HOLAAAAAAA!
Siento la tardanza, pero no doy más de si.
Entre escribir este fic y "Un ángel entre demonios"...
Y a todas las cosas que tengo que hacer diarias, ahora he de sumar que estoy embarazada de casi 6 meses...
Y las que seáis mamás, lo entendéis perfectamente, pero las que no, os diré que las energías se agotan muchísimo antes, a parte de que me cuesta mucho concentrarme.
Quería haber acabado estos dos fics ya, y publicar otro antes de que nazca el bebé, pero... creo que me va a ser imposible.
No me lio más... os dejó con el tan ansiado capítulo:
CENIZAS, TÚ EXISTES
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EDWARD PV_
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¡Imposible!
Esa era la palabra que mejor definía mis intentos de acercarme a Bella.
Fuera con intención de hablar despreocupadamente, de entrar en algún tema más profundo, o simplemente desearle que pasase una buena noche con las chicas, al final, siempre acababa teniendo alguna excusa para acercarme a ella de forma excesivamente sensual y soltarle alguna tontería.
Realmente no eran tonterías, eran mis más sinceros sentimientos por ella, convertidos en palabras eróticas, rozando lo sexual, y convirtiéndome a mí en un completo tonto.
"Hace mucho, muchísimo tiempo que no pruebo la sangre humana, pero si alguien te tocara un solo pelo, podría saltarme mi regla sin pensármelo"
Un meneo de cabeza, auto reprendiéndome a mí mismo, salía inconscientemente ante el recuerdo de esa frase.
"¿Cómo pude decirle algo así?"
¿Cómo?
Porque era la más pura de las verdades.
Si la viese en brazos de cualquier hombre, sería capaz de matarlo sin dudarlo ni un solo segundo.
Lo único bueno de esa frase fue que a ella no le molesto como creí; más bien al contrario. Pude sentir su pulso acelerándose, una sonrisa de vanidad y deseo le surcó la cara y un suspiro de puro placer salió de entre sus labios.
A ella le había encantado esa confesión.
Poco rato después de eso, ocurrió lo de Emmet y Rose. Aunque fue un momento un tanto incómodo por Bella, ya que el resto estábamos más que acostumbrados a sentir las formas poco discretas de darse placer entre mis hermanos, he de reconocer que fue una situación de lo más divertida.
Bella tenía la cara colorada en mil tonos distintos de rojo; creo que en el resto de su cuerpo no había ni una sola gota de sangre, ya que la tenía agolpada toda en la cara.
Y lo mejor de todo fue cuando la bata se le abrió.
Las partes de piel que quedaron a mi vista fueron… indescriptibles. Solo con mirarla mis pantalones apretaron como demonios. La erección tardó bastante en desaparecer; si hubiese sido humano, eso habría dolido, y mucho.
Su comportamiento, otra vez me llenó de dudas.
Al principio, evitaba mi mirada a toda costa; pero cuando posó sus ojos en mí, su forma de mirarme era confusa:
Deseo. Timidez. Culpa. Dudas…
Estaba seguro de su deseo por mí. Segurísimo. Su cuerpo la delataba sin piedad.
Pero…
¿Era el simple deseo que despertaba en las humanas?
O por el contrario, ¿era deseo por amor?
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- Edward, deja de comerte tanto la cabeza, ¿quieres? – Jasper, tras un tiempo indefinido sumido en mis cavilaciones, acabó por reprenderme. Imagino que estaría volviéndolo loco.
Emmet me miró de reojo y me dedicó un ruede de ojos, exasperado.
- No sé porque no hablas claro con Bella. Dile que no has dejado de amarla en todos estos años. Que han sido los peores de tu existencia… ¡Vamos, que seas directo y sincero! – Emmet soltó el mando de la video consola para hablarme directo a la cara.
- Carlisle no me permite que lo haga.
- Carlisle no tiene potestad para decirte qué hacer o no hacer respecto a Bella. – Respondió él. Meneé la cabeza, inseguro.
- No es que no tenga potestad. Él quiere lo mejor para todos – Intervino Jasper. – Pero deberías hablar con él y decirle que no puedes más. No puedes estar a su lado, pero al mismo tiempo separados.
- Eso ya se lo he dicho. – Ambos me miraron instándome a continuar. – Y me ha respondido lo de siempre, que Bella podría tomarse esa declaración como una coacción para que se transformase. – Suspiré.
Mis hermanos se quedaron pensativos unos instantes, hasta que Jasper volvió a hablar.
- Es cierto. Estamos en un momento delicado con Bella. Ella aún no ha dicho nada sobre lo que va a hacer, pero… creo que está abarrotada de dudas. Hay muchas cosas que aclarar, y todas son respecto a nuestra marcha. Sé que ella sigue creyendo que lo hicimos sobre todo por salvarnos el culo nosotros mismos.
- Sí. Yo opino exactamente igual que Jasper. – Apoyó Emmet – Creo que ella supone que hemos vuelto y le hemos pedido que se convierta por salvarnos nosotros.
- Y es fácil llegar a esa conclusión… - Fruncí el ceño hacía Jasper – Piénsalo Edward. Hemos vuelto cuando Alice tuvo la visión de que Victoria se cruzaba con Bella. Y Bella estará pensando… ¿Por qué no me dijeron eso antes? ¿Por qué esperaron a verse con el agua al cuello para revelarme lo que realmente ocurrió?
- Debimos decírselo cuando Victoria nos amenazó estando en Forks. Ya lo dije en aquel momento y nadie quiso escucharme – Se quejó Emmet. – Bella acababa de cumplir la mayoría de edad, o sea que no necesitaba de permiso paterno para irse y podíamos habernos inventado una coartada creíble para sacarla de Forks. Un traslado de último momento de Carlisle, y que ella se venía con nosotros. Carlisle hubiese convencido a Charlie sin problemas. Él y René son unos padres, despreocupados; en el buen sentido de la palabra.
- Realmente hubiese sido lo mejor. – Murmuró Jasper meditabundo. – Ahora será difícil hacer cambiar de parecer a Bella. Ella pensará que no lo hacemos por ella, sino por nosotros.
- Sí… será muy difícil. – Murmuré. – Además, ella siempre tuvo dudas en convertirse, y ahora muchas más. Ya la oísteis la primera noche que pasó en casa, cuando despertó de aquella terrible pesadilla. "Que tan malo era una opción como otra… O moríamos nosotros, o moría ella" – Agaché la cabeza apesadumbrado.
- Deberíamos hablar más con ella. Solventarle dudas. Pero por separado. – Jasper y yo miramos hacía Emmet confusos. – Nunca está a solas con nadie; completamente a solas me refiero. Siempre estamos todos por la casa pululando, o nos juntamos con ella en grupo.
- ¿Te refieres a salir en pareja solos con ella? – Emmet asintió. – Si, puede que sea buena idea. Ella suele abrirse más cuando está con uno de nosotros a solas. Lo de la "comuna hippi" – a los tres se nos escapó una sonrisa – Aún no lo lleva bien – Jasper alzó las cejas cual niño travieso.
- Ahora solo queda hablar con Carlisle – rodé los ojos, exasperado.
- Nuestro padre tendrá que entender que esta vez, nos toca a los "jóvenes" tomar la rienda de esto. – Emmet y yo asentimos.
Decidimos dar por concluida la conversación, ya que nuestro padre había salido a cazar y no tardaría en volver y no queríamos que pensara que confabulábamos a sus espaldas.
Cuando regresara, le contaríamos nuestro plan.
Nos dedicamos cada uno a lo nuestro, hasta que el móvil de Jasper sonó.
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- Es un whats app de Alice. – Reveló. Mientras leía, una sonrisa surcó sus labios – Dice que se han ido a bailar, y que se lo están pasando genial. Que Bella está de muy buen humor y disfrutando de la velada.
A Emmet y a mí se nos puso una sonrisa bobalicona en la cara.
- Eso es bueno – Dejé salir las palabras envueltas en un halito de tranquilidad.
- Sabía que se lo pasarían bien. A Bella le gusta salir, bailar… Lleva una semana casi encerrada en casa, sin nada que la distraiga. Es normal que se agobiara. – Emmet tenía mucha razón. – Y encima en un par de días su amiga se va.
- Ahora tenemos algo más de una semana para hacer cosas con ella. – Añadió Jasper – Debemos ir dándole señales de que la queremos con nosotros. Y cuando haya hecho cosas con todos, hacerle comprender a esa cabezota que realmente la queremos.
- Bueno… a vosotros… ¿os reservamos una habitación de hotel? ¡Jajajaja! – Las risotadas de Emmet fueron escandalosas; incluso Jasper se unió a él.
- Creo que deberíais estrenaros, Edward.
- ¡Oh, venga Jasper! ¿Tú también? – Meneé la cabeza con fastidio.
- ¿Te recuerdo mi don, hermanito? – Preguntó con sorna. Negué, dándole un ruede de ojos.
Qué más quisiera yo que probarla… Que tenerla desnuda entre mis brazos, entregada, deseándome, suspirando por mí…
- Edward… - me llamó Jasper alzándome una ceja. Fruncí la boca, avergonzado.
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Al cabo de varias horas, las chicas llegaron. Un coche que había alquilado Alice para su salida las dejó en la puerta de casa.
Las cuatro venían emocionadas, ya que hacían ruido; para Bella era normal, pero para mi madre y hermanas, no. Entraron charlando de lo más alegres.
- ¡Vaya señoritas, vienen muy animadas! – Les dije en cuanto hicieron acto de presencia en el salón.
- Lo hemos pasado muy bien – Contestó Esme con una gran sonrisa en el rostro.
- ¡Bailamos un montón! – Añadió Bella. - Pusieron música genial. – Sonrió con felicidad.
De pronto, el salón se vio inundado por una bachata; a mi hermano Emmet le encantaban.
- ¿Música como esta? – Bella le dedicó una sonrisa que podría iluminar el más oscuro de los cielos.
Mi hermano se fue acercando a ella mientras comenzaba a moverse insinuante. Bella automáticamente tiró la chaqueta y el bolso al sofá y le siguió el ritmo hasta que se juntaron, dejándonos a todos atónitos por su falta de pudor.
- "Yo solo la miré, me gustó, me pegué y la invité y bailemos, ¡eh!… La noche está para un reggetón lento, de esos que no se bailan hace tiempo" – Cantaron al unísono cuando llegó el estribillo.
Mi hermano meneaba a Bella a su antojo y ella, se dejaba sin problemas, sin pudor; y eso que algunos pasos de baile eran más que subidos de tono. Su cuerpo se doblaba sin problemas, siguiéndole el ritmo a Emmet; ritmo que él controlaba. No era lo mismo bailar con Rose que con Bella.
- Bailas genial Emmet… La próxima vez, tienes que venir con nosotras – La voz le salía fatigada del baile, pero se captaban las connotaciones alegres.
- Ya habías bailado conmigo, Bella. – Ella lo miró confusa. - El día antes de aparecer… - Ella dejó la mirada perdida en el infinito. – Estuvimos contigo en el pub.
"Ahora va a recordar… Prepárate porque la mirada que te va a lanzar, va a ser fulminante. No te descontroles"
Me avisó mentalmente Alice.
- También bailaste con Edward. – Ella abrió los ojos pasmada.
- ¿Edward baila esto? – Y automáticamente me miró con una sonrisa graciosa. Yo asentí.
Entonces su mirada, tal como me avisó Alice cambió. Abrió los ojos desmesuradamente, completamente sorprendida y hasta asustada; el recuerdo había llegado a su cabecita.
Se llevó de manera inconsciente las manos a los labios. Su respiración se agito y un olor que reconocía bien, comenzó a emanar sutilmente de su cuerpo: El dulce néctar de su excitación.
Su mirada voló a mis, clavándome sus ojos sin compasión.
Pero había confundido el aviso de mi hermana, ya que yo lo había interpretado en que ella se sentiría mal y me miraría con vergüenza o ira. Todo lo contrario a lo que sucedió:
Sus pupilas se dilataron y sus labios se entreabrieron; jamás había visto una mirada tan cargada de hambre sexual como la que mostraba Bella en esos momentos.
Estaba completamente excitada. Y mis pantalones reaccionaron rápidamente.
Di un paso en su dirección, pero la mano de Alice en mi hombro, que se había posicionado no sabía cuándo a mí lado, me detuvo en mi avance.
"Tranquilo Edward… Mantén la calma. Ella sabe que tu recuerdas lo que pasó, pero no la avergüences delante de todos."
- Pues habrá que organizar otra salida, ¿eh? – Cortó el silencio Alice.
La intervención de mi hermana hizo que Bella despertara, y tras pestañear seguido varias veces, su mirada cambió a una de confusión. Por supuesto, apartó sus ojos de los míos rápidamente centrándose en la conversación de Alice y Emmet.
- No, no… Iremos Bella y yo solos. ¿Qué te parece? Una cita con tu hermanito – Emmet le alzó las cejas juguetón y Bella, tomando aire de forma forzosa, asintió encantada.
- ¡Claro! Será divertido. – Exclamó animada; debía darle el reconocimiento de que sus dotes de disimulo habían mejorado notablemente.
- Pues lo organizaré todo… ¡Yo solo! – Emmet giró la cara para mirar a Alice. – Sin mediaciones de nadie. Una cita tú y yo solos – Se acercó a Bella y la abrazó con ternura. Ella, encantada, se dejó hacer.
- Bella, yo había pensado ir a una exposición sobre instrumental y técnicas médicas en el siglo XIX. ¿Te gustaría acompañarme? – Le preguntó Carlisle; el cual estuvo más que de acuerdo en nuestro plan de pasar tiempo con Bella. La cara de Bella se iluminó.
- ¿Tú y yo, solos? – Preguntó nerviosa. Carlisle asintió con una gran sonrisa, la cual la acompañó también Bella. – Me encantaría – Parecía una niña cuando su padre la invita a ir a algún sitio emocionante ellos solos.
A todos nos enterneció la forma de reaccionar de nuestra chica. Las caras de mi familia eran todo babas y ojos amorosos.
Tuve que controlarme para no soltar una risita.
- Pues si te parece, podemos ir el domingo a la tarde. – Bella volvió a asentir frenética. – Pues usted y yo, tenemos una cita, señorita Swan. – Bella le regaló su mejor sonrisa.
- ¿Te apetece hacer algo? – Le preguntó emocionado Emmet.
- Si… irme a la cama. Son casi las cinco de la madrugada. Creo que es buena hora… Además, tú tienes asuntos pendientes – Le guiñó un ojo y Emmet estalló en carcajadas, ante un meneó simpático de cabeza de Rose. – Pero espera a que me duerma – volvió a guiñarle el ojo.
- Por supuesto… No quiero alterar tus inocentes oídos – La picó mi hermano. Ella simplemente le alzó las cejas, dejando descolocado a Emmet.
- Buenas noches, familia… - Y con esa despedida, que nos dejó a todos descolocados, se giró y se fue a su dormitorio.
- Buenas noches Bella. Descansa. – Le deseamos todos.
Tras sentir que Bella se metía en su baño, todos nos pusimos a murmurar como locos.
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- Ha sido un gran avance – Exclamó Esme. – Espero que decida unirse a nosotros. Todo será mucho mejor con ella entre nosotros. – Su rostro era la viva imagen del amor maternal.
- Creo que estamos dirigiéndonos por buen camino. Ha sido buena idea la de incluirla en actividades; que vea como es el día a día. – Comentó Carlisle. – Es la manera de que comprenda que la queremos sinceramente. – Esme asintió complacida a las palabras de su esposo.
Todos asintieron complacidos a las palabras de nuestros padres. Sus pensamientos estaban completamente de acuerdo y en armonía, como hacía mucho que no estaban. Exactamente seis años.
Y yo, me fui a velar su sueño como un acosador. Era tan placentero verla dormir, como antaño... A parte de que era el único momento en que podía acercarme a ella sin ningún tipo de "peligro".
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Parece que van a cercándose poco a poco, y que Bella se siente más involucrada en la familia.
Pero, los días de sol se acaban, y yo, soy una experta en provocar tormentas...
En unos días... MÁS.
BESITOSSSSSSSSSSSS!
