media hora después terminaron de hacer sus compras y siguieron charlando entre otras cosas mientras la Rubia conducía de regreso.


Neal seguía sin conseguir el dinero que debía. No tenía ni un solo dólar en su bolsillo y estaba por pedirle a su padre ayuda. Se estaba hundiendo poco a poco y no encontraba como salir de sus deudas de juego y sus vicios que le consumian fuerzas y recursos. Lo único que ahora poseía era ese departamento que obviamente lo obtuvo con el dinero de su padre y por un momento pensó en venderlo, pero el tiempo jugaba en su contra todo eso implicaría regresar con sus padres, cosa que no haría. Se encontraba entre la espada y la pared, sabía que esos tipos eran de armas tomar. Volvería a Miami lo decidió en esos momentos. Arregló su maleta para tomar un autobús. Su reloj, uno muy caro habia sido arrebatado hasta que consiguiera todo el dinero y quizás se lo devolvieran.

Salió a toda prisa del apartamento. Estaba nervioso y sus piernas les temblaban. Caminaba sin mirar atrás- pensó- ¡Hasta qué punto he llegado!. Siguió dos calles más cuando fue interceptado por un auto. Se quedó pasmado y frio, los hombres que salían del vehículo no los conocía, pero sabía de qué se trataba.

-¿Se puede saber donde vas?...¿Dónde está el dinero?

-Yo….yo…iré a conseguirlo a Miami.

-Y ¿Piensas que vamos a creerte que volverás?….Estás huyendo y no lo vamos a permitir.

-Les prometo que regresare con el dinero, pero por favor permítanme que viaje y le pida el dinero a mis padres, ellos no dudarán.

-Ay, niñito….-dijo el más alto, de rostro áspero y de lentes oscuros que con el reflejo del sol podía apreciarse la maldad en su mirada- tú no sabes con quien te has metido.

-¿No lo sabes?- dijo el otro con cierta reticencia. Ambos se miraron en un gesto de burla siniestra que provocaba miedo.

-No sé de qué me hablan.

-De que le debes a Collins.

-No se quien es Collins

-Pues debiste saberlo. Collins es un hombre muy peligroso que odia cuando no cumplen, sobre todo cuando de dinero se trata. Collins es un mafioso del Norte que se estableció en New York hace muchos años, es el dueño del Casino.

-¿Mafioso?

-Sube al auto que daremos un paseo.

-No, créanme que les digo la verdad. Les aseguro que el dinero lo traerá pronto- Lo tomaron de la solapa de su chaqueta y lo empujaron al interior del auto-¡Suéltenme! Ustedes están cometiendo un delito. ¡No pueden secuestrarme!, no pueden hacerme esto.

-Debemos cumplir con lo que el jefe nos manda. Es dinero en juego y si no eres tú, el jefe nos lo cobrará a nosotros.

-¿Qué harán conmigo?...no por favor no...¡no me maten!. A ustedes también puedo darles algo de dinero si me ayudan a escapar… ¿Cómo pretende que le pague si me hace esto?

-¡Cállate! Al jefe lo menos que le importa es el dinero, lo que no soporta es a los niñitos como tú... sabía que huirías y no iba a permitir que te burles de él- siguió jugando con el arma en la sien del moreno y El frio del objeto le llegó hasta sus venas. Temió lo peor. Además, ahora sabes mucho.

-¡No diré nada!, se los juro, pero por favor no me maten...

-Debiste pensarlo antes...deberle a Collins es deberle al mismisimo Diablo

-...¿Dónde me llevan?- su rostro se tornó sombrío y asustado al ver por la ventana el lugar desconocido

-A tu paseo inolvidable ja ja ja

-Ni sabrás si será o no inolvidable- Neal no pudo contra los hombres. El tipo que llevaba al lado le seguía apuntando y el conductor lo veía con burla por el retrovisor-¡Lo sentimos mucho!, pero trabajo es trabajo….y el nuestro es desaparecerte de cualquier manera.

Condujeron hasta un lugar alejado y sombrío. Lo bajaron del auto y empezaron a golpearlo con fuerza, hasta hacerlo desfallecer. Neal contra dos hombres fornidos y armados, no podía esperar nada más que morir. Se divertían escupiendo en su cara, pateando sus costados y cada minuto sentía más cerca la muerte. Sintío mucho más frio y a su mente vino el recuerdo de sus Padres, no sabía si los volvería a ver. El mismo tipo que anteriormente manipulaba el arma en su sien tenía un puñal y no dudo en usarla. Aunque la pistola era más rápida y suficiente para terminar con su vida. Una estocada en el costado derecho le hizo doblar sus rodillas y apretar con fuerza el orificio por donde el objeto entró. Su respiración era lenta y todo se volvióoscuro. Todo habia terminado. 10 minutos sin parar fue para Neal horas en los que los tipos lo agredían sin piedad. Cada gesto de dolor en su rostro les arrancaba carcajadas cínicas llenas de maldad.

-¿Le vas a disparar? Creo que no es necesario…aquí morirá desangrado, seria mucha suerte que alguien pase, pero si le disparas alguien podría escuchar y…y no hay salida si no a la calle principal.

-Tienes razón con eso será suficiente- dijo dudoso viendo fijamente al hombre tirado en el piso -Una muerte lenta y dolorosa. La agonía perfecta- rieron cinismo y luego se marcharon antes que alguien pudiera verlos. Se habían deshecho de él tal como el jefe se los ordenó.- Ese tipo no pagará, pues entonces…"que pague con su vida" "nadie se burla de mi".

A lo lejos escuchaba sonidos de autos, quizás le habia parecido por su afán de que alguien pudiera ayudarle. No supo del tiempo o si ya no existia, su dolor era insoportable y le cercenaba su respiración, su cuerpo ya no lo sentía y poco a poco fue cerrando sus ojos hasta caer en la inconciencia.

continuará...


Gracias a todas por sus comentarios.

Buenos y malos todos son valiosos para mi.

** Espero que les guste el capitulo.