Por: Mangaanime15
Traductora: Nyanko1827.
Disclaimer: KHR pertenece a Akira Amano-sensei y el fic a mangaanime15.
Y dar las gracias a xanyxhi por corregir toda la traducción y mejorarla.
Disclaimer: No soy dueño de Hitman Reborn.
Beteado por Rekihichizu.
Capítulo XXI
Un grupo en desajuste
Decir que Alaude estaba furioso era quedarse corto. Si las miradas pudiesen matar, Lampo y Daemon habrían muerto unas mil veces hasta ahora. Por desgracia, la situación actual no le permitía hacer eso. No importa que hiciese, las malditas esposas no podían ser quitadas. Alaude gruñó ante la situación.
Y si eso no fuese suficiente…
¡BAAMM!
Habían estado tropezando y cayéndose al suelo.
Cada cinco pasos que daban.
¿La razón?
Su pierna estaba esposada a la pierna de un mocoso llorón, quien casualmente tenía su otra pierna esposada a una pierna de cierto estúpido cabeza de melón.
Así que, sí, Alaude tenía todo el derecho de estar enojado.
—¿Quieres dejar de hacernos caer? —Daemon fulminó con la mirada a Lampo.
—¿Yo? ¿Qué he hecho? Eres tú el que camina demasiado rápido —se quejó Lampo.
—¿Eres idiota? Eres tú el que está caminando demasiado lento —respondió Daemon.
—Eso no es cierto —replicó Lampo.
Daemon quería devolverle la réplica a Lampo pero Alaude les cortó al haber tenido suficiente de sus fuertes peleas.
—Dejad de pelear y mirad como podemos avanzar si caer.
—Nufufufu… parece que tenemos a una alondra de mal humor —Daemon sonrió burlonamente—. ¿Qué te hace pensar que vamos a seguir tus órdenes?
—Porque yo lo digo —gruñó Alaude.
—Entonces, creo que no se pueden cumplir —Daemon le respondió.
—Usaré la fuerza si hace falta —amenazó Alaude.
—Hazlo —se burló Daemon.
Lampo sabía que tenía que hacer algo al respecto inmediatamente. Su cuerpo aún estaba adolorido por los golpes que recibió de Alaude y Daemon. Realmente no quería estar en medio de una de sus luchas. Por supuesto, la perfecta solución era correr tan lejos como le fuese posible de los dos guardianes y esperar a que terminasen su pelea. Por desgracia, Lampo no podía hacer eso ya que estaba esposado a ellos. Por suerte le vino una idea a la cabeza.
—¡Esperad! Sé como podemos resolver este problema —dijo Lampo capturando su atención.
—Nufufufu… ¿Y cuál es la solución? —Daemon enarcó las cejas mientras que Alaude escuchaba atentamente.
—Mirad, seguimos cayéndonos porque no podemos coordinar los movimientos de uno con los del otro, ¿verdad? —preguntó Lampo, ganando un asentimiento de cabeza por parte de Daemon y Alaude—. Entonces, ¿por qué no elegimos un líder y seguimos su ejemplo?
—Nufufufu, suena bastante simple. Entonces, supongo que debo ser el líder —Daemon anunció en voz alta.
—No estás en condiciones de ser un líder —Alaude le fulminó con la mirada—. Si alguien debe ser el líder, ese sería yo.
—¡Esperad! Sé de una manera para elegir a un líder —ofreció Lampo poniendo fin a sus disputas.
Alaude frunció el ceño.
—¿Y cómo vamos a elegir a este supuesto líder?
—Utilizando el método estándar de Vongola para la elección de un líder —respondió Lampo sacando un pequeño libro titulado "Reglamento de la Mafia Vongola" desde algún lugar en su camisa. Pasó las páginas hasta la 67 y leyó en voz alta para que le oyeran—: Párrafo 17, Sección 2, Sub-sección A de "Reglamento de la Mafia Vongola" prescribe lo siguiente: «En caso de que haya una disputa sobre quién debe ser el líder, el que tenga mayor autoridad y posición deberá dirigir temporalmente al equipo hasta que un líder que sea adecuado sea nombrado por el actual jefe Vongola».
Daemon frunció el ceño cuando escuchó eso.
—Eso no ayuda. La posición más alta después de la del jefe es la de los guardianes. Y ya que somos los guardianes de Giotto, técnicamente tenemos la misma autoridad y posición. ¿Ahora cómo elegiremos el líder?
—Todavía no he terminado —dijo Lampo antes de continuar donde lo dejó—. Sin embargo, en el párrafo 17, sección 2, sub-sección B también de "Reglamento de la Mafia Vongola" prescribe: «En el caso de que los candidatos a líder tengan la misma autoridad y posición, el líder se decidirá a través de uncombate determinado».
—¿Y cuál es el susodicho combate? —preguntó Alaude un tanto intrigado.
—Piedra, papel y tijera —respondió Lampo.
Silencio.
Un silencio mortal.
Lampo levantó la mano de inmediato cuando Daemon y Alaude se dispusieron a darle una paliza nuevamente.
—Es verdad. No miento. Podéis comprobarlo vosotros mismos.
—Déjame ver —murmuró Daemon arrebatándole el libro de las manos de Lampo. Después de leer la regla varias veces para asegurarse de que era cierto, a regañadientes le dio el libro a Alaude—. Tiene razón. Míralo tú mismo.
Los ojos de Alaude se estrecharon.
—Es una manera estúpida de elegir a un líder —gruñó tirando el libro hacia Lampo después de leerlo, Lampo lo capturo con torpeza.
—Por mucho que odie admitirlo, estoy de acuerdo contigo —comentó Daemon.
—Entonces, vamos a decidirlo con una lucha—sugirió Alaude entrando en postura delucha.
—Nufufufu, perderás ante mí —dijo Daemon blandiendo su guadaña.
—¡Pero, esperad! Tenemos que seguir esta regla o de lo contrario habrá un castigo —les interrumpió Lampo, agitando frenéticamente el libro.
—¿Y qué es? —Daemon frunció el ceño, claramente molesto con la interferencia.
Lampo leyó el libro:
—Párrafo 17, sección 3, sub-sección A del "Reglamento de la Mafia Vongola" prescribe: «Si alguien se niega a seguir las normas establecidas en el párrafo 17, sección 2, sub-sección A y sub-sección B sin dar una razón valida, él o ella será castigado con una pena peor a la muerte…».
Alaude y Daemon levantaron las cejas ante eso. ¿Qué castigo puede ser peor que la muerte?
—«Él o ella tendrá que hacer el papeleo…»
Daemon resopló.
—¿Papeleo? No es tan difícil de hacer.
Alaude gruñó de acuerdo.
—«…durante un mes entero» —los guardianes se quedaron quietos al oír eso. Sin embargo, Lampo no se dio cuenta y continuó leyendo—. «Durante ese período, a él o a ella no se le permitirá tomar misiones no importa lo mucho que él o ella lo suplique, las únicas misiones que se le darán a dicha persona serán las misiones diplomáticas para hacer frente a…»
Por alguna razón, Alaude y Daemon tenían una horrible sensación. Realmente esperaban que no fuera lo que estaban pensando. Aceptarían cualquier misión que les arrojaran, siempre y cuando no tuviera nada que ver con…
—«…las fangirls» —terminó Lampo mientras cerraba el libro.
Durante un momento todos estuvieron tranquilos. Cada uno sopesaba los pros y los contras de seguir la regla. La elección de un líder a través de piedra, papel y tijera era ridícula. Alaude y Daemon juraron que cuando se encontraran con Giotto iban a estrangularle por elaborar unas normas tan absurdas. Sin embargo, el castigo por romper dicha norma no era algo que deseasen hacer. Después de batallar por ello durante un momento, tomaron su decisión.
—Vamos a decidirlo con piedra, papel y tijera —se quejó Alaude.
—Los perdedores no pueden guardar rencor al ganador —añadió Daemon ganando el reconocimiento de los otros dos.
Al unísono, todos bajaron sus manos y gritaron:
—¡Piedra, papel y tijeras!
¿El resultado?
La tijera de Lampo cortó el papel de Alaude y Daemon convirtiéndose en el ganador.
—¡Sí, he ganado! Tenéis que escucharme a mí ahora —gritó Lampo por la victoria, ganando una mirada fulminante por parte de Alaude y Daemon.
Con la torpe coordinación del guardián del rayo, lograron caminar sin caer al suelo cada cinco pasos que daban. No se convirtió en un problema hasta que llegaron al final del cementerio y tenían que elegir una de las tres calles en frente de ellos para continuar.
—Nufufufu, parece que tenemos que hacer una elección —dijo Daemon agarrando con fuerza su guadaña—. Creo que deberíamos ir por la derecha. Tengo una cuenta pendiente.
—No, debemos ir hacia la izquierda. Tengo que enseñarle a alguien una lección —siseó Alaude.
—Nufufufu… parece que tenemos un desacuerdo. Vamos a escuchar lo que nuestro líder tiene que decir sobre esto —dijo Daemon centrando su atención en Lampo—. Lampo, estás de acuerdo conmigo, ¿verdad?
—No. Lampo está de acuerdo conmigo. Vamos a tomar la calle de la izquierda—presionó Alaude.
Lampo tragó seco cuando Alaude y Daemon le miraron tratando de amenazarlo no tan sutilmente para que estuviera de acuerdo con su elección. Estaba empezando a arrepentirse de haber ganado el juego. Si no, no estaría en esta posición. Mientras miraba el letrero en frente de él, maldijo a quien sea que era lo suficientemente suicida como para dejar tal mensaje.
«Querido lo suficientemente suicida como para llegar a esta base,
Delante de usted hay tres calles. Todas ellas le llevarán a su destino.
Si opta por la calle de la derecha se encontrará con un joven y apuesto Ilusionista que ya ha derrotado a cierto Ilusionista Cabeza de Melón sin siquiera sudar. Este pasaje es sólo para personas que tienen talento y aprecian las ilusiones extremas, sangrientas y sádicas. Se garantiza que pasará durante un tiempo en el Infierno si decide elegir esta calle. Por lo tanto, los cobardes no deberían de elegir esta calle a no ser que quieran hacerse pis en los pantalones.
Para aquellos que deseen elegir la calle de la izquierda se sugiere que tenga habilidades decentes en la lucha, porque sin duda se encontrará con cierto Prefecto sanguinario que, sin lugar a dudas, va a morderle hasta la muerte. Se garantiza que va a experimentar un dolor más allá de su imaginación. No cabe duda de que tendrá huesos rotos, costillas fracturadas, cabeza ensangrentada y otras lesionas desagradables. Por lo tanto, es recomendable, especialmente para cierto Hombre Viejo que le encanta jugar con esposas de juguete, que prepare un botiquín de primeros auxilios para tratar sus heridas, para cuando dicho hombre sea molido a golpes.
Si opta por la calle de en medio, este le llevará a un lugar lleno de gritos extremos. Puede perder su audición si desea elegir este camino. Por lo tanto, es recomendable que tenga tapones para los oídos antes de pasar por esta calle. Nótese que esta calle probablemente tendrá algunas trampas. Por lo tanto, tenga cuidado, tal y como hemos recordado en el letrero de en frente de la entrada a nuestra base, no vamos a asumir cualquier tipo de responsabilidad por las lesiones, mutilaciones y muertes que puedan ocurrir durante vuestra exploración a la base.
De,
Decima Famiglia
P.D.: Esperamos que tenga mucha diversión explorando nuestra base».
No fue tan difícil de deducir a quien se referían con "Ilusionista Cabeza de Melón" y "Hombre Viejo". No hacía falta decir que Alaude y Daemon estaban molestos y querían enseñarles a sus respectivos sucesores una lección dolorosa. Por desgracia, estaban esposados el uno al otro y, como tal, sólo podían elegir una de las calles de en frente. Sin embargo, la única persona que podía tomar esa decisión era Lampo ya que había ganado el juego de piedra, papel y tijera. Alaude y Daemon maldijeron a Giotto una vez más por hacer semejante regla tan estúpida.
—Lampo, debemos ir por la derecha —insistió Daemon con una sonrisa escalofriante.
—Estúpido mocoso, iremos por la izquierda —gruñó Alaude, su intento asesino en aumento.
Cada guardián, sin duda, no estaba dispuesto a ceder en el tema.
Lampo estabaabatido. No sabía a quien escuchar. Si escuchaba a Daemon fijo que iba a pasar un tiempo con Alaude en su sala de interrogatorios; algo que Lampo quería evitar a toda costa. Pero si escuchaba a Alaude tendría que lidiar con las ilusiones sádicas y sangrientas de Daemon. Así que, ¿qué debía hacer ahora? No importase que lado eligiese, estaría recibiendo la ira del otro sin importar qué.Mientrasuna idea apareció en su mente, Lampo se decidió. Si iba a morir por sus manos, sería mejor morir sin remordimientos.
—¡Basta! Ya he tenido suficiente. Vamos a ir por la calle de en medio —gritó Lampo tan alto como pudo, incapaz de soportar la presión por más tiempo.
Era muy extraño y sorprendente como la presión podía cambiar a una persona. El mismo Lampo era un ejemplo. ¿Quién habría dicho que un niño mimado como él podría hacerle frente a los dos guardianes más peligrosos de Vongola?
—¿Qué acabas de decir? —susurró Daemon, claramente disgustado por la decisión de Lampo.
—¡Soy el líder! Por lo tanto, vamos a elegir la calle de en medio —dijo con firmeza sin dar marcha atrás—. Además, es mejor así. Nuestra prioridad es llegar a la sala de enfermería. Por lo que evitar confrontaciones tanto como sea posible aumentará nuestras posibilidades de éxito.
Si Daemon y Alaude se sorprendieron por la determinación de Lampo, claramente no lo demostraron. Sin embargo, lo que sucedió después les petrificó hasta la médula.
Lampo agarró sus brazos y gritó tan alto como sus pulmones le dejaron.
—¡Calle de en medio! ¡Allá vamos!
Sin saber que más hacer, siguieron en la dirección de Lampo, sólo para…
¡SNAP!
…caer en una trampa.
Antes de que se dieran cuenta,fueron atrapados en una red y suspendidos en el aire. Fue muy humillante para ellos. No importaba lo que hicieran, no podían librarse. Entonces, tres personas hicieron acto de presencia saliendo de sus respectivas calles.
—Kufufufu, parece que alguien cayó en nuestra trampa —Mukuro se rió burlonamente saliendo de la calle derecha—. Y pensar que nos tomamos la molestia de advertiros. Supongo que el cartel fue inútil.
—Esa fue una trampa muy extrema. Debemos hacerlo de nuevo —rugió Ryohei viniendo desde la calle de en medio.
—Hn, estúpidos herbívoros —murmuró Hibari cuando salió de la calle izquierda.
Daemon estaba hirviendo.
—¡Soltadnos!
—Kufufufu, no podemos hacer eso. Como nuestros presos os sugiero que os calléis —dijo Mukuro golpeando el suelo con su tridente.
De repente, Alaude, Daemon y Lampo fueron rodeados por niebla. Por alguna razón se sintieron muy somnolientos. Al poco tiempo cayeron en un profundo sueño.
—La misión de detener a la Nube, la Niebla y el Rayo ha sido un éxito —sonrió Mukuro.
