¡Hola a todos! ^^

Disculpen la gran demora, mi vida académica me quitó mucho tiempo este mes u.u ¡Pero por fin le estoy avanzando a la tesis! (después de meses de abandono XD) Así que eso es bueno :D

Como siempre muchas gracias a TODOS los que leen este fic y siguen conmigo :') me han hecho muy feliz a lo largo de este año y medio TvT Y, ¡Kuroko no Love ha alcanzado los 500 reviews! ¡WEEEEEE! ^^ ¡Muchas Gracias! Les estoy muy agradecida y espero esta historia siga siendo de su agrado. ^^

Agradecimientos especiales a

luxie-chan, Shiro-chan Hinata Tetsuya, Ariasu-sama, FerCheney, Yoi Taisho 1412, RizelHolmes, Scarlett-nyan, Fairy-Osphim, Gingana, MaRu-chan MKV, Mibu-senpai, Naooki, Kurokocchii0, Cold-Sesshy, Asaba-san, Sayuki Yukimura, Misaki Yuki, TsukuyomiUchiha, kazuyaryo, karla-eli-chan, y por supuesto, también a:

leah: ¡Gracias querida! :D Sí, yo AMO el harem de Kuroko con todo mi ser XD razón principal por la que comencé el fic XD Espero te gusten este nuevo capítulo ^^ ¡Saludos!

Andrea-neko-chan: ¡No manches! ¿Neta te pasó todo eso? D: ¡Lo siento mucho! Pero mira que que casualidad que se te hay ido la luz justo cuando estabas leyendo ese cap XD que mal jeje, lamento haberte asustado ^^' pero espero seas medio masoquista como yo y te haya gustado XD Sí, siempre pensé en ideas mágicas y medias mafufas para explicar su condición, por que seamos honestos, en la vida real ¡es algo que no pasa! Está bien que hay personas medio invisibles, ¡pero no tanto! Así que la solución era buscar una explicación mágica XD "Akashiking" XD jaja, sip, Akashi hace su entrada como el rey que es XP Wow, ¡eres muy joven! Todavía me sorprendo al saber que tengo lectoras tan jóvenes como tú, ya que yo soy más de diez años mayor que ustedes :V hacen que una se sienta media vieja XD Pero bueno, gracias por escribir tu review más largo ^^ Lo aprecio mucho :D ¡Saludos!

MIRIAM DANIELA: ¡Miriam! Como siempre un gustazo leerte por aquí ^^ Muchas gracias por comentar :D Y XD Jajajaja perdón XD ya sabes que amo lo paranormal, pero no pensé que mi revoltijo de las historias de mi familia, más lo que pude recordar de películas de terror, si darían un buen resultado :D Como yo lo leí muchas veces el miedo fue cada vez menor, lo único que si me dio y me sigue dando un putero de miedo fue la canción que te pasé, y la verdad nunca pude escucharla hasta al final porque siempre me kgaba del susto XD Oh sí, 45 hojas en word es demasiado. Te duelen los ojos, las manos, la espalda, y el pinshi trasero jaja XD A este paso me van a desaparecer las pocas nachas que tengo D: XD Bueno, espero leerte pronto por el face ^^ ¡Saludos y que estés muy bien!

Guest: ¡Hola Vivi, muchas gracias por comentar! :D Aysfj XD Perdón por asustarse XD pero una parte de mi no puede evitar estar feliz al haber conseguido el objetivo :D XD Jejejeje XD siii, eso suele pasar ^^ cuando uno está asustado cualquier cosa lo espanta XD aunque si tu hermano es muy pálido con justa razón debió asustarte XD Sí, yo sé que me pasé con las cosas paranormales :p ¡pero es que no lo pude evitar! Me encantan y fue imposible no ponerlas en el fic XD Pero descuida, las cosas de terror terminan en este capítulo :D Por fin XD Okey :D ¡nos hablamos por face! ^^ ¡Saludos!

Hisamicchi: ¡Hola Hisamicchi! ¡Muchas gracias por comentar! ^^ Wow ¿Enserio los leíste todos en un solo día? D: ¿No te dolieron los ojos? D: Yo he intetado releer el fic pero siempre me es extremadamente difícil XD y eso que yo lo escribí jaja :P Bueno ^^ muchas gracias por hacerlo :D Espero te siga gustando y muchas gracias por decirme eso :D mantenerlos en personaje ha sido lo más difícil, pero me alegra estarlo logrando ^^ ¡Saludos y que estés muy bien!

Ruu: ¡Muchas gracias Ruu! En ese caso, que bueno que no viste los videos XD ¡Que viva el Akakuro! ^^ Saludos y que estés muy bien :D

annimo-chan: ¡Hola, muchas gracias por comentar! :D XD Lamento haberlo dejado ahí, pero es que si lo continuaba, hubieran sido como ochenta hojas en word y la verdad ya se me hizo demasiado Xd Además ya me dolían los ojos :P Lamento la demora, pero aquí esta el nuevo capítulo y espero te guste :D ¡Saludos! ^^

anonimo-chan/anonimo-san(?): ¡Hola, gracias por tus reviews! ^^ En cuanto a lo de Himuro... Hmmm, solo te diré que lo estoy considerando :P pero aún no puedo prometerte nada u.u Y descuida, habrá mucho Akakuro pronto :D Finales alternativos no lo creo... puesto que sería extremadamente difícil hacerlos creíbles... pero bueno, en unos meses se sabrá quien es el elegido de Kuroko-kun ^^ ¡Saludos!

Sin más, pasemos al capítulo :D

Disclaimer: Kuroko no Basuke no pertenece, al igual que las canciones utilizadas aquí.

Warnings: Posible Occiness, muchos videos para ambientar, y un plot medio... ya verán XD

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— Akachin... tu amuleto se rompió...— Decía Murasakibara Atsushi a su amigo, Akashi Seijuuro, por vía telefónica. Era jueves por la noche.

Al otro lado de la línea, el pelirrojo se quedó unos segundos sin palabras. Debido por una parte a la preocupación, y por otra, a los recuerdos...

— ¿Cómo pasó?— Preguntó al fin, tratando de controlar las emociones de su voz para no preocupar a su amigo peli lila.

— No estoy seguro, pero fue cuando estábamos jugando baloncesto~~—

—... Ya veo.— Akashi se sintió aliviado al enterarse de ese hecho. Probablemente, la pulsera sólo se había roto por ser vieja, no por algún efecto causado por una entidad paranormal. O al menos eso quería pensar...

— Lo siento Akachin, debí advertirle a Kurochin que tuviera más cuidado...— Al parecer, Atsushi se sentía culpable de ello. Además de que también había podido notar que ese amuleto era de alguna manera especial para su ex capitán.

— No te preocupes Atsushi, son cosas que pasan.— Le aseguró Seijuuro, que comenzaba a pensar en las opciones que tenía para ayudar a sus amigos. Pues si bien, ahora que ya no contaban con su amuleto especial; una pequeña y delicada pulsera que le había regalado su madre, estaba seguro que los entes de la escuela de Tetsuya se iban a manifestar mucho peor que antes.

— Atsushi, ¿a qué hora se están viendo para entrar a la escuela?— El pelirrojo sonaba decidido. Ya había tomando una decisión.

— A las cinco y media~~— Y parecía que el peli lila aún no comprendía por qué su ex capitán preguntaba tal información.

— Hmm, si falto a mi última clase, podría llegar a tiempo... Después de todo el shinkansen se ha vuelto más rápido...—

Con eso, Murasakibara al fin entendió qué era lo que Akashi pretendía hacer.

Los iba a acompañar...

— … ¿Quieres que nos veamos antes, Akachin? A mi me queda de paso la estación.—

— No estaría mal, así también podríamos hablar de otras cosas en las que necesito tu ayuda. Aunque claro, ni Tetsuya ni los demás pueden verme o saber que estaré con ellos en la escuela. Por lo que preferiría que nos viéramos antes, y por supuesto, que llegáramos a Seirin antes...—

— Está bien~~ Aunque creo que en ese caso, tendríamos que vernos a las cuatro y media en la estación~~ Por mi no hay problema por que mis clases terminan a las tres, pero ¿qué hay de ti Akachin?—

— No te preocupes Atsushi, ya me las arreglaré para llegar a tiempo.— El pelirrojo sonaba confiado, fácilmente encontraría una manera para faltar a clases sin arruinar su récord de asistencias perfectas. Y por su puesto, sin que la escuela notificara de ello a su padre...

— Ok Akachin~~— Y Murasakibara sabía mejor que nadie, que si alguien podía hacerlo, era su amigo pelirrojo.

— Bueno Atsushi, me tengo que retirar. Te veo mañana a a la hora acordada.—

— Ok~~ Buenas noches Akachin. Que descanses~~—

— Igualmente Atsushi.— Y con eso terminaron la llamada. Dejando a un Seijuuro bastante preocupado.

Cuando había estado la semana anterior en la escuela de Tetsuya, les apagaron la luz y escucharon ese escalofriante grito, Akashi pudo notar que algo muy extraño, y probablemente malévolo, se encontraba en ese lugar.

No era como si tuviera poderes psíquicos lo suficientemente fuertes como para comunicarse con los muertos a voluntad, pero desde el día en el que su otro yo y su ojo del emperador nacieron -o mejor dicho, despertaron- comenzó a ver cosas que no eran solamente relacionadas con el mundo de los vivos.

Al principio creyó que se debía a que muy probablemente estaba perdiendo la razón, tomando en cuenta que tener dos personalidades y estar consciente de ellas no es algo muy "cuerdo" que digamos. Pero después de un tiempo, pudo comprobar que las cosas que había comenzado a ver, no se trataban de ninguna alucinación...

Además de que su madre le había llegado a contar de cierta habilidad especial que ella poseía...

En aquel entonces, cuando él era un niño, creía que a lo que su mamá se refería, era que ella era una especie de súper Mamá mágica. Seijuuro río tiernamente ante el recuerdo. Y pensar que alguien como él también había sido un niño inocente como cualquier otro...

Pero ahora que era mayor, estaba seguro que las cosas que su mamá le había contado, no eran simplemente cuentos fantásticos...

"Mamá..." Pensó el joven con nostalgia, recordando a la hermosa mujer que lo había traído a este mundo...

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Escuchen:

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O pongan en Youtube:

Sontanshi: Kaouro Wada

Sei...— La suave voz de su madre lo llamaba.

¿Si, mamá?— Respondía el pequeño Akashi Seijuuro de cinco años, su cabello estaba alborotado y lleno de césped y hojas por andar rodando en el pasto con su mamá.

Shiori no pudo evitar reír ante la tierna imagen de su hijo.

Jeje, ven acá para sacudirte el pasto. Si tu papá te ve así se va a enojar.— Dijo la mujer. Y ante la idea de su padre enojado, los ojos del pequeño comenzaron a ponerse acuosos.

Pero se va a enojar porque no lo invitamos a jugar—Agregó rápidamente al notar el estrés de su pequeño hijo. Lo que había dicho no era más que la verdad. A pesar de que Masaomi era un padre muy estricto, y quería que el pequeño Seijuuro estuviera en clases casi todo el tiempo, siempre se molestaba cuando se daba cuenta de lo mucho que ella y Sei se divertían cuando él no estaba. Y no era porque no quisiera pasar tiempo con ellos, sino que simplemente el trabajo no se lo permitía.

Ante las palabras de su madre, Sei se secó las lagrimas y comenzó a sonreír.

¡Entonces hay que invitarlo mamá!— Dijo alegremente el pequeño, mientras tomaba en sus manitas un puño de césped, hojas y flores. — ¡Si papá no puede venir, hay que llevar la diversión hacia él!—

La mujer volvió a reír, sus ojos color ámbar se entrecerraban con ternura.

Tienes razón amor, pero en ese caso ¿qué te parece si le hacemos una corona de flores? Estoy segura que a tu papá le encantará más eso, a que le llenemos la oficina con hierbas y hojas.—

La sugerencia de su madre dejó al pequeño brincando de emoción.

¡Sí!— Y madre e hijo comenzaron a juntar lo que necesitaban para poner sus manos a la obra.

Shiori le enseñaba a Seijuuro pacientemente cómo hacer los nudos sin romper el tallo, y el pequeño escuchaba con atención.

Cuando Sei terminó su primer corona, un poco chueca y bastante extraña, un puchero se posó en sus pequeños labios.

¿Qué pasa amor?— Le preguntó la pelirroja.

No me quedó bonita...— Respondió el pequeño, ahora con su puchero más evidente.

"Tenías que ser hijo de Masaomi, un completo perfeccionista." Fue el pensamiento de Shiori, que después fue acompañado por una sonrisa.

¿De qué hablas Sei? Yo la veo hermosa.— La mujer tomó la pequeña corona y le colocó una rosa, haciendo que el arreglo un tanto desaliñado de su hijo, se viera mucho mejor de lo que este pudo imaginar.

El niño sonrió de oreja a oreja y se abalanzó hacia su madre.

¡Gracias Mamá, quedó muy bonita!—

Yo no hice nada más que poner el toque final.— Shiori acariciaba el pelo de Sei. — Estoy segura que le encantará a tu padre.—

El pequeño Akashi negó con la cabeza a pesar de seguir sonriendo.

Esta no es para él, es para ti.— Seijuuro tomó el arreglo de flores de las manos de su madre, e hizo un esfuerzo por colocársela en la cabeza, lo cuál hubiera sido imposible por la diferencia de estaturas, sino es por que Shiori se agachó para permitir que su hijo le colocara el adorno.

La joven madre no podía estar más feliz.

Gracias Amor.— Abrazó a su pequeño y le dio un gran beso en la mejilla. — Como tú me regalaste algo hermoso, yo también te voy a dar un regalo muy especial...—

Los ojos de Seijuuro se abrieron enormemente ante la expectativa.

¿Un caballo?— Preguntó el niño.

Jeje, no, no es un caballo. Además, ya tienes uno.—

Pero Yukimaru necesita un amigo Mamá... o una novia...— La mujer soltó una risita ante ese comentario.

Cuando tenga edad, le buscaremos una novia. Quizás por el tiempo en el que a ti también te empiecen a interesar las niñas...—

Sei volteó su rostro que comenzaba a sonrojarse hacia otro lado. Hablar de esos temas con su madre no le hacía sentir muy cómodo.

O lo niños...— Agregó la mujer, haciendo que el pequeño volteara a verla con curiosidad. No parecía entender del todo a qué se refería con eso último.

Jeje, pero luego hablamos de eso.— Shiori dejó de lado los pensamientos del futuro, y metió su mano en la bolsa de su falda, sacando una pequeña pulsera de esta.

Su hijo se la quedó viendo con expectativa.

Sei, esta pulsera es muy especial, te protegerá de las cosas malas cuando yo no pueda hacerlo...—

La mamá tomó la pequeña manita de su hijo y amarró el objeto en su muñeca.

¿Me protegerá de los fantasmas que has visto en la casa?— Preguntó Seijuuro bastante asombrado.

Sí.— Respondió su madre, su sonrisa aún presente en su rostro.

¿Cómo el que estaba en mi armario?—

Síp.—

¿Y me protegerá de la gente mala?—

También.—

Sei detuvo su interrogatorio para ver su pulsera con detenimiento. Era roja como su cabello y el de su mamá, su color favorito después del color del cielo... — ¡Muchas gracias Mami!— Dio otro abrazo a la mujer, para después decirle con una sonrisa. — Pero no necesito algo así, ¡por que tú me protegerás por siempre!—

Shiori le sonrió.

Aunque un sentimiento extraño atravesó su corazón justo en ese momento...

Por siempre amor... por siempre...—

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Cuando un cansado Masaomi llegaba de la oficina, y era recibido por las sonrisas de sus dos personas más amadas en el mundo, aparte de la corona de flores que ambos habían preparado para él, definitivamente se sentía el hombre más rico sobre la faz tierra...

El pequeño Seijuuro no lo sabía en aquel entonces, pero esos serían por mucho tiempo, los mejores y más preciados recuerdos de su vida...

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Una fría corriente, proveniente de la ventana que se encontraba abierta en su habitación, hizo que Seijuuro se parara y se dirigiera a cerrarla.

Había un hermoso cielo estrellado afuera, por lo que el joven se quedó asomado en su ventana por unos minutos, en lugar de cerrarla como tenía pensado en un principio.

— Mamá...Susurró lentamente... mientras recordaba lo mucho que a su madre le encantaba acampar en el patio y ver las estrellas junto a él y su padre...

Y de repente y sin aviso, una solitaria lágrima recorrió su mejilla...

Ni su vida de niño, ni su madre, ni la sonrisa o el cariño de su padre, iban a volver... Y Akashi lo sabía muy bien.

Pero eso no significaba que el hecho de no tener esas cosas, dejara de doler...

Se secó la lágrima con la mano, cerró sus ojos y tomó un fuerte respiro. Por ahora, necesitaba dejar esos pensamientos de lado y concentrarse en su más importante prioridad; proteger a Tetsuya.

No se arrepentía en lo absoluto de haber regalado su pulsera especial al peli celeste, a pesar de la situación en la que se encontraban ambos. Además, estaba seguro que su madre estaría de acuerdo con su decisión, pues lo había hecho con toda la intención de proteger a su persona más amada. Aunque este no lo amara de vuelta...

"Aún..." Pensó Seijuuro, con una sonrisa apenas perceptible.

No había manera de saber qué cosas podían ocurrirles el día siguiente en esa escuela. Pero de algo estaba seguro, él se encargaría de proteger a su peli celeste a cualquier precio, inclusive si eso significaba poner en riesgo su propia seguridad...

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— Atsushi, ¿Te sucede algo?— Preguntaba Himuro Tatsuya a su amigo peli lila, era viernes al medio día y estaban en la hora del almuerzo.

—... ¿Eh?— Preguntó el alto, mientras tomaba un emparedado triple entre sus manos. — ¿Dijiste algo Murochin?—

Ya era más que obvio para Himuro que su amigo tenía algo raro, y no se iba a quedar tranquilo hasta que supiera qué era.

— Estás más distraído que de costumbre... ¿Va todo bien en la escuela de Kuroko?— Y no necesitó pensarlo más de dos segundos. Lo más probable es que algún suceso extraño habría ocurrido en Seirin con los otros kisekis, y por eso Atsushi estaba así.

Murasakibara se quedó unos segundos pensando, no sabía si contarle o no a su peli negro amigo sobre todo el embrollo de la escuela del Terror -alías la parte de atrás de Seirin- pero después de pensarlo por un momento, se decidió a hacerlo, viendo que no tenía razón alguna para mentirle u ocultarle la verdad.

—Hmm~~ Es que hay fantasmas malos en la escuela de Kurochin (munch)— Dio una gran mordida a su emparedado. — Y nos asustaron muy feo el primer día, pero entonces Akachin me mandó un amuleto mágico para proteger a Kurochin y a todos nosotros (munch) y ya no pasó nada malo, pero ayer que jugamos baloncesto, se rompió el amuleto (munch) y Akachin y yo estamos preocupados de que ahora, algo muy malo pueda ocurrir...—

Himuro se quedó varios segundos sin palabras ante tal explicación. Él nunca había tenido experiencias del tipo paranormal, pero era una persona muy abierta y siempre creyó en la vida después de la muerte. Por lo que lo que no dudó para nada en las palabras que Atsushi le decía. Además, sabía mejor que nadie que su alto amigo jamás mentiría en algo así.

— ¿Y por qué simplemente no dejan de ir?— Preguntó Tatsuya, que no veía mejor solución a ese problema, que dejar de visitar ese lugar.

— No podemos Murochin. Kurochin no quiere por que entonces su sensei va a llamar a la policía y Kisechin y Minechin no podrían jugar baloncesto por buen tiempo.— Explicó el peli lila, haciendo que Himuro entendiera el punto. Cómo todos ellos eran buenos amigos, o al menos esa sensación daban, era obvio que Kuroko no querría que ninguno de sus ex compañeros tuviera problemas legales, y mucho menos que fueran suspendidos, o incluso, expulsados de sus equipos por sus conductas -que de una manera directa o indirecta, habían sido causadas por él-.

Himuro no indagó más en el tema por el resto del almuerzo...

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Cuando el reloj de Yousen dio las tres de la tarde... Cierto peli negro se encontraba posicionado en la salida de la escuela, montando guardia para que cierto joven de poco más de dos metros no se le fuera a escapar.

Cuando Atsushi divisó a su amigo en la distancia, no pudo evitar acercarse y preguntarle qué hacía ahí.

— Murochin ¿No deberías estar en el gimnasio calentando o algo?—

— No. Pedí el día libre.—

— ¿Ehh~~? ¿Por qué?—

— Por que no voy a dejar a mi mejor amigo solo en un lugar donde espantan.—

Los ojos morados del jugador más alto de la escuela comenzaron a aguadarse. Aunque ya tuviera un aspecto de hombre, en muchos sentidos seguía siendo un gigante con corazón de niño.

— (sniff) Murochin... (sniff)— Y se le dejó ir encima. Haciendo que Tatsuya se espantara ligeramente. Pues aguantar el peso de Atsushi sobre uno mismo era una hazaña que prácticamente nadie podría soportar, ni siquiera él. Pero por fortuna, el gigante solo lo abrazó con sus enormes brazos.

— Ya, ya, Atsushi... estoy seguro que tú harías lo mismo por mi...— Decía Himuro mientras le daba unas palmaditas en la espalda, en un intento por calmarlo. Mientras varios estudiantes que pasaban por ahí comenzaban a verlos de manera extraña.

Pero a Himuro poco le importó, y solo siguió consolando a su amigo.

Cuando Atsushi por fin se calmó, se dirigieron hacia la parada de autobuses que iban rumbo a la estación.

— Atsushi ¿No quieres comer algo primero?— Preguntó el peli negro, bastante extrañado de que su primer parada no fuera la tienda de conveniencia.

— Nah~~, lo podemos hacer después. Tenemos que llegar a tiempo a la estación por que ahí nos va a esperar Akachin~~—

Tatsuya volteó inmediatamente a ver al alto. ¿Qué acababa de decir...? ¿Akachin...?

— ¿Hablas de tu amigo... Akashi Seijuuro, cierto?— Rectificó el joven, aunque ya sabía la respuesta.

— Sip. Akachin~~—

— ¿Pero que él no vive en Kyoto?—

— Sii~~ pero está preocupado por Kurochin, y la gente hace locuras por amor, Murochin.—

— ¿Pero qué él y Kuroko no están en pésimos términos después de lo que pasó en el parque de diversiones?—

—... Pues sí, Kurochin sigue muy enojado con él... Pero eso no quita que Akachin lo siga amando y se siga preocupando por él ~~ Además, según he leído, así es el amor Murochin~~—

Tatsuya solo asintió levemente con su cabeza, sus ojos continuaban abiertos enormemente.

Vaya, quién lo diría. Tenía que admitir que todavía le sorprendía en gran medida el hecho de saber que alguien como Akashi Seijuuro, el único hombre capaz de liderar a los integrantes de la generación milagrosa, estuviera realmente enamorado... y nada más y nada menos, que de alguien como Kuroko Tetsuya, había que recalcar.

No que el chico fantasma le pareciera poca cosa al hermano de Kagami, para nada. Pero eso sólo hacía que el peli negro reafirmara la idea que tenía del amor...

Un sentimiento loco, fuerte, pasional, generalmente sin sentido. Y aún así, uno de los sentimientos más hermosos que un ser humano es capaz de sentir, y por el cuál, uno puede hacer mil y un locuras, tal y como Atsushi le estaba diciendo.

Himuro tomó un suspiro profundo y dirigió su mirada hacia el exterior del autobús, viendo el paisaje de las calles pasar sin mucho interés. La verdad es que él jamás había experimentado una sensación tan fuerte o loca cómo el amor, a pesar de que ya había tenido un número considerable de citas y novias en su corta vida. Lo cuál, sólo había corroborado a que su curiosidad sobre esa sensación se acrecentara...

¿Qué rayos tenía ese Kuroko Tetsuya, que parecía volver locos -y gays, sobre todo gays- a la mayoría de los hombres a su alrededor...?

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Al llegar a la estación, Atsushi y Tatsuya compraron comida en uno de los puestos dentro de esta, mientras esperaban a la llegada de cierto pelirrojo.

Cuando la hora acordada llegó, ambos se dirigieron hacia la zona donde el shinkansen proveniente de Kyouto arrivaría.

Después de unos segundos, pudieron divisar sin problema alguno al pelirrojo de uno setenta y seis centímetros caminar hacia ellos. Al parecer, Akashi los había ubicado más rápido de lo que ellos a él, pues Murasakibara era una persona que resaltaba en cualquier lugar.

— Hola Akachin~~— Lo saludó el peli lila con una sonrisa.

— Hola Atsushi, Himuro-san.— Dijo el ex capitán cortésmente. Estaba poco sorprendido de ver al peli negro ahí, pues Atsushi ya le había mandado un mensaje avisándole que su amigo peli negro lo acompañaba. Lo cuál no molestaba en lo absoluto al emperador, pues en estos momentos necesitaba de todo el apoyo que pudiera conseguir.

Después de los saludos, y una corta plática sobre cómo les estaba yendo en la escuela y en su vida en general, se dirigieron a la zona de autobuses que los llevaría hacia el distrito de la preparatoria de Tetsuya...

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Cuando llegaron a Seirin, Akashi y los chicos de Yousen hicieron lo posible por no toparse con ningún alumno. Pues cabía la posibilidad que uno de ellos fuera Taiga o Tetsuya, o inclusive, uno de los miembros del equipo de baloncesto.

Afortunadamente, los únicos que se encontraban en la escuela a esas horas eran los jóvenes de los clubs deportivos y artísticos. Pero como estos estaban en sus respectivos salones y/o gimnasios, la cantidad de personas en el patio y en los pasillos era mínima.

Después de caminar unos minutos, por fin llegaron al viejo edificio de la parte trasera.

Akashi se acercó hacia la puerta, pero se detuvo justo antes de entrar.

— Será mejor que tú y Himuro-san se vayan y regresen cuando ya estén los demás.—

— Pero Akachin...— Murasakibara sabía que su ex capitán no era una persona normal, no solo por sus increíbles notas en la escuela y por sus habilidades deportivas y de liderazgo, pero aún así, no podía evitar preocuparse por su seguridad.

— No te preocupes Atsushi, estaré bien.— Le aseguró el pelirrojo. Aunque internamente estaba agradecido por el gesto de su amigo.

— Yo no he venido ni un solo día a este lugar, pero se ve que está muy oscuro... ¿No crees que al menos deberías llevar una lámpara contigo?— Preguntó Himuro, que de cierta manera podía entender la preocupación de su peli lila amigo hacia el pelirrojo. Eso de entrar solo a un lugar que ya bien sabían, estaba muy embrujado, no lo habrían hecho él ni sus amigos en América. Ni siquiera cuando estaban pasando por sus locos años de adolescentes.

— No, es preferible que no lleve ninguna luz.— Al ver la cara de intriga que el peli negro le dedicaba por esa respuesta, Seijuuro especificó sus razones. — Si llevo una linterna, es probable que me vean fácilmente. Y prefiero, al menos por el mayor tiempo posible, que nadie note mi presencia. No se preocupen, ni siquiera se darán cuenta que estoy ahí, a menos que la situación lo amerite...—

— Aún así...— Dijo el peli lila con sus cejas fruncidas. Parecía un niño pequeño que se preocupaba por su padre.

— Ya son las cinco veinte.— Akashi veía la pantalla de su celular. — Atsushi, si alguien llega y nos ve todo el plan se vendrá abajo, así que por favor...— No terminó la frase, pero no era necesario, el mensaje ya había sido entendido por el alto y por su amigo.

— Está bien. Cuídate mucho Akachin...— Pidió nuevamente Atsushi, mientras él y Tatsuya se alejaban.

— Por supuesto.—Akashi le sonrió levemente, para después ingresar en la escuela y perderse en la oscuridad...

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Escuchen:

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O pongan en Youtube:

Fatal Frame OST – Another Hallway

Afortunadamente, el interior del lugar aún no se encontraba lo suficientemente oscuro como para necesitar de una linterna, pues un poco de luz proveniente del exterior alcanzaba a entrar, con todo y la tormenta que se avecinaba.

Seijuuro caminó por el pasillo de la planta baja, y a pesar de que tenía la sensación de que alguien lo estaba siguiendo, no lograba ver a nadie...

Hasta que llegó a cierto salón que logró llamar su atención, pues por un segundo le pareció ver que una sombra se había asomado por la puerta corrediza.

Ese lugar era el cuarto de música...

El pelirrojo abrió la puerta lentamente, pero para su sorpresa, no había nadie... Solo pudo ver unas cuantas mesas y sillas, un viejo piano, y varias cajas apiladas.

Akashi suspiró ligeramente. No sentía miedo, al menos todavía no. Pero sabía muy bien que hacer el primer contacto sería lo más difícil. Después de que este se lograra, estaba seguro que comenzaría a ver más cosas extrañas.

La lluvia comenzó a caer con fuerza, ayudando a incrementar la tétrica atmósfera del lugar.

Siguió unos minutos caminando sin rumbo, casi a oscuras, hasta que escuchó unos murmullos venir de la entrada. En un principio creyó que se trataba de fantasmas, pero después de un par de segundos, pudo notar que se trataba de los jóvenes de Seirin, Tou, Kaijou, Shuutoku, y Yousen.

Caminó lenta y silenciosamente hacia su dirección, ocultándose entre las sombras. Sabía que no debía acercarse mucho o sería visto inmediatamente. Pero no podía evitar querer hacerlo, pues una gran parte de él quería ver a Tetsuya. Aunque sólo había pasado una semana desde su último y fatídico encuentro, Akashi sentía cómo si hubieran sido años.

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Youtube: Wakey Wakey - The Others Soundtrack (2001) HD

Lamentablemente para el emperador, no pudo seguir acercándose, pues apenas dio un paso en dirección hacia los demás, y sintió claramente como si algo similar a una mano, hubiese agarrado su tobillo. Seijuuro no se asustó, pero inmediatamente volteó hacia abajo, esperando ver al menos, en caso de que no se tratara de un fenómeno paranormal, un ratón...

Poca fue su sorpresa cuando no vio nada, por lo que torció su boca ligeramente. Le daba la impresión de que solo querían jugar con él, no asustarlo como a sus ex compañeros en los días anteriores.

Sin embargo, cuando giró su cabeza hacia atrás, pudo ver a una persona parada justo a la mitad del pasillo, a aproximadamente unos diez metros de él.

Parecía ser una mujer... pero por la distancia y la oscuridad, Akashi no estaba del todo seguro...

El supuesto ente parecía estar moviendo su mano, como haciendo un ademán de que ser acercara. Por lo que el joven decidió que por ahora, lo mejor era tratar de acercarse al espectro... tal vez así sería capaz de descubrir, o al menos comprender mejor, el por qué de los fenómenos paranormales en ese sitio.

Conforme se acercaba, fue capaz de visualizar mejor a la mujer que estaba frente a él. Era blanca, demasiado blanca, tenía un cabello negro y lacio hasta la cintura, y vestía una túnica negra que llegaba hasta el piso... Seijuuro no podía ver sus pies...

"Mala señal..." Pensó el joven, recordando que una vez su Madre le había contado que cualquier fantasma que no tuviera pies, no podía ser bueno.

Cuando se acercó a aproximadamente unos dos metros de ella, la joven comenzó a caminar, o más bien, a deslizarse por el pasillo, no sin antes voltear hacia él y hacerle una seña de que la siguiera.

Akashi obedeció, pero trató de conservar su distancia.

Después de unos minutos de caminar, la joven se paró enfrente de un salón, estiró su mano y señaló hacia la entrada. Como dándole a entender a Seijuuro que entrara ahí.

El pelirrojo se debatía en si hacerlo o no... lo más probable es que se tratara de una especie de trampa. Además, gracias a su ojo del emperador, comenzaba a ver como si un aura de oscuridad emanara de esa joven... ¿Quizás ella era la causante de todo el embrujo de la escuela...?

— ¿Quién eres?— Preguntó Akashi, esperando recibir alguna especie de respuesta.

Sin embargo, esta no contestó, ni siquiera se inmutó.

— ¿Qué quieres?— Volvió a preguntar el pelirrojo, pero el resultado fue el mismo. La joven solo seguía señalando la entrada del salón.

Akashi estaba a punto de decir otra pregunta, pero la aparición de otro fenómeno lo detuvo.

Un llanto, apenas perceptible... venía de atrás...

El pelirrojo volteó inmediatamente, y fue sorprendido por una extraña sombra... esta parecía caminar hacia él.

— N-no...o...— Le dijo la sombra, semi llorando con una voz que parecía estar en un rango de frecuencia completamente diferente al de una voz humana normal. Este nuevo ente parecía levantar una extremidad, algo similar a un brazo, como si tratara de acercarse hacia Seijuuro.

El pelirrojo se hizo hacia atrás lentamente, tenía que admitir que esa cosa le estaba causando escalofríos... su forma errática, más la manera en la que parecía moverse, y el brazo que levantaba hacia él, no le daban ningún tipo de buena espina.

Sin darse cuenta, chocó contra el otro fantasma que estaba ahí; la pálida joven vestida de negro. La cual no se había movido de su posición, pues aún seguía señalando la entrada de aquel salón.

Seijuuro no lo pensó más y se decidió a entrar a ese lugar. Quizás esa joven trataba de decirle algo importante... Y sinceramente, prefería alejarse lo más que pudiera de la extraña sombra que estaba intentando acercársele en el pasillo. Un escalofrío recorrió su mente y su corazón, además de una creciente rabia, al pensar que esas cosas habían asustado a Tetsuya los días anteriores.

Cuando entró, la puerta se cerró inmediatamente tras de sí, seguida del mismo llanto melancólico que había escuchado antes pero intensificado, y de una macabra risa... Ambas provenientes de fuera.

El emperador intentó abrir la puerta, pero no pudo hacerlo. Comenzó entonces a patearla con todas sus fuerzas, pero el resultado fue el mismo...

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"Oh no..." Pensó el pelirrojo. Si esa puerta corrediza, hecha de lamparas de papel y madera vieja no podía romperse, era obvio que sólo había una explicación para ello... Algo paranormal la estaba bloqueando.

Había caído en una trampa y lamentablemente, de una manera bastante sencilla. Era obvio que la joven que lo guío hasta ahí no quería que se reuniera con sus compañeros, especialmente con Tetsuya... y al parecer la sombra que había llegado un par de minutos atrás, había intentado advertirle...

¿Quién lo diría? De alguna manera ahora entendía que esa errática sombra era un buen ente... probablemente maldito, pues la forma en la que se movía y veía no podía explicarse de otra manera. Mientras que el espíritu de la mujer pálida sin piernas, ahora era obvio para Seijuuro que ella no era representaba algo bueno...

Además de esa risa, que el pelirrojo estaba seguro había provenido de ella... Recordarla solo hacía que le dieran escalofríos.

Akashi volvió a intentar patear la puerta con todas sus fuerzas, pero esta ni siquiera se movió... Comenzaba a frustrarse... sabía que esas cosas querían a su peli celeste, y él estaba más que dispuesto a protegerlo de ellos... Por lo que esta vez, intentó romper una de las ventanas que daban hacia afuera del salón, pero el resultado fue el mismo.

Antes de seguir gastando sus energías inútilmente, un recuerdo de su amigo peli lila cruzó por su mente.

"Atsushi" Pensó con ligera alegría, mientras sacaba su celular para llamarle.

Sin embargo, al igual que con los otros kisekis, su móvil no parecía responder...

"¡Maldición!" Seijuuro comenzaba a desesperarse. Necesitaba salir de ese lugar, ¿qué clase de novio iba a ser si no podía proteger a su amado en situaciones de peligro?

Aunque él y Tetsuya no eran pareja, pero el pelirrojo sabía muy bien que un futuro cercano lo serían...

Siguió pensando por unos minutos en cómo salir de ese lugar, además, la luz del día ya había disminuido a tal grado que casi no lograba ver nada, por lo que necesitaba salir de ese sitio antes de que la oscuridad de la noche reinara completamente en el lugar.

Un fuerte relámpago detuvo sus pensamientos, y por unas fracciones de segundo, fue capaz de ver el salón completamente iluminado...

Aunque una gran parte de él deseaba que no lo hubiera visto, pues pudo notar que en las viejas paredes había una especie de graffitis, lo cuál no sería nada extraño, tomando en cuenta que la escuela había estado abandonada por mucho tiempo... Lo extraño era el significado de esos graffitis...

Seijuuro no podía considerarse un experto en demonología, pero por Dios... estaba seguro que ya había visto todos esos símbolos en uno de los libros de ocultismo de la vieja biblioteca de sus abuelos maternos, y sabía perfectamente que no significaban nada bueno...

"¿¡Qué rayos hay aquí!?" Se preguntó el joven, con creciente preocupación. No sólo por él, si no por su amado peli celeste e inclusive por todos los demás jóvenes presentes en el lugar.

Otro rayo se hizo presente, volviendo a iluminar el aula en la que se encontraba. Pero esta vez, aparte de volver anotar la temida simbología... pudo ver a la misma sombra que había visto en el pasillo, justo en uno de los rincones del lugar...

Akashi no sintió el mismo miedo y frío recorrer su espalda que la vez anterior. Si se trataba del mismo ente de hacía un momento, lo más probable es que no le trataría de hacer daño alguno.

— Necesito tu ayuda.— Le dijo Seijuuro, su voz sonaba decidida pero no imperativa. — Necesito que abras la puerta por favor...—

No hubo respuesta.

— Por favor, allá afuera hay una persona muy importante para mí...—

Nuevamente, no hubo respuesta.

Seijuuro comenzó a pensar que quizás esa sombra podía moverse por la escuela libremente, cruzar paredes y entrar a donde quisiera, pero no podía abrir las puertas o siquiera mover un objeto físico de la dimensión de los vivos. Por lo que otra idea cruzó su mente.

— Por favor... ¿Podrías ayudarme a proteger a esa persona? Estoy seguro que lo que está aquí quiere hacerle daño... Por favor, te lo imploro, necesito tu ayuda... por favor...— Suplicó el joven, que si alguien de sus conocidos lo hubiera visto, jamás hubiera creído que se trataba del orgulloso capitán de la Generación Milagrosa.

Pasaron diez segundos, y el pelirrojo no recibió ningún tipo de señal que le diera a entender que su petición había sido entendida, o al menos escuchada.

Hasta que una serie de relámpagos alumbró el pequeño salón, con un segundo de diferencia entre cada uno.

Con el primero, el ex capitán pudo ver que la sombra seguía presente en el rincón del aula. Con el segundo, la sombra se había movido hasta la mitad de esta... con el tercero... ahora se encontraba justo delante de él, quizás a sólo un par de centímetros de dónde se encontraba parado... Y con el último, la sombra había desaparecido...

Al parecer... su mensaje sí había sido escuchado y entendido...

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El misterioso ente había intentado ayudar al pelirrojo, había intentado advertirle que no entrara a ese salón, que no le hiciera caso a esa mala mujer. Pero el pelirrojo no le hizo caso, o no le entendió. Aunque eso era de esperarse, después de todo, ya no era como si pudiera comunicarse igual que los humanos...

De cierta manera, ese pelirrojo de ojos heterocromáticos le recordaba a ella cuando estuvo viva... Capaz de hacer todo lo posible por ayudar a un ser amado, aunque esto significara tu propia seguridad, tu propia vida, e incluso, tu propia alma...

La sombra se dispuso entonces a ir hacia donde se encontraba el peli celeste, intentó hablarle, pero sabía que el joven no entendería sus palabras, por lo que intentó comunicarse de la única manera en la que los vivos parecían hacerle caso, con su llanto...

Lamentablemente, eso solo causó el efecto contrario en el joven. Pues salió casi corriendo del lugar, no sin antes voltear a verla nuevamente, ella se puso de pie, pero su forma maldita pareció espantar todavía más al muchacho.

Intentó ir tras de él, intentó advertirle que no fuera con la mala mujer, pero fue demasiado tarde... Para el momento en el que ella llegó, el peli celeste ya había entrado al peor cuarto de todos... el cuarto de música... ahí era dónde habitaban los seres que venían de abajo, los que a ella aún continuaba temiendo a pesar de haber dejado de ser un humano desde hacía tiempo...

No podía dejar las cosas así, no podía dejar que pasara lo mismo otra vez... no, no iba a hacerlo. No iba a permitirlo. Por lo que volvió a donde se encontraba el muchacho pelirrojo... después de todo, él era la única persona que había dejado de temerle por su aspecto. Se dirigió entonces hacia el cuarto donde lo había dejado, y con todo su ser, intentó abrir la puerta. Sabía que no podía mover cosas del mundo físico con mucha facilidad, sin embargo, si se concentraba lo suficiente, a veces lo conseguía.

Aún así, esta vez no se trataba de simplemente recorrer una puerta, si ese fuera el caso, el joven pelirrojo habría podido abrirla él mismo, como si de nada se tratara. Pero no, la mala mujer había hecho algo para que la puerta y las ventanas permanecieran cerradas... Sin embargo, ella sabía que si se lo proponía con todas sus fuerzas, si podía llamarles así, visto que no contaba con un cuerpo físico, tal vez sería capaz de romper el hechizo y liberar al joven del ojo dorado.

Después de intentarlo por un rato, finalmente lo consiguió, logró abrir la puerta y liberar al valiente pelirrojo... Ahora sólo esperaba que él pudiera ayudar al peli celeste...

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Cuando la puerta se abrió del golpe, Akashi agradeció infinitamente al ser que lo estaba ayudando. Pues estaba seguro que había sido la misteriosa sombra que había estado con él unos momentos atrás, quien le había abierto.

Cuando salió al pasillo, muy apenas pudo distinguir al errático ente.

— Muchas gracias...— Le dijo de todo corazón. Pero la sombra parecía no tener tiempo para escuchar sus agradecimientos, pues movía sus brazos -o lo que supone eran brazos- de una manera bastante extraña. Además de que se intentaba desplazar a lo largo del oscuro corredor, parecía que quería que Akashi la siguiera.

— ¿¡Encontraste a Tetsuya!?— Preguntó el pelirrojo, bastante alterado. Afortunadamente era alguien capaz de entender rápidamente las situaciones, por lo que no se demoró más y comenzó a seguir a la sombra a lo largo del oscuro pasillo.

Conforme avanzaban, Seijuuro comenzó a escuchar unas voces... Por un momento creyó que se trataba de los jóvenes de las otras preparatorias, pero poco después se dio cuenta que no podía estar más equivocado...

Eran cánticos...

"¿¡Qué!?" Ese lugar no sólo estaba embrujado... definitivamente, ahí había algo mucho más oscuro...

La sombra se detuvo enfrente de una puerta, los cánticos parecían venir de ese lugar... o más bien, de abajo de ese lugar.

— ¿¡Aquí está Tetsuya!?— Preguntó Akashi desesperadamente. Esperando que la sombra no se demorara en contestarle.

— S-ssí...— Musitó una extraña voz. Al parecer el ente podía gesticular sonidos humanos muy de vez en cuando.

El pelirrojo no espero ni un segundo más y se lanzó contra la puerta, tratando de abrirla inmediatamente. Por fortuna esta no se encontraba cerrada como el salón en el que fue encerrado. Pero cuando el emperador entró al lugar, no vio nada, ni a nadie...

— ¡Debe haber un sótano...!— Akashi comenzaba a desesperarse tan sólo de pensar que el peli celeste estaba siendo partícipe en un ritual oscuro. Además, sus sentidos le indicaban que las ondas sonoras de esos cánticos efectivamente venían de debajo de sus pies.

Akashi movió los pupitres y las sillas, las cajas, inclusive recorrió el piano, pero no era capaz de ver ningún tipo de entrada que diera hacia abajo.

Hasta que la sombra que lo acompañaba, le tocó el hombro.

El pelirrojo volteó a verla inmediatamente.

— A-aa...q-uí...— Dijo la sombra, mientras con su otra extremidad le señalaba justo abajo de donde ellos se encontraban.

El ex capitán de Teikou muy apenas pudo ver, pero inmediatamente comprendió el mensaje.

Se agachó, y comenzó a buscar con sus manos cualquier cosa que se sintiera diferente al piso. Después de buscar unos segundos, lo encontró. Había una agarradera.

Rápidamente la tomó entre sus manos y levantó lo que parecía ser la puerta del sótano.

Sin pensarlo, el pelirrojo casi se arrojó a las escaleras. Bajándolas tan rápido como sus piernas podían llevarlo...

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— Escuchen con atención.— Aida Riko y los otros jóvenes presentes, se encontraban en uno de los salones más amplios del segundo piso de la escuela. La joven entrenadora tenía el balón de baloncesto entre sus manos.

— Supongo que todos ustedes han jugado al escondite antes ¿cierto?— La castaña estaba segura que la respuesta de todos ellos sería afirmativa.

Los muchachos asintieron con sus cabezas, pero ninguno gesticuló palabra alguna.

— Bien.— La joven se posicionó cerca de la pared posterior del salón. — Voy a contar hasta sesenta, ustedes tendrán que esconderse en ese lapso de tiempo en cualquier lugar dentro de la escuela.— Todos se voltearon a ver entre ellos, más que nada por la tensión del ambiente. Algo les decía que jugar así, no les iba a causar ningún tipo de felicidad.

— Cuando termine, alguien va a ir a buscarlos.—

Los jóvenes sintieron un escalofrío recorrer sus espaldas al escuchar esas palabras... ¿A qué rayos se refería la castaña con "alguien"?

— Anou... entrenadora...— Kagami fue el primero en preguntar lo que todos querían saber. — ¿No es usted quién nos va a buscar?—

— No. Cuando yo termine de contar, alguien irá a buscarlos, y yo tendré tiempo de esconderme y comenzar a jugar después de eso.—

Y sus peores miedos se confirmaban con esa respuesta.

— ¿En-entonces quién?— Preguntó Kise con gran temor. Solo esperaba que no fuera a ser la cosa que vieron él y su sempai cuando se separaron del grupo.

— No estoy segura...— La castaña tenía una idea de quién podía ser ese alguien, pero como no estaba segura, prefirió reservarse sus palabras y seguir con la explicación. — Pero miren, es mejor que lo vean como un juego y traten de ganarlo a toda costa. Si están estresados y asustados, los van a encontrar muy rápido y nuestras posibilidades de ganar y salir de aquí serán menores.—

La entrenadora esperó unos segundos a que los chicos se calmaran para proseguir.

— Cuando se estén ocultando, si sienten que los pueden encontrar, tienen toda la libertad de salir de ese escondite y correr hacia uno mejor. Siempre y cuando no les toquen la espalda, estarán libres de moverse como gusten. Inclusive si ya los encontraron, pueden huir y volverse a esconder.—

— ¿Y si nos tocan, qué pasa?— Preguntó Aomine, que estaba que se moría del miedo que sentía, de la angustia por saber si Tetsu se encontraba bien, y del dolor de su brazo derecho, pues Satsuki le estaba encajando las uñas desde un rato atrás.

— Se quedan congelados.— Fue la simple respuesta de la entrenadora de Seirin.

— ¿¡Eh!?— Preguntaron los demás al unísono. ¿Cómo que congelados?

— Pero no se espanten.— Esta vez fue papá Kiyoshi quien habló. De alguna manera su forma de hablar parecía tranquilizar a los demás, menos a Murasakibara, claro está. — Si los alcanzan, lo único que ocurre es que no podrán moverse de su lugar en lo que resta del juego, como si estuvieran congelados de verdad.— Pero a pesar de que Teppei dijera esas palabras con un tono amigable, esa información no parecía ser nada alentadora para el resto del grupo.

— No se preocupen, no es como si se congelaran de verdad.— Hyuuga se acomodó los lentes, al parecer, él, Kiyoshi y Riko, ya habían jugado ese juego antes. — Podrán respirar, hablar, mover la cabeza y sus brazos. Lo único que no podrán hacer es mover las piernas, pero si alguien gana, podrán moverse de nuevo.—

Ni los jóvenes de Kaijou, Shuutoku, Yousen y Tou, se sentían más aliviados de saber esos detalles...

— ¿Y de qué manera se gana?— Preguntó al fin Kasamatsu, que había notado que aún no decían el dato más importante del juego.

Riko, Kiyoshi y Hyuuga permanecieron en silencio un par de segundos, se voltearon a ver entre ellos, hasta que la castaña se decidió a hablar.

—Nuestra suerte recaerá completamente en la última persona que siga libre.—

— ¿¡Cómo!?— Midorima ya se imaginaba para dónde iban con eso...

— El último que quede libre, tendrá que regresar a este punto, tocar la pared, y decir: "Uno, dos, tres, hemos ganado nuestra libertad, abre la puerta o quemaré el lugar."—

Y ahora todos los kisekis, más Kagami y los respectivos compañeros de sus escuelas, veían a la castaña y a los sempais de Seirin con una cara de WTF, literalmente.

— Ya les dije que yo no descubrí el juego. — Dijo Aida al percibir las miradas de inquisición de los presentes. Ya sabía que lo que estaban diciendo ella, Teppei y Junpei, sonaba demasiado bizarro, pero después de lo que les había ocurrido en ese lugar, era para que el escepticismo ya hubiera desaparecido.

— Lo que dice esa frase...— Comenzó Ryouta.— … ¿Y si quemamos el lugar de una vez?— Preguntó con sus ojos abiertos y brillosos como un par de estrellas.

— ¿¡Qué dices!?— Shintarou no podía creer la sugerencia de su ex compañero.

— ¡Sí, es lo que dijo la entrenadora Riko! Al parecer los espíritus que están aquí no quieren que quememos este lugar, ¡por lo que al escuchar esa amenaza no tendrán de otra más que abrirnos!— Continuó el rubio.

Aomine, Kagami y Takao, parecían estar semi de acuerdo con su lógica. Pero todos los demás jóvenes sabían que algo tan sencillo como eso no podría funcionar.

— ¡Además tenemos velas y la caja de cerillos de Midorimacchi! ¡Si queremos quemar el lugar podríam-¡Auch!— El barullo del rubio fue detenido por un golpe de su sempai, directo a la cabeza.

— Cada día me sorprendo más de tu estupidez, Kise.— Dijo Kasamatsu bastante molesto. De verdad que comenzaba a creer que su rubio kouhai tenía el cerebro de un pollo.

— Auch... Sempai, ¿Por qué me pega?— Gimoteó el rubio.

— ¡Por idiota!— Y le volvió a pegar. Definitivamente Kasamatsu no sería un buen profesor, pues su paciencia era casi inexistente. Era eso, o Kise era la persona más exasperante de todo el mundo...

— Pero si quemáramos la escuela...— Dijo Kagami, con una mano en su barbilla. Él también comenzaba a considerar con seriedad la idea del bulleado rubio.

— Nada de incendios.— Amenazó Riko. Que si bien no golpeó al pelirrojo, sí le dedicó una mirada de cállate o te aplico una llave Boston, haciendo que Taiga se tragara sus palabras.

— Si quemamos la escuela, no nos van a abrir y todos vamos a morir quemados y asfixiados, y después estaremos acompañando a los fantasmas de esta escuela por toda la eternidad.— Murasakibara, que había permanecido callado desde hacía un tiempo, principalmente por estarse preguntando si Kurochin estaría con Akachin, explicó sencillamente.

— Murasakibara tiene razón.— Agregó Midorima. — Los entes no son tan estúpidos como para caer ante una amenaza tan tonta.—

— ¿Entonces no hay de otra más que jugar?— Preguntó Takao, que si bien se encontraba terriblemente asustado, una parte de él estaba brincando de la emoción. Pues justo ahora, era como si fueran los protagonistas de uno de los videojuegos de terror que tanto justaba de jugar.

— Así es.— Los sempais de Seirin respondieron al mismo tiempo.

— ¿Hay algún problema si me oculto con Dai-chan?— Preguntó la peli rosa. Definitivamente no quería separarse de su amigo, a pesar de que las posibilidades de ser encontrados y perder en el juego aumentarán con eso.

— No hay problema.— Respondió Riko. — De hecho, podemos separarnos y ocultarnos por grupos no muy grandes. Así estaremos más tranquilos. Y si se da el caso de que atrapen a uno, los demás podrán correr.—

Era un alivio saber que podían ocultarse y correr en grupo. Pero... eso de que si atrapaban a uno, los demás podían correr y abandonarlo a su suerte, no parecía ser muy alentador... al menos no para el que fuera encontrado primero.

— También... si alguno de ustedes encuentra a Kuroko-kun, por favor explíquenle las reglas y escóndanse con él.— Agregó la castaña, haciendo que todos asintieran. Pero en especial, Kagami, Aomine, Momoi, Kise y Midorima. Murasakibara quería creer con todo su corazón que sus padres ficticios estaban juntos.

— Bueno, creo que debemos comenzar a jugar... antes de que ocurra otra cosa.— Aida colocó el balón en el piso, y se puso de frente hacia la pared, pero de espalda hacia los demás. — Vamos, escóndanse ya. ¡Y más vale que lo hagan bien! ¿Entendido? Piensen que es como si se tratara de un torneo de baloncesto oficial. —

Los jóvenes estaban a punto de asentir y salir corriendo para comenzar a ocultarse... Sin embargo, el balón de baloncesto, que hace apenas unos segundos tenía la entrenadora entre sus manos, comenzó a botar solo, lentamente...

Todos se quedaron en silencio. Y por un segundo, Riko creyó que uno de ellos había tomado el objeto para comenzar a jugar con él, pero cuando volteó y vio las caras de los demás, se dio cuenta que no era el caso...

— Creo que... creo que el balón va a contar por mí...— Dijo la joven, que de alguna manera supo interpretar la acción de la que estaban siendo testigos. Además, el constante golpeteo del objeto de caucho parecía estar espaciado por intervalos de un segundo.

Algo hizo click en la mente de la entrenadora, debían esconderse, pero ya. Si sus cálculos no fallaban, ya habían pasado como quince segundos, por lo cuál ya no tenían tiempo que perder.

— ¡¿Pero qué están esperado?! ¡Ya deberían estar escondiéndose!— Les gritó, haciendo que todos dieran un pequeño brinco y salieran disparados del lugar. Al parecer, también ya habían comprendido que no disponían de más tiempo como para estarlo perdiendo viendo el balón.

La joven entrenadora soltó un suspiro frustrado, y salió corriendo del lugar con Teppei y Junpei. Solo esperaban que si no era alguno de ellos los que ganaban el juego -visto que eran los únicos que ya lo habían jugado, y en dos ocasiones- esperaban de todo corazón que alguno de los integrantes de la generación milagrosa, pudiera hacerlo.

De lo contrario, terminarían igual que la joven que se había suicidado en ese lugar...

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— ¿¡A-Akashi-kun!?— Kuroko continuaba completamente anonado de ver a su ex capitán ahí.

Ambos estaban corriendo a toda velocidad por uno de los pasillos de la escuela.

— ¡Sigue corriendo Tetsuya!— Ordenó Seijuuro, que estrujaba con fuerza su mano.

Cuando lograron escapar del sótano y subieron por las escaleras, Akashi se aseguró de cerrar bien la puerta y colocar tantas cajas como pudiera sobre esta. Quizás eso no sería capaz de detener a lo que fuera que estuviera ahí abajo, pero el pelirrojo esperaba que por lo menos les diera algo de tiempo.

Después salir del aula y correr por el pasillo, llegaron a la puerta principal e inmediatamente trataron abrirla. Pero al igual que antes, está ni si quiera se movió.

— ¡Maldición! ¡¿Qué rayos pasa con las puertas aquí?!— Seijuuro soltó una patada hacia la única salida, descargando un poco de la frustración que sentía por no poder salir de ahí.

En cambio, el chico sombra seguía bastante sorprendido de estar con el pelirrojo.

— Si... ¿Si eres Akashi-kun, verdad?— Al parecer seguía pensando que quizás podía tratarse de un fantasma con forma de su ex capitán.

Akashi volteó a verlo con una cara de extrañeza.

— Por supuesto que soy yo. ¿Quién más podría ser?— No entendía del todo porque el oji azul le haría semejante pregunta.

— Un impostor.— Respondió el joven de poca presencia. Después de lo que les había pasado en ese lugar, comenzaba a creer que todo era posible.

— ¿Un impostor...?— Repitió el pelirrojo arqueando su ceja, asegurándose de haber escuchado bien la pregunta.

— Tetsuy-...— Akashi estaba a punto de decirle "Tetsuya". Sin embargo, se mordió la lengua antes de terminar. Pues recordó que el peli celeste le había dicho que no quería que lo llamara por su nombre de pila... Por lo cual rápidamente lo llamó como solía hacerlo antes de que su otro yo despertara.

—... Kuroko.—

El sexto hombre fantasma de la generación de los milagros se dio cuenta en el cambio de su nombre, y por un momento, casi creyó que efectivamente, ese Akashi-kun era un impostor. Pero casi en ese mismo instante, también recordó el por qué su ex capitán lo estaba llamando así... Pues él mismo se lo había pedido una semana antes...

— Kuroko, por supuesto que soy yo.— Le aseguró Akashi, posicionándose de una manera en la que ambos estaban de frente. — Lamentablemente no tengo marcas de nacimiento que me identifiquen como el "Akashi-kun original", pero si quieres, puedes hacerme preguntas para que veas que si soy yo.—

El peli azul consideró seriamente la propuesta. Y a pesar de que ya se había dado cuenta que el pelirrojo si era su ex capitán, no pudo evitar comenzar a preguntar.

— ¿Cómo se llama tu caballo?—

— Yukimaru.—

— ¿De qué color es?—

— Blanco.—

— ¿Cuántos años tiene?—

— Diecisiete.—

— ¿Quién era tu mejor amigo en el club de baloncesto en Teikou?—

— ...Era Midorima.— El emperador hizo un énfasis especial en el "era".

— En ese mismo tiempo. ¿Quién te caía más mal?—

— No había nadie en particular. Pero si tuviera que elegir, diría que Haizaki... por obvias razones.—

— ¿Tú alimento favorito?—

— El Tofu.—

— ¿Comida que menos te gusta?—

— Las algas.—

Con esas respuestas, Tetsuya ya estaba trescientos por ciento seguro que en definitiva, ese joven si era el único y original Akashi Seijuuro. Pero por alguna razón -probablemente para desfogar todo el estrés que había sentido minutos atrás- no pudo evitar interrogarlo.

— ¿Ahora si crees que soy yo?— Preguntó el pelirrojo, que también se había relajado un poco al enfocar su atención en el cuestionario del peli azul.

— Sí...— Pero Kuroko aún no terminaba con sus preguntas... Todavía le faltaba preguntar lo más importante.

—... ¿Por qué estás aquí?— Sus ojos azul cielo dejaban ver que de verdad quería saberlo. Pues sinceramente, no podía explicarse qué estaba haciendo el pelirrojo ahí.

Akashi tomó un largo respiro. Desvió la mirada ligeramente y comenzó a hablar. Después de todo, ya había previsto que si se encontraban, Tetsuya muy seguramente le iba a preguntar sobre eso.

— … Sé que por ahora, lo menos que quieres es verme o hablar conmigo...— Sus ojos bicolores se concentraban en el suelo. — También sé que las razones que tienes para no querer verme son perfectamente lógicas y comprensibles... Estás en todo tu derecho, pues sé muy bien que lo que te hice no tiene perdón... —

El peli celeste permaneció en silencio. Quizás lo que Akashi-kun estaba diciendo era verdad, en otras condiciones, no hubiera tenido ni el más mínimo deseo de verlo o hablar con él. Pero tenía que admitir que, en ese momento, ver al pelirrojo le había causado un gran alivio y alegría. Además de que este lo había salvado de las cosas que se encontraban en el sótano.

— Sin embargo...— Continuó Seijuuro, levantando su mirada y viendo a Tetsuya a los ojos. — A pesar de que tú no quieras saber nada de mí, debes saber que mis sentimientos por ti no han cambiado, ni cambiarán... Y quiero que sepas que cada vez que estés en peligro, yo siempre haré todo lo que pueda por ayudarte, y por protegerte...—

Kuroko no sabía ni qué decir, mucho menos qué sentir... Su corazón se sentía verdaderamente acelerado al escuchar las palabras del emperador.

"No debería latir así..." Se dijo Tetsuya a si mismo al sentir sus propios latidos, mientras colocaba una mano sobre su pecho y desviaba su mirada. Akashi Seijuuro no debía hacerlo sentir así, no después de todo lo que le había hecho...

Pero, de alguna manera, parecía que su corazón no entendía de razones...

Unos fuertes pasos provenientes de la escalera, interrumpieron el pequeño momento en el que el peli celeste y el pelirrojo se habían sumergido.

— ¡No me sigas Kise!— Gritó cierto joven de cejas extrañas que Kuroko conocía muy bien.

— ¡No te estoy siguiendo Kagamicchi!— Refutó el rubio. Él ya había decidido que se escondería abajo en caso de que pudiera encontrarse con Kurokocchi. Y al parecer, Kagami había pensado lo mismo.

— ¡Cállense los dos!— El sempai de Kaijou no pensaba dejar a su tonto kouhai solo, por lo que decidió que lo mejor era esconderse junto con él. Sin embargo, apenas habían pasado unos segundos y ya se estaba arrepintiendo enormemente de su decisión. — ¡Si SIGUEN con sus GRITOTES, vamos a ser los PRIMEROS a los que van a ENCONTRAR!—

Kagami y Kise asintieron levemente ante el regaño. Aunque a decir verdad, Kasamatsu era él que más gritaba de todos ellos.

El primero en bajar de la escalera fue el chico tigre, y cuando así lo hizo, no pudo evitar saltar del susto al ver no solo a su sombra ahí, sino también al capitán de Rakuzan.

Según la Kagami-visión, esos dos parecían un par de fantasmitas no amigables.

— ¡Wargh!— E inmediatamente se abrazó del copy cat.

— Ay, ¿Por qué tan cariñoso Kagamicchi?— Kise no se había molestado, pero si se había extrañado de que el pelirrojo lo abrazara así.

— ¿Kuroko...?— Dijo Kasamatsu también sorprendido. Sólo que a diferencia de Kagami, él no se había asustado.

Las orejas imaginarias de Golden Retriever del modelo se movieron como locas al escuchar lo que su sempai había dicho.

— ¿¡Kurokocchi!?— Kise no podía contener su emoción, por lo que inmediatamente aventó a Kagami y se dirigió tan rápido como pudo hacia el peli celeste.

Y por mucho gusto que Ryouta sintió al ver que el joven de poca presencia se encontraba sano y salvo, también sintió una grande, y no muy agradable sorpresa, al ver a su ex capitán ahí...

— ¿Akashi Seijuuro?— Preguntó Yukio, que también se encontraba bastante sorprendido de verlo.

— Buenas tardes Kasamatsu-san.— Saludó Akashi cortésmente. Para luego dedicarles tanto a Kagami como a Kise una mirada más fría que el hielo. — Kise, Kagami...—

Ambos jóvenes sintieron un escalofrío recorrer sus espaldas, pues el joven poseedor del ojo del emperador estaba utilizando sus apellidos en lugar de sus nombres, y eso parecía darles mala espina por alguna razón.

— ¿Tú también viniste a acompañar a tus ex compañeros?— Preguntó Kasamatsu, que ignoraba completamente la verdadera razón por la que Akashi estaba ahí. El sempai de Kaijou solo sabía que su tonto Kouhai cerebro de pollo estaba enamorado -Aunque más bien, mega obsesionado- del jugador fantasma de Seirin. Por lo que no se imaginaba para nada, que el harem de Kuroko abarcaba a casi toda la comarca de la generación milagrosa.

— Sí.— Respondió simplemente el pelirrojo.

Kasamatsu le dedicó una mirada de "Eres un buen amigo". Pero fue pronto reemplazada por una de preocupación. — Dejemos la plática para después. Por ahora tú y Kuroko también tienen que ocultarse lo mejor que puedan.—

— ¿Cómo?— Preguntó el peli celeste bastante extrañado. ¿Ocultarse...? ¿Por qué?

— Estamos jugando un juego parecido a las escondidas para salir de aquí.— Respondió el ex capitán de Kaijou. — Y ya no tenemos mucho tiempo, así que mejor ocultémonos todos en el mismo lugar y ahí les explicó.—

Kagami y Kise pensaban lo mismo que el sempai, a pesar de la nada grata sorpresa de encontrarse al loco de las tijeras en ese lugar, y peor aún, al lado de Kuroko. Sin embargo, ambos entendían que por ahora no contaban con más tiempo que perder. Y si querían salir de ahí, lo mejor que podían hacer era dejar de lado los rencores hacia el ex capitán y esconderse pero ya.

Antes que el chico tigre o el copy cat tomaran la iniciativa, Akashi tomó la mano de Tetsuya y corrió hacia el primer salón que vio; la dirección. Ni loco iba a adentrarse nuevamente por el pasillo que sin lugar a dudas los llevaría al cuarto de música...

Los otros tres jóvenes los siguieron, y a pesar de que los ases de Kaijou y Seirin no estaban muy seguros de entrar a ese salón, estaba seguros que la cuenta regresiva del balón ya había terminado. Por lo que no tenían de otra más que ocultarse ahí.

Kagami y Kise se escondieron detrás del escritorio, Kuroko y Akashi detrás del librero, y Kasamatsu se posicionó detrás de un sillón.

— Miren, la cosa está así.— Comenzó el sempai de Kaijou con una voz baja. —Al parecer tenemos que jugar a las escondidas y "algo" nos va a buscar.— El pelirrojo y el peli celeste abrieron los ojos con sorpresa ante tal comentario. — Si nos tocan la espalda nos congelan las piernas y no podremos movernos, pero si te encuentran y alcanzas a huir, puedes hacerlo.—

— ¿Quién nos va a buscar?— Preguntó Akashi, esperando que la respuesta no fuera la que ya intuía.

— No lo sabemos...—

Después de eso, Kasamatsu les hizo un ademán de que guardaran silencio. Pues pudieron escuchar lo que parecía ser la voz de una niña acercarse...

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— Dai-chan, tengo miedo...— Momoi estaba aferrada a su amigo. Ambos se habían ocultado dentro de uno de los baños del segundo piso.

— Lo sé.— Le dijo el moreno mientras le acariciaba la cabeza a su hermana de otra madre. A pesar de que él era bien conocido por ser un miedoso, casi igual que Kagami, cuando las cosas se ponían serias, no podía permitirse otra cosa que no fuera hacerse el fuerte por su amiga. Aunque una gran parte de él seguía reprendiéndose por no haber actuado así desde antes, no solo por si mismo y por Satsuki, sino también por Tetsu...

— No se preocupen, mi horóscopo no decía nada sobre que hoy moriría yo, o alguno de mis amigos. Así que estaremos bien.— Agregó el peli verde de lentes, él se estaba escondiendo en otra de las divisiones del mismo baño, junto con Takao.

— ¡Ja! ¿¡Se dan cuenta de lo que Tsunderima acaba de decir!?— El peli negro parecía haberse animado más de lo normal. Shintarou solo volteó a verlo molesto, de seguro su compañero iba a decir otra de sus idioteces.

La peli rosa y el moreno permanecieron en silencio, no tenían idea de qué era a lo que se refería Kazunari.

— ¡Sin-chan, acabas de aceptar que somos tus amigos! ¡Es la primera vez que lo dices!— Takao parecía no entender que no debía estar gritando de la manera en la que lo estaba haciendo. Aunque por otro lado, tenía razón de estar extasiado. Pues efectivamente, esa era la primera vez que el peli verde los llamaba abiertamente, amigos.

—... ¡Es verdad!— Dijo Satsuki, volteando a ver a su mejor amigo con una mirada de "¿¡Escuchaste eso!? ¡Midorin acaba de aceptar en voz alta que somos amigos!"

Pero Daiki solo la miró fastidiado.

— Ustedes si que son idiotas.— El moreno sonaba molesto. — ¡Ya todos sabemos que el idiota de Tsunderima nos quiere mucho! ¡Y que hemos sido amigos desde el principio!—

— Oi, ¿¡a quién estás llamando idiota!?— Shintarou se encontraba rojo hasta las orejas, y por mucho que quería refutar los comentarios de los tontos de sus amigos, no encontraba manera de hacerlo.

Momoi y Takao comenzaron a reír.

— No te preocupes Shin-chan, ¡nosotros también te queremos mucho!— El peli negro no paraba de reír. Inclusive, una pequeñas lágrimas comenzaban a asomarse por las comisuras de sus ojos.

Cuando Midorima se giró para ordenarle nuevamente que se callara, se detuvo en seco. Pues un extraño sonido, completamente ajeno a su conversación, se escuchó a la distancia.

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Youtube: Communion Dress - The Others Soundtrack (2001) HD

...

Era el canto de una niña...

Antes de que pudieran hacer algo, solo escucharon como alguien entraba al baño... y comenzaba a abrir las puertas de las divisiones, una por una...

Era momento de salir de ahí...

Tanto Aomine como Midorima, tomaron las manos de Satsuki y Takao respectivamente, y salieron corriendo tan rápido como pudieron.

Sin embargo, una pálida joven vestida de negro, se encontraba esperándolos justo en la puerta.

Antes de que pudieran intentar siquiera moverse, la mujer corrió hacia ellos a una velocidad más rápida de la que Aomine podría utilizar estando en la zona. Tocando sus espaldas rápidamente y "congelando" a los cuatro casi al mismo tiempo.

Quizás no había sido tan buena idea esconderse todos juntos... Pues ahora, que habían sido testigos de la velocidad de ese "alguien" que los estaba buscando, estaban seguros que sus posibilidades de ganar eran muy cercanas a cero...

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—... ¿Escucharon eso?— Preguntó Himuro Tatsuya a su amigo peli lila y a los jóvenes de Seirin.

— Sí...— Respondió la castaña. Al parecer, algunos de ellos ya habían sido encontrados.

— Hmmm... Estoy seguro que esos fueron los gritos de Minechin, Midochin y Sacchin.— El peli lila fue capaz de reconocer fácilmente a los dueños de esas voces, pues al convivir con ellos por tres años, no era la primera vez que los escuchaba gritar.

—... En ese caso, tenemos que tener más cuidado.— Agregó Kiyoshi, obteniendo una mirada de desprecio por parte del gigante.

— Sí... quizás sea mejor que nos separemos, así tendremos más oportunidad de escapar. Por lo que alcanzamos a escuchar, es obvio que todos ellos se encontraban juntos y no pudieron correr... Algo debió de haber ocurrido.— Hyuuga se acomodó los lentes y salió de su escondite. Como capitán de un equipo que era el campeón nacional, tenía un muy buen sentido de la estrategia, al igual que Riko.

La castaña estaba de acuerdo, por lo que no dijo nada cuando el joven se dirigió hacia la puerta del salón y la abrió, pero volvió a cerrarla inmediatamente sin haber salido.

—... ¿Hyuuga?— Preguntó la chica, notando al instante la extraña actitud de su amigo.

— ...— Sin embargo, el capitán de Seirin no fue capaz de hablar.

Riko estaba a punto de volver a preguntar cuando notó que la puerta se intentó abrir de golpe, lo cual fue impedido por Junpei que alcanzó a detenerla con sus manos.

— ¡Está allá afuera!— Gritó el joven, tensando a todos los que estaban en ese salón.

Hyuuga sabía muy bien que no podría detener esa puerta por siempre, por lo que al menos esperaba que algunos de ellos alcanzaran a escapar. Pero fue sorprendido cuando Kiyoshi se paró para ayudarle.

— ¡No seas idiota! ¡Ustedes traten de huir!—

— ¡No te voy a dejar solo!— Fue la decidida respuesta del alto.

Pero a pesar de que ahora se sumaba la fuerza de Kiyoshi, el resultado era el mismo... La puerta comenzaba a abrirse, dejándoles ver una mano más blanca que la nieve que se asomaba del otro lado de la puerta.

— Murasakibara y Himuro.— Riko se dirigió hacia los dos jóvenes de Yousen que solo voltearon a verla extrañados.

— Cuando esa puerta se abra, corran tan rápido como puedan, que no les importe nada más...—

— ¿¡Qué!? ¿Y dejar aquí a Kiyoshi y a Hyuuga?— Preguntó un Tatsuya muy tenso, comenzaba a sentir más miedo al ver como la puerta del salón era sacudida con fuerza.

— No se preocupen por ellos, siempre y cuando alguien gane, todos estaremos bien.—

El peli lila y el peli negro voltearon a verse rápidamente. No estaban muy seguros de salir corriendo de ese lugar tal y como les decía la castaña, pero a la vez, estaban conscientes de que esa parecía ser la única opción viable.

La puerta siguió sacudiéndose por unos segundos más, hasta que el movimiento fue detenido abruptamente.

— ¿Pero qué...?— Preguntó Hyuuga, algo se le hacía muy sospechoso.

— ¿Se habrá ido?— Kiyoshi quería pensar que así había sido, pero al igual que su capitán, no estaba del todo seguro.

Estuvieron así por unos segundos, esperando a que la puerta intentara abrirse nuevamente...

Pero nada ocurrió.

— Creo que por ahora será mejor que permanezcamos aquí.— Sugirió Aida, mientras regresaba a la mesa donde ella había estado escondida.

Sin embargo... apenas se giró, notó que había alguien más en esa habitación aparte de ellos...

Ni los sempais de Seirin, ni los jóvenes de Yousen, tuvieron tiempo de correr o de siquiera moverse... Haciendo que ahora, los únicos que pudieran ganar ese juego del mal y sacarlos de ahí, fueran Kagami, Kise, Kasamatsu, Kuroko y Akashi...

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— ¿E-escucharon eso?— Preguntó Kise a los otros jóvenes que estaban con él. No sólo habían escuchado el macabro canto de una niña, sino que también, los gritos de sus demás amigos... Todo parecía indicar que ellos ya habían sido encontrados.

— Rayos... creo que ahora todo depende de nosotros.— Kasamatsu salió de su escondite.

— ¿Sempai?—

— Si nos esperamos aquí a ser encontrados, nos va a pasar lo mismo que a los demás.—

— Pero...—

— Kasamatsu-san tiene razón Kise.— Akashi también salió de su escondite. Ya no quería poner a Tetsuya en peligro, pero si esa era la única opción que tenían para escapar del lugar, no les quedaba de otra más que arriesgarse. — Es probable que nos encuentren, pero si lo hacen cuando estemos cerca del lugar donde hay que tocar, tendremos una gran probabilidad de ganar.—

— … ¿Estás diciendo que lo mejor es que regresemos a ese salón?— Preguntó Kagami, que a pesar de todo el miedo que sentía, también comprendía que esa era la mejor opción.

— Sí.—

— Anou... no sé si eso sirva contra los fantasmas, pero podría intentar usar misdirection para no ser visto.— La sugerencia de Kuroko sonaba lógica para el rubio, el chico tigre y el sempai, pero no para Akashi.

— Kuroko, eso no va a funcionar y tú lo sabes.—

— Pero...—

— Vayamos todos juntos y veamos que podemos hacer.— Seijuuro volvió a tomar la mano del peli celeste, ni loco pensaba dejarlo solo de nuevo.

— Déjenme ir a mi adelante. Prefiero actuar como señuelo, estoy seguro que ustedes tienen mejor probabilidad que yo de llegar a la pared. — Muy a pesar de los pucheros de Kise, Kasamatsu se dirigió a la puerta, la abrió lentamente y asomó su cabeza . — Maldición, está muy oscuro y no se ve nada... pero me parece que podemos salir...—

Los jóvenes caminaron lentamente por el pasillo hasta llegar a la escalera.

— Akashi— Lo llamó el sempai de Kaijou, el pelirrojo solo volteó a verlo. — Tú eres el mejor estratega que conozco... ¿qué sugieres que hagamos? ¿correr hacia el salón?—

El ex capitán lo pensó por unos segundos, para luego responder.

— No. Lo mejor es que vayamos un poco separados, de esta manera, si atrapan a alguien, los demás tendrán oportunidad de correr.—

— Bien... en ese caso yo iré primero...—

— Pero sempai...— Ryouta no estaba muy feliz de la actitud de sacrificio del mayor, pero a la vez entendía que no podía hacerlo cambiar de opinión.

Yukio ignoró al rubio y comenzó a subir la escalera lentamente.

— No hay nadie, pueden subir...— Les dijo.

Los jóvenes subieron uno por uno la escalera, al encontrarse todos en el segundo piso, comenzaron a caminar con una distancia considerable entre ellos.

— Recuerden, tienen que llegar al salón del primero "C", tocar la pared contrario al pizarrón, y decir lo que les dije.— Kasamatsu consideró que debía refrescarles la memoria tanto como fuera necesario en caso de que se les olvidara. En sí, no lo decía por Akashi o Kuroko, sino por su bobo kouhai y por el as de Seirin, que eran bien conocidos no solo por sus habilidades para el baloncesto, sino también por su increíble ineptitud para la escuela.

Faltaba poco para llegar al salón, y aún no les ocurría nada extraño.

"Que raro..." Pensaba Seijuuro, pues no tenía mucho sentido que los otros jóvenes hubieran sido encontrados tan rápido si se habían escondido, y ellos que estaban presentándose como carnada fácil, no escucharan ni vieran nada.

Sin embargo, como si hubiera invocado algo, justo cuando dieron la vuelta por el pasillo, vieron a la sombra que él ya bien conocía, parada a la mitad de este. Parecía estar guardando la entrada al salón.

— Creo que eso es lo que nos estaba buscando...— Dijo el sempai de Kaijou. Kise,

Kuroko y Kagami no podían estar más de acuerdo.

— No, no es eso.— El comentario de Seijuuro hizo que los otros jóvenes lo vieran extrañados.

— ¿Por qué estás tan seguro?— Una de las cejas duales de Kagami se había fruncido.

— Por que esa sombra me ayudó a encontrar a Kuroko, y también me ayudó a salir del lugar en donde estaba atrapado.—

— ¿Q-qué?—

El peli celeste recordó que él también había visto esa sombra antes... Era la que vio en el cuarto de la dirección cuando había escuchado el tétrico llanto de una joven... Pero por lo que decía Akashi-kun... ¿entonces ella había intentado ayudarlo y no sólo asustarlo...?

La sombra, al percatarse que tenía su atención, comenzó a mover sus extrañas extremidades. Parecía intentar decirles algo, sin embargo, no fueron capaces de entenderle a tiempo...

— Creo que quiere que miremos atrás...— Como Kise estaba muy acostumbrado a jugar juegos de señas, de alguna manera pudo comprender que ese era el mensaje que les quería transmitir aquel ente.

Cuando voltearon, un relámpago cayó justo en ese momento, iluminando el pasillo y sus alrededores por milésimas de segundo.

Y ahí la vieron.

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Youtube: Sleeping Priestess - Fatal Frame III (Japanese Version)

La joven de negro estaba parada del otro lado, viéndolos con una sonrisa torcida.

Kuroko y Akashi la reconocieron inmediatamente, pero para los otros tres, era la primera vez que la veían...

— Qué mierda es esa mujer...— Preguntó Kasamatsu con creciente temor. Para ser alguien que no creía en lo paranormal apenas hace unas horas, tenía que admitir que la sensación que esa pálida joven le provocaba no podía ser causado por un humano...

— N-no lo sé sempai...— Ryouta se sentía igual.

— ...— Kagami ni siquiera pudo gesticular palabra alguna.

Y como si eso no fuera poco, esos cánticos de niñas que se escuchan a lo lejos les estaban crispando los pelos.

— Corran...— Ordenó Seijuuro tomando la mano de Tetsuya y dirigiéndose a toda velocidad hacia el salón, Kagami y Kise hicieron lo mismo.

— ¡Yo la distraeré lo que pueda! ¡Ustedes huyan!— Kasamatsu se quedó parado en el mismo lugar.

— ¡Sempai!— Cuando Kise notó el acto heroico de su ex capitán de Kaijou, no pudo evitar frenarse y correr hacia su dirección. No pensaba dejarlo solo y menos ante algo así. — ¡Akashicchi, más te vale cuidar de bien de Kurokocchi!—

Seijuuro no respondió, pero no era necesario que lo hiciera, por supuesto que cuidaría a Tetsuya con su vida.

Lamentablemente, el acto de Kasamatsu y Kise duró muy poco... pues en cuanto Kuroko, Kagami y Akashi voltearon hacia atrás... La joven de negro ya los había "congelado". No le había tomado ni un segundo.

— ¡Maldición!— Maldijo Kagami mientras continuaba corriendo a la par de los dos jóvenes de menor estatura. — ¡Akashi, Kuroko!—

Ambos jóvenes voltearon a verlo.

— ¡Más les vale que alguno de ustedes dos gane! ¡¿Entendieron?!—

Seijuuro le hizo una seña de entendido, mientras Tetsuya abrió sus dos ojos como platos.

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Youtube: Slender: The Arrival Soundtrack: Flicker [First On YouTube] - 1080p

— ¿¡Kagami-kun!?— Su corazón se estrujó al pensar que su crush iba a sacrificarse de igual manera que el rubio y su sempai.

— ¡No te preocupes Kuroko, siempre y cuando ganes yo estaré bien!— Y Kagami se frenó de repente, preparándose para encarar al horrible ente.

El peli celeste estuvo a punto de hacer lo mismo que Kise-kun y acompañar a su mejor amigo, pero la mano de Akashi se lo impidió.

— ¡Tetsuya, no lo hagas!— El joven desistió en cuanto escuchó su nombre.

Era verdad, ya no podía darse ese lujo, ahora sólo quedaban ellos dos y no podían permitirse perder otra oportunidad de vencer en el juego.

Ambos continuaron corriendo hasta llegar a unos cuantos metros de donde la sombra que había ayudado a Seijuuro se encontraba.

Pero justo antes de llegar, el pelirrojo dejó de moverse...

— ¿Qué...?— Akashi estaba igual de impactado que Tetsu.

Cuando el peli celeste giró su cabeza, pudo ver a la joven de negro justo detrás de ellos. Tenía su mano sobre la espalda de su ex capitán.

— Tetsuya... corre...— Si bien, Seijuuro no podía mover sus piernas, pero si podía hablar. Y Al ver que el peli celeste no se movía, Sei volvió a gritarle con una voz que rara vez usaba. — ¡Qué corras maldita sea!—

Kuroko no podía creer lo que había pasando, pero igual corrió.

De una manera u otra comprendía que sus posibilidades de ganar eran nulas... Esa mujer no iba a dejarlos escapar... y ya se los había demostrado. Había alcanzado a Kise-kun, Kasamatsu-san, Kagami-kun y a Akashi-kun como si de nada se tratara, lo cuál significaba que él no tenía oportunidad alguna contra ella...

Y como si sus pensamientos se hubieran materializado justo en ese momento, la pálida joven apareció enfrente de él. Sonriendo de una manera diabólica...

"No puede ser..." Pensó Tetsuya. No quería darse por vencido... pero a la vez no encontraba manera de escapar de ella... ¿¡Y qué rayos se suponía que podía hacer ahora...!?

La joven comenzó a acercarse lentamente hacia él...

Pero se detuvo de repente... algo le estaba impidiendo moverse.

Los ojos de Kuroko se abrieron como platos al ver qué estaba ocurriendo.

La otra sombra, la que Akashi-kun les había dicho que era buena, le estaba ayudando. Con sus extrañas extremidades oscuras, abrazaba a la pálida joven de la túnica negra, impidiéndole el paso a toda costa.

Kuroko no podía creerlo...

— Co...r-re...e..— Dijo la sombra con su extraña voz.

El peli celeste no lo pensó dos veces y corrió a un lado de ellas, con su espalda pegada a la pared para evitar que esta fuera tocada... El horrible ente vestido de negro comenzó a gritar con fuerza, justo cómo los días anteriores, y con una gran velocidad movió su mano hacia la dirección del peli azul, tomando su brazo con una fuerza sobre humana y evitando que Kuroko siguiera huyendo.

Tetsuya soltó un grito de dolor por la manera en la que su brazo estaba siendo estrujado, si seguían así, estaba seguro que se lo iban a romper... Pero la pequeña y buena sombra colocó su extremidad sobre el brazo del ente malo, apretándolo de la misma manera que ella estaba haciendo con el del joven.

Ante tal forcejeo, el oji azul y la sombra que lo estaba ayudando tocaron sus manos por un segundo...

Y todo se volvió negro por unos segundos...

Akashi alcanzó a ver a la distancia un gran destello... y después, el cuerpo de Tetsuya cayó inconsciente sobre el pasillo.

El corazón del pelirrojo se detuvo en ese mismo momento, mientras gritaba desesperadamente el nombre de su amado.

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No podía ver el suelo, las paredes, las ventanas, ni siquiera sus propias manos... Tetsuya inmediatamente se dio cuenta que era probable que ya no se encontrara en la escuela, o mejor dicho, en su dimensión.

De repente, la oscuridad comenzó a tornarse en luz, ésta era tan intensa que Tetsuya tuvo que cerrar los ojos. Cuando pudo volver a abrirlos, fue sorprendido por la escena que se mostraba delante de él.

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Youtube: Fanelia - Escaflowne - Piano

A/N: Adelanten hasta el segundo 30... e ignoren la canción de al final XD

Se encontraba volando sobre lo que parecía ser su escuela, la preparatoria Seirin... Parecía ser el primer día de clases, pues todos los jóvenes se veían más animados y nerviosos que de costumbre. Después de observar por poco tiempo, pudo ubicar a su entrenadora, a Kiyoshi y Hyuuga-sempai, y a los demás sempais de su equipo...

Parecía ser su primer día en la preparatoria, además de que se veían ligeramente más jóvenes.

"¿¡Qué!?" Pensó Kuroko. ¿Acaso había viajado al pasado...? Ese parecía ser el caso. Aunque en el momento en el que sus ojos se posaron sobre una bella joven de cabello castaño, supo que su primer conjetura era errónea.

Si, no había duda alguna. Ahora estaba seguro que estaba viendo las memorias de alguien que ya había muerto... Más específicamente, estaba viendo las memorias de la sombra que lo había intentado ayudar...

Ella parecía ser una bella y joven estudiante de su preparatoria, como cualquier otra...

Pero entonces ¿cómo es que había terminado así? ¿siendo un errante fantasma condenado a vagar por la oscuridad de ese edificio?

— Ya había olvidado cómo es que me veía cuando estuve viva...— Dijo una suave voz, haciendo que Kuroko volteara inmediatamente hacia el lugar de donde provenía, justo a su lado.

Era la misma chica que vio unos segundos atrás. La cual le sonrió tiernamente.

— Anou... ¿Usted es?— Preguntó Kuroko tentativamente.

— Me llamaba Ayame... Ayame Kaneda...— Respondió la chica, volteando a verlo ligeramente para después volver a posar su mirada sobre sus memorias.

Como si se tratara de la película de la vida de alguien, Tetsuya comenzó a ver escenas de cuando la chica iba a la escuela, tomaba clases, salía con sus amigos... Al parecer sus sempais del equipo y su entrenadora también la conocían.

El peli celeste no podía comprender como es que alguien que parecía tener una vida perfectamente normal y feliz, pudo haberse convertido en uno de los fantasmas del ala sur de Seirin...

Y como si algo hubiera intentado responder a su pregunta, el escenario se tornó negro para ahora dar lugar a la visión de un hospital.

"¿Estaba enferma?" Pensó Tetsu, pero su conclusión pronto fue cambiada al ver que la chica había entrado a la habitación de alguien más.

Un hombre joven, de unos veintitrés años, yacía acostado languídamente sobre su cama. Se veía pálido y bastante delgado...

Hermano... ¿Cómo estás?— Preguntó la castaña.

Kuroko se quedó sin habla al ver el rostro de ese muchacho.

— … He estado mejor.— Le respondió el joven, forzando una sonrisa. Ya sabía que su fin estaba cerca.

Ese muchacho parecía ser su profesor de literatura, Kaneda-sensei... La persona que los había obligado a limpiar ese lugar...

No te preocupes, tú ten fé y verás que pronto te vas a recuperar.— La hermana tomó su mano en un intento por transmitirle algo de sus fuerzas.

Ayame...— El joven le regresó el gesto, pero hasta esa acción le había costado una enorme cantidad de energía.

¡Ya lo verás onii-chan! ¡Pronto volverás a la universidad y te convertirás en un excelente Profesor de Bachillerato!— Siguió la joven, tratando de animar con todas sus fuerzas a su querido hermano mayor.

Sin embargo, el joven solo le sonrió levemente.

Ayame, los doctores han dicho que lo mejor es que me vaya a casa... ya no hay nada que hacer...— Su ojos apagados, su sonrisa completamente forzada, su cansado cuerpo... todo indicaba que lo que el muchacho estaba diciendo, era verdad.

La joven trató de ahogar con todo lo que tenía las lágrimas, y el horrible dolor en su pecho.

Ella también lo sabía... sus padres se lo habían dicho, los médicos también... pero aún así, no había manera de que pudiera aceptar ver a su querido hermano desvanecerse así nada más. Él había sido su fuerza cuando nadie más había estado para ella, él la había protegido desde que era pequeña, él le había enseñado como nadie más lo había hecho, él nunca la había abandonado... Y ella simplemente no estaba dispuesta a dejarlo ir...

No, no iba a dejarlo morir... eso nunca...

— Ayame...— El joven tomó su mano. — Tú sabes mejor que nadie, que me hubiera encantado convertirme en profesor de preparatoria... Pero, no pudo ser...— Su voz sonaba tan débil, su pálida piel parecía de papel. — Y eso está bien... así es la vida hermanita... y me gustaría hablar contigo sobre lo que va a suceder... Quiero que estés preparada...—

¡NO!— La chica se levantó de su asiento justo al lado de la cama, sus lágrimas comenzaron a salir de sus ojos sin control. — ¡No digas idioteces Onii-chan! ¡Vas a vivir! ¿¡Me escuchaste!? ¡VAS-A-VIVIR! ¡No me importa qué hayan dicho los doctores! ¡Todavía puedes cumplir tu sueño, ya lo verás!—

Con las respiraciones entrecortadas, la joven le dio un fuerte abrazo a su impactado hermano, un beso en la mejilla, y salió corriendo del lugar...

Todo volvió a ponerse negro. Y Tetsuya parecía entender a donde iba todo esto...

— En Seirin se creó el rumor de que... si eras lo suficientemente valiente, e ibas al edificio abandonado, y pedías un deseo... este se cumpliría, sin importar qué fuera...— Le comentó la joven que veía las escenas justo a un lado de él.

Nuevamente, el ambiente poco a poco fue desplazado por la imagen del edificio abandonado de Seirin.

El peli celeste vio como la castaña entraba sola, mientras unos horribles ojos la veían desde la oscuridad.

Jovencita...— Dijo una fría voz proveniente desde la sombras. — ¿Qué es lo que deseas...?—

Ayame se quedó estática unos segundos, a pesar de que estaba decidida a hacer lo que iba a hacer, no pudo evitar sentir el creciente miedo que esa voz le estaba provocando.

...Quiero que mi hermano viva sano y feliz, quiero que cumpla su sueño de ser Profesor, quiero que encuentre una buena mujer, se case y tenga hijos... Quiero que viva plenamente hasta su vejez...— Dijo al fin, su voz había sonado temblorosa al principio, pero después fue agarrando confianza y seguridad. Eso era lo que más quería en este mundo, ver a su hermano sano, feliz, verlo correr, comer, beber, salir, gritar, enojarse, llorar, y vivir como cualquier muchacho de su edad.

Hubo un pequeño silencio antes de que la tétrica voz volviera a hablar.

Lo que tú me estás pidiendo... es una vida...—

Sí...—

El precio por una vida... es otra vida...—

Hubo otro silencio. La joven ya se había imaginado que el deseo no sería gratis, pero jamás imaginó que el precio sería tan alto...

Vuelve cuando te hayas decidido...— Agregó la oscura voz al sentir que el corazón de la joven titubeó.

Kuroko no podía creerlo...

Al día siguiente, la joven fue nuevamente al hospital.

Pero esta vez, su hermano no pudo hablar con ella... Se encontraba demasiado débil, la enfermedad avanzaba a pasos agigantados, y su cuerpo parecía comenzar a darse por vencido.

Ayame entró al cuarto de cuidados intensivos, tomó la mano de su hermano, y depositó un suave beso sobre ella. Las lágrimas comenzaron a caer.

Adiós Onii-chan...— Abrazó el débil cuerpo de su hermano, y besó su mejilla con todo el amor que tenía, esperando que de alguna manera, este sentimiento fuera transmitido hacia el joven. — Sé feliz por favor...—

Esos movimientos habían despertado al muchacho, pero no había podido juntar la fuerza suficiente para siquiera abrir sus párpados, y mucho menos para decir una palabra... Además, no estaba seguro de haber comprendido bien las palabras que su hermana menor le había dicho...

Esa fue la última vez que se encontraron...

Lo último que Kuroko pudo ver, fue cómo la joven entraba decididamente al ala Sur de Seirin.

Era de noche...

Después de eso, todo se tornó negro por completo.

Ahora solo quedaban él y Ayame parados en la completa oscuridad. Las memorias se habían detenido.

Kuroko estaba sin palabras... no podía creer lo que había visto...

— ¿Por... por eso... fue, que tú...?— Preguntó el muchacho, su voz había sonado más débil de lo que había creído. Sentía como si tuviera un horrible nudo en la garganta.

— Kuroko-kun...— Sin embargo la joven no respondió a su pregunta, solo lo vio con una sonrisa melancólica. — … Mi hermano es tu Profesor de literatura ¿cierto?—

— ...Sí...—

La joven sonrió con verdadera alegría ante tal respuesta.

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Youtube: "Sora" by Yoko Kanno (piano cover)

— Dime...¿Es un buen Maestro?—

Tetsuya comenzó a sonreír también. Al menos, era lo único que podía hacer por la hermana de su profesor.

— Lo es... Es muy estricto, y deja mucha tarea... Cuando se enoja nos avienta los libros y el borrador, pero afortunadamente nunca me lo ha hecho a mí.— Una pequeña risa proveniente de la joven lo pausó por un momento. Kuroko pensó que su risa era hermosa, ahora la chica parecía un ángel, nada que ver con la sombra que lo había asustado unas horas atrás en la escuela.

— También es de los únicos maestros que no se ha olvidado de mi nombre, ha pesar de mi falta de presencia.—

— Jeje, Onii-chan jamás se olvidaría de sus mejores alumnos. Además, tiene una memoria de elefante.—

Kuroko le sonrió con ternura, pero un pensamiento comenzó a llenar su mente con preocupación. ¿Qué había pasado con él y sus amigos...? Acaso ¿ahora también terminarían igual que la joven? ¿Como almas errantes en el ala sur?

— Ayame-san... — Comenzó el joven, llamándola por su nombre por primera vez.

La hermana del profesor Kaneda sintió una gran alegría al volver a escuchar su nombre.

— No te preocupes Kuroko-kun.—

— ¿Huh?—

— Tú y tus amigos están libres. Ella ya no podrá hacerles daño.—

El peli celeste se la quedó viendo con extrañeza. Aún no había dicho nada y la joven ya parecía saber qué era lo que estaba pensando.

— Ella rompió su trato al utilizar a Onii-chan para atraerte hacia ella.— Cuando Ayame hablaba de "ella", se refería a la pálida joven de la túnica negra. La que lo había guiado hacia el sótano donde se encontraban los otros seres de oscuridad.

Sin embargo, el peli celeste seguía teniendo sus dudas sobre la identidad de ese malévolo ser. ¿Se trataba acaso de una bruja?

— No es una bruja.— Le respondió la castaña, que por segunda ocasión, parecía estar leyendo su mente.

Kuroko comenzó a comprender que tal vez eso se debía a que no estaban en un plano físico, por lo que quizás sus pensamientos y su voz eran escuchados por igual.

— Es una entidad maligna que se ha aprovechado de la tristeza presente en los corazones de los seres humanos por mucho tiempo. Y tú y tus amigos captaron su interés al ver lo especiales que son.— Ayame levantó su mano hacia la cabellera del peli celeste, revolviéndola con interés. Parecía que el hecho de volver a tener manos le hacía muy feliz.

—Jamás pensé que ella fuera capaz de usar a mi hermano para tal fin...— Agregó la joven en un tono serio. — Pero al haberlo hecho, rompió el trato que hizo conmigo... y gracias a la luz que trajiste a este lugar, rompiste la maldición que me había puesto... —

—... ¿Luz?— Preguntó Kuroko, no entendiendo del todo lo que la joven le estaba diciendo. Además, se sentía extraño que alguien utilizara la palabra luz para referirse a él.

Ayame solo le sonrió.

— No sé por qué dicen que eres una sombra... Para mi, haz sido todo lo contrario...—

— No entiendo mucho eso que dice, Ayame-san... Pero, si el trato que hizo con esa mujer se ha roto, entonces... Kaneda-sensei... — El peli celeste temía que ahora su profesor corriera peligro, pues en un principio la entidad que estaba en la escuela había cumplido con su parte de sanarlo ¿cierto?. Y ahora que el trato se habría roto... ¿Acaso su sensei caería enfermo de nuevo?

— Descuida, mi hermano estará bien.— Le aseguró la joven, que de alguna manera parecía saber que su hermano viviría sano hasta su vejez.

De repente, la oscuridad casi total en la que ambos se encontraban sumergidos, comenzó a disiparse con la llegada de una resplandeciente luz. La castaña sonrió al percatarse de ello.

— Creo que es momento de irme...— Ayame cerró sus ojos con tranquilidad y comenzó a caminar hacia la luz. Una sutil sonrisa se plasmó en su rostro. — Muchas gracias por lo que has hecho por mi, Kuroko-kun, nunca lo olvidaré...—

— A-ayame-san ¿a dónde va?— Tetsuya se preocupó.

La joven soltó una pequeña risita antes de responder. — ¿Qué no es obvio?—

Kuroko se quedó estático en su lugar, no sabía ni qué decir. Sólo podía ver a la joven alejándose por el umbral de luz.

— Hasta luego Kuroko Tetsuya... dale mis saludos a mi hermano... Por favor...—

El peli celeste le dedicó una triste sonrisa... Estaba anonadado...

Él no tenía hermanos, por lo cuál no estaba seguro de comprender del todo ese vínculo tan especial. Pero su corazón no pudo evitar cautivarse al enterarse de tan triste historia.

Al menos ahora sabía que la hermana de su Profesor se encontraba bien, libre y feliz, en algún lugar del más allá..

—... tsuya...— El peli celeste comenzó a escuchar una voz a la distancia, alguien lo estaba llamando.

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Youtube:The Vision Of Escaflowne OST - Hitomi Theme

— ¡Tetsuya! ¡Tetsuya!—

Kuroko abrió los ojos ligeramente ante la constante mención de su nombre. La voz que lo llamaba sonaba bastante preocupada.

— ¿A-Akashi-kun...?— Dijo el peli celeste con un tono somnoliento. A pesar de la desesperación en la voz del ex capitán, y de las miradas de terror que había en los rostros de Kagami y Kise, Kuroko parecía despertar con mucha pereza, ignorando completamente lo que había ocurrido en su dimensión cuando se quedó inconsciente.

Al notar los demás jóvenes que el oji azul había reaccionado, inmediatamente se le dejaron ir encima en un fuerte abrazo.

— ¡No vuelvas a asustarme así!— Le dijo Seijuuro, que lo abrazaba posesivamente con todas sus fuerzas.

— ¡Kurokocchi!— Ryouta aparte de estarlo abrazando, lloraba como magdalena. Esta era una de las pocas ocasiones en las que su llanto era cien por ciento real.

— ¡idiota, creí que te había perdido!— Kagami lo sujetaba por la espalda mientras enterraba su cabeza en la mata de pelo azul cielo. Al parecer el chico tigre también estaba llorando, pero a diferencia del rubio, al menos trataba de disimularlo.

Al verse inmovilizado, Kuroko no tuvo de otra más que preguntar por qué estaban así.

— Anou... ¿sucedió algo?—

Antes de que Seijuuro o Ryouta pudieran responder, Taiga se les adelantó dando un rápido y certero golpe hacia la cabeza de su sombra. Esa fue una de las pocas ocasiones, sino es que la única, en la que el ex capitán y el copy cat no se molestaron por tal acción.

— ¡Idiota! ¡Nos sacaste un susto de muerte, sabes!—

— Auch...— Tetsuya se sobó la cabeza, ese golpe de Kagami sí que le había dolido.

— Lo que Kagami quiere decir, Kuroko...— Comenzó Akashi, volviendo a utilizar el apellido del peli celeste para referirse a él. — Es que perdiste el conocimiento por buen rato, haciendo que todos nosotros nos preocupáramos mucho por ti...—

— ¡Te desmayaste justo enfrente de nuestro ojos y nosotros no podíamos hacer nada! (sniff)— Ryouta continuaba semi llorando. — ¡Y no sabíamos si seguías respirando o no! Te veías más pálido de lo normal Kurokocchi... Y si tú... si tú... (sniff) ¡s-si tu te nos vas (sniff) de este mundo, yo no sé que haría!— El modelo siguió diciendo más cosas pero no se podían comprender muy bien puesto que su llanto las hacía indescifrables.

Kagami le dio un fuerte golpe en la cabeza al igual que el peli celeste.

— ¡Ya cálmate Kise... que no ves que Kuroko e-esta bien! (sniff) You damn Kuroko! You scared me to death! Don't you dare to do that ever again! you hear me fucking asshole?! If you ever do that to me, I swear to God that I'll kill you myself!— El pelirrojo comenzó a hablar en inglés mientras unas lágrimas comenzaban a bajar por su rostro. Kuroko no tenía idea de qué decía, pero no sonaba muy bonito.

— ¿Están todos bien?— La entrenadora Riko, más los otros sempais de Seirin y los dos jóvenes de Yousen aparecieron por uno de los pasillos.

Y no necesitaron respuesta por parte de ninguno de ellos, pues la escena con la que fueron recibidos era más que suficiente. Al parecer, el que había ganado el juego había sido Kuroko-kun. Aunque el llanto del rubio y el chico tigre era un poco confuso.

— ¿Akashi-kun?— Dijo la castaña al notar la presencia del ex capitán de Teikou. ¿Desde cuándo estaba él ahí...?

— Akachin vino antes~~ él ya sabía que algo malo nos podía ocurrir y nos vino a ayudar~~.— Murasakibara abría una pequeña barra de chocolate que había guardado en su bolsillo. Después de tanta emoción fuerte, necesitaba comer algo dulce.

— Ahh.. ya veo...— A pesar de que a Riko no le agradaba mucho ese pequeño pelirrojo, tenía que admitir que le agradecía mucho que hubiera ido a asistirlos.

— ¿Estás bien, Taiga?— Preguntó Tatsuya a su hermano de América, pues aunque Kagami no lloraba igual que Kise, era obvio que lo estaba haciendo.

— Yeah... I'm ok...— Kagami se limpió las lágrimas con la manga de su playera y trató de calmarse. Ya todo estaba bien, y aunque su sombra le había dado uno de los peores sustos de toda su vida, lo que importaba es que su peli azul amigo ya estaba ahí con ellos.

— Kise, ya deja de llorar así. Se te van a hinchar tus ojos de modelo y mañana tienes una importante fiesta ¿cierto?— Kasamatsu también acababa de llegar, y estaba muy feliz de encontrar a casi todos los demás jóvenes sanos y salvos.

Las lágrimas del rubio comenzaron a caer con más fuerza al escuchar a su querido sempai de Kaijou.

— Se-sempai... (sniff) ¡SEMPAI!— Y el copy cat dejó de abrazar a su Kurokocchi, para lanzarse hacia el que fue su capitán de preparatoria. — ¡Sempai, que bueno que esté bien! ¡Me tenía muy preocupado!—

Yukio tenía unas enormes ganas de golpearlo y tirarlo al suelo, pero decidió que al menos por esa vez, no lo haría. Por lo que sólo le dio unas palmadas en la espalda para intentar calmarlo.

— Estoy bien Kise... Yo también estoy feliz de que tú y tus amigos estén bien...—

— ¡Ah, aquí están!— La empalagosa voz de cierta peli rosa hizo que todos voltearan hacia el otro lado del pasillo.

— ¿Momoi-san?— Preguntó Tetsu, mientras se ponía de pie con la ayuda de Akashi.

— ¡Tetsu-kuuuuun~~! — La joven se le dejó ir encima para atraparlo en un gran abrazo.

— No lo asfixies Satsuki.— Aunque no lo demostrara, Aomine también estaba feliz de ver que su ex sombra se encontraba bien. Por lo que lo único que hizo, fue poner su mano sobre la cabeza del joven y sacudir su sabello con fuerza. A Tetsu le dolió un poco, pero al ver la cara de felicidad de su ex luz, lo dejó continuar.

— ¿¡Are!? ¿¡Akashi-kun!?— Momoi no se había percatado de la presencia del pelirrojo debido a la gran alegría que sintió al ver a Tetsu.

— Hola Momoi.— Saludó el joven cortésmente, para después dirigir su mirada hacia el moreno y el peli verde.

— Aomine, Midorima...— Les dijo a manera de saludo, con un sutil pero muy presente tono helado.

Ambos jóvenes sintieron un escalofrío recorrer sus espaldas... No estaban seguros si se trataba de un switcheo entre las personalidades de su ex capitán, pero eso no quitaba que igual sintieran miedo.

Momoi estaba a punto de preguntarle al pelirrojo qué estaba haciendo ahí, pero se detuvo en seco al entender qué era obvio...

— ¡Ah! ¿Entonces fue Akashi-kun quien ganó el juego?— Takao estaba muy animado, al parecer, creía que como el pelirrojo había permanecido oculto todo ese tiempo, ¿quizás los fantasmas no sabían que estaba ahí, y por lo tanto ganar había sido pan comido?

Midorima, Aomine y Momoi se quedaron callados ante la expectativa, ellos también creían que lo más factible es que Akashi fuera el que había ganado...

— No, no fui yo Takao.— Dijo el pelirrojo, sorprendiendo a sus ex compañeros.

Estos pensaron que sino había sido Akashi el que había ganado, de seguro había sido uno de los sempais de Seirin.

— Fue... Kuroko.— Agregó Seijuuro, pausando ligeramente para asegurarse de utilizar el apellido del peli celeste y no su nombre de pila.

El chico sombra no quería admitirlo, pero comenzaba a molestarle que su ex capitán lo llamara así... De alguna manera, ya se había acostumbrado a escuchar "Tetsuya"...

— ¿¡EEEEH!?— Preguntaron Momoi y Takao al mismo tiempo, ambos estaban muy sorprendidos de enterarse que el peli azul había sido el ganador.

— Anou... yo no gané...— Especificó el joven, pero fue ignorado por casi toda la bola de muchachos que comenzaron a rodearlo, agradeciéndole haber salvado tantos sus vidas como sus almas.

Todos comenzaron a hablar alegremente y a hacer un enorme barullo, como si nada malo hubiese pasado unas horas atrás.

— Kuroko.— El ex capitán fue el único que pareció no ignorar lo que él había dicho. — ¿A qué te refieres con que tú no ganaste?—

— Tú me viste Akashi-kun, ni siquiera pude entrar al salón y tocar la pared...—

Seijuuro se quedó callado unos segundos, lo que Tetsuya le estaba diciendo era verdad. No habían ganado el juego, al menos no por las reglas que les habían dicho en un principio... Pero entonces, ¿por qué habían sido liberados?

— … ¿Qué pasó cuando te desmayaste?— Preguntó, comprendiendo que definitivamente, algo extraño debió haber ocurrido cuando el peli celeste perdió el conocimiento.

—... Si te contara, no me creerías...—

— Pruébame.—

Tetsuya le sonrió ligeramente... quizás de todas las personas presentes, su ex capitán sería el único que comprendería lo que le había pasado. Sin embargo, antes de que pudiera siquiera abrir la boca, un fuerte sonido, proveniente del fondo del pasillo, lo detuvo.

Todos lo escucharon, por lo que las conversaciones que estaban teniendo fueron abruptamente detenidas.

— Creo que es mejor que salgamos de aquí de una vez...— Dijo la entrenadora de Seirin, temiendo que si se quedaban más tiempo, volverían a ocurrirles más cosas extrañas.

Los jóvenes no esperaron a que se los dijeran dos veces y todos salieron caminando, casi corriendo, tan rápido como pudieron.

Tetsuya volteó hacia atrás por curiosidad, pero la mano del emperador lo detuvo. Sin embargo, el peli celeste ya no sentía miedo alguno, pues bien sabía que lo que fuera que se encontraba ahí, ya no estaba...

El ruido había sido ocasionado por un pequeño ratón, pero los kisekis ya nunca lo sabrían.

Cuando por fin pudieron salir de la escuela del terror, todos los jóvenes de dieciséis, diecisiete y dieciocho años, se sintieron muy felices y aliviados. Incluso, se sentían mejor que cuando terminaban la semana de exámenes finales.

La luz de la luna y las estrellas alumbraba ampliamente el lugar. Haciendo parecer que no había caído ninguna tormenta ese día.

— Oigan...— La voz de Takao llamó la atención de todos los presentes.

— ¿Qué sucede?— Le preguntó Midorima, esperando que solo se tratara de otra de sus tontas bromas y no de alguna otra cosa paranormal.

— Hay alguien ahí tirado...— Kazunari señaló a una persona que yacía debajo de un cercano árbol.

Todos se tensaron, pero su miedo fue desvanecido rápidamente al escuchar a Kuroko.

—Es mi Profesor...—

Kaneda-sensei se encontraba tirado frente a un árbol cercano a la entrada de la escuela, en su mano, había una pequeña flor de lirio.

— Kaneda-sensei...— Le llamó Kuroko, que ya se había acercado hacia donde su maestro se encontraba.

—... ¿Kuroko-kun?— El profesor abrió los ojos lentamente. — ...¿Dónde estamos...?—

— Estamos en Seirin, sensei, frente al edificio sur.— Explicó lentamente el joven.

Kaneda abrió sus ojos varias veces y los talló con sus manos. Recobrando al fin el sentido y la lucidez. Sin embargo, aún no parecía entender el por qué estaba ahí.

Tetsuya recordó que Ayame le había dicho que el ente maligno había usado a su hermano para llegar a ellos, por lo que era probable que el Profesor no recordara mucho, o inclusive nada, sobre lo que había pasado la última semana.

También recordó que la joven le había pedido que le diera sus saludos a su hermano... Aunque pensándolo bien, Tetsuya no tenía idea de cómo hacerlo, pues temía incomodar, o inclusive molestar a su sensei.

Sin embargo, cuando el profesor notó la flor que tenía en la mano, su mirada de confusión fue pronto reemplazada por una de nostalgia.

— ...Sabes Kuroko-kun, soñé con mi hermanita...—

Tetsuya levantó la mirada.

— Ella murió en este viejo edificio...—

— ...—

— Es la primera vez que sueño que ella está bien... — Kaneda hizo un esfuerzo por contener las lágrimas y los matices de su voz, aunque en primer lugar, no tenía idea de por qué le estaba contando eso a su alumno.

Kuroko se quedó pensativo por varios segundos, escogiendo sus palabras con cuidado.

— Ayame-san está bien ahora, sensei...— El joven le sonrió con una de sus pocas y esporádicas sonrisas angélicales. — Estoy seguro que donde sea que ella se encuentre, le manda saludos y desea que usted sea feliz.—

El profesor arrugó sus labios y entrecerró sus puños. Lo que su alumno le dijo, de alguna manera le había llegado al corazón.

— Gr-gracias... Kuroko-kun...—

— No hay de qué sensei.—

—U-un momento...— El joven de ahora veinti cinco años, se paró rápidamente al haber notado algo extraño en lo que el joven le había dicho. — ¿Cómo supiste el nombre de mi hermana?—

Tetsuya comenzó a alejarse de él para re incorporarse a su grupo de amigos, no sin antes girarse, sonreirle, y decir.

— Ella me lo dijo.—

Por alguna razón, el joven maestro no dudó en las palabras del peli celeste.

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D:

Tal vez piensen que me drogo XD pero les aseguro que no es así XD

Ya sé que esto parece muy... amm, extraño, sacado de la manga, de último momento y más XD pero amm, XD no sé que decir jaja :P Espero les haya gustado ^^ y si no, descuiden, ¡por fin se acabó el arco de la escuela del terror! :D

Ahora...

Are you ready to party hard?! :D

La kiseki se va de fiesta en el siguiente mini arco ^^ Están cordialmente invitados y no olviden su outfit para clubbear :D XD

Bueno, me duelen los ojos y el trasero como no tienen idea XD Muchas gracias por leerme y seguir conmigo a pesar de mis locas y mafufas ideas :D lo aprecio de verdad.. y bueno XD

Dejen review porfavor! :D

Que les vaya bien en sus finales :D ^^