CAPITULO VEINTE.

Después del pastel, el cual por cierto fue de chocolate amargo. Y las largas despedidas de las enfermeras que cuidaron de mí. Por fin somos libres de irnos.

Sakura insiste tanto en llevar las pocas cosas que tengo que no puedo negarme. Aunque solo las lleva al estacionamiento. Su auto nos espera con algunas notas pegadas en los asientos traseros.

—Las chicas quisieron dejarte algo. —comenta en cuanto estamos arriba. Tomo algunas para leerlas, la mayoría dicen "felicidades por salir" o "recupérate pronto".

Un sentimiento extraño me recorre por completo al salir del estacionamiento. Apenas he tenido contacto con el mundo exterior y me parece que llevo una eternidad dentro del hospital.

—Sakura

— ¿Si? — intenta ponerme atención, pero está concentrada en conducir con cuidado.

— ¿Podemos hacer una parada? —nos detenemos por la luz roja del semáforo, ella voltea a verme curiosa y asiente.

—Seguro. ¿A dónde vamos?


Las cintas amarillas me confirmar que en realidad paso. Que no fue solo un mal sueño.

— ¿Seguro que quieres hacer esto?

—Si.

Tomo su mano y la aprieto un poco sin dejar de ver la casa frente a mí. Si no estuvieran las cintas, podría asegurar que todo es igual que siempre.

A paso lento caminamos hasta la entrada de la que fuera mi casa. Pasamos por debajo de la cinta y nos aseguramos de no pisar nada de lo que hay en el patio. La puerta principal está abierta, al abrirla empiezo a temblar levemente.

—Espera aquí. —y sin esperar a que responda, entro y cierro tras de mí.

Las cortinas tapan casi toda la luz que pudiera entrar. Al encender la luz puedo ver lo equivocado que estaba. Pensé que estaría lleno de cosas policiacas, pero no. Tan solo las manchas y las siluetas marcadas en el suelo que arruinan el piso. También siguen los objetos rotos por todo el lugar. El ambiente es frio de nuevo, obscuro. Con una sensación de ahogamiento.

Camino por toda la sala con mucho cuidado, intentando no pisar nada que pueda comprometer el caso. Una…dos…tres…cuatro.

Son cuatro las siluetas marcadas. Dos cerca de la escalera, otra cerca de la puerta de la cocina y la última junto a lo que fuera una chimenea que nunca fue utilizada. Justo ahí los paramédicos me atendieron…no tengo ni la más mínima intención de subir a ver la quinta silueta. Ni si quiera tengo idea de donde puede estar…

La sangre se puede ver en todas partes, machas en el sillón, en los muebles. Incluso en algunas paredes y adornos.

Aprieto mi mano lo más fuerte que me es posible, a la vez que todo mi cuerpo tiembla. No soporto ver más el lugar y bajo la mirada cerrando los ojos.

Fue un error venir. Pero tenía que verlo de nuevo.

Una última vez, no puedo volver.


De camino al departamento de Itachi nadie habla, tuvieron que pasar al menos diez minutos antes de que pudiera salir, Sakura hizo muchas preguntas pero no pude responder ni una y desistió de seguir haciéndolas.

Me refugio en un hosco silencio al llegar, el lugar es acogedor, parecido a su departamento en Suna. Aún hay muebles pegados a las paredes sin acomodar y cajas por todo el lugar, algunas abiertas con su contenido a su alrededor. Las demás siguen cerradas y apilada.

La chica a mi lado solo atina a indicarme cual es mi habitación, no espero otra cosa y voy hacia allá. Tan solo está la cama y una mesita de noche en el lugar. No es que necesite mucho en realidad. ¿Para qué voy a servir con un solo brazo?

Me acuesto en la cama y le doy la espalda a la puerta.

—Estaré en la cocina si necesitas algo…

Si, necesito que te quedes. Por favor no te vayas, no me dejes solo con mis recuerdos. Abrázame y dime que todo estará bien.

Al final no digo nada. Ella solo entrecierra la puerta y se va.


Por la tarde todos están aquí. Las chicas están tan felices de poder verme. Shion y Shizuka expresan lo mucho que sienten lo que paso y cuan deseaban que me recuperara. Los padres de las chicas también muestran su apoyo y felicidad al verme por fin en casa.

Itachi parece llevarse de maravilla con todos, e incluso Izumi congenia bastante con los Haruno.

Sakura al parecer no menciono nada de nuestra pequeño desvió a casa y se loa gradezco silenciosamente, no creo poder con más preguntas sin estallar en el proceso.

Pasar el tiempo entre más gente, riendo, y en un lugar como este me hace sentir un poco mejor. Sin embargo aún sigue esa sensación de que algo sigue mal. Que algo no está bien.

Tal vez es solo mi imaginación.


Un par de días después estamos solo Tsunade y yo en el departamento. Ha venido a ver cómo estaba y la invite a quedarse a desayunar.

Los detectives vienen a leerme los cargos con una Tsunade de ceño fruncido y postura tensa. Ninguno de los que estamos presentes queremos estar en esta situación pero era inevitable que esto pasara. Por suerte los pocos vecinos no se asoman al pasillo ni están de fisgones, la mayoría esta fuera por la hora del día.

Es bastante humillante tener a alguien quien presencie mi arresto, sin embargo me siento algo tranquilo con ella aquí. Tiene bastante carácter y se impondrá si algo no le parece.

—Debido a los problemas de salud que ha tenido, y su reciente alta del hospital. El juez ha deliberado que sea puesto en libertad bajo palabra después de ser procesado en la estación —la agente me sonríe amablemente en in intento de calmar las cosas—, se le asignara un abogado y tendrá una audiencia en más o menos una semana.

No me esposan por obvias razones, pero me piden viajar con ellos en la parte de atrás de la patrulla. Tsunade no ha traído su auto, por lo que después de ver que me traten amablemente tiene que pedir un taxi para llegar a la estación. Al llegar al lugar me siento fuera de lugar pero a la vez con un sentimiento de identificación. Después de todo soy un criminal.

En la estación las personas son amables conmigo, si bien no quitan esa aura de frialdad y apatía, nadie me mira de mal forma o intenta buscar problemas. Toman todos mis datos posibles. Me hacer posar para diferentes ángulos a la cámara y toman mis huellas. Es algo extraño hacerlo en realidad, ya que para los registro uso solo la mano que tengo, me hace caer en cuenta de que será bastante difícil cuando me reintegre al mundo...si no es que me encarcelan antes.

Cuando acabamos soy llevado a una sala donde me dicen que debo permanecer un momento hasta que alguien venga por mí. Al menos alguien sabe dónde estoy. Al ver llegar a Tsunade y entablar conversacion con algunas personas me hace darme cuenta que los he involucrado mucho. No solo mi futuro está en juego. La reputación de la familia Haruno puede mancharse por ayudar a un criminal.

No pasa mucho tiempo antes de que podamos irnos, y de regreso nadie dice nada. Llegando a casa me siento sentiblemente cansado, asi que solo me encierro en mi habitación sin agradecerle a Tsunade por acompañarme.

Lo último que escucho es a ella hablando por teléfono con alguien.

Cuando despierto y salgo de mi habitación los murmullos paran en la cocina. El señor Kizashi, Tsunade, Itachi y Sakura paran su charla tan rápido como me ven.

La cara cambia de mi novia para de furia a algo parecido a la tristeza combinado con culpa que la hace ver graciosa, pero no encuentro razon para su actitud.

Ya lo saben...

Hacen todo tipo de preguntas sobre cómo me trataron, todos los datos que me pidieron y si no hubo ningún problema. Bastante incomodo respondo lo que puedo y por primera vez no intentan indagar más. Al menos entienden que no es algo que quiera contares, o simplemente no les interesa saberlo.

Sakura y yo cenamos frente al televisor mientras ellos mantiene su "charla de adultos" en la cocina. No comemos mucho pero nos mantenemos el tiempo suficiente para que ella se quede dormida. Y la culpa llega de nuevo.

Más tarde, cuando todos se han ido ya, y yo debería estar durmiendo. Subo a la azotea del edificio. Todas las noches desde que llegue vengo por algunas horas, me cuesta mucho dormir sin tener pesadillas y la sensacion de ahogamiento.

Pero aquí no, el aire frio sopla refrescándome y la vista es algo que disfruto ver. Por pocas horas puedo olvidarme de todo, vaciar mí mente y sentirme mejor.


Una semana y media despues, Itachi y yo estamos en la entrada de la sala de audiencias esperando al que va a ser mi abogado. Es un hombre de estatura media, delgado y con un traje que parece irle algo grande. Habla de una forma rápida y baja que me cuesta seguirle la conversación.

Al ver la expresión de Itachi me siento algo fuera de lugar, tengo tantos nervios que podría vomitar en cualquier momento pero él se ve tranquilo, como si nada de esto estuviera pasando. Como lo envidio.

El abogado nos da una explicacion rapida de lo que pasara mientras tomamos nuestros lugares correspondientes, pero lo hace de tal forma que me quedo sin saber nada y tengo la sensación de que preguntar solo me hará confundirme más.

Pronto mi caso es nombrado y lo que parece ser un debate entre mi abogado, el fiscal que lleva el caso y el juez empieza. De pronto me pogo tan tenso que pierdo el hilo de la conversación, solo esperando el momento en que un oficial venga por mí para llevarme a las celdas.

Lo cual por suerte no ocurre.

No soy consciente de que podemos irnos hasta que Sakura me jala la mano. Salimos de la sala sin soltar nuestras manos, no quiero separarme de ella.

A fuera, el abogado habla con Itachi.

—… hablare con Sasuke pronto, por ahora pueden irse sin ningún problema, le otorgaron libertad bajo palabra. La fecha del juicio será determinada pronto y se los comunicare de inmediato. —del maletín que lleva en la mano saca una tarjeta ligeramente doblada de los bordes y se la da— Llamen si necesitan algo. En unos cuantos días pasare a su casa para hablar con ambos.

Y tan rápido como puede, se va sin más.

Sakura suelta algo que parece una risa. Y con ella parece irse algo de la tensión del lugar.

—Él es extraño ¿O soy la única que lo piensa?

—Tienes razón enana, él es extraño.


Una semana después sigo sin salir del departamento, insisten en querer llevarme a todas partes, pero sencillamente no me siento con ánimos.

El timbre suena y con toda la pereza que me es posible me levanto del sillón. Por lo regular siempre hay alguien conmigo, intentan dejarme el menor tiempo posible solo. Sin embargo la señora Haruno vino unos minutos por la mañana y se fue, Itachi e Izumi trabajan y Sakura no vendrá hasta dentro de un rato más de la escuela.

¿Quién puede ser?

Lo primero que pienso al abrir la puerta es que es una broma. Un hombre leyendo tranquilamente un libro para adultos esta frente a la puerta, viste un traje que a primera vista se ve algo caro. Trae una máscara que cubre desde su cuello hasta su nariz.

—Ah, hola —quita la vista un momento de su libro y me da una ojeada, hace algo que aparece una sonrisa y vuelve al libro—. Tú debes ser Sasuke ¿Cierto? Soy kakashi Hatake, tu nuevo abogado.

Me quedo unos segundos en silencio, solo observándolo. No parece ser mala persona ¿pero quién en su sano juicio va por la calle leyendo esa clase de libros?

— ¿Puedo pasar? —el tono que usa me hace sentir tranquilo y asiento.

Cierro la puerta en cuanto entra. Y sin decir nada va a sentarse directamente al sillón individual, dejando su maletín en la mesita y acomodándose para seguir leyendo.

Este tipo es muy raro.

— ¿Puedes traerme un café? —siento un tic en mi ojo al escucharlo, pero decido seguirle la corriente

—Claro.

Voy a la cocina donde pongo a calentar el agua y regreso. Me siento en el sillón doble y lo observo en silencio.

—Entonces...¿eres mi abogado?

—Si. —contesta sin dejar su libro— Él otro tuvo un par de inconvenientes y me asignaron el caso.

Más silencio.

De la nada, la puerta principal se abre.

—Sasuke, tengo tanto que contarte, ¡No sabes que paso hoy en la es...—al ver al hombre en la sala, Sakura se queda muda y se sonroja un poco— lo siento, no sabía que alguien vendría.

—No te preocupes pequeña —se levanta del sillon y deja a un lado su lectura pasa saludarla— Soy Kakashi Hatake

—Sakura Haruno —por un momento él cambia su semblante pero regresa a la normalidad, tal vez lo he imaginado. Kakashi vuelve a su lugar en silencio y sigue con su lectura.

Un ligero silbido sale de la cocina.

—¿Pusiste algo a calentar? —pregunta la chica a mi lado despues de dejar sus cosas en la mesa del comedor.

—Agua para café

Sin decir más entra a la cocina para salir unos minutos después con una bandeja, tres tazas, un plato con galletas y las cosas para el café.

—Empecemos. —cierra su libro y empieza a sacar cosas del maletín— ¿quieres que ella siga aquí? —señala a la chica que deja la bandeja en la mesita.

—Si.

Una grabadora, unas cuantas horas y bolígrafos es lo que saca. Bebe de su taza y empieza a escribir.

Empezamos a repasar datos básicos, como mi nombre, el de mis padres y el de mi ahora tutor, fecha de nacimiento.

—Veamos... no sé si te hayan explicado los cargos que enfrentas. —lee algunos papeles y los compara con otros— La mayoria del tiempo es solo papeleo y largos procesos. Tu declaración es... defensa propia. Bastante bien. Eso nos función por ahora, el fiscal que lleva tu caso es alguien de temer, pero no creo que nos presente ningún problema dadas las circunstancias. —escribe y lee de nuevo— Has sido acusado de homicidio...5 homicidios lo que a mi parecer es una completa estupidez. Con tales lesiones no pudiste haberlo hecho. —escuchar de un desconocido tal apoyo me hace creer que aún tenemos oportunidad de ganar— Vamos a pelear y apelar a la inocencia, haremos que retiren todos los cargos.}

— ¿De verdad? —Sakura se ha sentado a mi lado y no ha podido preguntarlo.

—Por supuesto —sonríe—, pero será necesario repasar con el más mínimo detalle lo que paso esa noche, y bajo qué circunstancias se encontraban las tres personas restantes en la casa.

Siento como un balde de agua helada me cae en la cabeza. ¿Podré hacerlo? Tal vez podría sin la chica a mi lado. Pero no puedo aplazarlo más. Sakura tiene que saber de una vez la clase de basura con la que sale. Tiene que entender lo malo que soy para ella y que debe dejar de perder el tiempo conmigo.

Tiene que saber que no soy lo suficiente para ella.

Ni para nadie.


¡Hola!

Al fin pude tomarme un tiempo para escribir el capitulo. Se que me odian (yo también lo hago) porque según mis cálculos ha pasado como un mes desde que actualice. Es mucho tiempo para algo tan corto a mi parecer.

Como en cada capitulo, agradezco a todas y cada una de las personas que se toman el tiempo para leer Heart on a Chain. Así como aquellas que deja un review, o ponen en alerta. ¡Sin ustedes no seria posible seguir este proyecto!.

El siguiente capitulo sera una sorpresa. Sera como un plus a la historia y espero les pueda gustar.

Sin más, me despido. Con la esperanza que el capitulo les haya gustado.

¡Hasta la proxima!