Capítulo 20: El tiempo lo es todo y nada

Marco.

- Ustedes ya pueden parar de llorar saben…- suspiró el moreno mientras se levantaba del suelo.

- ¡¿Cómo puedes no tener corazón?!- le gritó Rachel, con la nariz moqueándole y los ojos rojos.

- ¡No hay modo de no llorar con semejante historia!- agregó Higgs, en un estado muy similar al de la primera.

Había puesto una película de animales bastante vieja pero "bonita", y al tratarse de un perro fiel que esperaba a su amo, Higgs no había dudado en molestarlo diciéndole un montón de cosas de cómo se parecían él perro y él, más, cuando a media película ambas pelirrojas comprendieron lo que pasaba, las burlas se callaron y las dos se concentraron tanto en el filme que, para cuando termino, ninguna podía contener el llanto.

Cómo era evidente en ese momento.

- Pobre Hachi…- lloriqueó la elfo.

- Pero al final se reunió con él…- le "consoló" Higgs- fue muy lindo…

- Sí, lo sé…

- Me sorprende que una película las ponga así…- comentó Marco- es una suerte que no vimos "Titanic" o "La vida es bella", no sé cómo hubieran reaccionado ante esas…

- ¿Hay más?- ambas le lanzaron esa pregunta, prácticamente saltando sobre él.

¿Qué tan desconectadas del mundo estaban?

- Claro que hay más… en la tierra hay más de un millón de películas- contestó, siendo aplastado.

- ¡¿Un millón?!- gritó Rachel- Los humanos han creado semejante arte… ha sido mucho desde que dejaron de cazar a mujeres por llamarles brujas…- agregó con alegría.

- ¿La santa inquisición?- pensó Marco ante las palabras de la de orejas puntiagudas.

- ¡Marco!- gritó alguien entrando.

Las personas en su puerta eran nada más ni menos que Ruberiot, Foolduke y Kelly. El primero se quedó en blanco, para luego pasar a un rostro de ira, la segunda inicialmente se sorprendió, para luego poner una cara de victoria, mientras que para Kelly, la única expresión que tenía, se debatía entre el dolor y la rabia.

- ¡Díaz ¿Qué mierda le haces a mi hermana?!- le gritó el juglar.

- ¡Te dije que estaban saliendo!- le aseguró su esposa- aunque no me esperaba que Higgs permitiera niñas en sus actos íntimos….

- Marco…- Kelly por otro lado cruzó los brazos, con una voz calmada, claramente ocultando su rabia- ¿Nos explicarías que ocurre aquí?

- Con gusto…- contestó el latino- cuando estas dos se quiten de encima.

Ahora sí que estaba jodido.

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Moon.

Estaba sentada en su oficina, trabajando con más de diez presupuestos para nuevas armaduras, materiales de limpieza y los transportes requeridos para las cosechas. La cabeza le dolía de tantos números, y consideró seriamente tomar un descanso… por una década.

- No, no, no, soy la reina y debo cumplir con esto…- se dijo a si misma tan digna como pudo, y siguió.

- Zane no mentía al decir que necesitas ayuda- oyó a alguien hablar.

Casi instantáneamente se puso en guardia, mirando al intruso topándose con la cara serena de Azerel, quien estaba examinando unos papeles.

- Puede relajarse, no soy hostil de ningún modo- le aseguró, acercándose y tomando una pluma.

- ¿Qué se le ofrece?- preguntó una vez recuperó la compostura.

- Zane y Mina están teniendo un momento… difícil, creo, y pensé que sería mejor dejarles solos- contestó, pasándole el papel anterior, con correcciones y marcas que le facilitaron leerlo- debía ocuparme en algo, y aun no me asignan una habitación- continuó, tomando otra pila de papeles- esos caballeros parecen gastar mucho…

- ¿De qué hablas?- cuestionó mirando otros documentos- es lo necesario.

- En la mansión que mantenía usábamos la misma marca de pulidor y de piedras para afilar espadas, todo sea por la decoración- agregó- y el precio antes de que yo lo dejase era un tercio de lo que ellos estipulan en sus gastos.

La reina abrió los ojos, mirando las cuentas en el papel, inmediatamente notó ciertas… incongruencias, aunque demasiado bien maquilladas como para encontrarlas, si no se buscaba específicamente.

- ¿Pero qué…?

- Tal parece que hay unas personas que buscan aprovecharse de que no dispones del tiempo para revisar todos los gastos del reino…- comentó Azerel con una mueca antes de rayar más papales.

- … ¿Me asistiría por un rato?- preguntó al fin la mujer, luego de unos minutos, el demonio la miró- por lo general me concentraría en realizar el trabajo yo sola… pero hay demasiadas cosas en mi mente como para poder ocuparme en este instante…

- No será ningún problema, su majestad, al fin y al cabo- le dedico una reverencia antes de tomar varios papales y sentarse en el sillón junto a la puerta- para eso fui llamado.

Suspiró antes de regresar la vista a los documentos que requerían atención inmediata, contenta ligeramente por no estar atrapada en solitario con todos esos papales.

Tan inmiscuida que no se dio cuenta de cuando hubo acabado con más de la mitad.

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Star.

- Creo que es hora de volver…- se dijo a si misma mientras caminaba por el sendero de nubes del reino pony, tenía que aceptar que no había llegado a ninguna solución.

En absoluto.

La charla con su mejor amiga le había resultado bastante… estimulante, puesto que ahora tenía en cuenta que no actuaba como ella misma. Eso, sin embargo, no era motivo para irse sin pensar como lo habría hecho hace un año, cuando apenas había llegado a la tierra. Estaba confundida, sin saber que era lo que realmente quería hacer, sin saber a quién buscar, y más importante.

Sin saber a quién elegir.

Ya no tenía caso negar que aún sentía "algo" por Marco, si seguía tratando sería ciega, estúpida y para colmo, una cobarde… Pero el problema estaba en que no podía calificar ese "algo", no se parecía a lo que sentía por él cuando estaba con Jackie, no se comparaba a lo que sentía por Tom en ese momento y no era para nada parecido a su primer a amor o sus tantos "crush", no, era algo diferente a todo eso…

Y la iba a volver loca.

- Aun así tengo que hacerle frente…- suspiró de nuevo.

Desde que controlaba su transformación en "mariposa dorada gigante", no necesitaba tijeras dimensionales, lo que agradecía, así no debía estar pidiéndoselas a su amigo. Abrió el portal para regresar a casa, dispuesta a afrontar su actual problema emocional… hasta que llego una ruta de escape perfecta.

Su comunicador estaba sonando.

- ¿Janna?- se preguntó deshaciendo su transformación, cerrando el portal en consecuencia antes de contestar- ¿Qué ocurre?

- ¡Necesito ayuda mágica ahora!

Sabía que la llamada era probablemente una farsa y solo iba a perder el tiempo. Pero ¿A quién quería engañar? Necesitaba más tiempo.

- Voy para allá- fue su única respuesta antes de colgar.

Se sentía avergonzada de sí misma por no ir de frente a donde Marco y tratar con todo el tema del beso, pero no tenía el valor aún.

No aún…

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Zane.

Se había ido de la habitación de Mina, y cómo no tenía idea de a donde marcharse, pues su habitación le parecía más una jaula. Optó por los campos de entrenamiento, que se encontraban destrozados por alguna razón. Suspiró antes de comenzar a repararlos con magia, al fin y al cabo era una buena distracción.

- Listo…- se dijo a sí mismo, mirando al lugar ya reconstruido- ¿Debería practicar un poco?

No había tenido un entrenamiento real desde que había llegado a esa dimensión, así que tomaría la oportunidad. Con un chasquido una delgada nieve verdosa comenzó a caer y el suelo se llenó de niebla.

- Barrera lista…- se dijo, antes de tomar su cinturón y convertirlo en su confiable arma- bueno… mejor comenzar.

Con un nuevo chasquido un brillo ilumino el lugar, mostrando cuatro seres, dos humanoides de blanco puro, cargando lanzas y escudos, luego había uno similar a un lobo demasiado grande, con colmillos largos y con hielo en el pelaje, por último había un ser semi humanoide, que le doblaba su altura, midiendo cuatro metros, de dos pares de extremidades superiores, cargando una espada en cada una.

- Primero la respiración…- se recordó mentalmente, tomando aire, mirándolos fijamente- toda tu fuerza en un lugar…- mencionó en su cabeza- y… suéltalo en un impacto.

Presionó con las piernas, desapareciendo por un segundo de la vista, reapareciendo del otro lado de los seres.

- Quizás no es suficiente- suspiró, dándose la vuelta.

Los seres se quebraron, dos, tres, cuatro… quince partes en perfecto corte, los "blancos", tanto los pequeños como el grande, se rompieron cual maniquí, mientras que el animal canino cayó en un charco de sangre.

- Lo siento amigo…- comentó al cadáver antes de chasquear y que este se prendiera en fuego- parece que no hay nada que realmente valga la pena ahora…- se dijo mientras las llamas consumía el cadáver.

Una vez no quedo nada, hizo lo mismo con los restos de los seres blancos y deshizo la barrera. En ese momento no supo que más hacer, no tenía nada más que pudiera distraerlo de sus memorias como Ann, que estaban golpeando furiosamente su cabeza.

Mina había tocado un nervio al hablarle así.

Estaba fuera de balance en respecto a sus dos vidas, pues, aunque "Zed" se había agitado por el tema de Meteora, Mina era un caso aparte para él, "Ann" tenía demasiadas memorias sensibles con respecto a la guerrera y estas luchaban por sobreponerse y controlarle.

No literalmente, ya no era Ann.

Pero no podía permitir que los viejos sentimientos de otra vida decidieran por él en esos momentos, él era Zane, no Ann, no podía estar con Mina solo por su vida anterior, no era correcto, además…

- Eso solo terminaría por lastimarla de verdad…- susurró, sujetando su corazón.

Nunca le haría daño a Mina, nunca, en honor a su vida como Ann.

- Maldición… esto es demasiado…- se quejó cuando el recuerdo de la primera "cita" de ambas se presentó en su cabeza, sacándole una lagrima del ojo rosa y forzándole una sonrisa- no soy bueno controlando esto ¿Eh?

- ¡Zane, ayuda!- oyó un grito a la distancia.

Apreció a Marco corriendo a lo lejos, con Higgs y Ray detrás de él, y las chicas eran seguidas por un grupo en el cual pudo reconocer al hermano de su alumna y su esposa, además de la cita de Marco para la boda del día anterior.

- ¿En qué te metiste Díaz?- pensó con una sonrisa antes de negar y comenzar a correr para llegar a donde estaba.

Por lo menos tenía tiempo para hacer memorias más fuertes que las de Ann ahí.

Todo lo que necesita es tiempo al fin y al cabo.

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Kelly.

Se tiró en su cama improvisada sin ganas, sintiéndose por un momento una tonta. Le había montado una escena de celos a Marco, una escena, aun cuando ellos dos no eran nada. Gruñó estresada por ese hecho, dándose la vuelta.

- No puedo creer que hice eso…

Marco podía ser demasiado denso a veces, pues ya más de una persona había notado sus "intentos" de avance con el moreno, la esposa del Juglar era una, lo sabía por el modo condescendiente en que la miró cuando pregunto por él al encontrarse en el pasillo. Sabía que era obvia, pero el único que tenía que darse cuenta no lo hacía, y eso era un cliché demasiado grande.

- Estúpido y lindo…- se dijo sacando una almohada de su cabello y abrazándola.

Se sentía patética por caer por un chico con un acto tan simple como un consuelo por una ruptura y el préstamo de una chamarra. Vamos, que solo le faltaba que Marco le diera un flor para considerar casarse con él.

Y su sub-consiente parecía tomar eso enserio.

Pues él no era para nada, alguien buscando conquistarla, simplemente le salía natural, y eso solo provocaba que su situación fuera aún más desesperante. Quería besarlo, quería que la viera solo a ella, y quería, por amor a dios, si es que había alguno, que esa preocupación que veía en sus ojos al hablar de Star fuera dedicada para ella.

- ¿Está mal que quiera que me quieran así…?- se preguntó, sacando un espejo.

Ella no tenía nariz, lo había aceptado hace mucho, no la necesitaba, su rostro era duro, no suave como el de muchas chicas, su cabello no era liso y bello, debido a sus propiedades mágicas, sus brazos no eran suaves tampoco, si tenía que decirlo, tantas batallas la habían hecho una chica ruda, dura, fuerte… y nada femenina.

- Quizás por eso no merezco que me vean con esa clase de cariño…- se le escapó, quebrándole la voz.

Pero un pequeño recuerdo la hizo calmarse, Marco, en una salida que habían tenido por mera casualidad, la había visto saltar de una pared, cayendo de una forma nada grácil, pero había terminado bien, con un simple rasguño que no tardaría nada en sanar, estaba dispuesta a seguir, pero él la detuvo, la obligo a sentarse mientras limpiaba el corte en su brazo con tanta dedicación que le hizo estremecerse. No era necesario, y aun así se molestó en hacerlo, cuando terminó, le preguntó el por qué, y él solo la miró extrañado, antes de responder.

- "Eres muy bonita como para llenarte de cicatrices Kelly, no olvides que eres un chica por favor"- se repitió esas palabras, sonrojándose ante el recuerdo, y casi gritando como una niña emocionada.

Aunque quizás eso era.

Porque Marco la hacía sentirse una niña que podía soñar con estar con su caballero de brillante armadura, la hacía sentirse, verdaderamente femenina, la hacía sentir especial, aunque lo que hacía por ella era algo tan simple como limpiar una herida.

- De verdad me gusta mucho…- aceptó, derrotada por sus ideas.

No le importaba que al le gustara la princesa, él aún no salía con ella, Marco seguía libre, y Star tenía novio, no estaba metiéndose en el medio de nada… Marco era libre de decidir con quiere estar.

Y ella iba a luchar por que la eligiera.

No le importaba cuanto tiempo le tomase, siempre y cuando Marco no estuviera con Star, ella aún podía luchar por él, al fin y al cabo.

- Seré un chica, pero aún soy una guerrera que no se rinde fácilmente- se dijo, antes de reír, no iba a ceder tan fácil a Marco.

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Bueno… ¿Qué tal? Sé que el capítulo anterior probablemente tuvo más efecto por la "revelación" (Era obvio dios) de la antigua relación de Mina y Ann. Así que este pudo no ser tan relevante, pero bueno, estoy sembrando semillas de la obviedad, ustedes son los que deciden si las ven o no.

El próximo cap será con el nombramiento y con Star por fin (que todos parecen quererlo) tomando acción directa contra sus sentimientos.

Sé que para muchos parecerá que en esta historia Star es algo así como "antiestética" (es la buena pero expongo muchas cosas malas de ella) pero la verdad es que no es mi intención, solo quiero hacer más humano al personaje, porque en la serie ya hemos visto mucho de su lado bueno, a diferencia de Marco que siempre se muestra inseguro y otras tantas cosas, Star sigue siendo un personaje Mewmano, con sus cosas buenas y malas.

No quiero que piensen que la odio o algo, es todo.

Eso sería todo creo.

Yuichiro fuera, paz~