21: Sin regreso.

Tony murmuró entre dientes una dirección y colgó la llamada, sus manos temblando, su garganta seca y un vacío en el pecho, su respiración comenzó a agitarse, estaba a nada de un ataque de ansiedad. ¿Qué le diría a Steve?: ¿Después de estas semanas arrastrándote a mi abismo necesito que me ayudes a salir de él?

Que estupidez.

Era un idiota.

Maldita sea, ¿Y a dónde iría? Había escapado ya dos veces de clínicas de rehabilitación, había inclusive amenazado con suicidarse si lo volvían a internar en una, su consumo de drogas había sido moderado hasta que Steve decidió quererlo, una pésima decisión si a Stark le tocaba juzgarla. Se mantuvo con la mandíbula apretada e inerte frente al teléfono público afuera de un edificio deshabitado de ladrillo.

Había intentado cambiar tantas veces y siempre algo lo hacía volver, era inútil, no sabía ni siquiera porque lo intentaba esta vez. Siempre había sabido que su vida estaba constantemente ligada a algún tipo de adicción auto-destructiva.

Diciembre.

El 22 de Diciembre cumpliría 5 años limpio de heroína… hubiese cumplido.

No supo en que momento sus mejillas comenzaron a humedecerse y su cuerpo a estremecerse en escalofríos, vio a lo lejos las luces de un carro, reconoció perfectamente el clásico de Howard estacionándose frente al edificio, sonrió para sí mismo, lógico, le había dicho a Steve "toma uno de mis carros" y Steve sin saber que ese había sido el favorito de Howard, lo había tomado, un nudo en la garganta.

El Capitán caminó hacia él con paso acelerado y una chamarra en sus manos, Tony sintió un brinco al corazón.

"Hace frío" dijo en voz apagada pero con una sonrisa tenue en sus labios y lo envolvió en la chamarra, Stark accedió y le dirigió la mejor de sus sonrisas.

"¿A dónde quieres ir?" Steve preguntó con voz temblorosa y Tony soltó un bufido.

"No sé, una clínica supongo"

Steve sintió como su estómago se revolvía.

"Pepper me dijo de una"

Tony simplemente asintió, sabía cuál era, sabía que era de las más famosas y efectivas, las que protegían sus pacientes y mantenían el anonimato por grandes sumas de dinero mensuales. Sí, tenía que hacerlo.

"Vamos"

El caminó en el carro fue tranquilo, Tony no podía evitar dejar de moverse, la ansiedad comenzaba a consumirlo, su pierna temblaba compulsivamente y se mordía los labios al borde de hacerlos sangrar, Steve estaba desquiciado, confundido, molesto, triste, impotente… Tenía un coctel de emociones que jamás había sentido, tenía miedo de que en cualquier momento su pecho explotara y su garganta comenzará a gritar contra su voluntad.

Volteó de reojo y notó el cabello de Stark revuelto, gruesas gotas de sudor por su frente y su mirada paranoica, tragó difícilmente.

Jamás lo había visto tan roto.

Era irónico, porque había sentido su ausencia durante meses cuando estuvo de vuelta a 1950, y había ingenuamente creído que el dolor de su ausencia era insoportable, estaba mal, eso no había dolido nada a comparación de esto, sí estaba de vuelta, podía verlo, tocarlo, platicar de nuevo con él… pero lo destruía contemplar como la sanidad mental de Stark pendía de un hilo, añadiéndole a esto las cicatrices que marcaban sus brazos recordándole que en cualquier momento su cuerpo podía colapsar. Tragó audiblemente.

"No tienes que hacerlo" Tony dijo con voz fría y Steve asintió, fijó su vista en el camino.

"Pero quiero hacerlo"

Stark torció los ojos, sus brazos anclados a su pecho y su mirada burlesca. ¿Cómo se había permitido estar de nuevo aquí?

Esto era una estupidez.

Volteo hacía las sillas acomodadas en círculo junto a él, estas pláticas motivacionales y de expresión eran una estupidez, las odiaba, se reía de ellas desde que tenía memoria, jamás había durado más de 2 semanas en ninguna clínica y esta era su tercera, la tercer semana el dolor físico de la abstinencia había disminuido ligeramente, era ahora el dolor psico-emocional el que lo enloquecía.

"Laura, gracias por ofrecerte" El moderador dijo y Tony soltó una risita burlesca, varios lo vieron con desaprobación.

El sarcasmo no era bien tomado en este momento.

"De nada"

"Cuéntanos Laura, ¿Qué te hizo volver a tus adicciones?"

"Yo iba caminando de noche hacía mi casa, llevaba ya 6 meses sin consumir ninguna sustancia, ni siquiera una cerveza. De repente a lo lejos vi a mi vecino, aquel hombre que a los 13 años me había violado una y otra vez…"

Y así empezó otra clásica historia.

Stark torció los ojos y fijó su vista en la ventana que daba al jardín, era miércoles e ingenuamente contaba los días para que fuese sábado y Steve viniera, porque desde que estaba aquí no había un solo fin de semana que el Capitán lo hubiese abandonado.

Escuchó aplausos a lo lejos y siguió con la corriente, el moderador lo vio por el rabillo del ojo.

"Tony, pasa al frente"

"No" su respuesta fue automática y algo hostil, mierda.

Si no actuaba acorde a estas reglas solo le aplazarían más su dada de alta, era vergonzoso y estúpido estar aquí, porque él no necesitaba ayuda de nadie, era Tony Stark, él podía solo.

"Insisto" El moderador lo presionó y con actitud pedante se levantó de la silla, caminó al frente.

"Cuéntanos"

"Hola, soy Tony y yo…" Se detuvo en seco y por primera vez observó claramente las personas a su alrededor, la mayoría rondaba los 20-25 años, había dos chicas que se veían inclusive menores de edad, reconocía a dos de las pasarelas, una actriz, el hijo del gobernador y otras más personas con un apellido pesado y una chequera capaz de pagar esta estancia, sabía que los demás lo reconocían, sin embargo no lo contemplaban ni con desprecio, ni con admiración, simplemente con empatía. Tragó difícilmente.

"Tony, ¿Cuánto tiempo llevabas limpio?" preguntó el moderador con voz suave y Tony contestó con voz cortada.

"Casi 5 años" dijo sincero y todos dejaron salir sonidos de admiración porque mierda, eso era demasiado tiempo, era muy difícil que volviera alguien que ya había pasado el año de rehabilitación.

"¿Qué te hizo volver?" El moderador preguntó curioso y Tony estaba a punto de decir que Steve y su estúpida idea de ver algo más en él o tal vez él y su estúpido miedo por sentir, por amar a alguien que al final lo abandonaría como Howard lo hizo, sin embargo tragó de nuevo intentando ocultar como sus manos temblaban.

Se estaba engañando.

"Yo… soy un adicto" dijo lo último en un murmullo y todos lo vieron algo confundidos, Tony fijó la vista particularmente en esa chica de ojos verdes y mirada asustada, con cicatrices de inyecciones subiéndole por el brazo hasta el cuello, la contempló tan asustada de lo que era, de lo que no podía dejar de ser, sintió algo en él moverse.

"Realmente no volvemos porque algo nos haya sucedido, porque estemos deprimidos o aburridos… Realmente somos adictos, auto-destructivos dependientes de algo que nos de vida…" Se rompió y clavó su mirada en el suelo "Buscamos pretextos para culpar siempre algo exterior, por las decisiones que nosotros tomamos. Lo hice porque pude hacerlo, porque lo extrañaba y no sé… Es la adrenalina de tener una pistola dentro de la boca, el dedo está en el gatillo y si tiemblas un poco tu vida termina, pero el sabor del metal… Es tan bueno que todo lo demás realmente no importa"

El moderador lo miro asombrado, porque generalmente nadie aceptaba ser un adicto tan pronto, era un proceso cercano a un mes de pláticas dos veces a la semana y Stark en la primer platica se había dado cuenta de ello.

"Gracias Tony" la chica dijo sincera y Stark asintió sin dirigirle otra mirada, caminó nervioso hasta su silla.

Mierda.

¿Qué acababa de pasar?

¿Qué acababa de decir?

Escuchó a lo lejos a un hombre mayor pasar al centro, su corazón estaba agitado y la mirada introspectiva de la chica no se quitaba de él, comenzó a realmente poner atención a la plática.

Al finalizar las dos horas se dio cuenta que todos estaban ahí porque:

Un familiar directo los había encerrado ahí. Su pareja los había amenazado con dejarlos o los había dejado por sus adicciones. Amaban a alguien que no los amaba por la inestabilidad que representaban.

Tony al volver a su cuarto se sintió estúpido porque mierda, Steve lo amaba a pesar de la inestabilidad que representaba, jamás lo había amenazado con irse o con que se iría si no se detenía. Y a pesar de verlo tocar fondo nunca lo había obligado a nada que no estuviera decidido a hacer.

Le cayó como un balde de agua helada.

Él amaba a Steve, desde siempre, desde niño, desde que tenía memoria, había pasado por un zig-zag de emociones sin embargo siempre lo había querido de una manera única e incomparable, y ahora, tenía la oportunidad de rehacer su vida, sin adicciones, al frente de la compañía, al frente de los vengadores, de la mano de Steve.

Sintió como su corazón latía y una sonrisa ancha se formó en su rostro, por primera vez sintió una motivación a ser mejor por él mismo y para Steve.

Steve caminó por los jardines amplios de la clínica, era un lugar agradable. Su mirada danzaba entre las distintas personas todas con uniformes blancos y un número verde en el brazo, algunos platicaban en el pasto, otros estaba retraídos llorando bajo un árbol, algunos se veían devastados, miserables… Sintió su respiración dificultarse.

"Buenos días" Escuchó la voz vibrante de Stark y dio media vuelta, Tony vestía todo de blanco, un número 7 en su manga derecha.

Lo mataba verlo así.

"Buenos días" dijo intentando forzar una sonrisa y le dio un suave beso en los labios, Tony lo envolvió en un abrazo necesitado, Steve no pudo negarse y lo envolvió con su cuerpo durante largos minutos, después se separó de él con una extraña ansiedad en su pecho.

"Toma" dijo y le extendió un tablero de ajedrez, un paquete de galletas de fibra y un girasol.

Tony sonrió estúpidamente y levantó una ceja seductoramente.

"¿Jugamos?"

Steve había sonreído y comenzado a armar el juego.

Sin tomar en cuenta la clínica que parecía más un sanatorio mental, las personas deambulando por ahí, las personas gritando en el interior, la ropa de Tony y sus tics nerviosos, Steve podía jurar que todo era lo mismo.

Sin embargo la atmosfera era difícil de ignorar, y cada sábado en la mañana se sentía menos motivado a ir, a veces inclusive inventándose contratiempos para llegar más tarde, no sabía por qué y lo detestaba, pero le dolía tanto ver a Tony así… Tanto que se estaba convirtiendo en un martirio insoportable.

Todos los días para Steve eran miserables, no solo porque Tony no estaba, sino porque inclusive verlo lo hacía sentirse miserable, porque la duda comenzó a sembrarse en él y eso solo había despertado un mar de demonios que iban enloqueciéndolo.

¿Sería buena decisión después de todo seguir con Tony?

Sí, estaba en rehabilitación, llevaba ya 3 meses y parecía estar completamente limpio, pesaba 10 kilos menos y había presentado problemas cardíacos de los cuales no quería hablar nunca, más estaba bien. Vivo al menos después de que su cuerpo soportara intoxicaciones tan severas.

Sin embargo eso no cambiaba una cosa:

Tony era un adicto.

Y eso a pesar de todo lo que hiciera, no cambiaría, Steve lo sabía. Si dejaba estas adicciones lo más probable es que comenzaría con otras, porque no había manera de que su cuerpo renunciara a lo que biológicamente estaba programado a tener.

Se sintió asechado, por primera vez no sabía qué hacer con tanto Tony. Hace unos meses hubiese dado su vida por él, ahora ni siquiera sabía si podía seguir tocándolo, contemplando sus diversas cicatrices y recordarlo apoyado en la barra de la cocina con una jeringa en mano. Se sentía herido.

Lo amaba sí, pero ¿Y si Tony recaía?

No, él no podría soportarlo.

No de nuevo.

Sí, tal vez lo mejor era esperar a que estuviera mejor y terminar las cosas. Quedar como amigos.

Sí.

¡Mierda!

Se sentía tan perdido, tan confundido, tan dividido. Porque una parte de él decía que ya lo peor había pasado, que lo amaba y que después de esta tormenta solo vendría la calma. Otra parte de él sin embargo le gritaba que ya no podía soportarlo más, se dio cuenta que le temía a Stark.

Era tan cobarde. Enterró su frente en sus manos llorando en silencio.

"¿Steve?" Pepper preguntó y el Capitán saltó asustado.

"Disculpa, no te vi entrar" dijo sonrojado limpiándose sus patéticas lágrimas, ella le sonrió tímidamente.

"¿Estas bien?"

Vaya pregunta estúpida.

"Sí"

Vaya manera de mentir.

Ambos permanecieron observándose por largos minutos.

"Yo… solo quería decirte… Gracias"

Steve la miró asombrado.

"¿De qué?"

"Lo que has hecho por Tony… Dios, yo… Jamás hubiese podido" dijo sincera, su voz comenzando a quebrarse "Yo la única vez que conocí a…. Darth Vader le dije que esto no iba a funcionar y lo abandoné, hui cobardemente por miedo a tantas estupideces…"

Steve tragó difícilmente.

"No sé Pepper, me siento muy confundido" dijo con voz ahogada y ella lo miró incrédula.

"¿Por qué?"

"Tengo miedo" Confesó con voz ahogada y ella asintió.

"Yo no creía que fuese a cambiar ¿sabes? Yo no creía en ese concepto de amor tan… incondicional. Tan entero, no creía en las personas de una sola pieza ni en los giros de 180 grados. Y luego llegaste tú" dijo con una sonrisa rota y Steve levantó la mirada.

"Yo lo amaba, o al menos creí que lo hacía. Pero tú Steve, tú llegaste y me demostraste que estaba mal. Que todos tenemos otra oportunidad… Creíste en él, a pesar de todo y en contra de todo pronóstico"

Steve la observó algo incrédulo.

"Steve… Si te dijera que Bucky fue capturado por Hydra y torturado, lavándole la mente y obligándolo a trabajar como asesino todo este tiempo ¿Le darías una segunda oportunidad?"

"Claro" contestó sin pensarlo dos veces.

"¿Y por qué dudas de Tony?"

Mierda.

Eso había dolido.

De nuevo sus prejuicios nublándole la cordura, porque tanto Tony como Bucky habían sido víctimas de gente sin escrúpulos, Bucky a sus 28 años y Tony a los 8. Tony era una madeja de emociones y traumas reprimidos que a pesar de todo intentaba luchar contra corriente.

Mierda, era un estúpido.

Sintió la desesperación de la impotencia, su mente despejada y su mirada cristalina. Había cometido un error.

"Gracias" dijo con ojos llorosos y se levantó de la silla, Pepper lo miró extrañada. Corrió escaleras abajo hasta llegar al estacionamiento de SHIELD, tomó el carro clásico que había casi hurtado de la colección de Tony y tomó rumbo hacía la clínica, sentía su corazón latiendo desmedido y aunque no había dicho nada podía notar en la mirada de Tony de cada sábado que él sentía sus dudas, sus demonios y sus malditos juicios morales, porque en los últimos dos meses en vez de ir las 8 veces que podía, solo había ido 4 inventándose pretextos estúpidos para evitarlo. Abandonándolo justo cuándo Tony más lo necesitaba.

Se estacionó afuera de la clínica y corrió hasta la recepción.

"Vengo a ver a Tony, Tony Stark"

"Disculpe solo hay visitas los sábados"

"Es urgente"

"Capitán, son cerca de las 10 de la noche, los pacientes ya están durmiendo" Dijo la chica intentando sonar tranquila.

"No, él no duerme temprano. Necesito verlo"

"Tendrá que venir mañana" Insistió ya más molesta.

Y Steve entre la agitación, la culpa y la euforia gritó.

"¡TONY!"

"Seguridad…" La chica intentó detenerlo pero Steve corrió, logrando filtrarse en el pasillo, recorrió las alas entre jardines buscando el número 7 de habitación, Tony le había descrito perfectamente el interior, todo blanco, acristalado y con visuales directas a jardines siempre.

Escuchó a los de seguridad siguiéndolo, varios pacientes salieron de su cuarto asombrados, hasta que llegó al cuarto y abrió la puerta sin siquiera tocar.

Tony se levantó asustado de la cama, la luz ya estaba apagada y su cabello lucía más largo, casi hasta la nuca, su mirada adormilada.

"Tony" dijo con el aliento entrecortado y el ingeniero bajó descalzo de la cama, caminó hasta él y lo abrazó.

"Steve, ¿Estas bien?" preguntó alarmado tocando su mejilla, llevaba dos semanas seguidas sin verlo y había inclusive creído que Steve ya no regresaría. Habían sido días difíciles para Stark. Seguridad apenas había llegado y estaba a punto de tomar a Steve por la fuerza, pero la psicóloga que había establecido una buena amistad con Stark, los detuvo.

Steve tenía los ojos llorosos, una mezcla indescriptible entre euforia, miedo, ansiedad y la desquiciante realización de que sí, amaba a este hombre, con todo y sus demonios. Que había cometido un error y que quería pasar el resto de su vida con él.

No supo si fue el impulso de la locura o la mirada dócil de Tony, se arrodilló delante de él.

"Tony… cásate conmigo"

No fue una pregunta.

Tony lo miró incrédulo. Steve notó como su cuerpo delgado comenzó a temblar ligeramente.

"Esa no es una pregunta" Tony dijo jugando y Steve sonrió.

"¿Es un sí?" Preguntó con el inminente miedo a su rechazo.

"¿Estás seguro?" preguntó asombrado con voz grave, Steve tragó difícilmente.

"Estoy a punto de colapsar en un ataque de pánico si no dices que sí Stark"

Y con eso Tony había soltado una carcajada y lo había abrazado con mirada cristalina, apoyando la cabeza de Steve en su pecho. Dejándolo sentir por primera vez el reactor.

"Sí"

No había sido la mejor manera de proponer matrimonio, Steve lo sabía. Y a pesar de que llevaban dos años comprometidos, seguía buscando la manera de proponer correctamente, llevaba ya tres años en esta dimensión e inclusive había olvidado que él realmente no pertenecía aquí.

"¿Qué te parece este?" Steve preguntó apuntando a un anillo dorado en el mostrador.

"Muy extravagante" Natasha dijo sin realmente prestarle atención y siguió con la vista fija en el mostrador.

"Necesito encontrar uno ya" Steve dijo estresado y ella siguió ignorándolo.

El celular de Steve comenzó a vibrar.

"¿Bueno?"

"¿Pizza o Pasta?" preguntó aquella voz familiar y Steve soltó una risita.

"Pasta"

"Bien, será Pizza" Tony dijo y Steve de nuevo sonrió.

"No daremos pizza en la boda Tony"

"¿Por qué no?"

"Eso no se da en las bodas"

"Es nuestra boda, podemos hacer lo que queramos" dijo y Steve notó como daba un trago largo.

"¿Estas nervioso?" preguntó y Tony soltó una risita.

"Detesto que me conozcas tan bien"

"Puedo decir que estas tomando Whiskey seco dando vueltas en tu oficina"

Y eso era exactamente lo que estaba haciendo.

"No"

"Mientes"

Tony soltó una risa.

"¿Te veo esta noche?" preguntó con voz grave intentando cambiar el tema y Steve sonrió.

"Se supone que no se debe ver a la novia una noche antes de la boda"

"Vamos, me has visto miles de veces de todas las maneras posibles"

"Wow… no negaste ser la novia" Steve lo molesto y pudo notar por el bufido de Stark como torcía los ojos.

"Te veo en la alberca privada a las 10" dijo intentando sonar indiferente y Steve soltó otra risa estúpida, de esas sin razón que no abandonan el rostro de una persona enamorada.

"Te amo"

Tony solo había sonreído y colgado, a veces Steve era demasiado dulce para él.

"Nat, mañana me caso y aún no tengo los anillos"

"Vamos por sushi" Natasha lo ignoró completamente y salió de la tienda, Steve torció los ojos.

Tony gateó entre las cobijas buscando el lugar vacío junto a Steve, el Capitán lo abrazó sintiendo de nuevo su piel tersa y sus músculos definidos, le había costado meses recuperar su salud y todo un año entrenando con Steve para recuperar su figura. La nariz respingada de Stark rozó con su cuello.

"Tengo un regalo para ti" Tony murmuró y el Capitán bajo la mirada hasta sus ojos castaños.

"Eso deberías dármelo mañana" Steve dijo juguetonamente pasando su mano por la espalda desnuda de Stark.

"Tú eres el que debe dármelo mañana, tengo altas expectativas" Steve soltó una risa.

"Cierra los ojos" Tony dijo eufórico y Steve obedeció. Sintió algo gélido sobre su mano, algo frío y pequeño. Abrió los ojos.

Dos anillos luminosos estaban frente a sus ojos.

"¿Tony… es del reactor?" Preguntó con la vista fija en su pecho luminoso.

"Parte del reactor"

Y Steve notó como el triángulo en su pecho estaba incompleto, su mirada se tornó oscura y severa.

"No. Antes de que digas algo, no me desestabiliza ni me daña" Steve se tragó sus palabras aun viéndolo dudoso.

"Es una parte de mí, nunca tuve la oportunidad de agradecerte. Gracias por creer en mí. Sin ti probablemente yo no estaría aquí. Somos uno." dijo sincero y Steve le dio un cálido beso en la frente.

No supo que decir, solo lo pegó a su cuerpo enterrando su nariz en su cabello quebrado para que Tony no viera las lágrimas de júbilo que patéticamente salían de sus ojos. Contempló al hombre que amaba entre sus brazos, sonrió, era exactamente el mismo que había conocido en el 2020. Tony Stark había renacido de las cenizas y él tenía la dicha de estar a su lado.

Cerró los ojos estrechando sus brazos alrededor de Tony.

"¡¿STEVE?!" La voz de Howard lo despertó, abrió los ojos de golpe. Su mirada analizando el contexto.

Estaba de vuelta.

"Howard" dijo con cierta desaprobación en su voz.

"¡Dios! Pasaron 9 años, la maquina dejó de parpadear, creí…. Mierda, no vuelvas a pedirme que haga esto" Howard dijo al borde de un colapso nervioso y lo abrazó.

9 años…