DISCLAIMER: los personajes no me pertenecen, solo la historia.

Ya estoy terminando la historia, aunque como hago los capítulos tan cortos, pues aun tardaré unos poquillos capis. Pero tampoco muchos. Espero que el final no os desagrade. Lo haré lo mejor que pueda. Aquí va el siguiente capítulo.


Leah se levantó esa mañana muy nerviosa. Aun no había visto a nadie de la manada, salvo a Sam, y no estaba segura de cómo iban a reaccionar.

Se vistió con unos vaqueros ajustados, unos botines negros de seis centímetros de tacón y una camiseta negra, con escote palabra de honor. Recogió su pelo en una coleta alta y se puso sus pendientes de la suerte. Los que le regaló su padre en el último cumpleaños que habían pasado juntos, unos pequeños brillantes en forma de estrella.

Salió de su dormitorio en busca de su hermano, que estaba en la cocina, desayunando.

- Vamos, Seth.

- A fuera. Tengo algo que decirte.

Seth se levantó de la mesa, aun con un trozo de pan en la boca, y salió al porche, donde ya le esperaba su hermana. Éste se la quedó mirando y casi se atraganta con el pan.

- Estás guapa.

- Gracias. – dijo leah con una tímida sonrisa. – tengo que contarte una cosa. Voy a pedir a la manada que nos reunamos todos con los Cullen en el claro del bosque, para contaros algo muy importante. En cuanto Jackson termine el instituto, se marchará a Oxford.

- Piensas marcharte con él?

- Si.

- Lo sabe mamá?

- Solo lo sabes tú. Quería que fueras el primero. Ahora se lo contaré a mamá y Charlie.

- Voy a decirles a los chicos lo de la reunión. Tomate tu tiempo para contárselo a mamá.

- Gracias.

Leah abrazó fuertemente a su hermano, mientras intentaba evitar que las lágrimas brotaran de sus ojos.

Leah entró en la casa, mientras Seth iba en busca de los chicos.


Jackson salió temprano de casa y fue hacia la mansión de los Cullen. En la entrada del garaje se encontró con Renesmee, que parecía estar esperándolo.

- Hola.

- Hola. Están en casa? – preguntó vacilante. Realmente estaba nervioso por afrontar la situación.

- No. Volverán pronto. Como estás, Jackson?

- Nervioso. Hay algo que debo contarte.

- Claro. Cuéntame. – dijo Renesmee, sentándose en uno de los bancos de piedra que había en el jardín.

Jackson se acercó y se sentó a su lado, sin atreverse a mirarla a la cara. Así era más fácil decir las cosas.

- En cuanto termine en instituto voy a marcharme a Oxford. – dijo ahora mirándose las manos. Cada vez le costaba más levanta la vista y mirar a su amiga a la cara.

- Tan lejos? A penas hace unas semanas que nos conocemos y vas a marcharte en un par de meses?

- Bueno, en realidad me marcharé cuando estén a punto de comenzar las clases. Dentro de cinco meses, y no me voy a ir solo.

- Vas a marcharte con Leah?

- Si. Leah ha decidido acompañarme. En realidad, no iba a aceptar pero, si ella viene conmigo, no me importa marcharme.

- Jackson – susurró Renesmee sin poder evitar que las lágrimas inundaran sus ojos. – Te echaré mucho de menos.

- Si todavía no me he marchado…

- Pero lo harás, y te echaré mucho de menos. Solo espero que esa época de tu vida sea feliz.

- Yo también te añoraré. Gracias. – Jackson abrazó a Renesmee y estuvieron así durante varios minutos. – Bueno, voy a esperar a que vengan los demás. Leah y yo queremos reuniros a todos en el claro que hay en el bosque.

- No hace falta que te quedes esperando, yo se lo diré. A que hora?

- A las cuatro.

- Genial. Yo seguiré con lo que estaba haciendo y, en cuanto lleguen, les diré lo de la reunión.

- Bien. Entonces nos vemos en unas horas.

Ambos se pusieron en pie y volvieron a abrazarse.

Mientras que el vampiro se adentraba en el bosque, corriendo en dirección a su casa, Renesmee entró en el garaje y se puso a limpiar la moto que le habían regalado por su cumpleaños.

Al llegar a la puerta de su casa, el teléfono de Jackson comenzó a sonar. Era Leah.

- Leah, ocurre algo?

- No, no ocurre nada. Es que ahora iba a darles la noticia a mi madre y Charlie y… bueno… he pensado…

- Quieres que vaya?

- Eso sería genial!! La verdad es que creo que lo mejor es que se lo digamos los dos. Se lo tomarán más en serio.

- Vale. En diez minutos estoy allí.

- Gracias.

- Te quiero. – dijo Jackson antes de colgar el teléfono.

Jackson se dio la vuelta sobre sus talones y fue hacia su coche, que estaba aparcado frente a la puerta de su casa. Se montó en él y marchó, a velocidad moderada, hacia la casa de su chica, donde lo estaba esperando para afrontar la situación más difícil entre su familia y ella.

Llegó a La Push en quince minutos pero se detuvo en seco antes de adentrarse en la reserva, recordando el antiguo tratado entre vampiros y licántropos. Realmente a él no le afectaba del todo el tratado, ya que era entre los Cullen y los quileutes, pero aún así no quería meter en problemas a los Cullen, ahora que le habían perdonado y aceptado de nuevo en sus vidas. Sacó el móvil de su bolsillo y llamó a Leah.

- Leah, tengo un problema. Creo que no puedo pasar.

- Jackson, ahora iba a llamarte. No hay ningún problema. He hablado con Sam y me ha dicho que podías pasar, aunque no por mucho tiempo.

- Bien, aunque…

- Tú tranquilo. La manada está avisada y no te harán nada.

- Vale. – dijo poco convencido.

Colgó el teléfono y siguió su camino, siguiendo el ardiente, a veces molesto y dulce olor de Leah, hacia una pequeña casa de dos pisos.

Aparcó frente a la casa pero no salió del coche. Cerró los ojos y, a los cinco minutos, esbozó una amplia sonrisa. Bajó la ventanilla del coche, aun con los ojos cerrados, y una brisa helada entró en el coche, acompañada de unos suaves labios que se posaron en la fría mejilla de Jackson.

- Sigues vivo. – dijo Leah, con una gran sonrisa en los labios.

- De momento. Espera a que entre en tu casa.

- Venga, vamos. – dijo Leah, abriendo la puerta del coche.

Jackson salió del coche y tomó la mano de Leah, mientras que ésta cerraba la puerta del coche con la mano que le quedaba libre.

- Gracias de nuevo. – dijo Leah en un susurro, mirando fijamente hacia la casa.

- Sabes que haría cualquier cosa por ti. – respondió Jackson a la vez que Leah abría la puerta de su casa.

Ambos entraron en ella y se dirigieron hacia el salón, donde les esperaban Sue, Charlie, Seth y el pequeño Harry, que estaba jugando con unos coches con su hermano mayor. Los cuatro levantaron la vista y se les quedaron mirando.

- Mamá, Charlie, hay algo de lo que debemos hablar. Algo muy importante. – dijo Leah, sentándose en una silla, delante de su madre, que estaba sentada en el sofá, junto a Charlie

Jackson se situó tras Leah. Puso sus manos sobre los hombros ésta y aguardó en silencio a que ésta hablara.

- Veréis. Jackson acaba el instituto en un par de meses. Irá a la universidad de Oxford y… yo voy a ir con él.

- Que?! – exclamaron Sue y Charlie al mismo tiempo. – no puedes hacer eso.

- Mamá, escúchame. – dijo Leah, al tiempo que se arrodillaba frente a su madre. – sabes que siempre he querido abandonar la manada y creo que ha llegado el momento de hacerlo. Jackson acabará el instituto en dos meses, y no empezará la universidad hasta que no pasen tres o cuatro meses más.

- Pero Oxford está muy lejos!

- Mamá, vendré por fiestas, vacaciones y siempre que pueda.

- Eso es muy caro. – Sue seguía resistiéndose a aceptar que su hija se iba a marchar.

- El dinero no es ningún problema. – dijo Jackson, hablando por primera vez desde que habían entrado a la casa. – quiero que sepan que estoy dispuesto a quedarme a estudiar por aquí cerca para que Leah no tenga que alejarse de su hogar.

- Pero yo no, Jackson. Necesito un cambio desde hace mucho tiempo, y creo que ahora es el momento adecuado.

- Se lo has dicho a los chicos? – dijo Charlie.

- No. Los primeros en saberlo debíais ser vosotros. Ahora iremos a hablar con ellos.

- De acuerdo.

Leah se puso en pie y se puso al lado de Jackson, aun mirando a Sue, que lloraba abrazada a Charlie. Dudó unos segundos pero Seth, que se había sentado al lado de su madre, le indicó que se marchara.

- Volveré en unas horas.

Leah cogió a Jackson de la mano y juntos se marcharon hacia el claro del bosque. Aun quedaba una hora para el encuentro, pero ambos estaban seguros de que, tanto la manada como los Cullen, estarían allí. Pero ambos se equivocaron. En el claro no había nadie, salvo ellos dos.

- Hemos llegado pronto. – dijo Leah, mirando en derredor, mirando haber si lograba ver u oler a alguien. – creí que habrían llegado ya. No se, aunque solo fuera por la curiosidad de saber porque les habíamos reunido.

- Yo también lo creí. Pero bueno, esperémosles. – dijo Jackson, que había soltado la mano de Leah y se dirigía a un árbol cercano.

Jackson se sentó a los pies del árbol y apoyó la espalda contra el tronco del mismo. Miró a Leah y alzó los brazos hacia ella, indicándole que se acercara. Leah sonrió y se sentó delante de él, dándole la espalda, apoyando su espalda contra el pecho de Jackson, mientras éste la abrazaba.

- Has sido muy directa.

- Era la mejor manera. Sino, no me hubiera atrevido a decírselo.

- Estoy pensando que no quiero que dejes la manada. Quiero decir, la manada si, pero no tu condición de licántropo.

- Y eso?

- Si lo dejas, envejecerás y no podremos estar juntos por toda la eternidad, que es el tiempo que pretendo estar a tu lado.

- No había pensado en ello. Vaya! – exclamó Leah con disgusto fingido. – tendré que vivir siempre soportando este pestazo?

- Tu olor tampoco no es que sea muy… delicado, que digamos. – dijo Jackson mientras ambos comenzaban a reír.

Estuvieron un buen rato en silencio, con los ojos cerrados, escuchando los sonidos del bosque, las hojas de los árboles movidas por el viento, los animalitos que vivían por el bosque, unos pasos acercarse lentamente hacia ellos, provocando que, tanto Leah, como Jackson, se pusieran en pie.

- Vampiro – susurró Leah, volviéndose hacia el Orión de los pasos y el olor.

- Hola! – exclamó Seth, que venía acompañado por Emmet. Ambos sonrieron al llegar.

- Aquí hay gato encerrado. – susurró Jackson a Leah en el oído, aunque tanto Seth como Emmet pudieron oír sus palabras.

- Lamentamos interrumpir pero ha habido un cambio de planes de última hora. – dijo Emmet. – la reunión ha cambiado de lugar.

- Como dices? – dijo Leah, un poco mosca, pero Jackson la calmó con un beso en la mejilla.

- Parece ser que, en vez de Claro del bosque, entendieron Casa de los Cullen, así que están todos en mi casa, esperándoos.

- No entiendo…

- Vamos, va. – dijo Seth abrazando a su hermana. – allí hablaremos con más clama.

- De acuerdo.

Leah y Seth se dirigieron hacia la casa de los Cullen, seguidos por Jackson y Emmet.

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Si queréis, aquí os dejo la lista del resto de mis historias, por si os apetece leeros alguna.

* Caprichos del destino. Ángel. ( Ángel y Spike y otros personaje inventados por mi.)

* Lucas Whitlock. Twiligth. ( Jasper, Maria, y otros personajes inventados por mi )

* Lucy Whitlock. Twiligth. ( Maria, y otros personajes inventados por mi )

* Clara Whitlock y Seth Clearwater.Twiligth. ( Seth, y otros personajes inventados por mi)

* Desaparecida. Twiligth. ( Renesmee, Maria, Jasper )

* Jackson Mason. Twiligth. ( Renesmee, Leah, y otros personajes inventados por mi)

* Norah Cullen Twiligth. ( Carlisle, Los Vulturis, y otros personajes inventados por mi. )

* El amor es cosa del destino. ( Sam y Leah ) ONE SHOT

*El sueño ( Bella y Jasper ) ONE SHOT

*Una noche sin luna ( Jacob y Leah ) ONE SHOT

* Jake y Renesmee. Nace el amor. ( Jacob y Renesmee )

* El juego. (Bella y Edward) ONE SHOT. LEMON.

* Mi molesto compañero. (Rosalie y Emmet) ONE SHOT. LEMON.

* La primera noche. (Renesmee y Jacob) TWO SHOT.

* Te amo tanto que solo puedo decirte, adiós. (Edward)