:3 hi! otro capi mas y cada vez esta mas raro, incluso para mi xD
comenten por fis!
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21. Leyenda
La rata chilló y olisqueó el aire enrarecido. Movió su cola y saltó por las piernas del prisionero hasta llegar a su pecho. Movió su nariz, y rozó despreocupada su barbilla. El reo se quejó en sueños e intentó alejarla con una mano dormida, pero fue detenida por un abrazo metálico y brillante. Abrió sus ojos azules con brusquedad y encontró los ojos rojizos del roedor.
-¡Ahhhhhhhhh! (Gritó asustado)
El preso intentó moverse pero sólo podía mover el tronco, incomodando a la rata. Esta saltó y, desde el suelo, le dirigió una mirada burlona. Él la alcanzó con una patada y la rata se fue aterrorizada en un agujero de la pared. Luego, se quedó quieto por un par de minutos, intentando pensar.
Pero la quietud y razonar no era algo que hiciera comúnmente, por lo que intentó mover sus brazos. Sólo podía moverlos un poco más arriba del suelo. Buscó lo que los detenía y encontró unas cadenas que emergían del suelo. Maldijo por lo bajo y se apoyó en la pared, intentando pensar de nuevo.
Al menos estaba libre...
Una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios.
Sí, ella estaba donde tuvo que haber estado siempre, en libertad.
Rememoró el baile y la forma que se encontró en medio de esta con sus ojos de luna, la forma en que lo motivó a bailar, y el hechizo mágico que abordó todo su cuerpo y su mente, que sólo estaban ellos dos danzando, nadie más, que eran los únicos que compartían el ir y venir de las notas de cada canción, de cada paso, de cada sonrisa, latido, mirada, cuerpos, almas...
¿Desde cuándo era tan cursi?
Rió fuertemente. ¿Desde cuándo que lo era? En su vida sólo había espadas y peleas, unas cuantas maldiciones y muchas vendas y heridas de muerte. Ahora que se oía pensar esas cosas, poco más que era otro Naruto el que estaba encadenado y no el que era hace unas cuantas horas, antes del baile.
La rata que había huído. asomó su cabeza por el agujero y le vio con verdadero desprecio.
-¡Eh, eh! Disculpa (Dijo el rubio) ¿Amigos?
El roedor se fue otra vez, provocando otra carcajada en aquella celda.
¿Quién hubiera pensado que alguién en sus condiciones se pudiese sentir tan feliz como él? Algo totalmente extravagante si tu cabeza corre peligro. Sin embargo, ese miedo a la horca se le había borrado de su alma de la misma forma como el agua limpia las manchas. Ya no le importaba si le azotaban, si le juzgaran, si le discriminaban o si le mataran, ya no le importaba porque ella estaba libre.
Suspiró y se acomodó en el frío suelo. De tantas cosas que había visto en sus veinte años no había nada que se pudiese comparar con lo que le sucedió en aquel baile perdido en sus ojos de luna y en el sabor de sus labios. Sí... en el sabor de sus labios.
Enrojeció y otra vez rió, nervioso. Se pasó la mano por la cabeza y ordenó sus ideas con cada golpecito, como si pudiese disipar la extraña sensación de su cuerpo. Era la primera que besaba y aunque no se lo había puesto pensar, era por así decirlo, su primera mujer. Claro, sus amigos y conocidos habían llegado a mucho más, dejando a muchas mujeres encintas sin compromiso alguno, pero a él nunca le había importado eso. Tenía su cabeza en que el rey dejara su idea burda de expansión que tener relaciones con la primera mujer que hubiese visto. Muchos lo habían llamado poco hombre por eso, pero no quería utilizar a nadie para demostrar su hombría, más aún cuando era muy tímido para cortejar.
Tenía amigas, cierto, pero eran eso, amigas. Nunca las había visto con otros ojos que no fueran los de bromear un poco y pasar un rato agradable hablando las cosas del pueblo. Ten-ten era una de ellas y la conoció en el cuartel, disfrazada de hombre. Al principio no se había dado cuenta y la trataba como los otros hombres. Aunque esta se mantenía callada y reía de vez en cuando, Naruto se había convencido de que este sumiso soldado se hiciese más sociable con todos. Pasaba horas enteras hablándole e invitándole a algún bar a tomar cerveza o algo así, pero esta se lo negaba con pocas palabras. Un día se hartó y le quitó el casco que siempre llevaba. Ten-ten sólo pudo responder golpeándolo en el vientre y quitándole el casco de las manos, huyendo luego y no volviendo más al cuartel. Naruto, desconcertado, había tenido la impresión de el rostro del soldado sumiso era muy femenino para ser masculino, pero no tuvo una certeza clara. Como ya no aparecía, se olvidó pronto de él. Pasó el tiempo y, en una de sus campañas, la vio de nuevo vestida de armadura en una armería. De todos, él fue el único quien la reconoció y se separó del resto para saludarle. La chica lo reconoció de inmediato y huyó a penas lo vio. Sorprendido, el rubio la siguió y la agarró el brazo en plena carrera. El impulso la hizo caer y el casco se desprendió de su cabeza. Ten-ten se tapó rápidamente su cara con los brazos e intentó levantarse, pero se había doblado el pie con la caída brusca.
- "¡Oye! (Le había dicho el rubio) ¿Qué te sucede? Corrías como si fuera un monstruo"
Intentó acercarse pero ella lo alejó con un brazo.
- "¡No me toques!" (Le gritó la de los ojos caoba con una voz masculina fingida)
Naruto intentó acercarse pero ella lo detuvo de nuevo.
- "¡Déjame en paz! (Continuó) ¡Déjame tranquila!"
Ante esta última palabra, se le quebró la voz y se cubrió la boca con las manos, dejando a la vista el resto de su cara.
- "!Hey, Naruto! ¿Hasta que por fin estás con una mujer?
Los gritos de los demás soldados los desconcertaron. Naruto cogió el casco y se lo puso de nuevo en la cabeza. Para cuando Ten-ten pudo reaccionar, estaba rodeada de soldados.
- "¿Qué has estado bebiendo, Lande? (Dijo nervioso Naruto) Ahora dices tonterías ¿Ves alguna mujer?"
El soldado que había gritado buscó minuciosamente con la vista a una mujer, pero halló a ninguna.
- "Yo... (Dijo) Debí haber bebido demasiado"
Diciendo esto, se fue con el resto de los soldados.
-"Uff... Casi te descubren"
Naruto le sonrió y luego se fue con la tropa, preocupándose que nadie comentara lo que había pasado hace unos momentos.
Para cuando se volvieron a ver, estaba en Konoha, paseando por sus calles llenas de personas apuradas. Unas señoras hablaron de una nueva tienda de sastre que hacía los mejores vestidos del país del Fuego estando al frente de esta. Naruto espero a que se fueran y curioso, entró a la tienda. La habitación estaba llena de telas y mesas con tijeras y otros útiles. En el interior, había unos maniquíes y una mujer midiendo sus telas sobre estos. Con el ruido de la puerta al cerrarse, Ten-ten volteó y reconoció de inmediato a quien había entrado. Dejó su tarea y se plantó enfrente del rubio, dejando sus manos en jarra, diciendo:
- "Gracias a ti, casi me descubren y me mandan a la hoguera por querer aprender a luchar como los hombres. Casi me costó la vida por tu insistencia de verme el rostro y, aún así, fuiste lo suficientemente hombre como para no delatarme y eso te lo agradezco."
Desde entonces fueron grandes amigos.
Y recordar eso le hizo reír de nuevo.
Pero con ella era distinto... Desde que la encerró en lo que ahora él estaba encerrado habían cambiado muchas cosas. Pensó en la posibilidad de tener algo más con ella, algo más que ese beso, a pesar que de que también existía la posibilidad de que nunca se volviesen a ver de nuevo. Tan difícil le había tocado la vida que ahora le quería arrebatar alguna esperanza de volver a ver esos ojos de luna que le obsesionaban.
Si tan sólo fuese distinto...
Él un joven un noble y ella una bella señorita ¿qué mejor que eso?. Un encuentro inesperado y unas palabras improvisadas. Él la buscaría y la cortejaría y ella veía si lo aceptaría o no. Si era que sí, se casarían y formarían una familia, y si era no, la dejaría tranquila.
En cambio él se hallaba encadenado y ella muy lejos. Él podría morir y ella no volver. Quizás, todo se acabaría en ese beso y nada más seguiría después de que ella cruzara esa puerta, que él la viese derramar unas lágrimas y que lo abrazase desconsoladamente. Sabía que no había vuelta atrás, y el sólo recordar le hería muchísimo más que las cadenas y rejas que lo aprisionaban.
Unos pasos le interrumpieron sus pensamientos. Esperó y ante su puerta se hallaba la persona que menos quería ver.
- ¿Vienes a vengarte de mí, Shino?
El nombrado hizo un chirrido al negar con la cabeza.
- Vengo a preguntarte algo (Contestó Shino). Esa Hyuuga...
- !Cállate! (Le interrumpió Naruto) !Tú sabes nada de ella!
Respiraba airado. Si no fuera porque las cadenas lo detenían, le iba plantar su puño en la armadura.
Pero Shino rió para sí, le causaba gracia la reacción del rubio.
- Veo que te han hechizado sus ojos ¿no? (Dijo él). Aquella gente son divinidades para nosotros... Aún no sé cómo pudiste tener la suerte de haberla encontrado y, a juzgar por tu enfado, tener algo más que unas simples palabras
El rubio agitó sus amarras.
-Tranquilo... (Continuó) No tienes por qué enfadarte
Y como si su última frase haya sido una orden, un extraño insecto de cuerpo largo y de boca dentada como las sanguijuelas se deslizó de su armadura y recorrió el suelo, acercándose al prisionero. Naruto pateó e intentó alejarla, pero el bicho se aferró de su pie y siguió subiendo por su pierna. En vano trataba de quitársela con las manos pues se aferraba con mucha fuerza a su abdomen. Llegó a su cuello y se detuvo allí, mostrando sus dientes amenazadoramente.
Naruto tragó saliva.
- Eres un...
- ¿Ves? (Lo detuvo Shino) Es mejor que me escuches
Entró en la celda y se quedó plantado en el umbral, atrapando la luz del lugar.
- Sir Naruto... (Dijo) Quizás nunca supiste a quién llevabas en tus brazos y tenías a cada momento en tus pensamientos. Una mujer ¿no?, es lo más lógico que pudiste haber pensando. Pero, ¿nunca pensaste que una mujer como ella era extraño que hubiese aparecido en tus dominios?
- ¡Fue por el rey y sus ideas de conquista! ¡Que le quitó su familia y...!
Calló, el insecto acercó más sus colmillos, rozando su piel.
- Esos seres hace mucho tiempo que nos abandonaron, Naruto. No son como nosotros y su naturaleza es más profunda y bella. La luna los tomó bajo su protección y en las noches de antaño celebraban su felicidad en nombre de ella...
"Hace mucho tiempo que murió su recuerdo en Konoha, pero familias como la mía han pasado sus leyendas de generación en generación y yo, como nuevo cabeza, llevo la herencia de esas historias. Aparte de aquella Hyuuga, no podría darte más pruebas de su existencia, mas aún cuando tú la has podido conocer más que yo (Naruto giró su cabeza y escuchó mirando las baldosas mohecidas). Pero, aún así, sólo has podido contemplar sólo un destello de su verdadera luz, ese misterio que encierran en sus ojos..."
"Cuentan que en los principios de los tiempos, cuando los hombres estábamos tragados por la oscuridad, ellos trajeron su luz e iluminaron todos los rincones ocultos de nuestras almas. Nos ayudaron a crear hogares con nuestras manos y valorar los alimentos de la tierra, a creer en la vida que cuidamos y adorar el pasado que dejamos. Pero, como todo momento del tiempo, se marcharon. Nadie supo porqué, pero algunos que vieron su partir, interpretaron que nosotros mismos éramos los causantes, al ver a uno de ellos ensangrentado y moribundo siendo enterrado en un árbol de blancas flores. Con su entierro, se vio la primera muerte de estos seres inmortales y el árbol testigo, adoptó la sangre derramada de uno de ellos."
"Quienes vieron el entierro, fue tal su desconcierto que decidieron seguirles. Sólo uno se quedó con nosotros, un hombre que en sus ojos carmesí se podía ver el dolor de aquellos seres. Contó su historia y muchos le creyeron, tomándolo como rey. Pero otros no y en la redensilla que se formó, nació lo que hoy es Konoha. Los acontecimientos que sucedieron después se han borrado todo vestigio de su existencia, siendo parte de la Era Oscura de nuestra aldea."
-¡¿Y qué tiene ver eso con Hinata? ¡Ella no nació aquí, es de los pueblos rebeldes! ¡Abandonada luego de que su pueblo fuese arrasado! No la conoces ¡no sabes quién es! ¡No sabes cuánto ha sufrido y aún así la llamas monstruo!
- ¿Sabes qué edad tiene? (Los gritos del rubio se congelaron en garganta) ¿Has visto en otro lugar sus ojos?, ¿Por qué en Konoha se han inventado leyendas sobre ellos...? Hay tantas cosas que se mantienen ocultas y tú lo has descubierto. Pudo haber sido casualidad ó fue obra del destino, lo que sí es claro es que ya no puedes hacer nada si no ves otra vez el brillo de sus ojos de luna ¿no?. Te enloquecen, te desconciertan, no sabes que sucede cuando los ves, cuando miras el misterio de su raza. Esto mismo de sacrificarte por ella ¿Lo hubieras hecho por otro? La forma en que me encerraste y de no asesinarme, demuestra tu nobleza, pero la forma en que la defendiste sin importarte que te matase, me deja en claro que tú eres el único merecedor de haberla hallado. Te respeto, Naruto
Los ecos de sus palabras golpeaban limpiamente en los confines de su mente. Sólo le quedaba preguntar una cosa:
- Dijiste Hyuuga, ¿Es un aquelarre o algo así?
- No, (Contestó Shino) sólo es parte de una de las ramas más importantes de elfos, la que ve más allá que los ojos mortales ven
- ¿Elfos?
Y en sus ojos azules apareció un brillo de descubrimiento. Hacía mucho que había oído de esos seres en cuentos de niños.
- ¿A qué te refieres con "elfos"? ¡Esos seres no existen, sólo eran personajes de cuentos infantiles!
Shino suspiró y movió lentamente la cabeza.
- No entiendes nada... Lo más probable es que sea lo mejor. Lo único que espero es que seas capaz de entender los caprichos del Destino y de no enamorarte de ella
-Ya es demasiado tarde
Y Naruto sostuvo la mirada de Shino con valentía, sin importarle que el bicho que estaba en su cuello le hincase los dientes y succionase su sangre.
- Y no me arrepiento de ello, si es Destino o no; si es bestia, humana o lo que sea, no me importa con tal de que sea ella y nada más. Que sea Hinata y nadie más que Hinata pues a esa mujer es la que yo amo y la defenderé con mi vida si fuese necesario
Shino sonrió para sí y con un movimiento de su mano, el insecto se esfumó en otros más pequeños que se fueron a su armadura.
- Sí, eras el único que podías hallarlos y espero que seas capaz de llevar lo que tienes en tu interior
Diciendo esto se marchó, dejando a Naruto semiconsciente en las penumbras del veneno de ese extraño insecto.
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- Vamos señorita, despierte
Lamió su rostro e intentó despertarla con pequeños ladridos en su oído. La durmiente abrió poco a poco sus ojos de luna y se sentó en su piernas, refregándose un ojo.
- Ya queda poco
Hinata miró al perro que le hablaba y salió del árbol por curiosidad. Este la siguió y a unos cuantos metros apareció un hombre montado en una yegua. Atado a la montura de esta, se hallaba otro caballo de nevado pelaje.
-¡¿Pakkun?
El perro ladró fuertemente.
- ¿Hey? Allí estás
Dirigió sus caballos en donde estaban los ladridos. Para cuando llegó, el perro saltó hasta su regazo y se quedó allí mientras el jinete le acariciaba la panza.
- Me has hecho buscarte harto, Pakkun
Pakkun levantó sus orejas y miró detenidamente a Hinata.
- Ayúdale, Kakashi (Dijo el perro). Le debo mi vida
Kakashi dirigió su vista en donde lo hacía su can y sonrió con sus ojos.
- Bueno (Contestó), para eso traigo el otro caballo
Hinata vio al hombre con sus puntas de pelo cano que se mantenían ladeadas en su cabeza. Tenía el rostro cubierto de una tela oscura hasta la nariz y su ojo izquierdo estaba tapado por una banda del mismo color que abrazaba su frente. Vestía túnicas simples de color marrón y en su cinto se hallaba una pequeña daga.
Hinata miró al suelo sin saber que hacer.
- Yo...
- No te preocupes (Le interrumpió Kakashi), no es bueno andar en el bosque sola. Sube a este caballo (Señaló al otro que llevaba) y sabremos quienes somos
Hinata dudó unos momentos, pero hizo lo que le pedía Kakashi, montó la bestia y Pakkun saltó del regazo de su amo al de ella.
- Gracias por ayudarme con la astilla (Le dijo el perro)
Y Hinata sonrió con él.
