CAP. 20 – TODO LO QUE NECESITO ES A TI… (2ª Parte)

La puerta de aquella pequeña casa se abrió estrepitosamente, los dos jóvenes que estaban ya sentados a la mesa no pudieron evitar esbozar una sonrisa al ver a la joven de azules cabellos que les sonreía desde el portal.

-Yoh, Ana, ¿cómo han estado?– interrogó entrando seguida por un joven de cabello negro y ojos color oro, quien al pasar dejó ver al muchacho de azul cabellera.

-Ya ves te dije que ahí venían – comentó la rubia al castaño con quien compartía la mesa.

-¿Cómo supiste? – preguntó Pilika asombrada.

-Se escuchaba escándalo que hacían– refirió Ana sonriente en tanto ella e Yoh se levantaban de la mesa.

-Bueno es que no queríamos encontrarlos en situaciones comprometedoras – aseguró Horo- Horo, ante eso la pareja se sonrojo, pero de inmediato la antes pirata se recuperó de la sorpresa para propinarle un buen golpe al hermano de la muchacha.

-¿Cómo te atreves a venir a mi casa a decir insolencias? – regañó la de dorado cabello mirándolo con dureza.

-Bueno ya calma, no te enojes Ana, ya sabes que el no es muy bueno pensando lo que va a decir – refirió Len haciendo reír a todos, pero de inmediato Horo dejó de carcajearse.

-¿Qué dijiste pirata secuestra hermanas? – un pequeño pleito entre esos muchachos les hizo recordar a todos cuando vivían en la misma casa y entre las pláticas amenas de cuanto habían hecho en los días en los cuales no se habían visto el tiempo pasó volando, es verdad que Pilika y Ana se veían casi a diario, pero no era lo mismo pues ya todos se consideraban una gran familia.

Las horas habían pasado y todos habían comido juntos y permanecían sentados con conversaciones de no mucha importancia, de pronto la joven esposa de Len centró su mirada en un detalle que le pareció verdaderamente importante y no pudo evitar mencionarlo con una gran emoción.

-¡Ana, traes puesto un anillo de compromiso! – exclamó levantándose para caminar hasta su amiga y mirar de cerca la joya de la cual había hecho mención.

-Sí – contestó sonrojada inclinando un poco su cabeza.

-Ya era hora Yoh – comentó Len viendo al marino –creí que jamás ibas a pedírselo de manera más oficial.

-Bueno es que… creo que es lo menos que Ana se merece – dijo mirándola para besarla.

-Ay Len son tan lindos – dijo Pilika viéndolos como si se tratara de algún libro romántico.

-Sí que lindos, pero ya dejen de besuquearse que no están solos – amonestó el peli azul –entonces cuando será la boda.

-Bueno en realidad todavía no lo decidimos – explicó la rubia.

-Es que aún no tengo el dinero suficiente, pero trabajaré mucho para que pueda ser lo más pronto posible.

-Sí verdad, apúrense no vaya a ser que después se TENGAN que casar – extenuó Horo en tono de burla lo que provocó que Ana se levantara de su lugar dispuesta a darle una paliza, mientras Yoh trataba de detenerla Len la animaba a darle una lección y Pilika reía por lo cómicos que se veían, pero no perdía oportunidad de regañar al oji dorado por estar en contra del chico peli azul.

Aquella muchacha no pudo disimular la sorpresa que aquella visita le causaba, sin embargo no perdió la compostura y trató de averiguar el motivo que llevaba a aquella persona a su hogar, la invitó a sentarse y tras preguntarle si deseaba tomar un poco de té se sentó en tanto pasaba una nerviosa mano por su cabello de tono esmeralda.

-Dígame querida abuela ¿a qué debo el honor de su presencia? – preguntó la de verdes cabellos.

-Pensé que lo imaginarías – contestó con tono neutral Kino –quiero saber en dónde vive Yoh – explicó sin dar rodeos.

-Bueno yo ya les había extenuado que desconozco su domicilio, por qué no dejan de buscarlo, ¿no cree que es lo mejor para él? Así logrará ser feliz a lado de Ana, créeme abuela en el poco tiempo que la traté me di cuenta de que es una persona valiosa y maravillosa, con ella mi primo alcanzará la felicidad, estoy segura.

-Yo también lo estoy, por eso necesito hablar con ellos, por favor Jun no sigas pretendiendo no saber de ellos, me han dicho que a veces vas a visitarlos, además aunque me doy cuenta de que estás a favor de su relación no creo que lo estés en la forma en la cual la llevan.

-Te refieres al hecho de que vivan juntos, bueno, pero Yoh me ha asegurado que no ha hecho nada inmoral, aunque es cierto que no es correcto que un hombre y una mujer vivan juntos sin haberse casado, sin embargo estoy segura de que él es incapaz de hacer algo vergonzoso y…

-Entonces sí los has visto – interrumpió de pronto la anciana con aire triunfal.

-¿Acaso usted no estaba segura? – preguntó algo avergonzada la peli verde.

-Por supuesto que no, algún rumor me llegó, pero necesitaba comprobarlo, ahora por favor podrías llevarme a donde habitan esos dos – pidió la anciana con un poco de autoridad mezclado en su ruego.

C – c – C

Eran casi las cinco cuando los amigos de Yoh y Ana decidieron despedirse, todos se levantaron prometiendo continuar con sus pláticas en otra ocasión, la antes pirata y el castaño les pidieron se quedaran hasta la cena, pero después de todo al otro día todos debían levantarse temprano pues era día de trabajo, por lo tanto se decidieron a dar por terminada aquella alegre reunión.

-Además – comentó Pilika –si nos quedamos otro rato ni se imaginan la cantidad de barbaridades que aun puede decir mi hermano – concluyó riendo.

-Y eso que está sobrio – murmuró Len.

-Oye mira quien habla – le reclamó el peli azul –yo creo que lo que quieres es pelear.

-Lo que queremos es irnos hermano, ya dejen de pelear – dijo Pilika empujando a su esposo y su hermano afuera de la casa –por cierto Ana la próxima vez que nos veamos quiero que me cuentes todo acerca del anillo de compromiso, la rubia sólo asintió en tanto un sonrojo leve cubría su rostro, después la pareja anfitriona los despidió desde el portal cuando ya los vieron algo lejos cerraron para comenzar a levantar la mesa juntos en tanto continuaban con una sonrisa en sus labios a causa de las ocurrencias de todos.

C – c – C

El pequeño grupo conformado por Pilika, Len y Horo había caminado ya algunas cuadras cuando la joven de celestes y largos cabellos dio un pequeño respingo que llamó la atención de sus dos acompañantes.

-¿Qué sucede? – preguntó el oji dorado mirándola.

-Es que olvide decirle a Ana que mañana me gustaría que me acompañara a hacer unas compras – comentó la muchacha.

-Ay hermana y por esa tontería nos asustas de esa forma ¿qué pasa contigo? – regañó Horo- Horo.

-Lo sé lo siento, iré a decírselo, no me tardo – declaró comenzando a caminar.

-Pero vamos contigo – le propuso Len.

-No, ¿para qué?, mejor espérenme aquí y así no tardaré.

-Bueno esta bien – aceptó Len –no tardes – concluyó para besarla.

C – c – C

Se había quedado sentada en una silla sin moverse, en sus ojos azabache se percibía un maravilloso brillo mientras contemplaban el objeto en su dedo anular, aquel hermoso anillo de oro con un hermoso brillante, es verdad era algo pequeño, pero esto último lo hacía verse delicado y sofisticado, una hermosa sonrisa apareció en el rostro de blanca tez de esa joven rubia, ante ese comportamiento extraño el muchacho con el cual vivía se le acercó.

-¿Qué pasa Anita? – cuestionó el castaño agachándose para mirarla de frente.

-Nada – dijo ella levantando su rostro para mirarlo directamente a los ojos –sólo pensaba en el día que me lo diste Yoh y en que jamás pensé poder sentir tanta felicidad por algo así, porque si lo pienso es un símbolo, aunque entre tu y yo no se necesiten promesas ni pruebas tu me das este anillo y me haces más feliz – murmuró ella tratando de detener un llanto de alegría que amenazaba con escapar de sus ojos.

-Tienes razón – afirmó él –entre tu y yo no hay que prometer nada para saber cuanto nos amamos, pero no sé a veces me gustaría ofrecerte tantas cosas, darte cuanto quisieras y…

-Entonces dame un beso – pidió ella esbozando una sonrisa e interrumpiendo las palabras del joven para arrojarse a los brazos del antes marino.

A causa de ello a Yoh le fue imposible mantener el equilibrio y ambos cayeron al suelo, Ana encima de él quien comenzó a reír, pero pronto se quedó contemplándola, ambos hipnotizados por los ojos del otro.

-Es como aquella vez – murmuró Asakura con sus brazos sosteniendo a la rubia por la cintura en tanto las manos de ella permanecían sobre el pecho del castaño.

-Cuando nos besamos por primera vez, en la isla – continuó ella sin romper el contacto visual.

-Y te besé porque siempre he amado esa forma que tienes de mirarme a los ojos – explicó Yoh volviendo nada la distancia entre ellos para poco a poco fundirse en un profundo y dulce beso.

C – c – C

Pilika ya casi llegaba a la casa de donde apenas hacia un rato había salido, al detenerse ante la puerta comenzó a buscar la llave, hasta ese momento se le ocurrió lo extraño que era conservar una copia de la llave cuando ya hace tiempo que esa no era su casa, entonces reflexionó en como habían llegado a convertirse en una gran familia y por lo tanto las ceremonias eran ya innecesarias, de pronto el ruido de un carruaje la interrumpió, ella se percató de cómo éste paraba exactamente frente a la casa, le pareció raro, pero lo que la dejó perpleja fue el ver a las personas que descendían de él, con la boca abierta por el estupor vio caminar hacia ella a Jun y a la abuela de Yoh.

-Ay no puede ser – se le escapó decir a la peli azul.

-Sí a mí también me da gusto volver a verla señorita Usui – refirió la anciana con frialdad y sarcasmo.

-Muy buenas tardes señora Asakura – saludó lo más educadamente que le fue posible en tanto no podía evitar sentirse algo avergonzada por su reacción –buenas tardes Jun.

-Hola Pilika ¿cómo has estado? – preguntó educadamente la mujer de cabellos verdes.

-Bi- bien gracias – respondió algo nerviosa –por cierto ya no soy Usui señora Asakura.

-Es cierto abuela – continuó la prima de Yoh –en realidad ya hace un mes que Pilika se casó y ahora es la señora Tao.

-Bien siento la confusión y todo esto es muy interesante, pero si no les es molesto necesito hablar con mi nieto de inmediato – comentó la canosa mujer algo exasperada –así que es aquí donde ha vivido con esa muchacha Ana.

-Sí pero por favor no vaya a pensar mal de ellos – defendió Pilika algo ruborizada por la situación.

-Tampoco pueden pedirme que vea con buenos ojos una relación tan irregular, ahora si pudiéramos entrar, imagino que esa es la llave – extenuó Kino señalando por último el objeto que la muchacha de celeste cabello ya traía en la mano, la verdad es que ella hubiese preferido negarlo y tocar para por lo menos dar a sus amigos la oportunidad de decidir si recibían o no a la mujer.

-Sí – dijo Pilika rindiéndose ante lo obvio de la situación –¿desea pasar? Preguntó más por educación que por cualquier otra razón.

-Por supuesto, hace varios minutos de eso – concluyó con brusquedad en tanto la hermana de Horo suspiraba con resignación en tanto comenzaba a abrir la puerta.

-Pase por fa… - las palabras de Pilika se quedaron paralizadas en su boca cuando al abrir la puerta las tres se encontraron con una escena bastante comprometedora, por no decir excesivamente.

Yoh yacía en el suelo de espaldas, Ana estaba casi sobre él y ambos se besaban de manera apasionada, las tres mujeres testigos de aquella escena se habían quedado sin palabras, no había más que ver la ruborizada cara de Jun a la cual seguramente aquel comportamiento le parecía poco más que inmoral, Kino había perdido su acostumbrada frialdad para abrir sus ojos incrédula ante cuanto veía, por su parte aunque Pilika estaba asombrada todo le parecía tan romántico.

-Sí es un comportamiento muy adecuado – exclamó Kino completamente escandalizada, fue ante aquella voz áspera y desconcertada que la pareja reaccionó separándose de inmediato y ambos voltearon hacia el umbral de la casa paralizados ante lo inesperado de esa visita.

-Abuelita – murmuró apenas Yoh en tanto Ana se apresuraba a poner algo de distancia entre ambos y se pusieron de pie al mismo tiempo –pero ¿qué hacen aquí? – cuestionó el joven de café cabello una vez parado.

-Vaya pregunta, después de semejante escenita– repuso la anciana acercándose para mirarlo reprobatoriamente, Ana no pudo evitar sonrojarse de manera casi criminal ante ese comentario y trató de alejarse un poco más de Yoh, pero él inesperadamente la atrajo hacia él rodeando la cintura de la joven.

-Ni ella ni yo hemos hecho nada inmoral – se defendió él –en todo caso son ustedes quienes han entrado en una casa sin antes recibir invitación alguna – aclaró él con dureza –por parte de Pilika es normal que ella llegue así porque ésta siempre va a ser la casa de todos quienes una vez la compartimos y además me siento desilusionado de que no hayas guardado el secreto de dónde vivíamos Jun…

-Yoh – interrumpió Ana al notar como el muchacho comenzaba a exaltarse.

-No Ana – continuó él –ésta, bien o mal es nuestra casa, ni tu ni yo estamos haciendo algo malo, no van a venir ahora a decirme cómo vivir, lo siento, pero hace varios meses ya que no tengo que rendirle cuentas de mis actos a nadie más que a ella y si no les parece la forma en la cual llevamos nuestra relación pues lo siento mucho, amo a Ana y eso es lo importante – concluyó para comenzar a besar a la rubia ante la incrédula mirada de Kino quien no reparaba tanto en aquel beso como en la actitud fuerte y decidida de Yoh, ese era el muchacho que deseaba ver al frente de los Asakura.

-Tienes razón y me disculpo – continuó la mujer cuando los jóvenes concluyeron su beso –siento mi comportamiento al entrar de esta manera, en cuanto a Jun no debes ser tan duro con ella, en realidad yo la acorralé para obligarla a decirme tu dirección, ahora si disculpas mi primera reacción me gustaría hablar contigo y la señorita Kyouyama a solas ¿puedo?

-Perdón abuelita pero no tenemos nada de que hablar, eso quedó muy claro el día que salí de casa…

-Yoh es tu abuela – contuvo Ana las palabras del joven Asakura –siquiera déjala decir algo – pidió ella tomando con suavidad la mano de piel bronceada de él.

-Lo sé pero… - ante la mirada sincera y confiada de los hermosos ojos de la mujer a quien amaba decidió consentir con un movimiento de cabeza.

-Bueno, entonces yo ya me voy – refirió Pilika quien no sabía que decir exactamente –bueno los veo después Ana – murmuró ella saliendo de la escena seguida por Jun quien estaba un poco avergonzada.

Cuando las dos se retiraron de la escena y la puerta se encontró cerrada todo permaneció en un pétreo silencio dentro de la habitación, al fin la mujer se acercó al único sillón del lugar y se sentó ante la mirada atenta de la pareja.

-¿Y bien? – preguntó Yoh aún con una actitud demasiado seria para sentarle por completo a aquel muchacho sincero y alegre.

-Bueno imagino que no estarán completamente contentos con esta forma de vida – inició la mujer de cabello plateado por las canas –después de todo tu siempre estuviste rodeado de comodidades y como sea un pirata debe extrañar mucho el mar – dijo mirando a Ana quien permanecía de pie junto a Yoh.

-Vivir con Yoh es como la vida en el mar, llena de libertad y felicidad, sólo que ahora mi libertad es completa – contestó la rubia defendiendo su causa.

-Pero es que esta manera de habitar juntos es muy mal vista, Yoh de verdad te parece correcto vivir con una mujer con la que no te has casado y a la vista de todo el mundo.

-Sí – respondió el aludido sencillamente y sin pensarlo ni un instante –es verdad que al principio no me hacía a la idea, tenía ideas absurdas, pero por favor, amo a Ana y el no estar casados no es por falta de amor, digamos que es una desafortunada cuestión de dinero y mientras que no tengamos nada de que avergonzarnos podemos estar "a la vista de todo el mundo" – concluyó haciendo hincapié en la frase dicha por su abuela.

-Esta bien, aceptaré eso, pero piensen a futuro, de verdad quieren criar a sus hijos en un lugar como este, además ¿hasta cuando piensan casarse? – continuó cuestionando la mujer.

-Abuelita discúlpame, pero la única que me puede pedir cuentas acerca de ese tema es Ana, créeme que si por mí fuera hoy mismo me casaba con ella, pero aún hay muchas cosas de las cuales debo ocuparme, tener un hijo con Ana es uno de mis más grandes anhelos, sin embargo hasta no poder darle un futuro seguro no puedo aventurarme en ello, de todas formas esas son cuestiones nuestras, perdona la rudeza de mis frases – hablaba el joven con firmeza.

-Lo sé, pero puedo ver que no han entendido el motivo de mi estancia aquí, me dejaré de rodeos, deseo que regreses a la casa y vuelvas a formar parte de la familia Asakura, está es la esposa que has elegido y acepto tu elección, ¿qué me dices? – propuso en un breve momento Kino.

-No gracias, así estamos bien – respondió Yoh en un frío enunciado, dejando helada a la anciana quien creyó que su oído había comenzado a fallar.

-Creo no haber escuchado bien – pronunció la señora Asakura – acaso dijiste…

-Lo siento, escuchaste perfectamente, no deseo regresar e imagino que cuento con tu apoyo – dijo el castaño mirando a la rubia muchacha que se encontraba justo a su lado.

-Como tu decidas – murmuró ella otorgando confianza al antes marino estrechando la mano que él le ofrecía –te lo he dicho muchas veces, cuanto me hace falta eres tu, si necesitas de mi ayuda te la daré, pero no necesito riquezas ni posiciones para ser feliz a tu lado.

-Ahora lo ves abuelita, ni Ana ni yo estamos interesados en regresar…

-Pero es tu familia, tu hogar, tu herencia, eso te pertenece no puedes renunciar a todo eso – trató de convencer la mujer utilizando, quizá por primera vez en su vida, un tono suplicante.

-Una familia te da su apoyo, Ana siempre está a mi lado, en los momentos buenos y en los malos; un hogar es a donde deseas llegar para estar feliz, o donde quieres estar después de un pesado día de trabajo, es lo que siempre pienso cuando veo la puerta de este sitio y una herencia… no hay mejor herencia que la que forjas a diario con tu propio trabajo, el que hayas elegido o el que la vida te ha preparado para lograrlo realizar con tal de poder llegar a tus metas, es cierto que lo que más amaba era el mar y por eso estar en la naval me hacía tan feliz, es cierto, el trabajo que tengo ahora no es el mejor, pero me da de comer y me permite estar cerca de Ana y del mar, lo siento abuelita no me estás ofreciendo nada que no tenga aquí, además no creo que los demás estén tan contentos como tu con esa resolución – dijo el joven de azabaches ojos con tranquilidad.

-Eso es lo de menos porque la de la última palabra siempre he sido yo y lo sabes, además puedo ver que ahora eres un hombre completo – dijo Kino con un poco de nostalgia –ya no eres para nada ese niño que escapaba de sus problemas, te fuiste porque no te dejábamos terminar de transformarte, ahora lo entiendo ella te ha complementado, por eso quiero verte a ti como el líder de nuestra familia… en todo caso y a pesar de cuanto dicen no crees que Ana merece algo mejor.

-Ana merece todo, por desgracia tengo que hacerla esperar para lograr dárselo, sé que ella me esperará ¿verdad? – dijo volteando hacia ella quien le sonrió para decir un seguro sí.

-Entiendo, no hay nada más que hablar, veo que no tengo argumentos que te convenzan – exclamó ella derrotada y levantándose de la silla donde había estado.

-Sin embargo y aunque sé que este no es lugar para usted créame que será siempre bien recibida en nuestra casa – se adelantó a decir la ex pirata.

-Muchas gracias Ana, serás un gran señora Asakura – dijo dándole una apenas perceptible sonrisa a la joven de dorado cabello –cuídate mucho Yoh – dijo viendo a su nieto quien también se había acercado a ella y le sonreía con sinceridad –procura hacer muy feliz a esta joven que tanto ha luchado por serlo y recuerda que quiero bisnietos pronto, no soy eterna muchacho – refirió con voz áspera –bueno ahora me retiro y no me acompañen a la puerta me hace sentir más vieja – concluyó encaminándose a la salida en tanto Yoh abrazaba a Ana aun sonriendo.

El castaño volteó para ver a su hermosa novia y ella también lo vio, como siempre a los ojos, así sus miradas de ojos negros se cruzaron ella le dedicó una hermosa y tranquila sonrisa.

-Ana – de pronto dijo él rompiendo el silencio cómodo entre ellos, casi al mismo tiempo que Kino abría la puerta –¿te casarías conmigo hoy mismo? – dijo de pronto desconcertándola por la extraña pregunta.

-Es casi de noche Yoh – refirió ella confundida.

-Pero lo harías ¿verdad? – insistió él.

-Claro – respondió ella aún sin entender –en este instante, en una hora, mañana, en una año, cuando sea me casaré contigo.

-Y estarás conmigo siempre.

-Sí, y después de siempre, ya lo sabes – confirmó ella poniendo su mano en la mejilla del muchacho.

-Abuelita – volteó de nuevo a la puerta que casi se había cerrado, pero que de inmediato comenzó a abrirse de nuevo con lentitud.

-¿Qué pasa? – cuestionó ella volviendo a ver a la pareja desde la entrada.

-Sabes, sé que va a haber problemas, pero ya no quiero hacer esperar a Ana, quiero que sea mi esposa lo más pronto posible – concluyó tomando a la joven de la cintura para besarla con alegría.

C – c – C

Las tres personas bajaron del carruaje, la rubia ex pirata fue la última en dejar el vehículo y tomó la mano que su novio de castaño cabello le tendía, ella bajó y no pudo evitar quedarse un momento de pie, mirando la silueta de la enorme casa de los Asakura, la veía como la primera vez que estuvo ahí, pero en aquella ocasión era de día y hoy la oscuridad la hacía verse misteriosa, pero también trajo a su mente la noche en que salió de ahí convencida de que ni volvería a ver a Yoh, pero estaba equivocada y ahora regresaba a ese lugar, dispuesta a ver que le deparaba el destino.

-No tengas miedo Anita – comentó el muchacho dedicándole una segura sonrisa –estoy contigo –concluyó para tomar la de la cintura y besarla apasionadamente lo cual ella correspondió con mucho gusto y alegría, la anciana que los miraba desde la puerta no pudo evitar esbozar una sonrisa, pero de inmediato decidió llamar su atención.

-Ya después tendrán tiempo para besuquearse, ahora si no les molesta me gustaría entrar, no tengo toda una vida por delante – ante aquellas bruscas palabras la pareja se separó, pero caminaron tomados de la mano hacia la puerta la cual atravesaron después de mirarse y sonreírse.

Apenas entraron pudieron ver al resto de la familia reunida, Keiko y Mikihisa los miraban sin disimular su profunda seriedad y Ana se dio cuenta de que a pesar de la decisión tomada por Kino el recibimiento no era amistoso o si quiera conciliador, la misma frialdad se percibía en el rostro del abuelo de Yoh, aunque no tan marcado como en el de sus padres, seguramente porque conocía lo que eran las determinaciones de su esposa.

Ana tragó saliva mientras todos caminaban hasta la sala de estar más cercana a la puerta y todos tomaban asiento.

-No pongan todos esas caras – dijo Yoh de pronto –yo no quería regresar, pero mi abuelita me aseguró que ella se encargaría de que aceptaran a Ana – exclamó el joven adelantándose a cualquier comentario.

-Por nosotros no debes preocuparte Yoh – refirió su padre, después de todo es la señora Kino quien decide.

-Perfecto, me complace que sean razonables y acepten a Ana y recuerden que no toleraré groserías, he hablado con ambos y a partir de hoy Ana vivirá en esta casa y se casarán en un mes, más o menos el tiempo exacto para planear la boda, bien, ¿quieres decir algo? – preguntó a la rubia quien sólo veía los acontecimientos tratando de asimilarlos aunque algo lentamente, al fin miró a la anciana mujer que se dirigía a ella y se puso de pie.

-A pesar de lo que se ha dicho aquí, sé que no les agrado y que no hay ninguna orden que pueda cambiarlo, no voy a mentir porque odio eso, estoy aquí porque de todos ustedes es a la señora Kino a la única que respeto, sin embargo lo único por lo cual me decidí a entrar a una casa en la cual el 80 por ciento de sus habitantes me detesta es porque amo a Yoh, espero que eso ayude a cambiar nuestra situación… algún día, por lo menos seamos tolerantes – habló ella con claridad y decisión.

-Bueno con respecto a cuanto dijo Ana – comenzó Yoh poniéndose de pie –es exacto lo que quería decir, además que a partir de hoy sólo ella podrá pedirme cuentas de mis actos, me da un poco de tristeza admitirlo, pero nunca he considerado este como mi hogar, supe lo que era sentirse en casa cuando la conocí y dondequiera que esté a su lado será mi hogar, así que no crean que estoy aquí porque no puedo vivir sin comodidades.

-Todo ha quedado muy claro – comentó su abuelo poniéndose de pie –bienvenida a la familia, señorita Kyouyama – concluyó acercándose para estrechar brevemente la mano de la joven y después salir de la habitación.

-Lo mismo digo – repitió el padre del muchacho para repetir el saludo que Yohmei había hecho a la rubia.

-Gracias – murmuró la ex pirata al igual que lo había hecho ante el gesto del anciano, al final la madre de Yoh también se levantó y se puso justo frente a la rubia, se inclinó levemente y depositó un beso en la mejilla de Ana.

-Nos vemos en la cena, querida hija – extenuó Keiko con poca convicción en su voz, pero sin afán de ofender, después también se retiró.

-Al fin terminamos el trámite – exclamó Kino Asakura levantándose de su lugar –ahora Ana ven te acompañaré a tu habitación, ya mañana mandaré por sus cosas.

-No gracias abuelita, iremos nosotros y aprovecharemos para hablar con nuestros amigos – aclaró Yoh.

-Esta bien entonces – concluyó Kino con una muy ligera y casi imperceptible sonrisa en su rostro.

C – c – C

Pilika abrazó efusivamente a Ana para demostrarle su alegría, no la soltaba mientras la felicitaba por la noticia que ella y el castaño acababan de darles a sus amigos, también Horo- Horo y Len les habían felicitado, aunque el peli azul, como siempre, había dicho algún otro pícaro comentario digno de la ira de la rubia.

-Bueno y ¿Cuándo es la boda? – preguntó la joven esposa del chico de dorados ojos en tanto ayudaba a la ex pirata a guardar algunas cosas, ambas se habían quedado solas en tanto los tres chicos iban a comprar cosas para comer.

-La abuela de Yoh nos pidió que esperáramos un mes, ella quiere organizar una gran boda, aunque la verdad a mí me da un poco de… bueno, no sé si esté lista para ser el centro de atención de esas personas, tu viste como son – decía la rubia evitando mirar a su amiga para no mostrar la ligera inseguridad reflejada en sus ojos.

-No te preocupes Ana, ya verás como sales bien librada, cuando te lo propones actúas como una gran dama – dijo la chica de celestes cabellos.

-Oye que quieres decir con eso – amonestó Ana sonriéndole con gracia y las rieron por un buen rato.

C – c – C

Yoh caminaba con Len y Horo por las calles cercanas a la casa donde por varios meses vivieron todos, ya casi habían conseguido todo lo necesario para la comida y charlaban mientras buscaban cuanto requerían.

-Imagino que ahora te dedicarás a los negocios de tu familia ¿no es así Yoh? – cuestionó el de ojos color oro mirándolo con seriedad.

-No en realidad, bueno cuando le pedí a mi amigo un trabajo en la empresa constructora me dijo que me prefería como socio, pero me parecía un abuso si yo no tenía capital para aportar – explicó el castaño –además no quiero vivir en la misma casa de siempre, sino más bien tener una que esté más cerca del mar, después de todo es lo que a Ana y a mí más nos gusta, pero lo último será mi sorpresa para Anita, así que no vayan a decirle.

-Y ¿tu familia no se molestará? – cuestionó Len sin perder de vista las facciones del antes marino.

-Me tiene sin cuidado, cuando regresé le dejé claro a mi abuelita que si lo hacía debía dejarnos tomar nuestras decisiones, además lo hablé con ella y aunque no estuvo muy de acuerdo aceptó que era una buena idea para nosotros – contestó Yoh con su sinceridad característica y con una sonrisa soñadora en sus labios.

-Vaya, debes estarte imaginando la vida que tendrás con Ana – comentó el oji dorado con un tono ligeramente pícaro en su voz.

-¿Qué? – se sorprendió el castaño –lo has de decir por experiencia, seguramente tu y Pilika quieren tener muchos hijos – comentó burlonamente.

-Oye, como te atreves – exclamó el ex pirata con tono ofendido.

-Sí, dejen de hablar de mi hermana – reclamó el peli azul que hasta ahora se había entretenido comiendo una de las frutas que traían para la comida –oye Yoh, como ahora vas a ser uno de los jefes a ver si nos das un ascenso…

-¿Estás loco? – lo regañó su cuñado –él no tiene por qué hacer eso, todo debemos ganárnoslo nosotros.

-Oye Len cálmate – lo contuvo Horo con toda la calma del mundo –si yo sólo estaba bromeando, ay no me explico cómo mi hermana se casó con un histérico como tu – dijo tomando otra fruta del canasto.

-Tu siempre me desesperas, y ya deja de tragarte todo lo que compramos, yo creo que Pilika se equivoco de hermano, o eras adoptado – Yoh reía contento observando otra de las eternas peleas de esos dos, por lo visto su vida era maravillosa, ahora tenía todo cuanto podía desear, el amor de Ana y unos amigos con quienes compartir antes tristezas y ahora alegrías.

C – c – C

En aquella habitación resonaban las risas de tres mujeres, Pilika y Jun le mostraban a Ana todo lo que se había comprado para su boda, hacia mucho tiempo que la mujer de cabellos verdes no se divertía así, era feliz de que su primo se fuera a casar con la rubia muchacha, como él, ella alguna vez también había seguido su corazón y se casó con el hombre a quien amaba aún cuando él no tenía fortuna, es cierto, su felicidad no había sido muy larga, pero fue completa y ahora al fin podía estar contenta de nuevo.

Pilika había sacado el vestido de novia de Ana, era bellísimo, parecía el de una princesa, la parte de arriba tenía un hermoso escote que mostraba sus hombros, de ellos salían unas hermosas y largas mangas semi abiertas que mostrarían sus blancos brazos; después seguía la vaporosa falda, todo bordado en con hilos de oro y pequeños brillantes que daban un mágico efecto a todo el traje; el velo era también una obra de arte y para sostenerlo llevaría una pequeña tiara cubierta de brillantes un poco más grandes que los del vestido, las tres mujeres quedaron deslumbradas ante aquello.

-Nunca he visto un traje más hermoso – confesó Jun, a pesar de que en la alta esfera social a la cual pertenecía había visto decenas de vestidos, pero de verdad nunca uno así –te veras maravillosa con él Ana – le dijo a la rubia dedicándole una sonrisa.

-Jun tiene razón, de por sí eres muy bella y con este vestido vas a hacer que Yoh se vaya de espaldas – comentó alegre la peli azul.

-Pilika no digas esa clase de cosas – aclaró la peli verde con un leve rubor.

-Sí Pilika, un poco de pudor – dijo Ana con algo de burla en tanto se cubría con gracia con un abanico y las tres se echaron a reír. La rubia joven se sentó en su cama a lado de su vestido y lo miró en tanto sus dos amigas la observaban.

-No puedo creer que mañana seré su esposa – murmuró soñadoramente fijando sus ojos color de la noche en el vestido –como quisiera que ya fuera mañana.

-Créeme que es lo más maravilloso del mundo – dijo Pilika –estar con quien amas, hablar con él a diario, salir con él, pelear, reír, reconciliarse – murmuró sonrojada y con un brillo especial en sus ojos de zafiro.

-Pilika tiene razón, no puedo recordar un tiempo más feliz que el de cuando estuve casada, no hay como estar con quien te ama, desea tu felicidad y te ama por quien eres, espero que seas muy feliz y sé que lo serás – dijo sonriéndole.

-Todos los invitados quedarán asombrados – aseguró la de verde cabello.

-Ahora que dices eso, me da muchos nervios esos invitados, son demasiados y ¿no diran nada malo?– preguntó la rubia inclinando su cabeza.

-Por eso ni te preocupes, todos podrán hablar mucho, pero nadie querría quedar fuera de la boda de la familia más importante de la ciudad, créeme que todas las grandes familias rezaban por recibir invitación, además recuerda lo que te dije, para ser tratada como una reina compórtate como tal, tienes una personalidad y una belleza envidiable y el carácter para pasarlo todo, así has logrado estar a lado de quien amas – la rubia sonrió y secó una lágrima que rodó furtiva por su mejilla, apenas habían concluido esas palabras cuando unos leves golpes sonaron en la puerta.

-¿Quién? – preguntó la peli azul.

-Soy yo, Yoh – explicó el muchacho del otro lado de la puerta.

-Espera un momento – exclamó Ana, en tanto las tres se ponían a guardar el vestido.

-Ya puedo pasar – preguntó de nuevo el castaño aún desde fuera de la habitación.

-Eres demasiado impaciente – comentó Ana abriéndole la puerta con una sonrisa en sus labios.

-Eso ya lo sé – dijo él abrazando a la joven para comenzar a besarla, en tanto las otras dos chicas los miraban, después del apasionado beso se separaron y él vio a las otras dos mujeres.

-Siento no saludarlas antes, eh buenos días – saludó algo avergonzado aún abrazando a Ana por la cintura.

-Sí ya nos dimos cuenta de que sólo tienes ojos para Ana – refirió Pilika con su tono acostumbrado.

-Disculpen pero… - trataba de explicar el muchacho su comportamiento.

-No te preocupes primo, comprendemos, pero ¿cuál es la prisa? – preguntó Jun sonriendo.

-Bueno es que la abuela me pidió que llevara a Ana con ella porque la necesita, no sé exactamente para qué, ¿puedo llevármela? – preguntó a su prima y a su amiga.

-Sí, por supuesto Yoh, Ana es toda tuya – aclaró Pilika pícaramente llevándose el regaño de todos, para después comenzar a reír y al final la pareja salió del lugar.

C – c – C

Yoh y Ana viajaron por un buen rato en un carruaje hasta llegar a la costa, al fin bajaron del vehículo y la rubia comenzó a seguir al castaño por una pequeña brecha que terminaba en la playa, Ana se quedó embelesada mirando el océano, con los preparativos de la boda no había tenido tiempo de ir siquiera un solo día a ver ese hermoso mar.

-Veo que te gusta el paisaje – comentó Yoh tomando la mano de la rubia, ven vamos para allá – dijo señalándole un terreno un tanto más alto, los dos corrieron hasta ese sitio y vieron como la vista mejoraba aún más, cuando llegaron al punto más alto se dieron cuenta que estaban frente a una bella mansión de paredes blancas, no era enorme como la casa Asakura, pero sí de una gran belleza y bastante grande.

-Quiénes viven aquí tienen una hermosa vista ¿verdad? – comentó la rubia abrazándose al hombre a quien amaba.

-Me alegra que te guste la vista que tendremos – murmuró él inclinándose para besarla.

-¿Quieres decir? – trató de preguntar ella sorprendida.

-Sí, ¿te gusta nuestra casa?

-Claro que sí, pero… no tenías que… - él la interrumpió con un dulce beso, después recorrió con sus labios el cuello de la rubia joven quien cerró mantenía sus ojos cerrados agradada por aquellas caricias.

-Porque no habría de hacerlo, quería tener un hogar contigo, a lado de ese mar que nos unió, él nos llevó a un mismo destino, tal vez algún día podamos volver a navegar, por ahora te tengo a ti.

-Yo soy más que feliz a tu lado, no necesitaba nada más que a ti – le murmuró hundiendo las perlas que tenía por ojos en las gemas negras del muchacho –y a pesar de eso me haces aún más feliz, ojala y yo pueda también siempre darte la felicidad, ahora tu y yo somos libres de las cadenas que alguna ves creímos irrompibles y yo siempre trataré de hacerte feliz.

-Ya lo haces porque todo lo que necesito para serlo es a ti… Ana – concluyó para besarla con dulzura y profundidad, en ese lugar permanecieron mirando el azul paisaje hasta avanzada la tarde, entonces decidieron regresar a la casa de los Asakura, con un único anhelo, ver el amanecer del día en que al fin podrían estar juntos sin más reproches, ahora su futuro y felicidad estaban en sus manos, sin ninguna cadena ni impedimento, el mar había unido esas dos almas, esos corazones, dos destinos que se volvieron uno.

"FIN"

PALABRAS DE SHAMAN FAN:

Y al final el amor… esa es una canción, pero bueno este fic llega a su parte culminante, bueno ya han visto que por varias causas se retrazó la actualización, nos hubiera gustado terminarlo desde hace tiempo pero, uno pone, dios dispone, llega el diablo y lo descompone y hasta ahora podemos sacar este último capítulo.

Aunque este es el último capítulo por su amplitud decidimos añadir un epílogo que próximamente podrán leer y ahí sí podremos decir adiós aunque no será realmente despedida sino un hasta luego y estoy muy agradecido de que hayan tenido tanta paciencia para seguir leyendo de principio a fin esta larga, pero muy larga historia y como recompensa a su falta de desesperación ya podrán ver en que termina, por mi parte es todo muchas gracias y espero informarles en el próximo capítulo si sacaré un nuevo fic, sino nos leeremos hasta nuevo aviso.

REVIEWS:

RESPUESTAS DE SHAMAN FAN

SUPREMA ONMYOJI ISAH – Que bueno que te haya gustado y el hecho de que te haga enojar la escena es buena señal por que se transmitió el mensaje. Espero que vuelvas a escribir y saber de ti porque siempre nos apoyas.

VICKY CHAN – Ya me encuentro haciendo mi penitencia, con los brazos abiertos de cara al sol, por la tardanza pero ya estamos de vuelta y ahora si para darle fin a esto, es una promesa. La parte de la fiesta, queríamos que fuera la última escena dramática y por eso quedo así la cena y las reacciones de la familia de yoh ante ana. Muchas gracias que te haya gustado el fic y espero que volvamos a tener contacto.

Quiero que nos sigamos escribiendo y sabes que tanto mi hermana como yo apreciamos mucho la amistad que nos has brindado.

DARK TAO – Ahora en esta parte hemos querido ya mostrar lo que es la relación yoh- ana, pillika-len, esta parte es un poco más relajada, ya que muestra como es que ellos han cultivado su amor. Por lo que dices de Len, es muy seco y le es más difícil expresarse que Yoh, pero el ama a Pilika. Espero que te guste el capítulo, hasta la próxima.

T ANNITA – Bueno veras Kino siempre ha tenido un carácter muy fuerte, y aquí no iba ser la excepción y más si ve que un miembro de su familia esta involucrado, va a ser muy quisquillosa con la recién llegada (Ana). Bueno yo nunca he usado uno pero por la forma de apretar creo que es una de las peores torturas que puedan existir. Por último debes seguir leyendo para ver el desenlace, espero que puedas escribirnos la próxima vez.

RESPUESTAS DE ITAKO ANA TENSHI

SUPREMA ONMYOJI ISAH – Sí ya era hora de liberar a Yoh, y sé que eso de dejar ir a Ana fue terrible, pero bueno al fin están juntos, bueno espero que este capítulo te haya gustado y nos sigas leyendo para el epílogo. Ya expliqué por qué nos tardamos tanto, espero nos disculpen por ello y también no tardar igual para cerrar oficialmente el fic.

VICKY CHAN – Te parecerá una sorpresa, pero de un tiempo para acá mi pequeño Shaman Fan se ha vuelto un niño muy activo, además de que al fin le está echando todas las ganas a la escuela y lleva maravillosas calificaciones, pero le dejan cada trabajito que nos quita todo el tiempo, bueno ahora ya sólo le queda seguir así y esperar le haya ido bien en su examen de admisión a la universidad. Bueno te agradezco mucho tus buenos deseos y sabes que te deseo lo mismo.

Sí que ondas las de mi hermano de embriagar a Yoh, pero bueno algo se le tenía que ocurrir a la … no voy a decir que de Tamao para separarlos, pero EJELE no lo logró, en fin, espero este capítulo te guste por el esfuerzo que hicimos para traerlo después de tanto contratiempo, ahora sólo nos queda el epílogo, haber que tal te parece, nos estamos leyendo miau.

DARK TAO – Ay me da mucho gusto que te agradara el capítulo y es cierto, Len a veces es demasiado seco, pero la quiere de verdad, yo lo sé, bueno claro que lo sé sino no escribiría el fic de mi hermano, bien, como ves los obstáculos al fin se han resuelto y ya veremos que pasa en el epílogo.

Por cierto espero te guste la escena que incluimos de LenXPilica, a mí me agradó, aunque me costó trabajo porque fue idea de Shaman Fan y no sabía bien como plasmarla, ojala te parezca, nos leemos miau cuidate mucho y espero verte en el epílogo.

T ANNITA – Como puedes leer encontramos una manera de solucionar las cosas, además tampoco tendrán que ver muy seguido a los Asakura, ojala te lea de nuevo por aquí, de verdad muchas gracias por tus opiniones, con respecto al corset te concedo toda la razón, también tuve alguna vez aquella terrible experiencia, bueno ahí nos leemos en el epílogo miau.