Soul Eater no me pertenece. De lo contrario, ya estaría casada con Death the Kid y le hubiese dado 8 perfectos hijos simétricos.

El valor de lo importante

¿Otra vez?

Soul volvió sus rubíes y mantuvo un duelo de miradas con su pequeña hija de 10 meses. Ninguno de los dos estaba dispuesto a perder por lo que se mantuvieron por dos minutos mirándose como dos cabezas duras.

- Ya Soul, dale el órgano. – ordenó Maka desde el sillón, observándolos con diversión. El libro que había estado leyendo pasó a un quinto plano cuando vio a Aria caminar hacia su padre, el cual se encontraba muy concentrado sentado en el piso con el órgano sobre sus rodillas inventando una nueva melodía. En medio de la canción, la beba se apoyó en las teclas del registro grave, arruinando por completo el sonido armónico. Inmediatamente, Soul había hecho un puchero –muy maduro de su parte- y había alejado el piano de su hija. En vez de echarse a llorar, Aria copió su puchero y se apoyó en las piernas de su padre, rogándole silenciosamente que le diera aquella cosa que hacía ruido lindo.

- Pero estaba tocando yo – replicó el Eater, logrando que Maka golpeara su frente con la palma de su mano. ¿Quién era el bebé: Aria o él?

- ¡Soul!

- ¡Aa!

Ambos miraron a su hija y torcieron el gesto.

- ¡Aa! – volvió a quejarse, golpeando levemente las rodillas de Soul.

"Aa" era la manera que Aria había tomado para llamarlos. Cada vez que quería algo, decía esa vocal y ellos acudían. Por más de que la incitaran a decir "mamá" o "papá" aún no lograban nada concreto.

El chico dejó el órgano a un lado y suspiró:

- Si dices "papá" te dejo tocar el piano.

Aria parpadeó un par de veces.

- Pa-pá – repitió Soul, partiendo la palabra en sílabas.

- ¡Aa!

- No, princesa. Pa-pá.

- ¡A-a!

Soul rió y negó con la cabeza. Bueno, por lo menos lo estaba intentando.

- Ven aquí – dijo tomándola y sentándola entre sus piernas. A continuación, atrajo nuevamente el órgano y lo encendió – Haz los honores.

La pequeña rió y sus ojitos brillaron de emoción. Sus débiles manitos comenzaron a golpear las teclas sin orden predeterminado, logrando que salga un sonido bastante desagradable. Era como un homicidio contra el oído.

Maka echó a reír ante el concierto. ¡Era horrible! ¡Lo más desentonado que había escuchado en toda su vida! Pero su hijita se veía tan feliz golpeando las teclas con tan poca coordinación. En medio del arreglo, volvió su carita sonriendo hacia Soul y él no pudo hacer menos que imitar a Maka. Era adorable.

Cuando se decidió a dejar en paz los oídos de sus padres, ambos aplaudieron divertidos. Aria los miró y echó a reír, aplaudiendo también. Maka ahogó un gritito de felicidad. ¡Adorableeeee!

- Muy bien, es hora de comer – dijo Soul, alejando el órgano y levantándola en brazos. Su novia lo copió.

- ¿Manzana o banana? – preguntó la Albarn en voz alta.

- Banana.

Ya en la cocina, Maka se puso a pisar banana mezclada con leche mientras Soul continuaba intentando que Aria dijera algo coherente.

- Di "papá", pa-pá.

- Aa.

Bufó exasperado mientras escuchaba a Maka reírse de sus intentos fallidos. Llevaba varias semanas haciendo eso y no conseguía nada a cambio. Aria se negaba a decir algo coherente.

- Déjalo ya – rió Maka, sentándose a su lado. – Hablará cuando quiera hacerlo.

- No, quiero que diga papá o mamá antes de que Black Star la siga molestando. ¿Sabes que el otro día pasó, prácticamente, media hora repitiéndole "Ore-sama" sin parar? ¡No dejaré que algo tan idiota como "Ore-sama" sea la primera palabra de mi hija!

La cuchara estuvo a punto de romperse por la fuerza de Maka. Soul se alejó levemente. Oh oh, tal vez había hecho mal en decirle eso.

- Voy a matar a Black Star – murmuró la Albarn para sí misma, conteniendo su furia. ¡Ella tampoco quería que esa fuera su primera palabra! ¿Solo 10 meses y ya le estaba lavando el cerebro? Oh no, no señor.

- ¡Aa! – Aria extendió las manos hacia su madre y ella volvió en sí. Sonrió suavemente y lleno una cuchara para dársela a su pequeña. La pequeña se mostró encantada. ¡Amaba eso que su mamé le daba! Era dulce y rico.

Cuando terminaron, Soul la durmió y la acostó en su cuna antes de aparecer en la cocina otra vez, donde Maka ya se estaba encargando de su cena.

- ¿Qué comeremos? – quiso saber Soul, abrazándola por la cintura, descansando su mentón sobre su hombro derecho.

- No tengo ganas de cocinar así que haré una tarta.

- Me parece bien, ¿ayudo?

- No veo cómo puedas ayudar con una tarta – rió Maka. Escucharon el teléfono sonar. – Ve a atender mientras yo pongo esto en el horno.

Maka acomodó la comida en el horno y escuchó una exclamación desde el living:

- ¡Es tu mamá!

Con una sonrisa en el rostro, se encaminó para tomar el teléfono que su prometido le extendía. Hacía muchísimo tiempo que no hablaba con su madre.

- ¿Mamá?

- Hola Maka ¿cómo estás?

- Todo está genial por aquí, ¿tú?

- Argh, estoy en España, estudiando unos restos. Algo aburrida, pero qué le voy a hacer. ¿Cómo está mi nieta?

- Está durmiendo – rió ella – Soul está tratando que diga "papá" pero no le hace caso.

- Jaja, bueno, tiene mucho tiempo para aprender a hablar.

- ¡Pero Black Star le está lavando el cerebro para que diga "Ore-sama" o algo así! ¡Lo voy a matar!

Escuchó a su madre reír desde el otro lado de la línea.

- ¿Cuándo vendrás de nuevo, mamá?

- Bueno, ni bien termine este trabajo aburrido, estaré yendo para allá.

- ¡Bien! Avísame con anticipación así preparo una cena o algo.

- Esta bien Maka. Y le llevaré regalo a Aria y a toda la familia. Pero dime, ¿Cómo anda Soul? ¿Se recuperó completamente?

- Dr Stein dice que está perfecto y él dice que ya no le duele nada. Kim, la bruja de la que te hablé, lo curó para que volviera a caminar y… creería que está todo bien por ahora.

Kami se mantuvo en silencio por unos segundos.

- ¿Mamá?

- ¿Sabes Maka? Tendrán que hacer algo con ese Kishin. No pueden esperar que, cada vez que aparezca, algún milagro pase y se salven. Soul fue muy valiente la última vez pero… Aria es pequeña y si alguno de ustedes o… ambos… no quiero ni pensarlo… tienen que hacer algo.

La Albarn apretó los labios. No era como si ella no supiera eso. No podían esperar que Soul saltara todas las veces y estuviera en el hospital por semanas, ni tampoco dejaría que eso pasara otra vez. Era obvio que debían idear un plan, pero ¿Qué podían hacer?

- Lo se – respondió simplemente – Veremos qué hacemos.

- Si necesitan mi ayuda, saben que se las daré. No tendré arma pero soy igual de fuerte que Stein sin una. Puedo servirles.

Oh, no. No pondría a su mamá en ese peligro.

- Ok – ni loca.

- Bueno, Maka, te dejo. Saluda a tu novio y a esa hermosa hija que tienes.

Mordió su labio inferior conteniendo una sonrisa. Su madre aún no sabía.

- Sí, tus saludos serán dados a Aria y a mi prometido.

- ¿Qué? ¿Promet-? ¡Maka!

- Adiós mamá- rió ella.

- ¡Maka Albarn no me cort-! – tu tuu tuuu.

Echó a reír y sintió cómo Soul la tomaba de la cintura.

- ¿De qué se ríe mi prometida?

- Mi madre pone una voz graciosa cuando se desespera – contestó, girándose y pasando sus brazos por sus hombros. Besó sus labios y sonrió sobre ellos. Tuvieron su pequeño momento privado hasta que sintieron algo quemarse. Se separaron rápidamente:

- ¡La tarta!

.

- Dáselo a la tía.

Tsubaki extendió su mano y Aria la miró dubitativamente. Luego, puso la hebilla en su palma y la espada sonrió. Tomó el flequillo de su sobrina y lo acomodó hacia atrás otra vez, colocando la hebilla en su lugar. La pequeña le sonrió, dejando ver sus nuevos dientes y se volvió a concentrar en sus peluches. Cada vez que sonreía, Soul suspiraba aliviado y Maka hacía mala cara: Aria no tenía los dientes de Soul, por más que a la Albarn le hubiese gustado.

La mayor volvió a mirar a su amiga.

- ¿Qué haces Maka?

- ¿Mh? – La técnica levantó la cabeza y la miró – Ah, estoy organizando la clase de mañana. Stein se va y me deja sus clases a mí, como si no tuviera pocos alumnos.

La chica tuvo pena por todos los compromisos de su amiga. Ella no podría con todo.

- Hola Maka-sensei.

Su mirada nuevamente se alzó al encontrarse con dos de sus alumnos del año pasado, Tsuda e Ichika.

- Hola chicos, ¿Cómo va todo? – se alegró de verlos allí. Siempre le alegraba que las personas que conocía se detuvieran a saludarla, era refrescante.

- Bien, tenemos un examen la semana que viene y Stein no nos deja en paz con las disecciones. Pero, después de todo, bien.

- Me alegro mucho. Si necesitan ayuda con algo, no duden en pedírmela.

- Muchas gracias, sensei.

Mientras Ichika agradecía, Tsuda se había arrodillado al lado de Aria.

- Su hija está cada vez más bonita, sensei – halagó. Maka no pudo contener una sonrisa, en parte por el comentario, en parte por imaginar qué diría Soul si viera esa imagen.

Estiró su mano para acariciar sus cabellos y Aria volvió su mirada hacia él. Tsuda alejó la mano pensando que la había asustado o algo así pero, en vez de eso, la Eater extendió su peluche en dirección a él. El chico lo agarró sonriendo y lo agitó delante de su rostro, para risa de la menor.

Todos se enternecieron.

- ¿Puedo cargarla? – quiso saber el rubio.

Por una milésima de segundo, Maka se puso a pensar en que correría sangre si Soul llegaba a aparecer pero, antes de que pudiera responder cualquier cosa, Aria levantó sus bracitos hacia Tsuda, sorprendiendo a todos.

- ¿Quieres venir conmigo? – preguntó el chico, sonriendo. La levantó en brazos y la acomodó de manera cómoda. La beba aún intentando sujetar el peluche.

Tsubaki contuvo una sonrisa ante el mismo pensamiento que había rondado la mente de Maka. Si cualquiera de los chicos viera la escena se pondrían celosos. Ellos tenían el ridículo pensamiento de que solo ellos tenían derecho a cargar a la pequeña.

- Parece que le agradas – comentó Maka, con su babilla apoyada sobre su mano.

Tsuda levantó sus ojos verdes y enfrentó los suyos.

- ¿Y a la madre?

Maka sintió que una de sus cejas subía escépticamente. Tal vez Soul tenía razón…

Sintió un tirón en su pecho y se enderezó, paseando la mirada por el patio hasta encontrar la razón de su malestar.

Oh, oh.

.

- Esa fue la clase más aburrida de todos los tiempos, todos son unos perezosos. Y encima dos comenzaron a golpearse, tuve que detenerlos como si fueran dos putos niños sin control. Argh – se quejó Soul, caminando con las manos en los bolsillos, preparando su mal humor para cuando su amigo estallara sus tímpanos con alguno de sus exclamaciones divinas. Hasta ahora, ese había sido un día de mierda.

- ¡Claro que sí! ¡Porque el gran Ore-sama no estaba allí presente para iluminar a todos con su luz! – y ahí estaba.

- Tsk, lo que me faltaba para cagar mi día, tú gritando idioteces – murmuró Soul paseando la mirada por el lugar para encontrar a su familia. Fue entonces cuando lo vio: - ¿Pero qué mierda…?

Sus manos se volvieron puños y dejó salir el aire en bufido.

- No, amigo, eso era lo que te faltaba – replicó Black Star, colgándose de su hombro y señalando a Tsuda sosteniendo a Aria.

Maka encontró la mirada de su novio y supo que no podía ser nada bueno. Se paró inmediatamente y extendió sus manos.

- Ari – llamó – Vamos, es hora de comer.

- ¡Aa!

Estiró sus bracitos hacia Maka complacida porque su mamá quisiera cargarla. Sonó el timbre del final del recreo.

- Bueno, ya nos vamos – saludó Ichika.

- Si necesitamos ayuda, le preguntaremos – dijo Tsuda, sonriéndole. Maka asintió atolondradamente.

- Sí, sí, adiós. Váyanse o llegarán tarde.

Ni bien los chicos desaparecieron de su vista, sintió la onda de alma inestable de Soul.

- ¿Se puede saber por qué ese idiota tenía sus putas manos sobre mi hija?

Tsubaki y Black Star cruzaron miradas y dieron dos pasos hacia atrás.

- Solo quiso sostenerla – respondió Maka, fruncieron el cejo.

- No quiero que lo haga – replicó Soul de mala manera, tomando a Aria y caminando en sentido contrario, hacia la cafetería.

Maka solo levantó sus cejas y miró a Black Star.

- ¿Cuál es su problema?

- Tuvo un día de mierda. – dijo el asesino. Maka bajó sus hombros, dejando salir un largo suspiro y juntó sus cosas rápidamente.

- Será mejor que vaya hablar con él entonces.

- Maka, Black Star.

La voz de Kid los hizo darse vuelta.

- Hola Kid.

- Padre quiere hablar con nosotros tres ahora en la Death Room.

Los dos técnicos cruzaron miradas confundidas y asintieron. ¿Qué podría querer Shinigami-sama?

- ¿Para qué quiere tu padre a mi divina presencia? – inquirió Black Star, colocando sus manos en su nuca.

- Yo tengo clase ahora – comentó Maka, colgándose la mochila en el hombro.

- Puedes llegar un poco tarde. Al parecer esto es urgente.

Nuevamente, se miraron y accedieron a seguir a su amigo.

.

- ¡Holis chicos!

- Buenas tardes, Shinigami-sama – saludaron amablemente.

- Me alero que hayan venido rápido.

- Kid dijo que era urgente, así que… - Black Star volvió a adaptar su pose despreocupada.

- Bueno, algo así – comentó Shinigami, rascando la parte superior de su cabeza con desconcierto – Todos ustedes están enterados que el Shibusen tiene varias cedes alrededor del mundo, en todos los continentes.

Asintieron, siguiendo el tema.

- Nos han llamado desde Europa diciendo que la cede de allí no va muy bien. Los alumnos del curso final son muy… mh, ¿cómo lo digo?

- ¿Idiotas? – probó Black Star. Maka le dio un codazo en su costado.

- Sí, podrías llamarlo así – suspiró el Dios – Por eso necesito que ustedes vayan y les enseñen un par de cosas. Son los mejores de su generación y esos chicos realmente necesitan alguien que los guíe. Stein y Spirit irán con ustedes. ¿Habría algún problema con que vayan?

Kid y Black Star negaron con la cabeza, accediendo a ir inmediatamente. Maka, en cambio, respiró profundo y comenzó a jugar con sus manos.

- ¿De cuánto tiempo estaríamos hablando? – preguntó con voz repentinamente apagada.

- Una semana. Partirían mañana y volverían en siete días, que es cuando terminan el curso – Shinigami se acercó a la técnica de guadaña - ¿Crees que puedas hacerlo, Maka-chan?

Ella levantó la cabeza y lo pensó por unos segundos, luego mordió su labio inferior y asintió, no confiando totalmente en su voz para contestar.

Ninguno pareció muy seguro de su respuesta.

- Si no te crees lista para alejarte de Ari-chan, puedo pedirle a otra persona que vaya.

Maka torció el gesto.

- No, no… creería que está bien. Ari ya es grande y… tengo que aprender a adaptar mi trabajo a mi nueva vida.

Shinigami asintió.

- Ve y háblalo con Soul. Si no te sientes lista, me avisas.

Volvió a mover la cabeza pero todos en la sala supieron que, aunque no se sintiera lista, iría igual. Era algo que Shinigami-sama le había pedido, no diría que no por más que le doliera alejarse de su familia. Tenía demasiado sentido de la responsabilidad.

Se excusaron y salieron de la Death Room en silencio. Black Star puso una mano sobre el hombro de Maka.

- ¿Estás segura que podrás?

La chica miró a su amigo sin contestar. No sabía muy bien qué decirle. Sabía que sería muy injusto decirle que no a aquella misión siendo que Shinigami la necesitaba y siendo que Soul ya se había separado de ellas por mucho más tiempo sin armar un alboroto. Pero, por más que dijera que estaba bien yendo, no estaba muy segura de poder alejarse de Aria por tanto tiempo. Desde que había nacido, Maka había estado con ella todos los días, las 24 horas del día. Nunca se habían separado por más de tres horas, ¿y ahora se iría por 7 días? La sola idea de apartarse de Soul y su hija le revolvía el estómago. Pero tampoco podría estar toda su vida pegada a ellos. Como había dicho, debía adaptarse a sus responsabilidades como madre y como técnica de Shibusen.

Respiró hondo.

- Tengo que hablar con Soul.

Utilizó su percepción de almas y lo encontró junto con su pequeña en el patio trasero del Shibusen. Se dirigió hacia allá rápidamente, pasando frente al aula en donde tendría que estar dando clases. Vio que todos sus alumnos estaban hablando sin hacer nada académico, aunque eso no le importó de momento.

Estaba sentado en la sombra contra la pared del edificio, con los audífonos puestos y los ojos cerrados, su cabeza apoyada contra el concreto. Sobre sus piernas estiradas, Aria dormía pacíficamente, cubierta por la campera fina de Soul.

Se sentó a su lado y apoyó su cabeza en su hombro. Soul abrió sus ojos y los volvió a su novia pero permanecieron en silencio por unos segundos más.

El albino había calmado notablemente su humor de minutos antes, eso se podía percibir en su onda de alma. Ahora, la que estaba mal era Maka.

Se quitó los audífonos y los acomodó detrás de su cuello. Luego, apoyó su cabeza sobre la de Maka.

- ¿Qué sucede? – preguntó Soul, conservando la voz tranquila. Podía notar perfectamente que el alma de Maka estaba desestabilizada, triste. Y, al resonar por tanto tiempo y compartir tantos sentimientos profundos, sentir lo que sentía Maka era solo una de las cosas que Soul podía hacer.

Ella respiró hondo antes de contestar.

- Shinigami-sama me pidió que vaya con Black y Kid a Europa para ayudar a dar un curso.

Lo dicho tomó por sorpresa a Soul. Se enderezó de su posición, logrando que Maka se separara de él y lo mirara a los ojos.

- ¿Qué? ¿Cuándo?

- Nos iríamos mañana y volveríamos en una semana.

La guadaña abrió la boca para decir algo más, aunque lo único que hizo fue suspirar. Luego se volvió a recostar contra la pared.

- Oficialmente: esto es lo que faltaba para cagar mi día. Cool.

La onda de alma de Maka se achicó considerablemente y Soul se golpeó mentalmente por ser tan idiota. Lo menos que quería era hacer sentir mal a su novia lanzándole todo su mal humor.

Envolvió sus hombros con un brazo y la atrajo hacia sí.

- No, lo lamento… no quería hacerte sentir mal.

Maka se acurrucó contra su cuerpo y rodeó su torso con su brazo.

- ¿Crees que estarás bien por tu cuenta por una semana? – preguntó.

Soul la miró, extrañado:

- No me tienes que hacer esa pregunta a mí. Es más, yo debería hacértela a ti. ¿Estarás bien?

La técnica levantó los hombros y fijó su mirada en su hija. Sabía que tenía que cumplir su deber como técnica de Shibusen… pero cómo la extrañaría.

- Tendré que estar bien – respondió tras unos segundos de silencio – No puedo estar eligiendo misiones o rechazando las peticiones de Shinigami-sama. No tengo ninguna corona como para hacer eso. Y en algún punto, tendré que aprender a separarme de Ari para cumplir mis obligaciones.

Sus ojos rojos la escanearon preocupados. Él ya había vivido lo horrible que era separarse de su hija, más siendo una beba aún, y podía comprender lo que Maka podía estar sintiendo. Bueno, quizás no del todo, porque ella era su madre y la relación madre-hija siempre era diferente a la del padre. Más fuerte, tal vez. Maka la había llevado dentro de ella durante nueve meses y nunca se habían separado tanto tiempo. ¿Podría sobrellevarlo?

Tampoco era conveniente que Maka fuera a Europa y su cabeza estuviera en Death City, no podría dar el 100% si se la pasaba preocupada por cómo estaría Aria. Había muchos factores que analizar y muy poco tiempo.

Soul apretó los labios contra el cabello de su chica y dejó escapar el aire. Por más que le doliera, tenía que probar con esa opción:

- ¿Quieres llevarla contigo?

Maka se separó de su agarre y lo miró a los ojos. No había considerado esa posibilidad. Soul no podría ir; ya que Spirit viajaría también y no podían dejar a Shibusen sin una Death Scythe. Pero ¿llevar a Aria?

Aunque la idea le pareció tentadora, al segundo perdió suelo. Eso solo empeoraría su sentimiento de no querer alejarse y realmente tendría que ir aprendiendo a aguantar estar apartada de su hija. Además, Soul sería el que la pasaría horrible, alejado de su pequeña una vez más. No podía hacerle eso.

La Albarn negó con la cabeza.

- Será mejor que se quede contigo. Necesito aprender a despegarme de ella y tampoco quiero ponerla en todo el stress que representa viajar hasta allá, cambiar su rutina. ¿Quién estaría con ella mientras damos el curso? No, es mejor que se quede.

Era una decisión muy noble de parte de Maka. Podría ser egoísta y llevársela para no extrañarla, pero había pensado en ella primero que nada.

Y, nuevamente, Soul no pensó poder enamorarse aún más de Maka… estaba equivocado.

.

Al notar que ya era de día, Soul suspiró contra el cabello de su novia sin moverse de su posición. Estaba casi seguro que ya estaba despierta aunque no se hubiera movido aún. Ella siempre despertaba antes, fuera cual fuera la mañana o la situación.

Con la mano que aprisionaba su fina cintura se dispuso a recorrer su cuerpo desnudo mientras se pegaba aún más contra su espalda. Su piel estaba caliente, a gusto de estar rozando con la de Soul, casi como un recuerdo de la noche y las sensaciones que habían compartido y que acarreaba una despedida.

Por fin, Maka enredó los dedos en los de su novio y los atrajo para presionar sus labios sobre ellos.

Sabían que debían levantarse. Debían cambiarse, corroborar que todo estuviera en su lugar, alimentar a Aria e ir a la estación de trenes para que Maka fuera con los demás técnicos a Los Ángeles y, de allí, a la sede del DWMA de Europa. Muy lejos de todo eso, su única prioridad en esos momentos era la de seguir resonando.

Pensaron que tendrían unos minutos más cuando escucharon el llanto de su hija desde la otra habitación. Maka volvió a besar sus manos entrelazadas antes de levantarse y apartar la sábana. Buscó sus panties, se colocó la camisa de Soul y se encaminó a buscar a Aria.

Volvió a los segundos, intentando confortar a Aria, quien sujetaba su remera con fervor, obviamente indicando que tenía hambre.

Maka volvió a su lugar al lado de Soul y se destapó para darle el pecho. La pequeña se calmó al instante.

- Ya ves como eres una histérica – murmuró, acariciando su mejilla.

Soul se incorporó en la cama y se sentó a su lado, observándolas en silencio. Generalmente, esa era una escena hermosa pero, en esa situación, tenía un matiz de melancolía y tristeza.

- ¿Qué quieres para desayunar? – preguntó Soul, juntando su boxer del suelo y colocándoselo.

- No tengo mucha hambre.

- Igual, debes comer algo. El viaje hasta LA es largo.

La Albarn suspiró, derrotada.

- Solo… lo que sea, algo liviano.

El arma asintió y desapareció de la habitación, dejándolas tener su momento privado.

Maka no quitó la mirada de los cabellos revueltos y la piel tersa de su hija. Aún no estaba muy segura de cómo haría para aguantar sin ver su carita por tanto tiempo. Era horrible ser separada de tu hija, pero el deber llamaba. Y sabía que Ari estaría perfectamente bien con Soul, aunque ella estuviera muriendo de tristeza por no acariciarla.

Minutos después, Soul apareció nuevamente con una bandeja y el desayuno para ambos. La colocó sobre la cama y se sirvieron un poco de todo, disfrutando el momento en silencio.

Oportunamente, Aria se separó y dejó salir un audible "burff" para risa de ambos. Subió sus ojitos verdes hacia su madre y ella mordió su labio inferior. Dios, cómo la extrañaría. Esa pequeña era su vida. La necesitaba para respirar, para sentir que su existencia tenía sentido.

Suspiró y se la extendió a Soul como usualmente hacían todas las mañanas. La sorpresa vino cuando Aria comenzó a revolverse incómoda, estirando sus bracitos, demandando volver a los brazos de su madre.

Soul y Maka se miraron sorprendidos.

- Ok, esto es nuevo – rió el Eater, pasándole nuevamente a su hija.

Maka sonrió feliz.

- ¿Quieres estar con mamá porque sabes que se va por unos días?

Aria sonrió emocionada.

- ¡Aa!

La técnica volvió a reír, derritiéndose por dentro.

- Es mamá, Ari. Ma-má.

- Aa.

- Jaja, por lo menos puedes decir "ma"

- Aa.

- "Ma"

- Ma

Se congelaron en el lugar. El corazón casi se les detuvo ante lo que acababan de escuchar. Sus ojos incrédulos subieron hacia los de Soul y compartieron una mirada de sorpresa total.

- Ma – repitió Maka.

- ¡Ma! – exclamó Ari, levantando sus brazos hacia el rostro de Maka.

- ¡Ari! – La muchacha la levantó en el aire para diversión de la menor antes de atraerla en un abrazo lleno de emoción, las lágrimas prácticamente escapando de sus ojos – ¡Eso es, soy Ma, soy mamá!

- ¡Ma! – volvió a repetir, ahora utilizando el resorte de la cama para saltar un poco sobre la cama.

- Oye, eso no es justo – Soul hizo un puchero y cruzó sus brazos en broma – Llevo semanas pidiéndole que diga papá y ahora dice "ma" luego de que tú se lo dijeras una sola vez.

- Ahora vemos quién es su favorito – comentó Maka en broma, secando las pequeñas lágrimas que escapaban por jades.

La beba volvió a ver a su padre quien, al parecer, estaba disconforme con lo que había dicho.

- ¿Puedes decir "papá"? – preguntó Soul - ¿O "pa"?

- ¡Ma!

- Oh, vamos princesa. Di "pa"

- Aa.

- "Pa"

- ¿Pa?

- ¡Si! – Se emocionó el Eater, señalándola fervientemente - ¡Si! ¡Pa!

- ¡Pa! – repitió Aria, ahora segura de sí misma.

Ambos padres rieron ante la inocencia de su pequeña. Era lo más adorable que podía existir en el mundo. Y, definitivamente, su vocecita llamándola era el mejor regalo de despedida para Maka.

.

- Hazme saber cualquier cosa que pase y estaré de vuelta en nada. Recuerda que ya no tenemos jarabe para su comida y, si quiere morder, dale el mordisco frío. Puedes ponerlo en el congelador, pero no por mucho tiempo porque luego no sentirá las encías y llorará por dos horas. También, los biberones están en el tercer cajón de su cómoda. ¿O era en el cuarto? Demonios, no recuerdo donde están, ¿tú te acuerdas? Porque si no estoy, obviamente, no podrás darle el pecho y va a tener hambre así que…

- Maka. –La cortó Soul, colocando sus manos sobre sus hombros y sacudiéndola suavemente – Sabes que se todo eso, no necesitas decírmelo. Se todo lo que necesito saber, plus, que debo llamarte por cualquier cosa que pase. Me lo has dicho unas nueve veces…

Las mejillas de la Albarn se encendieron antes de enterrar su rostro en el cabello de su hija.

Estaban en el andén del tren junto con los otros miembros de la "misión". Black Star y Tsubaki también compartían una dulce despedida, alejados de todos. Las manos de Kid y Chrona se encontraban unidas mientras hablaban con las hermanas Thompson, también algo alejados de ellos. Spirit y Stein estaban subiendo todas las maletas al tren, dándoles espacio a los equipos.

Maka asintió y clavó su mirada en los hipnotizantes ojos rojos de su prometido. ¿Cómo aguantaría sin estar cerca de ese hombre? Su lugar al lado de Soul era donde debía estar, donde el destino la había puesto. Sentir su resonancia era tan necesario como respirar. Y ahora estarían en diferentes continentes. Argh, realmente esperaba poder hacerlo.

Última llamada para el tren a Los Ángeles, andén 3, tengan cuidado al abordar. Que tengan un buen viaje.

La mujer suspiró y se abrazó a su arma.

- Te amo – murmuró, escondiendo su rostro en su cuello, la voz temblándole de anticipación al caer en la cuenta de que verdaderamente se iría y no los vería en una semana.

- También te amo – dijo Soul, tomando su rostro para alejarlo y tomar sus labios en un beso lleno de amor. Al separarse, las lágrimas ya estaban corriendo por las mejillas de su chica. – No llores…

- Lo se, lo siento – replicó secándose las mejillas con la palma de su mano. Miró a su pequeña quien, algo ajena a lo que estaba pasando, miraba a su alrededor con notable curiosidad – Pórtate bien mientras mamá no está ¿sí? – le pidió antes de atraer suavemente su cabeza y besar su frente por unos segundos, sintiendo cómo renovadas lágrimas escapaban de sus ojos – Te amo, mi vida. Te veré pronto.

Y basta. Si seguía así, no podría irse. Sintió la mano de su padre sobre su hombro e intentó respirar hondo. Aria pasó a brazos de Soul cuando la campana del tren comenzó a sonar.

Soul presionó sus labios sobre los de ella por última vez antes de que ambos Albarn subieran al tren y se cerraran las puertas.

Tomaron asiento al lado de la ventana y pudieron ver a sus armas saludándolos desde el andén. Hasta la pequeña Aria agitaba su bracito inocentemente con rostro de no entender muy bien qué estaba pasando, ella solo hacía lo que hacían sus tías.

Cuando el tren comenzó a moverse y los equipos separados quedaron atrás, tomó solo un segundo que Maka cubriera su rostro y echara a llorar desconsoladamente, logrando que Spirit pasara su brazo por sus hombros y la abrazara brindándole confort.

Sería una larga semana.

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Aria y Soul se mantuvieron mirándose el uno al otro. Solo… se miraban. Y se miraban. Y se miraban.

Hasta que Soul suspiró.

- ¿Qué se supone que haga si tu mamá se fue, se llevó a mis dos mejores amigos y me dejó rodeado de puras chicas? – preguntó cruzándose de brazos.

Aria simplemente se llevó su puño a la boca y comenzó a chuparlo.

El Eater suspiró.

Sería una larga semana.

.

Cuando llegaron a destino, eran las 10 de la noche.(1) Un coche los estaba esperando para llevarlos a la sede del DWMA donde se hospedarían durante esa semana. Los colocaron en cuartos de dos, exceptuando a Maka, quien tendría uno para ella sola. Ser la única chica era algo extraño pero estaba rodeada de sus mejores amigos, no tenía porque ser incómodo.

Estaba desempacando sus cosas cuando sintió su teléfono vibrar. Revolvió todo dentro de su bolso y logró encontrar el pequeño aparato. Sonrió al ver el remitente.

- ¿Hola?

- ¿Cómo anda mi futura esposa?

Maka se derritió al escuchar su voz y se dejó caer sobre la cama.

- Llegamos hace un rato. Estoy desempacando mis cosas, tengo una habitación para mí sola.

- Bien, porque si Black Star se llegara a acercar a ti mientras duermes, no dudaría en partirle el cuello.

- Ni yo en darle un Maka-chop.

Escuchó su risa y mordió su labio inferior.

- ¿Cómo están allá?

- Cool. No hicimos mucho por ser domingo pero esta señorita se está portando bien.

Maka sonrió con melancolía.

- Ya los extraño.

- Oh, créeme que conozco el sentimiento. ¿Pero sabes qué otro sentimiento conozco?

- ¿Cuál?

- Aburrimientoooooooooooooooooooooooooooooooo.

La Albarn comenzó a reír histéricamente. Y ella que pensaba que iba a salir con alguno de sus momentos cursis/no cool.

- ¡No te rías! ¡Me has dejado con Liz, Patty, Tsubaki y Chrona! ¡Son todas chicas! ¿Qué se supone que haga durante una semana rodeado de chicas? Terminaré pintándome las uñas y yendo de compras con ellas.

Para ese momento, Maka estaba secándose las lágrimas producto de la risa. Y era que podía imaginar perfectamente el rostro que Soul estaba haciendo, todo gruñón e infantil.

- L-lo… lo lamento – intentó decir en medio de las carcajadas.

- Sí, sí, más te vale retribuirlo bien cuando vuelvas.

- Lo prometo – replicó Maka, recuperándose un poco ante el ataque de risa. Dejó escapar un suspiro - ¿Ari me extraña?

- Claro que te extraña, eres su "ma". Todavía no entiende muy bien porque le doy el biberón en vez de que tú le des el pecho, pero simplemente lo toma. Igual, no creo que la idea del biberón le guste mucho.

- ¿Por qué? – se preocupó Maka. Si su hija no quería tomar leche del biberón, no podía simplemente dejarla una semana sin alimento. Sí, le daban cosas sólidas pero, a su edad, la leche era algo fundamental.

- Hace caras raras y lo aleja cuando intento dárselo, es algo raro para ella. Pero mezclé la leche con esencia de banana y parece disfrutar el gusto. Estaremos bien por ahora.

- Cuando vuelva no querrá tomar de mí si haces eso – Maka continuó preocupada.

- ¿Estas loca? Es lo único que querrá luego de una semana sin verte. Tú tranquila, de este lado del mundo todo está cool.

La técnica asintió, aun sabiendo que nadie podía verla.

- Bueno… aparte de que te extrañamos, todo está cool. – corrigió.

- También los extraño – enterró su rostro en la almohada y deseó estar con ellos en vez de allí.

- Ok, dicho todo y confirmado que estas bien, te dejaré dormir. Mañana tengo que ir al Shibusen, Tsubaki dijo que podía cuidar de Aria. Espero que esos chicos no te den muchos problemas a ti.

- Espera a que vean a Stein, cualquiera que se haga el idiota será diseccionado.

Rieron a la par y disfrutaron de unos segundos escuchando la respiración del otro.

- Te amo – replicó Soul desde el otro lado de la línea.

Un nudo se formó en la garganta de Maka. Oh, oh, eso no era nada bueno.

- También te amo. Me haces falta.

- Y tú a mí… Patea muchos traseros de mi parte.

Volvió a reír y asentir.

- Hablamos mañana, Soul.

- Claro. Que descanses.

- Tú también. Adiós.

- Adiós.

Cortó la comunicación y quedó mirando su teléfono por unos segundos más. Ya era tarde. Sería mejor que se fuera a dormir. Mañana comenzaría lo serio.

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Si una sola tarde le pareció aburrida, dos días después Soul estaba seguro que podía ganar el record Guinness al hombre más aburrido de todo el planeta. Las únicas distracciones que había tenido fueron las horas de clases en Shibusen, su preciosa hija y una extensa charla con Killik.

Había conversado con Maka y todo parecía ir genial "de su lado del mundo" como lo llamaban. Pero era más que tangible la voz triste que siempre usaba. Y, acorde a algunas otras charlas con Kid y Black Star, no se la veía tan feliz como siempre. Cumplía con sus tareas y el curso estaba yendo bien –aunque los estudiantes fueran unos idiotas- pero se notaba a la legua que extrañaba a su familia.

La noche del tercer día, Soul se tiró sobre el sofá exhausto y Aria, a su lado, lo miró sin entender. Su papá había estado algo apagado esos últimos días. No le gustaba. Y hacía mucho que no veía a mamá. ¿Qué pasaba?

El Eater miró a su hija bajarse del sofá y caminar alrededor de la habitación dejando salir pequeños sonidos incoherentes. Pasó sus dedos por entre sus hebras blancas y suspiró. Aria estaba tomando relativamente bien la distancia de su madre; relativamente porque había veces que ni él podía calmar su llanto y le rompía el corazón verla así.

- ¡Pa!

Despertó de su ensoñación y miró a su hija. Ésta estaba parada al lado del librero de Maka y se había apoderado de dos libros. Ahora estaba sentada sobre el suelo, babeando las páginas de uno.

Maka va a matarme, fue el primer pensamiento al ver sus preciados libros babeados pero luego otra idea cruzó su mente y los libros no pudieron importarle menos.

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Del otro lado del mundo, la técnica despertaba y miraba el techo de la habitación, aunque realmente preferiría estar mirando el cielo raso de su habitación. Pero ya había tenido demasiados conflictos internos por eso, no podía ponerse a pensar en ello otra vez.

Al momento en que quitó la sábana para levantarse, su celular vibró indicando un nuevo mensaje. Lo tomó sin ganas y miró el contenido. Su humor dio un cambio radical al ver su contenido y una sonrisa enorme se plasmó en su rostro:

"Mira mami, soy como tú" decía el mensaje y adjuntada más abajo venía una foto de Aria sentada en el suelo alrededor de algunos libros, con dos coletas sujetando su fino cabello, lo que la hacía ver chistosa, ya que su cabello era corto y quedaba levantado. Era adorable.

Más abajo, había otra foto en donde se podía ver a Aria dormida en los brazos de Soul, quien la sujetaba con uno y sacaba la foto con el otro, regalándole un guiño a la cámara: "Ahora nos vamos a dormir, pero papi y yo te extrañamos. Te amamos"

Sus ojos se llenaron de lágrimas y apretó el celular contra su pecho. No podía esperar para volver con ellos.

- ¿Maka? ¿Estás despierta?

La voz de su padre se escuchó desde el otro lado de la puerta.

- ¡Si! – respondió, pasando sus manos por sus ojos, levantándose de un salto para abrirle y mostrarle el mensaje. Lo mismo que haría luego con Black Star y Kid.

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- ¡No pueden ser más inútiles! ¡Ataquen a matar! ¿¡Quieren que los diseccione!?

Y, no se qué es peor, morir patéticamente en un entrenamiento o diseccionado por Stein pensaron nuestros tres técnicos, parados a un lado del círculo que se había formado sobre la arena de batalla.

Las luchas entre equipos eran comunes en Shibusen y habían implementado ese método allí para ver si rendía los mismos frutos. Hasta ahora iba bien, para furia de Stein. Pff, solo iba bien porque los alumnos eran lo suficientemente maricas como para atacar en serio.

- Por favor, ¡mátense! ¡Hagan algo! ¿¡Por esto no pude desayunar?!

Kid sintió que una gota rodaba por su sien al ver lo alterado/enojado/molesto/idiota (aúnmásdelonormal) que estaba su amigo. Al parecer, a él también le estaba mellando el hecho de estar lejos de Tsubaki, la única que podía tranquilizar su actitud de dios egocéntrico.

Uno de los chicos provocó un corte profundo en el brazo de su oponente y el mismo atacante se asustó.

- ¡Bien! ¡Así! ¡Mátense! ¡Diviertan a su Dios!

Kid golpeó su frente con su palma. No servía si el mismo técnico se asustaba de la lastimadura del otro. Había que ver lo idiotas que eran…

Sintió su traje ser desacomodado de golpe y se volvió, listo para propinarle un golpe a aquel insolente que hubiera osado a arruinar su simetría cuando notó que la "insolente" había sido Maka y que su rostro estaba más blanco que el papel.

- ¿Maka?

La voz alterada del shinigami llamó la atención de Black Star quien, por poco, reaccionó y atinó a sujetar a su compañera antes que cayera el suelo.

- ¡Maka!

Agradecieron que nadie se hubiera dado cuenta de lo sucedido, por lo que tomaron a la técnica y se alejaron del círculo. Encontraron un banco en donde la acostaron. Maka cerró los ojos y dejó escapar un suspiro.

- Demonios…

- ¿Estás bien? – quiso saber Kid, levantando sus piernas en un ángulo de 45 grados.

La Albarn opacó el pensamiento de que, si no hubiese estado usando calzas, ya le hubiera dado a Kid el Maka-chop más fuerte de su vida aún siendo que estaba queriendo ayudar y asintió lentamente.

- Creo… no se, me afectó ver el corte…

- ¿Qué? – La voz de Black Star sonaba a incredulidad - ¿Haz luchado contra cientos de huevos de kishin y te afecta ver un corte de mierda?

Con la poca fuerza que tenía, logró golpear su pierna para después cubrir sus ojos con su antebrazo.

- ¿Te has estado sintiendo mal y no nos dijiste? – se quejó el shinigami.

- No, he estado bien… excepto ayer a la mañana y… bueno, ahora.

Black Star se cruzó de brazos, aún preocupado por su amiga. Mientras que Kid apretó sus labios en una mueca indescriptible. La miró por unos segundos sin perder su cejo fruncido, sopesando una y otra vez la idea que rondaba su mente, y luego soltó de golpe el aire que había estado conteniendo:

- Maka… ¿estarás embarazada otra vez?

El cuerpo de la Albarn se tensó un menos de un segundo.

Mierda.

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Originalmente este no era el final de capítulo pero, si seguía escribiendo, Shinigami sabe cuándo actualizaría y quería subir hoy.

Lamento la tardanza, de verdad :/ Pero si son las hermosas y puras personas que se que son, dejaran un review igualmente (:

(1) Me da parsimonia pensar en el cambio de horario así que, si no es exactamente como en la vida real, no se molesten conmigo, porfuuu :(

Díganme qué piensan que habita mi retorcida cabecita: ¿Nuevo Eater o no? ;)

¡Besos enormes!

Hikari x Takeru