Para la noche del domingo, estaba extrañando desesperadamente París, o al menos lista para volver a la escuela. Había olvidado cuan agotador era estar en casa. Nada había cambiado realmente, mi mamá apenas reconoció que estaba de regreso, y cuando papá no estaba trabajando, estaba tendido en el sofá, con el control remoto en una mano y una lata de cerveza en la otra. Mi pequeño momento de soledad llegó cuando pasé la tarde del sábado en la lavandería y luego recorriendo los pasillos de la tienda de comestibles.
Ino se había unido a mí por un corto tiempo mientras lavaba la ropa y aunque quería decirle acerca de Naruto, por alguna razón lo retuve.
Eran las diez de la mañana del domingo, antes de que pusiera la casa en orden de nuevo. Había pilas de pijamas y calcetines abandonados, una montaña de bloques Lego bajo la mesa del comedor que limpiar y un pez muerto flotando en el tanque de peces de Shiro que necesitaba un funeral de pez antes de ser tirado por el inodoro. Me dirigí a mi habitación, agotada y poco apreciada, me senté frente a mi computadora para revisar mi correo. No había nada más que basura. Entré a Facebook y vi que tenía una nueva solicitud de amistad. Hice clic en ella. Era de Naruto. Me incliné para mirar la pequeña imagen de él, de pie tan orgulloso con el balón metido bajo su brazo. Había escrito un mensaje.
Necesito verte. Había escrito. También había dejado su número de teléfono. Lo había enviado hace una hora. Cerré la computadora sin aceptar su solicitud de amistad, pero agarré mi teléfono y le envié un texto. Y aunque era poco más de las diez, le escribí:
Ven a buscarme.
Después de que lo envié, tuve un mini ataque de pánico. Él probablemente quería decir que necesitaba hablar conmigo en la escuela mañana sobre nuestra asignación.
Pero mi pánico no duró mucho, porque en un par de minutos después me envió un mensaje diciendo que estaba en camino. Y entonces una nueva ola de sentimiento me inundó. Corrí al baño u me cepillé los dientes. Todos estaban metidos en la cama, así que me dirigí silenciosamente abajo por las escaleras y esperé junto a la puerta principal hasta que vi sus luces delanteras, corrí por el césped a su encuentro.
Salté dentro.
-Conduce – le ordené. Él obedeció y se alejó, con sus luces delanteras iluminando la calle lena de baches en la que vivía.
- ¿hacia dónde? – Preguntó cuándo llegó al final de la carretera.
-Gira a la derecha, iremos a la playa.
Aceleró por la carretera principal, yendo en la dirección que le había dicho. Se sentía como mi conductor de huida de la escena del crimen.
Mi prisa por escapar comenzó a desaparecer y me di cuenta de las cosas por primera vez. Había una canción de Coldplay tocando suavemente de fondo y Naruto lucía deliciosamente como siempre, en una camiseta descolorida manga larga y jeans. Parte de mí quería preguntar qué estaba mal y por qué necesitaba tanto verme esta noche, pero pensé que podría estar cruzando algún tipo de línea invisible. No quería ser muy íntima con él. Sabía que eso tendría consecuencias.
Aparcó sobre la plataforma pública de botes de South Lake, en el borde de la ciudad. Miré el asiento de atrás y noté que había doblado los asientos y tendido una manta pulcramente doblada en el suelo con una sola vela alumbrando en la parte superior. Misterio resuelto. Tenía que conseguir algo. Pero espera, ¿estaba tratando de hacer esto romántico? Alejé el pensamiento y me metí en el asiento trasero. Necesitaba desesperadamente mantener mi perspectiva de que Naruto no era mi novio.
Él se arrastró detrás de mí y nos sentamos uno frente al otro en el suelo. Era tímido al principio, como si fuera extraño estar haciendo esto de nuevo en nuestro propio país. Y así era. Especialmente ya que estaba tratando de convertirlo en algo que no era. Estábamos completamente solos en la oscuridad y no había nadie que nos interrumpiera. Agarró mi mano y entrelazó sus dedos entre los míos. Noté que aún tenía mi lazo elástico negro de cabello alrededor de su muñeca.
- ¿Terminaste con tu…? – Comenzó
- ¿Periodo?
Asintió.
-No te gustaría saberlo.
- Dime.
- ¿Por qué estás tan interesado en mis asuntos de chica?
Liberó mi cabello de la cola de caballo y me acarició el cuello, pero no respondió.
-Esto es todo, ya sabes. No podemos seguir encontrándonos. Después de esto, hemos terminado.
No respondió, sino que se sintió fascinado por besar la parte de atrás de mi cuello, levantando mi cabello fuera del camino.
-Quiero decir, de regreso en la escuela mañana, volvemos a no conocernos el uno al otro, ¿verdad?
-Lo que tú digas Sakura. – Se rió entre dientes y tiró de mí hacia abajo, dejándome encima de él.
NARUTO.
Después de dejar a Sakura, me había dormido tan profundamente que cuando mi alarma se activó el lunes por la mañana, resonó por diez minutos antes de que mi mamá viniera y la tirara contra la pared. Estaba sorprendentemente bien recuperado de la diferencia de horario y el jet lag.
Tenía el primer periodo con Sakura e Iruka sensei nos dio el periodo completo para trabajar en nuestro trabajo. Sakura se veía aburrida y distraída. Estaba dibujando en su cuaderno de apuntes, dándole los toques finales a un dibujo de la Torre Eiffel. No sé qué había esperado, pero comenzaba a molestarme que ella actuara como si nada hubiera ocurrido entre nosotros en el viaje… o anoche
-Entonces, tengo una idea para el trabajo. – Ella dejó de dibujar y esperó a que continuara -. Como evitar verse como un turista en Paris.
Ella sonrió y asintió con la cabeza.
-Suena bien.
-Bueno, entonces pensé que podríamos dividirlo en diferentes secciones. - Abrí mi cuaderno y se las leí-. Vestimenta, comida, comportamiento, idioma y turismo. Cinco secciones, dos páginas cada una y tendremos diez páginas.
-Suena como un plan.
Dividimos todo el trabajo y usamos el resto del periodo para comenzar a escribirlo. Al menos, yo lo hice, creo que Sakura continuó dibujando. Cuando sonó el timbre, ella dejó la clase antes de que pudiera colocarme mi mochila al hombro.
Me dirigí al levantamiento de pesas y me cambié.
- ¡Ahí está él! – Exclamó Sasuke, golpeando mi espalda.
-Hola, hombre- lo golpeé en la espalda y luego me lo saqué de encima -. ¿Qué me perdí esta semana?
-Tuvimos nuestros traseros pateados por Dover la semana pasada, perro, es bueno que estés de vuelta. – Tiré mi camiseta sobre mi cabeza y cerré la puerta del casillero -. ¿Y cómo fue? ¿Conseguiste algún trasero?
Caminé delante de él a la sala de pesas.
-No hombre, fue bastante bueno de todas formas.
-Genial- asintió él.
La semana en la escuela paso rápidamente. Cuando veía a Sakura en los pasillos o en la cafetería, ella observaba hacia otro lado o hacía lo mejor para desaparecer.
-Tenemos que patear algunos traseros esta noche -dijo Sasuke una vez llegué a los vestuarios.
-Estoy adentro- le di un golpe de puño y una sonrisa.
Estábamos jugando contra Oracle Tech esta noche, y el entrenador quería que nos tomáramos esta hora con calma. Nos dirigimos hacia afuera, caminamos alrededor de la pista y luego pasamos el resto del tiempo alongando. Me senté en el suelo frente al equipo, liderando las elongaciones mientras el entrenador hablaba sobre Oracle, sus desempeños pasados, sus tendencias y su rapidez.
-Hay unos chicos buenos en este equipo-estaba diciendo él.
Me incliné por la cintura tratando de alcanzar los dedos de mis pies, estirando y el resto del equipo me siguió.
-Hay unos chicos gigantes en este equipo-Continuó el entrenador-. Tienen a uno llamado hidan y se rumorea que seguirá en la Universidad.
Sasuke me contó que esa semana habían hecho ejercicios dirigidos a tirar a este chico, hidan, abajo. Cambié el estiramiento, tirando mi tobillo detrás de mi trasero, elongando mis cuádriceps. Los muchachos me siguieron.
-Muy bien, son todos tuyos Naruto. - El entrenador kakashi acomodó la visera de su gorra observándome y se adentró al gimnasio como solía hacer los últimos diez minutos de la práctica. Los ojos de los chicos fueron sobre mí. Cambié de pierna y tiré de mi otro tobillo detrás de mí. Recordaba el año pasado, cuando todo se veía mucho más fácil. Recordaba meterme en un círculo con los chicos y los chistes sobre tu madre estarían volando, pero ahora, ellos sólo me observaban, esperando que hiciera algo, cualquier cosa. Aplaudí, señalando que el estiramiento había terminado y los muchachos hicieron un círculo a mí alrededor.
Mi boca se secó y mi mente estaba en blanco. El equipo estaba observándome, esperando que comenzara. Escudriñaron la mirada hacia el sol, mientras los segundos pasaban. Alguien aclaró su garganta. Sentí una gota de sudor correr por mi frente. Mi corazón se aceleró.
Sasuke dio un paso adelante.
-¡Los tres años pasados en contra de Oracle fueron un juego duro…Este año vamos a destruir a esos hijos de puta!
Los chicos estallaron en aplausos antes de irse, dirigiéndose hacia las duchas.
-Ey, gracias hombre -Dije, una vez que Sasuke y yo habíamos quedado solos.
-¿Estas bien? -Preguntó.
-Sí -asentí con la cabeza -. Debo estar todavía sufriendo el jet-lag creo.- Caminamos hacia las duchas sin decir nada más.
En el juego esa noche, Hidan poseía todo lo que habíamos oído. Era una bestia: Fácilmente 1 metro 80 centímetros y 130 kilogramos. Mi única táctica era cargarme contra él y tratar de tomarlo de las piernas. La primera vez lo derribé, lo cual se sintió muy bien. Fue justo frente al sector estudiantil y disfruté del sonido de los gritos mientras corría lejos.
Pero después de esa primera vez, el capitán captó mi estrategia y decidió que no sería difícil derribarlo de nuevo. Después de eso, intentar taclearlo fue como correr hacia un muro de ladrillos. En realidad, realmente dolió cuando chocamos y robó el aire de mi pecho.
Él no estaba yendo a ningún lado. Cuando no pude derribarlo, sólo me agarré a su camiseta, intentando arrastrarlo hacia abajo. Escuché el silbato y lo dejé ir. Intenté alejarme, pero repentinamente, tenía un mal presentimiento respecto al resto del partido.
En el medio tiempo, no estábamos manteniendo, pero apenas. El equipo se veía bastante maltratado, con cejas ensangrentadas y camisetas llenas de césped. Observé a mi alrededor y divisé a mis padres en la tribuna. Mi madre me saludó. No la saludé en retorno. Escaneé los rostros en el sector estudiantil buscando a Sakura, aunque nunca la había visto en un partido antes.
La segunda mitad del juego sólo se volvió peor. Tenía muy poco efecto en hidan y aunque había tratado de mantener mi cabeza en el juego a medida que el reloj seguía, las peores cosas llegaron y más se alejaban de nosotros en el marcador. El entrenador Kakashi estaba enfadado. Pretendí que no podía escuchar sus gritos desde el banco.
Después del juego, no le dije nada al equipo. Arrojé mis almohadillas y fui el primero en las duchas. Me mantuve debajo del agua fría y respiré profundamente.
Sasuke me siguió fuera de la ducha con una toalla alrededor de su cintura.
-No te preocupes hombre, ese tipo era gigante.
-Sí, supongo. -Estábamos vestidos para el momento en que el resto de los chicos habían terminado de ducharse.
- ¿Vas a ir a casa de Temari hoy? -Me empujo en el hombro-. Sus padres están fuera de la ciudad, todo el mundo va a ir. Ven.
Agarré mi mochila, lo seguí al estacionamiento y condujimos en caravana hacia la casa de Temari.
Nos detuvimos en una casa de dos plantas en un terreno arbolado, y juzgando por lo lejos que tuvimos que estacionar, el lugar esta atestado. Entramos sin tocar.
-Huele a cerveza aquí dentro -Dijo Sasuke, olfateando el aire con avidez, frotando sus manos.
Alguien me pasó un vaso de plástico rojo con cerveza, pero apenas llegué a la cocina, lo dejé sobre la mesada. Akane estaba con Sasori. Él estaba sentado sobre la mesada y ella estaba de pie entre sus piernas.
Pensándolo, tomé el vaso de cerveza y tomé un trago. Observé a mi alrededor y reconocí un montón de gente de la escuela. En el otro lado del comedor. Sakura estaba hablando con Ino. Ella vestía una sudadera azul con la capucha puesta. A pesar de que estaba en un lugar público, en una fiesta, todavía lograba mantenerse aparte y demostrar su punto de no encajar. Parte de mí estaba celoso de que no tuviera que fingir, que siempre fuera ella misma, sin preocuparse sobre complacer a nadie.
Risas en la cocina llamaron mi atención de regreso a la realidad. Sasuke estaba contando una historia sobre una estudiante de primer año a la que estaba cerca de ligar.
-¿No es un poco joven, hasta para ti? -pregunté
Sus ojos se volvieron hacia mí.
La sonrisa de Sasuke se tomó diabólica
-Si hay césped en el campo, juega a la pelota. -Los muchachos explotaron en risas.
Bebí otro trago de cerveza, y me di cuenta de que los chicos en la cocina estaban observándome, preguntándome sobre el partido.
-¿Qué pasó capitán? -preguntó Suigetsu, bebiendo de su cerveza.
-Fuimos aplastados hoy- dijo Sasuke, aplastando una lata vacía en su mano.
- Parece que París hizo a Uzumaki más blando – Dijo suigetsu.
-Parece que no vas a ser un marino como tu hermano – dijo otro.
Miré a Sasuke, quién tenía una mirada ácida en su rostro sabiendo que el comentario estaba fuera de lugar, pero no dijo nada.
Froté mis sienes, esperando que un dolor de cabeza no estuviera viniendo. Miré en dirección de Sakura y vi sus ojos verdes puestos sobre mí, preocupados. Sin decir nada, abandoné la cocina. No sabía a dónde estaba yendo, sólo necesitaba salir de ahí. Me dirigí por la parte trasera de la casa y pasé por los dormitorios, ocupados por compañeros calientes. Probé con el baño, pero la puerta estaba cerrada. Me di la vuelta y estaba listo para desplomarme en el pasillo y perderme, pero sentí una mano sobre mi antebrazo, tirando de mí en la esquina.
