ACLARACIONES:

Los diálogos están con - y se cierran también con -

Los pensamientos están con " " y en cursiva

Los cambios de escena se verán con….*******…

Si no se ven ninguno de estos signos y aun así continua, es solo la narración de los hechos.

DECLAIMER: Como saben ninguno de los personajes del magnífico anime y manga INUYASHA me pertenecen, pero la historia es completamente mía, así que cualquier tipo de plagio está prohibido.

********AMANE2306********

LA MIKO DE LAS CUATRO ALMAS

CAPITULO 21

El chirriar de la puerta la alerto de la presencia de alguien, ella sabia quien era, puesto que la había sentido acercarse desde hacia varios minutos, una pequeña cabeza de cabellos celestes se abrió paso entre la abertura de las puertas.

-Buenos días. –Hablo Kagome aun a pesar de no sentir que fueran totalmente buenos, estaba nerviosa y estresada.

-Buenos días Kagome sama. –Contesto la neko abriendo aun más las puertas para darle paso a su cuerpo e ingresar a la estancia.

-Pensé que estaría durmiendo. –Comento Hotaru, notando consternada los círculos oscuros bajo los ojos de la azabache, que demostraban su falta de sueño.

-Si hubiera podido, créeme que lo hubiera hecho. –Contesto Kagome, levantándose con cansancio, mientras Hotaru prendía la lumbre para iluminar la habitación que aun se mantenía a oscuras igual que el cielo de la madrugada.

-No falta mucho para que amanezca, será mejor apurarnos, la guardia está haciendo su cambio, este es el mejor momento. –Dijo Hotaru temblando brevemente por lo que harían a continuación.

-Lo sé. –Contesto la azabache, mientras se acercaba al pequeño mueble en donde reposaba un recipiente circular, tomando la jarra de agua deposito el liquido en el recipiente y se dispuso a lavarse el rostro para disimular cualquier resquicio de fatiga, al instante la pequeña neko se posicionó a su lado y acercándole una tela blanca la ayudo a secarse.

-Cachorra. –La voz femenina de Irasue llamo la atención de ambas, Hotaru que se había sorprendido tanto por ello dejo caer la jarra de agua causando un estridente sonido en la habitación, mientras Kagome que había sentido a Irasue desde mucho antes, se llevo la mano a la frente al olvidar que Hotaru aun era muy pequeña y que tal vez la presencia casi intacta de Irasue no había sido percibida por sus sentidos.

-Hotaru ¿quieres despertar acaso a todo el palacio? –Pregunto Irasue, mientras deslizaba su majestuosa presencia dentro de la habitación.

-Lo siento tanto. –Se inclino la neko avergonzada.

-No te preocupes, la habitación tiene una kekkai que yo misma levante anoche, es difícil que se escape cualquier ruido, pero… supongo que tal vez debemos estar atentas, puesto que madre abrió la puerta justo antes. –Se cuestiono Kagome, esperando que ciertamente nadie haya percibido nada.

-Mi cachorra, tan perspicaz como siempre. –Sonrió Irasue, mientras depositaba en las manos de Hotaru algunas prendas. –Ponte esto, es la vestimenta oficial de las damas de compañía que me sirven, si te paseas por el palacio con ellas a nadie le parecerá extraño, pero tu presencia ningen y miko es el problema. –Comento Irasue, mientras Kagome ya se iba deshaciendo de su yukata y se colocaba el kimono blanco con ayuda de Hotaru.

-No se preocupe madre, no subestime mis poderes, si yo quiero nadie percibirá mi presencia. –Sentencio la azabache con aire digno, mientras terminaba por colocarse una capa tan blanca como la nieve por sobre la cabeza, cubriendo su cabello azabache largo.

-Bien, estoy lista. –Kagome se cubrió mas el rostro con la capa blanca por sobre el kimono y se acomodo el cinto en donde reposaba una katana que solían utilizar las damas de Irasue para protegerla. –Madre ¿se encargo de Sesshomaru? –Pregunto Kagome.

-Por supuesto. –Sonrió de forma ladina. –No lo deje irse a dormir hasta que no se hubo terminado diez botellas de sake celestial, y el Kitsune del Sur me ayudo complacido. –La sonrisa de Irasue se acrecentó de forma divertida y la miro con un brillo de suficiencia.

Kagome sonrió y asintió agradecida.

-Entonces deséenme suerte. –Pidió Kagome mientras caminaba hacia afuera, noto como Hotaru salto en su sitio, probablemente con las ansias de querer acompañarla hasta el lugar, pero era algo de lo que ya habían hablado, y no era adecuado que la vieran caminar con su propia dama de compañía a pesar de que estuviera disfrazada.

Salió por las puertas con una fuerte kekkai rodeándola como un escudo y camino decidida hacia fuera del ala donde se encontraba su habitación, abrió el pequeño pergamino entre sus manos y siguiendo las instrucciones escritas por Hotaru la pasada noche se encamino más segura de poder llegar sin perderse en el proceso.

Cuando piso la tierra y vio el jardín afuera, noto que los primeros colores se alzaban a lo lejos, apuro el paso y sintió las miradas escrutadoras de varios youkais que hacían guardia afuera, nunca los había visto así que supuso que se desenvolvían solo por fuera del castillo.

Uno de ellos que a su parecer parecía un youkai tigre, con sus cabellos miel atados en una coleta alta, la miraba con sus ojos castaños y una sonrisa coqueta, le hizo una reverencia y ella para no parecer desubicada le respondió con una ligera sonrisa y un leve asentimiento de cabeza, volviendo a encaminarse con un paso más relajado para no parecer sospechosa.

Cuando hubo pasado tres de los jardines y se alejaba cada vez más de la infraestructura del palacio, sintió una presencia tras ella y su mano instintivamente se poso en la katana. –¿¡Quien anda ahí!? –Exigió saber, mientras volteaba y afilaba la mirada en los alrededores, donde los arboles de sakura desplegaban sus pétalos con el amanecer.

-Déjame decirte Kagome, que tus instintos son excitantes ¿como una ningen puede tener mejor instinto que un youkai? –Pregunto el moreno que descubrió su presencia, apareciendo entre el follaje de los arboles, con las manos levantadas en señal de rendición y una sonrisa en su rostro.

-Koga, eras tú. –La azabache se relajo y quito su mano de la katana. –¿¡Porque rayos me seguías!? –Pregunto ahora molesta.

-¡Que carácter! Quien lo diría… me agrada. –Sonrió de forma más resuelta el moreno acercándose a ella para mirar su apariencia bañada de blanco.

-Debo aceptar que te queda muy bien cualquier cosa que te pongas… ¿cómo te verías con un traje de pieles? Oh… realmente no debería imaginarlo. –Dijo perdido en sus fantasías personales.

-Veo que has vuelto a ser el mismo… pero eso no quita que desee darte una fabulosa bofetada como la primera vez que nos conocimos. –Dijo con la voz afilada y el pareció no comprender nada.

-Olvídalo. –Dijo al fin ella, al ver la cara de desconcierto del moreno. –Mejor vete, y olvida que me viste. –Pidió ella, agachando aun más su capucha.

-Oh no… si vas a escapar antes del emparejamiento es mi oportunidad, te prometo que yo seré un compañero menos frustrante que Sesshomaru. –Dijo el poniendo su mano en su pecho, como si estuviera jurando lealtad a alguna causa justa.

-¡No estoy escapando! ¡Solo tengo algo que hacer! –Respondió ella algo ofendida y él se rio con ganas.

-Lo sé… lo sé. –Dijo al fin con un suspiro largo. –Pero al menos déjame ser tu cuidador hasta que regresemos al palacio.

Kagome negó con la cabeza y antes de poder explicarle que mejor él se regresara, que eso sería lo mejor, él la interrumpió.

-Prometo no interrumpir, lo que sea que vayas a hacer, solo déjame acompañarte. –Pidió él con un tono más serio.

-Pero…

-Solo déjame hacerlo, o en este mismo momento voy y le digo a Sesshomaru que su pareja se pasea por ahí provocando a youkais por el camino, porque si, vi como le sonreíste al tigre ese. –Lo dijo con cierto tinte de burla, pero sus ojos eran sinceros, en definitiva Koga sería capaz.

-Está bien, pero no puedes decirle esto a nadie, confiare en ti por los viejos tiempos. –Sentencio Kagome, y Koga aun sin comprender del todo las últimas palabras asintió.

Cruzaron dos jardines más, hasta que pudieron llegar al bosque que rodeaba el palacio. –Solo hay que cruzar el bosque. –Se dijo así misma para darse ánimos, mientras Koga fruncía la nariz con algo de repudio.

-¿Que es ese aroma? Huele a… a perro. –Kagome dejo escapar una risa corta, pero al notar que Koga parecía erizarse como si sintiera una amenaza muy cerca, volvió a su seriedad.

-Es increíble que aun en otra línea de tiempo, ustedes dos se repelan tanto. –Comento ella y el volvió a enfocarse en las raras palabras de la azabache.

-Kagome, realmente eres muy hermosa e inteligente, además eres la hembra más valiente que conozco pero… creo que estas mal de la cabeza, no te ofendas, pero siempre andas diciendo incoherencias… bueno ya me lo sospechaba incluso antes de conocerte, quien se emparejaría con el energúmeno de Sesshomaru…

Kagome volvió a reírse nuevamente y negó para sí misma divertida.

-Anda, deja de alagarme y criticarme, que ya estamos cerca. –Hablo ella mientras apuraba el paso.

-Como gustes preciosa. –Dijo Koga con galantería y ella sonrió como en los viejos tiempos.

Entre todos los arboles, había uno más grande que los demás, un roble se alzaba digno en lo alto y que era el límite entre la seguridad de Sesshomaru y el campo abierto. Se detuvo a escasos metros y de lo alto del árbol vio saltar a Inuyasha y caer sobre sus pies como lo hacía antes.

-Hola Kagome. –Soltó Inuyasha con aire orgulloso, pero antes de que ella pudiera responder el cuerpo de Koga se interpuso entre ella e Inuyasha.

-¿¡Quien eres tú, perro!? ¡Aléjate de ella! –Grito Koga a la defensiva.

-¿¡Y tú que te crees sarnoso!? –Grito a su vez Inuyasha gruñendo de forma salvaje al ver la hostilidad del Okami.

-Koga basta, el es la persona con la que me vine a encontrar. –Dijo Kagome y Koga se volteo para mirarla incrédulo.

Koga dio un paso a un lado molesto, y miro a Inuyasha como si con sus ojos pudiera atravesarlo de canto a canto.

-¿¡Quien es este sarnoso Kagome!? ¿¡Y porque me está mirando como si le fuera a quitar su comida!? –Inuyasha se acerco a Kagome y fulmino a su vez a Koga con su mirada.

-¡Cállate chucho! –Exigió Koga.

-Basta por favor. –Los calmo Kagome. –El es Koga y es el Lord del Norte.

-Ya oíste chucho, soy un Lord, deberías inclinarte ante mí. –Se mofo Koga.

-¡Y a mí que mierda me importa que seas un Lord o lo que sea… si quisiera podría patear tu pomposo culo en este instante!

-¡Quieres intentarlo chucho! ¡Ya verás quien patea a quien!

-Inuyasha basta, Koga tu también ¡Pensé que eras más maduro! –Hablo la azabache interponiéndose entre ambos que estaban cada vez más cerca el uno del otro mirándose como si fueran a asesinarse.

-Soy maduro. –Dijo entre balbuceos el moreno.

-Inuyasha te pedí venir hoy…. ¡INUYASHA! –Le grito la azabache, molesta al ver que su amigo parecía ignorarla por gruñirle con hostilidad a Koga.

-¿¡Que pasa joya!? –Contesto él, retomando su atención en la azabache. –¡¿Ahora se te averiaron las cuerdas vocales?! ¡Porque me gritas! –Contesto el inu de mal humor.

Kagome se llevo las manos a la cabeza y deslizo la capucha con estrés mientras dejaba ver sus cabellos azabaches.

-Vaya… ¿qué le paso a tus ojos? –Pregunto el inu acercándose a pocos centímetros de ella para mirarla con más detenimiento.

-¡OYE! ¡No te le acerques tanto, que no sabes que tiene pareja y el culo de ese es más pomposo que el mío! El seguro que no duda en matarte. –Dijo Koga alejando a Inuyasha de un empujón.

-Lo sé, es mi medio hermano. –Contesto Inuyasha absorto en los ojos de Kagome.

-Tu medio… -Pero las palabras se perdieron cuando Koga a su vez igual quedo hipnotizado por los ojos de Kagome.

-¡¿Qué ocurre?! –Pregunto ella alarmada.

-Kagome… tus ojos son tan bonitos… es como si me estuvieran llamando. –Susurro Koga quieto en su sitio y perdido entre los iris de Kagome.

-Oye joya… ¿porque tienes ese color de ojos? –Pregunto Inuyasha tan perdido como Koga.

Kagome se cubrió nuevamente con la capucha y se giro dándoles la espalda.

Tanto Koga como Inuyasha reaccionaron cuando perdieron el contacto con los ojos de Kagome.

-Qué rayos… ¡¿puedes explicarme cómo es que casi me chupas el alma con tan solo mirarme!? –Pregunto Inuyasha a Kagome que no se animo a voltearse nuevamente y que notando un pequeño charco de agua a dos metros de ella se acerco para verse a sí misma, la luz de la mañana ya se había hecho presente y se colaba por los arboles, cuando se asomo pudo ver sus iris completamente rosas, un color tan brillante y acuoso que por un momento creyó ver a la perla en sus ojos, se asusto y cayo sentada en la tierra.

-¿Kagome estas bien? –Le pregunto Koga tratando de acercarse.

-¡No te acerques, estoy bien! –Dijo ella a lo rápido evadiendo la ayuda que le daba Koga para reincorporarse, y levantándose ella misma se cubrió mas con la capucha, sintió una presencia que rodeaba el bosque, aquella misma presencia extraña que había sentido llamarla cuando los lores llegaron con su corte y aquel encapuchado le había incitado. Su corazón empezó a golpear contra su pecho, como si le insistiera en ir tras la presencia, pero antes de que siquiera pudiera pensar en que hacer esa sensación junto con la presencia se desvanecieron como si nunca hubieran estado ahí.

-¡Oi Kagome! –La llamo Inuyasha y ella volvió en sí, se miro nuevamente en el charco de agua y noto aliviada que sus ojos habían vuelto a ser achocolatados con pequeñas motas rosadas.

Se giro nuevamente hacia ellos y miro a Inuyasha. –Listo, ahora todo está bien. –Comento ella, aunque las cosas estaban lejos de ser así, algo o más bien alguien la había provocado, la había puesto en ese estado, y no sabía quién podría ser.

-¿Que le paso a tus ojos? –Pregunto nuevamente Inuyasha.

-No fue nada. –Contesto ella de forma seca.

-¡Oí no me vengas a decir que no fue nada, porque estos ojitos lo vieron todo, cambiaste el color de ojos y dejaste idiota al sarnoso de aquí! –Comento tercamente Inuyasha mientras apuntaba acusatoriamente a Koga.

-¡A quien dices que dejaron idiota perro! ¡Dirás a ti! ¡Casi que por poco te lanzas sobre Kagome! –Inquirió Koga con molestia.

-¡Eso no es cierto! –Continuo Inuyasha.

-¡BASTA! –Ambos se quedaron en silencio cuando la ola de reiki los golpeo y Kagome se maldijo por haber perdido el control, no debió dejar escapar sus poderes, esperaba que nadie se hubiera dado cuenta y que Irasue mantuviera alejado a Sesshomaru de su habitación.

-Inuyasha es hora de que vayamos por tu herencia. –Dijo Kagome, y antes de que el ambarino pudiera quedar desconcertado la azabache se acerco a él a escasos centímetros de su cara, el rostro del inu se sonrojo furiosamente y el del moreno quedo rígido y molesto.

-¿Qué haces? Yo no… yo no me meto con mujeres emparejadas. –Dijo Inuyasha nervioso.

-Cállate tonto. –Le contesto la azabache, y acercando su mano a escasos centímetros del ojo derecho de Inuyasha afino los dedos y una corriente ligera de reiki se conecto con la perla negra que reposaba dentro del iris del ambarino.

-¿¡Qué rayos haces!? –Pregunto Inuyasha alertado, y poniéndose en guardia, cuando sintió el cosquilleo punzante del reiki.

-¡Koga retenlo! –Dijo Kagome, y este automáticamente sostuvo de la espalda a Inuyasha reteniéndolo en su sitio. –¡Suéltame sarnoso! –Grito Inuyasha forcejeando con Koga.

De un último esfuerzo Kagome logro sacar la perla negra y la dejo caer al suelo. –No tengo el báculo de dos cabezas con migo, pero mi reiki bastara. –Dijo en voz alta y alargando sus manos y deslizándolas por el aire, como si dibujara un báculo invisible, una corriente iridiscente de reiki se creó automáticamente tomando la forma de un largo báculo con una luna menguante en la punta superior, con esta y un fuerte impulso golpeo la perla negra que al instante se abrió dejando ver un agujero negro que aspiraba el aire cerca de ellos.

-Inuyasha escúchame… Koga ya suéltalo. –Pidió Kagome al ver que Koga había dejado de simplemente retenerlo y ahora trataba de asfixiarlo con su brazo.

Inuyasha se libro del agarre y empezó a toser con insistencia mirando con planes de venganza al moreno. –¡¿Que es lo que me has hecho?! –Pregunto esta vez mirando a los ojos a Kagome.

-Luego me preguntas eso, lo que importa ahora es que dentro de este portal se encuentra algo que te pertenece y que es muy importante. –Explico la azabache.

-¿¡Y eso a mí que!? ¡No lo quiero! –Dijo de forma orgullosa.

-¡Agh! ¡Escúchame tonto! ¡Aquí adentro se encuentra la tumba de tu padre! ¡El te dejo algo ahí adentro! ¡Pero si no lo quieres yo entrare y se lo daré a Sesshomaru, el sí que lo apreciaría! –Dijo Kagome molesta, entrando de un salto dentro del portal, estando segura que Inuyasha no soportaría la curiosidad e iría tras de ella.

Cuando atravesó el portal, comenzó a caer por los aires, hacía tiempo que había perdido el miedo a las alturas así que poco le importo, puesto que sabía que si no era Inuyasha, Koga vendría por ella, y antes de siquiera ponerse a pensar quien sería el amigo que la ayudaría, ya estaba siendo sostenida por Inuyasha, que con su ayuda cayeron justo en el lomo esquelético de una ave youkai del inframundo.

-¡Que tonta! ¡Qué hubiera pasado si no venia por ti! Te hubieras convertido en miles de fragmentos de joya al estrellarte contra el piso. –Dijo Inuyasha negando con la cabeza como si estuviera retando a una niña.

-No sería la primera vez que la joya se parte. –Contesto Kagome encogiéndose de hombros y escuchando como unos metros más atrás Koga la llamaba y se acercaba hasta posarse a su lado en un ave igual de esquelética.

-Es allá. –Apunto Kagome, hacia donde se podía ver un enorme esqueleto de uno de los youkais más poderosos de toda la historia. Sintió como Inuyasha se tensaba y asentía para dirigir al ave en la dirección indicada.

Cuando se detuvieron sobre la cabeza del general perro, Kagome saco de su estupor al inu y jalándolo de la manga de su haori lo incito a bajar hasta el estomago interno de la enorme bestia, él la cargo entre sus brazos y seguidos por Koga sortearon el interior de Touga.

Ahí frente a ella, se encontraba la oxidada espada que empezó a palpitar con fuerza. –Inuyasha, esta es Tessaiga y era la katana hecha de un colmillo de tu padre Inu no Taisho, el te la lego a ti, y esperaba que supieras manejarla adecuadamente, Tessaiga fue hecha para proteger a los seres queridos del dueño, con una estocada de ella puedes exterminar a cien demonios y tiene variadas técnicas que espero que vayas descubriendo con el tiempo. –Comento la azabache.

Inuyasha miraba a Kagome con un tinte de desconfianza, pero al mismo tiempo sentía que podía creerle, que sus palabras eran sinceras, y por primera vez en toda su vida, se sintió aceptado por su padre, nunca lo conoció y su madre nunca hablaba de él porque le resultaba triste, pero ahora que sabía que su padre le había heredado una espada tan poderosa se sintió orgulloso.

El inu se acerco con inseguridad hasta Tessaiga y posando su mano en la empuñadora sintió una corriente ligeramente dolorosa desde su mano hasta su hombro derecho, y aunque intento hacer más presión para sacarla, esta no pareció ceder ni un poco, a punto estuvo de rendirse cuando la tibia mano de Kagome se poso encima de la suya, el campo de repulsión de la katana dejo de emitir sus rayos y cuando este la movió ligeramente la katana salió y se transformo en un enorme colmillo.

Kagome pudo ver la sonrisa más genuina y llena de felicidad de su amigo y se sintió en paz y dichosa. Había cumplido la misión que se había autoimpuesto y aunque fuera raro se sentía bien, como si las cosas tendrían que haber sucedido de esa forma.

-Que sorpresa, realmente increíble, formidable. –Dijo Koga llamando la atención de ambos y especialmente de Inuyasha que parecía complacido de haber impresionado a su rival autoimpuesto.

-Por supuesto que soy increíble yo… -Iba a continuar el inu, pero fue ignorado.

-Realmente fue espectacular Kagome, la forma en la que quitaste la katana, una katana tan poderosa como esa… Wow… -Dijo Koga con una sonrisa socarrona mirando a Inuyasha con aire vengativo.

-¡Yo fui quien saco la katana imbécil! Kagome solo… solo me ayudo un poco… ¡keh! -Contesto Inuyasha ofendido.

Kagome sonrió mas liberada y tensándose nuevamente recordó que el tiempo no se detenía como ahí en el mundo real. –¡Debemos irnos rápido! –Dijo entrando en razón, y recordando su inminente emparejamiento en unas horas.

Inuyasha cargo a Kagome sobre su espalda como en los viejos tiempos, y salieron de ahí tan rápido como pudieron, el portal había decrecido, pero aun seguía abierto y en un impulso rápido lo cruzaron, logrando pisar tierra firme.

El corazón de la azabache se detuvo, ahí frente a ella estaban los ojos completamente rojos de Yakko.

-Sesshomaru… -Logro articular antes de que Inuyasha la botara varios metros lejos cuando Sesshomaru alzo sus garras contra él atacándolo.

CONTINUARA… Estoy satisfecha, me gusto escribir este capítulo, para mi buena suerte estos días he estado inspirada y me escribí tres capítulos de un sopetón, pero los iré subiendo a su debido tiempo, bueno… a menos que quieran incentivarme con algunos reviews XD

Saludos a Okita kagura, Nio, Andi Soul, DaianaV.92, Damalunaeli, Elena, Chovitap, Veros, Neko chan, Camoni, Kaguralove17, Jazsmith, Faby Sama. Y si me olvido de alguien mil disculpas, aprecio a cada una de las personas que me dejan su review y me sacan una sonrisa enorme cada vez que los leo.

Les agradecería que me dejen un review ya sea corto o largo estaré feliz de recibirlos.