Los personajes de Bleach son de Tite Kubo.

Historia inspirada en la película mexicana "Negro es mi color" (1951)


GRACIAS: HOTARU SATURN BLACK: Me alegra que te haya gustado el capítulo, tienes razón, las cicatrices que quedan son muy dolorosas y difíciles de sanar y en este caso quedaran en ambas partes, Akisa: muchas gracias por comentar, Caroone: Gracias por seguir leyendo, ahora si ya en el próximo capítulo es el reencuentro, Kaoru240: me alegra que te gustara el capítulo, lo de Momo falta un poco para que se sepa, Yoruichi00: gracias por comentar,Foreveryour: Es que la llegada de Grimm viene a ser como el detonante de algo que tiene que pasar, Esmeraldaxx200: gracias por leer y comentar, Kureimy: Hola, ojala te hayas divertido en el viaje, me alegra que te gustaran los capítulos, y Yoruichi pues va a aparecer pero la verdad todavía no tengo planeado para cuando, todo depende de si pongo algunas ideas que tengo o no,kiaru87: Sí, ya casi aparece Grimmjow y quien sabe cómo reaccione Rukia, porque todavía siente algo por él. Ruka: Pues como no quiero dar spoilers mejor dejo que poco a poco se aclaren tus dudas, en cuanto a capítulos no lo sé con certeza quizá sean seis o siete capítulos más, Amelie-ru14ku13: muchas gracias por comentar, me alegra que te haya gustado el capítulo, Yuko: ¿a quién te refieres con lo de si tendrá una oportunidad?, si es a Grimmjow pues tal vez , con lo del fic de vampiros no te prometo nada, ya que toda la semana he estado tratando de pensar en algo y no se me ocurre nada :( pero seguiré intentando, Anahis: gracias por comentar y claro que a partir de ahora Rukia se debatirá entre si debe de continuar con su plan de venganza y lo que siente por Ichigo, aunque se va a complicar un poco con la llegada de cierto chico de cabello azul.


EL AMOR NO TIENE COLOR.

CAPITULO VEINTIUNO.- BESOS ROBADOS.

Esa mañana de sábado la luz se colaba por la ventana dejando ver que el cielo estaba despejado, ya no había rastros de las nubes grises del día anterior. Los árboles y plantas todavía guardaban pequeñas gotas de agua que recorrían sus hojas hasta precipitarse al suelo. Los pájaros cantaban alegres trinos parados sobre las ramas de los árboles, anunciando que sería un buen día.

Una chica menuda de cabello negro se revolvía suavemente entre los brazos y el cálido pecho de un chico de cabellera naranja, al cual se aferraba con fuerza. Lentamente abrió sus ojos violetas para acostumbrarse a la luz, quiso frotarse los ojos con sus manos, pero se dio cuenta que otros brazos se lo impedían, pues la tenían rodeada.

―¡Buenos días! ―susurró Ichigo, agachando la cabeza para verla. Al sentirla moviéndose también se despertó.

Rukia abrió los ojos por la sorpresa. Estaban los dos acostados en la cama, ella sobre el fuerte pecho del chico y el abrazándola protectoramente.

Ninguno de los supo cómo terminaron en esa posición, pero sin duda alguna a Ichigo no le importaba saberlo, él era el que más disfrutaba sentirla entre sus brazos.

―¿Qué pasó? ―preguntó sentándose de golpe, deshaciendo el abrazó del chico. Enseguida vio al chico y se vio ella, los dos tenían la ropa puesta, así que no podía haber pasado algo más entre ellos.

―Nada de qué preocuparse. ―dijo Ichigo sentándose y recargándose en la cabecera de la cama. ―Ayer estabas muy agitada y sólo quise confortarte un poco. ―dijo él con una sonrisa.

―¿Eh? ―Rukia comenzó a recordar entonces.

―Parecías tan frágil y delicada. ―dijo Ichigo. ―Y tan asustada. ―Rukia entonces tomó una almohada cercana a ella y lo comenzó a golpear con ella.

―Y tú eres un pervertido aprovechado. ―le gritó.

―Rukia tranquila. ―dijo Ichigo cubriéndose con los brazos, pero Rukia no desistió de su labor. ―Pervertido…

Y a punta de almohadazos lo llevó hasta la puerta.

―Largo. ―le gritó Rukia dándole un último golpe con la almohada. ―Y no tenía miedo. ―le gritó furiosa antes de cerrarle la puerta en las narices.

Ichigo aprendió esa mañana que no tenía que insinuarle a Rukia que era una miedosa a menos que estuviera preparado para recibir su furia.

Él se dio la media vuelta dispuesto a ir a darse un buen baño, pero se asustó al encontrarse con su padre y hermanas que lo veían con reproche.

―Ichi-ni

―Onii-chan

―Eres un pervertido. ―le dijeron las dos con reproche y luego de mover la cabeza negativamente bajaron a ayudar a su madre en la cocina.

―Ichigo ¿Qué se supone que haces? ―le preguntó su padre con tono y semblante serio. Ichigo se mantuvo a la expectativa pues con su padre uno no podía estar seguro de cómo iba a reaccionar. ―Deberías estar adentro haciendo a mis nietos. ―dijo Isshin señalando el cuarto de su hijo.

El muchacho sólo suspiró resignado, su padre era experto en hacerlo perder la paciencia, pero decidió que ese día nada iba a nublar la felicidad que tenía por haber despertado junto a Rukia, así que le iba a seguir la corriente por esta vez.

―No te preocupes, en la noche lo intentaré de nuevo. ―le dijo Ichigo y luego se dirigió al baño.

―¡Eh! ―Esta vez Isshin se quedó con la boca abierta por la respuesta de su hijo, luego sonrió y bajó a la sala.

Después de desayunar Ichigo y Rukia tomaron camino rumbo a Karakura. A pesar del incidente de la mañana el ambiente entre ellos era agradable y durante todo el trayecto de regreso se la pasaron platicando de diversos temas.

Al regresar a Karakura fueron al hospital para reportarse con Urahara y Byakuya, pero este último no estaba.

―¿Cómo te fue Rukia? ―preguntó Urahara amablemente, mientras se reprimía por no ir corriendo a abrazarla.

―Muy bien gracias. ―respondió ella.

Ichigo observó cómo Urahara miraba a Rukia y se sintió culpable, entendía el sufrimiento por el que había pasado el rubio y decidió ayudarlo con Rukia con lo que estuviera en sus manos.

―Espero que Ichigo no se haya aprovechado de ti. ―sonrió Urahara, quien notó el nerviosismo de los chicos.

―Claro que no. ―respondió Rukia, a fin de cuentas no había pasado nada.

Después de que Ichigo le contó sobre el estado de salud de Yamamoto, Urahara le dio el día libre a Rukia, como hacía con las enfermeras que acompañaban a Ichigo a visitar a Yamamoto. El chico de cabellera naranja, por ser especialista sólo trabajaba entre semana, a menos de que lo llamaran por una emergencia.

―¿Qué te parece si vamos a dar un paseo? ―le preguntó Ichigo mientras caminaban hacia la salida en la planta baja. ―aprovechando que tienes el día libre.

―No es buena idea. ―dijo Rukia deteniéndose, ya había tenido suficiente de su compañía. ―Me iré a casa.

―No es bueno que desperdicies un gran día. ―le dijo Ichigo con una sonrisa. ―Y menos mi compañía, vamos. ―le dijo agarrándola de la mano y haciendo que lo siguiera.

Rukia miró su mano entrelazada a la del chico, esta le trasmitía calidez y seguridad. Rukia iba a soltarse de él, pero vio a Senna que caminaba hacia ellos y lo agarró con más fuerza, pues quería que supiera que sus intentos por poner a Ichigo en su contra habían sido en vano.

―¡Hola! ―saludó Senna con una fingida sonrisa y viendo con coraje como iban tomados de la mano.

―¡Hola Senna! ―Saludó Ichigo alegre, ignorando la rivalidad que existía entre esas chicas.

En ese momento un doctor llamó a Ichigo y las dejó solas.

―Veo que tu relación con Ichigo va muy bien. ―dijo la chica de cabello morado. ―Me alegro por ti. ―Rukia notó la falsedad en sus palabras.

―Gracias. ―respondió Rukia. ―Ya ves que a pesar de tus esfuerzos no has podido alejar a Ichigo de mí.

―¿De qué hablas? ―preguntó fingiendo confusión.

―Ya sé lo que intentaste hacer Senna. ―le dijo seria. ―Por esta vez no haré nada al respecto, pero si vuelves a meterte conmigo no dudes que no saldrás bien librada. ―le dijo mirándola a los ojos.

Mucho tiempo sufrió los ataques de Michiru y su grupo y ella los soportó resignada, pero esta vez ya no estaba dispuesta a dejar que nadie más le hiciera daño.

―("Eso lo veremos") ―pensó Senna, pues ella estaba acostumbrada a obtener lo que quería, luego se retiró del lugar.

En ese momento sonó el celular de Rukia y ella lo contestó.

― ¡Hola Sirena! ¿Ya estás en Karakura? ―escuchó la voz alegre de Kaien.

―Sí, llegué hace rato. ―dijo ella. ―Estoy a punto de irme a mi casa pues el doctor Urahara me dio el día libre. ―le comentó.

―Muy bien, entonces prepárate porque en una hora paso por ti a tu casa. ―le dijo el chico.

―¿Qué?, no, ¿Por qué? ―Kaien la había tomado por sorpresa.

―Es algo sobre el trabajo, recuerda que soy tu tutor. ―le dijo Kaien.

―¿Pero en fin de semana?

―Claro, uno aprende todos los días. ―dijo Kaien divertido. ―Así que alístate que voy por ti. ―le dijo y le colgó enseguida para no darle oportunidad de negarse.

―¿Lista para irnos? ―preguntó Ichigo cuando regresó.

―Lo siento pero no puedo ir contigo. ―dijo ella. ―Kaien me acaba de llamar y me dijo que tiene que decirme algo importante.

―¿Qué?

―No puedo negarme, es mi tutor.

―Está bien. ―Ichigo dudaba de las intenciones de Kaien, pero esta vez no iba a arruinar las cosas con sus ataques de celos.

Como lo acordó, Kaien pasó por Rukia una hora después. Llevaba puesto jeans azules, tenis blancos, playera negra y una chamarra roja.

―Sirena ¡Estas hermosa! ―exclamó impresionado por verla con ese vestido rosa y sandalias plateadas. ―Pero vete a cambiar.

―¿Qué? ―preguntó enojada, no le veía nada de malo a su vestimenta, además no le iba a permitir que le dijera que ropa podía o no usar.

―Es que a donde vamos necesitas ropa cómoda. ―dijo con una sonrisa.

Después de cambiarse y ponerse unos jeans, tenis blancos y blusa azul de tirantes, ella y Kaien se subieron al coche.

El viaje duró tres horas, ella no sabía a donde iban porque él la quería sorprender. Se imaginó que tal vez irían a un pueblo donde necesitaban atención médica, lo cual era muy alejado a la realidad.

Antes de llegar a su destino hicieron una parada para comer.

Al final llegaron a un gran grupo de cerros y montes, que estaba acondicionado como parque ecológico y en la que se podía practicar entre otros deportes, el ciclismo de montaña, la tirolesa, el rapel o el campismo, y la cual estaba rodeada por una gran extensión de malla.

Ellos se bajaron del carro.

―¿Por qué me has traído aquí? Pensé que hablaríamos de trabajo. ―le dijo Rukia molesta por sentirse engañada.

―Lo siento Sirena pero era la única forma que encontré para que pasáramos un tiempo juntos. ―dijo mientras abría la cajuela de su coche y sacaba dos mochilas beige.

―Pues no pienso quedarme aquí. ―dijo Rukia.

Kaien comenzó a caminar hasta donde se encontraba un arco de piedra, la entrada del parque.

―Pues no tienes más opción, las personas que están aquí también vienen a explorar el parque y no habrá nadie que te lleve de regreso. Así que o te vienes conmigo o te quedas aquí sola.

―Tu ganas. ―dijo ella acercándosele. Ya había reflexionado en la situación y lo mejor era ir con él, ya que ni siquiera tenía señal de teléfono para hablarle a Ichigo para que fuera por ella.

―De eso puedes estar segura. ―le dijo sonriéndole de manera diferente, ya no era una sonrisa tierna, era algo más atrevida.

Le dio su maleta y los dos entraron al parque donde comenzaron a caminar por el sendero principal.

Rukia no estaba acostumbrada a caminar mucho, por lo que cada cierto tiempo hacia paradas para descansar o beber agua. Y aunque había ido en contra de su voluntad, le era agradable respirar el aire puro que ofrecían los árboles, así como disfrutar del bello paisaje. Kaien también era una grata compañía, sus pláticas eran muy interesantes y divertidas.

―No Rukia, no comas eso. ―le indicó Kaien cuando ella pretendía cortar una baya roja de un arbusto. ―Es venenosa.

―Sabes mucho sobre estas cosas. ―dijo ella quitando la mano de la baya y caminando hacia él.

―He venido aquí muchas veces, me encanta disfrutar de la naturaleza. ―le dijo mientras seguían avanzando por el terreno a desnivel.

―Ah, oye ¿Y pretendes que lleguemos hasta la cima del cerro? ―preguntó preocupada. Kaien se rió.

―Eso nos tomaría toda la noche, sólo te mostrare mi lugar favorito, que ya no está muy lejos. ―le dijo él.

Avanzaron pocos metros cuando Kaien se salió del camino principal y descendió por una vereda, Rukia lo siguió. A su paso se escuchaban el crujir de las hojas secas que cubrían el suelo. Mientras descendía ella iba apoyándose en los árboles para evitar resbalarse y caer en precipitada hacia abajo, pero en un descuido piso mal y se resbaló, lo que hizo que ella rodara colina abajo.

―¡Rukia! ―gritó Kaien preocupado al verla pasar rodando a su costado y por querer ir tras ella, él también se resbaló y rodó por el suelo.

Lo bueno que el desnivel no era muy alto y por fin Rukia pudo detenerse al llegar al terreno plano, se quedó inmóvil viendo hacia el cielo y recuperando fuerzas, pero en eso Kaien chocó contra ella, quedando sobre Rukia, de inmediato se apoyó en sus antebrazos para evitar aplastarla.

Miradas violetas y aguamarinas se encontraron, aunque estaba cubierta por el polvo, a Kaien le pareció una vista hermosa. Ella estaba sorprendida por su cercanía, por lo que se quedó inmóvil, escuchando los latidos acelerados del corazón de su acompañante.

Rukia diría que estaba agitado por la caída, pero él sabía que no era así, su corazón latía aceleradamente por tenerla cerca, desde ahí podía sentir su respiración, ver lo bello de sus ojos violetas que lo miraban con asombro, pero sobre todo podía ver sus labios rosados, que le parecieron irresistibles y lo incitaban a besarlos.

Él era un caballero y se había prometido respetarla, pero en ese momento su deseo era más fuerte, esos labios lo habían hechizado, y olvidándose de todo gesto de caballerosidad, respeto y amabilidad, aminoró el espacio entre ellos y rozó sus labios con los suyos, pudo parar ahí, pero Kaien necesitaba de más. Ella lo había cautivado por completo, nunca se había sentido así por alguien, ni siquiera por aquella chica por la que casi peleaba con su primo. Él necesitaba disfrutar por completo sus labios, fundirse en su cuerpo.

Rukia intentó zafarse, pero él se lo impidió sujetándola de las muñecas y ejerciendo presión sobre su cuerpo, pero sin dejar de besarla. Luego Kaien profundizó el beso pero aún era lento y delicado, sabía que no era correcto lo que hacía pero no podía ni quería controlarse, sin embargo un fuerte dolor en su entrepierna le impidió que la siguiera besando e hizo que cayera de lado doblándose un poco por el dolor.

Rukia aprovechó para ponerse de pie y sacudirse un poco el polvo.

―No vuelvas a besarme o te juro que te arrepentirás. ―le dijo con coraje viendo como seguía en el suelo. No podía creer que el hombre que admiraba tanto también creyera que era un objeto al que podía usar cuando quisiera.

―Sirena lo siento. ―le dijo apenado mientras intentaba ponerse de pie. ―No pude detenerme.

―¿Por qué? ¿Por qué crees que soy tan fácil? ―le preguntó enojada.

―No. ―le dijo serio poniéndose de pie. ―Porque te amo Rukia. ―le dijo viéndola a los ojos. ―Porque te has metido hasta lo más profundo de mi alma. ―le dijo con sinceridad, Rukia se estremeció al escucharlo hablar.

―Pero eso no te da derecho a besarme así. ―dijo ella.

―Sé que cometí un error y quiero que me disculpes por eso. ―le pidió Kaien, aunque no estaba arrepentido. ―No pude evitar besarte al tenerte tan cerca, así que no te enojes conmigo. ―le dijo como si el besarla fuera lo más natural del mundo.

Rukia decidió no darle mayor importancia al asunto, después de todo había sido solo un beso y no había significado nada para ella. Pero tenía que asegurarse de que no pasara de nuevo.

―Está bien, pero sólo si me prometes que no volverá a ocurrir. ―le dijo ella.

―Lo siento, pero no puedo prometer algo que no puedo cumplir. ―le dijo con una sonrisa, sorprendiéndola de nuevo. ―Te dije que te conquistaría Rukia, y creo que ya no podré seguir conteniéndome más. Pero la próxima vez que te bese no será de esta forma.

―¿Qué? ―Vaya, no creía que fuera tan descarado, pero por algún motivo desconocido para ella, no podía enojarse con él. Le sonrió dándole a entender que iba a dar el asunto por olvidado.

―Es mejor que sigamos caminando. ―le dijo él.

―¡Ay! ―Ella intentó dar un paso pero sintió un leve dolor en su tobillo izquierdo, por el coraje y la sorpresa de ser besada no se había percatado que en la caída se había lastimado el tobillo.

―No te muevas. ―le dijo el chico y se acercó a ella. Se agachó para inspeccionar el pie afectado, ella se tuvo que apoyar en sus hombros cuando él le levantó el pie. ―Sólo es una pequeña raspadura. ―le indicó, luego sacó de su mochila gasas y agua estéril para limpiarle el tobillo a Rukia. ―pero creo que lo mejor será que regresemos. ―le dijo depositando su pie suavemente en el piso después de habérselo curado con delicadeza.

―Pero no me has enseñado tu lugar favorito. ―le dijo ella.

―Creo que ya tengo un nuevo lugar favorito. ―le dijo sonriéndole con desfachatez. ―Además es mejor que descanses, mañana tienes trabajo.

―Está bien. ―dijo ella e intentó caminar, pero Kaien la detuvo del brazo.

―¿Qué crees que haces? ―le preguntó. ―No quiero que te esfuerces, sube a mi espalda. ―le dijo agachándose frente a ella.

―No hare tal cosa, ni que fuera un desgarre.

―No te estoy preguntando. ―le dijo Kaien. ―Sube. ―la chica obedeció y se subió a su espalda.

Kaien comenzó a caminar de regreso con Rukia a sus espaldas, sintiendo sus brazos rodeando su cuello, mientras él la sostenía de las piernas.

Rukia, recostada sobre la espalda del chico de cabello negro, podía sentir su calidez y recordó su beso, no había estado mal, ahora con la mente despejada podía aceptar que fue agradable, pero no entendía, o no quería entender, por qué no sentía lo mismo que con Ichigo.

En los brazos de Ichigo, además de sentirse reconfortada, se sentía segura, amada; con sus besos se olvidaba por completo de todo, de su dolor, de su tristeza, de su venganza.

―("Mi venganza") ―pensó, era una tonta, ella no podía olvidar el objetivo de estar con Ichigo, tenía que olvidarse de esos pensamientos absurdos y concentrarse en lo que le importaba, hacerlo sufrir.

Con estos pensamientos Rukia terminó por dormirse sobre la espalda de Kaien.

Mientras tanto en Karakura.

Ichigo caminaba de un lado a otro de la sala de su departamento con una hoja de papel en la mano. Su amigo Ishida, que había ido a dejarle la carta media hora antes, lo veía divertido sentado en el sofá.

―No sé qué es tan divertido. ― le dijo molesto deteniéndose para verlo.

―Será mejor que te calmes. ―le dijo su amigo. ―De todas formas no conseguirás nada así.

―Y cómo quieres que me calme sabiendo que a esta hora el bastardo de Kaien esta con Rukia sabrá Dios donde. ―le dijo enojado. ―Me muero de los celos al pensar lo que le puede hacer. ―Aunque en el fondo sabía que Kaien jamás haría algo que pudiera dañar a Rukia.

Kaien había tenido la gentileza de dejarle a Ichigo una nota en la que le explicaba que no se preocupara por Rukia, porque iban a pasar el día juntos, pues como todavía ellos no tenían una relación, ahora era su turno de intentar conquistarla.

―No seas exagerado. ―dijo Ishida acomodándose los lentes. ―Lo que si me sorprende es lo popular que es Rukia, tú, Kaien, Urahara, Byakuya…

―Urahara y Byakuya no son rivales para mí. ―interrumpió Ichigo. Ishida se sorprendió de su excesiva confianza en sí mismo. Ignoraba que Ichigo se refería a otra cosa.

―Pero apareció un nuevo chico tras Rukia. ―le dijo Ishida. ―Me lo contó Matsumoto, ayer un chico rubio fue a buscarla al hospital con un ramo de rosas.

―Ese chico no me preocupa. ―dijo Ichigo sonriente, no creía que fuera un buen rival para él, al único que consideraba así, ahora, era solamente a Kaien, y hasta eso, sabía que le llevaba mucha ventaja.

Luego los chicos decidieron salir un rato para distraerse.

IOIOIOIO

Kaien decidió descansar un rato, recostó a Rukia sobre el tronco de un frondoso árbol y se sentó junto a ella. La chica seguía dormida, Kaien se dedicó a contemplarla, en ese momento parecía tan tranquila, tan llena de paz, tenía un bello rostro, finas facciones, labios tan dulces, suaves, perfectos…

Kaien necesitaba probarlos de nuevo, así que lentamente se inclinó hacia ella y depositó suavemente sus labios sobre los de ella, fue un beso breve y delicado, pero para él era suficiente, al menos por ahora. Rukia sonrió inconscientemente y reclinándose contra el cuerpo del chico, recostó su cabeza sobre su brazo. Kaien se recostó en el árbol y cerró los ojos, para disfrutar del canto de los pájaros, la fragancia que algunas flores despedían y sobre todo de la compañía de la mujer de la que estaba enamorado.


―Siento si el capítulo estuvo un poco flojo, pero esta semana tuve mucho trabajo y poca inspiración, pero el siguiente se pondrá mejor.

―Creo que ya era tiempo de un poco de KaiRuki (aunque con Ichiruki implícito), porque el chico se estaba quedando un poco rezagado.


Saludos y que estén bien…

¡Gracias por sus reviews! Ya casi son 200, no pensé que fuera a tener tantos.