-Está bien. Supongo que ahora nos lo tomaremos como algo personal.
-Sí. La investigación dista mucho de haber terminado, pero en cuanto termine, Nile tendrá un cabecilla menos.
-¡Eso es!
-Pensemos un poco… ¿Quién puede saber más de todo esto?
-¡Claro! ¡Los vecinos! ¡Ellos conocían a mis padres, aunque fuera solo de vista! Seguramente algo sabrán.
-Sí, es una buena idea. Hemos de preguntar a todo el mundo sobre el incidente, tanto el de tu madre como el de tu padre.
-¿Y qué decimos si nos preguntan por qué?
-Decimos… No sé, que estamos haciendo una búsqueda de casos…
-Sí, o algo así. Podría valer…
-Perfecto, pues creo que tendremos que empezar un nuevo capítulo de la investigación.
-Ni que lo digas.
-Empezaremos por…
Por callarnos. La puerta se ha abierto, y como las personas que han entrado se enteren de lo que estamos haciendo, la investigación no durará mucho más.
-¿Chicas? ¿Estáis en casa?-saluda mi madre.
-Estamos en el comedor, mamá.-indico.
Llegan mis padres, después de un día de trabajo. Rutina diaria en acción.
-No sabéis el frío que hace fuera, chicas.-dice mi madre.
-No me digas. Eso es muy raro en diciembre.-bromeo.
-Tú como siempre tan graciosa como de costumbre.-vacila mi viejo.
-¿Qué dices? Pero si el payaso de la familia sigues siendo tú, viejo Hyde.
-¿Qué te he dicho acerca de llamarme así, mocosa? Y yo nunca he sido divertido.-afirma mi padre, en tono severo. De modo que ahora el machito se pone autoritario.
-Divertidos o no, nunca cambiáis. Sois los dos iguales…-ríe mi madre.
-Kya, ¿Estás bien? Te veo muy callada…-formula mi viejo.
-¿Eh? Oh, no es nada, estaba pensando en una cosa. No es nada, de verdad…-aclara Kya, con una media sonrisa en la cara.
-Pues venga, voy a prepararos la cena en un momento, ¿De acuerdo? Ah, por cierto, ya sé quién os va a peinar.
-¿Quién?-pregunto. No conozco a ningún peluquero que no sea yo misma.
-Pues por raro que suene, tía Rochelle.
-¿Rochelle es peluquera? Creía que era secretaria, je, je, je…-dice Kya, inocentemente.
-¿Mi hermana? Ella es un poco de todo….
-Mejor para todos. Así te sale gratis, ¿Eh, Hyde?
-Exacto, precisamente por… ¡Oye! ¡Yo nunca he dicho eso!
-¡No, pero lo estás pensando! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!
-Kylie, no seas mala. Todos los días gastas la misma broma.-dice Kya, en un tono suave.
-No lo dice en broma, Kya. Lo dice en serio. Pero ya se arrepentirá, ya… Nadie se ha metido conmigo y sigue a sus anchas…-amenaza mi viejo.
-¡Eso es lo que tú te crees! ¡Yo sigo tan ancha como de costumbre!-remato.
-Déjalo, ¿Vale? Estoy muerto. Creo que me voy a duchar.-se rinde papá.
-De acuerdo, encanto. Y vosotras podéis poneros el pijama, si así os sentís más cómodas.-manifiesta mamá.
Yo obedezco sin demasiado entusiasmo, porque al fin y al cabo, mi pijama acabará puesto en mi cuerpo antes o después. De repente, se me ocurre una idea para sacar información indirectamente, o algo así… En términos técnicos, no soy muy precisa.
-Oye, Hyde, tú que has sido madero y tal, ¿Qué es un parricidio?
-¿Un parricidio? ¿De dónde has sacado eso?
-De un periódico. Un chaval acusado de parricidio. ¿Qué es?
-Un parricidio es un delito en el que alguien se ha cargado a un familiar muy próximo, especialmente a un padre o una madre.
Kya se entristece.
-Qué bien hablas, viejo madero. ¿Has trabajado en algún caso de estos?
-No pienso hablar de mis días en el distrito 89, y menos aquí y ahora. ¿No hay nada mejor de qué hablar?
Como siempre, papá suelta evasivas para no cantar nada. Yo también me pongo melancólica por un instante. La misma historia desde que era poco más que un bebé…
-¿Eh? ¿Y ese silencio repentino?
-Nada, nada… Yo… Me voy a la cama, mejor. Buenas noches.
Sin más preámbulos, dejo la mesa y me voy a mi habitación, cabizbaja. Siempre igual, siempre la misma historia…
Cierro la puerta y me acomodo debajo del edredón después de ponerme unos calcetines gruesos. Cojo mi agenda y reviso los datos que hay escritos en ella con desánimo. La verdad es que estoy más pendiente de otra cosa.
Suspiro muchas veces, hasta que me rindo a cerrar mi bloc y reposar sobre el colchón, sin muchas ganas de dormir. De repente, oigo un ruidito proveniente de la puerta. Alguien ha pasado un papel por la rendija de abajo. Gracias a un bate de béisbol que tengo por ahí puedo alcanzar la nota sin tener que levantarme.
"¿Te encuentras bien? Pareces triste…"
Parece que es Kya. Cojo un boli y le contesto en el reverso.
"Lo mismo de siempre. Nada nuevo. Pero estoy bien."
No me queda más remedio que alzarme y volver a colar la nota. Acto seguido, vuelvo a desplomarme con la esperanza de no tener que levantarme de nuevo.
Miles de cosas pasan por mi cabeza ahora mismo… El asesinato de Kya, el de Bradley, esa extraña cadena de homicidios, el supuesto parricidio de Kya (invención completa, porque así lo digo yo), la dichosa fiesta, que cada día me saca más de quicio… Y para colmo de todo esto, aparece Krypta, un caso raro, sin duda. ¿Cómo encajan técnicas espirituales en todo esto? Yo no creo en estas cosas, pero…
Tanto pensar, y pensar, y pensar, alimenta la llama de mi pereza y acabo más frita que una patata frita. Estoy tan cansada que no me puedo inventar un símil mejor…
