Nota: El universo de Fate /stay night o cualquiera de sus variantes no me pertenece. Todo el crédito a sus respectivos creadores. Esta es solo una historia para brindar entretenimiento.


La Tierra del Sol Naciente, como su nombre lo dice, es la tierra donde el sol se levanta. Desafortunadamente, ese nombre es todo el encanto que posee.

Una vez fue una potencia de temer el nivel de Babilonia, pero las guerras internas dejaron toda esa grandeza en el pasado. La comunicación con el resto del mundo fue brutalmente cortada con la prohibición del comercio marítimo y, al ser una isla separada del continente, no contaba con medios terrestres. La mensajería aérea tampoco era una opción ya que ningún ave era capaz de volar tanto tiempo sin descanso.

Así que, para el resto del mundo, esas tierras eran una gran zona negra.

Esa es una de las razones del porque nadie lo recordaría.

En una vieja choza a punto de venirse abajo, un hombre de una larga cabellera negra yacía acostado en una cama primitiva. Ninguna tela lo tapaba y solamente miraba al techo cruzando los dedos sobre su estómago. Ese anciano, quien ya supero considerablemente el promedio de esperanza de vida, aguardaba su muerte. Sin embargo, se negaba a irse. Él esperaba algo, pero ni siquiera entendía que.

Regresando a lo anterior, nadie lo recordaría.

Ignorando la situación del país actualmente, esto se lo busco por si mismo. Para empezar, nunca fue del tipo amigable de muchos amigos y tampoco del tipo hogareño para formar una familia. Para él, su vida como herrero fue satisfactoria y no conseguía pensar en una sola queja.

Aun así, como ser humano, quería dejar algo para ser recordado. Es verdad que algunas de sus creaciones alcanzaron un buen grado de renombre, pero fueron ellas y no él. Todos recordarían las obras, pero con el tiempo el nombre del artesano se perdería por la falta de éxito.

Fue en medio de esa desesperación interna que 'él' vino a él.

-Te vez saludable, viejo amigo-

El anciano no tenia la fuerza de girar el cuello y encarar al invasor de su propiedad, pero esa acción era innecesaria. Recordaba perfectamente esa voz.

-No quiero escucharte llamándome 'viejo' considerando que has vivido por más de un milenio-

-¿Oh? ¿Debería avergonzarme como una madre a quién los amigos de su hijo la consideran más joven de lo que aparenta?-

-Maldito monstruo-

A pesar de esas duras palabras, el hombre se retorció interna y externamente por reírse en mucho tiempo. La cama primitiva se movió al compás de esa alegría.

El invasor se adentro aun mas en la vieja choza y un sonido extraño lo tomo desprevenido. Ese 'monstruo' arrastraba algo, probablemente dentro de una bolsa, de gran tamaño.

-Tu envidia carecerá de sentido con el pequeño regalo que te traje-

-Heh ¿Acaso es agua de la fuente de la juventud o algo?-

-Esa interpretación es acertada y la vez no-

-…Por favor, mírame, estoy en las ultimas. No juegues con ese tipo de cosas conmigo-

-¿Por qué será que nadie nunca cree lo que le digo?-

-¿Quizás sea por tu mala fama de mujeriego? ¿O por tus constantes 'juegos' de experimentación? Estoy seguro que ese condenado estudiante sigue maldiciéndote por convertirlo en mujer por un día-

-Sigo diciendo que debió tomarlo como una experiencia interesante-

-Ningún hombre puede tomar por 'interesante' la experiencia de perder lo que traemos debajo ¿Debería cortarte el tuyo para que consigas entenderlo?-

El invitado no deseado finalmente alcanzo el borde de la cama primitiva, permitiéndole al viejo malhablado verlo. Tal como esperaba, ese 'monstruo' de largo cabello blanco y ropas de tela costosa no cambio absolutamente nada. Incluso esa mirada despreocupada seguía estando tan fresca como la recordaba.

-Ya que lo has mencionado, también debería decirte que este regalo viene mayormente de parte suya, aunque él mismo no sea consciente de ello. Yo solo soy un servicio de entrega y soporte-

-Por favor recuerda que, incluso si ya he alcanzado la máxima capacidad de vocabulario para mi edad, tu sigues estando muy por delante. Explica las cosas de forma que un tonto sea capaz de procesarlas-

-Una mirada seguramente despejara tus dudas-

Dicho y hecho, el de pelo blanco se volteó y cuidadosamente sacó algo de esa gran bolsa. Eso en si mismo no era raro, es solo que… no fue 'algo' lo que saco de la bolsa, sino 'alguien'. Lo estaba cargando como si fuera una princesa desmayada.

Hombre. Joven. Cuerpo de complexión delgada y entrenado. Cabello rojo. Ese alguien era demasiado conocido por ellos. Para ambos, es un estudiante y un amigo.

Los ojos del anciano se abrieron de par en par. Pánico estaba reflejado en su rostro.

-¿Él ha…?-

-Tranquilo, esto no es más que una cascara vacía-

-¿?-

-Oh, lo siento. Eso no suena mejor. Corrigiéndome, esto es solo un recipiente que fue abandonado voluntariamente por él. La mente y el alma que residían dentro fueron alojadas en otro recipiente que él juzgo como más adecuado-

Las preocupaciones desaparecieron. Al menos esa joven y vivaz vida no termino antes que la suya.

-No hagas que me vaya antes de tiempo…-

-Todo lo contrario, viejo amigo. Con este recipiente, te ofrezco… No, te ofrecemos la oportunidad dejar tu huella-

-¿…?-

-¿Acaso no deseas un final diferente? Me cuesta creer que un hombre de tu calibre desee uno donde nadie sepa que se ha ido-

Él entendía eso. Ese es su anhelado deseo como ser humano. Quizás fue por eso que ese 'monstruo' conseguía decir palabras tan crueles y tentadoras sin reparo alguno. Esas palabras eran la verdad que tanto quería negar, pero que al final, reflejaban como era realmente.

-Además, todavía no has terminado tus obligaciones-

-¿Que?-

-Nuestro Estudiante ha tomado un camino demasiado diferente del que originalmente le fue predicho. Esto significa que lo que le has enseñado no será usado de la misma forma que pensabas. Hah, si voy al tema, él formo una especie de alianza con ese Santo caído ¿sabes de quien hablo? El que busca un sueño sin fin-

Lo reconocía. Ese nombre es conocido por todos en la Tierra del Sol Naciente. Dicho esto, eso no le llamo la atención en lo mas mínimo. Incluso si nunca fue del tipo amigable de muchos amigos y tampoco del tipo hogareño para formar una familia, tuvo apegos en su vida. Uno de los pocos, y mas recientes, fue ese estudiante.

-¿Él… cambio?-

-Si, aunque ni yo sé si fue para bien o para mal-

-Eso significa que ese mocoso egocéntrico fue…-

-¿Qué? No, no, claro que no. Si ese Rey fuera a morir, yo mismo hubiera acabado con el berrinche de mi estudiante. Si tuviera que decirlo de otra forma, él fue abrumado por su falta de poder y obtuvo por medios que desconozco la ayuda de un demonio-

El hombre recostado decidió no decir otra palabra sobre el tema. Entendía la gravedad y, en cierta forma, el desvío del que le acaban de hablar. Sin embargo, no entendía su papel en todo esto. Él no era nada mas que un anciano a punto de dejar esta tierra ¿Qué podía hacer? ¿Qué esperaba ese milenario Mago qué hiciera?

-¿Tú respuesta?-

No obstante, no entender no significaba no actuar.

-¿Qué debo hacer? Con el fin de volver a postrarme por esta tierra, ¿Qué se supone que Muramasa Sengo debe hacer? ¡Este humilde herrero todavía tiene espadas que forjar!-

Y una 'espada' que salvar por lo dicho anteriormente, pero eso era simplemente egoísmo propio.

El Mago sonrió para sus adentros antes de murmurar algo inaudible. Seguidamente, volvió a ser el mismo bastardo de siempre.

-Bien. Es tiempo de que el hombre capaz de cortar la casualidad regrese al campo de batalla. Esto dolerá un poco demasiado, pero sopórtalo~-

Y Muramasa Sengo obtuvo un nuevo cuerpo junto con su oportunidad de redimir tan lamentable final.


Capítulo 20:

Los pecados de un amigo (3)

Quienes viven gracias a otro.


Ese hombre, Murasama Sengo, ya había hecho su movimiento.

-Es una pena, ¿No lo crees así, Vortigern?-

Incluso si al principio no sabia contra que se enfrentaba, eso no lo detuvo. Estos últimos dos años ha estado en situaciones peores y logro superarlas. Claro que, si tuviera su antiguo recipiente, nada de eso hubiera sido posible. Junto con la juventud de regreso, su habilidad volvió al punto máximo. El apodo 'El hombre capaz de cortar la casualidad' que una vez portó, regresó a él mejor que nunca.

Como consecuencia, Vortigern 'El Usurpador' estaba tendido en el suelo de la amplia sala del trono rodeado de su propia sangre. La negra armadura destinado a protegerlo tenía un corte diagonal rodeado de rojo.

-Bgh…-

-¿Hm? Si tienes algo que decir te escucho. Mi paciencia es la misma que cuando trabajaba de herrero en Camelot-

Sengo, que portaba una katana desenfundada en su mano derecha, estaba a escasos metros del moribundo invasor. En todo momento, desde que lo atacó hasta ahora, mantuvo una expresión de aburrimiento.

-¿Cómo…? ¡¿Cómo es posible que estés aquí?! ¡Esa Santa caída y Gilles deberían estar reteniéndote en esa dimensión!-

-¿Santa…? Yo solo he conocido a un 'Santo' aunque… Oh, espera ¿Por casualidad piensas que soy Emiya Shirou? Mi culpa, mi culpa. Fue descortés atacarte sin presentarme ¿cierto? Pero tampoco puedes culparme por ello ¿sabes? Mi sangre, o más precisamente la 'suya', me forzó a actuar-

Quien fue cortado se estaba levantado lentamente. Cada vez que se movía un poco, la grita en la armadura choreaba la sustancia roja que debería estar dentro del cuerpo. Tal parece que el ataque fue brutalmente profundo.

Para recordar, Muramasa no entendía la situación actual. Él simplemente estaba dando un paseo cuando sintió un gran terremoto. Ninguno ocurrió cuando vivió en Camelot años atrás, por lo que lo primero en su mente fue buscar a Arturia o Sir Bedivere para preguntarles si se trataba de un fenómeno natural. Como era de esperarse, la ubicación más probable para comenzar la búsqueda era la sala del trono… y fue entonces cuando vio esa conocida figura oscura. Mucho antes de procesar cualquier pensamiento, su cuerpo actuó por puro instinto.

Eso nos lleva a la situación actual.

-Soy Muramasa Sengo. Estoy seguro de que no me has olvidado. Para empezar, fuiste tu quien me forzó a irme de aquí-

-¡¿Ese endemoniado herrero?!-

-El mismo. Me complace ver que no has olvidado la grandeza de mis obras. Ahora, hace un momento dijiste algo de 'contenerme en esa dimensión' ¿Eso significa que él está atrapado en una jugarreta tuya? Planeaba matarte sin más, pero parece que no puedo hacerlo hasta entender que ocurre aquí-

-¡Despreciable! ¡¿Ese tonto sobrino ha pedido auxilio a una nación inferior como la suya?!-

-Cuida tus palabras, el que tiene una espada aquí soy yo. A pesar de que luzco tranquilo, este cuerpo insiste en descuartizarte por completo ¿Sabes lo difícil que es contener a un niño de hacer algo? Si vamos a ello, ¿Cuánto mal le hiciste a este mocoso? La sed de sangre que emana no es normal-

Para Vortigern, esa era palabrería sin sentido. No obstante, para Sengo es la verdad literalmente. Él actualmente ocupada el cuerpo de otro, por lo que existía fricción entre el recipiente y lo que contenía. Si tuviera que describirlo de otra forma, esa fricción es memoria muscular. Sin embargo, no del tipo que se obtiene por entrenar arduamente, sino de la que queda arraigada en todo su ser por una mala experiencia.

Por ejemplo, aquellos que les temen a los fantasmas correrían al verlos. Pero ellos no piensan en correr cuando ya lo están haciendo. Ese miedo queda grabado en el cuerpo como 'una acción a tomar cada vez que vea un fantasma'. Se podría decir que es un miedo que comienza en la mente y termina en el cuerpo.

Es lo mismo en este caso. Cuando Emiya Shirou residía en ese cuerpo desarrollo un odio sin precedentes por este hombre, al punto que su cuerpo se configuro a sí mismo para 'descuartizarlo sin piedad cuando lo vea', causando cierta incomodidad en la actual persona que lo usaba. Sengo no odiaba a Vortigern, a pesar de que lo forzó a irse de aquí, ni siquiera pensaba gran cosa de él.

-Como sea, sinceramente ignoro si sigues siendo el hermano del anterior rey o el respetable tío del actual rey. Personalmente no veo nada malo en confiar en los instintos de este estudiante mío en vista de que siempre ha tenido buen ojo para juzgar a las personas, pero no es mi estilo actuar solo por capricho-

-Heh…-

Una risa traicionera escapo de esa figura negra y roja.

-¡Ha ha ha ha ha ha ha ha!-

Muramasa levanto una ceja viendo al ensangrentado tío del rey.

-¿Ya te has vuelto loco?-

-¡Cállate basura inferior!- Él levantó la mano derecha -¡Déjame mostrarte el poder que me ha sido concedido por ese Dios!-

Algo brillo debajo del negro guantelete. Energía mágica se estaba acumulando en esa mano. La concentración debió ser enorme ya que la armadura en ese sector se soltó relevando la mano desnuda. Allí, tres marcas rojas que formaban un remolino retorcido estaban presentes. Eran ellas las que brillaban.

-¡Ven, mi sirviente! ¡Por este sello de comando te ordeno…!-

Y.

Y.

…Y esa mano fue separada del cuerpo por una habilidad capas de cortar la casualidad.

-¡¿AGHHHHHHH?!-

La replica del hombre fue una fusión entre dolor y duda. Todo sucedió tan rápido que no pudo notar el verdadero dolor de la pérdida de un miembro. Inútilmente intento usar la mano restante para apretar el brazo y detener la pérdida de sangre. Este hombre moriría desangrando en cuestión de minutos si no lo trataban. Sin embargo, se mantenía consiente y miraba con desprecio al causante.

-Recuerda, dije que no me molestaba seguir sus instintos. Soy un ignorante en cuanto a la magia que incluso yo uso, pero creo saber reconocer el peligro cuando lo veo. Además, ¿Qué idiota proclamaría lo que va a hacer cuando tienes al enemigo a unos pasos de distancia? Tú de verdad que nunca has ido a un campo de batalla ¿verdad?-

Sengo no es un mago ni un guerrero, es un herrero. Dicho esto, él ha tenido que alcanzar un cierto nivel de maestría en ambas categorías con el fin de mejorar sus creaciones. En cuanto a la magia, las armas ya de por si son poderosas, pero las mágicas aún más. Aun si no entendía el principio, lograba descifrar la utilidad. Esta particularidad le concedió el titulo de 'Demoniacas' a sus espadas. En cuanto a la habilidad, ¿Quién comprobaría la calidad de sus creaciones además de él mismo? Todo fue con un fin, ser un mejor artesano en su campo de especialidad.

En otras palabras, este hombre es el 'ideal' para aquellos que buscan un equilibrio entre magia y espada, entre conocimiento y poder, entre inteligencia y destreza. Todo con el fin de superarse a sí mismo.

-Entonces, ¿Algún otro truco?-

-…Ignorante-

-¿Que?-

Sin que él lo notara, una de esas marcas rojas desapareció…

Los sentidos del herrero saltaron en advertencia. Con un rápido giro de 180 grados, él detuvo con su katana un ataque de otra arma. Para su sorpresa, esa arma resulto ser una espada famosa.

Y por primera vez en toda esta situación, Sengo sonrió en éxtasis.


Ocurrió en un instante.

-¡¿Desapareció?!-

Aquel a quien ella se disponía a cortar se fue sin dejar rastro alguno. La sorpresa la hizo mantenerse alerta ante cualquier ataque inesperado, pero al final nada ocurrió.

"Si no está aquí ¿se retiró? Pero su amigo sigue estando..."

A la distancia, un Rey portaba una gran espada con un solo brazo mientras lidiaba con un Monstruo. Naturalmente tenia las de perder, pero de alguna forma conseguía mantenerse a la par.

-¡Eso a un lado, es conveniente para nosotros!-

Ella prefiere los duelos uno a uno como cualquier espadachín, pero la situación actual no es justa para nada. Sin mencionar que todo ocurrió repentinamente y no hubo ninguna clase de petición de duelo. En otras palabras, una forma deshonrosa de actuar según su educación.

No perdonaría estas acciones ni a quienes las cometen.

Siendo guiada por sus sentimientos, ella encararía a ese demonio rojo de frente.


El despliegue de Caballeros liderados por Sir Bedivere finalmente llego a su destino: La gran puerta destruida.

Sus números fácilmente superaban los 200, pero conformada por diversas unidades. Algunos montaban a caballo, algunos portaban lanzas, algunos portaban escudos y demás. Lo único faltante eran los arcos, quizás porque no los vieron necesarios.

Bedivere se acercó a un par de caballeros que ayudaban en el rescate mientras montaba su fiel corcel.

-Infórmenme de la situación-

Los tres hombres rápidamente realizaron el saludo característico de respeto y procedieron a contar lo que presenciaron. El repentino estallido de la puerta, el hombre robusto con una espada espiral, el gigante con una lanza y, finalmente, la presencia del hombre a quien aclaman como su Rey.

-¡¿El Rey Arthur esta aquí?! ¡¿Donde?!-

-N-No lo sabemos-

-Él y una mujer alejaron a los enemigos mientras nos encargábamos del rescate-

-¿Una mujer?-

-No la reconocimos, usaba ropas y armas extrañas. Pero ella estaba peleando lado a lado con el Rey-

El caballero afeminado intento buscar cualquier que cayera en esa definición, pero era muy poca información. Sea como fuere, al menos no estaba solo. Sin embargo, actualmente estaba en combate con el enemigo desconocido y necesitaban apoyarlo.

-Entiendo, buen trabajo. Continúen con el rescate- Dudó un poco antes de continuar, pero tomó su decisión -Las puertas de la Ciudadela están abiertas, dirijan a las masas allí. De ser necesario, tienen mi autorización para acceder a los túneles subterráneos-

Los tres dieron una acción afirmativa y se dispersaron a transmitir el mansaje.

Normalmente el acceso a la Ciudadela estaba reservado para Nobles y Caballeros, pero considerando el repentino ataque sorpresa, era el lugar mas seguro. Lo mismo aplicaba para los túneles subterráneos ya que normalmente no estaban en uso, aunque les daban un mantenimiento mínimo en caso de necesidad. Estos últimos son una vía de escape de Camelot y también un refugio usado durante las pasadas guerras, exceptuando la última que ocurrió mayormente fuera de Camelot.

Estaba seguro que algunos no verían con buenos ojos su decisión de permitir el acceso de la plebe, pero lidiaría con ellos en su momento. Ahora es tiempo de…

-¡Sir Bedivere!-

El llamado provino de lejos, pero se notaba la preocupación. A medida que buscaba el origen, noto a varios Caballeros mirando en la misma dirección.

-¿Qué sucede?-

-¡En el Horizonte!-

El hombre apuntó con el brazo a donde todos miraban. El sector destrozado de la muralla de Camelot, donde antes se encontraba la gran puerta, permitía una vista espectacular de las colinas a la distinción. Dicho esto, la vista actual era todo menos encantadora.

Los ojos del Caballero Lider no tardaron en verlos…

Ellos descendían con la luz del sol en la espada, dándoles un toque un tanto divino. A primera vista superaban los mil, pero era bastante acertado especular aun mas de ellos. Algo remarcable es que daban la imagen de parecerse a humanos de diferentes regiones y usaban armas mediocres o en mal estado. Aun así, enemigos eran enemigos.

Entre esas figuras, una con una larga cabellera rubia, se destacó considerablemente. Como cargaba de frente, solo podía asumir que se trataba del comandante o un rango no muy por debajo.

La decisión de Bedivere fue clara e imperturbable. De hecho, el tono tan natural que uso fue un tanto desconcertante para sus camaradas.

-Envíen un mensajero al castillo. Que informe sobre el paradero del rey y también del enemigo. Además, soliciten refuerzos de inmediato ¡Ahora!-

Él desenfundo y cambio a un tono furtivo.

-¡Los demás conmigo! ¡Evitaremos a toda costa que ingresen a nuestro hogar! ¡Protejan las puertas hasta su último aliento!-

Y la caballería partió siguiéndolo a enfrentar al ejercito desconocido. Esta no era una batalla perdida, si conseguían mantenerlos fuera de Camelot hasta que los refuerzos llegaran podrían aplastarlos con ventaja numérica.


Castillo de Camelot, alcoba de huéspedes.

-Debo decir que esta es una visita desagradable ¿Apuntar con un arma a una Dama es algo normal para ustedes Barbaros? Que falta de modales- La princesa de Cameliard, Guinevere, habló indignada por tal grosería.

Ella se encontraba sentada en una simple silla de madera. La habitación también contaba con una cama hermosamente tallada, tres cuadros con diferentes paisajes y una gran ventana que permitía una vista completa al noroeste de Camelot.

Delante suyo, a escasos metros de la puerta principal, un hombre le apuntaba con una ballesta. Este aparentaba ser un joven alto y delgado con ojos verde grisáceo y desordenado cabello anaranjado puntiagudo que cubre parcialmente su ojo derecho. Su atuendo consiste en ropa verde Lincoln junto con vendas en su brazo izquierdo, y botas marrones.

-Mis disculpas por ello princesita, pero tiempos desesperados requieren medidas desesperadas. No me guardes rencor-

La mirada en el hombre no vacilaba. Estaba mas que preparado para disparar. Ella lo entendió sin siquiera comprender las circunstancias que lo llevaron a tomar esta decisión.

-Entiendo… entonces este es mi final, eh-

-Así son las cosas-

Guinevere cerró lo ojos un momento y luego de uno segundos los volvió a abrir para mirar por la ventana cercana. La vista de Camelot era tan magnifica como la recordaba en su niñez. Era difícil imaginar que actualmente estaba bajo ataque.

-¿Sería tan amable de decirme el nombre de quien está atentando con el reino de mi amigo? Me gustaría saber a quién odiar en el otro lado-

Una petición irracional en estas circunstancias. El atacante estaba esperando alguna clase de suplica o quizás un ataque desesperado por intentar sobrevivir. La realeza, o nobleza en general, usualmente no tenia la fortaleza mental para afrontar estas situaciones de forma tan relajada.

La información que recibió tiempo atrás salió a flote.

"Si lo pienso lógicamente, ella es médica. No debería sorprenderme esta tranquilidad al afrontar su propia muerte"

Desde su punto de vista solo conseguía ver el ojo izquierdo de la princesa, pero era obvio que su mirada no demostraba ninguna clase de temor. En realidad, y al contrario de lo que le dijeron, ella es inesperadamente comprensible. Quizás fue por ello que respondió.

-Ese sería Vortigern, yo no soy más que un afectado por las circunstancias al igual que tu ¿Eso es suficiente?-

-Si… recordaré su amabilidad-

No había necesidad de más palabrería inútil.

Ella no tenia forma de sobrevivir y él estaba obligado a este trabajo de mala gana. Ninguna clase de manipulación verbal cambiaria ello. Incluso si de alguna forma conseguía hacerle sentir pena por ella, el final no se alteraría.

Esa es la razón por la que todo terminó. La flecha fue disparada y uno de ellos cayo al suelo mientras un liquido rojo escapaba de su boca y de la zona de impacto…

-¡¿?!-

No obstante, las posiciones fueron invertidas.

Quien se desplomo fue el hombre y no la mujer. Todo ocurrió tan rápido que él no tuvo oportunidad alguna de expresar el sufrimiento. No sabia cuando ni con que, pero algo perforo completamente su estómago. Instintivamente llevó una mano a la herida y comprobó la presencia de la herida mortal.

En un acto desesperado volvió a levantarse y apuntó la ballesta con una nueva flecha, pero toda su determinación fue borrada con una simple mirada. Si fuera la mirada arrogante de quien ya creía haber ganado no le sorprendería, pero ese no era el caso. Esa mirada no era, ni debía ser, adecuada para una joven princesa como ella.

Claro que existían otros factores que le dijeron instintivamente que no tenia oportunidad de victoria. Por ejemplo, esa masa de oscuridad que sostenía la primera flecha que disparó. Lo que la detuvo a escasos metros del rostro de Guinevere era una imagen oscura antropomórfica con cabeza de una bestia similar a un lobo con ojos rojos y garras afiladas. A su vez, y para desconcierto del atacante, la princesa tenía el iris de su ojo derecho completamente negro, a diferencia del izquierdo que era celeste. Cuando la vio por primera vez, ambos ojos eran iguales.

-¡¿Que es...?!-

-¿Sorprendido? Esto también es nuevo para mí, pero creo que lo estoy manejando bastante bien-

Destrozando la ultima imagen de ella, una voz juguetona y pocamente refinada escapo de esa boca de la realeza. Sintió que estaba hablando con una persona completamente diferente. El bello y monótono rostro que la princesa demostró al principio fue destrozado por una sonrisa salvaje, dándole la impresión de tener una personalidad desafiante o ruda.

Analizando la situación, entendió lo que sucedió. Esa criatura negra detuvo la flecha y también le atravesó el estómago, eso estaba claro por la sustancia roja en las garras negras.

-¿Quién…?-

-Las presentaciones son innecesarias, como debes sospechar, no soy Guinevere. Solo estoy usándola como un medio para entender la situación. Mi cuerpo real todavía debe estar herido de gravedad después de contener a ese caballero negro. Como sea, ¿Qué tal si aprecias tu vida un poco y me cuentas todo lo que sabes sobre Vortigern?-

Seguido de esa declaración, mas monstruos negros nacieron de la sombra de la 'princesa' y asaltaron al de cabello anaranjado. Lo retuvieron por ambos brazos para luego patearlo en la espalda y dejarlo de rodillas frente a quien sea que estuviera controlando a esa mujer.

-No soy conocido por mi paciencia. Así que dime, pequeño hijo de Druida, ¿Por qué razones el tan aclamado 'Robin Hood' ha puesto a Camelot en la mira? ¿y que tiene que ver Vortigern en todo esto?-

Ahora entendía porque esa mirada no era adecuada para ella. Una persona que ha vivido con lujos toda su vida jamás podría tener tal destello asesino. Esa no era una determinación aplastante, no, era una obsesión repugnante que solo la basura en este mundo puede tener. Al igual que este hombre llamado Robin Hood, quien controlaba a esa mujer ha experimentado la crueldad de este mundo de primera mano.

"Heh. Sabía que prestar 'No Face May King' no terminaría bien para mi…"


A kilómetros de Camelot, tanto de altitud como de latitud, una entidad ancestral surcaba los cielos. La bestia blanca perteneciente a la estirpe 'Dragon' extendía las enormes alas mientras presumía de su velocidad.

Sin necesidad de mover demasiado la boca, una voz humana salió de él.

-¡Ya casi llegamos Jefa! Sin embargo, debo preguntar, ¿Por qué la urgencia de ir a Camelot? ¿No estabas buscando al chico relacionado con el Santo Grial?-

Parada en la cabeza de la criatura, una hermosa mujer inexpresiva contemplaba los cielos. Ella tiene el pelo largo de color púrpura y ojos rojos, y viste un conjunto de cuerpo completo que destaca su cuerpo curvilíneo.

Por cierto, ella todavía no entendía por el Dragon la llamaba 'jefa'. Todo lo que hizo fue ponerlo en su lugar por meterse en su camino y ahora se mostraba completamente devoto a ella. Raro ¿verdad?

-Llámalo intuición. Ni yo misma entiendo estas emociones-

-¡Haha! ¡Lo sabía! ¿Es por él? Ese discípulo tuyo debe ser realmente feliz por contar con el amor incondicional de su maestra-

-A callar-

Ella simplemente levanto su talón y luego lo soltó fuertemente haciendo que la cabeza del Dragon se retuerza hacia abajo. El golpe lo afecto al punto que su vuelo se vio perturbado, pero supo reponerse rápidamente y evitar un aterrizaje forzado.

-En todo caso, vuelvo a preguntar, ¿Estás seguro de querer llevarme? Dijiste que ese lugar fue tu prisión por mucho tiempo-

-¡Sin problemas jefa! Admito que puedo sentir la detestable presencia de ese Bastardo Rojo, pero parece que sigue bajo tierra, por lo que me abstendré de causarte problemas siempre y cuando él no salga-

-Entiendo. Si se da la oportunidad, les dejare terminar su conflicto en paz luego de esto-

-¡Lo apreciaría enormemente!-


Hola a todo el mundo. Ha pasado un tiempo xD

Primero, ¿Pensaron que no veríamos a Shirou en esa situación? Su repertorio de maldiciones es inmensamente grande, por lo que tiene demasiados trucos para mostrar.

Para quienes no se percataron, el manto verde que Diarmund uso para el ataque sorpresa era el NP de Robin Hood xD.

Me pregunto si les gusto la motivación de Sengo. El simplemente desea un final diferente al que él mismo esperaba. Curiosamente e inconscientemente, Shirou se la concedió.

Por cierto, los Dragos que he mostrado hasta ahora ha demostrado ser patéticos ¿cierto? Prometo que una de los próximos Arcos veremos a uno de verdad xD.

Respuestas:

Miguelgiuliano: las cosas se volverán más locas xD

ReyKingKaiser: Lostbelt 2 me sorprendió xD y el diseño de Sigurd fue como 'Wow, tengo que usarlo en algún momento' y también las hermosas Valkyrias.

Mg1147: No habrá matadragones en este Arco a pesar de tantos dragones, pero ellos aparecerán eventualmente. Como dije hace tiempo, los Celtas no eran puramente Celtas, Robin ya lo ha probado xD.

Coronadomontes: ¡Espero que también disfrutes de los próximos!

Gracias por leer y nos vemos en el siguiente capítulo.

Reviews sobre dudas, criticas u opiniones son más que bienvenidos, todo sirve para mejorar.

PD: El próximo capitulo será el ultimo de Camelot por un tiempo y luego volveremos con Mashu y Lancelot.

PD2: Les pregunto algo, ¿les gusta que responda sus reviews por capitulo? ¿o prefieren que los responda mediante mensaje privado? Si es por PM puedo responderle casi al instante (excepto invitados), aunque yo dejo las respuestas en los capítulos por si alguien más tiene esa duda. ¡Déjenme saber su opinión!