Hola! Lamento la tardanza como siempre, pero este capitulo en particular me dio mucho trabajo, no sé porque, pero hubo varias escenas que reescribí y que aún así no me terminan de convencer, falta de inspiración quizás? Es una posibilidad.

Gracias por sus review, alertas y favoritos! De verdad que aún sorprendo como siguen esta historia. Les debo decir que ya estamos en la recta final, no quedan muchos capítulos, por lo que habrá algunos saltos en el tiempo.

Nos las quiero demorar más, y antes sólo me gustaría dar los agradecimientos correspondientes a Camy, por la canción, la traducción y por ayudarme en mis momento de crisis, eres la mejor!...

Sin más que decir, espero disfruten la lectura...

Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen.


Capitulo Veintiuno:

Probablemente a Kayle le dolieron mucho más aquellas palabras que a la misma Santana. Aún sentía un ardor en su garganta, cómo si cada una de esas palabras hubiera quemado en su paso por hacerse sonoras. Pero era lo correcto se dijo a si misma, era lo que debía decir bajo esas circunstancias, no había más opciones. Sabía que había herido a Santana y era eso lo que realmente producía esa punzada en su pecho. Nunca lo había hecho y jamás pensó que sería capaz.

Unos metros antes de llegar al salón dónde todos los demás se encontraban, agachó la cabeza y respiro profundamente, intentado sacarse esa sensación de que el oxigeno no llegaba con éxito a sus pulmones, lo logró medianamente, y siguió avanzando.

Focalizó su vista en Quinn, quien estaba a un costado hablando con Kurt. Avanzó e interrumpió, se sentía culpable y no podía ser ella quien fuera a ver a Santana, no después de lo que había dicho.

-Quinn…necesito hablar contigo sobre algo-. Expresó la morena-.

-Seguro, Kurt me disculpas un momento-. Dijo educadamente-.

-Claro, iré a ver si Francis necesita ayuda en algo-. Contestó el joven con una sonrisa-.

-¿Qué sucede?-. Preguntó Quinn quien vio en la expresión de Kayle que algo no andaba bien-.

-Puedes ir a ver si Santana esta bien, debe estar aún en el baño, sólo sigue por el pasillo la primera puerta a la izquierda-. Indicó para luego intentar irse pero la ex rubia la detuvo-.

-Podrías decirme al menos porque tengo que ir a ver a Santana… ¿Qué pasó?-. Interrogó preocupada-.

-Discutimos-. Respondió escuetamente-.

-¿Qué le dijiste?-.

-Lo necesario, tú sólo ve a verla, por favor y no le digas que yo te lo pedí… morena y se dio la vuelta para dirigirse a otro lugar de la fiesta-.

Quinn quedó algo descolocada por la respuesta de Kayle, por lo que se apresuró a ir a ver cómo estaba su amiga. Golpeó la puerta un par de veces pero no recibía respuesta.

-San sé que estás ahí, abre soy yo Quinn-.

Sintió como el seguro fue removido por lo que con sólo un leve impulso la puerta se abrió. La cerró tras de si antes de poner atención en la morena que se hallaba sentada en el borde la tina de baño. Mantuvo su distancia, cruzó sus brazos y se apoyó en la pared

-¿Qué pasó ahora?-. Preguntó Quinn-.

-Supongo que si estás aquí, es porque sabes que pasó ¿o no?-. Contestó la latina sin mirarla-.

Quinn no se acercó, no sabía bien que hacer porque para ella su amiga ya había tomado una decisión y no encontraba justo que siguiera buscando a Kayle, pero por otro lado tampoco consentía la actitud de la chica de ojos verdes hacía la latina, era en realidad complicado. Porque cuando hay sentimientos involucrados, nada puede ser absoluto.

-¿Qué pasó?-. Nuevamente-.

-Enfrente a Kayle, la obligue a hablarme, y realmente no salió bien-. Contestó ahora mirándola-.

-Te dije que le dieras su tiempo, es lógico que lo necesite, tú tomaste una decisión Santana y es momento que asumas las consecuencias, no puedes tenerlas a las dos a tu disposición, eso es realmente egoísta-. Expresó la ex rubia-.

-¡No es eso lo que quiero!-. Exclamó levantándose-. ¡Tú no entiendes!

-¿Y tú sí?-. Levantando una ceja-. Porque te veo igual de perdida que hace unos meses atrás sólo que ahora estás con Britt en ves de Kayle, no sabes lo que quieres y vas a terminar haciéndole daño a alguien más…otra ves-. Dijo sincera, no quería ser dura pero tampoco mentir-.

-¡Yo amo a Britt y no me arrepiento de estar con ella!…-. defendió-.

-Pero…-.

-Odio que Kayle me ignore de esta manera, y más que en menos de una semana ya este con Johansen, no soporto verla con ella, lo intentó Quinn, pero no puedo… la latina-.

Quinn bajo su postura, sintió empatía, sabía lo difícil que era tener que ver a alguien se quiere con alguien más.

-Tú tomaste tu decisión San, tienes que aceptar la de ella por mucho que te duela, además, Kay no está con Francis-. Expresó acercándose para quedar frente a frente-.

-¡Por supuesto que si! Yo las vi, estaban en su habitación y cuando enfrente a Kayle tenía manchas de lápiz labial, es lógico lo que pasó ahí…-. Dijo claramente dolida-.

-Vaya eso no me lo esperaba, no tan rápido por lo menos-. Murmuró-.

-Sabes lo que creo, que en realidad Kay nunca la olvidó, que nunca me amó como me decía, porque cuando se ama no se olvida así como así y ella me dejo claro que ya no le importa nada de lo que pase-. Y algunas lágrimas volvieron a correr por sus mejillas-.

-San…no saques esas conclusiones, estás herida por una situación…-.

-Ella me lo dijo Q, Kayle me dijo mirándome a los ojos que yo ya no le importaba, por eso no me habla, puedes creerlo, así como así, se olvido de todo lo que pasamos juntas, de todo lo que me dijo…-. latina ya lloraba y se aferró a los brazos de su amiga-.

Quinn la sostuvo y le partía el alma verla así. Tenía claro que era consecuencia de sus propias acciones, pero también sabía que nunca la intensión de Santana había sido dañar a Kayle, al contrario, se daba cuenta que aún la quería, por lo que la chica de ojos claros podría haber sido menos dura.

-¿Aún sientes algo por ella, no es cierto?-. Preguntó Quinn-.

-Me siento como una maldita traidora, porque de verdad amo a Britt, la amo tanto que no podría volver a estar sin ella, pero algo me duele en el pecho cuando veo a Kayle, cuando la miré a los ojos y no vi nada en ellos, no sé que mierda estoy haciendo Q, sinceramente no lo sé, no sé que quería lograr enfrentándola-. Confidenció la latina manteniéndose abrazada a su amiga-.

-Tranquila sí-. Susurró la rubia acariciándole el tomarte las cosa con calma, no querer todas las respuestas ahora, es entendible que aún sientas algo por ella, fueron meses los que pasaron juntas y estuvo contigo cuando más lo necesitabas, pero debes olvidarla, es lo mejor San-. Aconsejó la rubia-.

-Lo sé, créeme que lo sé-. Contestó y siguió en los brazos de su mejor amiga-.

Se mantuvieron así por unos momentos hasta que los sollozos de Santana, ya eran imperceptibles, se había tranquilizado, se había dejado consolar por al ex rubia a quien le costaba ver a esa fiera latina, en esas condiciones. Era su mejor amiga, independiente de los errores que hubiera cometido o estuviera cometiendo, era una de las personas más importantes de su vida, la única que la defendió cuando los chicos del Glee Club supieron lo suyo con Rachel, era quien había ido por ella en Nueva York sin preguntar nada, quien la había cuidado sin esperar nada más. Santana había estado en sus peores momentos, sin jamás dejarla sola y ella ahora haría lo mismo, la apoyaría independiente de su decisión.

-Creo que debes volver a la fiesta-. Dijo la latina rompiendo el contacto-.

-Pero…-. Protestó-.

-Yo iré enseguida, sólo arreglare un poco esta cara que tengo y voy, lo prometo-. Se apresuró a decir Santana-.

-Ok, pero si no estás de vuelta en diez minutos, volveré por ti-. Amenazó apuntándola con su dedo índice-.

-Ya ve, y aprovecha de hablar con tu Hobbit, haber si así obtienes algo de acción esta noche-. Bromeo la morena-.

Quinn le devolvió la sonrisa porque conocía mucho a la latina y sabía que no le gustaba mostrarse débil, por lo que estaba intentado desviar la atención de todo su drama. Salió dirigiéndose directamente a dónde estaban todos los demás. Se habían formado algunos grupos. Rachel estaba con Mercedes y Brittany, riendo sonoramente por lo que presumió ya llevaba algunas copas en el cuerpo. Pero fue otra situación la que capturo más su atención.

Kayle estaba sentada en uno de los sofás con Francis sobre sus piernas, susurrándole cosas al oído, mientras la morena le respondía y dejaba uno que otro beso en su cuello. No intentaban disimular, al contrario se mostraban como una pareja, cómplice y feliz.

Sí, lo cierto que es necesitaba hablar con Rachel, para ya terminar con todas esas absurdas peleas, pero si Santana volvía y con lo primero que se encontraba era eso, no ayudaría en nada a que se sintiera mejor. Así que camino hasta dónde estaban y con una firme postura se propuso hablarle.

-Kay, necesito hablar contigo, ahora-. Pronunció la chica del pelo rosa-.

-¿No puede esperar?-. Preguntó intentando zafarse, tenía más o menos claro sobre que sería-.

-No, ahora-. Expuso sin dar chance a una negativa-.

Kayle no tuvo más opción que levantarse y seguir a Quinn, dándole una mirada de disculpa a una desconcertada Francis. La chica del pelo rosa, camino hasta la cocina y le hiso un gesto a Kayle para que cerrara la puerta.

-Sí, me vas a hablar de Santana te advierto que no me interesa-.

Quinn le dio una mueca que parecía una sonrisa irónica. Eso ni ella misma se lo cree, pensó la ex rubia.

-De verdad crees que comportándote como una maldita, la vas a olvidar más rápido-. Dijo ante la perplejidad de Kay-.

-Ella me engaña, me miente, me crea ilusiones para luego dejarme ¿Y yo soy la maldita?-. Preguntó alzando levemente la voz-.

-No digo que ella no haya cometido errores, pero tú no estás actuando mejor, de verdad crees que lanzarte a los brazos de Francis va a solucionar todos tus problemas, ¿Con ella Kay, en serio?, La misma que te engaño, la misma por la tuviste que dejar tu vida en Nueva York, hablamos de la misma manipuladora, que está dispuesta a hacer lo que sea para amarrarte a su lado -. Gesticulando e intentado mantenerse calmada-.

-Francis se equivocó ¿Quién no lo ha hecho?, porque yo sí y creo que tú también, así que no tienes el derecho a juzgarla, te considero mi amiga Quinn, pero creo que no deberías interferir en esto, sobretodo porque cuando se trata de Santana, no eres para nada objetiva-.

-Esto no es sólo sobre Santana, es sobre ti Kay, sabes perfectamente que no estás enfrentando esto de la forma correcta, porque de otra manera no me explico tampoco que Alison por ejemplo, ni siquiera sepa que Francis esta de vuelta, se lo has estado escondiendo-.

Para Kayle eso fue la gota que rebalso el vaso.

-Mira Quinn, una cosa es que porque estás preocupada por Santana, quieras hablar conmigo y lo puedo entender, pero que te des el derecho a opinar o afirmar algo, aunque sea mínimo de mi relación con Alison, eso no te lo permito ¡A ella no la involucras!-. Exclamó usando un tono casi amenazante-.

-No la estoy involucrando, simplemente creo que si no has sido capaz de decirle a "tu mejor amiga" que volviste con tu ex, es porque piensas que eso no esta bien o me equivoco-. Mantuvo el tono la ex rubia sin intimidarse-.

-Tú no conoces a Alison, no creas que porque viviste con ella algo así como dos meses sabes exactamente como es y como va a reaccionar, yo siempre he buscado lo mejor para ella, y sí no le digo en por algo, así que te repito, no la metas en esto, Quinn-. Le repitió-.

A Quinn le sorprendió el tono empleado, sabía lo que Alison significaba para Kayle, pero no entendía del todo porque la morena hablaba así, cómo si temiera de alguna manera por la reacción de su amiga. Y ahí se arrepintió de haber sido tan entrometida, porque claramente había muchas cosas que ella no sabía.

-Kay…yo no quise…-. Intentó disculparse la rubia-.

-Ya déjalo Quinn, simplemente no te metas en lo que no te corresponde-. Interrumpió violentamente y salió hacía el salón-.

Santana entró cuando justamente Kayle venía saliendo de la cocina con no muy buena cara, seguida muy de cerca por Quinn. No había que ser un genio cómo para saber que su amiga, había enfrentado a Kay, obteniendo no mejores resultados de los que ella había tenido. Decidió que lo mejor era evitar más conflictos por lo que quedaba de noche.

-Hey chica guapa, ¿Dónde te habías metido?-. Preguntó Britt susurrándole sensualmente en el oído-.

Santana sonrió de manera instantánea, Britt tenía esa capacidad. Todas las cosas perdían su real efecto cuando su rubia bailarina estaba a su lado. Por eso no podía volver a hacerle daño, la amaba, de eso si que no tenía duda.

-Estuve hablando con Quinn…-. Omitiendo la otra parte-.

-Pues voy a tener que hablar con esa chica, para que ya no me siga robando tú tiempo-. Expresó tomándola por la cintura-.

-Ya no es rubia, así que no puede ser un peligro para ti-. Bromeó la latina-.

-Tienes razón, pero a ella le siguen gustando las morenas-. Siguió el juego la bailarina-.

-Sí, pero las melodramáticas, que tengan por costumbre hablar en párrafos con aires de diva y yo no cumplo con esos requisitos-. Contestó la morena-.

-Mmm…déjame pensarlo, yo creo que igual tienes esos aires de diva en ocasiones, así que…-. Dijo la bailarina posicionando un dedo en su mentón como reflexionando sobre algo-.

-¡No te atrevas a compararme con Berry!-. Exclamó golpeando levemente su hombro-.

-Sabes que no te podría comparar con nadie, tú eres única, la única que la logrado entrar en mi corazón y nunca irse de ahí, la única con quien jamás tuve sexo, sino que siempre hice el amor, la única persona que necesito para poder sonreír, la única que hace que crea que la vida es realmente una bendición-. Murmuró la rubia muy cerca de sus labios-.

-Te amo Britt, de verdad lo hago, por favor no dudes jamás eso-. Susurró la morena antes de unir sus labios con los de su chica-.

Se besaron y conversaron, un tanto alejadas del resto de sus amigos. Necesitaban eso, necesitaban su tiempo a solas para ir afianzando su relación.


Quinn no le quitaba la vista a Rachel, ni por un segundo, cada movimiento de esa pequeña y escultural mujer, la tenía vuelta loca. La pequeña diva estaba casi en medio de aquel salón, en dónde algunas parejas bailaban, realizando sensuales movimientos. Estaba sola y con sus ojos cerrados, simplemente dejándose llevar por la música que inundaba el lugar.

Le costó decidirse por miedo a la reacción de Rachel, pero se fue acercando, hasta posicionar sus manos en las caderas de la castaña, apegando su cuerpo por detrás, imitando los movimientos, sencillos, complementarios, que producían que sus caderas fueran al mismo ritmo. Ese vaivén que la estaba enloqueciendo, encendiendo cada fibra de su cuerpo, aspiraba con necesidad el aroma del cabello de Rachel, deleitándose con cada partícula que desprendía. La aprisionada cada ves más a su cuerpo, marcando su territorio, diciéndole implícitamente que no la dejaría ir.

-Sabes que me vuelves loca-. Susurró Quinn al oído depositando pequeños besos-.

-No, últimamente no se nada que tenga que ver contigo-. Respondió la pequeña diva-.

Quinn noto de inmediato que las palabras de Rachel iban cargadas de resentimiento. La situación de la tarde había calado hondo en el corazón de la diva. La volteó suavemente, necesitaba mirarla a los ojos, así la castaña sabría que sus palabras eran sinceras.

-Lo único de lo que siempre tienes que estar segura, es de lo mucho que te quiero y que no hago las cosas con la intensión de herirte, al contrario-. Pronunció-.

-¿Y porque me rechazaste? Ya no te pasan cosas conmigo, ya no quieres tenerme-. Con sus orbes marrones fijos en sus ojos verdes-.

-Porque soy idiota, porque tengo miedo de perderte otra vez…yo…yo te necesito tanto que me da miedo, sobretodo por lo que hemos pasado últimamente, creo que si te tengo otra vez ya no voy a poder dejar que te vayas de mi lado y tú…tú tienes un sueño, yo no puedo ponerte en un cajita y guardarte, no puedo negarle al mundo el brillo de Rachel Berry, sólo porque no puedo estar sin ti…-. Quinn sin terminar con esa exigua distancia, estaban absolutamente conectadas-.

-Quinn…yo…te amo tanto que sólo puedo brillar si estamos juntas, no te olvides de eso, sólo tú eres capaz de sacar lo mejor de mí, sólo a ti he logrado entregarte todo lo que soy, no existe nada que vaya a separarnos otra vez, te lo prometo, nada-. Expresó buscando los labios de su chica-.

Ese beso nada tenía que ver con los de hace unas horas atrás. Tenía un sabor distinto, uno que rozaba la eternidad. Sus cuerpos se conocían a la perfección, se fundían abrazadas en lo que sería de ahora en adelante, la promesa de mantenerse juntas. Unidas, trazando con caricias, te quieros y sutiles besos, su camino, que probablemente no estuviera exento de obstáculos, pero que si amor era real, sabrían sortearlos, sin separarse.


A medida que la noche iba avanzando fueron uniéndose todos, formando casi un círculo dónde debatían de distintos temas. Sin duda lo que más preocupada a la mayoría era que prácticamente todos ya cursaban su último año. El tan temido futuro hacía su aparición, sorprendiendo a algunos mejor parados que otros. Porque mientras algunos integrantes de Nuevas Direcciones, prácticamente desde que habían nacido supieron que es lo que querían hacer de su vida. A otros la incertidumbre les presionaba el pecho al escuchar esa palabra, porque no sabían que esperar al salir de la secundaria.

-Kurt me dijo que ambos quieren ir a Nueva York-. Expresó Francis dirigiéndose a Rachel-.

-Sin duda, es la ciudad de Broadway, desde que nací me he estado preparando para dedicar mi vida al escenario-. Contestó la diva con seguridad-.

-¿Y alguna Universidad es especial?-. Siguió indagando la rubia-.

Kurt y Rachel se miraron con una enorme sonrisa.

-¡NYADA!-. Exclamaron al mismo tiempo-.

-Es una impresionante Universidad, el año pasado nos llevaron a hacer un recorrido-. Recordó Francis-.

-¿También quieres ir allí?-.

-Mmm…la verdad me gusta mucho cantar y el escenario, pero hay cosas que me apasionan más, he pensado en Brown o Yale, quizás-. Contestó mirando a Kay-.

Santana rodó los ojos ante la respuesta de Francis, odiaba como podía ser tan egocéntrica de pensar que en un año más seguiría con Kayle, se irían juntas a Yale, para después comprometerse y tener muchos hijos, para así la rubia asegurarse que Kay no la volvería a dejar. Porque estaba segura que Johansen lo único que quería era amarrarla y así llevar el tan apreciado apellido Carpentier.

-¿Y tú Quinn?-. Preguntó Kay desviando la atención de ella-.

-Me gusta Nueva York también, NYU puede ser una opción o Columbia, pude averiguar que tiene un gran departamento de bellas artes y publicidad, ambas cosas me gustan-. Contestó-.

Rachel la miró sorprendida. Tenía claro que ha Quinn lo visual le encantaba, pero nunca le había hablado de alguna carrera en particular, y que lo hiciera ahora era un gran avance, sobretodo pensando que sus opciones estaban en Nueva York, junto a ella.

-¿Y tú San?-. Preguntó la ex rubia-.

-La verdad no lo sé bien aún, que quiero salir de Lima esta claro pero ninguna carrera logra convencerme del todo, hay tiempo aún-. Contestó la latina alzando los hombros-.

-¿Y a mi nadie me va a preguntar?-. Dijo Britt haciendo un puchero-.

Los chicos rieron ante ese gesto tan típico de la rubia bailarina. Para muchos no era necesario, tenían claro que el futuro de Britt era la danza, asumían porque ella poseía más talento en el baile que todos ellos juntos. Podrían meter todos los dotes para el baile de Nuevas Direcciones en una licuadora-tal vez menos los de Finn porque hasta el dedo meñique de Brittany tenía más habilidades que el gigante- y aun así ella seguiría siendo superior.

-¿Y tú Britt?-. Preguntó Rachel-.

-¡Julliard!-. Exclamó sonriente-. Siempre ha sido mi sueño-.

-Seguro entras, tú talento es demasiado impresionante como para que se les pase si quiera la idea de rechazarte-. Dijo Santana tomando su mano con cariño-.

Las miradas se fueron hacía Kayle, era la única que aún no respondía la preciada pregunta.

-Kay-. Expresó Quinn a modo de pregunta implícita-.

-La verdad es que cuando salga de la escuela tengo la idea de tomarme un semestre, no se si me lo permitan, pero no tengo ni las mínima idea de lo que quiero hacer, aunque eso probablemente al final no sea una decisión que yo tome-. Contestó con resignación bebiendo un trago de su copa-.

Todos sabían de lo que hablaba.

-Pensé que te gustaba Yale-. Comentó la pequeña diva-.

-Ahí han estudiado casi todos en mi familia, y mi abuelo quiere que siga con la tradición, aunque le dije mi idea de viajar y estuvo relativamente de acuerdo mientras aproveche para conocer todas las sucursales de la compañía que voy a tener que presidir en unos años más-. Contestó-.

-Disculpa que sea tan entrometido pero que tan grande es la compañía de tu familia, digamos que siempre he leído que no hay área que no tengan acciones y que es una de las compañías más grandes de Estados Unidos pero nada más-. Expresó curioso Kurt-.

-El fuerte de la compañía son los hoteles, así comenzó, de hecho el hotel dónde nos hospedamos en NY, es propiedad de la compañía, luego al entrar a la bolsa, se compraron acciones y bienes raíces, es una infinidad de áreas que no conozco totalmente-. Respondió-.

-Wooow, ¡Creo que si fuera heterosexual te perseguiría hasta casarme contigo!-. Exclamó bromeando Kurt-.

Esa espontanea reacción de Kurt, sacó más de una risa y sirvió para distender más el ambiente. Se estaban transformando realmente en un grupo muy unido, que pese a algunos fracasos del pasado, estaban dispuestos a seguir luchando para lograr salir de la escuela, con la victoria de las Nacionales.

Puck ya había sacado su guitarra y todos comenzaron a tararear distintas canciones. Por momento Rachel y Mercedes alzaban la voz más que los demás para ver quien resaltaba en los tonos altos. Era la eterna pelea de las dos divas.

Santana tenía todo el cuerpo de Britt apoyado sobre ella de espaldas, con una mano la tenía por la cintura, mientras que con la otra le acariciaba el cabello. La bailarina disfrutaba de las tiernas caricias, al tiempo que tenía una divertida conversación con Quinn y Rachel. La latina se mantenía más absorta, disfrutando el momento. Como acto inconsciente se giró y vio como Kay no le quitaba la mirada de encima, casi pudo ver algo en esos ojos que últimamente parecían de hielo, casi pudo ver el dolor que le producía verla así con Britt, casi puedo decir con seguridad que aún le importaba. Se sostuvieron la mirada unos segundos, Kayle rompió el contacto bruscamente y como queriendo escapar se levantó rápidamente.

Santana se quedó ahí, manteniendo su postura, aprisionando más el cuerpo de Brittany hacía si misma, queriendo darse seguridad, queriendo de manera equivocada liberarse de todos esos sentimientos que aún conservaba por la morena. Le dio un amoroso beso en el pelo a su rubia, y comenzó a levantarse.

Se acercó a dónde estaba Puck con la guitarra y le susurró algo al oído. Quería cantar.

Kayle había ido al baño, se mojó la cara en un par de ocasiones intentado así sacar esa sensación de mareo que tenía que sabía no era precisamente por el alcohol consumido. Cayeron algunas lágrimas que se apresuró en borrar, no quería ninguna huella que evidenciara el dolor que había en su pecho. Si no había evidencia, se lo podía seguir negando.

Se miraba al espejo cuando comenzó a escuchar aquella voz que tan bien conocía, su accionar fue más rápido que su mente y salió para escucharla.

Los primeros acordes de la guitarra de Puck, acompañando a una melodía de fondo comenzaban a hacerse audibles.

Santana fijó su mirada en Brittany, se dejo llevar por los el sonido y le cantó con todo lo que tenía en su corazón, con todo lo que necesitaba decirle.

in the blinding darkness (En la oscuridad cegadora)

of the night it seems simple (de la noche parece sencillo)

all i know is that (todo lo que sé es que)

i love you here right now(te quiero aquí, justo ahora)

Iba a continuar cuando levantó levemente la mirada y Kayle estaba apoyada en la pared, atrás del sofá dónde Britt se mantenía sentada viéndola embelesada. Definitivamente al destino le gustaba jugarle malas pasadas, porque aunque lo intentó, aunque utilizó toda su fuerza de voluntad en mantener su mirada en su rubia, sus ojos como imanes se fueron directo a aquellos verdes que se veía visiblemente cristalinos.

it's not as if i wanted(no es como si hubiese buscado)

to fall so hard for you (enamorarme tanto de ti)

or even understand ( o incluso entender )

these woken feelings (estos sentimientos que despiertas)

Y aquella primera frase del coro fue para la morena que la miraba por primera vez, desde que se volvieron a encontrar, le volvió a regalar ese brillo que tantas otras veces había sido reservado sólo para ella. Porque dentro de todo y de una extraña manera, la quería. Pero lo siguiente fue Britt, su rubia e inocente niña a quien siempre había amado de la mejor manera que pudo, porque ella siempre había logrado sacar lo mejor de si misma. Entre toda su oscuridad siempre había sido ese destello que le indicaba que nunca debía perder la esperanza, porque si lo veía, si lo sentía realmente, a Kay la podía querer, podía reconocer que se había enamorado, dentro de todo lo que vivió fueron los brazos en lo que se refugió. Pero a Brittany la amaría para siempre.

i love my own way (Te amo a mi manera)

i love you better(Te amo mejor)

i love you inside all this(Te amo dentro de todo esto)

i love you forever (Te amo para siempre)

La canción fue su catarsis, su forma de formular sus dudas, sus miedos, su pasado y su presente. Podía sin duda diferenciar que los sentimientos que tenía por las dos chicas eran muy diferentes en intensidad, racionalmente podía comprender que jamás iba a poder tenerlas a ambas, pero su corazón necesitaba ese complemento que significaban en su vida y eso la hacía sentir una jodida egoísta.

all this words are useless (todas estas palabras son inutiles)

when i look into your eyes(cuando miro tus ojos)

it's the simple truth of perfect,(es la simple verdad de lo perfecto)

little secret(pequeño secreto)

with the only thing i'm sure of(de lo unico que estoy seguro )

and it makes it all so hard(y que hace que esto sea tan dificil)

all that other things are (es que las otras cosas estan )

broken out of focus(rotas y fuera de foco)

i love my own way (Te amo a mi manera)

i love you better(Te amo mejor)

i love you inside all this(Te amo dentro de todo esto)

i love you forever (Te amo para siempre)

Terminó con los ojos cerrados, y su voz profunda sin quererlo adquiría tonos melancólicos, cargados de un deseo que era renegado por su consciencia. Porque no era lo correcto se repetía, no era malditamente correcto.

Cuando abrió esos hermosos ojos color ámbar, se encontró con una sonrisa cálida de Brittany, quien la miraba con amor, con ese amor incondicional que siempre había mostrado hacía ella. Desvió la mirada sutilmente y Kay, ya no estaba ahí.

Se volvió a acercar a dónde minutos antes había estado, con sus amigas y la bailarina. Buscó con la mirada a Kayle pero no la encontró, con lo único que se encontró fue una mirada fulminante que le daba Francis desde uno de los costados.

-Veo que voy a tener más de la competencia que imagine para los solos este año, porque esa interpretación fue simplemente hermosa-. Expresó la pequeña diva-.

-Gracias Berry-. Contestó escuetamente-.

-¿Estás bien?-. Preguntó Quinn-.

-Si, sólo necesito un trago, vuelvo en un momento-. Contestó y le dio un pequeño beso en los labios a la rubia que se mantenía a su lado-.

Entró a la espaciosa cocina, tomó una de las botellas y se sirvió casi la mitad del vaso. Le iba a dar el primer sorbo cuando sintió una penetrarte mirada sobre ella y unos pasos que se iban acercando, hasta tener una distancia bastante reducida. Levantó la vista, casi con algo de temor.

Francis, la examinó minuciosamente, estaba tan enfadada que sabía debía controlarse si no quería provocar una pelea de proporciones.

-Lindo collar López-. Rompió el silencio la rubia-.

Santana inmediatamente llevo su mano al hermoso collar, era el que le había regalo Kayle en su primera cita.

-Tiene el apellido Carpentier grabado por todas partes, ¿No es fácil dejarla ir no es verdad?-. Preguntó en una clara postura de enfrentamiento-.

-Porque no me dejas en paz, no quiero problemas contigo Johansen-. Se defendió-.

-Seguro y porque no quieres problemas conmigo, tiene la desfachatez de cantarle a Kay-. Atacó por mucho quisiera no estaba controlándose-.

-La canción fue para Britt-. Respondió desviando la vista-.

-Claro, ¡no seas hipócrita!, y ya para con todo eso que estás haciendo, ¡No te quiero cerca de ella!-. Exclamó la rubia con seguridad-.

-Tú no eres quien para prohibirme nada, tú no eres nadie en la vida de Kayle así que ya no tienes el poder cómo para alejarme de ella-. Contestó con superioridad-.

-¿Qué quieres lograr?, quieres que ella vuelva tras de ti como un perrito faldero mientras tú te paseas de la mano con Britt, ¿Eso quieres?, tenerla ahí como red de seguridad, ¿Tan poco la quieres cómo para hacerle eso?-. Dijo con decepción-.

Santana no sabía como defenderse ante eso. Se sentía una terrible persona, porque esas palabras tenían mucho de cierto. ¿Qué esperaba realmente?, ¿Poder tenerlas a las dos?. Aun así, aunque su mente fuera un caos, no iba a permitir que fuera Francis quien ganara.

-No voy a aceptar reproches de tú parte Johansen, tú no tienes moral para hacerlo, porque aún no se si lo que realmente te importa es Kay o todo lo que viene con ella, porque te encanta eso no es verdad, te encanta imaginar la vida que podrías tener si Kayle no te vuelve a dejar-. Escupió con insidia-.

-¡No voy a aceptar que pongas en duda mis sentimientos por ella!-. Exclamó con furia la rubia-. Yo la amo, su apellido no es más que un accesorio para mí y ella aunque te duela me sigue queriendo, esta noche vamos a empezar de nuevo, va a volver a ser mía y sólo mía como antes…-.

-¡¿Cómo antes que te sorprendiera revolcándote con otro como una cualquiera?-. Interrumpió la latina herida por las palabras anteriores-.

Francis perdió el control de si misma y sus intensiones del comienzo variaron radicalmente luego de ese comentario tan ácido de la morena. Levantó su mano con la clara intensión de darle una cachetada pero Santana la detuvo en el aire.

-Puedes decirme todo lo que quieras, porque sé que tienes miedo y me odias porque sabes que Kayle aún me ama, pero a mi no me tocas un pelo si no quieres salir realmente mal parada-. Amenazó la latina con sus ojos marrones fijos en los verde azulado de la rubia-.

-Mantente alejada López, te lo advierto yo no te tengo miedo-. Contestó altiva-.

-Ni yo a ti, así que no me amenaces -.

-Santana ¿Qué esta pasando aquí?-. Preguntó una sorprendida Quinn.

Santana aún le mantenía el ante brazo tomado fuertemente, y cuando escuchó a Quinn la soltó. Y ambas intentaron disimular.

-Nada yo ya volvía al salón-. Contestó intentando sonar creíble-.

-Pues vamos entonces-. Presionó Quinn quien no le creyó ese "nada"-.

Santana avanzó y antes de ir dónde su amiga, se detuvo para susurrarle al oído a la rubia.

-Hay muchas cosas que no sabes y de las que tienes que sentirte verdaderamente culpable, nadie la ha herido tanto como tú-.


La fiesta había concluido de manera incomoda para la anfitriona. Ya todos habían abandonado el departamento y sólo quedaban ella y Kayle, que había preferido pasar la noche ahí. Ordenó algunas cosas y se dirigió a la habitación, dónde estaba la morena.

Se quedó por unos minutos observándola desde el umbral de la puerta. Kay había salido del baño de la habitación y se disponía a cambiarse para dormir. Se sacó la blusa que llevaba sin advertir la presencia de su ex novia que no perdía detalle de su cuerpo.

En la mente de la rubia aún se repetían las últimas palabras de Santana. Desde que se volvieron a ver, Kayle no le había hablado nada sobre lo que había vivido en esos meses en que no supo de ella, siempre que el tema se daba, la morena lo rehuía y ella pacientemente, no la presionaba. Pero ahora, era un mar de dudas, necesitaba saberlo porque si buscaba su perdón, si quería recuperarla totalmente, necesitaba saber el nivel de daño que había provocado.

Se acercó con sigilo, la luz era tenue y le tomó la mano con suavidad para atraerla hacía ella, estaba disfrutando de ver el cuerpo semidesnudo de su morena, le provocaba verla con sólo un sujetador negro hacía arriba, se acercó despacio y la comenzó a besar, no encontró resistencia, al contrario Kayle la presionó más hacía sí misma buscando con necesidad ese calor que le seguía provocando Francis.

La rubia tomó cierta distancia, y le dio una sonrisa cargada de malas intensiones. Kayle la miró extrañada por la inesperada distancia, pero eso cambio al momento en que Francis deslizo el cierre de su vestido para dejarlo caer y sólo quedar en un coqueto conjunto de ropa interior de encaje en tonos rosa pálido, su cabello rubio caía en onda sobre sus hombres blancos, su piel nívea, se volvía cada vez más apetecible para Kay, quien podía recorrer con los ojos cerrados ese cuerpo que tantas veces, había sido suyo.

-¿Te sigo gustando?-. volviendo a acercarse-.

-Estás más hermosa de lo que recordaba-. Contestó embriagada ante la imagen-.

-Te amo bebé, te amo tanto que necesito tenerte otra vez conmigo-. Susurró muy cerca otra vez casi sobre sus labios-.

Se besaron nuevamente y de manera apasionada. Kayle recorría con ansiedad el cuerpo de su ex novia, mientras la rubia con habilidad desabrochaba el pantalón para sacarlo y quedar en las mismas condiciones. Sus pieles se fundían buscando toda esa pasión que tanto las caracterizaba en el pasado. Kayle tomó la iniciativa y la fue llevando hacía la cama. Se recostó sobre ella y le quitó el sujetador para dejar a la vista dos perfectos pechos. Fue acercando su boca hasta tomar uno de ellos con suavidad y cuidado, pasaba su lengua de manera intermitente, mientras con su mano estimulaba el otro. Los gemidos de la rubia se escuchaban cada vez más fuerte. Siguió hacía su cuello buscando sus labios, dejando pequeños mordiscos a su paso.

Tenía todo su cuerpo apoyado sobre ella, presionando con su muslo en la entrepierna de la rubia, podía sentir su humedad, sus ansías de volver a ser de ella, sólo de ella. Puso una de sus manos cada lado, para detenerse y mirarla a los ojos. Y fue en ese instante dónde su mente voló y esos ojos que se veían más azules que verdes, se fueron tornando cafés, y esos labios delgados fueron adquiriendo volumen. Se distancio le menos bruscamente que pudo lo que aun así no resultó sutil, ubicándose a un costado de espalda y con su respiración agitada.

Francis aún no entendía que había pasado, se giró apoyándose en uno de sus brazos y la miraba intentado encontrar una explicación.

-Yo…lo siento…-.

-¿Qué pasó? Yo ya no…ya te produzco lo mismo-. Preguntó insegura con la voz a punto de quebrarse-.

-No es eso, creo….creo que no estoy lista para estar con alguien aún, de verdad lo siento mucho-. Se disculpó tomando su misma posición para acariciarle el cabello-.

-Entiendo…sigues pensando en ella-. En tono de afirmación con un profundo dolor-.

-Créeme que lo único que quiero ahora es sacarla de mi vida, pero hoy me encerró con ella en el baño y luego esa estúpida canción, lo hace más difícil-. Explicó mirándola a los ojos y se puso boca abajo para sacar toda esa rabia que tenía ocultando su rostro en la almohada-.

-Tranquila sí, que yo te voy a dar todo el tiempo que necesites-. Contestó acariciando su cabello llegando hasta su espalda-.

Francis se detuvo cuando sintió una desnivelación en esa morena y perfecta piel, la siguió con sus dedos y sorprendida constato que alcanzaba aproximadamente diez centímetros y cubría gran parte del omoplato. Se apresuró a encender la luz que tenía a un costado para ver de qué se trataba.

-¿Cómo te hiciste esto?-. Preguntó con sus ojos expectantes-.

-No es nada-. Contestó cubriéndose y girándose hacía ella-.

-No me mientas, una cicatriz así no se hace por nada, sé que algo me estás ocultando Kay, te conozco, así que no trates de mentirme-. Expresó algo descontrolada apoyándose en el respaldo de la cama sin preocuparse por su desnudes-.

Kayle sabía que cuando Francis tomaba esa postura, no había nada que la detuviera hasta que obtenía lo que quería o en este caso, lo que quisiera saber, por lo que se levantó sentándose en posición india al frente de ella.

-Tuve un accidente-. Respondió escuetamente-.

-Cuando…yo…porque me no lo habías dicho-. Expresó nerviosa una parte de ella temía por esa respuesta-.

-Fue cuando…cuando me entere de lo tuyo con Austin, bebí mucho después de haberme ido de tu casa, y cuando iba a la mía, volqué el auto, iba hablando con papá y supongo que por eso la ambulancia no tardó mucho en llegar, ellos…me salvaron la congoja y volviendo sus ojos a la rubia-.

Francis no pronunciaba palabra, estaba destrozada porque la única culpable de que todo eso haya ocurrido era ella. Ahora comprendía perfectamente las palabras de Santana, nadie había herido tanto a Kayle como ella, nadie había provocado que estuviera a punto de perder la vida. Y ante el sólo pensamiento de que eso hubiera podido ocurrir sus ojos se llenaron de lágrimas, no salía ni una palabra de sus labios, no encontraba las correctas que sirvieran como para comenzar a revertir todo el daño que había hecho.

-No sé… cómo pedirte disculpas… su rostro cubierto por lágrimas-. No me podría perdonar si te hubiera pasado algo más-.

-Ya no llores sí-. Dijo limpiándole las lágrimas-. Ya lo supere y estoy aquí-.

Kayle la abrazó aprisionándole en su pecho para tranquilizarla. Y se fue acomodando para acostarse manteniendo a Francis muy cerca de ella, hasta que la rubia ya dejo de llorar. Nunca había soportado verla llorar, quizás por eso no estaba en sus planes contarle lo que había pasado, no quería que se sintiera culpable, era un capitulo que había cerrado en su vida y no veía razones para volver a abrirlo.

-No sé que voy a hacer, ni cómo pero te prometo que voy a remediar todo el dolor que te he causado-. Susurró Francis-.

Kayle sabía que aunque le dijera mil veces que ya no importaba, no lograría nada, así que la abrazó más fuerte y cerró sus ojos. Demasiadas emociones en tan poco tiempo, necesitaba descansar.


Santana no había dicho mucho en su camino de vuelta de la fiesta. Brittany a pensar de haber bebido algunos tragos, se encontraba en perfectas condiciones por lo que no le pasaba inadvertida la actitud de la morena. Sabía que algo había pasado, estaba segura de ello, porque Santana tenía esa maldita costumbre de que cuando algo le molestaba, se encerraba en sí misma sin dejar entrar a nadie más. Y ella siempre lo intentaba, le preguntaba, pero no se encontraba con más que evasivas y negaciones y odiaba eso. Sobretodo porque últimamente esas situaciones ocurrían más seguido de lo que quisiera.

-¿Me vas a decir que es lo que te pasa?-. Preguntó la bailarina con paciencia-.

-No es nada Britt-. Contestó estacionando el auto al frente de la casa de la rubia, iba a pasar la noche con ella-.

Pero Brittany al escuchar nuevamente una evasiva, se molesto de sobremanera, tanto que le dio una mirada de rabia.

-Entonces, te puede seguir pasando nada en tu casa, porque yo ya no quiero que te quedes conmigo-. Expresó antes de abrir la puerta y salir rápidamente-.

Santana reaccionó casi al instante y partió detrás de la rubia, ya había tenido suficiente esa noche cómo para además terminarla peleando con Britt.

-¡Britt!-. La llamó latina tomándola del brazo-.

-Santana, de verdad es mejor que te vayas a que discutamos y nos digamos cosas que sólo nos harán daño-. Expresó la rubia mirándola a los ojos-.

-No quiero, quiero quedarme contigo, lo siento-. Se disculpó-.

-¿Me vas a decir que te pasa?-. Insistió-. Y no me digas que nada, porque si esa va a ser tu respuesta puedes volver a tu auto e irte a casa-.

-Podemos conversarlo adentro-. Pidió la latina-.

Brittany hiso un gesto de afirmación y abrió con cuidado para no meter mucho ruido. Subieron hacía la habitación de la bailarina y una vez dentro, el ambiente se volvió algo incomodo.

-Te escuchó-. Dijo Britt sentándose en el borde de la cama-.

-Discutí con Kayle-. Respondió manteniéndose de pie haciendo contacto visual-.

-¿Qué pasó?-. Preguntó-. ¿Qué te dijo?-.

-No mucho, no fueron más que un par de frases, quizás fue más el cómo me las dijo-. Contestó sincera-.

-Aún la quieres, por eso te afecta de esa manera-. Dijo la rubia con decepción-.

Santana vio la tristeza en esos ojos azul cielo y se le apretó el corazón. No podía seguir haciéndolo, no podía seguir jugando de esa manera porque no era justo para quien se había mantenido fuerte, esperando por ella. Debía seguir, debía olvidarse y focalizar todo su amor en Britt.

Santana se acercó, sentándose a su lado para tomar su mano tiernamente.

-Lo que siento por ti es para siempre, te amo-. Expresó la morena-.

-Podrías demostrármelo más-. Contestó haciendo un tierno ademán-.

-¿Tienes algo en mente?-. Preguntó provocativa-.

-Mmm…sí, pero no se si te lo merezcas-. Susurró acercándose y pasando sus manos por el cuello de la morena-.

-Puedo hacer lo que sea con tal de merecerlo-. Murmuró-.

Brittany cerró la brecha que las separaba con beso carente de cualquier tipo de reproche. Simplemente buscaba entregarse de nuevo, quería con todas sus fuerzas que volvieran a tener esa conexión, eso de que con sólo una mirada se desnudaban el alma. Quería poder tener el corazón de su latina solamente para ella.

Santana le correspondía con pasión, con todo lo que su cuerpo le permitía darle, sentía como su corazón latía más rápido prácticamente de manera desbocada, le exigía más contacto por lo que se fue acomodando sobre Britt, quitando con desesperación la ropa que llevaba la bailarina.

La rubia se dejaba llevar por las caricias erráticas de su morena y como podía quitaba ella también las prendas de la latina, que no consistían en más que una chaqueta y un vestido extremadamente ajustado. Britt cambio de posiciones una vez que tenía a Santana solamente en ropa interior, y se puso a horcajadas sobre ella. No rompía el contacto visual, y procedió a desabrocharse el sujetador para dejar a la vista su desnudo pecho que provoco que ese café de los ojos de la latina, se hiciera casi negro y como acto inconsciente lamiera sus labios, la deseaba, eso no había cambiado ni podría cambiar.

La bailarina mantenía su postura, mientras permitía que la morena llevara ambas manos hacía sus pechos para masajearlos con intensidad. La rubia se mordía el labio, intentado acallar los gemidos, se comenzó a balancear lentamente buscando fricción, su cuerpo evidencia a través de su humedad que esas caricias ya no estaban siendo suficientes.

Santana sentía perfectamente lo que estaba experimentando el cuerpo de la rubia, dado que su centro se friccionaba en su abdomen, sintiendo toda la humedad, todo el calor que emanaba por lo que con un rápido movimiento recupero el control y la puso debajo de ella, dispuesta a satisfacerla en todo lo que le pidiera.

Comenzó a repartir besos por su cuello mientras con una de sus manos jugaba con la pequeña braga que llevaba la rubia, que buscaba con ansiedad los labios de su morena. Con una mano desabrochó el sujetador que aún cubría esos dos perfectos pechos de piel caramelo que sabían mejor de lo que recordaba, haciendo que subiera la excitación la morena que ya no aguantaba más, lo único que qería era poder hacer suya a esa rubia.

Quitaron la última de las prendas quedando desnudas a merced de la otra, sus caderas comenzaron a acoplarse, uniéndose en su baile predilecto, iban armonizadas en una melodía de gemidos y suspiros que sólo ambas oían, el roce, las caricias y los besos furtivos iban preparando el camino para lo que dos deseaban desde hace demasiado tiempo, hacer el amor.

Santana la miró a los buscando esa aprobación implícita, a lo que la rubia le respondió con una beso.

-Hazlo, te necesito ya-. Le susurró la bailarina mordiéndole levemente el lóbulo de la oreja-.

La latina comenzó a jugar con sus dedos en el centro de la rubia, de poco fue profundizando el contacto, hasta que dos de sus dedos la embestían lentamente para luego ir acelerando los movimientos, haciéndolos continuos, mezclándolos con, besos, apropiándose del labio inferior de la rubia, mordiéndolo con posesión, con pertenencia. Territorialmente marcando lo que era suyo. Y Britt no se quedaba atrás, le dejaba deliberadas marcas por el cuello para tratar de calmar toda esa excitación que estaba sintiendo al tener a su latina dentro suyo, se sentía tan bien, tanto que le parecía que ambas estaban hechas la una para la otra, justo a la medida.

Los gemidos fueron en aumento, cómo señal inequívoca que el clímax estaba cerca, por lo que la latina intensifico sus movimientos, con la vista fija en esos ojos ahora azules intensos.

-Te amo-. Susurró la morena-.

-Te…amo-. Contestó entre cortado la bailarina-.

Luego de eso Britt tuvo un orgasmo impresionante que llevaba el nombre de Santana López. La morena se acomodó al lado de su rubia, le encantaba observar las expresiones de Brittany después de haber hecho el amor, amaba como movía su cabeza ligeramente y suspiraba intentado controlar la respiración, cómo su cuerpo seguía vibrando y ese calor aún emanaba, amaba poder producir todo eso en ella.

-¿En que piensas?-. Preguntó Britt-.

-En cómo me encanta, cada gesto que haces después de haber sido mía-. Le susurró al oído-.

Brittany se giró para posar sus ojos sobre ella, regándole la más brillante de sus sonrisas, de esas que hace tiempo no veía.

-Extrañaba tenerte así, ser tuya-. Dijo sinceramente-.

-Y yo a ti-. Respondió-.

-Pero sabes que extraño más aún-. Preguntó inocentemente-.

-Mmm…no lo sé-. Contestó con un gesto infantil-.

-Que tú seas mía-. Expresó-.

Lo siguiente fue posarse sobre su latina y comenzar a regalarle caricias por todo ese cuerpo que siempre había poseído un sabor exótico, como cada rasgo de su rostro, evidenciando esa mescla en su origen que la hacía poseedora de una belleza incomparable. La embriagaba esa piel canela que se retorcía bajo su cuerpo buscando más contacto, buscando la manera sentirla más cerca.

Su conexión era cósmica, eran dos almas nacidas para estar juntas. Hechas para volver a encontrarse una y otra vez, en un universo llenos de almas, ellas volverían se identificarían tan sólo al ver el brillo que producían sus ojos cuando se veían.

Hicieron el amor toda la noche, rindiéndose al sueño una vez que los primeros rayos del sol se filtraban por las cortinas. Se durmieron acurrucadas, abrazadas sin dejar que ninguna parte de su cuerpo, sintiera el vacío de no estar en contacto con la de la otra.


Un mes después:

Brittany caminaba por una de las calles centrales de Lima, su madre la había mandado a hacer algunas compras para preparar el almuerzo familiar del día sábado. Ella había aceptado y ahora hacía camino a la tienda dónde compraban regularmente. Iba escuchando música, como era su costumbre, mientras repetía en su mente las cosas que debía llevar, lo hacía porque siempre la enviaban de compras olvidaba alguna cosa y su madre le daba esa mirada de reprobación y le decía que se debía a que siempre andaba en otro mundo.

Algo captó su atención, casi frente a ella había un local que no había visto antes. Por lo que recordaba ahí había una vieja tienda, pero ahora se encontraba totalmente remodelada dando paso a una moderna construcción, con un llamativo letrero que decía "Rafferty dance academy".

La curiosidad y el sonido de la música la llevo a entrar a las instalaciones. Se encontró con una agradable sorpresa al descubrir, que no solamente era moderno por fuera, por dentro estaba muy bien implementado, había una recepción atendida por una alegre señorita, de ahí había un pasillo que estaba lleno de puertas que presumió eran salas. No se equivoco. Dejándose llevar, se detuvo en una de ellas que tenía la puerta entreabierta y se quedo observando como un hombre de postura elegante y de exquisita técnica le daba los pasos a seguir a un grupo reducido de alumnos que lo miraban con admiración. Ella misma no podía quitar los ojos de aquel hombre que claramente poseía una formación clásica, pero que mesclaba los movimientos con danza moderna, sin que pareciera dificultoso hacerlo, era fluido, armónico, simplemente perfecto.

Sin darse cuenta comenzó a repetir algunos de esos movimientos y por primera vez en su vida se sintió torpe bailando, comparada con aquel sujeto no era más que una principiante.

-Señorita, ¿Me puede decir que hace ahí?-. Expresó el hombre-.

Brittany reacciono de forma tardía, estaba inserta en su mundo que no captó que se había acercado a ella, hasta que lo tenía al frente.

-Yo…lo siento…-. Se disculpó rápidamente la rubia-.

-No me ha respondido ¿Qué hacía aquí? Estos ensayos son privados-. Dijo en claro tono de reproche-.

El hombre la inspeccionaba cuidadosamente, lo que la puso algo nerviosa. Era alguien que imponía respeto de manera natural, esa postura impecable, su voz pausada y esos ojos profundamente azules, no dejaban que salieran las palabras de manera fluida.

-¿Eres bailarina?-.

-Mmm…yo bailo sí, ¿Cómo lo supo?-.

-Tú postura, tú físico y por los movimientos que realizaste-. Contestó secamente-. Igual has interrumpido un ensayo y eso no lo permito-.

-Lo siento señor, yo no quise interrumpirlo, simplemente me deje llevar-. Se disculpó agachando la cabeza avergonzada-.

-Dame un momento-. Le pidió relajando el tono-.

Brittany se retiró de la puerta para apoyarse en la pared del pasillo, mientras escuchó como el hombre le daba algunas instrucciones a los alumnos, cuando salió focalizó inmediatamente su mirada sobre ella.

-Soy Ethan Rafferty -. Se presentó extendiendo su mano-.

-¿Cómo el letrero que esta afuera?-. Preguntó inocentemente la rubia respondiendo al gesto-.

El hombre la miró pensando que era algún tipo de broma, pero leyó en la expresión de la rubia que lo había preguntado sin mala intensión.

-Es mi academia, por eso el nombre-. Respondió-.

-Ahora lo entiendo, no la había visto antes-.

-Abrimos hace poco, por eso, llegue desde Nueva York buscando nuevos talentos-. Contestó-.

-Yo tengo talento-. Expresó entusiasta de manera espontanea-.

-Lo note, aunque eso no es suficiente, si quieres ser bailarina debes practicar y dar todo lo necesario-.

-Lo sé-.

-¿Cuál es tu nombre?-.

-Brittany S. Pierce-. Se presentó-.

-Entonces Brittany, te gustaría tener clases conmigo aquí en vez de interrumpir mis clases-. Propuso el hombre-.

Brittany lo miró sorprendida, estaba que se lanzaba a sus brazos y le gritaba un rotundo sí. Pero se contuvo, por lo que respiro profundo e ideo una respuesta menos enérgica.

-Por supuesto-. Respondió con una sonrisa-.

-Ok, tienes condiciones eso es innegable, pero necesito ver algo más que eso, así que habla con la recepcionista para que te de una hora para que audiciones, si me presentas algo que me sorprenda, estás dentro-. Dijo el hombre-.

-Gracias-.

-No me lo agradezcas aún y por favor no vuelvas a interrumpirme así, nos vemos señorita Pierce-. Se despidió entrando nuevamente al aula-.

-¡Adiós!-. Se despidió-.

Britt hiso lo que el hombre le indicó y tenía la audición para el próximo martes en la tarde, lo que no le dejaba mucho margen para preparar algo. Confiaba en su talento, pero se había dado cuenta lo exigente que era el hombre, y algo dentro de ella no quería defraudarlo, le había en pocos minutos despertado una gran admiración.

Se fue casi saltando de la pura alegría, su vida en ese momento estaba tan bien. Su relación con Santana iba cada vez mejor, ya prácticamente no sentía esa inseguridad del principio, la latina había cumplido su promesa de volver a hacerla sentir segura de sus sentimientos. Había algunas veces en que pasaba que aún se daba cuenta que a la latina le dolía ver a Kayle con Francis, pero esas situaciones se volvían cada vez menos. Por lo que su relación se estaba fortaleciendo, podían planear un futuro juntas. Y ahora esto, una oportunidad para perfeccionarse en lo que segundo que más amaba, porque sabía que todo lo que pudiera aprender iba a servirle cuando quisiera aplicar a Julliard, era un sueño en grande, pero era alcanzable, lo sabía.


Kayle llegaba como cada tarde de sábado al departamento de Francis. Últimamente pasaban mucho tiempo juntas, estaban de a poco recuperando eso que tuvieron, aunque aún había inseguridades en la morena. No es que no confiara en Francis, es que no confiaba en ella misma, en lo que sentía. Muchas veces le daban ganas de tomar un avión e irse lejos, a un lugar dónde nadie volviera a pronunciar el nombre de Santana López.

La rubia le abrió con el mismo entusiasmo de siempre, le dio un pequeño beso en los labios antes de hacerla pasar al salón, dónde tenía algunas cosas para comer y había seleccionado películas, ese había sido el plan, para una relajada tarde de fin de semana.

Fueron pasando las horas y se encontraban en una posición muy cómoda. Francis tenía apoyado todo su cuerpo sobre ella. La miraba de reojo, le encantaba cada rasgo de Kay, sobretodo esos ojos verdes que siempre había encontrado tan enigmáticos. Le dio uno tiernos besos en el cuello para llamar su atención. La morena fijo sus ojos en ella.

-¿Te quedas esta noche?-. Preguntó Francis-.

-Seguro, mis padres viajaron el fin de semana por negocios, así que no te vas a deshacer de mí, por lo menos no en estos dos días-. Respondió para volver a poner su atención en la película-.

-Por mi no te fueras nunca-. Le susurró la rubia siguiendo con sus besos-.

-Detente, sabes que ese es mi punto débil-. Le advirtió la morena-.

-Ventajas de haber sido tú novia-. Respondió sin tomar en cuenta la petición anterior-.

Francis buscaba sus labios, quería, lo intentaba pero más allá de esa noche dónde finalmente Kayle se había arrepentido, no volvieron a tener ese tipo de intimidad, todo se reducía a algunos besos y caricias que ella le daba, pero que no siempre eran devueltas con la misma intensidad.

-Creo que ya es tarde ¿Nos vamos a la cama?-. Preguntó la morena-.

-No se si sentirme ofendida o ilusionada por esa propuesta-. Contestó cruzando sus brazos-.

-Francis, ya lo hablamos, dijiste que me tendrías paciencia, por favor no me presiones ahora, porque si es así, prefiero irme a casa-. Le dijo con calma-.

-Ok, lo siento, pero es que a veces me cuesta controlarme-. Contestó con un gesto infantil-

-Pues ahora sabes lo que se siente-. Expresó sonriente-.

-¿Qué quieres decir con eso?-.

-Que tu me estuviste provocando sin dejarme llegar más allá, por seis largos meses ¿O no lo recuerdas?, eras la señorita "voy a llegar virgen al matrimonio"-. Recordó-.

-¿Está es alguna clase de venganza?-. Fingiendo sentirse ofendida-.

-Puede ser-. Contestó con un gesto-. Ven, vamos a la cama-.

La rubia la tomó y la siguió a la habitación. Se cambiaron el pijama y luego se acomodaron para dormir.

Francis sentía un sonido a lo lejos, buscó aún con los ojos entrecerrados y se dio cuenta que era un celular que estaba en el velador de su lado de la cama. No vio quien llamaba, simplemente contestó con la voz somnolienta.

-Hola… pereza-.

Hubo un silencio en la otra línea.

-Hola-.

-¿Johansen?

-Bebé ¿Quién es?-. Preguntó Kayle entre dormida-.

-Alison-. Contestó la rubia reaccionando-.

Kayle despertó al oír el nombre de su amiga, tomó el teléfono, pero lo único que escuchó, fueron los pititos de cuando se corta la comunicación.


Espero que les haya gustado, y si no, siéntanse libres de decirlo. Nos estamos leyendo, Saludos, dany!