Cap 21: Revelaciones.
La plaza Mayor del país de Mercury estaba desierta, la noticia de que el nuevo rey y el nieto de Salazar Slytherin se iban a enfrentar en duelo había corrido como pólvora.
Y ahí se encontraban todos entre el público disfrazados para cada uno actuar cuando llegase el momento, ese maldito de Harry después de su discusión había ido a verle junto con Hagrid, ya que no quería quedarse a solas con él y le había informado de que debía de ayudar a un hombre llamado Godrig Gryffindor a su mujer y a Lady Lupin a sacar de los calabozos a todos los demás, además de hacer a Ginny Weasley y a Hermione Granger irse con ellos.
Eso había costado un poco pero tras decirle a Hermione que si no su hijo correría peligro ella misma había accedido a seguirlo, cuando habían llegado a casa de Godrig, los había recibido una mujer bastante hermosa que lo había dejado como idiota mirándola embobado como si nunca antes hubiese visto a una mujer así en la vida.
Además del hijo de Godrig y algunos criados más.
Se habían pasado toda esa tarde y el tiempo restante pensando en cómo recuperar el trono de las manos de ese usurpador, como lo llamaban Gellert y Albus, claro estaba que casi nadie colaboraba en las ideas, exceptuando quienes no eran conscientes de la identidad de Harry, que eran escasos, como por ejemplo, Ojoloco, Remus y Severus.
Yo por mi parte solo decía si me parecía una buena o una mala idea, mientras que no podía evitar mirar de reojo a Hermione la cual parecía perdida en sí misma y lo peor es que sabía en que estaba pensando.
Ella quería presenciar este duelo, no por miedo al resultado sino para asegurarse del mismo, ella quería ser la mano ejecutora de la sentencia final sobre Riddel.
La pelea estaba por comenzar no faltaba mucho ya para que eso se llevase a cabo, y Gellert y Albus estaban cerca del terreno ninguno había querido decirnos que pensaban hacer exactamente, solo dijeron que ese día terminaría con la corona donde debía de estar.
Remus se encontraba a mi lado y es que desde la noche pasada no se había despegado de mí, al parecer no se fiaba para nada de mi criterio o temía mi traición no estaba muy seguro de cuáles eran sus motivos exactamente en todo esto.
El griterío de la gente me hizo comprender que los combatientes se acercaban ya a la plaza por lo que todos nosotros nos pusimos alerta dispuestos a actuar cuando llegase el momento.
-Veo que después de todo no eres un cobarde.- la voz de Riddel se hizo escuchar y seguida de la de él se escucho la de Harry o Husmand para el resto de personas.
-Te devuelvo lo que es tuyo Riddel.- me asomé para ver a qué se refería Harry cuando vi como este juntaba ambas manos la de él y la suya y unas gotas de sangre resbalaban por su mano.
Abrí los ojos al máximo y miré la expresión de Harry, sí, él conocía el significado de esa acción pero ¿tan seguro estaba de ganar?
Solo podía desear que sí que lo consiguiese o acababa de ceder el trono a la familia de Riddel para los restos, si él como heredero legitimo perdía ahora ante Riddel la familia Evans quedaría renegada del trono por siempre.
Aguante una maldición pero dejé escapar un gruñido de enfado que hizo que Remus me mirada con enfado y después mirara a Harry y dijera:
-Ese idiota está jugando con cosas que no son suyas.-
-En cierto modo no lo es tanto, ya que como tú dices apuesta sobre seguro ya que realmente él no pierde nada.- dije entre dientes, en cierto modo era cierto ese personaje de Jimmy Husmand no perdía nada, otra cosa era lo que perdía su arte ego Harry James Potter Evans.
Gruñí de nuevo e hice que una señora que se encontraba delante de mí se apartara para ponerme yo más adelante dispuesto a intervenir si fuese necesario.
Ante mí dio comienzo el duelo, ambos eran rápidos y sus movimientos agiles, pero sus miradas eran diferentes, Harry parecía divertido con la situación, era un duelo más que ganar, no había más que ver el brillo de sus ojos para saber que el resultado en si no le importaba mucho, lo que me hizo sospechar que tenía un as bajo la manga, ¿de qué se trataba esta vez?
Vi asombrado como el duelo iba unos momentos llevado al terreno de Husmad y otros al terreno de Riddel, pero la sonrisa de Harry no desaparecía de su rostro, ¿por qué?, ¿qué lo hacía estar tan feliz?
Sus movimientos eran precisos y calculados al milímetro, su agilidad estaba como siempre cualquiera diría que estaba en cierto modo recuperándose de una herida, su confianza en sí mismo quizá era su mejor arma sobre todo porque Riddel cada vez estaba más furioso debido a la misma.
El combate no dejaba a nadie indiferente y todos estaban absortos en el mismo, por lo que no se daban cuenta de los movimientos del resto de la gente pasando así todos nosotros desapercibidos, estaba yo mismo tan enfrascado en la lucha que no pude darme cuenta de que era exactamente lo que estaba pasando hasta que fue demasiado tarde.
Como un espectador más vi como Harry era arrinconado contra uno de los cercados y como tal vi como la sonrisa del mismo iba cambiando a una expresión de suma sorpresa, como uno más contemplé como la sonrisa de Riddel se ensanchaba y como uno más lo vi alejarse un poco y como Harry llevaba su mano libre hasta su costado derecho y como se mordía el labio inferior.
Como uno más contemplé como su mano era manchada de sangre, pero al contrario que el resto, yo corrí hasta ese lado dispuesto a matar al miserable que lo había apuñalado en mitad de todo el revuelo.
Cuando llegué al lugar solo había un puñal en el suelo manchado de sangre un puñal que reconocería hasta en el mismísimo infierno pues era igual al mío, y al de Remus, un puñal del que solo existían cuatro en este mundo, uno ya estaba junto con su dueño bajo tierra, así que ese solo podía pertenecer a una miserable rata.
Enfurecido por comprender lo que estaba pasando busqué entre toda la gente a alguien más bajo que el resto, y con la espalda algo encorvada, y lo localicé, no supe cómo pude tardar tan poco en localizarlo pero lo hice, y ahora era mi momento, tenía tantas cosas por las que vengarme y esta ya era la última que ese despreciable me había arrebatado.
Caminé con prisa tras él y sin importarme el resto de la gente en cuanto lo alcancé saqué mi espada dispuesto a ensartarlo en ella, gritos se escucharon por todo mi alrededor alertando a ese despreciable de Colagusano que giró y al verme retrocedió con prisa y consiguió esquivar mi primer golpe,.
Los gritos de la gente se hicieron más y más fuertes unos provenían del duelo más allá, yo ya no era consciente de que estaba pasando en este ya que mi mirada, mi mente, mi odio solo tenían un objetivo acabar con Peter Petttigriw.
Levanté mi espada dispuesto a clavársela esta vez sin errar cuando una espada se interpuso ante la mía y este gritaba:
-TODO LO QUE HICE LO HICE PORQUE OBEDECÍA ORDENES DE ALBUS DUMBLEDORE.-
Su voz ratonil me enfureció, y ver que era nada más y nada menos que la espada de Remus la que me impedía vengarme de ese miserable me enfureció más.
-Déjalo amigo mío, la justicia del rey será quien lo condene.-
-¿El rey?- dije con furia para después mirar a este y decirle: -Es debido precisamente a ese rey que todo esto llegó a este fin, ¿no acabas de escuchar lo que ha gritado?, todo lo ha hecho bajo las órdenes de ese despreciable de Albus, todo.-
El odio que destilaba mi voz era tan grande que no podía contenerme estaba por decir algo más cuando un grito de horror se escuchó proveniente de la otra disputa, sentí que algo me era arrebatado y sentí miedo corrí hasta ese lugar para quedarme helado al ver a Ton Riddel tirado en el suelo desangrándose, a Hermione sujetándose el brazo derecho mientras miraba con horror la escena ante ella, la cual tuve miedo de mirar.
Cuando seguí su mirada comprendí que el grito había provenido de ella, ante todo el mundo Albus Dumbledore de pie imponente como si nada estuviese pasando tenía su espada clavada en el pecho de Jimmy Husmand que lo miraba a él con una sonrisa en el rostro, me quedé helado y estoy seguro de que no fui el único cuando Dumbledore aun sin darse cuenta de lo que había hecho cogió la corona de la cabeza de este y se la colocó en la suya misma retiró su espada del lugar donde estaba clavada justo cuando Harry dijo:
-Te devuelvo tu preciada corona Abuelo.- y se desplomó a los pies del mismo cayendo así su peluca y revelando su melena negra ante un Albus Dumbledore que dejó caer su espada completamente congelado en su lugar.
No pude contenerme y las lágrimas en mis ojos eran tan difíciles de retener como el odio que ahora mismo sentía, grité furioso y lleno de dolor y corrí hasta Dumbledore iba a clavarle yo mismo mi espada cuando este me miró directamente, el dolor que cruzaba la cara de este, las lágrimas que corrían por su rostro y el arrepentimiento a la vez que la resignación a que yo fuese quien terminase con su dolor me hicieron dudar, pero Hermione no estaba viendo la expresión de su rostro, Hermione no parecía estar viendo nada más que el cuerpo de Harry.
La veía como en un sueño agarrar con fuerza el puñal que tenía en su mano manchado de sangre y como giraba su mirada la cual parecía haber perdido toda su vida hacía Dumbledore, para después paso a paso sin darse la menor prisa, como si fuese a cámara lenta acercarse a Dumbledore, y como si lo que estuviese haciendo fuese lo más normal del mundo alargó su mano y clavó el puñal en el costado izquierdo de Dumbledore.
Remus Lupin el cual tenía lágrimas en su rostro corrió enseguida a impedir que esta sacara el puñal de la herida.
Yo caí de rodillas a la par que Albus también caía él desmayado yo roto de dolor, y miré en dirección al cuerpo de Harry y ya no pude contener más mis lágrimas.
¿Cómo demonios todo había terminado así?
No podía explicar cómo era posible que todo hubiese llegado a ese punto tan terriblemente devastador.
Yo era una de las pocas personas que podía seguir aun no como antes pero al menos algo más compuesta, Luna parecía ahora atada a un cadáver que no sabía más que velar al lado de una cama que parecía desear que la poca vida que reposaba ya en ella se marchase para que la dejase a ella en paz.
Por otro lado estaba Sirius, el cual se encontraba tan sumamente culpable de lo que había sucedido que no salía de su cuarto estaba convencido de que si hubiese dicho en su momento quien era Jimmy en realidad nada de eso hubiese pasado y ahora no estarían en la situación en la que se encontraban.
Por otro lado estaba Albus Dumbledore que era atendido por Madame Ponfrey, al parecer gracias a que Hermione estaba tan trastornada por lo sucedido no había logrado el cual sin duda era su objetivo herirlo de muerte.
Hermione ella era otra que le preocupaba como la que más, parecía vivir otra vida, estaba incluso peor que Ron, ella se negaba a aceptar nada de lo que estaba pasando, se había tomado todo aquello como si no hubiese pasado, comía, dormía, hablaba, y hacía todo lo que una señorita haría, pero sus ojos quien mirase en ellos descubriría que estaba muerta, su vientre había crecido y era mucho más notorio ahora.
Ella se había auto convencido de que su hijo era de Harry y de nadie más, además de que ya no era Lady Granger, ahora ella era Lady Potter, y no importaba lo que le dijesen, su marido se encontraba en tierras lejanas esperando a que la dejasen a ella partir para reunirse con él.
Todos habían evitado que viera a Albus Dumbledore, además de que habían ocultado a este el hecho del estado de ella, pues entonces él sería consciente hasta que punto estaba ella involucrada con Harry y entendería en cierto modo lo importante que era que ella se casase cuanto antes con otra persona.
Yo no era estúpida sabía a la perfección que Albus jamás aprobaría a Hermione para Harry aunque este estuviese bien, él quería otra cosa para el trono de Mercury, y yo era consciente y más ahora que nunca de lo que este era capaz de hacer por esa despreciable corona.
A pesar de todo lo que estaba pasando a nuestro alrededor yo y Draco habíamos decidido no esperar más y casarnos en la mayor brevedad posible, ahora que Riddel estaba fuera de circulación gracias a dos puñaladas mortales dadas a la par por esos dos amantes indebidos lo mejor era casarnos cuanto antes, para que ninguno de mis hermanos se arrepintiera de esta decisión.
Y era precisamente lo que ahora estaba haciendo preparar mi boda, mientras que mi cabeza estaba repleta de tantas y tantas cosas diferentes pero sin poder evitar la felicidad que sentía de que dentro de poco sería sola y exclusivamente de Draco y él mío.
Caminé hasta la habitación de Hermione para hablar con ella cuando escuché como esta decía:
-Oliver no sabes cuánto te echo de menos.-
-¿Qué pena la pequeña Granger una vez más está recordando a su amor perdido?, ¿no te has dado cuenta ya de que todo lo que amas acaba muerto?, ahora es el turno de tu hijo.-
Abrí la puerta alarmada al escuchar esas palabras para encontrar a Hermione mirando asustada hacía una Lady Chang que parecía loca de odio y miraba a Hermione como si fuera lo peor que podía existir en este mundo:
-No solo me arrebataste a Potter, sino que ese miserable mató a Diggory y ahora yo le arrebataré todo a él.-
-Cuidado Hermione.-
No lo pensé corrí hacía esa mujer dispuesta a pararla pero alguien se me adelantó me apartó del camino y agarró las manos de Chang con tal fuerza que ella gritó y soltó el puñal que cayó al suelo, cuando miré a ver de quien se trataba no pude evitar sentir un gran alivio.
-Harry has despertado.-
"-¿Que miráis señorita?-
Una pequeña de cuatro años de edad miraba desde el suelo una flor muy hermosa que había en el árbol pero estaba tan alto que no era capaz a alcanzarla y estaba pensando en cómo conseguirla cuando escuchó la voz de un chico sobresaltándola por la sorpresa, ya que ese jardín era privado y nadie podía entrar en este.
La pequeña se giró para mirar a quien le había hablado y se encontró con un chico mayor que él de unos siete años, de cabello castaño y ojos marrones claros que la miraba con una sonrisa amable en sus labios.
No supo que decir y se quedó cayada, este sonrió más y dio unos pasos hacía ella:
-Mi nombre es Oliver, es un gusto conocerla, ¿cómo os llamáis?-
No contestó se quedó viendo como él hacía una pequeña reverencia y pudo entonces notar que su madre estaba allí y que estaba acompañada por una mujer parecida al chico que le hablaba, su madre le hizo un pequeño asentimiento y ella dijo:
-Zoy, Herms –ni-o- ne, prinzeza de ciudad plata.-
Y sin más hizo una reverencia ante él como su madre le había enseñado, escuchó como este reía abiertamente y se enfadó ante esto.
-Así que Herms-ni-o- ne, pues dejémoslo en Herms ¿te parece?- le dijo este guiñándole un ojo y haciéndola enfadar aun más.
-NO ME DIGAZ AZÍ.- dijo ésta enfadada y se dispuso a alejarse de allí enfadada con este por reírse de ella por no saber pronunciar bien su nombre.
-O vaya se ha enfadado.- escuchó que este decía, después escuchó un ruido extraño y no pudo evitar mirar hacia atrás cuando vio que su madre y la del muchacho corrían hacía ellos con caras asustadas, se giró para ver qué pasaba, cuando vio como el muchacho saltaba desde el tronco del árbol al suelo y caminaba hasta ella para extender su mano y entregarle la flor que había estado mirando:
-Lamento haberme reído de vos princesa Hermione, ¿me perdonáis?-
Sorprendida la chica cogió la flor y la miró un momento para después mirar al chico y al verlo sonreír miró una vez más la flor y se puso algo roja de vergüenza al no saber qué hacer la pequeña echó a correr huyendo de allí."
Ese había sido su primer encuentro con Oliver, nunca lo olvidaría, y desde niña esa flor siempre había sido su favorita, además de que recordaba a Oliver escalando el árbol para alcanzarle siempre que quería una flor de esas.
Cerró los ojos para perderse una vez más en recuerdos de él necesitaba distraerse de lo que estaba viviendo y allí encerrada una vez más Oliver era su salvación.
"-Oliver espera no vayas por ahí o será peor- una niña de cinco años corría tras un muchacho de unos diez años que sonreía al ver a la pequeña correr tan desesperadamente detrás de él.
-Si no ponemos algo de peligro en nuestras vidas estas serán aburridas Herms.-
-NO ME LLAMES HERMS.- dijo la pequeña enfadada y dando golpes al aire, el muchacho se rió y se detuvo en su carrera para esperar a que la pequeña lo alcanzara.
Cuando esta llegó se tiró contra él y ambos cayeron al suelo riendo contentos.
-¿Verdad que nunca me dejarás sola?-
-Verdad, ahora quita que pesas mucho bicho enano.-
-No me llames bicho enano.- dijo ésta golpeando al muchacho en el pecho"
"-¿Sabes lo más importante que hay en esta vida Herms?-
-NO ME LLAMES HERMS.-
-Está bien, pero dime tú respuesta.- una chica de cabellos castaños de unos ocho o nueve años estaba sentada en la fuente de uno de los jardines privados y el muchacho de ahora trece o catorce miraba al cielo azul mientras ellas miraba las flores en el jardín, se levantó de donde estaba sentada y comenzó a caminar por el jardín mientras observaba los árboles y le dijo:
-¿El honor y la justicia?- respondió ella mientras intentaba coger una flor que había llamado su atención de uno de los árboles.
Escuchó la risa del muchacho y como este se acercaba a ella para coger él la flor por ella, después de todo él era más alto que ella y le resultaba más fácil:
-¿Quién te ha dicho eso?-
-Mi madre, dice, que lo más importante en esta vida para una princesa es saber, que el honor y la justicia siempre van unidas, y que ambas hay que defenderlas ante todo, que el honor de una persona es lo más valioso que existe y sobre todo el de una dama no debe de ser nunca manchado.-
La joven escuchó una vez más la risa de él y lo contempló como él se arrodillaba ante ella y le daba la rosa para después decirle:
-Pues para mí lo único importante en esta vida es proteger lo que uno más quiere sin importar lo que haya que hacer para conseguir ese propósito.- sin más le tendió la flor y le regaló un beso en la frente mientras se ponía en pie y comenzaba a alejarse de ella que lo miraba algo roja y avergonzada por haberlo tenido tan cerca de ella.
Oliver acababa de perder a su familia y ahora vivía en el castillo porque ella se lo había rogado a su madre y ella había accedido a pesar de que si su padre se enteraba ambas tendrían problemas."
"-Para no déjame o te juro que…-
-¿Qué estúpida?-
-Mi padre te hará pedazos.-
-O no, no lo hará ya que por sui no lo sabes él no puede enfadarse con mi padre o el trono le será arrebatado así que puedo hacer lo que quiera contigo sin importar nada.-
Ahora Hermione tenía once años y a pesar de saber muy bien algunas tácticas para defenderse gracias a varios amigos de ella, nada de eso le había servido contra Diggory y su estúpida amiguita Chang, ahora se encontraban cerca del precipicio y el muy despreciable no paraba de tirarle cosas.
-¿Qué te crees que estás haciendo despreciable crío.-
La voz de Oliver llegó hasta sus oídos y se sintió nerviosa a la ver que aliviada mientras escuchaba como algo caía al suelo, se atrevió a mirar para ver a Diggory que había sido tirado a un charco y que estaba maldiciendo mientras que Oliver ahora con dieciséis años estaba en pie delante de ella más guapo que nunca vistiendo las ropas de aprendiz de guardia.
-¿Qué crees que hacer despreciable aprendiz?, ¿con quién te crees que estás tratando?-
-Con una rata nada más, ahora lárgate si no quieres que te de lo que te mereces.-
-Pagaras caro esta ofensa miserable te lo puedo asegurar.- a pesar de que las palabras habían salido de labios de Diggory Hermione no pudo evitar ver la mirada de odio y que clamaba venganza de Cho que la miraba a ella directamente sabiendo lo que esta significaba no pudo evitar acercarse a Oliver y abrazarlo desde atrás, llamando así la atención de este y de Diggory ante ese hecho.
La sonrisa en labios de Diggory y Cho hicieron entender a Hermione que lo que estaba haciendo no era adecuado y se alejó de él sorprendida y sonrojada, en lugar de decir algo Diggory y Cho se marcharon de allí con sonrisas de triunfo en sus rostros.
-¿Qué pasa?- preguntó ella algo asustada al ver que Oliver seguía sin moverse y ni siquiera se había vuelto para mirarla y preguntarle si estaba bien:
-¿Te han hecho daño?- fue lo único que salió de sus labios y ella negó con la cabeza pero no respondió, él aun sin mirarla agarró su mano y tiró de ella: -Será mejor que regresemos a palacio princesa o será severamente castigada por el rey.- supo enseguida que él estaba enfadado por esa posibilidad, más de una vez él había recibido un castigo por defenderla contra su padre y este había intentado ya deshacerse de Oliver en más de una ocasión pero sin éxito hasta ese momento.
Oliver era su caballero andante, él siempre la defendía contra todos, y siempre estaba a su lado en todo momento, la consolaba y la ayudaba, ella sabía que él nunca podría enamorarse de ella porque era cinco años mayor que ella pero aun así no podía dejar de soñar con que él era su príncipe azul.
Llegaron al palacio justo cuando caía la noche y se despidieron en la entrada él con una formalidad y una frialdad hasta ese momento nunca mostrada."
Hermione abrió los ojos y dejó de mirar por la ventana, no quería que le asaltara el siguiente recuerdo, ese era el más doloroso de todos y el peor, la puñalada que acabaría con su vida, no porque fuera grave la herida infringida por el puñal en el entrenamiento sino por el veneno que había en este.
El cual Lady Cho Chang había pedido al aprendiz que pusiera cuando se enfrentara a Oliver en el combate de entrenamiento de dos días después de que ella descubriese que Oliver era una persona importante para la odiosa y fea princesita.
"Oliver se encontraba tirado en una cama con bastante fiebre y delirando, ella se había escapado de su cuarto con la ayuda de su madre y ambas estaban en la estancia del joven aprendiz.
Su madre sabía sin duda cual iba a ser el resultado ya que tenía lágrimas en sus ojos y había accedido a dejarla verlo.
Y ella aunque no quisiese admitirlo sabía perfectamente que ese sería el final de Oliver.
-Hola pequeña Herms.-
-Te he dicho muchas veces que no me llames así.-
-Y yo que no me gusta ver tus lágrimas.- dijo este retirando algunas de su rostro, mientras que la miraba con una sonrisa triste en su rostro.
-¿Cómo te encuentras hoy?-
-Perfectamente mañana estaré dando guerra de nuevo.-
Mintió descaradamente él, pero a pesar de saber que era una mentira su tono era tal que si no fuese porque estaba segura de su estado ella misma se lo habría creído él siempre había sido un experto en mentiras nunca conseguía saber cuando decía una mentira o una verdad.
-Lo siento tanto Oliver…-
-Esto no es culpa tuya, así que ni se te ocurra volver a decir que lo sientes.-
-Pero si tu no me tuvieses que estar defendiendo esto no….-
-Te prohíbo que sigas Herms.-
-No puedes prohibirme nada.- le dijo esta sonriendo de medio lado sin poder dejar de llorar.
-En eso tienes toda la razón, pero necesito que me prometas que dejarás de llorar en este momento y que serás la chica más fuerte de todas, y la mejor de las reinas.-
-Nunca seré reina Oliver.-
-O si lo serás y cuando ese momento llegue quiero que seas la dama más bella que haya visto nadie y sobre todo has de ser la que defienda sus ideales hasta el final.-
-Tú siempre dices que lo más importante para ti es proteger lo que uno más quiere y sin embargo ahora tú estás así por protegerme a mí.-
Hermione se tapo la cara con ambas manos y rompió a llorar escuchó como Oliver se ponía sentado en la cama y como tiraba de ambas manos de ella hacía él, antes de darse cuenta se encontró con que este la estaba besando y su madre ahogaba un grito de sorpresa, mientras que ella dejaba de llorar ante ese gesto de él, cuando se separo de ella Oliver la miraba fijamente y le dijo en un susurro:
-Sea lo que sea que me pase y todo lo que he tenido que hacer hasta ahora ha sido única y exclusivamente hecho para proteger a mi persona más importante Herms, desde que nos conocimos yo con siete y tú con cuatro has sido siempre lo primero para mí.
Y eso creció desde el momento en que ya no tuve nada más que a ti por lo que seguir.-"
Después de eso su madre la había apurado para que se despidiera de él y ya nunca más lo volvió a ver.
Al día siguiente supo por los criados que él había muerto en mitad de la noche y que tenía una sonrisa en su rostro, había dejado un pergamino con una pequeña flor al lado, flor que ella reconoció como la que había en el jardín privado en el árbol que ella no había alcanzado aun.
Unos días después supo que esa flor era recién cortada ya que habían encontrado a Oliver en el jardín, allí había ido solo para dejarle a su alcance su flor favorita y había quedado recostado en el árbol en el que un día se habían conocido.
-Oliver no sabes cuánto te echo de menos.-
No pude evitar dejar salir ese susurro de mis labios y lo que menos me esperaba era escuchar la voz de una de las culpables de su muerte en mi habitación:
-¿Qué pena la pequeña Granger una vez más está recordando a su amor perdido?, ¿no te has dado cuenta ya de que todo lo que amas acaba muerto?, ahora es el turno de tu hijo.-
No pude evitar mirar con cierto miedo hacía ésta más por su mirada que parecía loca de odio y como si yo fuera lo peor que podía existir en este mundo:
-No solo me arrebataste a Potter, sino que ese miserable mató a Diggory y ahora yo le arrebataré todo a él.-
-Cuidado Hermione.-
Escuché la voz de Ginny pero no me dio tiempo a reaccionar ya que alguien más intervino en ese momento y agarró las manos de Chang con tal fuerza que ella gritó y soltó el puñal que cayó al suelo, cuando miré a ver de quien se trataba no pude evitar sentir un gran alivio a la vez que una alegría increíble al ver sus ojos verdes mirarme y no pude evitar susurrar su nombre:
-Harry.-
Para después tirarme a sus brazos deseosa de sentirlo, deseosa de saber si era él de verdad o una simple creación de mi mente.
Había asistido a ese duelo dispuesto a todo no me importaba nada de lo que sucediese, ese día todo terminaría para él de un modo u otro, si ganaba le daría la corona a Albus y le advertiría que no quería esa corona ni ahora ni nunca, si perdía nunca más tendría que preocuparse de todo eso.
¿Pero cuál había sido el resultado?, ahora se encontraba en una situación delicada, no quería ver a Albus pero debía hacerlo para dejarle en claro que toda relación entre ellos había llegado a su fin, que partiría de allí en cuanto se recuperase y que nunca más se verían, ese despreciable lo entendería, después de todo si no fuese por ese pequeño desvío que había tenido, él estaría ahora en el otro mundo y no precisamente a manos de Riddel sino por manos de él mismo, no podría reprocharle nada si se iba y lo abandonaba, su misión desde el principio era salvar ese dichoso trono para él y lo había hecho, en un principio su único deseo era conocer ciudad Mercury donde había nacido su madre y tía, pero después de todo lo que había pasado quería irse de ahí cuanto antes.
Ya había renunciado al trono de su padre delegando en Ron y Luna, él nunca había querido una corona y ahora menos que nunca.
Después de ver todas las conspiraciones que había alrededor de ese maldito trono que se lo quedase quien le viniese en gana que él no era uno de los candidatos, había desbaratado los planes de Gellert quien ahora volvía a ser el mejor amigo de Albus tras arreglar sus diferencias, también había revelado a ojos de ambos quienes eran de fiar y quienes no, dándole una fiel lista de los participantes en todo el revuelo, y había acabado con Riddel, y la familia Slytherin había quedado al descubierto ante todos le extrañaría mucho que esos despreciables volvieran a pisar el palacio, o si quiera la ciudad de Mercury.
Ron ahora que lo había visto despierto había ido a ver a Luna para decirle que había despertado y él no pudo evitar cerrar los ojos para recordar el dichoso duelo que lo había dejado como estaba.
" Tras las alarmantes palabras de Hagrid donde le había dicho que ese gesto que él había aceptado significaba que si perdía, le entregaba el trono a la familia de Riddel había tomado la decisión de que no podía perder.
Solo había una salida a ese duelo, y era vencer, a toda costa, sabía que era bueno con la espada, pero mejor con las palabras, y Riddel se enfurecía cada vez que él sonreía y se creía superior, desconcertarlo y ponerlo nervioso sería la forma idónea para conseguir que perdiera la concentración en el duelo y cuanto más desestabilizado estuviera Riddel peor sería su forma de luchar o al menos eso esperaba.
Riddel deseaba acabar con su vida, no sabía exactamente los motivos pero sus ojos se lo decían deseaba su sangre como el tesoro más preciado, ya fuera por la corona, o por Granger, incluso podría ser que de verdad lo consideraba un rival digno, el caso era que él deseaba matarlo y su excitación ante llevar ese hecho acabo sería su perdición.
Él no era de jugar sucio, pero se había asegurado de poner bajo resguardo a Granger y al resto, Ron partiría en el primer barco tras el duelo si él moría junto con su familia y algunos amigos, como Neville y Draco, Hagrid partiría a las tierras de Gryffindor y pasaría a trabajar para él junto con Dean y Seamus.
Todos y cada uno de los que le habían ayudado a llegar hasta ese lugar tenían un escondite y una protección asegurada, Gellert no sabía que había sido de él, quizás y su abuelo lo había perdonado, pero quien sabía.
Estaba decidido a entregarle la corona a Dumbledore en cuanto el duelo terminase y a desaparecer, pero no lo haría solo, no ya lo tenía decidido él se marcharía si todo salía bien, pero lady Granger se iría con él.
Había terminado por asumirse a él mismo que lo que le pasaba con ella era más fuerte que el deseo o incluso el odio que alguna vez había sentido hacía ella, tal vez hubiese pasado del odio al amor como solían decir que pasaba.
Pero a pesar de todo, él sabía que siempre habría una pequeña espina clavada en su relación el asesinato de su madre, por mucho que le pesase.
Se encontraba en sus aposentos arreglando todos los documentos necesarios para que nadie pudiese quitar a Ron y Luna del trono de plata si a él le llegaba a pasar algo.
También había arreglado con Ron que la protección de Granger sería exclusivamente cosa de Sirius y que en cuanto él cayera muerto en la arena ella debía de ser casada con Sirius en la mayor brevedad posible en el secreto más absoluto para que Riddel no pudiese intervenir a tiempo y así liberarla de él.
Miró la espada que tenía en sus manos, esa sería la primera vez que lucharía con ese arma, pero sabía que no podía haber elegido una mejor para ese duelo.
Solo la espada de su padre podría ayudarlo en esos momentos, Y Ron se la había entregado sin rechistar, por el contrario en cuanto había desabrochado el cinto de su cintura Ron había hincado la rodilla ante él para hacerle entrega de la espada que representaba el trono de Plata, a pesar de que él le había dejado en claro que volvería a sus manos en cuanto el duelo concluyera.
Pero era Ron después de todo, se suponía que ya todos deberían de encontrarse en sus puestos decididos a aceptar lo que sucediese en la arena sin intervenir fuese cual fuese el resultado a todo eso.
Salí de mi recamara y me encontré tremendamente solo no había ni un alma en el palació, yo mismo había solicitado esa soledad, y los criados más que felices por el favor otorgado para poder ver el duelo no habían dudado en aceptar mi proposición a pesar de que los más ancianos habían reusado dejando en claro a los más jóvenes que ellos nunca deberían de abandonar sus puestos por mucho que su rey así lo decida, ya que todo debía de estar listo para el gran banquete que se daría en mi honor debido a mi indudable victoria.
No estaba muy seguro como era posible que todos los criados tuviesen tanta confianza en mi victoria aunque algo me hacía pensar que ellos solo estarían preparados para recibir al próximo rey fuese cual fuese el que entrase por la puerta principal del castillo.
Suspiré ante este último pensamiento y me dirigí a la plaza mayor, preferí ir dando un paseo, no era la cosa más común y mucho menos la más segura, pero necesitaba sentirme alguien más un simple aldeano más a pesar de que en mi cabeza estaba colocada la odiosa, pesada y codiciada por muchos corona que representaba al regente de todos los reinos.
Mis pasos me llevaron al lugar de donde más ajetreo se escuchaba y me encontré a mi mismo contemplando con fascinación la plaza mayor, y sintiéndome con una excitación que hasta ese momento no había sentido ante el duelo que me esperaba.
La gente parecía feliz de que este se produjera, y había claramente dos bandos, solo esperaba que las revueltas no fueran muy malas.
Cerré los ojos y dije mi nombre para mí dos o tres veces para después abrir los ojos mucho más seguro de mi mismo, la justicia estaría de mi lado, después de todo yo defendía lo que me pertenecía por derecho, a pesar de que no lo desease, comencé a caminar seguro de mi mismo, y según iba pasando cerca de las primeras personas estas se quedaban cayadas unos segundos para después abrir los ojos sorprendidas y alertar al resto de que yo me acercaba:
-Su alteza está acercándose.- primero fue un murmullo pero después un grito acallo al resto de voces anunciando este hecho consiguiendo que todos se apartasen para dejarme paso y así poder contemplar a Riddel que ya me estaba esperando.
-Veo que después de todo no eres un cobarde.- la voz de Riddel se hizo escuchar y seguida de la de él yo respondí mientras caminaba hasta su lado y hacía una pequeña raja en la palma de mi mano con uno de mis puñales:
-Te devuelvo lo que es tuyo Riddel.- y así junte mi mano con la de él, sentí como unas gotas de sangre resbalaban por la palma de mi mano y la sonrisa en el rostro de Riddel no se hizo esperar, y la mía apareció para no desaparecer en todo el combate.
O esa era mi pretensión, y así fue hasta que me arrinconó después de haber luchado un buen rato y haber estado jugando un poco el uno con el otro, que tuve que hacer desaparecer mi sonrisa y mostrar mi sorpresa cuando sentí como algo se me clavaba por la espalda y el objeto punzante era sacado de la herida y este reposaba en el suelo lo supe porque a pesar de mi sorpresa y mi perdida de los demás sentidos pude escuchar como la hoja que me había herido caía al suelo tras de mí.
Lleve una de mis manos a la herida para comprobar que no era todo fruto de mi imaginación y ahí estaba el rastro de sangre que demostraba que estaba herido, levanté mi vista para fijarla en Riddel y mirarlo con odio:
-Tú maldito despreciable.- pero me quedé un poco desconcertado al ver que él mostraba en un principio cierta sorpresa por lo que me había sucedido para después comenzar a cambiar su expresión por una de alegría y de clara ventaja sus expresiones no me dejaron duda alguna, él no había tenido nada que ver, ¿entonces quien?
A pesar de que era inocente de este ataque por sorpresa a mi persona el muy despreciable no desaprovechó la ocasión y me atacó con todo lo que tenía, difícilmente pude escapar de su estocada y solo deseaba que el único que me reconociese a partir de ahora fuese Sirius, pues si Remus veía este duelo se enteraría de quien era en seguida y sería capaz de parar el mismo.
Con mucho más cuidado y menos confiado que antes seguí adelante con todo esto, mientras peleaba contra él no pude dejar de ver que Granger se encontraba en el lugar, pero no estaba vestida de señorita sino que venía vestida como en otras ocasiones con trapos de hombres.
¿Qué hacía ella ahí?, ¿por qué había venido?, me distraje solo un momento y Riddel aprovechó para lanzar su estocada a mi lado herido, por pura suerte pude esquivarlo y a la vez contraatacar y así conseguir que su espada cayera al suelo, sin dudarlo me lancé contra él esta sería mi única oportunidad.
Pero él se agachó y rodo por el suelo hasta alcanzar su espada pero no se movió lo suficientemente rápido y yo aproveché esa lentitud, aunque no fui el único, y eso fue lo que me dejó helado y me hizo sacar mi propia espada del cuerpo de Riddel mejor dicho de la espalda de este ya que se había girado para intentar parar el ataque de alguien más, recibiendo así dos estocadas mortales, una en la espalda y otra en el vientre, mientras que la persona que lo había apuñalado con un puñal había acabado con una herida en el hombro y ahora se sujetaba el mismo mientras miraba con odio el cuerpo de Riddel que había comenzado a caer al suelo con una expresión de sorpresa en el rostro ya que eso no se lo esperaba ni él ni nadie.
-Hermione…- fue lo único que me dio tiempo a decir, ya que ella dejó de mirar a Riddel para mirarme a mí y cambiar su expresión de odio por una de sorpresa y decir:
-Harry, cuidado.-
No me dio tiempo más que a mirar ante mí y encontrarme con los ojos azules escondidos tras unas gafas de media luna de Albus Dumbledore que me miraba con odio y frialdad antes de sentir que algo punzante se me clavaba justo en el pecho, ¿así que este era el final?
No pude contenerme y le dediqué una sonrisa a este mientras que cambiaba su expresión solo unos segundos del odio a la extrañeza por mi sonrisa para después volver al odio inicial, justo en ese momento y con cierta lejanía escuché el grito desgarrador de Granger.
Comencé a sentirme muy pesado y caí de rodillas ante este a la vez que sentía como este quitaba con ambas manos la corona de mi cabeza y se la colocaba en la suya misma, cerré un momento los ojos para después sentir como la espada de este era retirada de mi pecho dejando así que la sangre brotara libre de la herida y yo no pude contenerme y aun con la vista borrosa y con cierta dificultad para respirar le dije:
-Te devuelvo tu preciada corona Abuelo.- y me terminé de desplomar a los pies de este quedando al fin libre de todo."
Abrí los ojos ojala ese hubiese sido de verdad el final, pero no aun me quedaba algo por hacer y era el momento.
Me levante con cierto esfuerzo de la cama y a pesar de que me costaba lo indecible caminar así lo hice, me aseguré de que nadie me viese necesitaba hacer esto solo y cuanto antes mejor.
Cada vez que veía que alguien se acercaba me escondía para no ser descubierto hasta que conseguí averiguar dónde demonios se encontraba Albus encamado.
La verdad es que necesitaba dejarle algunas cosas claras y si no lo hacía ahora nunca lo haría, me acerqué hasta su recamara y miré a todas partes necesitaba no ser descubierto, abrí la puerta y me adentré en la misma, me sorprendí al ver que la primera sala no era la habitación de este sino una especie de sala de espera, cerré la puerta con cuidado de no ser escuchado y me dirigí a la siguiente puerta estaba por abrirla cuando escuché la voz de Remus en esta:
-¿Estáis seguro de esto majestad?- la voz de Remus no sonaba ni mucho menos tan calmada y llena de aprecio como en otras ocasiones había escuchado que le hablaba a Dumbledore
-Si lo estoy.-
-Pero….-
-Nada, ¿cómo he decirle las cosas Lord Lupin?-
-¿Espera que acepte sin más algo con lo que no estoy de acuerdo?, ese despreciable hirió a Harry en mitad de un combate donde nadie debería de haber intervenido causando así un mayor peligro para él.-
Escuché como Dumbledore gruñía por algo y después decía enfadado:
-Fui yo quien ordenó tal acto, es por ello que Pettigryw no será juzgado.-
-¿Y qué hay de todas sus traiciones?-
-Todas fueron llevadas debido a mis órdenes.-
-¿Todas?-
Noté el peligro en la voz de Remus antes de notar su enfado, estaba claramente intentando averiguar algo.
-Si todas, desde el más mínimo detalle, y si Lupin todo lo que estás pensando es.-
-¿Cómo pudo?- escuchó que susurraba Remus algo conmocionado.
-Muy fácil yo tenía algo que proteger y esa era la única manera de hacerlo.
-¿Matándolos a todos?-
-No te confundas, Pettigryw no es responsable al fin y al cabo de ninguna de esas muertes, y si Potter se dejó engañar de una forma tan simple no culpes a los demás por su ineptitud.-
-Era su hija.-
-Lo era, por eso mismo pedí que solo mataran a Potter, pero George resultó ser más ruin de lo esperado.-
-No me lo puedo creer Sirius siempre ha tenido razón.-
-¿Por qué piensas que nunca me gusto?, ese muchacho sabía que yo era peligroso, conocía en cierto modo mi forma de ser y nuca se fio de mí.
Hice lo indecible por separarlo de Harry y aun así no lo logré, por el contrario lo único que conseguí fue unirlos más, y que ese irresponsable de mi nieto acabase haciendo la clase de locuras e idioteces que un hombre sin cerebro llevaría a cabo.
Un hombre que se deja llevar por sus emociones antes que por la razón es decir una persona inútil.-
-¿Inutil?-
Remus no podía creerse al parecer lo que estaba escuchando y parecía estar bastante desconcertado:
-¿Y qué hay de mí?-
Dijo irritado.
-O tú fuiste un peón útil en ciertas cosas inservible para las de verdad útiles, yo era consciente de cómo jugar mis piezas Remus siempre lo he sido, Peter me debe mucho, y más que amigo vuestro es vasallo mío, ¿acaso crees que el pobre de Peter podría haber llegado a la corte de los Potter así sin familia y sin nada sin influencias de alguien?
No Remus, eso era imposible, ese muchacho hasta los trece años fue entrenado en espionaje a mis órdenes y después se le entregaron algunas monedas y un pobre título nobiliario que le sirvió para entrar en la corte, conocía la fama de los Potter, reyes de ciudad plata de buen corazón amados por sus súbditos, y peligrosos para mi trono si se lo proponían, debía de tener cuidado con ellos.
Infiltré a Peter en esa corte e hizo un gran trabajo a partir de ese momento tuve toda la información necesaria de todos y cada uno de ellos, ah pero cometió el error de no aceptar viajar por segunda vez a ciudad Mercury con el príncipe Potter y con el joven Lord Black, por lo que no pudo informarme de que este se había encontrado con mi hija convirtiéndose en amigos `para acabar enamorándose a mis espaldas.
Cuando me enteré del complot de los Potter de casar a su hijo con mi hija me di cuenta de todo, esa era la manera de llegar al trono de Mercury a través de mi amada hija.
No iba a permitir que se aprovechara de ella, pero aun así tuvo el atrevimiento de que a pesar de mi negación vino hasta ciudad Mercury y la secuestró para casarse con ella sin mi consentimiento y haciéndome a mí el malo a ojos de mi amada Lily.
Pero en ese tiempo llegó a mí también una muchacha que pasaría a ser Lady Granger y convencí a George de que acabase con la vida de James Potter y yo le cedería todos los poderes para quedarse con el trono.
Aunque una vez desaparecida la familia Potter al completo no quedaría nada para que el pueblo se opusiera a él.
Su misión era entregarte a ti a mi hija y así tú la salvarías, Lady Elena debía de llevar a Lily hasta ti, convirtiéndote en el salvador de ella, en su único apoyo, en su consuelo y su refugio, no solo0 allí, porque yo conocía también de ti, y sabía que tu familia era de increíble valor para la corona, a si Remus justo lo que estás pensando tú siempre fuiste tú el destinado a este asiento.
Se suponía que Lady Granger debía ante todo conseguir que Lily se fijara en ti, la otra parte ya estaba hecha, era también consciente de que tú siempre habías sabido quien era Lily, o al menos lo sospechabas porque desde niño se te mostraron retratos de ella, desde niño siempre le decías a tu madre que cuando podrías conocer al hada del salón, ¿qué sentiste al conocerla Remus?
Estoy seguro de que desde ese momento solo fue ella para ti, aun no me explico porque decidiste salvar a ambos y no aprovechar para quedarte con ella.-
No podía creer lo que estaba escuchando y algo me decía que Remus estaba incluso peor que yo, Dumbledore hablaba con tanta calma sobre sus planes y sus tonterías que hasta miedo me daba de pertenecer a la misma familia que él.
-Pero algo salió mal y ese fuiste tú, Lady Granger también afectó a mis planes, ella advirtió antes de tiempo, y tú actuaste de manera inesperada, creí de verdad que ambos habían muerto que tú llevado por los celos de haber perdido a Lily habías accedido a matar a tu rey y a ella.
Peter siguió de cerca los pasos de Lord Granger y cuando esté resultó ser un problema recibí nuevas tuyas informando de esto, y a la vez de Peter, ambos os unisteis a Lord Riddel pero una vez más tú actuaste de forma extraña, salvaste a la niña de estos creyendo tal vez que era mi nieta, no estaba muy seguro de si eras o no consciente de que Lady Granger no era mi hija legítima pero sí que la tenía ante el resto del mundo como tal, debido a que creía que mi propia hija había muerto.
Y ese mismo día me enteré de que la habías perdido a la vez que me enteré de la verdadera muerte de mi hija, a la cual no había perdonado por la traición sufrida por ella.
A la vez que creí que Harry también había muerto y el resto de la historia ya la conoces tú, me informaste un año después de que Harry aun estaba con vida, que Lady Granger no se sabía aun nada de su paradero y yo me enrolé en el barco de Black, mientras que Peter controlaba la corte de Plata y me daba todo lo que necesitaba para estar al tanto de todo.
Hasta ahora que su última acción fue herir de gravedad al usurpador del trono, nadie podía esperarse que ese usurpador fuera Harry y él solo siguió mis órdenes nada más así que procura no volver a insinuar que merece ser juzgado por crimines de traición porque en ningún momento traicionó a su único rey osease yo.-
Hay estaba toda la verdad, hay estaban todos los secretos ocultos de ese viejo, ¿tendría alguno más?, ¿tendría corazón?, no estaba por apostar que ese hombre carecía de tal cosa, era tan frío a la hora de hablar, tan calculador a la hora de actuar, no ese viejo no podía ser en verdad familia de él.
No eso era imposible, debía de entrar ya, debía de darle en claro algunas cosas, acercó una vez más su mano al pomo de la puerta para entrar cuando la voz ahora carente de afecto y fría de Remus lo hizo una vez más detenerse:
-¿Qué piensa hacer ahora majestad que Harry está en ese estado?, ¿qué pasará si él muere?-
-Eso está resuelto, para algo me tendrá que servir lady Granger después de todo.-
Apreté con fuerza los puños y fulminé la puerta con odio, no eso no se lo iba a permitir.
-¿Y si Harry despierta?-
-Será suyo por supuesto que bajo algunas normas, para empezar al que si que juzgaré antes de que este despierte será a Sirius Black, he de deshacerme de ese estorbo cuanto antes, Harry si despierta debe quedar bajo mi mando y el de nadie más, así tenga que acabar decretando al muerte de Black.-
-¿Qué está diciendo?, no pienso dejarle que…-
-No lo has entendido aún muchacho, ni tú ni nadie puede impedir que haga lo que deseo hacer así que será mejor que no sigas por ahí, y para asegurarme de que no ayudarás a Black a escapar, Hagrid, Severus Ojoloco.-
Escuché ruido en la estancia y supe enseguida lo que estaba pasando, me maldije a mi mismo por no intervenir, pero estando como estaba eso era imposible, debía de escapar antes de que se enterase de que había despertado pero necesitaba saber algo antes, ¿qué podía hacer?
-¿Y qué pasa si Harry despierta con Lady Granger?- agradecí que Remus hiciera la pregunta por mí y esperé la respuesta:
-Se la entregaré a Lord Krum si aun la desea y sino a la familia Slytherin después de todo el niño en su vientre es de los suyos.-
Mi enfado creció en tal medida que salí disparado de allí, ya no había nada que hablar ni preguntar, ahora los problemas serían para él, porque no pensaba volver y se acababa de quedar sin heredero para su corona, así que o vivía indefinidamente o su preciada corona pasaría a otras manos algo que él no deseaba que pasase.
Corrí como pude hasta la recamara de Hermione, lo más importante era ir por ella y por Sirius, lo demás ya no importaba, nadie más importaba.
Al llegar a la recamara de ella escuche la voz de Ginny, sería un inconveniente que ella me viese pero su voz sonaba alterada debía de entrar aunque tuviese que mentirle después.
Al entrar me encontré con que Lady Chang corría hacía Hermione que la miraba con la mirada perdida como si en realidad no la viese, al escuchar las palabras que ella le decía me enfurecí y conseguí agarrar su mano con todas mis fuerzas antes de que el puñal que empuñaba si quiera se acercase a ella y tras mirarla con odio y hacerla soltar el puñal la aventé lejos de mí solo su tacto me asqueaba.
-Harry despertaste.-
Escuché que Ginny decía pero fue la voz de ella la que me hizo a mí reaccionar para centrarme en ella:
-Harry.-
Solo susurró mi nombre pero no necesitó más, la miré directamente a los ojos y le sonreí de medio lado.
-Así es, ¿te encuentras bien?-
Ella me miraba aun perdida en su mundo para poco a poco ir recuperando su brillo en sus ojos achocolatados, de repente sentí un fuerte dolor en el pecho y en la espalda ya que acabe en el suelo con ella abrazada a mí con fuerza.
Me quejé por el dolor y supe enseguida que ella estaba llorando y eso me sorprendió:
-¿Qué….?-
-No vuelvas nunca más a hacer tal cosa, nunca más, o te juro que seré yo misma la que acabe contigo.-
-Ya te he demostrado muchas veces que eso es imposible.- le dije recordando en ese momento la cantidad de promesas de muerte que nos habíamos hecho y la cantidad de fracasos obtenidos ante tal propósito.
Ella se separó de mi pecho para mirarme con desafío en la mirada, nadie diría que hacía escasos segundos estaba llorando si no fuera por el rastro de una lágrima solitaria que aun caía por su mejilla.
Acerqué mi mano derecha hacía su mejilla para retirar esa lágrima de ahí pero antes de llegar ella me besó con furia y enfado.
Sentí sus labios contra los míos y sentí alivio a la vez que un poco de miedo, ¿seríamos capaces de conseguirlo?, no estaba muy seguro de eso solo sabía que no quería perderla, ni separarme de ella.
Separó un poco sus labios de los míos y me susurró:
-Te necesito.-
Yo sentí un escalofrío recorrerme y no pude evitar responder:
-Y yo a ti.-
Me iba a besar pero la detuve, ahora no era momento de eso, antes debíamos de hacer algunas cosas, pero al ver sus ojos una vez más fui yo quien la beso.
-Esto, bueno veo que al parecer vamos a tener algunos problemas más, pero al menos podríais esperar a que al puerta estuviese cerrada, ¿qué pasaría si en lugar de ser nosotros fuesen otros los que pasasen por aquí.-
La voz de Draco me llegó desde la puerta y me maldije a mí mismo, ya no podría hacerlo todo en secreto como lo tenía planeado, me separé de ella, para encontrarme que no solo estaba Draco, Ron, Luna, Neville y Sirius también se encontraban en la estancia con la puerta ahora cerrada.
De todos ellos centré mi mirada en Sirius el cual me miraba enfadado pero en lugar de acercarse a mí me dijo:
-Esperaré a que te recuperes para darte tú merecido por los quebraderos de cabeza que me has dado de un tiempo a esta parte.-
Ambos sonreímos hasta que recordé las palabras de Albus que no pudo evitar intentar ponerme en pie con urgencia y por increíble que pareciese fue Hermione la que em sirvió de apoyo para logra levantarme:
-No tenemos tiempo, hay algo que tenemos que hacer.-
-A no nada de planes locos ni de historias en tres días me caso y eso nadie me lo va a estropear ¿me estás escuchando Potter?- Ginny parecía realmente furiosa, pero escuchar esas palabras me hizo sonreír ahí estaba la oportunidad perfecta.
-Has metido la pata amor, ahora nuestra boda será una tapadera para cualquier locura.- la voz de Draco sonó con cierto fastidio pero yo noté su típico toque de resignación y picardía, si él me ayudaría.
-Que bien me conoces.- le respondí mientras que Ron bufaba frustrado y murmuraba:
-Yo también me había dado cuenta de eso, pero no creí necesario decirlo en alto.-
-Todos sabemos cariño que tú siempre serás su mejor amigo.- le dijo Luna mientras le besaba para así menguar su frustración.
-¿Y cuál es el plan esta vez?, dime que acaba con Peter y Albus fuera de ciudad Mercury.- dijo Sirius con cierta esperanza:
-Sirius dejaremos de verlos eso seguro, pero me temo que no serán ellos los que se marchen, tú, yo y ella debemos de irnos cuanto antes de aquí.-
Mis palabras dejaron a todos bastante desconcertados había llegado la hora de comenzar a planear.
¿Había salido otro plan a la perfección?, lamentablemente así era, una vez más él era el que perdía, el que aparentaba ser el malo.
¿Pero que más hacer?, ¿de qué otra forma conseguir que Harry y Hermione acabaran juntos, salvo poniendo obstáculos de tal manera que acabasen entendiendo que se querían mas que se odiaban?, desde que Harry había visto a Hermione con el vestido él supo quien era la elegida para el trono, pero él debía de verlo también, después de todo lo que ambos habían tenido que pasar merecían algo de paz.
Pero antes debía de hacer creer a todos que él estaba en contra de esa boda a toda costa, Remus había sido un peón inestimable, debería de disculparse con él más tarde, cuando su nieto llevase a cabo lo que seguramente estaría ahora planeando hacer.
¿Cuánto le quedaría para poder verlo?, estaba seguro de que no mucho, le extrañaba que aun en ese día dos días después de haberlo escuchado confesar todas y cada una de sus atrocidades pasadas siguiera en palacio, tal vez solo esperaba el recuperarse lo suficiente para marcharse definitivamente para siempre.
Al menos hasta que él muriese, sabía de forma segura que nunca más vería a Harry y que una vez más se quedaría con las ganas de tener el llanto de un bebe en ese lugar, que una vez más no escucharía los gritos de un padre o una madre persiguiendo a un pequeño travieso.
La otra ve3z cometió el terrible error de interponerse hasta el punto de no darse cuenta de lo que estaba perdiendo él mismo al hacerlo y a pesar de que Harry no era su hijo, estaba seguro de que sentiría lo mismo con su hijo como lo que sintió cuando lo conoció a él solo que en esa ocasión el niño o la niña podrían crecer sin dolor o al menos eso deseaba.
Él debía de alejarse de sus vidas y eso era lo que había hecho los había alejado a todos de él de manera que Harry, Hermione y su hijo no crecieran bajo su infectada influencia.
Escuchó las trompetas que anunciaban que la boda de la menor de los Weasley con el único heredero de los Malfoy estaba por empezar y terminó de alistarse para asistir a la ceremonia.
Se encaminó hasta el gran salón y estaba por entrar en la estancia cuando escuchó la voz de su viejo amigo de la infancia:
-Espera Albus que entró tras de ti.-
Me giré a mirar a Gellert y sonreí de medio lado al ver que a pesar de su edad seguía pudiendo conseguir lo que desease:
-Hola veo que has decidido ponerte apuesto.-
-¿Crees que tardará mucho en marcharse?- me dijo este sin más evadiendo mi pregunta, yo lo miré sorprendido y este sonrió de medio lado para decir: -Nos conocemos desde hace mucho, ¿no creerás que me creí todo el teatro ante Lupin?, supe enseguida que se debía a algo y al ver a Harry salir de tú recamara me di cuenta de cuál era tú objetivo.-
Lo miré aun sin entender:
-Te escuché hablar con lady Granger la noche antes de su partida, a pesar de las órdenes dadas a Lord Granger, "si compruebas que mi hija es feliz y ama a Potter y yo estoy en un error te pido que hagas lo imposible por salvarlos a ambos, no dejes que mi odio hacía ese hombre haga que cometa una injusticia", esas fueron tus últimas palabras a Lady Granger, y después te apartaste de ellos para dejarlos vivir en paz echaste a tu hija de tu lado porque temías que podías herirla más que ayudarla y te comportaste como el malo, por eso te odiaba aun más, porque t6e estabas permitiendo algo que a mí y a tu hermana nos habías negado y ahora haces lo mismo te dejas como el malo para dejarles a ellos el camino libre de persecuciones.-
No supe que decir a sus palabras pero él no había terminado.
-Albus, no todos son como tú piensas, ye se muchacho tiene muchas cosas de Lily si lo dejas partir creyendo todas las cosas que cree de ti no lo verás nunca y esta corona que tanto aprecias caerá en manos de la familia Slytherin la única con derechos sobre ella y lo sabes.
Mi consejo es que antes de que parta hablas con él, y el pidas que no se marche.-
-No voy a hacer tal cosa Gellert no puedo permitir que mis enemigos crean que Harry es un candidato aceptable para la corona o él, ella y su hijo estarán en peligro una vez más.-
-Pero si lo hicieses en secreto él…-
-Nada, mi decisión está tomada no cambiaré de opinión lo lamento.- y sin más abrí la puerta impidiendo que él siguiese hablando, me percaté que sonreía de medio lado me guiñaba el ojo y me susurraba:
-Nunca cambiarás.-
Y así iba a ser, Albus Dumbledore rey de reyes sería una vez más el despiadado y sin corazón.
¿Qué había pasado?, ¿por qué al final la boda se había celebrado sin altercados?, ¿acaso nos habían dejado a nosotros atrás para así evitar que dieran nula la boda?
No sabía que pensar de todo esto solo sabía que algo había salido mal o deseaba que ese fuese el caso porque sino la alternativa era que Ginny y yo habíamos quedado relegados a quedarnos en ciudad Mercury lejos de todos ellos.
Escuché un sonido de copas y supe que venía un nuevo brindis, levanté la mía a la espera de quien fuese a hacer este nuevo brindis en nuestro honor, y formé una sonrisa forzada en mi rostro estaba con pocos ánimos para seguir con todo esto a pesar de que debería de ser la persona más feliz del lugar.
-Me gustaría brindar por una pareja que ha pasado por demasiadas cosas para llegara a este momento, desearles de todo corazón lo mejor y legarles a cada uno de ellos lo que le corresponde por derecho recuperando así su estatus de Lord y Lady en todas las cortes.-
No pude evitar dejar caer mi copa al suelo y levantarme de mi asiento sorprendido al ver quien había hablado y mucho menos desde donde lo estaba haciendo y al lado de quien, ¿qué significaba todo eso?
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Creo que es evidente pero de todas formas lo diré este es el penúltimo cap, el de la semana que viene será el último de esta historia espero que os haya gustado este, nos vemos en el próximo espero vuestra opinión nos vemos buybuy.
