Capitulo 21 Una nueva vida

La enfermera y el técnico la pusieron en una camilla y la entraron en la ambulancia.

- ¿A dónde se la llevan? -preguntó Adriano desconsolado, nervioso y volviendo a llorar.

- Cálmese señor, vamos a llevarla al hospital -le dijo el médico.

- Como quiere que me calme, acaban de disparar y matar a mi novia… ¿por qué se la llevan al hospital?

- No hay nada seguro, pero por lo que parece la bala no ha impactado de lleno en su corazón, quizá no lo ha rozado por milímetros, pero al auscultarla aún se oían sus latidos aunque muy débiles por la pérdida de sangre y los disparos... tenemos que llevárnosla inmediatamente al hospital o podría ser tarde… Tenemos que hacerle muchas pruebas, ver la gravedad de sus disparos y probablemente operarla.

- Está bien -dijo Adriano viendo una pequeña esperanza de que Marian no muriera.

Los tres se fueron al hospital muy nerviosos, esperaron durante horas. Roberto había llamado a Oliver después de su partido y le había explicado lo ocurrido. Por supuesto también se presentó en el hospital.

Cinco horas más tarde salió un doctor, se quitó la mascarilla y se les acercó

- ¿Cómo está doctor? ¿Qué ha pasado? -dijo Adriano muy angustiado.

El doctor le dijo con un tono algo serio:

- Verán la hemos operado de gravedad, la bala impactó a escasos milímetros de su corazón, está fuera de peligro pero -respiró profundamente y añadió- está en coma, y no sabemos si despertará y cuando lo hará.

Adriano cayó al suelo totalmente desconsolado, abatido y llorando desconsoladamente. Los demás también lloraban, pero intentaban aguantar sus lágrimas para apoyar a Adriano.

Adriano y los demás quisieron entrar a verla, estaba entubada por varios sitios y tenía una gran venda en su cabeza, tenía los ojos cerrados. Adriano le cogió la mano fuertemente y le dijo:

- Marian… te lo ruego… despierta… vuelve a mí, a nosotros por favor… no me dejes -decía llorando desconsoladamente- no me dejes ahora… que te he encontrado…

Por desgracia, no hubo respuesta alguna por parte de Marian.

Roberto acarició la cabeza de Marian y le dio un beso en la frente empezando a llorar de nuevo. Benji y Oliver se quedaron algo más lejos de Marian con lágrimas en los ojos consolándose el uno al otro.

- Ahora vuelvo -dijo Oliver limpiándose las lágrimas- necesitaba salir de allí y hablar con alguien, aunque Patty era muy sensible, necesitaba explicárselo a alguien de confianza, a alguien que supiera todo por lo que había pasado Marian. La llamó por teléfono y le explicó a Patty lo ocurrido con lágrimas en los ojos. Patty también empezó a llorar, se sentía horrorizada con lo que Oliver le explicaba, era injusto, cruel y horrible. Oliver le explicó, que Adriano y ella habían empezado una relación ya que, se habían enamorado, y estaba pasándolo francamente mal.

Patty, después de hablar con Oliver, llamó a los demás para ponerles al corriente de todo: Anabel, Bruce, Paul, Ed, Eva, Phillip, Julian, Mark aunque estaba en Italia, a Tom que estaba en Francia y algunos otros… Todos se quedaron completamente sorprendidos, entristecidos e indignados.

Un par de semanas pasaron y Marian seguía igual.

Adriano no quería separarse de ella ni un momento por si despertaba, pidió unas largas vacaciones en su trabajo, después de explicarles lo ocurrido y sus superiores lo entendieron perfectamente, solo se separaba de ella para ir a casa de Benji a ducharse o para comer después de que Roberto o Benji le obligaran, con la excusa de que si Marian despertaba no le viera con esa dejadez y delgadez por no haber comido, si no le reñiría.

A Oliver no le permitieron faltar más que un par de días de su trabajo el fútbol, así que llamaba a menudo a Roberto, para saber si había alguna novedad, pero la respuesta siempre era negativa. Roberto y Benji también lo estaban pasando muy mal, pero intentaban estar bien por Adriano.

Hasta que finalmente, pasado un mes y medio… un día que Adriano como muchas otras noches en las que él se quedaba a dormir en el hospital la tenía cogida de la mano -ya que si iba a casa no podía dormir y no hacía más que dar vueltas y llorar- y ella la movió lentamente y luego cogió la mano de Adriano. Adriano se despertó y vio el lento movimiento de su mano y como se la cogió con algo más de fuerza.

- Marian… Marian… despierta… por favor, abre los ojos… estoy aquí… contigo… -le susurraba suavemente.

Marian poco a poco abrió los ojos, con bastante dificultad.

- ¡Cariño! -dijo emocionado Adriano volviendo a llorar, pero esta vez de felicidad.

- Ho…la -dijo Marian costándole hablar y casi en un susurro.

- Bienvenida mi vida… te quiero… tanto… -le dijo con una tierna sonrisa y sin dejar de caerle lágrimas de los ojos- Cariño no cierres los ojos ¿de acuerdo? Iré a llamar al médico.

Fue a toda prisa a la recepción y rápidamente un médico fue a la habitación de Marian. Allí estaba ella, con sus grandes ojos castaños mirándose como si no supiese que había ocurrido, se tocó la cabeza, le dolía mucho.

- No se mueva señorita -dijo el doctor- Es normal que le duela la cabeza -le decía mientras le miraba las pupilas, los latidos del corazón, su respiración, sus reflejos…- Es usted muy fuerte señorita por haber conseguido volver con nosotros. Ahora nos la llevaremos a realizarle pruebas para comprobar que todo está bien.

Marian miró dulcemente a Adriano y le susurró:

- Te… quiero… mucho -le dijo con una pequeña sonrisa.

- Yo también te quiero mi vida -dijo abrazándola suavemente y dándole un tierno beso en la frente.

Mientras le hacían las pruebas a Marian, aunque era algo tarde, Adriano llamó a Roberto y a Benji para explicárselo, y los dos se presentaron allí en media hora. De camino Roberto llamó a Oliver para hacérselo saber. Oliver se lo explicó a Patty y Patty se lo dijo a los demás.

Roberto y Benji abrazaron muy contentos a Adriano. Ahora solo faltaba que el médico les dijese que estaba bien. Pasadas unas horas llegaba el médico con Marian en una camilla ya sin tubos.

- ¡Marian! -se acercaron Roberto y Benji a verla muy contentos, junto con Adriano.

- Ho… la chicos -dijo sonriéndoles. El médico les dijo que todo en ella estaba bien, y que había sido una suerte que los disparos no tocaran ningún órgano vital. De todas maneras, querían tenerla en observación unos días para confirmar que todo en ella estuviese bien, y que recupere algo de peso, ya que ha perdido bastante. Respecto a su voz, les dijo que con los días volvería a la normalidad, al no usarla se había quedado algún tono más bajo y algo afónica, por eso le costaba un poco hablar.

- Está… bien… gracias doctor -dijo Marian.

- Gracias doctor -dijeron los tres chicos.

- De nada -les contestó con una sonrisa el doctor.

Los siguientes días eran complicados, Marian vomitaba lo que comía a causa de haber pasado varias semanas con esa medicación tan fuerte, y ahora al comer se le revolvía tanto el estómago, que su cuerpo lo rechazaba. Con los días y una medicación más suave, empezó a poder tolerar la comida y poco a poco iba ganando un poco de peso. Daba cortos paseos con la ayuda de Adriano, Roberto o Benji, pero enseguida se sentía muy cansada. Al cabo de una semana, le dieron el alta y el médico les dijo:

- Al principio no podrás hacer muchos esfuerzos ni ejercicio ya que las marcas de los disparos aún estaban cerrándose, evita movimientos bruscos o que requieran de mucha fuerza, es normal si durante un tiempo te duele la cabeza, o te sientes cansada y agotada… te costará un poco que el cuerpo se te reactive, ten paciencia.

- Doctor, hubiese acabado… antes si empezase por lo que puedo hacer -dijo Marian riendo un poco.

Adriano y Roberto tuvieron que aguantarse la risa pero el médico si rio y le dijo:

- Es cierto, me alegro que conserves el sentido del humor Marian, eso te ayudará mucho. Acuérdate de tener tu seguimiento cada vez que te toque, tómate la medicación y cuídate mucho.

- Gracias doctor -dijeron los tres.

Marian llegó a la casa de Benji, estaba muy feliz de haber salido del hospital, entonces se acordó… su pastel de bienvenida, ya estará más que malo.

- ¿Qué ocurre Marian? -le preguntó Adriano.

- Os hice un pastel de bienvenida, pero ya debe de estar malo.

- No estaba malo… estaba riquísimo -dijeron Adriano y Roberto tocándose la barriga.

- ¿Os lo comisteis? Como me… alegro, me pasé una mañana… entera haciéndolo para vosotros.

- Era lo único que nos dejaste de ti, así que no pensábamos dejar que se estropeara -dijo Adriano.

Marian les sonrió y se acordó del regalo que le había comprado a Adriano. Fue a buscarlo.

- ¿A dónde vas, Marian?

No hizo falta contestar por qué Marian ya regresaba con un pequeño regalo en sus manos.

- ¿Qué es eso? -preguntó Adriano con algo de curiosidad.

- Lo compré para ti… el día que regresaste… pero al final no pude dártelo. Toma -dijo Marian entregándole el regalo.

Adriano lo abrió rápido tenía mucha curiosidad por saber que era. Cuando lo abrió, le encantó el reloj.

- Dale la vuelta -le dijo Marian.

"De Marian con amor" -esas eran las palabras que había escritas en la parte de detrás del reloj, unas lágrimas rodaron por los ojos de Adriano, y abrazó fuertemente a Marian, la besó tiernamente en los labios y le dijo:

- Gracias cariño… me gusta mucho.

- De nada amor.

Después, descansando un rato los tres en el sofá. Marian preguntó con algo de nervios, ansiedad y temor:

- Chicos… ¿qué… qué ocurrió… con Deivid?

- No te preocupes por eso ahora cariño -contestó Adriano.

- Quiero saberlo… explicármelo por favor…

- Está bien… -contestó finalmente Adriano- Contraté a un abogado y presentamos todos los informes médicos que tenías y una grabación que hicimos y que validaron como prueba, más todas las denuncias que tú le pusiste por maltrato, violación, allanamiento de morada, persecución, por espiarte, por perseguirte a través de su empresa… más todo lo que ocurrió en el parque… y lo han encarcelado sin fianza cariño… No saldrá en muchos años de la cárcel, ya puedes respirar tranquila, estas a salvo mi vida… La policía nos dijo que si despertabas y querías podían ponerte en protección de testigos, para que en el caso de que algún día salga de la cárcel no pueda encontrarte… pero le han requisado todo en su empresa, así que ya no tendrá medios para volver a buscarte. Ya estás a salvo cariño…

Marian escuchaba atentamente toda la explicación de Adriano y cuando acabo de hablar, Marian con lágrimas en los ojos, dijo:

- ¿Ya… está…? ¿Ya ha acabado todo… al fin?

- Ya ha acabado todo cariño, ya nadie volverá a hacerte daño -le dijo Adriano acercándose a ella y secándole las lágrimas.

- Ya pasó todo Marian… ahora podrás ser feliz y vivir sin miedos -le dijo Roberto con una tierna sonrisa.

- ¿De verdad se ha acabado? -volvió a preguntar Marian aún sin creérselo.

- Sí -contestaron Adriano y Roberto.

Marian se levantó y abrazó y besó fuertemente a Adriano dándole las gracias. Luego abrazó a Roberto y le dijo una y otra vez con lágrimas en los ojos:

- Gracias, gracias, gracias a todos… por todo lo que habéis hecho por mí, gracias… nunca podré agradeceros todo…

- No hay de qué Marian -le dijo Roberto dándole un beso en la mejilla y correspondiéndole el abrazo.

Todos se fueron a dormir. Roberto durmió en uno de los cuartos de la casa de Benji, y Adriano y Marian durmieron juntos en el cuarto que utilizaba Adriano.

Marian fue a ducharse antes de irse a dormir, abrió el grifó y se metió debajo, relajándose con el contacto del agua caliente recorriendo su cuerpo. Adriano sin que se diera cuenta se metió en la ducha con ella y la abrazó suavemente por la cintura, hundiendo su cabeza en el cuello mojado de Marian.

- Cariño ¿qué haces aquí? -le preguntó Marian, sin haberse asustado cuando Adriano la cogió de la cintura.

- Te echaba mucho de menos… -le dijo con voz nostálgica Adriano.

- Pero si estoy en la misma habitación que tú… yo también te echaba de menos cariño… -le contestó dulcemente Marian, entendiendo a que se refería.

- Este mes y medio sin ti… ha sido el más difícil de toda mi vida Marian… No vuelvas a alejarte de mí… por favor… no podría vivir sin ti… -dijo suavemente con lágrimas en los ojos.

Marian se giró suavemente también con lágrimas en sus ojos, le miró y le besó tiernamente. Marian secó sus lágrimas, colocó sus manos en las mejillas de Adriano y le dijo:

- Siento haberte preocupado tanto, pero quiero que sepas que nada ni nadie podrán cambiar todo el amor que siento por ti, nada ni nadie podrán alejarme de ti… y no tengo ninguna intención de irme a ningún lado si no es para estar contigo, cariño… por qué te amo más que a mí propia vida… tú mueves y eres mi mundo Adriano…

- Marian… -susurró, volviendo a caer lágrimas de sus ojos- Te quiero con toda mi alma y con todo mi corazón -le dijo Adriano.

- Lo sé mi vida… sentimos lo mismo y eso me hace muy feliz -le dijo Marian antes de besar sus tiernos labios y rodear su cuello con sus brazos.

Adriano disfrutó el beso cálido y tierno de Marian, tan añorado y anhelado en él, después de todo lo ocurrido… Adriano la estrechó contra su cuerpo, sintiendo toda su piel cálida, firme y mojada. Marian adentró suavemente su lengua en la boca de él, volviendo el beso algo más apasionado y ambos suspiraron fuertemente. Finalmente se separaron por la falta de aire y volvieron a mirarse a los ojos.

- Te quiero cariño -dijeron los dos a la vez.

Acabaron de ducharse, entre besos, caricias y abrazos sin llegar a nada más… aunque el volver a tener la oportunidad de sentir todo aquello, fue más que suficiente para los dos. Marian aún tenía que acabar de recuperarse. Una vez acostados en la cama, Marian abrazó a Adriano y colocó su cabeza en su pecho. Adriano la acercó aún más a su cuerpo, acariciándole el brazo, la cintura y la espalda. No quería tenerla lejos de él ni un solo segundo. Así se quedaron dormidos.

Una semana pasó y Marian ya estaba completamente curada, gracias a la ayuda de Adriano y a las atenciones de Roberto y Benji. La pueba fue que un día fueron los cuatro a dar un paseo por el parque, y sin querer a un niño pequeño se le escapó un balón de fútbol, quedando a los pies de Marian.

- ¡Un balón! ¡Qué ilusión! -gritó Marian.

Los tres se quedaron sorprendidos por la ilusión que le hizo a Marian ver un balón.

A Marian desde pequeña le encantaba jugar a fútbol, pero cuando ella era pequeña no había equipos femeninos donde jugar así que no pudo apuntarse a ningún club. Cogió el balón con los pies y empezó a hacer toques con el balón con sus piernas, pies y cabeza. Adriano, Roberto y Benji se quedaron sorprendidos del control que tenía con el balón. Lo dejó en el suelo y con su talón se la auto pasó por encima de su cabeza y volvió a hacer toques con el balón.

- ¿Puede pasarme el balón señorita? -le dijo el niño pequeño a lo lejos.

- Claro, allá va -dijo Marian chutando fuertemente el balón, sin sacar sus manos de los bolsillos y colándose en la portería sin que el portero pudiese hacer nada- ¡Gooooooooool! -chilló Marian- Aún no he perdido mi toque, jejeje ¡qué bien!

Marian se giró a ver a los chicos, algo avergonzada por su comportamiento. Roberto, Adriano y Benji aún miraban sorprendidos y boquiabiertos su chute y su gol, había sido un gol espectacular.

- ¡Señorita, vaya chute y vaya gol más guay! -le dijo el niño a lo lejos, que se había quedado alucinado con el gol.

- ¡Gracias cariño! -le dijo al pequeño. Bueno vamos a comer algo ¿no?, me muero de hambre -le dijo Marian a Roberto, Adriano y Benji, que no apartaban la vista de la portería donde había metido el gol.

- ¡Ha sido un gol espectacular, cariño! -le dijo Adriano alucinado.

- ¡Ha sido increíble! Tienes un estilo estupendo -dijo Roberto con mucho entusiasmo.

- Para ese pequeño portero era imposible parar un chute así, jajaja ¡ha sido genial Marian!

- Chicos… ya vale, no fue para tanto, solo fue un chute que acabó por suerte en gol.

- Marian no te quites méritos, ha sido alucinante -le dijo Adriano cogiéndola de la mano- ¿Cómo aprendiste a jugar a fútbol? -le preguntó mientras todos caminaban hacía una cafetería.

- Mmm… realmente aprendí a jugar sola, ninguna chica jugaba, y mi hermano que jugaba en un equipo allí, nunca quería jugar conmigo, aunque tampoco era muy bueno… recuerdo que su entrenador siempre les decía a mis padres y a mí que si fuese chico podría jugar en cualquier posición. Siempre me ha gustado jugar a fútbol. Mis padres siempre me explicaban que cada año para Navidad pedía un balón de fútbol y nunca me lo regalaban, hasta que teniendo cinco o seis años empecé a arrancarles las cabezas a las muñecas para jugar a fútbol… jajaja a partir de ahí empezaron a regalarme balones. Siempre que había un torneo o algo mis amigos siempre me llamaban y acababa siendo la única chica en todo el torneo… jajaja los porteros se enfadaban conmigo por qué era la que más goles metía del equipo.

- Jajajaja -reía Adriano y Roberto con lo de quitarles las cabezas a las muñecas y lo de los enfados de los porteros.

- Hombre… supongo que a mí también me molestaría que en un partido quién me metiese más goles fuese una chica -dijo Benji.

- Pero ¿por qué? No os tenéis por qué sentir ofendidos o humillados, que el machismo hace mucho que se acabó… Benji. En España ahora ya hay bastantes equipos de fútbol femeninos. Quizá en Japón no sea normal que haya chicas que jueguen a fútbol, pero allí es normal. Además no hacemos nada malo por jugar a fútbol -dijo Marian.

- Ya… tienes razón-dijo Benji.

Después de tomar algo, Roberto, Adriano y Marian se fueron a casa y Benji regresó a las instalaciones de su club de fútbol. Roberto se marchaba a Brasil al día siguiente así que en cuanto llegaron se fue a dormir.

Hola a todos! Siento haber tardado tanto en actualizar, pero se me rompió el ordenador y no había manera de que funcionase para poder subir nuevos capitulos... pero os lo compensaré hoy subiendo algún capitulo más! ;)

Menos mal que Marian ha conseguido despertar y recuperarse, me daba una penita Adriano, pobrecillo... Pero bueno, la mejor noticía es que Deivid no podrá volver a molestarla, que alivio... le tenía una rabia a ese personaje...Bueno no olviden dejar reviews por favor y gracias por leer! :)

Muchísimas gracias por todos tus reviews genesis, recibir comentarios como esos, siempre animan a continuar escribiendo! :) Gracias de nuevo!