Disclaimer: Los personajes no son míos,.. ¡ya quisiera!,.. son de la fantástica S. Meyer, yo, simplemente , los tomo prestados para soñar con ellos….pero la trama y alguno de ellos sí…


¡ Hola, mis amores!... acá os dejo el capítulo nuevo.. espero que os guste.

Yo, por si acaso...Kit en mano... ainnsss!


¡Disfrútenlo!


XXI.

Una delicada sensación de calor en su rostro, hizo que Bella abriera los ojos; los rayos del sol entraban a través de las cortinas e impactaban directamente en su cara proporcionándole un cálido despertar.

Por alguna razón se sentía pletórica, descansada y llena de energía; no se dio cuenta del porqué esa mañana su despertad era tan agradable hasta que sintió algo pesado sobre su cintura. En ese momento recordó que Edward se había quedado con ella la noche anterior y sin poder evitarlo, llevó su mano hasta la de él que rodeaba su cuerpo por la espalda y comenzó a acariciarlo.

Sintió entonces a Edward removerse detrás suyo y oyó un suave gemido dormidero que provenía de aquél lugar . Edward, aún dormido, afianzó su agarré a la cintura de Bella y ésta se sintió en el mismísimo séptimo cielo.

No pudo evitar sonreír ante la reacción posesiva de Edward. Inspiró profundamente cuando notó que todo el cuarto estaba impregnado de su olor; esa embriagadora esencia que emanaba de su cuerpo y que la trasportaba a otro lugar, a uno… donde sólo tenían cabida ellos dos.

Bella se dispuso a disfrutar de la placentera sensación de sentir a Edward junto a ella y decidió que quería despertar siempre así. Además, descubrió sorprendentemente, que las sucias y escalofriantes imágenes que la atormentaban cada noche, no habían aparecido, algo que tendría que comentar tanto con Edward como con Janet.

Queriendo disfrutar al máximo de ese amanecer, se giró lentamente para quedar frente a él. Su corazón prácticamente se saltó un latido cuando contempló el hermoso rostro del hombre que dormía plácidamente abrazado a ella. Su cabello estaba más alborotado de lo habitual, todos sus músculos faciales totalmente relajados y esos hermosos, carnosos y sabrosos labios un poco entreabierto haciendo llegar su embriagador aliento hasta ella… ¡Hasta en eso era perfecto!… Sentía su pecho subir y bajar en un vaivén acompasado y profundo; y no pudo evitar sentir un vuelco en el corazón al notar como él, aún dormido, buscaba acercarse más a ella.

En ese momento… todo era perfecto. Se sentía descansada, llena de energía y emocionada por saber que el hombre más hermoso que jamás había conocido, dormía plácidamente a su lado.

Un enorme deseo de besarlo la poseyó. Sin querer evitarlo, pues ahora sabía que era suyo… que era su novio… se dejó llevar y suavemente posó sus labios sobre los de él a la vez que cerraba los ojos deleitándose con su textura… embriagándose con su sabor.

Edward sintió la calidez del beso y no pudo evitar gemir; abrió perezosamente sus ojos y tuvo la visión más hermosa que jamás había tenido. Esos hermosos ojos de color chocolate, con un brillo cristalino, lo miraban intensamente.

-¡Buenos días, dormilón! - le saludó Bella con una sonrisa en sus labios.

- El mejor de mi vida… - le contestó y sin más, la atrajo hacía él y volvió a besarla con más intensidad.

- ¡Mmmhh! - gimió Bella sobre sus labios sin poder evitarlo.

- Bella … - susurró él sobre los suyos si dejar de besarla.

- ¿Ah...? - apenas contestó totalmente sumergida en lo que sus besos la hacían sentir.

-Siento decirte… que jamás volveré a mi cama - le dijo sin apartar sus labios de los de ella.

Bella sonrió bajo los suyos y envuelta en las miles de sensaciones que le provocaba tanto sus besos como sus palabras, pasó su mano por la nuca de él y se apretó más contra su boca.

- No sé.. si podré… dormir sin ti… a partir de ahora - le contestó ella dándole pequeños toques con sus labios mientras jadeaba. Cosa que estaba prácticamente volviendo loco a Edward que aprisionó su cintura hasta situarla prácticamente encima de él.

- Ni yo podré volver a despertar sin ser tus ojos lo primero que vea - le dijo él haciendo que ella prácticamente se derritiera.

Después de una larga sesión de besos y caricias. Bella miró de refilón el reloj que había sobre la mesita de noche.

La 9.43 A.m. señalaba, lo que hizo que se separara de él y se sentará alarmada en la cama.

- ¡¿Que? - le preguntó preocupado - ¿ que ocurre Bella, estás bien? - Temía haberla hecho sentir mal de nuevo.

- ¡Edward…! - le dijo con una voz claramente alarmada - ¡Nos hemos quedado dormidos!. - le gritó y pegando un saltó, salió corriendo de la cama para entrar en el cuarto de baño.

-¡Beellaaaa! - le gritó Edward que no entendía el apuro.

-¡Vamos, Edward! .- le espetó - ¡Mueve tu trasero de la cama que llegamos tardísimo al trabajo!. - explicó sacando la cabeza por la puerta del baño, algo que le pareció de lo más cómico a Edward y no pudo evitar reírse. Definitivamente, amaba despertarse así; sabía que si todas las mañanas eran la mitad de buena que esa, sería sin duda el hombre más afortunado del mundo.

Edward abandonó sonriente la habitación para dirigirse a la suya propia y darse una ducha.

En menos de media hora, los dos estaban en el salón totalmente arreglados y frescos. Bella se había puesto unos vaqueros de mezclilla con una camisa de tirantas blanca, se calzó unas manoletinas azul marino y la chaqueta a juego. Tomó un bolso y metió sus pertenencias allí; un poco de brillo labial, un paquete de clínex, su móvil, aunque no sabía para qué lo necesitaba ahora que trabajaría con él… y la libretilla que siempre la acompañaba.

Edward le había obligado a aceptar una tarjeta de crédito, que por supuesto, nunca había usado, pero que tenía que llevar con ella siempre; y algo de dinero en metálico que también le dio Edward y que le obligó a cargar por si en algún momento, en el que él no estaba, necesitaba tomarse algo.

Fue consecuencia de unas de las pequeñas riñas que habían tenido pero al final tuvo que aceptar, medio chantajeada , cosa que se estaba convirtiendo en un costumbre para Edward. Sonrió al recordar lo persuasivo que podía llegar a ser cuando se empeñaba en algo.

Él se había enfundado en unos vaqueros y un jerseys Beiges de cuello de pico sobre una camiseta blanca.

Edward la miró embobado nada más apareció en el salón. Jamás se cansaría de admirarla y ahora que la veía en eso modelitos tan acordes a su edad y que se ajustaban a sus curvas casi como un guante, simplemente lo volvían loco. Su cabello lo llevaba suelto sólo sujeto por un par de horquillas que le despejaban el rostro. ¡Sencillamente adorable!, pensó él.

No pudo evitar tomarla de una mano y hacer que girara sobre ella misma.

- Estás fantástica. - le susurró mientras le regalaba una de esas sonrisas que tanto le gustaba a ella..

Bella giró tímidamente con un sonrojo en sus mejillas.- Eres un adulador- le contestó ella con un tono divertido.

- Digo sólo la verdad, eres hermosa Bella, demasiado bella para tu bien.

- Ya deja de decirme esas cosas, Edward… me avergüenzas… - le pidió sonrojada. - Y vamos, que no quiero que piensen que me aprovecho de ser la novia del jefe. - le contestó mientras tiraba de él hacia la puerta.

Edward no puedo evitar reírse pero ella tenía razón. No era buen ejemplo que tratara de manera diferente a Bella aunque eso era algo inevitable, no sabía si podría contener las ganas de besarla mientras estuvieran trabajando.

Tomados de la mano bajaron entre risas hasta el café. Un vez dentro y tras saludar a los chicos, Bella y Edward se dispusieron a desayunar para después encaminarse a la trastienda.

Era una habitación bastante amplia con una gran mesa de despacho en el centro; tanto detrás del escritorio como en dos de las paredes adyacentes, habían archivadores y muebles con diverso material de oficina.

Pero todo estaba bastante desordenado. Las facturas se acumulaban sobre la mesa junto al correo pendiente de abrir; algunas carpetas estaban sin orden aparente sobre los estantes y algo que sorprendió bastante a Bella, fue ver una mesa de dibujo bajo el ventanal.

Si, Edward, a pesar de dejar la empresa de la naviera, seguía trabajando en algunos proyectos; en realidad, fue a raíz de conocer a Bella que las ganas de diseñar le vinieron de nuevo y aunque no le había comentado nada a su tío aún, tenía pensamiento de mostrarle algunos de ellos.

-¿Para que es esa mesa? - le preguntó Bella con curiosidad.

- Ah... verás… - dijo pasándose la mano por el cabello, - ¿te he contando que soy Ingeniero Naval? - le preguntó sonrojado.

- ¡No… ¿en serio? - le preguntó incrédula - ¿y por qué...? - pero dejó inconclusa la pregunta. De pronto se sintió como una de esas alcahuetas de barrios.

Edward sonrió al imaginarse los pensamientos de Bella y decidió contarle también esa parte de su vida.

-¡Guau! - exclamó Bella cuando Edward le terminó de contar porque había dejado de trabajar con su tío - Supongo que fue un duro golpe para Carlisle ¿no? - le preguntó.

-Por eso aprovecho cuando he acabado con mis pendientes diarios para dibujar planos y realizar cálculos; la verdad… todo esto me apasiona - le confesó pasando la mano por uno de los muchos planos que había sobre la mesa.

-¿Por qué no has vuelto a la empresa?, ¿estoy segura de que Carlisle estará encantado?.

- Supongo que también me gusta esto - dijo señalando a su alrededor, - además, si no lo hubiese abierto..- dijo mirándola fijamente - .. nunca te habría conocido.

Bella al oírlo, no pudo evitar morderse el labio inferior - A veces me parece que todo esto es un sueño y que en cualquier momento voy a despertar y tú no vas a estar - le confesó ella su temor.

- A mi me ocurre lo mismo .- dijo acercándose a ella y tomándola de las manos mientras se embelesaba con su mirada.

- Creo que no podría soportar que finalmente, todo esto sólo fuera un sueño - susurró entristecida..

- No lo es amor.. - le contestó tirando de sus manos para estrecharla entre sus brazos. -.. no lo es.

Se quedaron unos minutos el uno en los brazos del otro, sintiéndose, sumidos en un cómodo silencio hasta que Bella decidió cortarlo.

- Creo que será mejor que empecemos a trabajar ¿no?- sugirió.

- Estoy de acuerdo, Srta. Swan - le contestó divertido antes de besar delicadamente sus labios.

Pasaron la mañana reorganizando un poco la oficina, Edward quedó fascinado por la rapidez con la que Bella había asumido el control y se sintió orgulloso de tener una novia tan eficiente.

- Con una ayudante como tú, creo que podré dedicarme en exclusividad a mis diseños - comentó divertido viendo a Bella como organizaba el archivo.

- Sería buena idea. - contestó ella. - Siempre puedo recurrir a ti cuando tenga alguna duda.

- ¡Hagamos una cosa…! - sugirió él. - Tu te encargarás de la contabilidad y de todo lo que tenga que ver con pedidos y yo me encargaré de los bancos y pagos. Así tendré mucho más tiempo para trabajar en este proyecto que tengo entre manos - dijo esto último como si estuviese hablando para él solo.

- Me parece genial, a pesar de que me licencié en Literatura, creo que llevo eso de ser contable en la sangre - le comentó sonriente - ¿Sabías que mi padre era asesor? - le preguntó e inmediatamente su sonrisa desapareció para mostrar un rostro triste.

- No, no me lo habías contado - le contestó él intentando atraer su atención sabiendo que estaba recordando algo que la entristecía. - Supongo que será por eso que has cogido esto a la primera - le dijo sonriente.

Bella lo miró y le respondió sonriendo también. - Era un gran hombre.. - susurró de repente - Mi padre fue un gran hombre que no tuvo suerte.. - dijo finalmente apenada.

- Estoy completamente seguro de eso - le contestó él. - Eres su hija Bella, nadie con mala sangre podría haber tenido una hija tan valiosa como tú.

- ¿Sabes, Edward?, toda mi vida he tenido que vivir sabiendo que lo material hace infeliz al hombre. Si mi madre no hubiese sido tan materialista, quizás mi padre nunca hubiese caído en esa horrible depresión que lo llevó a estar donde está ahora - dijo mirando a un punto fijo con un brillo de rencor en sus ojos.

Edward la escuchaba sin perder detalle de sus reacciones. Le satisfacía enormemente que ella le estuviera confiando su pasado aunque al mismo tiempo sentía pena de que ella tuviese que recordar esos momentos tan dolorosos.

- Lo más triste es saber que ni siquiera un hijo fue capaz de suplir la falta de dinero. - siguió diciendo mirando a un punto indefinido como si no estuviese hablando con nadie en concreto, más bien como si estuviese hablando para ella sola. - Mi madre no dudó en abandonarme… Y me duele porque hubo un tiempo en el que sentía que me amaba… que nos amaba… pero todo empezó a cambiar poco a poco. Vi deteriorarse el matrimonio de mis padres lentamente y no podía hacer nada para evitarlo. Me esforcé en mis estudios pensando que así ellos se sentirían felices y se olvidarían un poco de esos momentos duros, pero nada fue suficiente y cuando perdió todos nuestros ahorros, mi madre no lo soportó más. Todavía no entiendo como pudo irse sin ningún remordimiento.- dijo negando tristemente con la cabeza.

- A veces las personas actúan de una manera ilógica, Bella - dijo mirándola a los ojos - Tampoco entiendo como una madre puede irse dejando a tras a un hija, pero…Supongo que no encontró otra alternativa, y creo que si te dejó con tu padre, es porque creyó que con él estarías mejor - le dijo intentando animarla.

- Si, mejor - sonrió irónicamente.

- ¿Nunca volviste a saber de ella?

- No,…ni me importa. - contestó fríamente volviendo su mirada a él.

- ¿Te gustaría saber?

Bella lo miró al oír la pregunta y después de pensar un rato en su respuesta contesto:

- No… no quiero saber. No sé si está viva o muerta, pero no me importa. Si está muerta, ya nada puedo hacer con eso; y si está viva... tiempo ha tenido de buscarme si lo hubiese querido… - contestó sin ningún tipo de emoción.

- Quizás tengas razón - contestó Edward con tono triste y de verdad que sentía rabia de esa mujer por haber sido capaz de abandonarla a su suerte.

-¿Sabes? - le preguntó Bella mostrando una sonrisa en los labios - Ya he malgastado bastante tiempo hablando de ella… deberíamos centrarnos en el trabajo.

Edward sonrió y finalmente accedió. Los dos se sumergieron de nuevo en lo que estaban haciendo y terminaron sobre las tres de la tarde.

- Bella… - la llamó haciendo que la chica levantara la vista de la última carpeta que quedaba por archivar.

- ¿si? - contestó ella distraidamente.

- Es hora de comer, ¿le ordeno algo a Sam o vamos a otro lugar?

- ¿Ahhh?…Yo pensaba subir y tomar algo arriba. - le contestó terminando de colocar la carpeta. Pero de pronto sintió unos brazos rodearla por la cintura.

- ¡Nada de eso señorita! Quiero comer con mi hermosa novia y no hay más que hablar.

-¡Edward! - se quejó Bella.

- Tu decides, ¿ordenamos aquí o te apetece ir a otro lugar?

- Esta bien… - contestó Bella con voz cansina, había aprendido que discutir con él era un perdida de tiempo. - …pide para mi el sándwich de pollo y una soda por favor, pero mañana subimos a casa ¿vale?.

- ¡Ya veremos! - le contestó saliendo rápidamente impidiendo que ella le contestara.

- ¡Edward! - le llamó entre dientes pero sólo escuchó su risa perdiéndose por el pequeño pasillo que lo separaba del salón del café.

Un par de minutos más tardes, Bella dio por finalizada su tarea y decidió lavarse las manos antes de sentarse a la mesa. Entró en el servicio de señoras y unos minutos más tarde notó una presencia detrás de ella.

- Vaya… vaya… vaya, ¿pero miren quien tenemos aquí? - dijo Tanya con un tono irónico. -.. nada más y nada menos que a la princesita..

- Tanya, ¿querías algo? - le preguntó Bella intentado parecer tranquila aunque en su interior había saltado la alarma.

-¿De ti? - dijo despreciativamente - ¡no me hagas reír! - le contestó. - ¿Aún no entiendo que ha podido ver en ti?

-No estoy dispuesta a escuchar tus insinuaciones Tanya, ¿si me permites? - dijo intentando abrirse paso pero Tanya se lo impidió agarrando fuertemente su brazo.

-Nadie me deja con la palabra en la boca zorra - le espetó. - Quiero que te alejes cuanto antes de él… Edward es mío.

Bella no pudo evitar mirarla furiosamente - ¡Suéltame! - dijo apretando los dientes - Y déjame en paz, no querrás que Edward se enteré de esto - le dijo finalmente liberándose de su agarre con un brusco movimiento.

Tanya río a carcajada pero soltó el brazo de Bella - ¡Ay Bella, Bella! - dijo con un falso tono amistoso - ¿en serio crees que puedes amenazarme con algo así? Para tu información, Eddie y yo tuvimos una relación y me tiene mucho cariño - dijo con una sonrisa petulante.

-¿A sí…? - contestó Bella con una ceja arqueada - ¿estás segura de eso? - le retó.

- Eddie sólo está contigo por que le das lástima, pero pronto se cansará de su perrito - dijo despiadadamente - y cuando eso ocurra... yo seré quien caliente su cama de nuevo.

Bella al oírla, no pudo evitar sentir un pellizco en la boca del estomago, pero entonces recordó las palabras que Edward le dijo aquella vez en el coche; "no dejes que Tanya use eso para molestarte", lo que inmediatamente la hizo sonreír.

- ¿Sabes que, Tanya? - preguntó con el mismo tono falso que ella - ¿ si de verdad fueras buena en la cama… no te hubiera dejado salir de ella? Y girándose salió del baño con una sonrisa de oreja a oreja.

Tanya se quedó viendo como desaparecía con los puños cerrados tan fuertemente, que no se percató que se estaba clavando las uñas. La rabia la estaba consumiendo y cada día que pasaba el odio hacia Bella era mayor. Pero algún día encontraría la manera de deshacerse de ella y entonces, volvería a reconquistar a Edward. No permitiría que ninguna mosquita muerta le robara lo que era suyo.

Bella salió del baño y fue directa al lugar donde sabía que Edward la estaría esperando.

- ¿A que se debe esa hermosa sonrisa? - le preguntó él nada más llegó a la mesa levantándose para separarle la silla.

- Nada, simplemente que hoy es un día hermoso ¿no crees? - le contestó ella alegremente.

- Ciertamente lo es - le susurró al oído antes de dejar un suave beso en el haciendo que todo el cuerpo de Bella vibrase.

- Edward...- masculló.

-¿Acaso no puedo besar a mi novia? - Sin más se inclinó y besó dulcemente los labios de Bella.

Bella se sonrojó mientras veía como él volvía a su sitio con una sonrisa radiante en su cara.

- Me avergüenza que me beses en público… - le confesó mortificada.

- Pues acostúmbrate porque no pienso dejar de hacerlo.- le contestó con esa sonrisa ladeada que le quitaba el aliento.

-Edward… - se quejó poniendo un adorable puchero.

Él la miraba divertido pero conteniendo las ganas de volver a levantarse y estrellar sus labios de nuevo con los de ella.

-No me pongas esa cara Bella, me provoca volver a besarte - le informó divertidamente.

En seguida la chica cambio su rostro y se puso seria provocando que Edward se riera a carcajadas por su actitud tan infantil.

-¡Anda, comamos algo antes de llevarte a ver a tu padre! - le dijo sonriéndole.

Bella sin dejar de mirarlo, aún no daba crédito a todo lo que estaba viviendo.

-Te quiero, Edward… - le dijo de pronto mirándolo intensamente con todo el amor que sentía por él.

El le devolvió la mirada totalmente emocionado. -No más... que yo a ti, mi amor.. - le contestó con los ojos cristalinos, se inclinó sobre la mesa y sin que Bella pudiera evitarlo, volvió a robarle otro beso…

Continuará…


N/A

¡Aaahhh!… es que no puedo evitarlo… ¡los amo!, en serio, son tan, tan, ¡tan lindooooss!… ¡Ainss!, será que me diga lo mismo si le pongo un pucherito…. Jajajajajajjajaj

No me dirán que no les gustó el capi…. !Dios, que gustazo cortarle el punto a Tanya!…amo ser autora por esoooooooo jajá jajá

AGRADECIMIENTO

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¡GRACIAS CHICAS ! De verdad que no encuentro las palabras que describan todo lo que siento al recibir tantos mensajes. ¡Sois fantásticas!… ya superamos los... ¡ 1.678 rr !, y estoy totalmente emocionada por eso... Vosotras hacéis que esta historia siga latiendo… Gracias de todo corazón.

Gracias también por las alertas, favoritos y como no, a mis lectores/as que permanecen en el anonimato..

Siento mucho si no alcanzo a contestar todos los rr, pero quiero que sepáis que los leo todos, que me sacáis una sonrisa con ellos e incluso algunos me emocionan enormemente…

Espero que sepan disculparme pero por suerte, tengo una vida más allá de FF y mi familia también reclama mi atención.

Lauriss: Respondiendo a tu pregunta, te aconsejo que vuelvas a leer el prefacio y saques tus propias conclusiones, gracias por tu comentario wapa ¡Bienvenida!.

Estrie: Gracias cielo, no te imagina lo mucho que me ha emocionado tu comentario. Me alegro que te unas a nosotras. ¡Bienvenida!

Un saludo a mis niñas del Requesón…¡ Os quiero!

CHICAS...¡ NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO!... No olviden el Kit… me temo que lo necesitarán.

Hasta pronto!

Besitos!

/(^_^)\ saraes.