Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo..

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Capítulo 21 Baila con la luna.

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-¿Culpa...de Aladdin?

El emperador miró a su pareja, tan herido, indefenso, inocente, ¿cómo llegar a tal estado puede ser su responsabilidad?

Negó y cogió el contenedor de Phenex para sanarle.

-No funcionará-el rubio.

Kouen ni siquiera le dirigió la mirada. Lo intentará y si no funciona buscara otra alternativa. Para sorpresa del visitante la condición de Aladdin se estabilizó por lo que ahora solo dormía, aunque si estaba algo pálido, de esperar considerando la cantidad de sangre que ha perdido ya.

-Sígueme.

Dijo el pelirojo con tono grave al tiempo que tomaba a su amado en brazos y le llevaba a su habitación. Cambió la ropa de este por una limpia y retiró el líquido escarlata con ayuda de un paño húmedo puesto que un baño podría sentarle mal, lo hizo con calma y cuidado tomándose su tiempo y valiendole gorro el invitado que casi fué ignorado por completo. La impotencia se hace presente en el corazón del conquistador, al igual que una gran furia que le hace imaginar que estrella su puño contra cualquier desdichado. Está harto de tener que encontrarse con este tipo de escenas, de ver al amor de su vida sufrir. Le cubre con las sábanas y deposita un respetuoso beso en su frente mientras retira algunos hilos zafiro de esta para apreciarle mejor. Se giró en dirección al otro sin apartarse del lecho y casi le asesinó con la mirada. Este pasó saliva nervioso.

-Sabes que no es mi culpa, ¿cierto?

-Explícate.

Su voz resonó con hostilidad, buen humor es lo último que pasa por su mente.

-El rukh no me dió detalles pero Aladdin ha comenzado a bloquear su influencia, lo que es más, no ha dejado de usar su magia con normalidad aún cuando su cuerpo está débil por esa razón.

-¿Por qué lo haría?

-Quizá es su manera de pagar su crimen. Se siente culpable...¿por asesinar a alguien?

-Esa mujer ya estaba muerta, solo le sacó del cuerpo de Hakuei.

-Tu lo conoces mejor que nadie. ¿Te parece que sea la manera en que lo ve?

La expresión del pelirojo no tiene descripción, Yunan jamás ha sentido tanto pavor, incluso las piernas le tiemblan ligeramente.

-¿Qué se supone que haga?

-Estoy seguro de que conoces la respuesta, mi trabajo termina aquí. Los problemas de pareja se resuelven entre los involucrados. Suerte, es mi amigo y quiero verlo feliz.

El magi de la gran falla se retiró dejando una estela de mariposas doradas tras de si.

«-Magos de la creación, los que guían a los reyes y crean imperios. Para mi son solo unos irresponsables. Y tu eres el peor...»

Tomó la manita del peli azulino para reposarla sobre sus labios, está tan fría que le hace imaginar cosas horribles.

«-¿Por qué tienes que ser tan idiota? Siempre con tu afán de tomar responsabilidad de todo. Ella si te hizo daño, demasiado y aún hay secuelas, pero aún así tu...¿eres un masoquista o la persona más hermosa en el mundo? A veces me es complicado entenderte.»

-Mmm...cof cof-los zafiros que le miraban cansados, apenas abiertos-¿K-Kouen?

-Al menos sabes quien soy, supongo que ya es ganancia.

-¿Qué ocurrió?

-¿Qué es lo último que recuerdas?

-Mmm...estaba caminando por el corredor.

-¿Y?

-No lo sé, después de ese punto se vuelve confuso.

El mayor frunció el ceño.

-¿Te suena el nombre de Arba?-negó.

-¿Quién es?

Es una tortura, ¿verdad? Alguna clase de prueba que el emperador debe pasar. ¿Por qué han de salir de sus labios las palabras que lastimen el corazón ajeno al recordarle la situación? Pero de no hacerlo será imposible ayudarle.

-Esa mujer fué quien...intentó arrebatarte de mi lado-tocó con suavidad el diminuto pecho-Dice Yunan que te sientes culpable por lo que hiciste y que buscas una manera de pagar. ¿Acaso quieres seguirle? ¿Qué hay de la familia que queremos formar?

-¿Eh? Pero yo no puedo embarazar...-abrió los ojos desmesuradamente-Yo...a Arba-san...

-No es verdad-le cogió en un abrazo-te amo y soy feliz con cada detalle en tu personalidad pero esta mal que tengas consideración con ese tipo de gente. Ella casi...te alejó para siempre de mi. ¿Cómo puedes perdonarla?

-Pero...

-No voy a cambiar tu manera de pensar, eres libre de tomar el camino que elijas. Yo haré lo mismo. Si te mueres te seguiré porque no puedo vivir sin ti.

-¡No!-se alteró-¡Tienes muchas cosas que hacer! ¡Momentos que disfrutar!

-¿Y tú?

-Yo no...lo merezco.

-¿Tanto miedo te da ser feliz? Ella tomó su decisión y ahora enfrenta las consecuencias. No estas solo pero siendo honesto...te entiendo.

-¿Eh?

-Todos los días temo despertar y enterarme de que esto no es más que un sueño. Que estas en los brazos de otro hombre, lo cual podría soportar si te hiciera feliz. Pero dejas de sonreírme, de mirarme y es mucho para mi...

-Pero te amo, nunca estaría con alguien que no fueras tu...es nuestra realidad. Toma al mundo en tus manos.

-¿Cuándo aplicaras tu propio consejo?

-¿Eh?

-Estuviste a punto de morir por segunda vez, Yunan me dijo que curarte con magia no serviría pero lo hizo. Quiero pensar que es por el vinculo que tenemos. Porque no rechazas mis sentimientos. No lo hagas ahora, hazme feliz por favor...es lo único que te pido. En lo que a mi respecta has saldado cuentas con Arba.

-Oh Kouen-sus ojos se llenaron de lágrimas y sus mejillas adquirieron un inocente color rojizo-¿está bien que alguien tan imperfecto como yo esté enamorado del mejor hombre del universo?

-Idiota.

-Ungh...

Se acercó para susurrar en su oído.

-No te has dado cuenta de que eres el niño más puro de la creación, yo no soy más que un demonio que corromperá hasta el último rincón de tu alma-expresado con gran lujuria.

-Aaaa~ -le tembló la voz.

-Conocerás el pecado de mi mano, y entenderás que no hay nada mejor.

-Uuhh~

Aladdin se estremeció todito. Los recuerdos se acomodaron en su mente, pero comparado al gran sentimiento que ahora le aplasta, la culpa es nada.

«-¿Quién eres...?»

La interrogante que ha quedado atorada en la pequeña garganta. Ya esperaba que la situación con Arba le hubiese traumatizado, es algo de lo que siempre fué consiente e intentó superar con toda su fuerza y animo, y viene su marido y con unas cuantas palabras cura no solo su cuerpo, sino su corazón.

El hijo de Solomon le sonrió en una expresión dulce y coqueta.

-Quiero que me corrompas...

-Dudo que sea el momento indicado, te desmayaste.

-Estaré bien...-en su rostro se aprecia el deseo al igual que la vergüenza.

La imagen que se muestra ante el emperador es única, irresistible y doblega su voluntad como si de una ramita en plena tormenta se tratase.

«-Siempre me tiene entre sus manos. Hace y deshace de mi como le place...y me encanta. Eres el verdadero ente del mal.»-el hijo de Koutoku.

Tomó a su esposo de la cintura y dejó al descubierto sus hombros para recorrerle a conciencia con los labios.

-Mmm...

Las manitas temblorosas le acercan y alejan al mismo tiempo, lo quería todo y aún así la vergüenza es demasiada.

Kouen llega a su cuello donde hace sutiles succiones sin dejar marca en el pulcro lienzo, pero que envían una onda de placer al cuerpo de su "víctima". Desliza la mano libre por la cintura que se mueve traviesa hacia adelante donde sus dedos delineaban con suavidad el hueso de la pelvis.

-¡Aaahh!

Todo le dió vueltas al pequeño que terminó por desmayarse en brazos ajenos.

-Te dije que era demasiado para ti mi amor.

Besó su frente de manera galante y le recostó en la cama, donde le mantuvo pegado a su pecho para poder protegerlo para luego de media hora seguirle al mundo de Morfeo.

...

El sol despertó al emperador que tomó asiento con elegancia para luego perder todo color en el rostro.

«-¡No está!»

Salió inmediatamente en su búsqueda, anoche casi se muere...otra vez, es evidente que no posee la energía suficiente para moverse por su propio pie. ¿Le secuestraron mientras le vigilaba?

«-Maldita sea, no debí dormirme. Que gran descuido.»

Le busca histéricacamente por todo el palacio, un par de guardias que se toparon con él se tensaron, daba miedo. ¿Qué podría tenerlo de tan mal humor? ¿La guerra? ¿El rey de los siete mares? Una risita familiar proveniente de su cocina llamó su atención.

«-Ahora si verá ese mocoso irresponsable, me pegó un susto de muerte.»

Meditaba los probables castigos que podría imponerle a modo de correctivo cuando se topo con el pequeño trasero que se contoneaba sensual pero de manera descuidada.

-Aladdin-le llamó ya menos molesto.

-¿Eh?

Este se giró y pudo verlo con un elegante delantal de seda azul y un cucharon en la mano, para acabarla esa hermosa sonrisa y las mejillas sonrojadas.

«-No eres nada justo.»

Decir que tenía intención de hacerle el amor en ese sitio era poco aunque debe contenerse, a pesar de ello descubrió su nuevo fetiche.

-¿Kouen?-ladeó la cabeza.

Y es entonces que el mayor se pregunta, ¿qué tan estúpido puede ser Alibaba? Ese niño se ofrece sin intención en charola de plata y no hizo nada ¡NADA! Se tensó, ¿es correcto el concepto que tiene de ese chico? ¿O cuenta con una voluntad mayor a la suya? En cuyo caso debería dejar de subestimarle.

-¿Kouen?

El aludido le cogió de las muñecas y deslizó sus labios en toda la longitud del brazo, de ambos; provocando el rubor en su pareja que a pesar del pudor y tener los ojos bien cerrados no le detuvo. Le dejó en libertad luego de un sutil roce en la boquita temblorosa ganandose de esa manera la atención de los zafiros.

-¿Te sientes mejor?

-Mucho, supongo que el rukh hace su trabajo como de costumbre. Me cansé de ser un inútil que solo llora y causa problemas.

-Nunca lo has sido. Siempre quieres abarcar más de lo que puedes y ese es tu mayor defecto.

-Ja ja ja supongo.

-Pero me gusta mucho esa característica de tu alma porque te convierte en el mocoso dulce y hermoso que eres.

Aladdin bajó el rostro apenado para luego encararle y sonreír.

-Te amo.

-Yo también-besó galante la delicada mano-¿qué haces?

-Bueno, hace tiempo que tengo ganas de hacer algo diferente, y quería cocinar algo para ti.

Los rubíes se abrieron en demasía. ¿Acaso será tan afortunado para probar algo hecho con el cariño de quien ama? Se dice que cuando preparas un platillo de corazón dejas un trocito de tu alma en él. Un casi imperceptible tono escarlata pintó el rostro del emperador que abrazó con entusiasmo al otro.

-¡Ungh! Me vas a partir a la mitad.

Aflojó el agarre y sonrió.

-Es tu culpa por ser tan...

-¿Tan?

«-¿Idiota? ¿Tarado? ¿Estúpido? Mmm, esas son palabras que seguro le encantan a Judal-kun.»

-No hay palabra para describir tu perfección.

-Aaaaahh~.

El peli azulino quedó en blanco, se deshizo entre las varoniles manos de su pareja. El emperador le soltó y tomó asiento en la mesa de la cocina, el magi se giró para continuar con su labor completamente ido.

«-Que simplón es...»

Pero tan bonito que no puede dejar de admirarlo, así piense que le desgasta con ello.

Minutos después tenía un plato de arroz chino ante el, que fué entregado por el nervioso chico que prácticamente lo azotó en el sitio, suerte que no se hubiese cargado la vajilla.

El conquistador cogió el tenedor y tomó una porción con elegancia, se detuvo a centímetros de sus labios para poder apreciar el aroma.

-Exquisito.

Cerró los ojos permitiendo que sus sentidos se agudizaran, lo introdujó con cautela y lo degustó con tranquilidad.

«-Asombroso.»

Le observó sorprendido.

-¿Lo hiciste solo?

-Mmm-movía las manos con torpeza-Una de las onesan que se encargan de la comida me dió las indicaciones y me ayudó a lavar el arroz y cortar la carne y verduras. Lo demás si lo hice solo. Mmm, se me olvidó probarlo. ¿Tan mal quedó? ¿Quieres saber?-asintió.

Kouen se alejó un poco de la mesa aún en la silla y sentó al niño sobre su regazo, cara a cara. Le tomó del mentón y le besó con pasión, en un juego donde sus lenguas se enfrentaron con sensualidad.

-Ah ah ah ah-como siempre complicado respirar.

-Rico, ¿verdad?

-Umm-Aladdin apenas si asintió.

-Gracias mi amor.

Si, definitivamente Kouen le tiene bajo su control, y se aplica a la inversa. Para uno y para otro no hay ser más peligroso en el universo que el marido, y también el único que en verdad les hace feliz.

...

En el continente oscuro.

Han pasado meses del inicio de tan odioso viaje. Llegados a este punto el oráculo se resignó. Entendió que no por quejarse o desesperarse tendrá en sus brazos más rápido al cuatro príncipe. Sin embargo eso no implica que no fantasee la manera en que se dará su encuentro.

«-Estoy seguro de que se lanzará a mis brazos llorando, aprovecharé para hacerlo mío...mmm también existe la posibilidad de que me mande al carajo porque no seguí su indicación. En cuyo caso tengo que empezar a planear una solución. Ni loco le voy a permitir negarse. Tengo años rogandole, ah, ¿por qué rayos es tan difícil? Ah si, Al Thamen. Desgraciada bruja, suerte que estas veinte metros bajo tierra...o eso creo. No me quito la idea de haber sentido su magoi aquella vez...»

-Judal-el rubio.

-¿Qué?

-Dice mamá dragón que ya estamos cerca.

-¡¿Enserio?!-ilusionado-¿Qué tanto falta?

-La mitad del camino.

-¡MALDITA SEA! ¡APURATE VIEJA CHOCHA!

-¡Por dios Judal!

No pude mostrar una paciencia que nunca ha tenido. Se gira y mira la nada.

«-Espero que aún me espere. Ah, la próxima vez en definitiva no seré tan idiota.»

...

El tiempo paso sin grandes cambios, hoy el pequeño magi está de excelente humor.

-¿Por qué tan feliz niño mugriento?

-¿Has visto a Kouen?

-No, ¿le necesitas para algo? ¡Oh!

La boquita se mantuvo cerrada con fuerza pero las mejillas denotan una gran sonrisa.

-Muchas felicidades por llegar al año de casados. La verdad me imaginaba que se divorciarían al mes.

-¡Ungh!

-¡Ja ja ja ja que cara! ¡Ojalá tuviese un espejo para que la vieras!

-¡Eso fué cruel Kouha-kun!

-¿Inseguridad? Tienes a En-nii babeando. Como que ya no va el miedo, ¿no crees?

-No puedo evitarlo, aún me parece un sueño. Cada día que pasa lo quiero más y más. Pensaba que no era posible pero lo es. Tengo tanta suerte.

-No se queda atrás. A muchos les agradas y medio imperio te desea.

-Mmm, no es para tanto.

-Y encima sencillo y fiel. Porque no le has puesto el cuerno, ¿o si?

-¿Eh? ¡No podría!

-¡Ja ja ja ja ja!

-Ay Kouha-kun.

-Ya enserio, ¿tienes algo en mente?

-Mmm, si.

-¿Y es?

-...-desviando la mirada.

-Dime~ podría ayudar.

-¡Koumei-san!

-¿Eh?

El peli rosa se giró, momento que aprovechó el magi para huir. Pasando más de un año en compañía de tan exótica familia, tenía que encontrar la manera de salir de apuros.

«-Aún eres un niño Aladdin, como si no supiera lo que planeas. Estoy seguro de que harás muy feliz a En-nii. Y quién sabe, tal vez sea el día en que por fin puedas quedar embarazado, suerte.»

Continuó con su camino a la biblioteca, para realizar papeleo concerniente al imperio.

...

El peli azulino respira agitadamente, se asegura de que el dueño de Leraje no le haya seguido y una vez lo confirma se tira descuidadamente en el pasto del jardín principal.

-Buenos días ma...Aladdin-dono.

-Buenos Hakuryuu-onisan.

-¿Estas bien?

-Ja ja ja, si. Solo me encontré con Kouha-kun.

-Creo que te tiene un amor un poco enfermizo, medio sádico porque como le gusta molestarte.

-Lo sé, pero no me incómoda porque sé que es una buena persona.

-Es verdad. Además no soy quien para juzgar. Si no fuera por mi, Judal y Alibaba-dono...

-Deja ir esos sentimientos. La culpabilidad no hace bien. Kouen me ayudó a entenderlo. Me salvó como siempre lo hace. Si no fuera por él me hubiese destruido hace un año.

-Has madurado.

-¿Lo crees? Pienso que sigo siendo como antes.

-La valentía y fortaleza siempre han estado en ti, pero ahora. Complementas a la perfección a Kouen-dono.

El magi se ruborizó y sonrió con amplitud, el mayor se acercó y colocó a su lado, posándose en su regazo.

-¿Me cantarias algo?

-¡¿Eh?! Pero si nunca, lo he...

-Tienes una voz muy linda. Tomalo como práctica para tu bebé.

-Eso es chantaje-molesto.

-Lo sé-sonrió-no se te olvide que aún si te quiero mucho caí en la depravación.

«-Pobre Judal-kun no la tendrá fácil...pensándolo bien creo que ninguno de los dos.»

-¿Lo harás?

-Ah-suspiró-¿cualquier cosa está bien?

-Si.

Sin importar que tan al futuro vea, encontrarán maneras de ponerle en aprietos. Sin embargo el príncipe tiene razón. Si quiere un hijo debe asegurarse de poder atender todas y cada una de sus necesidades. No puede esperar al momento en que pueda cantar para él.

«-Sería bueno escribirle una. ¡Oh! ¿Y si le pido el favor a Kouen?»

Realizó el pedido del mayor con alegría mientras el rukh dorado bailaba atontado a su alrededor, la felicidad se respira en el aire.

...

Una vez Koumei le ayudó a llevar a Hakuryuu a su habitación porque se quedó dormido, Aladdin continuó la búsqueda de su esposo.

«-Que extraño, no le encuentro. Ya les pregunté a todos y nadie sabe en donde está. Quisiera usar el rukh pero sería irresponsable. Debo ser paciente. No puedo ponerme histérico de buenas a primeras.»

Fué al despacho de este y revisó los documentos que le corresponden, una vez finalizó fué a comer y tomó un baño. Ni rastros del pelirojo.

«-¿Acaso se le olvidó que hoy es nuestro aniversario? Y yo tan emocionado. Debí recordarselo ayer. A este paso no podré entregarle mi regalo, tiene que ser hoy.»

Se tiró en la cama mirando sin interés el techo, con algunas lágrimas resbalando por las mejillas hasta que se quedó dormido.

Una corriente de aire frío rozó la piel de sus brazos, lo que le despertó pero no abrió los ojos.

«-Olvidé cerrar la ventana.»

Estaba indeciso entre levantarse y hacerlo o continuar en esa posición, después de todo no le incómoda. Pero la sorpresa llegó a el cuando una frasada le cubrió por completo. Se reincorporó para encontrarse con su marido.

-Creí que estabas dormido.

-Desperté recién.

-Menos mal.

-¿Eh?

-Creí que se arruinaria mi plan.

-¿Eh?

El pelirojo tomó asiento a su lado, y aproximó el rostro para murmurar.

-Feliz aniversario.

Los colores se subieron al rostro infantil.

-¡Lo recordaste!

-¿Por qué la sorpresa? Claro que lo hice-arrugó el entrecejo, ¿acaso se molestaría? Como respuesta obtuvo un prolongado suspiro.

-Estas secuestrado.

-Ja ja ja ja ja.

Le pareció graciosa la broma, que no lo fué tanto en cuanto advirtió una venda en la mano ajena, pasó saliva.

-¿Es...enserio?

-Más que nunca.

-Ung...

Su marido puso el paño sobre sus ojos, para impedirle la visión y lo colocó sobre su hombro cual si fuese costal. Por extraño que parezca, el niño no sintió miedo y ansiedad e incluso agradecia la varonil palma que le sostenía de la cintura para no caer. Las manitas del peli azul caían descuidadamente al igual que sus piernas, no se resistió ni pidió ayuda, en ese instante vió todo con gran erotismo así que sonrió, de manera torpe como solo un inocente lo haría. ¿A dónde planea llevarlo? ¿Qué quiere hacer con él? Le da completamente igual siempre y cuando sea en compañía de su rey.

Incluso el resonar de las seguras pisadas del hombre estaba cargado de un aura afrodisiaca, cual si fuera música que nubla sus sentidos. Luego de algunos minutos en que su corazón trabajó a su máxima capacidad le pareció llegar a su destino, pues este le bajo cuidadosamente. Las manos del emperador se situaron sobre su abdomen para recorrer su torso ejerciendo una muy leve presión que sin embargo hizo temblar al pequeño que se vió liberado de la venda y control del mayor que hizo distancia.

-Puedes mirar.

Un zafiro se asomó para ser seguido del otro. Quedó impávido.

-E-esto es...pero hoy no...y es de color...

Le fué imposible articular una frase coherente, por fortuna el otro tiene las palabras adecuadas.

-Hace exactamente un año me convertí en el hombre más feliz del mundo, tenía que hacer algo que te dejara sin aliento-sonrió al contemplar al pequeño apenas de pie-y parece que lo logré.

-¿Cómo lo...?

-Un poco de estudio sobre la magia de luz y la ayuda de las asistentes de Kouha, así que no todo es mi trabajo. ¿Te gusta?

-Ummm...

Pues si que le dejó en shock.

«-Tampoco es la gran cosa, aún no puedo obsequiarte el mundo entero.»

En el cielo, ante los ojitos infantiles, la luna. Hoy no debía estar ahí, más importante aún emite un casi imperceptible brillo azulino. El mayor le tomó por la espalda en un abrazo.

-Es mi color favorito porque me recuerda a ti.

Y entonces si que Aladdin cayó, suerte que no se hiciese daño porque no le han soltado, el contrario ya se esperaba una reacción similar.

-¿Estas bien?

Deslizaba una mano por el rostro creyendo que se había desmayado.

-S-si, lo siento.

Tal parece que no hay problema, pero nunca se ha sonrojado como ahora, lo delatan esas orejitas carmin y el rostro tan caliente que casi quema.

-Me g-gusta mucho Kouen, gracias.

-A ti por hacerme tan feliz. Por cumplir mi deseo.

-¿Eh?

-No crecer, aún eres igual de pequeño, cabes perfectamente entre mis brazos.

-Pero si sobra mucho espacio.

-Es el que ocupa mi alma que anhela estar a tu lado.

-Oh~.

Ambos se han preguntado muchas veces si el que su crecimiento se detuviera tiene que ver con el cambio en su cuerpo, porque luce exactamente igual que hace un año. Pero como no ha tenido recaídas o síntomas que indiquen que corre peligro han dejado el tema por la paz.

-¿Cuánto tiempo dura el hechizo?-el magi.

-Aproximadamente tres horas.

-Perfecto. Puedo usar tu regalo para complementar el mío.

-Oh, será interesante.

El peli azulino se removia nervioso, como si se debatiera entre varias opciones.

-¿Me esperas? Necesito ir por algo.

-Claro.

El emperador tomó asiento en lo que su esposo echó carrera a su habitación, tenía que hacer las cosas rápido aunque será difícil considerando que el techo del palacio no es precisamente el escenario que tenía planeado. Pero algo en el obsequio del mayor le brindó el coraje para ello, así se muera de vergüenza después.

...

El dueño de Astaroth movía el dedo índice sobre su rodilla de manera sicopata. El pequeño lleva alrededor de veinte minutos desaparecido.

«-¿Qué tanto hace?»

Comenzaba a preocuparle que quizá hubiese escapado, hoy es un día especial, le tendría a su lado así tuviese que secuestrarlo de nueva cuenta. Se levantó y giró para quedar impactado segundos después.

-L-lamento la demora, pero quería verme lindo.

Lindo, lindo, ¡¿LINDO?! ¿Qué tiene ese perverso muchacho por concepto de lindo? Con semejante apariencia estuvo a nada de provocar la elección del quinto emperador por matar al anterior.

-¿M-me veo ridículo?-inseguro.

El conquistador se acercó como pudo y le estrujó sin consideración entre sus brazos.

-¡Ay!

Solo ese sonido le hizo reaccionar y dejarlo libre. No fué ni de cerca su intención hacerle daño pero el solito se lo ha buscado.

Tiene una especie de faldón compuesto por velos de tela traslúcida que permiten la apreciación de todo, bueno casi porque un diminuto short blanco cubre lo importante. En el pecho un top de tela plizada que al centro posee unas cuerdas que se juntan por detrás para girar y hacer una suerte de gargantilla. De está manera gran parte queda a la vista a excepción de la zona que protege sus suaves botones. Tiene los adornos para los tobillos que le regalara y el cabello suelto, nada más. La intensa mirada del hombre le turba, por lo que se decidió a romper el silencio.

-Kouha-kun me ayudó a buscar al sastre de la boda, el diseño fué idea mía.

¿Cuánto no le debe ya a su siempre cooperativo hermano? ¿Qué sería de Kouen sin en el tercer príncipe?

-¿Cómo me veo?-interrogó de nuevo con el alma en un hilo.

-De infarto.

-¿Eh?

-Casi me da un infarto por tu culpa.

-¡¿Eh?! ¡L-lo siento!

-Descuida, es la mejor señal del mundo. Me ha encantado tu regalo.

El hijo de Solomon negó violentamente.

-Aún no...está completo.

El desorientado ahora fué el emperador.

-Ahh, bueno ahí voy. ¿Podrías tomar asiento?

Kouen le obedeció sin más, y se puso cómodo o lo más que podría en el techo del palacio.

Aladdin estiró el cuerpo para hacer calentamiento, respiró hondo e inició el baile.

Dió algunos giros apoyado de un pie mientras el otro le servía de impulso alzado hasta tocar sus manos que alargaba hacia atrás. El movimiento se hizo cada vez más lento hasta que se detuvo mirando a su marido y alzando las palmas en su dirección. Movió un poco la cabeza estirando el cuello de atrás, a los lados y le dejó en la posición original. Deslizó un par de dedos por su hombro descubierto de manera sugerente, bajando por el torso hasta detenerse en uno de los velos, tomarlo y lanzarlo al aire. Kouen quedó pasmado, ¿acaso se desharía de todos ellos? El corazón le latió de tal manera que incluso le provocó náuseas. Estuvo a nada de abofetearse para mantener la calma, afortunadamente no fué necesario. Lo cual agradece, no por cobarde sino que lo menos que quiere hacer es arruinar la danza con una escena de terror.

El infante sonrió adivinando su pensamiento. Dio ligeros pasos que más parecían diminutos saltos en el aire, es como si pudiera flotar, ¿o en verdad lo hacia? Apoyó su peso en una pierna mientras la otra la llevó hacia atrás hasta tocarla con al punta de sus dedos, puesto que tenía los brazos flexionados en la zona posterior. Se colocó en reposo para luego despojarse de otro velo. Kouen pasó saliva tan fuerte que incluso aprecio el sonido. El peli azulino se acercó y tomó asiento sobre su regazo, contoneando la cadera con sensualidad y llevando las manos de su marido a otro velo, este lo retiró pero antes de soltarlo al aire el ahora sonrojado muchacho lo cogió y pasó por el cuello ajeno para acercarlo y robarle un casto beso, para el emperador resultó evidente que pretendía algo más subido de tono pero le fué imposible. Lo que le provocó ternura. El niño hizo distancia nuevamente y se despojó de dos más para acariciar su cuerpo con ellos, momento en que las lágrimas hicieron aparición, la vergüenza le invade al máximo pero la luz de luna sobre su ser le recuerda lo mucho que su pareja se esforzó, no le fallará dejando todo a la mitad. Suspiró forzado emitiendo un sonido erótico que erizó la piel del mayor que cada vez estaba más convencido de saltarle encima. Frunció el ceño.

-Ja ja ja, debes relajarte-el hijo de Solomon.

Y claro con esa sonrisa no ayuda ni un poco. Le dejó ser y pudo apreciarle bajando al suelo estirando lo más que podía las piernas, una hacia adelante, la otra en la dirección opuesta, su torso casi tocaba el suelo con la espalda, de esa manera mostraba el vientre que recorrió con un suave roce para desprenderse de dos velos más. Se puso de pie para das varias piruetas bastante elegantes, que si bien le marearon un poco resultaron hipnotizantes para el pelirojo, lanzó al aire dos más. Se acercó al mayor sin más, parado enfrente esperando algo, temblaba. No fueron necesarias las palabras, poseen un vinculo indestructible. El emperador le tomó del trasero con algo de fuerza.

-¡Ah!

No pudo contener el grito por la sorpresa, se puso aún más nervioso cuando Kouen acercó el rostro y le despojó del último velo con los labios. Lo soltó hasta que logró perderse en algún lugar sin importancia.

-Ah ah ah ah...

El magi como siempre agitado, no fué una gran actividad física para dejarle en semejante condición, esta como es de esperar la provoca la ansiedad.

-Ah ah ah, ¿te ah gustó?

-Como no tienes idea-apretó con más fuerza la pequeña retaguardia que no ha soltado.

-Mmm...

El mago cerró los ojos con fuerza, poco más de un año haciendo el amor con ese hombre y no termina por acostumbrarse.

-L-lo mejor será ah ah ah volver a nuestra ah ah habitación...

-Tengo una mejor idea, claro suponiendo que no sea demasiado para ti. Siempre puedes decirme que me detenga.

Le recostó en el sitio, y entonces lo entendió.

«-¡¿Aquí y ahora?!»

No, no y ¡No! ¡Definitivamente es algo que no puede consentir!

-¡Mmmm!

O eso quería decir pero el de ojos escarlata besaba su cuello con una condenada delicia que le impidió sonido alguno a menos que fueran gemidos de placer.

«-¡Es tan injusto!»

Los labios sobre el terciopelo que es su piel le derriten, advierte cada uno de ellos y ese ruidito húmedo que le hace vibrar. Sus manitas se alzan para tomar los varoniles brazos, recorriendo el camino hasta el pecho para retirar la tela y dejar expuesto al príncipe.

-Te has vuelto un atrevido-sonrió.

-Ah...

Y con ello se llevó toda la valentía del menor. Tanta inocencia no deja de sorprenderle, de engatusarle con facilidad. El conquistador le despoja lentamente del resto de la ropa, que sin los velos era realmente poca en general. Kouen sintió que le faltaba el aire. Tiene al ser más bello del mundo, sonrojado y con la magnífica iluminación que ofrece la luna, sus ojos le recorren de arriba para abajo, grabando cada centímetro de él.

-¿P-podrías dejar de mirarme así? M-me pones de nervios.

¿Perdón? Ja, si como no. Es la última palabra que escuchará el magi esta noche. Su pareja lo quiere todo, su existencia de ser posible.

El hombre recorre el cuerpo infantil con la lengua, desde el cuello, los hombros, el pecho evitando los botones, el vientre, las piernas y terminó el recorrido de regreso en los labios del peli azulino que casi se estaba ahogando. Y si bien parece que es su límite, sabe que no gracias a la experiencia. Toma asiento sobre la intimidad ajena ruborizando al contrario por el roce que la tela provocó en su intimidad. Le cogió de ambas manos que posó sobre la cabeza, sosteniendole con una suya mientras la otra la llevó a su gran afición. Pellizcó un pezón con ayuda de su índice y pulgar, tirando en reiteradas ocasiones de él.

-¡AH!

Son tan pequeñitos que siempre ha tenido miedo de hacerle daño, aunque nunca ha pasado.

Aladdin forcejea para liberarse, lo que le desconcerta porque nunca ha hecho algo así.

-N-necesito que ah ah me dejes en l-libertad.

-¿Hoy no quieres hacer el amor?

-N-no es eso, solo ah-suspiró-necesito una de mis manos.

Picado en su curiosidad siguió la indicación, casi se colapsa esta vez en serio cuando el mismo Aladdin llevó sus temblorosos dedos al botón libre para estimularlo.

-Mmm~.

Más rojo no podía estar y su expresión más parecía de sufrimiento que otra cosa. Quería preguntar si no lo disfrutaba pero bien podría traumarlo con ello.

-L-leí en un ah libro, que a los hombres suelen agradarles este tipo de ah...cosas, pero se siente muy raro.

-¿Lo haces por mi?-asintió apenas.

-Eres un tontito. No tienes porque obligarte a hacer algo que te incómoda.

-Pero quiero poner de mi ah parte.

-Siempre lo haces.

Aladdin le miró, el sonrió y retiró la pequeña extremidad para besar el pezón atendido por su amante.

-¡Ummm!

-¿Está mejor?

El peli azulino movió la cabeza en afirmación.

-Bien.

El ex príncipe no puede negar que le excitó ver el placer que el magi intentaba darse a si mismo, en definitiva es un buen libro el que se encontró. Pero antes muerto que obligarle a continuar con algo que no le gusta. Hacer el amor es formar un vinculo especial y hermoso que deja de serlo en el instante que no te sientes seguro de algo.

Las caricias del pelirojo fueron tan eficientes que no dejaron lugar sin explorar, de Aladdin no es virgen ni la sombra, y sin embargo aún conserva la pureza de su alma, convirtiéndose en una deliciosa contradicción.

-¡AAAAHHH!

La palma del de orbes rojizos frota con ahínco la bella intimidad ajena que poco a poco cobra firmeza, momento que el aprovecha para bajar y lamer las inocentes manzanitas que le acompañan.

-¡AH AH K-KOUEN!

Succionó y mordió suavemente el fruto prohibido, provocando que Aladdin arañase su espalda sin querer.

-¡AAAAAAA~!

La cabecita del niño se movía bruscamente en negación, pero eso lejos de ser una plegaria para que se detuviese era como la locura de su alma. Si, el placer le ha hecho perder la cordura, de la única manera en que uno puede sentirse afortunado.

-¡UNGH!

El emperador dejó en libertad las manzanitas para ir por el plato fuerte. Tomó con la mano la virilidad del oji zafiro y le introdujo en su boca, le degustó con la lengua, mientras hacia succiones. Adentro y afuera una y otra vez sin patrón ni ritmo definido. Todo es espontáneo, único. El sabor que siempre deja sobre sus papilas es alucinante, bien podría volverse vegano.

-¡Oh Kouen por ah AH!

El elixir perla abandona el cuerpo del infante que como siempre es aceptado por el otro como si fuese el mejor licor, jugo o dulce del planeta. Solo así le dejó en libertad.

-¡Uh!

Aladdin se desplomó, si es que algo así es posible cuando se haya recostado. Está cansado como nunca, a punto de cerrar los ojos, pero no puede dormir. No sin dar alivio a su marido que suele olvidarse de si mismo.

Toma asiento como puede y mira al otro más dormido que despierto.

-Está bien amor-el otro.

-N-no lo está...

Cabezea con insistencia, mientras sus ojitos se cierran de a poco pero su fuerza de voluntad no permite que se deje vencer, o eso esperaba. Porque su cuerpo cayó hacia adelante sin resistencia siendo sostenido por su marido.

-A-aún no...

-Cuando eres terco lo eres.

Viendo que no le quedaba de otra el pelirojo le sostuvo con las manos a los costados, Aladdin echó el cuerpo hacia atrás débil. Sin embargo buscaba la virilidad del emperador que hayó luego de un poco de esfuerzo y la llevó a su entrada, no hizo más. Quedó estático pero consiente. Lo demás lo dejaba a su amante, este suspiró.

-A tu lado me siento como todo un abusivo.

-L-lo...lamen...

¿Es idea suya o está roncando?

-...to...

Pues no pero casi, como no se apure si que será todo un aprovechado. Ahora es cuando se alegra de que el cuerpo del niño no necesite dilatación, aunque de vez en cuando lo hace por costumbre. Se introduce de a poco en su esposo que siente su cuerpo arder y las cosquillas que tanto le gustan.

-Ja ja ja.

Reía con debilidad, solo él para encontrarle la gracia al momento. El dueño de Phenex llegó con mucho trabajo hasta en fondo donde esperó un par de minutos para que se acostumbrase. Luego de ello salió aunque no completamente para penetrarle segundos después, movimientos llenos de amor y cariño. Que si bien al principio eran correspondidos con gemidos de placer, dejaron de hacerlo cuando el niño se quedó dormido.

«-Increíble que me lo hiciera otra vez. Terminará por traumarme.»

No quería abusar de Aladdin así que una vez se dió cuenta de que su "bella durmiente" estaba inconsciente, salió de él y le cubrió con su capa. No le quedó de otra que darse una pequeña ayudadita. Pero ante todo el respeto a su pareja, además entiende que hizo cuanto pudo. Le cargó para llevarlo de vuelta a la habitación y besó su frente.

-Gracias por siempre esforzarte para hacerme feliz.

Sin duda esta noche será inolvidable.

...

Las cosas no cambiaron la gran cosa los siguientes meses, ni las relaciones entre países, o del consorte con su marido, ni la apariencia de Aladdin que se ve exactamente igual que el día que entró por la ventana herido y lleno de sangre para encontrarse con su destino en brazos del entonces primer príncipe.

Sonríe con nostalgia al rememorar viejos tiempos para luego caminar alegre por el mercado en busca de alguna sorpresa para su marido porque en un par de meses es su segundo aniversario. Dos años de diaria felicidad. Tan emocionado que pasa de largo a una persona que tiene rato admirando su estúpida cara.

-¿Por qué tan feliz enano?

Aladdin viró el rostro y se encontró con una de las personas a las que les debe una disculpa, muchos sentimientos se agolparon en su corazón, así que no pudo decir más que un torpe...

-Judal...kun...

.

.

.

Notas finales.

Qué tal con el bailecito de Aladdin? La culpa e inspiración llegó de parte de mi amiga, escritora y corrompe almas AOI SALUJA que no deja de mencionar un grupo llamado ragazzi (creo que así se escribe) la inspiración para este capítulo es una canción de dicho grupo que me parece se llama Baila con la luna en la azotea, o algo así. Oh por es tan sensual el tono del vocalista ashfdasdasf ja ja ja gracias por su apoyo y nos vemos la próxima. Mentira! Lo de los velos también fué culpa de AOI, es que bueno, ese vicio que tiene Kouen por verlo bailar je je je, en realidad es mío, y bueno...en alguna platica resultó que Aladdin usaba velos y pues...se los quité para molestarlo. Lo amo pero me gusta verlo sufrir (? Lo sé soy un asco XD, nos vemos ahora si la próxima! Gracias por la paciencia!