Hola! de nuevo aquí con un capítulo listo y recién salido del horno!

Quiero hacer unas aclaraciones antes de que empiece el capi :) :

*Durante una escena puse una canción, se llama "Te Amo" de Noel Schajris les recomiendo escucharla y si quieren, mejor escúchenla en ese momento del capi cuando vean que sale algo así:

"Así nos hubieran visto, estábamos ahí sentados, frente a frente…

No podía faltarnos la luna…"

Esto aparece entre algunas escenas :)

*Y esto es mas bien una advertencia, este capítulo contiene lemon explícito, espero que no les moleste y que les agrade, si no les gusta el lemon es mejor que no lean este capítulo xD

Los dejo con la continuación y recuerden:

Mi face- Tsuki No Hana

Ahí les avisaré cuando actualice y publico imágenes donde les muestro mas o menos cómo es el ambiente físico del fic, también los personajes y sus apariencias :)

En fin, este fic no está hecho con fines de lucro, sino por mero entretenimiento.


Amor inesperado capítulo 21"Nuestras vidas se unen"

—Diviértanse mucho— les pidió Yuuko coquetamente.

—Cuídense y nos vemos pronto— se despidió Nadeshiko junto con todos los demás.

Ambos desaparecieron para viajar a través de las dimensiones a un lugar secreto y creado por Yuuko.

Cuando llegaron se maravillaron con el paisaje ante sus ojos.

Aterrizaron sobre la cálida arena de una hermosa playa. Al parecer estaban en una isla desierta, a excepción de una gran casa que se encontraba un poco más en alto que el nivel de la playa. El cielo apuntaba a que estaba a medio día, el sol estaba en su punto máximo pero no llegaba a afectar la piel, era perfecto el clima del lugar.

—¡El lugar es hermoso! — exclamó Sakura maravillada.

—Vayamos a dentro de la casa, nuestras cosas ya han de estar ahí— corrió hacia allá con Sakura.

Al entrar a la casa de playa sintieron un ambiente muy fresco, a diferencia del calor de la playa.

En el recibidor de la casa había una pequeña mesa con un florero muy bello, portador de exóticas y lindas flores. En un costado había un sobre que decía: Sakura y Fye

La carta decía lo siguiente:

Queridos Sakura y Fye:

Les dejo esta carta para explicarles parte de las sorpresas que tendrán durante su estadía en esta exótica isla. Primero que nada quiero felicitarlos nuevamente por su matrimonio, deseo que esto dure para toda la vida. Y para festejarlo, decidí crear esta isla perfectamente acoplada a sus gustos. No crean que dejaré que se preocupen por las cosas simples, para eso están Maru y Moro, ellas les ayudarán en lo que necesiten y serán mis cómplices para darles algunas sorpresas que les tengo planeadas, en especial para esta noche. Para terminar quiero pedirles que disfruten mucho su estadía ahí y que me llenen de sobrinos muy pronto.

P.D. Fye, ya sabes lo que te dije, aguántate ¿quieres?

Con cariño, Yuuko.

—¿A qué se refiere con lo último, Fye? — lo miró extrañada.

—¡N-no es n-nada! — se puso muy nervioso —¡Vayamos a ver la casa! — cambió el tema y se la llevó para arriba a ver su cuarto.

Subieron a su recamara igual de espaciosa y amplia que el resto de la casa, con una decoración muy bella estilo playera. Lo que más llamaba su atención era la cama, tan amplia, con sabanas blancas, un poste de madera blanca en cada esquina y de esos colgaban unas cortinas para dar más privacidad en un momento de intimidad. A unos metros de la cama había un jacuzzi y un poco más allá unas puertas que daban a una pequeña terraza con camastros para recostarse a ver el cielo y la playa.

—¡el lugar es hermoso! — Sakura giró sobre sí misma, dando vueltas alrededor de la habitación, muy contenta.

—¿Estás contenta? — preguntó el rubio en su oído, después de haberla atrapado por la cintra, deteniendo sus giros.

Sakura no respondió con palabras, sino con un beso robado. A Fye le encantaba cuando Sakura era más atrevida, cuando hacía cosas como esas. Él correspondió complacido, intensificando el contacto mientras acariciaba su mejilla.

—Tengo ganas de conocer el mar— susurró Sakura con una sonrisa.

—¿Nunca has ido a una playa? — preguntó tiernamente. Ella negó.

—Yo tampoco— soltó una risita —ponte tu traje de baño y salgamos a la playa— le sugirió, ella sonrió enormemente mientras le brillaban los ojos y aceptó emocionada.

—¡Hola! — saludaron dos pequeñas niñas, una de cabello largo y azul y otra de pelo corto y rosa.

—Somos Maru y Moro, y estamos aquí para ayudarles en lo que necesiten— hablaron al unísono, muy contentas como siempre.

—Gracias— dijo Sakura con una sonrisa —¿Podrían decirme dónde están los trajes de baño?

—¡Claro que si, ven! — Maru la tomó de la mano y se la llevó a la habitación contigua.

—Fye, en ese cajón están los trajes de baño para ti— mencionó Moro con su característico tono de alegría infantil.

—Gracias Moro.

Sakura quedó sorprendida al ver tantos trajes de baño sobre la cama de esa habitación, fácilmente eran 15 bikinis distintos, sólo para ella. El problema es que nunca antes había usado uno, puesto que en su país no hay playas y por ende, no estaba acostumbrada a andar con tan poca ropa.

—¿Sólo hay bikinis? — preguntó sonrojada al imaginarse a sí misma, frente a Fye, y con tan poca ropa. Se sonrojó en exceso cuando un pensamiento llegó a su mente… ambos estaban casados y el momento de entregarse a él estaba muy cerca. Así que no debía avergonzarse por algo así con su esposo.

—¡Si, pero todos te quedarán preciosos! Toma este, ¡se te verá hermoso! — le entregó un bikini color verde esmeralda. La parte de arriba se amarraba del cuello y la espalda; y la de abajo se amarraba de los costados, quedando un moñito de cada lado.

Se lo probó y se veía hermosa, pero le daba mucha vergüenza ir con Fye así, pero no le quedó de otra más que aparecer así frente a él.

—¿F-Fye? ¿ya te cambiaste? — preguntó nerviosa y avergonzada, abriendo sólo un poco la puerta y sin asomarse.

—Si, ya puedes pasar— respondió él muy tranquilo a pesar de no estar acostumbrado a llevar sólo unos bermudas, que por cierto se le veían muy bien; eran de color azul marino, un poco ajustados de la parte de atrás, pero sin verse exagerados. Ese color hacía ver su piel más clara todavía, pero dejaba ver su bien formado abdomen, su torso, brazos y piernas.

Sakura asomó sólo la cabeza y quedó maravillada con lo que vio, Fye se veía más atractivo que nunca, su corazón se aceleró y un deseo por comérselo a besos se despertaba en ella.

—¿Sakura? — Fye tenía un rato llamándola pero ella estaba demasiado perdida mirándolo de arriba abajo. El rubio lo notó y se sintió contento.

—¿S-si? — reaccionó nerviosa.

—Amor— soltó una risita —Tengo rato llamándote, pero al parecer estas ocupada en otra cosa— enarcó una ceja y con ambas manos en sus caderas. Sakura se sonrojó por enésima vez en lo que va del día —Anda, sal de ahí— notó que estaba muy nerviosa.

—Es que… me siento incómoda con esta ropa…— aun no salía.

—Anda Sakura, sal, quiero verte mi princesa— insistió con una sonrisa.

Sakura salió por completo, dejándose ver con ese traje de baño.

El rubio quedó impresionado. Jamás en su vida había visto a Sakura con tan poca ropa, su cuerpo era perfecto para él, estaba hermosa, además, ese traje de baño realzaba el color de sus ojos.

—Te ves hermosa— susurró un tanto sonrojado al verla de pies a cabeza, empezando por sus torneadas piernas, luego su plano abdomen, su angosta cintura y...

Mejor se detuvo.

—Gracias, tu también te ves muy bien— sonrió con sus mejillas rositas.

—¿Vamos a la playa? — le extendió su mano, ella aceptó y ambos salieron casi corriendo hacia el mar por la terraza de su habitación que tenía unas escaleras de cantera que daban a la playa directamente.

Durante todo el día disfrutaron sin parar del sol, el agua, la arena; ambos jugaban en el agua casi como niños.

Estaba atardeciendo y ambos aún disfrutaban de la playa.

—Fye— le llamó mientras ambos estaban en la orilla del mar, sentados con los pies entro del agua cada que las olas subían.

—¿si?

—¡A que no me atrapas! — y dicho esto, se puso de pie y salió corriendo en dirección contraria al rubio.

Fye reaccionó y también se puso de pie.

—Ya veremos…— sonrió retadoramente —¡Te atrapé!

En unas cuantas zancadas alcanzó a su esposa por la cintura, alzándola en sus brazos para dar vueltas con ella. De tantos giros el rubio perdió el equilibrio y se cayó junto con Sakura.

Ambos soltaron carcajadas al haberse caído, quedando él sobre ella.

Dejaron de reírse poco a poco, sus respiraciones se calmaron y se miraron fijamente. El miró con atención cada facción de su esposa, ella hizo lo mismo con él.

Acarició la mejilla de ella con su palma completa y se acomodó mejor sobre ella para no aplastarla. En ningún momento perdieron en contacto visual.

—Te amo Sakura…

—y yo a ti, Fye…

El rubio acercó su rostro lentamente al de Sakura, sólo rozando sus labios tortuosamente, a pesar de eso, a Sakura le encantaba ese juego y no se negaba.

Después de unos segundos de sólo ser un roce, pasó a ser una unión más fuerte.

Ambos se besaban casi con necesidad. Ella empezó a jugar con el labio inferior de él, dando leves mordisquitos que lo volvían loco. Mientras tanto, el se entretenía con el labio superior de ella, succionándolo con gran placer.

La temperatura entre ambos comenzó a subir, su ritmo cardiaco se aceleró paralelamente con sus respiraciones cada vez más agitadas. Él pasó una mano por debajo de la cintura de ella, con la otra mano acariciaba lentamente la piel de su pierna, disfrutando cada roce. Ella, tímida, lo tomó de la nuca y profundizó el beso.

Pronto las cosas fueron aumentando de nivel, Fye comenzaba a juguetear con los tirantes del bikini pero justo en ese momento…

Una gran ola los empapó con su agua fría, apagando por completo la pasión que había sido encendida en ese momento. Estaba atardeciendo y el agua ya no estaba tan tibia como lo estuvo en el día.

—¡Ah! ¡Está fría! — exclamó Sakura tratando de ponerse de pie junto con Fye, quien la ayudó a pararse por completo. Ambos quedaron llenos de arena húmeda, al verse así y viendo lo que apagó la ola…

Empezaron a reírse a carcajadas.

Nada les quitaría la felicidad en ese momento.

De alguna manera Fye agradecía que pasara eso, puesto que Yuuko le advirtió esperarse a la noche y todavía faltaba un poco para eso. El sol ya estaba tocando la línea de división entre el mar y el cielo. Estaba ansioso por ese momento.

Ambos suspiraron con resignación, limpiándose la blanca arena que se les pegó al cuerpo.

—¡Ven acá! — sin previo aviso, Fye tomó en brazos a su esposa y la cargó hasta llevarla al mar.

—¡Ah! Haha ¿qué haces amor? — no dejaba de reír.

Fye se metió hasta una profundidad donde el agua le llagaba al pecho, lo cual casi cubriría por completo a Sakura, así que la cargó en todo momento. Ella se dejaba, abrazándose con fuerza al cuello del rubio.

De esa manera lograron eficazmente que la arena se cayera de sus cuerpos.

—No te sueltes— le dijo a ella, atrayéndola más hacia él.

—No, si lo hago me ahogo— soltó una risita.

—¿ah? ¿Sólo por eso? — se desilusionó. Ella soltó una risita.

—No— se colgó más de su cuello y lo besó apasionadamente, venciendo su timidez, sabiendo que a su esposo le encantaba cuando ella hacía eso.

—Ya entiendo— susurró seductoramente en su oído.

Otra ola pasó y los arrastró un poco a la orilla. Ambos se rieron.

Ya estaba empezando a obscurecer un poco, ambos se fueron a la orilla, donde no llegaba el agua y se sentaron a contemplar el anochecer.

"Así nos hubieran visto, estábamos ahí sentados, frente a frente…

No podía faltarnos la luna…"

Fye la atrajo más hacia él, pegando la cadera de ella junto a la de él, se miraron fijamente y sonrieron… con ese ambiente tan mágico que se había formado entre ellos, casi podían escuchar una melodía de fondo.

"…y hablábamos de todo un poco,
y todo nos causaba risa
como dos tontos…"

—¿La estás pasando bien amor? —preguntó el rubio mirándola casi soñadoramente, con una sencilla pero hermosa y enamorada sonrisa.

—Si— soltó una risita —Me he divertido mucho— se recargó en el hombro de él, mientras abrazaba sus piernas. Fye tenía una pierna flexionada con su brazo sobre ésta, la otra pierna estirada cómodamente sobre la arena y su brazo derecho abrazando la cintura de su esposa.

—Imagino que si— rió — varias olas nos interrumpieron en momentos importantes— volvió a reír junto con ella.

"…Y yo que no veía la hora
de tenerte en mis brazos

y poderte decir..."

Fye notó que ya había obscurecido casi por completo y no veía la hora de tenerla entre sus brazos y entregarse uno al otro.

—Te Amo…— susurró de repente el rubio, girando el rostro de ella para verla frente a frente. Ella respondió con un beso.

—Te Amo Fye…— lo tomó de las mejillas y profundizó el beso.

"…Te amo
desde el primer momento en que te vi
y hace tiempo te buscaba
y ya te imaginaba así…"

De un momento a otro la temperatura entre ambos comenzó a aumentar. Los besos se intensificaban cada segundo.

Fye la tomó de la nuca, acariciando su cuello con pasión contenida.

"…te amo
aunque no es tan fácil de decir,
y defino lo que siento
con estas palabras…
te amo"

—Ya no aguanto…— gruñó levemente el rubio. Diciéndolo más que nada por lo que Yuuko le advirtió. Estaba a punto de obscurecer por completo, así que… ¿Qué más daba?

Sakura lo escuchó y se sonrojó en sobremanera, sintiéndose algo más tímida de lo común. Fye notó la tensión de su esposa.

—Tranquila Sakura— se detuvo para mirarla a los ojos. Acarició su mejilla —No haré nada que no quieras mi amor— acomodó su castaño cabello detrás de su oreja y la miró con ternura.

—Pero…— se sonrojó fuertemente —…yo si quiero— trató de esconder su sonrojo apoyando su frente sobre el pecho del rubio.

Él sonrió tiernamente, su Sakura nunca perdía ese toque de inocencia que la hacía tan irresistible.

—Yo también… — la tomó de los hombros y la apartó un poco de él para verla a los ojos. Alzó la barbilla de ella, mirándola a los ojos, aproximando sus labios a los de ella, inclinaron sus rostros hasta unirse en un perfecto beso.

"…Y de pronto nos rodeó el silencio,
y nos miramos fijamente
uno al otro…"

Se separaron un momento, mirándose a los ojos y diciéndose mil palabras y sentimientos sólo con ese gesto. El rubio se acercó de nuevo a ella, pero no a sus labios.

—Te Amo…— Susurró él en su oído. Seguido de eso, besó el lóbulo de su oreja. Esto causó en la princesa la sensación de que una corriente eléctrica pasó por su cuerpo de pies a cabeza.

Al ver esta reacción en ella, Fye dio un paso más allá, poniendo ahora una leve mordida en vez de un beso. Sakura no pudo más que soltar un suspiro mientras sentía cómo su piel se ponía como de gallina.

Fye sonrió ladinamente, con una mirada seductora. Sakura notó esa mirada y en vez de ponerse nerviosa como lo hizo anteriormente, se acercó más a él, pegándose a su cuerpo.

El rubio se fue posicionando sobre ella cada vez más hasta que Sakura quedó recostada sobre la arena y Fye sobre ella.

Él comenzó a besar su cuello, dejando una que otra pequeña mordida logrando arrancar varios suspiros de parte de ella.

—Fye…— suspiró al sentir que sus labios descendían hasta su pecho.

—Te Amo mi amor— volvió a besar sus labios mientras recorría con sus manos todo el pequeño y delicado cuerpo de su esposa. Ella decidió no quedarse como estatua y comenzó a acariciar nerviosamente con sus manos el torso de su esposo, éste sonrió complacido.

—¿Te parece si vamos adentro? — pidió casi suplicantemente. Ella asintió, pasando sus brazos por el cuello de él mientras la cargaba yendo directo a su recamara.

Al llegar, ambos se llevaron una gran sorpresa. La habitación estaba iluminada sólo por el montón de velas que había por todas partes, de la misma forma había miles y miles de pétalos de rosas rojas esparcidos por doquier, en especial en la cama, donde éstos formaban un hermoso corazón.

—Wow…— expresaron los dos, maravillados.

—Ahora si…— la miró a los ojos mientras aún la cargaba —… serás mía— ronroneó en su oído, causando una risilla nerviosa en ella.

—Y tú mío— susurró ella en su oído para después besarlo y morderlo como él lo había hecho anteriormente. La princesa lo sorprendió no deteniéndose, besándolo cada vez con más pasión en cada centímetro de piel que tenía a su alcance.

Fye no soportó más y rápidamente depositó a su esposa sobre las sábanas de seda para ponerse frente a ella en la cama.

Sintió como Sakura temblaba levemente y su respiración estaba acelerada.

—¿Estás nerviosa? — preguntó con ternura.

—S-si

—Tranquila, seré muy cuidadoso contigo— rozó con su nariz la de ella, después de su nariz, acarició con ésta sus mejillas, sus labios. Lo hizo de una manera tan tierna que logró relajar a su esposa.

Fue depositando leves besitos en sus labios, barbilla, cuello; a partir de ahí fue intensificando la pasión, dando mordidas ya no tan leves como antes, pero éstas sólo hacían que Sakura soltara suspiros de satisfacción. Sin poder evitarlo, el rubio prestó su atención en el cordón que descansaba sobre el cuello de ella. Sonrió traviesamente y sin pensarlo más tiró de éste con sus dientes, lo suficientemente fuerte como para arrancarlo y retirar lentamente la parte superior del bikini.

Sakura hizo el ademán de cubrirse al sentirse desnuda frente a él.

—No tienes porque cubrirte amor, eres hermosa— Retiró los brazos de ella que ahora reposaban sobre su pecho, cubriéndose.

Fye no pudo evitar sonrojarse un poco al verla. Sakura sintió la mirada de él puesta sobre ella y también se sonrojo furiosamente.

El rubio besó con mucha delicadeza uno de sus pecho mientras acariciaba de la misma manera el otro. La princesa no pudo evitar arquear un poco la espalda ante esas sensaciones. Lo único que hizo fue atraerlo más hacia ella, se sentía desfallecer entre sus brazos.

A partir de ese momento Sakura se sintió más apasionada y menos tímida.

Dejando de un lado la timidez y dando paso a la pasión, Sakura tomó a Fye de las mejillas y lo besó apasionadamente, casi devorándolo. Éste devolvió el beso con varias mordiditas en su labio inferior. Ella suspiraba constantemente, se sentía feliz, nerviosa, pero sobre todo amada.

Fye se fue recostando lentamente sobre su esposa, tratando de no dejar todo su peso sobre ella. Sakura se giró, quedando ella sobre Fye y lo besó en los labios mientras acariciaba su abdomen, después empezó a besar su cuello, sacándole algunos suspiros. Del cuello siguió con su pecho y luego su abdomen. El rubio no resistió más y comenzó a deshacer los moñitos que mantenían en su lugar el bikini de ella y una vez que lo desabrochó, se lo quitó y lo lanzó a un lado. Fye se sonrojó mucho al tenerla completamente desnuda frente a él, pero no se detuvo, siguió con su recorrido de besos y caricias.

Sakura suspiraba constantemente a causa de las caricias y besos. Al escucharla suspirar, Fye sentía que le hervía la sangre y encendía más su deseo, quería hacerla sentir más... mucho más...

Fye se giró, quedando ahora sobre ella, al hacerlo concentro de nuevo su atención en sus pechos. Sakura sólo se retorcía de placer mientras enredaba sus dedos en el rubio cabello de su esposo.

—Eres hermosa— suspiró con la respiración muy agitada, viéndola a los ojos. Ella se sonrojó demasiado y se puso algo tensa, pero se relajó al sentir que Fye la abrazaba fuertemente y le susurraba al oído que la amaba. Ella no pudo evitar soltar un pequeño grito al sentir una mordida un poco más fuerte.

Fye se separó de sus pechos y muy ruborizado volvió a su boca, disfrutando de las caricias que le daba su esposa en su torso, espalda, abdomen; aunque se dio cuenta de que ella no se animaba a desnudarlo ni a tocar más allá de su espalda baja. Sonrió enternecido a causa de su inocencia.

Inconscientemente Sakura levantó su rodilla, rozando la entrepierna de Fye, sin darse cuenta de lo mucho que este contacto estremeció al rubio.

—Sa-Sakura…— suspiró con voz ronca —N-no hagas eso— suplicó casi sin aliento mientras volvía a besarla con mucha pasión.

—¿Q-que cosa? — no paraba de suspirar por las caricias que le daba él.

—Tu rodilla— admitió con algo de vergüenza.

—L-lo siento— se sonrojó mucho y bajó lentamente su rodilla, logrando rozar aún más que la vez anterior.

—¡Ah! Sakura— él ya no aguantaba, quería hacerla suya ahora pero también quería que lo disfrutara lo máximo posible. Además esperaría a que estuviera lista, no quería adelantarse.

—Hazlo amor, que no te de pena— tomó las manos de ella y las puso sobre el comienzo de su traje de baño, sobre sus caderas. Él sonrió y la beso de nuevo, ella se sonrojo furiosamente.

Sin embargo, Sakura no se atrevió a hacerlo, estaba muy nerviosa. Al ver esto, Fye decidió relajarla lo mejor posible con sus caricias, empezando con sus mejillas tan suaves, su cuello, hombros, brazos, vientre, piernas…

Con aquello, Sakura no dejaba de suspirar y menos con los apasionados besos que le daba.

Ella se sorprendió al verse a sí misma bajando la ropa de él. Fye se sorprendió aún más, pero se sintió complacido.

—¿estás...lista?— preguntó con la voz entrecortada mientras besaba su cuello con mucha pasión y amor.

—sí...lo estoy— contestó con una sonrisa y muy sonrojada mientras acariciaba su pecho.

—Te ves hermosa con esta luz— le susurró en el oído, eso hizo que se estremeciera y sonriera.

—te amo— dijo ella viéndolo a los ojos.

—y yo a ti— contestó mientras se acomodaba entre sus piernas y la besaba dulcemente en los labios.

—¿lista...?— preguntó muy bajo, casi en un susurro antes de hacerlo.

—s-si— contestó ella muy nerviosa y él le dio un cálido y tranquilo beso en los labios para tranquilizarla un poco —¡ah!— soltó un pequeño grito por el dolor que sintió.

—yo… lo siento amor, ya pasará… — Se detuvo un poco preocupado.

—estoy bien...no me has lastimado— sonrió —sigue... — dijo tímidamente mientras lo apegaba mas a ella.

Fye no lo pensó dos veces y continuó, no resistía más. En un principio la sintió algo tensa, pero con el tiempo se acostumbro a él y empezó a sentir el mismo placer que Fye.

El rubio, con miedo de lastimarla decidió ir despacio y con mucha precaución, no quería dañar a su flor de cerezo y aunque para él fuera difícil, haría lo posible con tal de que ella disfrutara al máximo.

Sakura suspiraba constantemente al tener todo ese cúmulo de sensaciones nuevas y extrañas, pero sobre todo excitantes.

Después de unos segundos la princesa necesitaba que Fye acelerara el ritmo, así que lo tomó de la espalda y lo apegó a ella mientras levantaba sus caderas. Fye comprendió, y gustoso, aumentó el ritmo.

Ambos suspiraban sin parar, llegaron a quedarse sin aliento.

Al llegar al clímax, Sakura lo abrazaba con mucha fuerza mientras él seguía. Ambos se besaban con profundo amor y cariño.

—F..ye...— suspiró sin aliento al sentir como llegaba el final.

—Sakura...— besó sus labios con más tranquilidad —Te amo.

—yo más— sonrió inmensamente feliz.

Ambos se quedaron perdidos en la mirada del otro por un rato hasta que Fye se recostó a su lado abrazándola por la espalda, pegando ésta a su pecho. Ella se apegó lo más que pudo al cuerpo de su esposo y se dejo abrazar por esos cálidos brazos.

Se cubrieron con las sabanas y durmieron lo que quedaba de la noche abrazados.

—Te Amo— le susurró a su esposa en el oído justo antes de que se quedara dormida, alcanzando a ver su sonrisa tan tierna a pesar de que sus ojos ya estaban cerrados.

—Me haces tan feliz mi amor. Nunca había sentido tal felicidad como ahora a tu lado, mi princesa…— acarició su mejilla y acomodó varios mechones de su corto cabello tras su oreja. Beso su cuello y se volvió a acomodar para dormir tranquilamente.

A la mañana siguiente los rayos del sol entraban por la ventana haciendo que cierta chica castaña se despertara.

—mhm…, ¿fue un sueño?— se preguntó ella al abrirlos ojos. En ese momento las imágenes de la noche anterior vinieron a su mente haciéndola sonrojar intensamente.

—No lo fue— aseguró Fye con una linda sonrisa mientras acariciaba el suave rostro de Sakura. Él llevaba un buen rato admirando el rostro de su esposa mientras dormía sobre su pecho.

Fue entonces que Sakura reaccionó y se dio cuenta de que estaba recostada en el pecho desnudo de su esposo, que ambos estaban desnudos y cubiertos sólo por una sabana.

—Buenos días— saludó ella muy sonrojada, pero sin levantarse del pecho de él, al contrario lo abrazó más.

es increíble que aún después de hacer el amor, Sakura siga sonrojándose... pero...por eso me gusta tanto... es perfecta— pensó mientras la miraba directo a esos ojos color esmeralda —¿cómo dormiste amor?— preguntó con una sonrisa traviesa.

—Mmm... En realidad casi no dormí, o mas bien, ALGUIEN no me dejó dormir en toda la noche— dijo juguetonamente, haciendo que Fye se riera.

— Disfruté mucho la noche— le susurró él en forma seductora en el oído. Ella se sonrojó mucho y puso su mirada en esos ojos azules tan profundos y con tantos sentimientos hermosos expresados en ellos.

—Yo también— sonrió y después lo besó tiernamente en los labios —Fye... hueles muy bien— cerró los ojos, aspirando ese aroma que tanto le gusta, tan característico de él.

—Y tú eres la mujer más hermosa— dijo él tomándola de la cintura y dándole un beso sorpresivo en los labios.

—Fye...— lo tomó del cuello y lo volvió a besar —quisiera estar así por siempre— se acomodó de nuevo en su pecho mientras él la abrazaba por la cintura.

—mmm... yo también— cerró los ojos y aspiró el aroma tan dulce y embriagante de su esposa.

—¿sabes...?— dijo ella mientras hacía círculos con su dedo índice en el pecho de su novio —anoche me sorprendiste— soltó una risita.

—¿te sorprendí?— la vio a los ojos alzando una ceja divertido.

—sí, es que... nunca había notado que tenias estos músculos—se sonrojo al igual que Fye.

—etto... tal vez nunca me habías visto sin camisa— seguía sonrojado —espera... si lo has hecho... cuando me ayudaste a curar mis heridas.

—Amm... sí, pero me dio vergüenza y me giré.

—Ahora ya no tienes por qué avergonzarte— sonrió seductoramente —tú conoces cada parte de mi cuerpo y yo del tuyo— beso sus labios y acaricio su desnuda espalda.

—Te amo Fye…— se sentía muy feliz.

—y yo a ti— la atrajo hacia él y la abrazó. Sentía cómo su piel desnuda rozaba con la de ella y eso le encantaba.

—¿Y qué quieres hacer hoy? — preguntó él.

—Lo que sea, siempre y cuando lo hagamos juntos.

Fye la miró pícaramente.

—Entonces…— se movió hasta quedar sobre ella —…¿Qué te parece si nos quedamos un ratito más aquí? — la acarició delicadamente —¿Qué dices amor? — la besó profundamente.

—Quedémonos— soltó una risita traviesa para luego tomarlo de la nuca y besarlo con la misma intensidad.

Su luna de miel fue mágica, disfrutaron del sol, la playa, y de muchos momentos románticos. Pudieron amarse las 24 horas del día sin que nadie se los impidiera. Maru y Moro estuvieron con ellos dándoles muchas sorpresas de parte de Yuuko. Una de las sorpresas que más disfrutaron fue encontrarse con el "Jacuzzi" (que no sabían qué era, pero lo disfrutaron enormemente) que estaba dentro de su recámara, cubierto de pétalos rojos, listo para usarse junto con una deliciosa cena al lado.

Esa y muchas sorpresas más les mandó Yuuko. También algunas cartas, unas más vergonzosas que otras, pero divertidas. Una de ellas decía algo así:

"Disfruten esta última semana de su luna de miel, porque cuando lleguen tendrán muchas nuevas responsabilidades, en especial tú, Fye.

P.D. ¡Quiero sobrinos, y pronto!"

Al ver aquella última carta, los recién casados se pusieron a pensar en u tema muy importante y que no habían tocado aún.

Los dos se encontraban sentados en un camastro de su terraza; ambos admiraban el cielo estrellado y disfrutaban de la fresca brisa de la playa, escuchando el vaivén de las olas que golpeaban las rocas de la orilla.

—Amor— la llamó, apoyando su barbilla en el hombro de ella ya que el estaba recargado en el camastro con Sakura recargada de espaldas contra su pecho, sentada entre sus piernas mientras él la abrazaba por la cintura.

—¿Si Fye? — giró un poco su rostro para verlo de reojo.

—Hermosa, ¿Te gustaría tener hijos? — la miró soñadoramente.

Esa pregunta no la tomó por sorpresa porque ya tenía días pensando en eso.

—Si, si quiero— sonrió muy contenta.

—¿Cuántos?

—He pensado en eso y me gustaría tener dos o tres hijos, sería lindo— lo abrazó con más fuerzas.

—Dos o tres…— repitió el rubio de manera extraña.

—¿Qué pasa amor? No me digas que no quieres hijos— se apartó un poco, con espanto al creer eso.

—¡No! Para nada, si quiero tener hijos contigo, es sólo que…— calló.

—¿Qué pasa Fye? — se asustó —¿Sólo qué..?

—Es que yo no quiero tener sólo dos o tres, yo quisiera cinco o seis— sonrió ampliamente.

—¡¿Qué?! — se asustó la pobre —¿Es en serio?

—¡Sí! Ya me imagino nosotros dos en un futuro, en nuestro castillo en Valeria, disfrutando de nuestros hijos, rodeados de sus cariños— miró el cielo muy sonriente —Nunca había pensado en tener una familia, siquiera en casarme, pero cuando tú llegaste a mi vida lo cambiaste todo por completo y encendiste en mi el anhelo de tener una familia numerosa, donde nosotros juntos cuidaremos de nuestros niños, evitando que pasen por lo que hemos sufrido en nuestras vidas— apartó su vista del cielo y la miró a los ojos —¿Te agrada la idea?

—Sí, me agrada la idea de tener hijos y sólo si es contigo, pero… cinco o seis…— tomó su vientre entre sus manos, haciendo un gesto de dolor. Fye pareció comprenderlo.

—¿Es muy doloroso? — preguntó él.

—No estoy segura, pero siempre han dicho eso. Es el dolor más grande que puede sentir una mujer físicamente— hizo gesto preocupado.

—Bueno, entonces dejaremos eso al tiempo, con el tiempo sabremos cuántos hijos tendremos ¿te parece? — ella sonrió y asintió —Pero no puedo esperar para verte hermosamente embarazada— puso sus manos sobre el plano vientre de ella. Sakura se sonrojó —Te vas a ver hermosa cuando estés esperando a nuestros hijos.

Ambos se besaron cariñosamente, sintiendo ese remolino de emociones como si fuera la primera vez.

—Pero para llegar a eso tenemos que trabajar— murmuró ella sutilmente, logrando sonrojar al rubio.

—Me encantas…— susurró él, completamente enamorado e hipnotizado por esos bellos ojos verdes.

—Te Amo…

Continuará…


Espero que les haya gustado :)

Reviews:

anonimo sakurali ahahaha no son negras intenciones! :P (bueno un poco) hahaha xD pero sigue leyendo, te sorprenderás ;)