Capítulo 21

«¡Ay! ¡Duele!»

«Solo tienes que dejar de moverte»

«Ya, no es muy dotada para ser enfermera»

«Ruby, si continuas, te dejo con los trozos de cristal en la cabeza»

La joven resopló, pero se calló ante la amenaza de Mary Margaret. Esta acabó su tarea de quitar el último trozo de cristal de la frente de Ruby.

«Me dio una buena esa rubia» dijo ella enfadada por haberse dejado coger tan fácilmente

«De todas maneras, es tu culpa, si no hubieras atacado a Regina, nada de esto habría pasado»

Mary Margaret desinfectó las heridas de la joven, mientras esta gemía de dolor.

«¡Nunca más haré el trabajo sucio del director!»

La pequeña morena detuvo sus movimientos

«¿Qué acabas de decir?»

Consciente de que había hablado más de la cuenta, Ruby fingió no haber escuchado la pregunta de la enfermera. Pero determinada a saber toda la historia, Mary Margaret empapó el algodón de desinfectante y lo dejó durante un tiempo largo sobre una de las heridas de Ruby. Esta chilló de dolor y quiso moverse, pero la pequeña morena la retuvo firmemente.

«Si me dices de lo que estabas hablando, quito el algodón si no…»

«¡De acuerdo, está bien, te diré todo!¡Suéltame, loca!»

Mary Margaret sonrió, orgullosa de haber logrado lo que quería. Tomó una silla y se sentó

«Te escucho, ¿qué tiene que ver Gold en la agresión de Regina?»

«Me llamó esta mañana a su despacho. Me dijo que tenía una misión para mí: agredir a Regina. Como yo quería vengarme, no lo dudé»

La enfermera elevó los ojos, exasperada

«No lo dudo, aunque ha acabado mal para todo el mundo»

«Sí, pero no lo entiendo, mi plan era perfecto. ¡Alguien ha tenido que chivarse!»

«Muy bien si ese ha sido el caso, esa persona ha actuado bien»

Ruby se encogió de hombros

«De todas maneras, estoy harta, Regina puede quedarse con su fulana si eso le va»

«No hables así de Emma. Y además si alguna vez amaste de verdad a Regina, deberías estar contenta por ella»

La joven murmuró un vago sí frunciendo el ceño. Mary Margaret vendó las heridas de la prisionera antes de dejarla marchar. Una vez sola, tecleó el número de David para que fuera a la enfermería lo más pronto posible. Un cuarto de hora más tarde, él estaba ahí, casi sin aliento por haber atravesado la prisión para ir a reunirse con su compañera.

«¿Algún problema?» preguntó él después de besar a la enfermera

«Sí, estaba curando a Ruby cuando dijo algo interesante»

«¿Qué?»

«Gold está detrás de la agresión que ha sufrido Regina esta tarde»

El guardia abrió los ojos de pan en par

«¡No puede ser!»

«¡Sí! Tienes que ir a prevenir a Emma y a Regina

El joven miró su reloj

«¿Ahora? Es tarde, deben estar durmiendo

Mary Margaret suspiró

«Sí, ahora, no hay un minuto que perder»

Tras decir esto, depositó un casto beso en los labios del guardia y lo empujó fuera de la sala. Sin otra elección, David se dirigió hacia la celda de Emma y Regina, rezando para no interrumpirlas, otra vez, en un momento íntimo. Cuando llegó, golpeó suavemente a la puerta y esperó un momento antes de abrir

«¡Hey, hola!»

Emma se puso un dedo en la boca para hacerle comprender que bajara la voz. Ella señaló con una mirada a su compañera que dormía en su cama

«Tuvo muchos problemas para dormirse» susurró la rubia

«¡Oh! Entonces no voy a despertarla» dijo el guardia en el mismo tono

«¿Qué ocurre?»

David agarró a Emma por el brazo y la llevó a una esquina

«Acabo de ver a Mary Margaret. Ha curado a Ruby y…»

«Hubiera sido mejor que la dejara sufrir» dijo la joven, más fuerte de lo que hubiera querido

«Sí, estoy de acuerdo, pero se ha enterado de algo gracias a ella»

Emma frunció el ceño

«¿Ah sí? ¿De qué?»

«Fue Gold quien ordenó a Ruby agredir a Regina»

«¿QUÉ? ¡Qué cabrón ese tipo! Cuando Regina lo sepa, no me gustaría estar en su piel. ¡Va a ser despedido!»

«Eso espero»

David y Emma se giraron hacia Regina al escucharla gemir. La rubia se precipitó a su cabecera. La morena se agitaba, sudando, y pronunciaba palabras incomprensibles.

«Debe ser una pesadilla» dijo el guardia

Emma intentó mover ligeramente a su compañera

«Regina, despiértate, cariño. Todo está bien, yo estoy aquí»

Ninguna reacción. La rubia repitió su gesto un poco más fuerte. Regina abrió los ojos chillando y empujó violentamente a Emma que cayó al suelo. David corrió hacia ella para levantarla.

«Emma, ¿estás bien?»

«Sí, solo me duele el culo, pero bien»

La voz del guardia hizo volver a la realidad a Regina. Miró a su compañera de forma incrédula

«Oh, mi amor, ¿he sido yo quien…»

«Todo está bien, no he sentido nada»

La rubia se colocó al lado de su compañera y la abrazó para tranquilizarla. Una vez tranquila, Regina se dio la vuelta hacia David

«¿Qué haces aquí?»

«Heu…Emma te explicará, os voy a dejar»

Se despidió de ellas y salió sin una palabra más. Emma se echó y atrajo a la morena hacia ella, acariciándole los cabellos. Regina estaba en silencio y escuchaba los latidos del corazón de su compañera

«He tenido una pesadilla»

Emma estrechó su abrazó para hacerle comprender que ella estaba a su lado.

«La veía otra vez. Su sonrisa satisfecha, sus ojos que me escrutaban con mirada lasciva. Aún puedo sentir sus manos en mi piel y…»

«Chut, no pienses más en ello, cariño. Nunca más te tocará un solo de tus cabellos, te lo prometo»

Regia se incorporó y clavó su mirada reluciente por las lágrimas en la de Emma

«No hagas promesas que no puedas mantener. Ruby es malvada y si Belle no hubiera tenido mala consciencia y te hubiera avisado, ¡seguramente me habría violado!»

Regina se hundió en lágrimas, se sentía sucia y débil. No había sabido defenderse y eso la pone enferma. Quería olvidar, olvidar su debilidad, olvidar los dedos de Ruby que recorrían su cuerpo con crudeza, sin vergüenza. Quería olvidar esa mirada que la acosaba ahora por las noches. Al ver la angustia en los ojos de la morena, Emma la atrajo hacia ella y besó cada parcela de su rostro, secando sus lágrimas con sus labios.

«Cálmate mi amor, todo va a ir bien, ya no te preocupes»

Regina apoyó su cabeza en el pecho de Emma y su mano derecha en el redondo vientre. Cerró los ojos, pensó en todo lo que le esperaba fuera de esos muros. Se veía viviendo con Emma y con su hijo en una gran casa. Solo ese pensamiento le devolvió la sonrisa y el valor. Reabrió los ojos y besó tiernamente a la rubia

«¿Por qué estaba David aquí?»

«Creo que te lo diré mañana por la mañana, quiero que ahora duermas, estás agotada»

La morena asintió y las tapó a ambas con las matas. Solo le hizo falta algunos minutos para caer en los brazos de Morfeo.

A la mañana siguiente, Regina se despertó en primer lugar. Giró la cabeza hacia Emma que dormía apaciblemente. La morena depositó delicadamente su mano sobre la mejilla de la rubia y la acarició tiernamente, descendiendo por su cuello, por sus pechos para terminar sobre su vientre. Emma se movió ligeramente antes de abrir los ojos y sonreír

«Buenos días, bella durmiente del bosque» dijo Regina sonriendo

«Buenos días, mi reina»

«¿Has dormido bien?»

«Sí, ¿y tú? ¿Alguna pesadilla?»

«No, no he soñado con nada, fue un agujero negro

«¡Oh! ¿Entonces, no soñaste con mi cuerpo desnudo? Estoy decepcionada»

La morena se echó a reír y se posicionó para darle un casto beso en los labios a su compañera

«Bueno, dime»

«¿Síii?» dijo Emma pícaramente

«¿Por qué estaba David ayer aquí?»

«¡Oh! Pues resulta que Mary Margaret, mientras curaba a la zorra, se enteró de que había sido Gold quien le había pedido que te agrediera»

Regina se dejó caer pesadamente al lado de Emma

«¡Creía que se lo había dejado claro cuando fui a verlo! Voy a tener que ir a hacerle una visita al gran jefe, créeme»

«No lo dudo, pero ¿lo conoces?»

«Conozco su nombre y apellido, ¿por qué?»

«¿Cómo vas a hacer para hablar con él sin tener que pasar por Gold?»

La joven miró hacia el techo un momento pensando. Emma tenía razón. Si pasara por el director para concertar una cita con los superiores, se rompería el efecto sorpresa. Se mordió el labio buscando la solución adecuada, y entonces sonrió ampliamente.

«Conozco a una persona que tiene suficiente influencia para que me concierte esa visita»

«¿Ah sí? ¿Quién?»

«Mi padre y pienso llamarlo hoy mismo…»