Disclaimer: Ningún personaje de HP me pertenece, todos son de JK. Rowling, que aunque destruyó mi ilusión de ver plasmado en sus libros la pareja Harry y Hermione, la admiro.

Capitulo 20: La felicidad Efímera – primera parte.

Aquel hermoso rostro agitado, el bonito cabello que había estado atado a un moño, ahora dejaba libres aquellos rizos castaños algo enmarañados por la "carrera" que había tenido que hacer para no ser alcanzada por la seguridad real e ingresar a la Catedral de Saint Paul. En esos momentos los asistentes se encontraban totalmente sorprendidos y nadie se atrevía a decir nada. Un par de ojos verdes esmeraldas se dilataron sorprendidos, su corazón latía emocionado dentro de su pecho y la confusión inundó su mente.

Harry Potter lentamente se dio la vuelta siguiendo aquella melodiosa voz y sin aún poder creer lo que estaba ocurriendo, su mirada se chocó con otro par de ojos color miel que se encontraban en la puerta de la Catedral de Saint Paul y su dueña le decía con voz agitada:

- ¡Harry, no te cases!

El silencio que había inundado la Catedral, fue roto por el sonido de las pisadas de los guardias que ingresaron al recinto y dos de ellos se acercaron a Hermione tomándola sin ningún tipo de delicadeza de los brazos diciéndole:

- Hasta aquí llegó su atrevimiento señorita.

Lord Snape que estaba furioso por la interrupción y al ver quien era la persona que se había atrevido a ingresar de esa manera a la Catedral para impedir que el estúpido niñato se terminara de casar, avanzó unos pasos poniéndose delante del príncipe.

- ¡Saquen a la intrusa de aquí! – alzó la voz tratando de mantener la calma.

Los dos guardias de la seguridad real hicieron el amago de llevarse a Hermione quien seguía mirando a Harry pero otra persona, específicamente el príncipe heredero los detuvo.

- Déjenla – ordenó Harry caminando hacia donde ella se encontraba forcejeando con los guardias.

Severus Snape viendo que el "mocoso" se estaba acercando caminó hacia él y lo detuvo de un brazo, diciéndole con voz autoritaria:

- Príncipe, no debe dejar a su prometida en el altar.

Harry miró a Snape sin atisbo de miedo o inseguridad y soltándose del agarre le dijo:

- Deja de meterte en mis asuntos.

Dicho esto el príncipe llegó hasta donde Hermione se encontraba y mirando a los guardias que aún dudaban en soltar a aquella muchacha, les ordenó que la soltaran; ellos miraron a Lord Snape que los miraba furiosos y uno de ellos se atrevió a decirle a Harry:

- No podemos, puede ser peligrosa para usted.

Los nobles que se encontraban confundidos por todo lo que estaba ocurriendo, no pudieron ahogar el sonido de ofensa que sintieron al escuchar a aquel guardia desobedecer al príncipe, quien alzó las cejas y sin que nadie se lo esperara empujó a aquel hombre, el otro guardia miró al príncipe y haciendo una reverencia soltó a Hermione.

- Te dije que la soltaras, porque yo se que ella no es peligrosa para mi – agregó Harry al guardia que lo miró con ira y salió de la Catedral mirando de soslayo a Lord Snape que le hizo una seña.

Harry miró a Hermione quien tomando valor se acercó hasta él y le dijo:

- Harry, no te puedes casar – mirándolo a los ojos – Hay algo importante que debes saber y…

Pero ella no pudo terminar de hablar porque ante la mirada atónita de todos y los flashes de las cámaras de los paparazzi que habían sido autorizados para estar en la boda real, Harry tomó posesivamente de la cintura a Hermione y la beso.

oOoOoOoOo * oOoOoOoOo

- ¡Ese es mi ahijado!

Aquel grito jubiloso se escuchó en uno de los despachos del palacio de Buckingham, Susan y Lorean sonrieron discretamente al ver en la televisión al príncipe de Inglaterra, (que obviamente se había olvidado del "pequeño" detalle de que su boda estaba siendo televisada en aquellos momentos) besar a otra mujer mientras su prometida estaba parada en el altar.

Las dos doncellas de Harry, habían logrado tener el permiso de la señorita McGonagall de no asistir a la Boda, se habían inventado la escusa de que serían más necesarias en el Palacio Real que en la Catedral, por ello en ese momento se encontraban en aquel despacho junto al Conde Black y con los que ellas seguían considerando los reyes de Inglaterra: Lily y James Potter.

Ellas habían podido colaborar con los reyes para desbaratar la conspiración y dejarlos ingresar al palacio sin que nadie lo notara había sido el paso que les tocaba ejecutar y todo había salido perfecto.

Podían ver el semblante de los soberanos, notaban que la reina estaba nerviosa y que el rey estaba decidido a acabar de una buena vez con toda aquella maldad que Lord Snape y la corte habían generado. Ellos pagarían muy caro por haber destruido de esa manera su familia, por haberlos tratado de matar y sobretodo por tan siquiera pensar e idear el plan para matar a su hijo.

Ahora solo faltaba que el príncipe regresara al palacio, junto a la corte y Lord Snape para que todo aquel imperio de maldad, egoísmo y crueldad acabara.

- Al fin se conocerá la verdad – susurró Lorean a su gemela quien asintió sonriendo al ver como Sirius Black alardeaba junto a James sobre que su ahijado cada vez más se parecía a él.

oOoOoOoOo * oOoOoOoOo

Sus labios reclamaban furiosos cada rincón de aquella boca, el tiempo en que habían estado separados había sido una tortura y en ese momento lo único que le importaba era besarla, no un beso tranquilo, no un roce de labios, aquel beso que le estaba dando a Hermione, era apasionado y quería demostrarle que la amaba por sobre todas las cosas, que él estaba perdidamente enamorado de ella y que su decisión de dejar que su destino lo atrapara y lo ahogara lenta y tortuosamente, se había quedado en el olvido desde el momento en que ella había ido a la Catedral para impedir que se casara, aún no sabía si era porque ella también lo amaba, pero de lo único de lo que estaba seguro era que jamás volvería a alejarse de ella, nunca más tendría miedo de las amenazas de aquellos que querían manipular su vida a su antojo, él la protegería contra viento y marea, si era necesario renunciaría a ser el próximo rey si era eso lo que tanto les importaba, sonaba egoísta pero ya era hora de tomar las riendas de su destino y si su pueblo no lo querían más por amar tanto a aquella mujer, él renunciaría a todo por ser feliz junto a Hermione, su Hermione.

Él sabía que todo el país lo estaba observando, sabía que los paparazzi estaban televisando aquella Boda, sabía que en ese momento le estaban tomando miles de fotos, pero eso ya no importaba.

Escuchó a lo lejos como una mujer le decía que su hija no se merecía esto, por lo cuál recordó a Cho quien aún se encontraba en el altar, pero no sintió remordimientos, ya que ella con su sonrisa lo había alentado a acercase a Hermione, sabía que en ese momento con aquel beso estaba liberando a la hermosa chica de cabellos negros de ese nefasto compromiso.

Sintió las pequeñas y delicadas manos de Hermione en su pecho tratando de alejarlo, por última vez la aferró de la cintura y lentamente se separó de ella.

Vio las mejillas sonrojadas de Hermione, sus labios entreabiertos y un brillo especial en los ojos, sabía que ella estaba avergonzada y se dio cuenta pronto del motivo.

Cho Chang estaba detrás de ellos y aunque su semblante era serio, él la miró e hizo una reverencia tomando su mano y dándolo un beso casto.

La condesa sonrió y mirando a Hermione le dijo:

- Él te ama – tomándole de las manos – Se feliz Hermione.

Dicho esto Cho se quitó el velo y el anillo de compromiso, dándoselos a su madre que se encontraba desconcertada por la actitud de su hija, pero Hermione antes de que ella saliera de la Catedral le dijo:

- Cedric también la ama y la está esperando.

Cho miró confundida a Hermione, pero el sonido de un caballo en la entrada de la Catedral la hizo correr hacia la salida y sus ojos no podían creer lo que estaban viendo.

Cedric Diggory aún estaba montado en aquel caballo que le pertenecía a uno de los guardias de la seguridad real y al verla salir le sonrió ampliamente y extendiendo su mano le dijo:

- Tú sueño de niña era que un príncipe montado en un hermoso corcel blanco viniera por ti para salvarte – sonriéndole – pero aunque yo no soy un príncipe y este precisamente no sea mi corcel, he venido por ti Cho – mirándola intensamente – porque yo te amo.

Lágrimas de felicidad corrieron por el rostro de la condesa y sin dudar tomó la mano del conde Diggory, quien delicadamente la subió al caballo y mirando a los guardias que los rodeaban dijo:

- Lamento las molestias y no se preocupen devolveré el caballo cuando ya no lo necesite.

Dicho esto Cedric quien era abrazado por Cho, salieron de la Catedral ante el asombro de todos y las muchas fotos tomadas por los impresionados paparazzi.

HHr

Dentro de la Catedral la tensión entre la gente de la corte y Lord Snape era intensa, no solo el príncipe en esos momentos estaba cerca de una muchacha a quien había besado dentro del recinto donde se iba a casar, sino que ahora la novia y futura reina, se había ido con el Conde Diggory.

Los invitados estaban muy confundidos, todo aquello era de locos y nunca en una boda real aquello había sucedido, jamás el rey o futuro rey se besuqueaba con otra mujer frente a su prometida y nunca la futura reina se iba con otra persona, muchos de ellos estaban indignados por lo que estaba sucediendo e iban a exigir una explicación, más de uno quiso acercarse pero al ver la mirada del príncipe recorrer todo el lugar, aquella mirada decidida y no de miedo que era la que siempre llevaba, les infundió un poco de miedo y decidieron esperar que se les diera una respuesta en lugar de exigírsela al príncipe heredero, que aunque muchos no quisieran aceptarlo (por tener tan solo diecisiete años y nunca hubiera dado señales de ejercer su puesto) era la máxima autoridad en el Reino Unido.

Lord Snape estaba furioso, realmente todo era un caos y tenía que pensar en algo rápidamente, no iba a dejar que todo se acabara por estúpidos sentimentalismos de ese mocoso, él tenía que morir y si era preciso esa misma noche se llevaría acabo eso, no sabrían de quien sospechar y no habría a quien culpar ya que la corte manipulaba en esos momentos el gobierno y ellos se encargarían de que se llevara una investigación ficticia o quizás culpar a un inocente. En su mente ya podía ver ejecutada esa idea, tenía que hablar con premura con los miembros de la corte, lo que estaba sucediendo era una emergencia.

Mientras Snape maquinaba su nuevo plan, Harry quien había estado observando a todos, sabía que ya era hora de irse de ese lugar, no había nada más que hacer y tenía que hablar con Hermione pero la Catedral no era el sitio más adecuado; por ello mirándola le dijo:

- Espérame aquí, se que tienes algo importante que decirme, pero es necesario que hable con el sacerdote.

Hermione tan solo asintió y vio como Harry se dirigía hacia donde el sacerdote lo miraba con una sonrisa afable, el padre conocía muy bien al príncipe y sintió mucha alegría al saber que él había tomado la decisión correcta.

- Padre Albus – habló Harry – Debemos conversar.

Dicho esto el padre asintió e hizo que Harry lo siguiera hacia el despacho que estaba en el interior, el príncipe antes de seguirlo miró hacia donde sus dos mejores amigos se encontraban y sonriéndoles les dio la señal para que se acercaran a Hermione y la cuidaran.

- Que nadie salga de aquí – Ordenó Harry al oficial que se encontraba a cargo de la seguridad real y que aunque el príncipe no lo supiera era la única persona que no estaba inmerso en la conspiración, como si lo estaban la mayoría de guardias.

- Como usted ordene alteza – contestó el oficial.

HHr

Los minutos pasaban y Snape conversaba en susurros con la corte, ya habían decidido lo que tenían que hacer, por lo cuál dejarían que el príncipe hiciera lo que quisiera ese día, pero dentro de unos días su cadáver aparecería y la culpable sería aquella estúpida muchacha que detuvo sus planes.

Hermione se encontraba sentada, ya que Ron y Draco se habían acercado a ella y la habían llevado hacia el lugar donde ellos se encontraban, Luna estaba radiante de alegría por ver ahí a su mejor amiga, nunca se imaginó que ella lucharía de esa manera por la persona que amaba, tenía tantas cosa que preguntarle, pero Ginny le dijo que no era el momento indicado para hacerlo, por lo cuál en ese momento tan solo tenía la mano de Hermione aferrada a la suya, para infundirle seguridad.

Draco, Ron y Ginny se encontraban parados alrededor de las dos muchachas, esperando que Harry regresara de hablar con el sacerdote y a la vez evitaban que miradas curiosas o de desdén la apabullaran.

Los paparazzi ya habían sido desalojados de la Catedral por órdenes del oficial que estaba a cargo de la seguridad real, sabía que el príncipe le había ordenado que nadie salga, pero era mejor que los periodistas se fueran, ya que no era necesario que ellos estuvieran, sabía que su alteza estaría más cómodo cuando regresara a enfrentarse a aquella masa de lobos que eran lideras por el repugnante Lord Snape.

Rubeus Hagrid detestaba a toda esa gente, por ello siempre que podía vigilaba al príncipe de que no atentaran contra su vida ni lo maltrataran, esa fue la promesa que hizo cuando los reyes habían muerto. Por ello aunque el príncipe no lo supiera siempre cuidaría de él.

Durante más de media hora todos dentro de la Catedral esperaban impacientes al príncipe, más de uno miraba con curiosidad a aquella muchacha que en ese momento se encontraba con los hijos de los Condes Weasley. Los familiares de la condesa miraban enojados a ese "simple" muchacha y más de uno quería acercarse para maldecirla o insultarla, pero la mirada fiera de Lady Ginevra se los impedía.

Tan solo tenían que seguir esperando, por lo cuál todos miraron hacia la puerta de aquel despacho cuando esta se abrió y el príncipe salía de ahí junto al sacerdote.

Hermione tenía la mirada clavada en sus manos enfundadas en esos bonitos guantes, el beso que Harry le había dado le hizo sentir muchas cosas y aunque aún estuviera enojada con él por haber sido tan tonto por no decirle la verdad, sabía que ya lo había perdonado. Sonrió internamente al sentirse feliz por saber que Harry si la amaba y se lo había demostrado frente a toda esa gente, frente a todo ese mundo al cuál él pertenecía, por ello más adelante cuando él supiera la verdad de que sus padres están vivos, hablarían.

Desde hace unos minutos sentía la mirada de odio de alguien y al voltear hacia la izquierda vio a ese tal Lord Snape dialogando con otras personas que la miraban con desprecio, pero en lugar de sentirse agobiada o hasta intimidada logró esbozar una pequeña sonrisa, ella sabía que el fin de ese clan de maldad estaba por acabarse, pero eso ellos no lo sabían.

Tan sumida había estado en sus pensamientos que se sobresaltó al sentir una suave textura en su mejilla, al levantar su mirada vio a Harry que estaba agachado mirándola con una pequeña sonrisa, aquella textura que sintió fue el guante blanco que tenía aún puesto él.

- Es hora de irnos – pronunció Harry.

- ¿Eh?

Fue lo único que ella pudo contestar, ya que había estado apreciando a Harry, se veía realmente guapo vestido de aquella manera tan elegante y se riñó internamente por quedarse viéndolo así, se suponía que aún estaba molesta y esa actitud no lo demostraba. Aunque debía de reconocerlo, Harry era realmente un príncipe – sonriendo internamente – su príncipe azul.

- Debemos irnos, me dijiste que hay algo importante que debo saber – extendido su mano – así que es preferible que nos vayamos de aquí.

- Si – respondió tomando su mano.

Lord Snape viendo que Harry tenía el plan de marcharse se puso delante de ellos y le dijo:

- ¿No tienes que darnos alguna explicación a la corte y a mi? – demando Snape.

Harry quien ya había dado la orden al oficial Hagrid de preparar la limosina para partir hacia el palacio de Buckingham, miró a Snape y respondió:

- Hablaremos en el Palacio de Buckingham, Lord Snape, habrá una reunión en el salón principal a las seis de la tarde – mirando a la corte – los quiero ver a todos ahí.

Dicho esto Harry caminó hacia la salida junto a Hermione, Draco, Luna, Ron y Ginny, quienes eran seguidos por las miradas de inmensa curiosidad de los invitados, habían esperado tanto y a las finales no se enteraron de nada.

oOoOoOoOo * oOoOoOoOo

Lily se encontraba mirando por la ventana del despacho donde James y Sirius se encontraban conversando, sabía que su hijo estaba dirigiéndose hacia el Palacio, eso era lo que Remus les había informado desde las afueras de la Catedral y bueno también lo confirmaron por la televisión que se encargaron de filmar desde lo más cerca que podían la salida del príncipe junto a la "chica desconocida" como ya había nombrado a Hermione.

Su corazón latía emocionado, por fin había llegado el día y no pudo evitar que un par de lágrimas de felicidad rodaran por sus níveas mejillas, su pequeño Harry estaba en camino, su pequeño Harry pronto sabría que había ocurrido, su pequeño Harry la abrazaría.

- Mi pequeño Harry – susurro viendo como una limosina negra ingresaba al Palacio.

James trataba de reír por la broma que sabía que su mejor amigo le había hecho tratando de distraerlo para que no esté nervioso, pero no podía ya que el sonido de una limosina lo alertó.

- Es Remus – avisó Lily sentándose al lado de su esposo.

Él asintió, pero saber que era Remus tan solo había logrado aumentar su ansiedad y su nerviosismo, su hijo ya estaba por llegar, así que tendría que sacar fuerza para no derrumbarse frente a Harry antes de explicarle lo ocurrido, después podría abrazar a su hijo y llorar porque por fin estarían juntos.

Sirius Black miró a sus dos mejores amigos, sabía que estaban nerviosos pero él estaría ahí para apoyarlos, al igual que Remus que ya se había encargado junto a Susan y a Lorean de despejar de los empleados esa zona del Palacio de Buckingham, nadie más se tenía que enterar para alertar a esos "malditos".

Remus ingresó al despacho y sintió el nerviosismo en sus amigos, se sentó junto a Sirius y dijo:

- Harry estará aquí dentro de cinco a diez minutos a más tardar.

Nadie en el despacho dijo nada, solo esperarían a que Lorean y Susan llegaran avisándoles que Harry ya estaba en el Palacio.

HHr

En aquella limosina el silencio en el que las seis personas se encontraban, solo era roto por tamborilear de los dedos de Luna en el asiento de cuero. Ella nunca se había podido mantener callada durante tanto tiempo, tenía tanto que preguntar, pero sabía que aún no era el momento ni mucho menos el lugar.

- Luna – llamó en un susurro Ron.

Ella tan solo lo observó, expresándole con su mirada un: "Ya lo sé".

Hermione miró a su mejor amiga y evitó sonreír ya que no quería cambiar su semblante de "molestia" que adoptó cuando subieron a la limosina. Harry tan solo la había mirado extrañado levantando las cejas y no había mencionado nada en todo el viaje, pero así era mejor, lo de ellos tenía que esperar, él tenía que enterarse de algo mucho más importante y serio.

- Príncipe, ya llegamos.

La voz del conductor de la limosina rompió el silencio e interrumpió el pensamiento de todos.

- Muchas Gracias – respondió Harry.

Antes de que las puertas se abrieran, vieron como los guardias del palacio revisaban los alrededores para evitar que cualquier sospechoso intentara algo contra el príncipe.

Luego de aquello, los primeros en salir fueron Ron y Ginny seguidos por Luna y Draco que caminaron hacia la entrada del Palacio.

- Harry – llamó Hermione antes de que él saliera.

- ¿Qué sucede? – preguntó curioso Harry.

- Tan solo… - ella medito bien las palabras que iba a utilizar – Tan solo escucha y sigue lo que tú corazón y tus recuerdos te indiquen.

Harry sintió la mirada intensa de Hermione y sin poder evitarlo la abrazó siendo correspondido, ella lo abrazaba fuertemente y después de unos minutos se separaron, saliendo de la limosina y dirigiéndose al interior del Palacio de Buckingham.

oOoOoOoOo * oOoOoOoOo

- Espérennos aquí – sonrió Harry a Luna, Ron, Ginny y Draco.

Ellos se encontraban una especie de saloncito, algunos sirvientes ya les habían llevado algunos bocadillos por orden del príncipe.

- Está bien – respondió Ginny por todos, sonriéndole a Harry y a Hermione.

Harry y Hermione salieron de ahí y por fin los cuatro chicos pudieron expresar lo que estaban sintiendo.

- No puedo creer que esto halla ocurrido – exclamó feliz Luna- ¡Hermione es genial!

- Sabía que no debíamos meternos, ya ven, ella hizo reaccionar al "idiota" de Potter para que no se casara – añadió Draco sonriendo de manera altanera.

- ¡Como te atreves a insultar al prín…!

Gritó furibundo Ron, pero fue ignorado por los otros dos al escuchar lo que Ginny decía.

- Pero algo muy extraño ha pasado – mirando a la nada muy concentrada – Hermione le dijo que él tenía que saber "algo" y no lo dijo como si ese algo fuera que lo ama, porque eso es lo más obvio, presiento que es otra cosa, algo crucial, algo…

Los tres la miraban atentos, realmente ellos no se habían percatado de eso.

- Algo… - tomando una galleta – Bueno, supongo que si es así ya nos enteraremos.

Ellos la miraron algo "ofuscados" por haberlos dejado en el estado de curiosidad en el que estaban y sin más comenzaron a reír para no "matar" (literalmente hablando) a Ginny.

HHr

Harry tenía pensado llevar a Hermione a un pequeño invernadero para poder conversar con ella, pero sintió como lo detenía del brazo.

Él estaba por preguntarle que ocurría, pero en ese momento Susan y Lorean llegaron hasta donde ellos se encontraban.

- Príncipe – saludaron ambas con una reverencia.

- Hola – saludó alegre - ¿Sucede algo? – preguntó al ver las miradas nerviosas de ellas.

- Si… - sintiendo la mirada de advertencia Lorean – Digo No – contestó Susan.

- Las conozco demasiado, así que díganme que sucede – acotó él sonriéndoles para infundirles confianza.

- Harry, hay algo que te dije que tenías que saber, ¿verdad? – respondió Hermione.

- Si – respondió algo dudoso Harry – Pero no creía que tuviera que ver con Susan y Lorean.

Hermione armándose de valor tomó del brazo a Harry y dijo:

- Por favor avísenles que ya estamos aquí, nosotros las seguiremos.

Susan y Lorean asintieron y con premura se dirigieron hacia el ala oeste del Palacio de Buckingham.

Harry estaba extrañado por lo que estaba sucediendo y antes de que siguiera caminando con Hermione la detuvo.

- Hermione, ¿Qué pasa? – preguntó sintiendo algo extraño en su corazón.

- Harry – sonriéndole – Yo solo te puedo decir que confíes en mí y que recuerdes lo que te dije en la limosina.

- Pero…- protestó Harry.

- Shuu – poniendo un dedo en sus labios – Estás apunto de saberlo, vamos.

El príncipe tan solo asintió y se dejó llevar por Hermione, quien vio que Susan y Lorean estaban parados en la puerta de aquel despacho que desde hace mucho nadie lo usaba.

La razón: Era el favorito del Rey James Potter.

Y Harry aún recordaba que cuando era un niño, él iba corriendo hacia aquel lugar para saludar a su padre y más de una vez interrumpir las reuniones importantes, ya que el heredero quería jugar con su padre y James con tal de liberarse de esas extenuantes reuniones por algunos minutos le sonreía con complicidad a su pequeño hijo.

Él hacia muchos años no ingresaba a ese lugar, el sitio de sus recuerdos y no sabía porque Hermione lo llevaba hasta ese lugar, sintió en su pecho el dolor de saber que sus padres no estaban con él en ese momento y muchos recuerdos felices regresaron a su mente, como también aquellas palabras crueles mencionada por Lord Snape:

-Ellos están muertos.

Sintiendo como su corazón volvía a sentir aquel dolor, se detuvo.

- ¿Harry?

- Yo…- mirando hacia el suelo – Yo no puedo ingresar ahí.

Hermione vio como él presionaba sus puños y vio que se ponía más pálido, ella sabía que eso le hacía daño, pero sus padres estaban vivos y ellos sanarían aquellas dolorosas heridas.

- Lo sé – respondió tomando entre sus manos su rostro – Harry mírame.

Él trató de dejar de respirar entrecortadamente y miró a Hermione.

- Yo estoy contigo, confía en mí – dándole un pequeño beso en los labios – Hay algo que tú debes saber y ese algo está dentro de ese despacho.

Harry miró hacia aquella puerta, Susan y Lorean asintieron a lo dicho por Hermione.

- No puedo – susurró Harry – Hermione, no puedo.

Hermione abrazó a Harry, él estaba asustado y ahora ella dudaba de cómo iba a reaccionar él al ver a Lily y a James.

- Tranquilo, yo estaré a tú lado.

Él tan solo asintió y tomó la mano de Hermione dejándose llevar por ella.

- Gracias – sonrió Hermione a Susan y Lorean cuando llegaron hacia esa puerta.

- Estaremos aquí para lo que necesiten – respondió Lorean.

Ella asintió, miró a Harry quien tenía la vista en el suelo y aferraba su mano con fuerza pero sin llegar a hacerle daño. Hermione tocó la puerta y una delicada voz dijo:

- Adelante.

Harry quien aún tenía la mirada en el suelo, sintió como los rayos del sol le daban en el rostro, seguramente las cortinas de aquel despacho habían sido corridas, por lo cuál lentamente levanto la mirada cubriéndose con una de sus manos.

Pudo ver a dos hombres parados frente a él que le sonreían, recorrió la habitación y no halló al dueño(a) de aquella delicada voz que segundos antes les había dado el permiso para ingresar, había algo en aquella voz que le recordaba a alguien.

- Harry cuanto tiempo sin verte – habló uno de los hombres.

El príncipe salió de su ensimismamiento y dirigió su mirada a su interlocutor y abrió los ojos sorprendidos.

- ¿Padrino?

- ¡Vaya, que bueno es saber que me recuerdas Harry! – exclamó feliz Sirius.

- Príncipe, un gusto verlo – saludó él otro hombre.

- Duque Lupin, que sorpresa – contestó Harry.

Los dos hombres miraron a Harry y vieron que él y Hermione aún estaban en el umbral de la puerta.

- Pasa Harry, hay algo que tenemos que decirte – añadió Sirius borrando su sonrisa y poniéndose serio.

Hermione dio el primer paso para ingresar, pero el príncipe no se movió, había algo en el ambiente, una fragancia.

- Yo… - retrocediendo – No puedo, este lugar…No puedo.

Él iba a soltarse de la mano de Hermione cuando en eso una puerta que se conectaba con aquel despacho se abrió haciendo un ruido que distrajo a Harry y nuevamente aquella fragancia inundó completamente su ser, escucho algunos pasos que se detuvieron cerca de él.

Harry había cerrado los ojos y se negaba a abrirlos, muchas lágrimas ya habían rodado por sus mejillas, aquello realmente no podía estar pasando, seguramente era un sueño se decía mentalmente.

Escuchó un sollozo, pero no podía abrir los ojos, sintió como Hermione lo hacía ingresar a la habitación y cerrar la puerta tras ellos.

- Es un sueño – susurro agachando la cabeza.

Muchas imágenes llegaron a su mente, su madre sonriéndole mientras su padre y él jugaban a las escondidas, su padre disculpándose con su madre por haber dejado que Harry jugara con él en plena lluvia.

Sus lágrimas caían al suelo, seguramente esa habitación había quedado impregnada con el perfume de su madre, tanto tiempo que había pasado que casi estaba apunto de olvidarlo.

Pero su corazón se estrujó con dolor al escuchar claramente aquella delicada voz.

- Harry, mi pequeño Harry.

Si, debía ser un sueño se dijo, pero no podía ser, tan solo tenía que abrir los ojos y ver que todo lo estaba imaginando y que tan solo esa habitación le había traído esos recuerdos.

Sintió como Hermione presionaba con cariño su mano y lentamente fue alzando la cabeza a la vez que sus ojos se abrían sintiendo nuevamente la luz del sol, la ventana estaba abierta por lo cuál el aire corría en aquella habitación, un largo cabello rojizo se agitaba y con miedo abrió completamente sus ojos.

Y los vio.

Dos orbes esmeraldas inundados de lágrimas lo miraban, la piel nívea y aquella sonrisa, hicieron que se tambaleara en su sitio. Sintió como la sangre se le helaba y comenzaba a temblar.

- Harry, somos nosotros.

Añadió otra voz que hizo que su corazón esta vez si se estrujara de dolor y el nudo en su garganta se hiciera inmenso.

Dirigió su ahora borrosa mirada, que había sido inundada por las lágrimas, siguiendo a esa voz, y aquellos ojos color avellana lo miraban intensamente, tratando de retener las lágrimas pero fallando en el intento.

Él se soltó de la mano de Hermione y lentamente alzó su mano, tratando de hacer contacto con aquellos cabellos rojos que se agitaban, para así asegurarse que era un sueño, el más triste de los sueños.

Harry sabía que sus padres estaban muertos y eso no era posible, pero al tocar aquellos cabellos y sentir su delicada textura retrocedió chocando su cuerpo contra la puerta y miles de lágrimas salieron de sus ya rojizos ojos, su corazón latía furiosamente y sus piernas flaquearon cayendo lentamente al suelo.

- Es… - tratando de hablar – imposible.

Lily y James quisieron acercarse pero Harry alzó una mano deteniéndolos.

- Solo es un sueño – quitándose las lentillas que resbalaban por sus mejillas – Solo un sueño.

- Harry…

Susurro Lily con el corazón estrujado viendo como Harry se refugiaba entre sus brazos y lloraba en silencio tratando de convencerse de que aquello no era realidad.

- Harry tenemos que…

Intervino James pero fue detenido de manera abrupta por Harry quien alzó la mirada y gritó con mucho dolor:

- ¡Ustedes están muertos! – Pegándose más a la puerta y llorando desconsoladamente - ¡Muertos!

Fin de la Primera Parte

¡Hola!, si ya se que me quieren matar por dejarlo así, pero bueno así son las cosas, la otra parte ya viene pronto así que no desesperen.

Realmente ahora la cosa se puso así, ya Lily y James se dejaron ver por su primogénito y aunque Harry está casi en estado de shock es comprensible. Después de tantos años creyendo que sus padres están muertos y convenciéndose así mismo de que ellos nunca regresaran y ahora ellos se le presentan, huy pues no me gustaría estar en su pellejo.

Bueno espero que les haya gustado el capítulo, no se olviden de los reviews, estoy feliz porque ya pasé los 500 y pues es algo Wao para mí.

Esta vez si no me demoré mucho y pues voy a intentar que con el próximo sea igual.

Cuídense y gracias por continuar leyendo esta historia que me encanta escribir.

Saludos

Usagi

PD: Gracias por preocuparse por mi internamiento, lo que me pasó es que me caí en la ducha y me golpee la cabeza muy fuerte, menos mal estoy aquí para contárselos, porque si hubiera sido más fuerte el golpe quizás no leerían el final de la historia ni la continuación de la misma (o sea desde el más allá trataría de escribirla :P)

Bueno pero yo ya estoy bien y pues feliz de seguir ¡escribiendo!