Pov Theo
Mi vida siempre ha sido una introducción de un mal sueño... Ese donde despiertas y junto a ti no hay nadie para confortarte, una pequeña parte de mi sabe que aquello debería cambiar pero no tengo fuerzas para luchar por alguien, es tarde para eso.
Personas como Malfoy y yo nacimos para odiar, para destruir lo que tocamos por el simple hecho de desearlo, esa fue la mayor herencia de nuestras familias, estamos negados a lo bueno porque nosotros no lo somos y por ello estos días lo he envidiado, al menos el ha tenido el coraje de luchar por alguien aunque no sea sangre pura, supongo que yo no soy de los que saben luchar y no me importa cambiarlo, se que pronto moriré a manos de algún loco de los que sigo o de mis mismos compañeros de trabajo que me tratan como basura por haber sido mortífago.
Creo que eso es lo que más me fatiga, ser tratado como escoria. En nuestros buenos tiempos Draco, Zabinni y yo eramos tratados con respeto, con miedo pero ahora solo quedamos Malfoy y yo con el título de parias mientras personas como Potter son enaltecidos sin considerar sus faltas.
Estoy en una pesadilla, terrible pero manejable. Sigo la misma rutina que es lo único que me queda. Me levanto y miro un par de minutos el vacío de mi habitación, algunas veces me imagino ropa de mujer junto a mis trajes, joyas en el tocador y perfumes de diversos olores cítricos y florales, un enorme cepillo que algunas manos delicadas usarian noche tras noche para cepillarse una frondosa melena, rubia, morena o pelirroja...el movimiento en el exterior me recuerda que solo son sueños y entro a la ducha, derrotado por la soledad, mientras me baño evitó pensar en la mujer imaginaria que entraría por sorpresa a tallarme la espalda con la clara intención de hacer el amor antes del trabajo...saldría a prisa dejándola bañarse también, ella ya tendría preparada mi ropa con enorme esmero para que se viera impecable, me la podría y antes de irme la vería recién bañada, renovada, hermosa, le daría un beso profundo como si no fueramos a vernos mas solo para soportar el día sin ella a mi lado y así comenzaría mi jornada, no como inefable, como Auror, uno de los más respetados... pero todo eso se evapora cuando salgo a la realidad y sé que nadie en su sano juicio se acerca a los inefables, cuando las personas que me rodean se enteran de mi trabajo ponen una barrera tan gruesa que me quita el aliento y no los culpo...he matado más gente como Inefable que como mortifago, maldita doble moral. Si tan solo supieran las cosas que he visto, ni siquiera les quedarían ganas de respirar el mismo aire que yo.
Debo ser sincero y aceptar que añoro tocar a alguien, a quien sea, una piel suave y cálida que me reconforte, oír un corazón presumiendome su palpitar fuerte, ese que ya desapareció de mi cuerpo muerto. Deseo tanto estar rodeado de unos brazos asfixiantes que me roben el poco aliento que me queda, deseo sentir amor...
—En donde estas?
—Con Scamander y Lovegood
—bien, iré en cuanto pueda— suelto el teléfono antes de que Malfoy repele, me doy cuenta que lo he apretado de más y se a quedado un poco sumido en el medio, la secretaria del ministro me mira aterrorizada y apenas y respira, le dirijo la mirada más dura que tengo y suelta un pequeño gritillo en cuanto me doy la vuelta para volver a los asientos de la sala de espera, la curiosa secretaria aún y con miedo me sigue con la mirada que no tolero, me semi recuesto en la silla, estiró las piernas y colocó mi sombrero sobre mis ojos para cubrirme de su inspección.
—Tonta— susurro
Mi pensamiento vuela a lo último que me dijo Draco...está con Scamander y Lovengood... Lovengood... Su nombre no deja de dar vueltas en mi cabeza, aún falta mucho para que el ministro me reciba más aún cuando tiene a Potter discutiendo y seguramente haciendo gala de su título de héroe
—Imbécil— vuelvo a susurrar pero sacudo un poco la cabeza para no seguir pensando en el y vuelvo a Lovegood... Respiro profundo y siento como si su mano estuviera nuevamente tocando mi frente.
Aquel acto de caridad estuvo de más aquella noche en casa de Malfoy, si ella me hubiera dicho que con un animalito colgado a mi cuello podía quitarme el dolor y la fiebre la habría dejado acercarse pero su método me dejó claro que también le daba miedo que le hiciera algo, igual que a todos
Ahora...por que antes no...
Era una noche despejada y fresca, todos bailaban en el gran comedor, todos y todas danzaban como unos salvajes emocionados por la banda Rock que habían traído.
El baile invierno en honor de los tres, con Potter cuatro magos era el festejo más esperado por todos los adolescentes de todas las casas, nosotros siendo amigos de Malfoy recibimos pedimentos de muchas chicas Slytherin, las únicas que se acercaban a personas castrantes como nosotros, Malfoy acepto ir con Pansy Parkinson y Blaise con Daphne Greengrass, a mi se acercaron Astoria, Millicent, Diane, etc pero rechace a todas, al final fui solo por la comida y los tragos que resultaron tener muy poco alcohol, está demás decir que me quede solo, Draco se fue con Pansy a sabe dónde, Blaise se puso a bailar frenéticamente con Daphne y las demás parejas o destilaban miel, hormonas o se habían separado cada cual con sus amigos.
—que fastidio— pensé subiendo a una de las torres, con suerte estaría abierta alguna donde poder fumarme un cigarrillo de contrabando que me habían conseguido los Weasley en extremo secreto, subí y baje pero ninguna torre daba acceso, los profesores muy listillos no querian manoseos entre alumnos supongo, me dirigía hacia la tercera torre a nada de rendirme cuando la encontré.
Una rubia Ravenclaw con un vestido plata que parecía más un disfraz de hada, arrojaba encantamientos a una puerta para accesar a la torre
—Aberto!, Alohomora! Cistem aperio!
—Portaberto!— agite mi varita tras de ella que dió un pequeño brinco y se hizo aún lado, la cerradura tembló dejando un pequeño oyó humeante pero que la dejaría pasar, mañana se las arreglaría Flitch para repararla
—buenas noches— dije alzando la palma para irme, guarde el cigarro en mi bolsillo pero la pequeña voz canturreante de la chica me hizo detenerme
—que es eso?— pregunto —es un cigarro de sortilegios Weasley?
—No seas chismosa— volví a girarme y la mire, solo la reconocí por la vez en que Goyle y Zabinni se habían burlado de ella una mañana cuando teníamos clases en el invernadero, la rubia había entrado en pijama con un pequeño saco y se había escondido bajo las mesas intentando capturar alguna cosa extraña que nadie entendió que era. Le decían "La Lunatica"
—No lo fumes— sugirió —Un chico Hufflepuff lo hizo y le salieron bellos tan largos de las axilas que podía hacerse una trenzas...aunque no le quedaban mal...pero corrió a cortarselo y cada que lo hacía salía más bello, madame Pomfrey estaba muy molesta— me guiño el ojo y sonrió
—de que año eres?— pregunté
—3ro...subes?— jalo la puerta que chirrio un poco
No le respondí pero si la segui, en la torre había un par de salones que no recordaba haber usado antes, no tenía idea que clases se daban ahí hasta que en la puerta de uno leí "estudios muggles", la rubia empujó la puerta y ladeó la cabeza para que pasará, mantenía una sonrisa a labios cerrados
—No puedo entrar— dije
—Porque?...oh! Eres Slytherin?
—Si
—Lo lamento— salió de el salón con dos saltos y cerró —me gusta ese salón porque tiene dos ventanas muy amplias y los prefectos no recorren este lado, así que por las noches puedo venir y leer o llorar sin ser molestada
—Llorar?
—Si llorar, tampoco lloran los Slytherin?—soltó una risita que me hizo sonreir
—Supongo que si pero no lo sé... No se
—Tu lloras?
—hace mucho que no— confesé sin saber porque le decía eso a una chica de 3ro que solo había visto una vez en una situación embarazosa —y venías a llorar?
—Un poco...no me fue muy bien hoy
—Porque?
—Mi compañero de baile me abandono, no se lo tome a mal sabes, se que me pidió ir al baile por una apuesta con otros chicos así que era obvio que me dejaría sola pero aún así en el momento si me dolió un poquito— acepto, sus ojos se cristalizaron y dos pequeñas lágrimas le recorrieron sus mejillas coloradas
—Si sabías que era una apuesta porque aceptaste?— dije molesto, como podía ser tan tonta
—Bueno es que mi padre hizo el vestido con mucha ilusión en cuanto se enteró, lo ví coser por noches y como verás no lo hizo tan bien jejeje aún así me parece hermoso— dió un salto y giró sobre sí misma jalando la tela plateada del vestido —me dijo que le hacía ilusión y a mi también entonces accedí cuando me propusieron ir al baile
Suspiré pensando rápido en mi padre cociendo mi traje y rei ante tal aberración, mi padre era el hombre más tosco y desgraciado del universo, en la vida le hubiera interesado un tonto baile de invierno, a duras penas había mandado a los elfos por mi lista de útiles. El traje que ahora portaba era comprado por mi elfa doméstica.
—Te sientes solo?— pregunto sacándome de mis pensamientos —es que tu mirada se fue hacia el suelo en la esquina izquierda, eso quiere decir que hay soledad en tu alma
—Que? No, no para nada, de hecho yo no invite a nadie para no abandonarla
—Oh un Slytherin honesto, sabía que existían!— dijo emocionada y aplaudiendo como si hubiera encontrado alguno de los animales extraños en el invernadero
—Y le dirás qué te engañaron a tu padre?— pregunté sin tomarle importancia a la palabra "Honesto"
—No... Lo pondría muy triste— las lágrimas que le habían caído minutos antes ya secas habían dejado un camino blanquecino en sus mejillas sonrosadas —le inventare algo bonito para que se sienta bien— sonrió de nuevo
Era la primera persona que sonreía a todo y todo el tiempo, me pregunté si no le dolerían los músculos del rostro de tanto hacerlo pero al pensar en eso, me descubrí mirándola con más detenimiento, tenía los ojos grandes y de un azul muy brillante como agua de manantial virgen y su piel era como la luna, blanca y lechosa
—Como te llamas?— le pregunté
—Luna Lovegood
—Jaja enserio?— era claro porque le pusieron luna —Bueno Luna, haremos un trato, tu no le dirás jamás a nadie que descubriste una rara especie llamada Slytherinus Honestus y tú y yo bailaremos hasta que te canses para que le digas a tu padre la verdad y dejes de llorar trato?
—Si!— dando varios brincos accedió
—pero bailaremos aqui— ordene
—esta bien— se paró frente a mi y puso su brazo en mi hombro
—cierra los ojos e intenta recordar alguna melodia que te guste— sugerí no tanto por qué me importará la ausencia de música si no porque algo en sus ojos me hacía sentir extraño, ella obedeció y cerró los ojos, con nervios le tome la cintura y comenzamos a bailar, ella se dejaba guiar y sentía como si tuviera entre mis manos en verdad a una hada, una de la luna.
—Se,señor Nott, pue, puede pasar— la voz trémula de la secretaria me despertó de mi recuerdo, me coloque bien el sombrero y ahora la mire como si la quisiera matar, ese recuerdo me había relajado tanto que por un segundo se me había olvidado quien era ahora y que estaba haciendo ahí.
