"Nada es difícil para el que ama." — Cicerón
En relativamente poco tiempo, dos transportadores esféricos habían servido, una vez más, de enlace entre Lyoko y su corazón, el sector 5. Algo extraño, teniendo en cuenta que ése era ya un método obsoleto, pero dadas las circunstancias, se había convertido en una molestia necesaria. Tras teclear la clave 'ESCIPIÓN', Jeremy y el resto de los Guerreros Lyoko aguzaron los sentidos en la fábrica. A través del monitor, observaron el preludio de la peligrosa batalla que se estaba avecinando.
Desde Lyoko, William tardó apenas unos segundos en estabilizarse al pisar suelo firme, por fin. Una gran masa azulada lisa se abrió camino bajo sus botas, y su cabeza desmelenada dejó de dar vueltas. Echando la mano derecha hacia su espalda, agarró la empuñadura de su sable, sin desenfundarlo, todo para comprobar que el colgante del medio corazón seguía allí. Y sí, lo estaba.
Y también cierta rubia estaba allí.
—¡A-Altaira!
La voz se le quebró al instante, e instintivamente alargó el brazo para llegar hasta ella. Después de muchos sinvivires emocionales, después de haber estado con el corazón en un puño y en vilo mientras no hacía más que pensar en su bienestar, la tenía ahí delante. Estaba a salvo. No podía pedir más. ...O tal vez sí.
La chica, que le estaba dando la espalda, pronto reaccionó ante la voz del escocés y giró la cabeza en su dirección, ondeando su rubia melena (al parecer, ya solamente era rubia para William). Sus ojos dorados (algo parecido a lo del pelo les pasaba), lejos de estar entusiasmados ante la visita de un buen amigo, lucían impregnados de desafío y menosprecio. Oscuros, fríos, llenos de hostilidad. ...Como su dueña.
Con una agilidad inhumana, Altaira desenvainó su enorme espada y se dio la vuelta hasta encarar al foco de su amenaza, el reto impreso en su semblante. La alegría de William por verla era directamente proporcional al desagrado que ese encuentro le había producido a ella.
—...Aléjate de mí.
—Altaira, no lo entiendo. ¿Qué te pasa? ¿Por qué me tratas así?—replicó William, frunciendo lastimosamente el ceño.—¡Te he estado buscando! ¡Quería asegurarme de que estuvieses bien! ¡Quería salvarte de X.A.N.A.!
Ante esta última frase, la interpelada articuló un pequeño mohín sarcástico.
—...Realmente eres un idiota, William. Qué esperar de un humano mediocre como tú.—respondió mordazmente Altaira.—...Los humanos son tan estúpidos… Notan el peligro, y se lanzan a él sin pensarlo siquiera. Qué… Penoso.
—¡No sabes lo que dices, Altaira! ¡X.A.N.A. te tiene prisionera! ¡Yo…!
El tacto no existía en Lyoko, pero William sintió sin lugar a dudas el frío filo de la espada de Altaira en su cuello. Y el frío de su mirada, a su vez.
—...Ya he recuperado mi poder. ...Ahora, puedo herirte. Herirte de gravedad.—el símbolo de X.A.N.A. dibujado en su frente pareció palpitar.—...Si no te apartas de mi camino, te mataré.
—¡Sabes muy bien que no pienso hacer eso! ¡No pienso dejarte, Altaira!—exclamó un exasperado William, a la defensiva pero con la sinceridad en los ojos.—¡Voy a salvarte! ¡No descansaré hasta que todo vuelva a ser como antes!
—...Al parecer, no aprecias tu vida. Como quieras. Yo tampoco aprecio la tuya.—contestó la rubia, despectiva.—...Sin embargo, eres demasiado insignificante, William. Y un tonto de remate.
El filo desapareció del borde de su garganta, por lo que el moreno indómito pudo respirar de nuevo, aunque eso no quería decir que no se le hubiese cortado la respiración. Es lo que pasa con la exposición a ambientes demasiado gélidos.
—Altaira… No es cierto… Tú eres… Mi amiga… Somos amigos, Altaira. ¡Y lo sabes!—gritó William, despechado. Realmente estaba sufriendo.
Esas palabras parecieron, si no "herir", afectar de algún modo a Altaira/X.A.N.A., por lo que enseguida ella adoptó una pose ofensiva: con la espada todavía en la mano, alzó el brazo. Un movimiento certero y podría llegar a partir a William en dos. Sin embargo, sus miradas se cruzaron una vez más: dos brillos de dos mirares distintos entrecruzándose como dagas afiladas. Y transmitiendo mensajes inmateriales que surtían su efecto más insospechado.
Con expresión de daño físico, aunque obviamente no era el caso, Altaira sacudió la cabeza y guardó su arma. En el fondo, daba la sensación de que ella misma creyese que no iba a ser capaz de hacerle nada… Aunque, como ya le había dicho a William, tuviese el poder suficiente para causarle heridas graves.
—...Ya que estás empeñado en morir, parece ser… Vas a encontrar la perdición tú solo. Puedes seguirme, si quieres, pero… Afronta cualquier consecuencia que pueda tener. Je, je…
—Pse, ¿Eso era todo lo que querías decirme? ¡La tonta eres tú, Altaira! ¿Qué clase de pregunta es esa? No deberías formular preguntas para las que ya conoces la respuesta.—tras lo cual, William se jactó con una sonrisa desafiante.—¡Pienso seguirte hasta el fin del mundo, y hasta que me muera! ¡Pero X.A.N.A no podrá hacerme nada! Acabaré con X.A.N.A. antes de que ella acabe contigo.
—...Hmpft. Humano idiota…
—¡William! ¡Alerta!—terció la voz de Jeremy, inundando la sala oval con un grito.
Demasiado tarde. Demasiado rápida. Mientras el pasadizo frente a ellos se había abierto y desbloqueado, Altaira logró, con un movimiento preciso de su pierna, hacer la zancadilla al moreno rebelde y que él perdiese el equilibrio. Él la llamó desde el suelo, desde donde pudo ver cómo Altaira, frente al pasadizo, lo retaba con la mirada.
—...Empieza la cuenta atrás… Para tu final.
Altaira comenzó a andar hacia delante, estando a un paso de perderse entre la marea azulada de paredes rectangulares. Intentando reponerse de sus heridas, básicamente emocionales, William se arrodilló en el suelo para incorporarse, y tan pronto como comprobó que la muchacha se estaba escapando de su vista, se dispuso a echar a correr. Ella lo notó y, eficientemente, hizo uso de su poder de Superhumo para desaparecer velozmente.
—¡Altaira! ¡Espera!
—¡William, estate quieto! ¡Seguro que es una trampa, y estás desprotegido!—lo avisó Aelita, preocupada tras haber escuchado la conversación.
—¡Superhumo!
Nada, ni caso, para variar. Altaira había salido antes, pero a igual velocidad, William llegó al mismo lugar que ella. Sin embargo, al llegar, ya era tarde: la rubia no se veía por ninguna parte. En su sitio, se encontró una intrincada y enorme sala al otro lado del pasillo, una sala que no parecía tener salida.
—¡Un laberinto!—exclamó William, parándose en seco.
—¿Eh? ¿Un laberinto?—repitió Ulrich, anonadado.
—¡Mándanos una imagen, William!—le pidió Yumi.
Concentrándose, William logró transmitir una señal de imagen a la fábrica, que se percibía como una cámara de vídeo frontal instalada en sus ojos.
—Ya lo vemos. Sí, parece ser un laberinto, a juzgar por la entrada.—dijo Odd.
—Quizá, pero no podemos ver su estructura.—anunció Jeremy, sin dejar de teclear.—X.A.N.A. ha debido de trucar el sistema del mapa para que no muestre el camino correcto que hay que seguir. Lo siento, William, pero tendrás que arreglártelas tú solo para salir de ahí. Buena suerte.
—Pan comido.—se jactó el escocés, soberbio.—Maldita X.A.N.A… Ya no sabe qué hacer para alegrar a Altaira de mí… Y además…
—Oh, no...—murmuró Aelita.—¡Malas noticias! ¡Se ha activado la llave!
—¿La llave? ¿Qué llave?—inquirió William, confuso.
—Cierto, nunca llegaste a conocer ese proceso. Tras reconstruir Lyoko por nuestra cuenta, eliminamos ese proceso, pero seguramente, X.A.N.A. ha recuperado los archivos de la configuración para ponerte en un aprieto mayor.—explicó el muchacho inteligente de las gafas, cual enciclopedia.—Al final del laberinto hay una especie de mecanismo que debes accionar antes de que se acabe la cuenta atrás, de lo contrario, la sala cambiará impredeciblemente y podrías correr el peligro de ser desvirtualizado. Así que yo que tú me daría prisa, William.
—¿A eso se refería con lo de "cuenta atrás"? Bueno, de nada servirá darle vueltas. ¡Me pongo en marcha!
—¡Ten mucho cuidado, William!—Yumi se apropió del auricular.—¡Recuerda que el escáner no está plenamente configurado! Si te desvirtualizas, puedes desaparecer para siempre!
—Pierde cuidado, Yumi. No fallaré. No esta vez.—sonrió melancólicamente William, para adoptar una pose desafiante y prepararse para iniciar su marcha.
Dicho lo cual, el moreno indómito comenzó a caminar. En primer lugar, tomó un cruce a la izquierda, y siguió, al azar, un camino por la derecha entre una elección entre tres direcciones. Posteriormente, torció a la izquierda, para luego quedar centrado de nuevo. Hasta que se volvió a encontrar una encrucijada de dos lugares y, más tarde, tres accesos distintos. El recorrido empezaba a sonarle.
—...El tiempo pasa, William. ¿Cómo vas?—le cuestionó Jeremy.
—Digamos que he estado mejor.—respondió, frustrado.—¡No sé por dónde voy! ¡Todo parece lo mismo, es tan...Uniforme! No hay grietas en las paredes que me ayuden a distinguirlas de otra, y tengo la sensación de que estoy girando en círculos.
—Espera, déjame probar algo...—el rubio de las lentes buscó en la memoria de su equipo, en busca de una herramienta útil.—Quédate donde estás. Debería aparecer una marca en la pared.
En efecto, algo invisible hizo aparecer una raja en la pared, que sin duda la diferenciaría de otra idéntica. No obstante, poco tardó en desvanecerse.
—...X.A.N.A. también ha alterado ese sistema de orientación. Estamos buenos...—bufó la pelirrosa.—Lo siento, William, no podemos ayudarte desde aquí.
Ante la negativa, William desenvainó su sable una vez más y, plantándolo frente a él, se concentró. En el fondo, estaba pensando que Altaira nunca permitiría algo así, por muy poseída por X.A.N.A. que estuviera. Nunca le hubiese dejado tan desamparado, con el tiempo jugando en su contra. Deseando creer en esos ideales, la espada se cargó de un leve haz de luz dorada cuando el alocado escocés la blandió para agrietar la pared.
—William, ¿Se te ha ido la olla? ¿No te acabamos de decir que ese sistema no funciona?—lo recriminó Odd, que incluso podía reconocer ese acto como estúpido.
Y sin embargo, la grieta ocasionada no se desvaneció esta vez.
—¡¿Qué?! ¡¿Cómo es posible, Jeremy?! ¡William sí es capaz de interactuar con el laberinto!—exclamó Aelita.
—¡Hurra!—vociferó el escocés desde Lyoko, alzando su espada en señal de victoria.—¡Sabía que Altaira no me la iba a jugar de esa manera! ¡Ni siquiera X.A.N.A. puede neutralizar el aprecio que siente por mí!
Encorajado por su hazaña, William continuó avanzando y marcando los caminos por los que ya había estado. De vez en cuando, se topaba con alguna esquina ya marcada, por lo que tomaba la dirección contraria. Siguiendo este sistema, logró avanzar un buen trecho… Pero el tiempo se consumía, y el moreno había llegado a un pasillo completamente desierto, al fondo del cual se entreveía la puerta de salida.
—¡Estupendo, William!—lo felicitó Ulrich.—Ya vemos la salida desde aquí. ¡Adelante!
Sin embargo, William no se movió, sino que escrutó el lugar con la mirada. El recelo inundó su rostro de repente. Demasiado fácil.
—Esto es demasiado calmado y uniforme. ...Es una trampa.—anunció William, creyendo sabérselas todas.—Los mares calmados son siempre los más peligrosos.
Desde la fábrica, Jeremy lanzó un comentario mordaz al aire e, inmediatamente después de oírlo, el resto de los Guerreros Lyoko se alegraron de que William no lo hubiese escuchado en Lyoko.
—Curiosa manera de pensar, William. Ojalá tuvieses esa misma opinión de las personas que te rodean.—afirmó Jeremy, cerrando los ojos con pasividad.
William desenvainó su sable, poniéndose a la defensiva. Dedujo que ahí delante tenía que haber alguna clase de peligro: no iba a ser tan sencillo. Sin embargo, no veía nada, y aun así, su certeza era máxima, ¿Cómo era posible? ¡Definitivamente, algo había ahí! Tomó la empuñadura con ambas manos, protegiendo involuntariamente el colgante entre las palmas, parándose a meditar fríamente. El tiempo apremiaba: unos segundos más, y las paredes podrían juntarse para aplastarlo; pero su rival era fría y calculadora, y eso debía tenerlo muy presente.
En la fábrica, a Jeremy ya no le quedaban más uñas que morderse, y algo parecido le sucedía al resto. El cronómetro que marcaba la cuenta atrás era lo único que X.A.N.A. había permitido mostrarse en la pantalla, ganando una vez más la guerra psicológica, y estaba a punto de llegar a cero. Yumi y Jeremy, probablemente los más lógicos del grupo, estaban a un paso de romper el silencio y presionar al escocés para que avanzase, pero los demás los desdijeron de tal idea: debían confiar en William. Ahora, era su última esperanza.
El moreno indómito cerró los ojos y se concentró al máximo. En el interior de su cabeza, no paraba de repetir el nombre de Altaira, básicamente porque ella era el motivo de su lucha, y supuso que eso le daría el ímpetu necesario para hallar la respuesta. Y de repente, la vio. Ahí delante de él, clavando su mirada en él. Curioso: no era una mirada tan inescrutable como las demás.
—¡Altaira!—exclamó William, abriendo sus orbes azul marino.
No obstante, ya no estaba allí cuando abrió los ojos. ¡Pero estaba ahí, en esa misma sala, hacía un instante! Volvió a cerrar los ojos, y allí estaba ella de nuevo, parada en medio de la sala. La mirada de la rubia, con un afán más humano de lo que cabía esperarse de ella, se desvió hacia abajo. No parecía arrepentida, pero eso hizo que William bajase la cabeza hacia abajo también, sin abrir los ojos. Y entonces, lo vio.
Sin ver nada realmente, pues la oscuridad lo rodeaba, vislumbró la parte frontal de sus botas, en el suelo: pisaban suelo firme, pero un paso más adelante, se abría una brecha que llevaba a un desnivel invisible. Dicho desnivel estaba plagado de monstruosas tarántulas en posición de ataque, listas para abrir fuego contra él cuando la caída le impidiese reaccionar. ¡Esa era la gran trampa!
Y sin embargo, pensar en Altaira le había dado la pista. Curioso…
—¡William! ¡¿Pero qué haces?!—Jeremy había llegado al límite de sus nervios y simplemente estalló.—¡Siento estropear tu iluminador trance interno, pero te quedan solamente veinte segundos!
—...Con veinte segundos me basta y me sobra.—sonrió, malicioso.—¡Super Humo!
Dicho poder creó una bola de humo negro alrededor de William como barrera protectora. No le ofrecía inmunidad total, por eso debía ser muy rápido. Se colocó en el borde, que ya notaba bajo sus suelas, y se dio impulso. En ese mismo instante, las tarántulas invisibles comenzaron a disparar, dando palos de ciego contra la bola de humo negro que se deslizaba velozmente sobre sus cabezas, en dirección al lado opuesto de la sala. Cuando ya casi había llegado, volvió a cerrar los ojos, con cierta temeridad, y vio la llave, un símbolo de X.A.N.A. con un botón de accionador en el punto central, detrás de una Altaira que seguía siendo invisible y lo miraba con sorpresa, y no grata, precisamente. Ese era su destino.
—¡Ocho, siete, seis…!—contaron desde la fábrica.
Con la mano sobre el botón, el indómito muchacho se dio la vuelta, encarando a una Altaira que solamente veía él, y se inclinó ante ella, con los ojos cerrados para verla.
—He esquivado tu treta y he llegado al corazón del laberinto. Sin conocerte bien, y sin tu pista, no lo habría hecho. Así que gracias… Altaira.
—¡Tres, dos uno…!
Y entonces, William accionó el botón, que se hundió e iluminó la llave progresivamente. Justo a tiempo.
El suelo se movió y tapó la grieta que contenía el grupo de tarántulas, que pasaron a ser aplastadas por la propia plataforma. Los temblores ocasionados pronto se tranquilizaron, y asimismo lo hicieron los propios Guerreros Lyoko desde el servidor del Súper Ordenador. El "héroe" del momento se incorporó y abrió los ojos y, pronto, se percató de que ahora ya podía verla con su vista normal.
Tras su momentánea derrota, Altaira/X.A.N.A. se hizo visible de nuevo, y no parecía muy contenta que digamos. Se mostraba especialmente iracunda, aunque algo en su semblante hacía pensar que no las tenía todas consigo en ese momento.
—Mientras yo tenga la convicción de luchar por ti, Altaira, X.A.N.A. no podrá hacerme nada. ¿No lo ves? ¡Estoy luchando por ti!—le comunicó William, dando un paso hacia ella.—Vamos, ven conmigo. Arreglemos las cosas. Todavía no podemos volver, ese demonio de X.A.N.A. lo ha estropeado todo, pero juntos encontraremos la solución. ¿De acuerdo? Altaira…
Como siempre que la llamaba, con tanto cariño, William empezó a sonreír como un bobalicón. Lo que era, en mayor o menor medida. Alargó la mano hacia ella, en un afán por hacerla reaccionar, y también buscando su complicidad. Con la mirada confundida, Altaira se zafó de él y, en su lugar, dirigió su mano a la empuñadura de su espada. Sin embargo, tan pronto como lo rozó…
—¡Ugh…!—ella pareció sentir una molestia en la mano.—C-Creo que… Tengo que arreglar esto…
—Altaira… ¿Por qué?—le preguntó William, claramente dolido.—¿Por qué hemos llegado a esto? Yo… Quiero ayudarte, de veras. Quiero librarte de X.A.N.A… Quiero que todo vuelva a ser como antes…
—...Nunca me importó lo que tú quisieses.—sentenció ella.
Sacudiendo la cabeza y dejando a William completamente descolocado, Altaira dio media vuelta y echó a correr velozmente. De nuevo aquella situación, aquella pesadilla, ¡No tenía fin!
—¡Altaira, espera! ¡No voy a rendirme, que lo sepas! ¡Te lo prometo!
—Jeremy, ¿Has visto eso? ¿Qué intentaba X.A.N.A. ahora mismo?—inquirió Aelita, en la fábrica, ajena a los oídos de William.
—Quería coger… La espada de William, ¿No?—dedujo Odd.
—No sé por qué, pero lo dudo mucho...—lo refutó Jeremy.—Si pretendía desarmarle, no es un método muy eficaz que digamos.
—¿Y si es…? ¿Ese collar?—pensó Yumi, frunciendo el ceño.—En su delirio, William puso ese collar en la empuñadura de su espada. Se lo dio Altaira, si recuerdo bien.
—Así que el collar… ¿Y qué puede tener ese trozo de metal?—siguió Ulrich.
—Ojalá lo supiera, Ulrich, pero sea lo que sea, Yumi puede tener razón: X.A.N.A. quería apoderarse de él. La pregunta es: ¿Para qué? Investigaré un poco, y…
—¡Ay, madre. Jeremy! ¡¿Pero qué está haciendo el tarado de William?!—chilló Yumi.
El rubio de las gafas dejó lo que estaba haciendo por el momento y centró su atención en las imágenes que llegaban desde Lyoko, o más concretamente, de la "hazaña" que el moreno indómito se había decidido a realizar. En su intento por seguir de cerca a Altaira, se había echado a correr hasta llegar a la zona previa a la cúpula celestial, la localización del ascensor que llevaba hasta ella. Altaira, como se había vuelto costumbre, había sido más rápida, y lo había tomado antes que William. En un intento por no perderla de vista, William estaba dispuesto a saltar peligrosamente para atraparlo.
—William, ¡¿Estás chalado?!—le gritó Ulrich, suspirando.—¡No se te ocurra hacer eso! ¡Como te caigas desde esa altura, ya puedes despedirte!
—¡El ascensor volverá a pasar en un momento, no hagas el cabrito! Aunque esté feo que lo diga yo, precisamente.—le comentó Odd, para su información.
El escocés rebelde se resignó y esperó al nuevo ascensor en tierra. Finalmente, volvió a llegar y se montó ipso facto. A pesar de que iba realmente veloz, William se estaba desesperando por su lentitud.
Ahí estaba, finalmente: la cúpula celestial. Ante él, una gran burbuja azul con todo de datos de a saber qué naturaleza flotando por ahí, el límite del territorio del sector 5, una pantalla hecha de holograma… Y ella, quieta, mirando al horizonte. Casi parecía… Que lo estuviese retando con su silencio. Típico de su naturaleza.
—¡Altaira!—la llamó, de nuevo. Siempre que la veía, se le encogía el corazón.
No recibió respuesta. Sin embargo, esa vez no se trataba de ese frío desdén habitual. Ciertamente parecía que ella no le hubiese escuchado.
La escena fue esa por un tiempo: William expectante, mirando cómo acercarse a ella y empezar de nuevo sus argumentos para convencerla de sus intenciones, para librarla de X.A.N.A., y la susodicha absorta en quién sabe qué cavilaciones. Todo cambió cuando ella, de repente, se sumió en su poder del Super Humo, poder igual al de William. Altaira se separó del borde, desafiando la gravedad, y comenzó una especie de invocación mental. El escocés, sin embargo, no quiso conocer su propósito. En su lugar, se apresuró a la pantalla: algo tenía que haber ahí.
—William, he perdido el control de mi equipo. Estaba buscando una información y se ha detenido el proceso porque has activado la pantalla, ¿Se puede saber qué buscas?—demandó un irritado Jeremy, a quien la situación le estaba superando.
—Una receta para un estofado de ternera, ¡No te fastidia!—ironizó él, también tenso.—Busco la manera de anular la xanificación de Altaira, ¡Qué si no! ¡No pienso descansar hasta que ese virus del demonio salga fuera de ella!
—William, ¡Abre los ojos de una vez! ¡¿No ves que no hay ninguna "xanificación"?!—lo retó directamente Yumi, negando con la cabeza.—¡X.A.N.A. no ha poseído a Altaira! ¿No lo entiendes?
—¡No! ¡No lo entiendo!—respondió el moreno indómito, brusco.—¡Lo único que entiendo es que Altaira está pasando por mi misma situación, y no voy a permitir que esto siga así! ¡Sé lo que es que X.A.N.A. te tenga a su merced, y no es agradable!
Y siguió buscando como si el tiempo no pasara. Seguía ciego. Ciego, y sordo, y tan obcecado en su propósito que el hecho de que fuese noble no compensaba. No en vano, estaba poniendo en peligro su propia vida.
Los Guerreros Lyoko hicieron piña desde la fábrica para hacer a William ver la verdad, aunque le doliese, pero algo interrumpió sus intenciones.
—...Schypozoa.—murmuró la tétrica voz de Altaira/X.A.N.A.
Al ser llamado, el desagradable monstruo hizo acto de presencia, con su apariencia de medusa de largos y transparentes tentáculos y un asqueroso cerebro, o algo similar, visible en su abultada cabeza translúcida. A su llamada, el tenebroso ser se postró justo delante de su ama, dispuesto a acatar órdenes.
—¿Hum?—se extrañó William, al escuchar la voz de Altaira y un chirrido. Entonces, lo vio. Y no le traía muy buenos recuerdos.—¡Ah! ¡La Schypozoa!
—William, ¿Qué está pasando ahí?—le cuestionó Aelita, sin apartar la mirada de la pantalla.—¿Es la Schypozoa?
—Sí, ahí está… Altaira… ¿La ha llamado? ¿Realmente puede hacer eso?
—¡Qué más da eso! ¡Tienes que ponerte a cubierto!—Yumi recordaba perfectamente lo que había pasado cuando William fue atrapado por el monstruo…
A pesar de la advertencia, la Schypozoa nunca se mostró interesada en William o en perseguirle. En su lugar, bajo un comando silencioso de los ojos de la rubia, la medusa extendió amenazadoramente sus tentáculos y rodeó su delgado cuerpecito con ellos. A continuación, usó las extremidades más largas para acercarlas a la cabeza de Altaira y empalmó alguna especie de conexión virtual con ella. El flujo de líquido rojizo que empezó a circular por los conductos era prueba de ello.
También la ventana que se abrió en la pantalla de Jeremy podía considerarse prueba fehaciente de que algo no iba como debería.
—¿Se está… Atacando a sí misma? ¿Qué es lo que pretende?—dijo Ulrich.
—¿La Schypozoa le está implantando algo en su cerebro?—preguntó Odd.
—No… No le está insertando nada.—afirmó Jeremy, juzgando las imágenes de las que disponía.—El flujo digital de información va en sentido contrario. La Schypozoa le está quitando algo.
—Pero la ha llamado ella, ¿No?—se sorprendió Yumi.—A menos que…
—Que se esté librando de algo que le sea problemático… De sí misma.—completó la pelirrosa.—Y creo que he encontrado la prueba que lo confirma.
A continuación, Aelita señaló la pantalla de nuevo. Otra ventana paralela se había abierto: la que mostraba el par de símbolos de X.A.N.A. de coloración progresiva.
—¿No notáis que está cambiando ligeramente el símbolo amarillo?
—Tienes razón… Cada vez es menos amarillo… Y más negro.
—Cierto, Ulrich.—asintió la japonesa.—Las luces que habían quedado fijas parpadean, y el color disminuye. Está disminuyendo… ¿Qué pretende?
—¡Por supuesto, ya lo entiendo!—exclamó Jeremy.
—¡X.A.N.A. está tratando de privar a Altaira de su libre albedrío!—protestó William.—¡Ya lo entiendo! ¡Altaira está intentando ayudarme, y X.A.N.A. se ha enterado! ¡Quiere robarle su libertad, y no voy a permitirlo!
Otra vez, el moreno escocés desenvainó con desafío su gran espada.
—¡Suéltala, X.A.N.A.! ¡No te saldrás con la tuya!
Aún en el poder la monstruosa medusa, Altaira giró su cabeza, y su expresión inspiraba cierto miedo: mirándole con el ceño fruncido y los ojos en blanco, fue capaz de lanzar una densa niebla negra hacia William con sus manos. Y una, y otra vez. Por poco, el muchacho logró darles esquinazo… Por poco.
—¡Maldita sea, no puedo alcanzarla desde aquí! No me queda alternativa… Tendré que recurrir de nuevo al Súper Humo para acercarme…
—¡No, William, eso es muy peligroso!—lo desdijo Jeremy.—No dudo que puedas asestarle un buen golpe si lo haces, pero… Después, el mismo golpe te hará perder el equilibrio, y caerás al vacío. ¡Y no, William, no protestes! Antes de eso, déjame a mí… Tengo una idea.
Se dio por aludido con lo de la protesta, pues estaba decidido a actuar sin importarle las consecuencias, pero decidió otorgarle cierto margen al genio de la informático: por algo lo era, al fin y al cabo. Jeremy revisó ciertos datos, y tecleó.
—Oh, el campo de fuerza.—dedujo Aelita, pensativa.—Mediante el Súper Ordenador, puedes crear un toque de energía momentáneo que golpee a la Schypozoa para separarla de Altaira… ¿No es cierto?
—Efectivamente. Siempre ha sido muy eficaz. Dadme un momento…
Era cierto: el efecto del programa de Jeremy fue visible en Lyoko, también para William. Un pequeño destello estalló muy cerca de la Schypozoa, rozándola… Pero no hizo nada. La Schypozoa parecía haberse inmunizado a los ataques.
—¡¿Qué?! ¡¿C-Cómo es posible?!—maldijo el rubio de las lentes.—¡No hace nada!
—Entonces está decidido.
Y sin articular media palabra más, William invocó su Súper Humo y se rodeó de él, de manera que le sirviera como una especie de vehículo personal. Con la niebla en los pies, consiguió el efecto de flotar en el aire, y tras esquivar un par de ataques más de X.A.N.A. (puesto que, obviamente, era X.A.N.A. quien obligaba a Altaira a atacar), tomó su espada y exclamó:
—¡No ganarás, X.A.N.A.! ¡Suelta a Altaira!
El sable áureo atravesó por completo los tentáculos de la Schypozoa y desperdigó en el denso aire invisible unos datos en forma de líquido rojizo que se desintegraron sin dejar rastro. En el ordenador de Aelita, el símbolo de X.A.N.A. de color amarillo restauró su estado anterior, es decir, los dos anillos exteriores completamente amarillos y el del centro, con una luz amarillenta intermitente. El proceso se había cerrado sin resultado alguno. X.A.N.A. había fallado… De nuevo.
William no había fallado, por su parte, pero la advertencia de Jeremy se había cumplido: el Súper Humo, ante la virulencia del ataque, se había desvanecido. Sin su protección, el moreno indómito perdió su equilibrio sin poder hacer nada. Intentó llegar a la plataforma de la pantalla que había dejado atrás para sujetarse al borde, pero se quedó corto. No se arrepentía, porque había jurado salvar a Altaira y todas las acciones que fuesen en beneficio de ese fin estarían bien realizadas por su parte, pero una vez más, no había atendido a razones.
—¡...William!
El nerviosismo ante lo que le pudiese pasar desapareció por completo en el mismo instante que se notó rodeado de un aura oscura aunque protectora. Porque esa era la verdad: le estaba protegiendo. Con un leve movimiento, William se vio retornando a la plataforma, a territorio seguro. Esa voz…
—A-Altaira… Me has salvado… Gracias.—y sonrió como un completo enamorado.
Tras agradecer la hazaña a su inesperada salvadora, William alzó la mirada para observar a Altaira, todavía flotando en el vacío, con el brazo extendido para ejecutar la acción de salvación. Su mirada ya no daba miedo… Solo a sí misma, de lo preocupada que se mostraba.
—...N-No… N-No puede ser... —masculló Altaira entre dientes, bajando la cabeza hasta que su mirada se ensombreció de preocupación.—¡N-No ha surtido efecto!
—...Eso creía yo también.—respondió Jeremy desde el otro lado.
—¿Qué?—dijo Odd.—¿A qué te refieres, Einstein?
—Está relacionado con el motivo de X.A.N.A. para haber invocado la Schypozoa.
—Y también con la explicación que dio William antes… Claro que él solo estaba dando la versión desde su punto de vista, el que dice que Altaira no es X.A.N.A.—terció Aelita, tratando de ser juiciosa.
—En realidad, X.A.N.A. estaba intentando librarse de una parte suya que está "infectada". O "contaminada", como prefiráis.—comenzó Jeremy.—Esa parte contaminada era lo que la hacía dar involuntariamente pistas a William, o como ahora, que lo ha salvado del vacío digital. Quizás su dura coraza se ha puesto a prueba con su contacto con humanos en la tierra, y necesitaba "limpiarse", por decirlo de alguna manera… Pero no ha servido para nada.
—Pues no, porque X.A.N.A. actúa más extrañamente que nunca.—sentenció Yumi.
—Eh, parad el carro. ¿Creéis que ese problema de X.A.N.A. lo ha provocado… William?—propuso Odd.—¿Creéis que, a causa de los sentimientos de William hacia Altaira, como él la llama, ella ha terminado por trastocarse?
—Por primera vez en su vida, Odd dice algo con un mínimo de cordura.—opinó Ulrich.—Sí, pienso igual. X.A.N.A. parece sentir otras cosas además de orgullo o ira.
—¡Entonces, los símbolos representan la "humanización"!—exclamó la pelirrosa.
Cara de póquer por parte de todos. Estaban un poco espesos, metafóricamente.
—Claro, ¿No lo entendéis? Cuando X.A.N.A. intentó librarse de esas "sensaciones extrañas en ella", el color amarillo desapareció. Pero como no ha conseguido librarse de ellas, ha vuelto. El símbolo amarillo es el de X.A.N.A. y, cuando sea amarillo totalmente, ya no volverá a ser la misma X.A.N.A. de antes nunca más.
—¿Eh? ¿Por qué motivo?—le preguntó su amiga japonesa.
—Mi padre me lo contaba cuando era una niña. Los humanos podemos dividirnos en tres áreas de influencia: el cuerpo, las acciones y los sentimientos. Según mi teoría, cada una de esas áreas representa un anillo del símbolo de X.A.N.A. El amarillo ha llegado al cuerpo y las acciones, pero no a los sentimientos.
—En otras palabras: X.A.N.A. es humana en cuerpo y acciones, pero aún no tiene sentimientos humanos. ¿No es así, Aelita?—la complementó el rubio de lentes.
—¿Queréis decir que, cuando todo el símbolo sea amarillo...X.A.N.A. será humana?
—Hay algo que me inquieta más...—terció Yumi, mirando la pantalla.—X.A.N.A. representa el símbolo amarillo, de acuerdo. ¿Pero y el rojo? Dadas las circunstancias, tiene que ser William. En ese caso, el rojo está pasando a negro.
—Es el proceso contrario: la deshumanización.—anunció Aelita, tétrica.—Seguramente, X.A.N.A. planea controlar su cuerpo, sus acciones y sus sentimientos para anular su libertad y manipularlo a su antojo. Como hizo aquella vez, mediante la Schypozoa. Y si lo logra… No sé qué puede pasar…
—Yo sí que sé lo que puede pasar… ¡Puede pasar que os estáis volviendo locos!
El griterío que pronto articuló William perforó los tímpanos de muchos, no solo del que llevaba el auricular… Que, por cierto, se habían olvidado de desconectar.
—William...—de repente, Yumi sintió lástima por él.
—¡¿Es eso?! ¡¿Ya no os fiáis de Altaira, ya la estáis tachando de X.A.N.A.?!—chilló el escocés.— ¡Pues estáis equivocados, porque no lo es! ¡Altaira no es X.A.N.A.! ¡Solamente...Está xanificada! ¡Así que nada de lo que decís tiene sentido!
Todos lo escucharon y reaccionaron de alguna manera ante las palabras de William: en la fábrica, les dio pena que todavía siguiese pensando erróneamente de ese modo, y lo compadecieron, aunque su idea de que William debía conocer la verdad urgentemente se reforzó; Altaira, delante de él, flotando en el vacío, también lo había escuchado, y pese a que ella solamente hizo ademán de abrir un poco más sus orbes doradas, cualquiera que tuviese la información disponible hasta el momento podía deducir que ni siquiera X.A.N.A. las tenía todas consigo.
Quizás por ese mismo motivo, y en todo caso, por alguna sensación oculta de su interior, Altaira/X.A.N.A. sacudió la cabeza, trató de fruncir el ceño y pasó a la acción: envolviéndose de ese denso humo negro que compartía con William y que le permitía moverse sin caer, se deslizó sigilosamente, cual ninja, hasta la parte de abajo de la cúpula, en la que había un misterioso acceso "secreto".
—¡Ya me has oído, X.A.N.A.! ¡A mí no me vas a vencer tan fácilmente! ¡¿Me oyes, X.A.N.A.?! ¡Voy a por ti!
—¡Eso, William, ve tras ella, rápido!
La voz agitada de Aelita le hizo darse prisa, aunque tuviese motivos de sobra para ponerse en marcha. William adoptó la misma táctica y fue tras ella, tan rápido y con tanto ímpetu como logró. Sin embargo, las tribulaciones eran máximas en un instante como ese, y llegaban a los límites más insospechados.
—Eh, Aelita, cálmate, no te pongas nerviosa.—le aconsejó el alemán.—William se hace el héroe a menudo, pero saldrá de esta. Es tozudo como una mula.
—¿O quizás tienes alguna sospecha oscura, princesa?—le preguntó Odd, serio.
—Lo cierto es que… Me dio una mala sensación cuando vi que X.A.N.A. se dirigía hacia allí… Y se me ocurrió cuál podría ser su objetivo, aunque esperaría que no…
—¿Cuál podría ser el siguiente objetivo de X.A.N.A., Aelita? ¡Dinos!—pidió Yumi.
La pelirrosa cerró los ojos, llena de preocupación. Esa idea la inquietaba mucho.
—...Destruir Lyoko.
(...)
¡Hey, hey, hey, una servidora está de vuelta! No sé si me habréis echado de menos, pero yo sí a todos vosotros :'3 Pido perdón por la tardanza, pero mi proyecto de "verano perfectamente tranquilo" no ha sido exactamente como esperaba, porque estuve liada con algún trabajo de la escuela, me surgieron otros proyectos… En fin, varias cosas. Sin embargo, me daba mucha pena llevar tanto tiempo sin actualizar… Y aquí estoy xD Lo siento de veras, sorry, désolée, duibuqi, gomenasai… En fin, se acaban mis opciones de idioma xD
Espero que os haya gustado este capítulo. Lo bueno es que, como las ideas me salen por las orejas, no es que me haya faltado inspiración, precisamente, pero vuestras opiniones son siempre bienvenidas. Y como siempre, si tenéis algo que comentar acerca del estilo, adelante: intento que los momentos en los que se muestra el punto de vista desde la fábrica (Guerreros Lyoko) sirva como punto de apoyo para William, que está luchando solito por su locura "transitoria" de amor xD Aunque también me sirve para explicar el trasfondo tras el retorno de X.A.N.A. Resumiendo, que cualquier comentario será muy apreciado y bien recibido XD
Voy a responder a reviews a continuación x)
draoptimusstar3: Como siempre, los tópicos que recreas en los comentarios me ponen los pelos de punta, en el buen sentido, por supuesto, e incluso podrías formar tu propio fic con todas esas escenas que tan amablemente me dedicas comentando mi fanfic ^^ Y ante eso, no puedo hacer otra cosa que darte mis más sinceras gracias (y como antes, thank you, merci beaucoup, xie xie, arigato gozaimasu, etc. xD" Sé que siempre es un poco de lo mismo, pero es lo que siento, así que gracias de nuevo XD Y también por la paciencia. ¡Espero que te guste el nuevo capítulo!
Luxter77: Espero que este tampoco deje con mucha intriga, aunque el final es bastante "puñetero" XDDD Y muchas gracias por lo de los exámenes, me fueron bien lo de final de curso anterior, así que ahora te agradezco la suerte para los que vendrán xD Y bueno, no considero mi mente endiablada exactamente un defecto, pero oírtelo decir es un gran cumplido, así que gracias ^3^ Yo simplemente soy fiel al principio del karma: William da locura, y recibe locura. Es justo XDDDDD Espero que te guste la continuación :3
angel-Utau: Decir que me he desternillado con tu comentario es quedarse corto XDDDD Yo he tardado más en dejar el siguiente capítulo, así que estás más que disculpada LOL Programa informático con dotes de escapista, dios, viva el ninjutsu (?) :') Pobre Will, todo esto es como una gran bofetada para él, y más cuando se empeña en la maldita (NEGACIÓOOOOON) Lo de conocidos amigables ponlo entre paréntesis, que le va a coger traumita, son demasiadas cosas XD Es cierto, es increíble como Jeremy sabe tanto y es un torpe para conocer los detalles más obvios. En cuanto a lo de alegrarnos la vista… No te voy a engañar, digámoslo así *inserte emoji malicioso aquí xD* Es que en serio, pobre escocés mío, por una vez que está de manicomio y tiene un motivo para ello… Diría que "escáneres" es correcto, y me alegro de que te haya parecido dinámico. WILLI EL CONSERJE TAMBIÉN ERA ESCOCÉS XDDDDDDDD Maldita sea, me he reído como una lerda con eso xD Muchos kisses para ti también, y espero que te agrade la continuación :3
Por cierto, como soy así de guay, he decidido cambiar la imagen de la portada, porque no sé, igual ya la tengo muy vista o algo, pero hay cierta cosa que no me termina de convencer. Firmado, la crítica de arte XDDD En fin, esta la hice con otro dollmaker y el resultado me pareció súper-lindo. Firmado, la lerda de campeonato ;)
Espero que os guste este nuevo capítulo, ¡Y espero volver pronto! ¡Besos!
Codelyokofan210399
