Yuri on Ice y sus personajes no me pertenecen.

Victuuri / SugarDaddy / Canon Divergente

Sinopsis: Tras un fuerte conflicto, Víctor abandona Rusia y a la federación de patinaje con la intención de buscar patrocinadores nuevos para su siguiente temporada. Allí conocerá a Yuuri Katsuki, un excéntrico empresario millonario que estará dispuesto a convertirse en su sponsor si acepta un trato.

Advertencia: Victuuri Versatiles, Sugar Daddy, Bullying y Homofobia, posible OoC y Canon divergente.


18 — La gran llegada

No supo más de sí en esa noche; Víctor solo se encontró dando vueltas en la cama y abrazándose a la almohada intentando hallar en ella el calor que su peludo amigo solía regalarle. En sueños, vio a Makkachin. Corría por la costa del parque que conmemoró los 300 años de San Petersburgo, con vista lejana al golfo de Finlandia, entre algunas piedrillas, la arena amarilla y el viento que soplaba sobre su pelaje enroscado. Ladraba y su cola se batía en el aire; su mascota lo esperaba como si quisiera correr, pero no fuera lo mismo si él no estaba allí.

La resaca con la que despertó le hizo consciente del nivel de embriaguez al que llegó en la noche pasada. La boca pastosa, el sabor amargo y el estómago revuelto fueron parte de los síntomas que le indicaron que pasaría una muy mala mañana, pero Víctor necesitaba entretenerse, no podía quedarse así. Decidió dejar de lamentarse y poner a su cuerpo en movimiento, pues las cosas no se iban a resolver con quedarse en la cama.

A pesar de ser sábado, comprobó que Yuuri ni su hermana se encontraban en casa; según palabras de Aiko, se habían dirigido a culminar unos pendientes en la oficina. Le extrañaba que Yuuri siendo el CEO no trabajara desde su casa y se tuviera que mover, para él era una cuestión de comodidad para él. Pero dejando el asunto de lado, pidió una pastilla para el dolor de cabeza y un buen desayuno sustancioso para prepararse. Usaría esa pista de hielo ese día a como diera lugar.

Todos en la casa estaban atentos a cualquier pedido de Víctor Nikiforov y él supo aprovecharlo. Le hicieron preguntas sobre el almuerzo que quería para ese día, ofreciéndole un menú de opciones que reconoció correctas para su dieta deportiva y escogió la que más le provocaba en ese momento. Ryu apareció repentinamente a su espalda cuando estaba digitando el código de la pista y quiso ignorarlo, porque no deseaba hacer otra cosa que patinar. Nada de almuerzos con sugar daddy o rueda de prensa, Víctor quería desconectarse al menos por una hora.

—Víctor-sama, buenos días —Lo vio de reojo inclinarse ante él y respondió parcamente con un saludo similar. Sin esperar, siguió caminando esta vez para dirigirse hasta el borde de la pista e iniciar un ligero calentamiento antes de colocarse los patines—. ¿Ha puesto el número de la casa para el servicio de transporte? —se detuvo. Ciertamente fue así, pero la página no había actualizado estatus.

—¿Ocurrió algo?

—En efecto, ya está en camino todo su encargo, incluso su perro. —La mención provocó en Víctor un nuevo calor en el pecho—. En un par de horas estará todo aquí.

—Gracias por avisarme, Ryu-san. —Le dedicó una sonrisa sincera al japonés que respondió con un asentimiento cordial—. ¿Y Yuuri?

—Está reunido con el equipo de Yuri on Ice en Mappa. Seguramente la siguiente semana tendrá el placer de conocerlo, usted es un ídolo para Kubo-sensei y Sayo-sama.

—¿Y ellas son?

—Las encargadas del anime Yuri on Ice, tanto del guión como de la dirección. —Víctor le miró sin comprender—. El anime.

—¡Oh! —Recordó entonces que estaba mencionado en el contrato—. Supongo que tendré que ver de qué trata todo esto —dijo mientras estiraba sus piernas con facilidad.

—En su momento le haremos una explicación, y si lo desea y quiere ver el juego en funcionamiento, seguramente Yuuri-sama estará feliz de mostrarselo—Víctor le miró de reojo, sosteniendo su pierna izquierda arriba. La sonrisa calmada de Ryu parecía incluso llena de picardía.

No quiso prestar más atención a ello y se concentró en sus elongaciones hasta que notó que Ryu lo había dejado solo. La necesidad de patinar apremió con la noticia, pues no habría modo en que pudiera controlar la ansiedad por la llegada de Makkachin que con suficiente ejercicio. Ya lo quería allí, ya quería abrazarlo, pero tenía que esperar y el tiempo se haría lento si lo hacía estacionado. De ese modo, se calzó los patines cuando se sintió preparado e ingresó en el hielo para practicar. No pensó hacer un fuerte ejercicio, no había hecho su rutina de entrenamiento habitual y no iba a arriesgarse después de los días que estuvo sin ejercitarse. No obstante, moverse y practicar algunas piruetas lo distraería suficiente.

El hielo estaba bien cuidado, no había ninguna malformación que afectara la fricción de sus cuchillas y, en el silencio existente de la pista, Víctor se sintió sereno. El ruido de las hojillas sobre la superficie era agradable, casi música a sus oídos mientras se movía escuchando dentro de su cabeza alguna sinfónica. El sonido de violines, las trompetas y las flautas atravesando el largo sonido de las cuerdas lo vertió en una atmósfera plácida, donde incluso la pesadez de cabeza dejó de ser relevante.

Patinar lo relajaba, lo sumergía en un universo donde podía controlar las estrellas con sus manos si le placiera. Desde niño, el hielo fue un dulce refugio que él abrazó con todas sus fuerzas y la principal fortaleza que empujó a sus más profundas aspiraciones. El hielo le permitió soñar, saltar y tocar la gloria con los dedos. Y aunque estaba en ese momento solo, el sonido que creaba al deslizarse lo hizo sentir acompañado.

¿Cuánto tiempo estuvo solo? Era curioso pensar que hasta ahora que no tenía a Makkachin había sentido la soledad caer como un manto que pesaba toneladas. A parte de Makkachin, ¿quién más estuvo?

Se detuvo, bebió agua, reposó, volvió a patinar. Sus músculos se sentían más caliente y eso le dio la confianza de practicar ejercicios más complejos. El primer triple Toe Loop cayó en la pista, su pierna desplazándose con elegancia y su equilibrio perfecto lo hacía ver como un ave elegante descendiendo a las aguas del lago y dejando un mínimo movimiento sobre la superficie. Sus manos se movían en el aire, parecía atrapar entre los dedos copos de nieve antes de que se deshiciera en el suelo. El cabello se agitaba con las vueltas y la pirueta aceleró mientras señalaba el aire y parecía una fina pieza de plata brillando en la oscuridad.

Víctor no se había percatado que estaba reproduciendo una parte del programa que pensaba para la siguiente temporada, lo hizo cuando ya era evidente el canto de ángeles en el borde de su oído, a pesar de que fuera solo una evocación de sus memorias pues no había música de fondo. Ágape… ¿Qué era ágape?

El aplauso emocionado lo distrajo al detenerse y vio la figura de Aiko, sonrojada y aplaudiendo encantada ante su rutina improvisada. En sus pies, un Vicchan curioso esperaba por algún movimiento de ambos mientras parecía alerta.

—Víctor-sama, ¡eso fue maravilloso! —Víctor agradeció mientras se acercaba a la salida, con la respiración agitada—. Vine a informarle que ya todas sus pertenencias están aquí.

Ni siquiera dejó que terminara de hablar cuando se sentó en la grada para descalzarse de sus patines con la intención de correr hacia la sala. Vio con gracia a Vicchan acercándose para olisquear a sus pies, resoplar con fuerza y luego sacudir la cabeza, pero se calzó sus tennis de inmediato para poder ir por Makkachin. Apenas salió al pasillo, los ladridos de Makkachin aceleraron su carrera y detrás de él escuchaba los pasitos de Vicchan, respondiendo con otro ladrido más agudo al llamado del más grande.

Cuando por fin llegó, ya el personal estaba empezando a movilizar las cajas y los maletines que venían, más en los pies de Ryu estaba la caja donde Makkachin viajó. Estaba desesperado por salir y comenzó a lloriquear cuando vio a Víctor frente a él, agitado y ansioso por tenerlo de nuevo en sus brazos. El can raspó la reja que lo confinaba y bajó sus orejas para lamentarse adorablemente con un sonido conmovedor. Víctor se inclinó para derramar caricias sobre su pelaje mientras el perro intentaba lamer sus dedos.

—Me extrañaste, ¿verdad? —La voz de Víctor se notaba afectada a pesar de intentar controlarlo—. Ya te sacaré de ese feo lugar.

—¿Qué hacemos con el resto? —Escuchó la voz de Ryu pero Víctor estaba más interesado en abrir la puerta.

—Déjenlo en mi cuarto. Ya luego me ocupo de organizarlo, agradezco que no toquen nada.

No necesitó dar más órdenes y tampoco le importó hacerlo, pues Makkachin apenas se vio libre se lanzó hacia él para recibir mimos mientras lloraba dramáticamente. Aiko vio la escena conmovida y cualquiera creería que Makkachin había sido rescatado de un horrible refugio, porque se colgaba de Víctor e intentaba abrazarlo o lamerle la cara y el patinador tuvo que alzarlo a pesar de lo enorme que era, para que dejara de batir con tanta fuerza la cola y de llorar lamentándose.

—Ya, ya estoy aquí. Perdón por haberte dejado allá solito. —Se disculpaba con voz melosa a pesar de que sus brazos eran golpeados por la cola de Makkachin aun agitándose con emoción. Su pecho se hinchó de calor y bienestar al tenerlo de vuelta, por fin—. ¡También te extrañé mucho! —Makkachin respondió con una cantidad de sonidos salidos de su garganta, como si en verdad intentará comunicarse. Víctor rio, embargado de la más pura dicha—. Lo sé, lo sé. ¿Estuvo feo el viaje? —Makkachin seguía respondiendo con lamentos—. Vamos al patio, ¿sí? Seguro quieres estirarte después de todo este viaje.

El ladrido de Vicchan le hizo recordar que aun el pequeño perro estaba allí. Incluso notó un par de curiosas canitas en la barbilla en ese momento que se alzó a pedir atención sobre su pierna.

—Oh mira, Makkachin, aquí hay un amigo, pero no seas brusco porque es chiquito.

Mientras dejaba que el personal se ocupara del resto de sus pertenencias, Víctor se encaminó hasta el patio trasero donde con dificultad dejó su huella para poder abrir la puerta de vidrio. Soltó a Makkachin, pero este no quiso bajarse. Rio incrédulo al tratar de seguir caminando con él hasta poder sentarse en la madera que estaba antes del desnivel hacia el jardín. Casi se cayó y volvió a reír mientras abrazaba a su mascota con la felicidad latiéndole en las sienes. Y allí sintió a Vicchan olisqueando a su lado, interesado en conocer al nuevo inquilino; y cuando Makkachin lamió cuánto pudo la cara y cuello de Víctor, ambos perros empezaron a olerse para reconocerse al sentir el aroma de Víctor en su cuerpo.

Repentinamente, esa enorme mansión desconocida recuperó para él un calor de hogar, uno donde ambos perros peleaban por su atención.


Notas de autor: ¡Llegó Makkachin! Y estamos viendo los primeros vistazos del tema Ágape. Es interesante porque en el anime Yuri comentó que Víctor ya las estaba trabajando, peor pese a eso, Víctor pidió que le dieran unos días antes de presentarle el programa, así que asumo que aún no tenía desarrollada toda la rutina.

¿Recolecta para darle un abrazo a Vitya? Ayer mientras comía sushi tuve clara una imagen, donde Víctor señalaba a Yuuri tras hacer la rutina y T_T ¡lloro de emoción!


Naruhina149: Jajajajaja cuando Yuuri le diga baby Víctor tendrá que controlarse porque el corazón se le querrá salir. Aowww ando pensando porque hay una posibilidad de incluir a Yuzuru pero no me decido aún, pero no sería como entrenador xD ¡Ese patinador es magnífico! ¡Gracias por comentar!

Angeli Mirasaki: Sí, Víctor la está pasando mal :C ¡Gracias por comentar!

Anónimo: Aoww gracias por comentar, pero no, Yuzuru no será. ¡Espero que guste cuando lo informe! ¡Gracias por comentar!