Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de

Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes son propiedad de "Mirgru"

Advertencia: Posee contenido adulto y lenguaje explícito.

Solo para mayores de 18 años.

Historia original, se prohíbe su copia parcial o total sin permiso del autor

El riesgo de amar

Capitulo 20 - Bella

Sport sobregirado

Como se me ocurrió que Edward Masen se fijaría en mí. Mis labios picaron al recordar su beso. Para mí había sido algo serio ,,, para él solo fue parte de su rutina de Don Juan. Hoy había vuelto a ser el idiota de "Cullineitor" y yo, yo.

Borrón y cuenta nueva.

La pendiente de la calle me dio el subidón que necesitaba para alejarme de la tristeza que comenzaba a colarse por mi rostro. Recibí el aire caliente de la tarde con placer. Cerré los ojos y me dejé llevar por la velocidad.

Cuando estaba a cuadras de la tienda de Mike Newton, un auto plateado se me aparejó. El olorcito a miel me anticipó al conductor.

¿Por qué no podía dejarme en paz?

- ¿Te acerco Bella? - La voz aterciopelada me desconcentró tanto que mi equilibrio se vio afectado y golpeé duramente con la cadera al costado del lujoso auto. - Cuidado lo vas abollar.

- Ya quisiera abollarte otra cosa. - Gruñí tomándome de la ventanilla, para que me siguiera jalando.

- Vamos Bella, para. No puedo hablarte viéndote así. - Dijo con tono serio.

Me giré para mirar su rostro y le vi preocupado.

- No es peligroso. - Contesté volviendo mi atención al camino.

- Bella, Prometiste participar conmigo del Triatlón y hoy te fuiste sin más. ¿En que quedó lo de anoche.? - Dijo en voz baja.

- Recuerdo todas mis promesas. - Corregí esperando que entendiera la indirecta.

- Creo que debo explicarme, aunque no considero que haya echo nada para que deba hacerlo, pero por como se ven las cosas, considero que tal vez esperes que yo diga …. ¿algo? - Soltó enredándose nerviosamente.

- No te entendí nada y … ¿Déjalo si? - Para que complicar más las cosas. Si él esperaba que yo le hiciera una escenita, pues que esperara nomás. Solo fue un beso.

- ¿Todo está bien? - Sonrió de forma torcida, haciendo que se le formara una muesquita en la comisura de los labios. Gemí por dentro. Como podía ser tan sexy, semejante cabrón.

- Bien. - Gruñí.

- Pues bien. - Terminó copiando mi tono.

Estacionó el auto, frente a la tienda de Mike Newton y se bajó. Le miré sorprendida y casi rogando internamente que desapareciera, cuando ví a Jacob en la calzada del frente.

Ni siquiera lo pensé y me lancé hacia mi amigo abrazándolo intempestuosamente. Jacob me miró sorprendido, solo por un instante y se rindió apretándome contra su musculoso cuerpo.

- Bells, bonita. No es que me queje, pero … ¿ Que pasa? - Dijo con voz grave y acercando su rostro moreno al mío.

- Es que te extrañé. - Mentí descaradamente. En este momento me sentía como un naufrago en medio de un mar lleno de tiburones y de repente se aparecía una balsa. Era instintivo aferrarme a él. Jacob era mi balsa.

- Oh Bella. - Susurró Jacob y me besó.

El beso no tenía comparación con mi anterior experiencia. Sus labios se sintieron duros y fríos. Talvez porque yo estaba siendo una vil impostora y solo le estaba incitando, pendiente de la reacción del testigo de cabellos broncíneos que me miraba al lado de su auto.

- Ya Jacob. No te dejes llevar. - Le dí un empujón riendo. - Te hablo más tarde, necesito que veas mi camioneta.

- Con que era eso. No hacía falta tanta efusividad. - Sonrió sobre mí.

Ay … que había echo. Estaba descontrolada. ¿Por qué había besado a mi mejor amigo? La respuesta era demasiado obvia. Después de ver a Edward en brazos de otras chicas, sentía que debía demostrarle que no era nada especial. ¿O tal vez debía demostrármelo a mi misma?

Giré enfrentando a Edward que hacía crujir su mandíbula. Me acerqué lento. De repente me daba miedo.

- Le besaste. - Parecía ¿Celoso?

- Sí y ¿Qué? - Me estaba comportando como una tonta. Él tenía la culpa su idiotez era contagiosa.

- ¿Que andas por ahí besando a todos los chicos?. ¿Es acaso una nueva competencia?. - Soltó con agrietad.

- Tal vez necesitaba comparar, para saber si realmente me estaba perdiendo de algo - Contesté con burla.

Se volvió hacia mí y me fulminó con sus ojos verdes. El silencio se propagó por unos minutos interminables haciendo que mi estómago se contrajera ante la sugestiva mirada.

- ¿Quieres volver a comparar? Te aseguro que nadie te besará como yo te he besado. - No podía haber dicho eso. Engreido.

- No más de lo que estuviste comparando a Jessica y Lauren. - Respondí a la vez que entraba a la tienda bruscamente. Debía haberme mordido la lengua. Me sacaba completamente de las casillas.

- Hey Edward. ¿Qué te traes? - Soltó Newton al verlo recorrer los exhibidores.

Realmente no sabía que hacía allí hasta que el campanilleo de la entrada, se mezcló con la fina risa de Alice Masen. El se vio aliviado y enseguida se juntó con sus primos Rosalie, Emmett y Jasper.

Hoy toda la familia Cullen parecía necesitar ropa deportiva. ¿Era casualidad?

- Necesito ropa para entrenar para el triatlón. Bella se ofreció a mostrarme algunas cosas. - Mintió desvergonzadamente.

Sonreí ante su mentira.

- Hola peligro. - Saludó desde su enormidad Emmett.

- Hola grandote. - Contesté con una sonrisa.

- ¿Qué hay Bella? .- Saludó Alice agarrando mi cintura con confianza. De repente toda la familia de Masen se acercó y me abrumaron con sus muestras de cariño. Incluso Rosalie parecía agradable.

Luego Alice me miró cerrando un ojo.

- Anda Bella. ¿En que podemos gastar el dinerillo de mi hermano? - Realmente me caía bien Alice. Tenía la excusa perfecta para hacerlo sufrir.

Esperaba que hubiera traído bastante efectivo. El torbellino de su hermana, fue recogiendo prendas y accesorios de un lado a otro de la tienda. Por ahí decía "listo" y yo le atacaba diciendo que "tal color se le vería genial", "otro estilo acentuaría sus pectorales" o que "tal actividad requería alguna cosa más". "Una bicicleta con velocidades", "manoplas", "cantimploras","calzas de ciclista".

- ¿Calzas? - Preguntó Emmett aguantando la risa.

- Son necesarias para la prueba de ciclismo. - Contesté como si nada.

- Te verás genial Eddy. Porque no le incluyes mallas y un tutu. - Largó Emmett doblándose en dos. Los otros se sumaron a su broma y acabaron riendo como locos.

Yo mantuve mi seriedad y me dirigí a él.

- La indumentaria correcta es importante para lograr un buen desempeño. Además creo que te verías muy bien en él. - Sonreí mirando con discreción a su trasero, para alentar su ego. El sonrió encantado.

O sí compraría lo que le dijera.

Al final de la tarde habían acaparado mercadería como para vestir un gimnasio entero. Edward salía y entraba del probador, al principio complacido por su propia imagen en el espejo. Se miraba de perfil y de frente, como si estuviera en un desfile. Ególatra imbécil. Le veía de reojo mirarme con cada prueba y yo sin disimulo levantaba los pulgares en señal de victoria. Con el paso del tiempo su fastidio se acentuó y yo verdaderamente disfrutaba de ello.

Cuando llegó el momento de hacer la suma. El padre de Newton se sobaba la panza como anticipando un festín y Edward cargaba bolsos como Papá Noel.

La cuenta era astronómica y le vi tragar con dificultad al escuchar el monto.

Sacó su billetera, efectivo, una tarjeta y luego otra. Por último totalmente avergonzado, acabó pidiéndoles la tarjeta a sus primos.

¿Quien dijo que hacer deportes es barato?