Cap XXI: "Judy"

Quinn escuchó el despertador a las 7 a.m y su primer instinto fue separarse rápidamente de las sábanas en busca de la puerta. Para llegar a la habitación de Beth y Joey. Pero esa mañana fue diferente. Cuando sus pies tocaron el suelo por sus pantuflas, el cuarto a su alrededor era otro y cuando volteó hacia su cama, Rachel no estaba allí. Por el contrario, Santana y Brittany dormían abrazadas aún en la cama de al lado.

Se acomodó el cabello con una mano y buscó con la otra su celular. Sonrió gratamente al ver cientos de mensajes que Rachel le había dejado la noche anterior mientras mantuvieron conversaciones a altas horas de la noche. Pero finalmente el sueño la venció y al parecer la morena se quedó una hora más despierta solo para escribirle mientras ella dormía.

Le envío uno de buenos días y dejó el móvil donde estaba, no esperaba respuesta porque seguramente Rachel descansaba aprovechando el domingo que tanto amaba. Se puso de pie, tomó uno de sus cojines y lo lanzó hacia el rostro de Santana antes de caminar a la ducha. La noche anterior habían sido confirmadas como las finalistas del campeonato junto al equipo local y por nada del mundo quería pasar la mañana sin entrenar.

Se duchó por casi 40 minutos y, al regresar a la cama, dejó su pelo húmedo suelto y se vistió con su equipo deportivo. Suspiró con gracia al ver a sus amigas aún durmiendo y les gritó que se levantaran cuanto antes y abandonó finalmente la habitación.

Cuando llegó a la recepción del hotel, se sorprendió al ver a Sue ya pidiendo el desayuno y a algunas de sus compañeras acompañándola. Se acercó a ellas e hizo una señal de negación cuando una intentó darle un vaso de jugo exprimido.

- Desayunaré al regresar- le aclaró a su compañera y se dirigió a su entrenadora luego- Sue ¿qué es esto?-

- Galletas y jugo de frutas. Todo lo que comerán hasta terminar el campeonato-

- No me refiero a eso ¿No deberíamos entrenar?-

- Luego, Fabray ¿cuál es tu apuro?-

- Mi apuro es…que las nacionales terminan a las 5 p.m ¿A qué hora pretendes que nos aprendamos toda la rutina nueva que armamos ayer?-

- Dije luego, Fabray. Su trabajo es aprendérselas. El mío ya está hecho: traerlas aquí- le aseguró Sue tan cerca de su rostro que Quinn hizo una mueca de desagrado al oler su desayuno-

- Iré a correr un rato- murmuró ella abandonando el lugar e inhalando con gusto el aire fresco y caluroso de afuera. Terminó por subir el cierre de su campera y acomodó su cabello dentro de una capucha y comenzó un pequeño trote.

No conocía el lugar ni sus alrededores pero tampoco pretendía alejarse demasiado. Solo serían unas vueltas y regresaría al hotel. Por eso se sorprendió al observar por segunda vez el reloj desde su salida, ya llevaba 35 minutos corriendo y mirando el piso mientras pensaba en distintas cosas.

Se detuvo un momento cuando la montonera de gente fue evidente en una vereda y aprovechó para observarse de lado en una vitrina. Le gustaba su aspecto. Le gustaba sentirse bien consigo misma y por eso era parte del escuadrón de porristas. Se preguntó mentalmente que pasaría el año siguiente, cuando en la Universidad posiblemente ya no lo sea ¿Qué pasaría con lo que ve ahora?

Se recordó meses atrás en su embarazo. Los últimos tiempos frente al espejo fueron todo un reto. Su ropa favorita ya no le entraba y cualquier plato de comida para ella se veía exquisito. Rió algo para si misma y observó a través del reflejo un muchacho tras ella, observándola. Giró con rapidez. El chico apenas le sonrió elevando su mano y enrojeció cuando le dijo algo.

- Nunca había visto por aquí a una chica tan hermosa- ella le sonrió con algo de dificultad y regresó lentamente a su trote. Le gustó siempre durante sus inicios en el McKinley cuando ese tipo de cosas también escuchaba. Se sentía importante y en el fondo sabía que también lo era. Pero solo necesitaba sentirse la atracción del lugar para que Rachel no olvidara su existencia.

Por lo tanto lo que le dijeran ahora poco le interesaba realmente.

Sacudió la cabeza y se quitó la capucha. Se detuvo un momento y observó a su alrededor. Suspiró. No sabía que la ciudad era tan grande como para no recordar el camino de regreso.

Sintió algo caminar entre sus piernas y bajó su vista al instante. Rió y se agachó a la altura de un cachorro color blanco, con algo de ondas en su cabello y que no paraba de lamer su mano. Le dejó un beso cerca de su hocico y comenzó a hablar con él utilizando el mismo tono infantil que con sus hijos.

- Princesa, espero no estés molestando- escuchó tras su espalda y el cachorro corrió hacia el dueño de la voz. Quinn se puso de pie y le sonrió al anciano que con algo de esfuerzo intentaba retener la alegría de su mascota-

- No…no está molestando-

- Es que apenas tiene cinco meses. No para de andar de un lado a otro- le dijo él y Quinn se aclaró la garganta-

- Entiendo. Y es una…es una ¿nena?-

- Si. Princesa. Me la regaló mi nieto más pequeño ¿No es linda?-

- Realmente lo es- cercioró la rubia estirando su brazo y acariciando la pequeña perrita de entre los brazos de su dueño-

- ¿Y tú tienes mascota?-

- Oh no, no. Bueno, si de pequeña, pero no ahora-

- ¿Y eso? Uno es más feliz con un perrito o un gato en la casa ¿Lo sabías?-

- Tengo dos bebés. Es suficiente para mi- bromeó Quinn y observó al hombre lanzar una rápida mirada al cielo para luego volver su atención a su cachorro-

- ¿Tienes hijos?-

- Así es-

- Entonces tengo algo para ti-

- ¿Cómo?-

- Princesa tiene 3 hermanos. Dos ya han sido regalados y Chester aún espera por una nueva familia-

- Oh no, no. Lo lamento pero no soy de aquí y…-

- Vamos, Quinn. Eso les hará bien a tus hijos-

- ¿Cómo sabe mi nombre?-

- Lo dice tu campera- le señaló el hombre con rapidez el nombre bordado en color amarillo en contraste con el rojo del abrigo- estoy viejo pero aún puedo leer. Entonces Quinn… ¿Quieres conocer a Chester?-


Eran las 15:15 cuando el timbre de su departamento sonó y a Rachel le pareció raro. Noah aún estaba recuperándose de su salida de sábado habitual y Shelby junto a su padre acababan de irse. Arrojó sobre su cama la percha con una camisa que estaba alistado para su fiesta en la casa de su jefa y caminó a la puerta.

Abrió y sus ojos se agrandaron en una feliz expresión al ver a Judy del otro lado y pasar directo al pasillo.

- ¡Judy! Que sorpresa- se saludaron en un corto abrazo antes de que la mujer caminara rumbo a sus nietos. Rachel la siguió a su propio cuarto porque Beth estaba jugando con un sonajero en la cuna de Joey mientras el dormía cómodamente- Creí que llegabas en unos días-

- Lo sé, Rach pero Russel adelantó el regreso apenas terminó la convención y todo eso. Me alegro tanto estar de vuelta-

- Y yo aún más, créeme-

- ¿Y mi hija?- preguntó tomando a Beth y dejándole inmediatamente cientos de besos-

- Fuera de Lima. Final del campeonato de las porristas pero hoy regresa-

- ¿Y se puede saber quien firmó el permiso?-

- Mamá. Realmente lo necesitaba-

- ¿Por qué está toda tu ropa tirada?-

- No está tirada, Judy. Tengo una pequeña reunión en casa de mi jefa y bueno…no quiero ir impresentable-

- ¿Y los niños?-

- Los iba a dejar con mamá. En su casa-

- ¿Una reunión un domingo?- preguntó la mujer con extrañeza y sin quitar la vista de la cama desordenada por la ropa-

- Es como una pre fiesta, antes de navidad y eso-

- Por cierto ¿y los adornos en esta casa?-

- Los compré ayer. Mañana con Quinn acomodaremos, supongo-

- Bien… Esto no combina- aseguró Judy regresando su nieta a la cuna y tomando una camisa celeste con una falda- Ni esto, ni esto. Debes comprar ropa, Rachel-

- No me gusta hacer eso-

- Bien. Usarás esto- midió la mujer una musculosa blanca con un pequeño dibujo en el centro sobre la camiseta que Rachel estaba usando y un pantalón de jean celeste que combinaba a la perfección frente a sus ojos- ¿Qué tan formal es la fiesta?-

- No mucho-

- Entonces eso será perfecto. Les traje regalos y creo que algo para tus pies hay allí… ¿Y puedes llevar compañía?-

- De hecho si. Mis compañeros irán con su familia- respondió Rachel alzando los hombros y dándole una mirada a sus hijos-

- ¿A qué hora es? –

- A las cinco comienza-

- Bien. Te acompañaré, hace mucho no voy a algo así. Las reuniones de Russel son sumamente aburridas. Pasa por casa luego de que dejes a los niños de tus padres-

- Está bien- respondió Rachel recibiendo un beso en su mejilla de despedida y caminando luego hasta la puerta con la mujer- Hasta luego, Judy-


Mientras Judy sacudía algo seguramente inexistente de su hombro, Rachel observó el frente de la casa de Eva. Había una cantidad de autos importados y algunos hombres de traje con copa en mano hablaban animadamente entre ellos alrededor de la fuente de agua.

Judy se acomodó de su brazo y caminaron juntas hasta la entrada. La madre de su novia ya saludaba con confianza a algunos de sus compañeros de trabajo y a otros que aún no conocía. Ella decidió sonreír y dejarla socializar a su gusto.

Se separaron cuando se ofreció a llevar el bolso de Judy al interior de la casa y el de ella. Adentro, ya había otra cantidad importante de invitados, mujeres y niños que seguramente completaban la familia.

Estaba terminando de colgar los bolsos cuando Eva la mencionó con gran emoción y algunos giraron a observarla. Enrojeció, odiaba la atención desmesurada.

- ¡Rachel! Llegas justo a tiempo- la saludó la mujer dejándole un beso en cada mejilla y sosteniéndola de los hombros- ¿Cómo estás, querida?

- Muy bien, gracias Eva- murmuró Rachel observando a su alrededor la gente que se reunía con ellas-

- Ella es Rachel Berry, mi nueva secretaria- la presentó Eva frente a todos- Sírvete una copa, Rachel y siéntete como en tu casa- terminó diciéndole la mujer antes de recibir con el mismo afecto a otro invitado-

Pero la morena no se sintió en ningún segundo así. Algunos de sus compañeros se acercaron en busca de conversación al igual que otros amigos de su jefa pero se sentía algo incómoda.

Movió la copa de champagne que apenas había probado y se acercó al salón donde había algo de música animada. Recorrió con su vista y había solo jóvenes tomando lo que parecía alcohol por su estado, algunos saltaban en los sillones, mientras otros reían a carcajadas.

Se quedó un momento de pie pensando si salir o no.

- ¡Rachel! Le pedí a mi abuela que me avisara cuando llegaras- Natalie se acercó a ella apenas descubrió su presencia y ella esquivó su mirada. La chica apenas llevaba un top color negro que nada cubría y una falda que deleitaba la mirada de los muchachos que la observaban. Se aclaró la garganta y la saludó por lo bajo-

- Llegué hace un rato, de hecho- masculló dejando su copa sobre una barra y perdiendo su vista tras la ventana- ¿Aquí tienen su propia fiesta?-

- ¡Por supuesto! Allá afuera están los aburridos-

- Yo estaba allí afuera- fingió Rachel seriedad y Natalie le sonrió, estiró su brazo para tomar su mano y la arrastró hasta el centro donde otras parejas bailaban- Sé que no eres aburrida- le dijo contra su oído mientras giraba a su alrededor y Rachel suspiró-

- Oh si, si lo soy. No me gusta esto-

- No, no te vayas- la retuvo la muchacha enredando sus dedos para hacerla girar sobre sus propios talones. Rachel tragó saliva con dificultad, el roce de la chica demasiado cerca le recordó las palabras de Noah "te coqueteó" y no pretendía que eso continuara– Si quieres pongo música que a ti te guste-

- No, no- alzó la voz la morena y soltándose del agarre. Retrocedió unos pasos y volvió a aclarar su garganta- Vine con…-

- ¿Rachel?- escuchó su llamado e inmediatamente giró hacia la puerta. Judy estaba observando a Natalie con los ojos entrecerrados y luego le hizo a ella una seña de que se acercara-

- Bien, nos vemos luego- se despidió Rachel y en un segundo se perdió de regresó al living. Judy caminó a su lado y por lo bajo le pidió que salieran un momento al patio-

- ¿Conoces a esa muchacha? Juro que jamás la vi en mi vida- dijo la mujer deteniéndose bruscamente y obligando a la morena a hacer lo mismo-

- Es la nieta de mi jefa. Su nombre es Natalie…De hecho ha ido a mi casa, Quinn la conoce-

- ¿Y por qué ha ido?-

- Por si en algún momento necesitamos algo así como una niñera. Ya sabes, por la mañana mientras estamos en el Instituto con Quinn-

- Ajá- masculló Judy cruzándose de brazos y Rachel ladeó la cabeza suspirando-

- ¿Crees que estaba haciendo algo que no debía?-

- Tú no. Ella sí-

- Sabes que jamás haría algo que pudiera alejarme de Quinn ¿cierto?-

- Lo sé, Rachel. Te he dicho que la culpa no es tuya-

- Bien, no volveré adentro. De hecho ya llevamos bastante aquí-

- Pienso lo mismo. Voy por nuestros bolsos-


Y para esos primeros 23 minutos después de las 18, Quinn alzó con su mano derecha el trofeo por el que tanto había trabajado en equipo como por si sola. El resto de las porristas la rodearon en un enorme abrazo y la levantaron en el aire n forma de festejo.

Brittany sostenía ahora el trofeo mientras ella y Santana se fundían en un abrazo más íntimo. De mejores amigas.

Saltaron, corrieron y gritaron de alegría mientras llegaban al autobús que las llevaría de vuelta a casa. Santana golpeó el techo desde el interior y fue la encargada de cantar todo el camino, animando a sus compañeras.

Quinn participó unos minutos y luego se alejó hasta el asiento de atrás. Quitó el celular de su bolso y le marcó a Rachel. Le pareció raro que su madre atendiera pero Judy le explicó todo en cuestión de segundos.

Cuando la morena tomó su móvil y se disponía a hablarle, escuchó de fondo el llanto de Beth por lo que Rachel retrasó la charla mientras intentaba calmarla. La rubia le pidió a su madre que volviera nuevamente el teléfono a Rachel y la morena obedeció las órdenes de su novia: colocó el altavoz y observó como Beth comenzaba a reír al escuchar la voz de su madre.

Rachel sentó a la pequeña sobre el sillón y Beth lanzaba saliva mientras golpeaba con su brazo una almohada y reía por todo lo que Quinn le decía del otro lado. La rubia calló un momento y esperó. A los segundos, el llanto de Beth volvió a escucharse por lo que reinició la charla con su hija.

- ¿Cuándo regresas?- escuchó a lo lejos la voz de Rachel y Quinn observó un momento la caja junto a ella. Acarició en su interior y regresó al teléfono-

- En unas horas. Ya estamos viajando ¿Y Joey? -

- ¿Tú que crees?- ironizó la morena volteando a ver a su hijo dormido en los brazos de su abuela- Oye, Quinn- murmuró tomando el celular y alejándolo de Beth. La niña la observo, ladeó apenas su cabeza y comenzó otra vez su llanto por lo que Rachel volvió a su lado- Eres una mimada- le dijo por lo bajo a Beth y Quinn inmediatamente habló-

- Deja de decirle eso…Estabas por decirme algo, Rach-

- ¿Cómo les fue?-

- Uhm…podría haber sido mejor-

- ¿Pero ganaron?-

- Eso es lo que me pediste que hiciera ¿recuerdas? Que llevara el trofeo-

- Eres genial- soltó Rachel sin pensarlo y se mordió el labio. Escuchó reír a su novia y le dijo que la esperaría despierta a la hora que sea que llegara. Quinn terminó cantándole algo a Beth para dormirla y, cuando lo logró, se despidió de Rachel y cortó la llamada-

Tuvieron que pasar casi cuatro horas en las que Rachel las contó con más exactitud: 3 horas y 38 minutos para que el timbre sonara y del otro lado estuviese su novia esperándola con una sonrisa.

La había extrañado, se habían extrañado y el abrazo en el que estaban inmersas lo confirmaba. Quinn la apretaba tan fuerte contra ella que sabía no había sido la única en querer que el tiempo pasara rápido.

Quinn soltó el bolso, dejó una caja contra la pared y rodeó el rostro de su novia para besarla. Se tuvieron que separar cuando Rachel escuchó un ladrido y abrió los ojos sorprendida al ver un cachorro color blanco, con manchas negras, saltar en su dirección.

- Él es Chester- le aclaró Quinn tomándolo entre sus brazos y mostrándole luego el collar con su nombre-

- Es…

- Un perro-

- Ya lo sé, Quinn pero… ¿de dónde lo trajiste?-

- No es para ti ¿eh? Y es un Bichon Habanero, antes de que preguntes-

- ¿Qué?-

- Su raza. Y que no es para ti- negó Quinn arrastrando la caja con su pie hacia adentro. Rachel tomó su bolso y luego cerró- Es un regalo para Beth y Joey-

- ¿Otro? ¿Russel lo manda?-

- No, Rach. Muero de hambre-

- Calentaré la cena, si quieres-

- Me encantaría. Pon dos platos mientras veo a los niños y te cuento de Chester. Los niños estarán encantados con él-

- Solo no lo dejes en nuestra cama-

- ¿Y dónde crees que dormirá entonces?- gritó Quinn apenas desde su habitación-

- Pues en el piso-

- Si, claro que si Rachel- ironizó la rubia dejando a la nueva mascota sobre la cama grande. Lo observó dar unas vueltas sobre su propia cola y sonrió. Desistió de la idea de despertar a Beth y Joey y dejó que continuaran durmiendo. En cambio, los cubrió algo más con su sábana y caminó luego hacia la puerta.

Estaba por apagar la luz cuando su celular vibró dentro de su chaqueta del McKinley. Lo tomó con algo de molestia y leyó el mensaje que su madre acababa de enviarle. Le pareció raro, habían hablado por teléfono unas horas atrás:

"Hola cariño, mañana acércate a casa. Necesito hablar contigo"


Hola hola mis queridas lectoras! Otro cap, espero les haya gustado...Muchas "piden" a una Quinn celosa, no se desesperen que todo a su tiempo. El inicio del cap tal vez es algo de relleno o largo y sin necesidad pero poco escribo desde la perspectiva de Quinn entonces quería lograr lo interesante, como la llegada de la mascota. Espero hayan entendido.

Nada mas, creo solo agradecer por leer y más aun por comentar.

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen. (solo las ganas de que ya termine y ver a Lea en otra cosa) . ¡Saludos!