Este es el último capítulo de esta larga historia. Quiero agradecer enormemente a todas las personas que estuvieron al pendiente, que se molestaron en comentar y que sobretodo disfrutaron de este fic. Muchas gracias por sus palabras de apoyo y por hacer que este fic llegara a más de 100 reviews xD. Fue un bonito detalle.

Code Name nació como un reto personal en donde planteaba la posibilidad de hacer una historia con las tramas maestras de Fuga y Persecusión, es de hecho una gran parte de la trama en donde gira la historia, no obstante también pudimos ver cosas como el romance y la ciencia ficción, que seguro dio un toque más realista a este relato.

Siempre argumento que esta historia es por mucho más fuerte en contenido que el canon original, bueno, al menos hasta ahora, por eso insistía en tener prudencia a la hora de leerla. Si bien no contuvo Lemon, la violencia y el lenguaje soez eran suficiente como para pensarlo dos veces antes de leerlo. En todo caso agradezco que se hayan echado una vuelta por aquí.

Ahora sin más:


-21-

Decodificado.


Dicen que hay cosas que no se pueden detener. Entre estas cosas están el tiempo, la voluntad y a Chloé Bourgeois en un arranque caprichoso. Todo comenzó ese mismo día.

La rubia se había levantado temprano para ir a trabajar. Estaba organizando una boda, algo muy glamuroso y caro, cabía decir. La ocasión, nada más y nada menos que la unión de dos famosos actores en el medio del cine. Chloé se había hecho famosa como una estupenda anfitriona de fiestas durante sus años de becaria, eso era decir demasiado de una chica como ella, pero era verdad. Se había ido a Inglaterra para estudiar sobre hotelería y comercio, pero terminó por decantarse por el mundo de la moda y el flamante glamour cuando descubrió que no tenía que ser diseñadora o modelo para llevar a cabo algo grandioso.

Si bien estuvo unos años de modelo, su fama creció cuando se ofreció a organizar la fiesta de cumpleaños de una amiga suya que además era diseñadora de joyas. La fiesta fue todo un éxito y a partir de entonces todas las celebridades del mundo del espectáculo recurrían ante ella y sus opiniones. La chica estaba muy actualizada en todo lo que tuviera que ver con el estilo, así que, sólo era cuestión de tiempo para que comenzara a irse por ese rubro.

Casualmente había estado muy ocupada ese día. Los meseros estaban haciendo un desastre porque sus ropas no combinaban, alguien por ahí había cometido el error de darles el vestuario equivocado para la recepción. El coro se había extraviado de camino a la iglesia y una dama de honor había subido tres kilos desde la última vez que se probó su vestido.

Era, como solía llamarlo ella, una catástrofe.

—Señorita Bourgeois, por favor, es importante que mire estos ramilletes, el florista enfermó de último minuto y mandó a su sustituto, pero no creemos que sea el más apto.

—Ah, quita eso de mi vista, es horrible, si van a usar rosas que sean blancas, es una boda, por el amor de Dios. – espantó al becario con la mano mientras caminaba alisándose el cabello.

—Señorita, ¿Qué le parece esta lista de vinos para la cena?

—Buena elección. – echó un vistazo. —Procura que usen este al final, será un toque encantador.

—Sí. – el hombre corrió a la cocina. El teléfono de Chloé sonó, pero ella lo ignoró olímpicamente, dejándolo sobre el escritorio de su oficina.

—Madame, llamó el sacerdote, dice que todo está listo en la iglesia.

—Espléndido. – después bufó. —¡¿Quién es el responsable de esto?! – sostenía en su mano un vaso de cartón al cual acababa de darle un sorbo. —Esto es un expreso doble y lo pedí triple. – lo dejó en un bote de basura. —No puedo trabajar con sueño, ¿Paul? – un hombre uniformado llegó corriendo. —Consigue uno nuevo.

—Sí, madame.

El teléfono sonó de nuevo, pero Chloé lo ignoró. Una jovencita, también becaria de su empresa se acercó al dispositivo que no dejaba de sonar.

—Madame, tiene una llamada desde Francia. – el código numérico le indicaba que era de ese país.

—Ah, debe ser mi padre, ¿Hoy es miércoles? Contesta por mí y dile que estoy muy ocupada. – se sentó tras una computadora y comenzó a escribir. La chica asintió y contestó el teléfono.

—¿Diga? Sí, habla al teléfono de Madame Bourgeois. No, lo siento. En este momento no puede atender a nadie. Sí, le pasaré su mensaje. – colgó.

—¿Era mi padre? – no despegaba la vista de la computadora. —¿Por qué el servicio de paquetería es tan patético en este lugar?

—No lo sé, Madame. – la chica le entregó el teléfono. —Amm, no era su padre, era una mujer llamada Alya Césaire. Me pidió que le dijera que se comunicara con ella; que era algo muy importante.

—¿Alya? – Chloé bajó la pantalla de la computadora. —Hace años que no hablo con ella. – no era mentira, desde hacía mucho tiempo que no se frecuentaban. Más curiosa que realmente interesada, Chloé tomó el móvil y marcó. La respuesta fue inmediata. —Más vale que sea algo de vida o muerte Césaire porque estoy muy ocupada. – hubo un momento de silencio. —Sí, hola, ¿Qué sucede? ¿Una reunión de exalumnos? – hubo unas cuantas palabras, Chloé frunció el ceño. —¿Entonces? De verdad que no puedo perder… - su voz se cayó abruptamente y su expresión se hizo sombría.

—¿Madame? – la chica se asustó al verla palidecer. —Iré por un vaso con agua.

—¿No estás bromeando, verdad Alya? – su voz cambió de aquel humor caprichoso y mimado a uno lleno de seriedad. Apretó el teléfono entre sus dedos. —Voy para allá. – colgó y se levantó de un brinco. —¡Paul! ¡Paul!- el hombre entró corriendo junto a la becaria.

—¿Sí, madame Bourgeois?

—Estás a cargo de todo. Tengo que ir a Paris inmediatamente.

—¿A… A cargo? ¿Qué? – Chloé pasó a su lado tomando el vaso y bebiéndose todo con prisa. —¿Pasó algo, señorita? ¿Es su padre?

—Denisse, resérvame un boleto a Paris, la salida más próxima, no me importa la categoría. – para decir eso tenía que ser algo sumamente desesperado. La chica asintió y corrió al teléfono de la oficina.

—Madame, ¿A dónde va? No puede irse así, la boda…

—Esto es mucho más importante. – la puerta de la oficina cerró tras ella, dejando a su asistente con la boca abierta y muy desconcertado.

Cuando llegó a Paris estaba lloviendo y tras bajar del avión la lluvia mermó. El olor a humedad le dijo mentalmente que ya no estaba en las vastas tierras inglesas, mas poco habría de importarle. Había abordado prácticamente con sólo una mochila de ropa. No se molestó en tomar más de lo necesario en su casa, salvo sus documentos como el pasaporte.

No tuvo contratiempos y llegó rápidamente. Al cabo de unas tres horas desde que Alya le había llamado, incluyendo su hora y veinte minutos de viaje, Chloé Bourgeois arribaba a su tierra natal. Tan apurada estaba que no se molestó en llamar a su padre o al chofer familiar, tomó un taxi. Estaba desesperada por llegar y al visualizar la mansión Agreste tuvo incluso ganas de vomitar. Pagó más de la cuenta pero poco le importaba el cambio.

Sentía todo el proceso irreal, pero la frescura del clima posterior a la lluvia y el olor a la tierra mojada, la traía de nuevo al planeta tierra. Finalmente las puertas se abrieron y corrió hasta llegar al umbral. Cuando Nathalie abrió la puerta no esperó que la muchacha casi la embistiera. Ni siquiera pudo saludarla, corría arrastrando la maleta por toda la mansión. Cuando estuvo a mitad de las escaleras escuchó un sonido muy similar a las risas en la cocina, paró en seco.

—Señorita Bourgeois, ¿Puedo…? – Chloé pasó a su lado, ignorando a Nathalie de nuevo, ahora se dirigía a la cocina. Pese a que escuchó los gritos de Nathalie detrás de ella no se detuvo, tenía bastante adrenalina encima como para detenerse. Abrió las puertas de la cocina y varios ojos se dirigieron a ella con rapidez.

Nino y Alya estaban batiendo huevos, Adrien usaba un delantal de color amarillo y jugueteaba poniendo fresas sobre un pastel ya preparado, Marinette por su parte decoraba con betún el resto de la tarta. Lucían realmente sorprendidos, no creían lo que estaban viendo. Alya le había llamado por teléfono a Chloé antes de salir de su casa con Nino.

Habían quedado de hacer algo divertido en casa de Adrien, dado que tanto él como Marinette, a pesar de ya socializar más, aun no salían del todo de casa. No pensó que Cholé fuera a llegar tan pronto después de ese abrupto: Voy para allá.

—¿Chloé? – quien la llamó fue Marinette, dejando en la barra lo que tenía en las manos. La rubia parpadeó y dejó caer su maleta, haciendo sonar el plástico y la varilla de forma desagradable. Adrien se acercó junto con Marinette a ella, sin poder decir nada.

—Chloé. – la llamó al verla tan quieta. —¿Eres tú? – quería estar seguro, habían pasado muchos años.

—Wow, de verdad que no pensé que se lo tomara tan a pecho. – susurró Alya a Nino.

La cuestión no fue lo rápido que había llegado, sino lo desenfrenado que fue su reencuentro. La muchacha saltó sobre Adrien y Marinette con los brazos abiertos. Los tomó a ambos desde la cintura y sin medir fuerzas los tiró al piso. El llanto suelto de la chica atrajo la atención de Nathalie, Gabriel y Gorila, quienes no tardaron el correr al escuchar el escándalo.

Marinette le acarició la espalda mientras Adrien correspondía a su abrazo. La sostuvieron sobre ellos sin decir ni hacer nada. Era justo que la muchacha tuviera un momento para desahogarse, todos lo habían hecho después de todo y ella, no sería la excepción.

—Me da mucho gusto verte, Marinette. – no había esperado que se lo dijera así de pronto. Estaban las dos juntas en la cocina. Alya estaba alistando la sala para ver una película, Nino y Adrien discutían sobre ésta y Marinette tuvo de repente muchas ganas de ir por palomitas de maíz. No se dio cuenta que Chloé ya había ido a la cocina y se servía un vaso con agua. Tras su llegada y el emotivo reencuentro, los jóvenes se dedicaron a dejar salir todo el cúmulo de emociones. Las preguntas eran siempre las mismas, pero Adrien y Marinette sólo se limitaban a contestar lo más suave posible.

Luego de que Gabriel y Nathalie le pidieran explicaciones y ella confesara que no había dicho nada a su padre sobre su llegada, sino que más bien fue un impulso el abordar el primer avión que la trajera a Paris, ella prometió llamar al viejo ex alcalde, no sin antes ponerse al día con sus viejos compañeros de clase.

—A mí también me alegra verte, Chloé. – Quizás en un pasado no muy lejano esa frase jamás hubiera sido la elegida en ninguna situación pertinente, pero justo ahora no podía tener más honestidad. Después de la desaparición de Adrien, Marinette y Chloé solucionaron sus diferencias, uniéndose de una forma insospechada. Fue un proceso lento pero constante y al cabo de unos meses, las que se habían jurado ser enemigas de por vida, eran en realidad buenas compañeras de clase.

Con el paso de los años las dos comenzaron a tener afinidades en común y su compañerismo cambió al de una amistad sincera. Claro que había veces en las que Chloé se comportaba como aquella niña mimada e insoportable, pero sin lugar a dudas conseguía componerse y adaptarse a los demás.

Una cosa buena había venido después de la desaparición del muchacho Agreste y es que las dos enemigas, con un amigo en común, se aliaron para sobrellevar la pena que les causaba su partida.

Cuando Marinette no regresó de China, Chloé no se enteró de inmediato. Sino tuvieron que pasar días para que lo supiera. Fue Alya quien se lo dijo. Al principio rio, porque pensó que era una broma, pero tras notar el tono serio de la morena por el teléfono, la muchacha comenzó a pensar en lo peor. Ni tarda ni perezosa llamó varias veces al teléfono de Marinette sin obtener respuesta. Asustada volvió a llamar a Alya y a después a Sabrina, quien aún vivía en Paris. La muchacha le dijo que no estaba del todo enterada, pero que sí corría un rumor entre sus ex compañeros de clase de que Marinette Dupain Cheng se había esfumado de la nada.

El duelo fue doloroso, sobre todo porque Cholé veía en Marinette a una amiga que se había ganado de verdad. Había luchado muchos años contra la imagen humilde de Marinette y cuando al fin la había aceptado y aprendido de ella ésta se desvanecía de pronto.

Varias veces sostuvo mensajes con Alya intentando saber más pero siempre era lo mismo. Poco a poco su esperanza se redujo y al cabo de un año estaba segura de que su amiga no regresaría. Triste por dicha realidad decidió enfocarse de lleno en algo que mantuviera su mente ocupada.

Su interacción con la sociedad y la fama le dieron entretenimiento, pero a veces, cuando estaba a solas en su departamento, comiendo chocolates y bebiendo una copa de vino, miraba a la luna pensando en Adrien y Marinette, dos grandes personas que habían sido importantes para ella de alguna forma, ahora sólo recuerdos de su mente.

Las cosas cambiaron completamente tras esa llamada. Si bien Alya y Chloé no se caían mal y eran amigas, no interactuaban concurrentemente, sólo cuando eran fechas especiales como cumpleaños o navidad. Era por eso que cuando le llamó no pensó que fuese algo tan crucial.

Al ver el rostro tan cambiado de sus dos amigos sintió el peso de los años sobre sus hombros. Adrien por su parte había crecido grandiosamente, salvo las marcas que había alcanzado a ver en su piel de las cuales dio por sentado que no sería bueno preguntar, él se veía como un hombre forjado en el calor de una vida dura y vertiginosa. Marinette por su parte tenía un aspecto adulto y algo melancólico, al menos para su gusto. Su cuerpo era delgado y menudo, pero su rostro tenía el rastro de una época fría y hostil. Las ojeras que se apreciaban en contra luz eran indicativo de eso, además de que también había visto algunas cicatrices.

No obstante y pese a todo, Chloé no se fijó en aquello más de lo que antes hubiera hecho. Apreció el porte solemne que ambos cargaban y cómo se demostraban un afecto que iba más allá de una dulce amistad o un simple agradecimiento.

Con lo poco que le habían contado fue capaz de atar cabos. Tanto Adrien como Marinette habían compartido un pasado y ese mismo los unía de una forma tan íntima como la aurora y el cielo. Se sintió celosa, mucho, tenía que admitir, pero una parte de ella, la de una Chloé mayor y adulta, se alegraba enormemente. Adrien le gustaba, pero no como le gustaba a Marinette. Adrien era su amigo, pero no creía que él la viera como la veía a ella. Tal vez era penoso el resignarse, pero no era tan doloroso al saber el porqué de su resignación, después de todo, apreciaba a Marinette y su cariño era mayor que sus celos.

Tras un periodo de reflexión, Chloé se acercó lentamente a Marinette, quien se había quedado parada frente al microondas.

—Marinette Dupain Cheng. – dijo de tirón. Adoraba llamarla de esa forma, así era como lo hacía cuando eran más jóvenes pero a diferencia de esos días, no había ninguna clase de burla ante su mención, sino más bien nostalgia. —Nos hiciste mucha falta. – colocó su estilizada mano sobre el hombro de ella. —¿Algún día me contarás sobre aquello que sólo personas como nosotras somos capaces de entender? - Marinette sonrió.

—Lo haré. – sí, ella misma había usado esas palabras para animar a Chloé en el pasado, el saborearlas de nuevo le hacía sentir una cálida sensación. —Gracias Chloé. – era ahora Marinette quien hacía el primer movimiento y la abrazaba con gusto. La rubia se dejó hacer y fueron interrumpidas por el aparato que anunciaba que las rosetas ya estaban listas.

Ambas se dedicaron una sonrisa y tras vaciar el paquete ya cocinado avanzaron hacia la sala con un humor rehabilitado.

Marinette tembló ante la fría sensación que dominaba su piel. La oscuridad que la rodeaba era desoladora y espeluznante, de nuevo las viejas sensaciones que había dejado atrás amenazaban con atraparla. Era insólito cómo la propia oscuridad podía manipularla de esa forma, pero en sí no tenía la culpa, siendo técnicos dicho aspecto.

Caminó unos pasos por la nebulosa negrura de aquel espacio. Debía ser una pesadilla, era lo más cuerdo que imaginó. Si no lo era, entonces estaría entrando en un bucle demencial, porque no estaba dispuesta a creer en que se trataba de su lamentable realidad.

—¿Adrien? – lo llamó con una voz lo suficientemente fuerte como para hace eco. Nadie respondió, sólo su voz que rebotaba en el espacio. —¿Mamá? ¿Papá? – nada tampoco. Se mordió el labio inferior. Avanzó unos pasos y a la distancia consiguió percibí una silueta.

Entornó los ojos para enfocarla mejor. De pronto una luz cegó su perspectiva, como si un gran foco acabase de encenderse y contempló a lo lejos a un hombre que portaba ropas de color negó y tenía inclinada la cabeza hacia el frente. Fuera quien fuera podría ayudarle a ubicarla o salir de ahí.

Marinette corrió donde él y le tomó del hombro.

—Hola, disculpe, ¿Sabe qué lugar es este?- el hombre, quien tenía la cabeza inclinada al frente se enderezó y se volteó hacia ella. El rostro de Marinette drenó color cuando lo tuvo en su visión. Una sonrisa iluminó el rostro de Xiao Po cuando luz alrededor le permitió ver lo suficientemente claro.

—Hola, mi pequeño amuleto de la suerte. – Marinette alejó su tacto como si le quemara y retrocedió.

—Xiao.

—Veo que aún recuerdas mi nombre. El nombre de tu amo.

—No, tú ya no eres nada para mí. Estás muerto.

—No es así, pequeño. Aún vivo en tus recuerdos, en los recuerdos de todos mis sujetos de prueba.

—¡Es mentira! – se abrazó a sí misma, se sentía vulnerable.

—Pero tú sabes que es así. – él avanzó y Mari retrocedió. —¿Sabes por qué? – ella negó con la cabeza. —Por qué yo sé lo que son. Mi pobre 122LB, ¿No comprendes el significado de tu nombre?

—Mi nombre es Marinette. – repudió el código mientras intentaba ponerse firme.

—Tú eres mi pequeño amuleto de la suerte… - él estiró su mano para tocarle el cabello y Marinette repelió su mano de un estiró. —Tu buena suerte pudo haberte salvado, pero no ahora que estás aquí conmigo.

—Eres sólo una ilusión, una creación de mi mente.

—Soy real, tan real como tú, como 314CN.

—¡No menciones a Adrien! – había fuego en su interior, estaba furiosa.

—Ese gatito negro sólo me trajo problemas desde que lo tomé de la calle… Sin embargo, cuando lo uní a ti, todo cambió. Su mala suerte se apagó y tú brillaste como una auténtica estrella.

—¡Desaparece Xiao! ¡No existes más!

—Oh, sabes que sí. – Xiao caminó hasta ella, mas Marinette no se movió esta vez. El hombre volvió a estirar sus manos y tocó su cabello corto. —Qué pena, me gustaba largo. ¿Por qué te has cortado el cabello, mi amuleto?

—Porque tú ya no me dominas. – había decisión en sus palabras. —Y porque has dejado de existir. Yo no soy tu amuleto, no soy tu esclava. Eres una sombra más de mi pasado pero no de mi futuro.

—Valientes palabras. – Xiao se carcajeó. —Pero toda esa bravura cambia cuando yo digo tu palabra gatillo: Lucky Charm. – Marinette sintió un escalofrío y el helado aliento de su "amo" empapó sus parpados cuando él soltó una carcajada, más la chica se sacudió violentamente.

—¡No! –luchó contra la opresión de su propio cuerpo y gruñó para después acercarse a Xiao y acertarle un puñetazo en el rostro. El hombre cayó sujetándose la mejilla. —¡Ya no puedes dominarme! He volado, no soy tuya y nunca más lo seré.

—Ya veo. – Xiao, mientras tocaba su mejilla herida, soltó una risa ligera pero seria. —Escogí un perfecto nombre código para ti. Tal vez ahora no lo comprendes… Quizás nunca lo hagas, pero tienes algo muy importante, Marinette Dupain Cheng, algo tan grande que sólo yo fui capaz de domar una vez… Coccinella. La suerte está echada. – con una última carcajada Xiao se desvaneció como si fuera de humo y la habitación comenzó a desmoronarse en mil pedazos.

—¿Marinette? ¿Estás bien? – la voz aterciopelada de Adrien la trajo a la realidad de nuevo. Ella parpadeó para después relajar su cuerpo. Sintió una opresión contra la espalda y contra su pecho. Adrien la tenía abrazada desde la espalda, estando él de rodillas en la cama y ella sentaba al borde.

—¿Adrien? – se sorprendió, una vez que la liberó de su abrazo, que estaba llorando.

—¿Qué pasa, Mari? ¿Te duele algo? – afligido, él salió de la cama y se colocó frente a ella. La luz tenue de una lámpara de noche al lado de la cama era la única cosa que los iluminaba. Él se preocupó al ver sus lágrimas.

—No, fue sólo… una pesadilla. ¿Acaso caminé dormida?

—No, sólo te sentaste. Me desperté al sentir que te movías. – no era una novedad que ambos durmieran juntos. Prácticamente fue imposible que los separaran una vez que se encontraron. La cosa era que, una vez que compartían tiempo juntos las mejoras psicológicas iban a la alza. Fu, como tierna encomienda les recomendó que compartieran el mayor tiempo posible, pues eso se reflejaba positivamente en sus evaluaciones mentales.

Aunque al principio los padres de ambos lucían inseguros respecto al hecho de que compartieran una habitación o un lecho, llegaron a la conclusión de que realmente no era tan alarmante como creían. Puesto que Adrien y Marinette estaban enamorados y hasta se habían comprometido. Sí, claro, no había un anillo de por medio y tampoco fue algo muy formal, pero el día en el que Gabriel Agreste llegó por Adrien a primera hora de la mañana, Adrien declaró que no estaba dispuesto a dejar a la mujer por mucho tiempo y que de hecho, le había pedido que se unieran en una sola vida.

Gabriel no comprendió mucho esto y para los padres de Marinette fue sorpresivo, pero tras un rato de asimilación, no les quedó más remedio que aceptar los sentimientos de sus respectivos hijos. Gabriel le dijo a Adrien que diseñaría y mandaría a hacer él mismo el anillo de compromiso de su futura nuera y además, confeccionaría los trajes para la boda una vez que pudieran casarse en compañía de todos sus amigos.

Así que, tras tantas declaraciones, los jóvenes comenzaron a pasar tiempo completo con el otro. Un día era en casa de Marinette y otro en la de Adrien.

—¿No te ataqué o algo, verdad? – preocupada miró su rostro y las manos de ella, en su sueño había actuado con rudeza, esperaba no haberse movido sin saberlo.

—No, estabas muy quieta y me preocupé. Te llamé varias veces pero como no contestabas, decidí esperar. ¿Segura que estás bien? – posó sus manos sobre sus hombros. Ella asintió. —¿Quieres hablar de tu pesadilla? – Marinette dudó, pero luego volvió a cabecear en afirmación. —Recuéstate. – invitó su prometido.

Ambos volvieron a ponerse uno frente a otro, al tocar el suave colchón Marinette suspiró aliviada.

—Soñé con Xiao. – Adrien se tensó, una respuesta esperada claro estaba. —Él… me dijo muchas cosas.

—Nada de eso era real, Mari. – al juzgar por lo fuerte que estaba apretada su mandíbula dedujo que estaba molesto.

—Lo sé. – Marinette le acarició el rostro. —Dijo muchas cosas… Cosas sin importancia.

—¿Estás bien?

—Estaba asustada, pero luego recobré fuerza y lo tiré al suelo. – Adrien sonrió orgulloso.

—Esa es mi chica. – le dio un beso en la frente. Marinette sonrió, ya más calmada. —Espero que dejes de soñar con esa alimaña, no vale la pena. – incluso él llegó a soñar con Xiao, pero al paso del tiempo el psiquiatra había desaparecido de su mente.

—Él dijo algo interesante. – Marinette frunció el ceño, Adrien aguardó a que continuara. —Adrien, ¿Algunas vez te preguntaste que significaba tu nombre código?

—No, era sólo una forma despectiva de despersonalizarnos.

—Sí, lo sé pero… - Marinette apretó sus manos, Adrien se apresuró a entrelazar sus dedos con los de ella.

—¿Qué sucede?

—Es curioso, pero empiezo a creer que Xiao Po no estaba tan loco como creemos.

—¿Por qué lo dices?

—122LB. – se sorprendió de no sentir aberración cuando repitió su nombre, mas Adrien sí se tensó. —314CN. – él apretó su agarra. —Coccinella… - parecía como si intentara resolver un acertijo.

—¿Crees que esas palabras tengan sentido?

—Una coccinella es… una mariquita, ¿No es así?

—Sí, lo es. – Adrien estaba tenso. —¿Qué con eso?

—LB… LB… - Marinette se mordió el labio inferior. —Ladybug. – armó de pronto.

—Así se dice en inglés. – convino Adrien.

—La L y la B son referencias a Ladybug, que vendría siendo lo mismo que Coccinella, mi protocolo de conversión.- Adrien abrió los ojos, ¿En verdad estaba decodificando su antiguo nombre código? —122… ¿Por qué el número? No lo comprendo.

—Podrían ser en realidad 12 y 2 escritos simultáneamente. – Adrien opinó, razonando. Marinette lo miró sin comprender. —Bueno, no sé. – se encogió de hombros. —Tal vez es sólo cuestión de lógica. A es 1, B es 2, C es 3… Umm, 314… 3 y 14, C y N. – se sintió maravillado por un instante. —L es la entra número 12 en el abecedario inglés y la B el 2.

—Así como la C es la tercera y la N la número 14. – con si fuera un juego de niños ambos sonrieron, pero entonces Adrien deshizo su sonrisa, preocupando a Marinette. —¿Qué?

—Entiendo que Ladybug sea 122, porque es una palabra en inglés, ¿Pero no debería ser entonces sólo 3? ¿Por qué agregar la N?

—Creo que lo sé. – Marinette recordó su sueño.

—¿Ah sí?

—Xiao solía mencionarlo más veces de lo habitual. Incluso lo dijo en mi sueño. Tú eras un gato negro. Le traías mala suerte y esa suerte cambió cuando nos unió en un dúo. Creo que Xiao Po era supersticioso.

—¿Un gato negro?

—Un Chat Noir. – Marinette analizó esa palabra en francés. —Creo que al final Xiao te puso 314CN por que conservó tu origen francés. Tu protocolo era Catus, si mal no recuerdo.

—Ahora que lo pienso… - Adrien arrugó el ceño y después sonrió para relajarse. —¿Sería que inconscientemente siempre lo supimos?

—¿A qué te refieres?

—Mi lady. – Marinette se sonrojó, comprendiéndolo al instante.

—Mi chaton.- eran sus apodos cariñosos, una forma que habían inventado para rememorarse después de las conversiones en sus días más oscuros. Raro, casual, quizás inevitable, pero incluso ellos parecían conocer desde hace mucho tiempo el significado de sus propios nombres.

—Las mariquitas son de buena suerte. – Adrien sujetó firmemente a Marinette y le dio un beso en sus nudillos. —Los gatos negros son símbolo de mala suerte, ahora empiezo a ver el paralelismo.

—¿Qué quieres decir?

—Que estamos hechos el uno para el otro. – la abrazó contra su cuerpo y ella se dejó hacer. —Sólo piénsalo. – le acarició los cabellos. —Siempre fui un desafortunado muchacho toda mi vida. Fui secuestrado, usado y entrenado para aniquilar, pero entonces… un día, por un golpe de suerte te encontré. Después, gracias a mí Xiao te atrapó, pero fuiste tú quien se empeñó en sobrevivir y traerme de vuelta. Fue por ti, Marinette. Tú organizaste el motín, tú te libraste de los implantes, burlaste a todos, me salvaste la vida y sobreviviste… Todo fue por ti, eras el aliento que necesitábamos para triunfar, esa bocanada de fortuna que nos garantizó el éxito.

—Claro que no, sin ti, yo no hubiera podido salir adelante.

—Es porque nos complementamos. – le dio un beso rápido en los labios. —Para mí, eres mi mayor fortuna y fortaleza. Mi querida Ladybug.

—Oh, Adrien. – Marinette pasó sus brazos alrededor de su cuello. —Tú eres más que un gato negro, eres mi caballero, mi compañero… La afortunada soy yo, por que pude enamorarme de ti.

—Quizá Xiao no estaba equivocado del todo. – admitió. —Hizo bien en unirnos en un equipo, porque juntos somos imparables. – ella rio suavemente.

—Lo somos. – se fundieron en un beso cándido y casto.

—¿Marinette?

—¿Sí, mi Chat Noir? – él se sonrojó cuando lo llamó así.

—¿Aún estás segura de compartir tu buena suerte con este gato negro?

—Jamás he estado tan segura en mi vida. – Adrien amplió su sonrisa. —¿Y tú? ¿Amarías a esta catarina que no puede volar?

—¿Qué no puede volar? – él rio. —Claro que puedes, mi lady. – acercó su rostro al de ella. —En tus ojos se ve el hermoso cielo y para mí, es como si flotara.

—Adrien. – ella lo tomó del rostro y lo sostuvo. —En tus ojos está un profundo mar que me sumerge entera y me hace desear nunca salir de ahí.

—Mari, ¿Puedes prometerme algo?

—¿Sí?

—Prométeme que serás feliz a mi lado, déjame compensar mi mala suerte en algo que te haga no quererte ir nunca.

—¿Por qué habría de querer irme? La única forma en la cual me alejaría sería que yo no te hiciera feliz. – sus frentes se unieron.

—Entonces puede tener la certeza de que nunca nos separaremos.

—Como dos caras de la misma moneda. – opinó Marinette. Adrien la besó nuevamente en los labios, la sensación de calidez se esparció por todo su cuerpo.

—Te amo, Marinette. – dijo una vez que se separaron. —Este mínimo te pertenecerá por siempre.

—Y yo te amo a ti, Adrien. – Marinette tomó la mano de él y la posó sobre su corazón. —Esta catarina sólo será de ti. Sin importar la adversidad, tu mala suerte o cualquier otra cosa. Nos perteneceremos mutuamente.

—¿Estoy empezando a cambiar de opinión? – Marinette sostuvo el aire un instante, pero Adrien prosiguió. —Tal vez no soy un gato desafortunado después de todo.

—Yo soy la afortunada.

—Ambos lo somos. – Adrien miró por la ventana, el sol ya estaba saliendo. Se enderezó e invitó a Marinette a ir junto a él. Ambos se dirigieron a la ventana, el hermoso esplendor del sol resplandecía en Paris y la pareja le daba los buenos días mientras se tomaban de las manos.

Cuando los rayos les tocaron las mejillas ambos se voltearon a ver. Adrien sonrió y apretó sus dedos contra los de su mujer.

—Es un nuevo comienzo. – profesó, ella asintió. —Marinette Dupain Cheng, estaré contigo hasta el final, ¿Estás de acuerdo, no es así?

—Hasta el final. – Marinette miró el cielo. —Contra cualquier adversidad.

—Somos el dúo perfecto.

—Estoy de acuerdo.

Y mientras él se inclinaba para darle otro beso, la vida en Paris comenzaba de nuevo. Los niños acudían a la escuela, las aves cantaba sobre los árboles, la brisa soplaba armoniosamente y la felicidad se decodificada en un futuro brillante.

Adrien era un nombre cuyo significado yacía olvidado en lo más recóndito de su memoria; pero para ella jamás se borraría. Sin importar que tan frenético y horrible fuese su destino... Nadie podría destruir su espíritu. Marinette pensó, mientras la electricidad recorría su cuerpo, que lo había logrado y en su mirada se reflejaba el alma auténtica de una heroína.

Decodificado: Mensaje o tópico al cual se le da una interpretación, el cual anteriormente estaba codificado.

Fin.

¡Es el fin! Bueno, pudimos concluir exitosamente otra gran historia que me encantó escribir. Code Name nació, como ya mencioné, por un reto autoimpuesto sobre el trabajar con dos tramas maestras en específico, no obstante, la idea de crear zoántropos vino de Nepente, otro fic creado para este fandom por mi autoría, que a su vez se inspiró en la zoantropía, enfermedad psiquiatrica en donde el paciente desarrolla una manía y cree que se convierte en un animal.

La verdad es que armas toda la trama de Code Name fue un poco complicado, por que tenía que ser plausible en todo momento y coincidir en sus detalles. Quiero creer que se logró y que ahora podemos disfrutar de un fic ya terminado.

Aquí algunas notas de mi parte:

1) El nombre de este fic me fue dificil. Al principio no podía decidirme: Esta historia pasó de llamarse Zoan a Code Name, después pensé en ponerle Monster o dejarlo como Code Name: Monster, pero, simplemente lo dejé como Code Name. Incluso después de haber publicado el segundo capítulo pensé en cambiarlo a Monster, pero lo dejé como Code Name para ya no complicarme la vida.

2) La referencia de zoantropía es muy rara en la medicina y pese a que soy médico, nunca en visto a ningún paciente con dicho padecimiento. Por tanto, no es algo que se estudie con cotidianidad. No obstante seria por One Piece, cuyas frutas del diablo, llamadas Zoan, me darían la idea de investigar más a fondo y así tener un concepto más limpio.

3) Tuve que investigar los tipos de poderes politicos en la China actual. Destacando que existe un presidente, luego un primer ministro y después varios ministros en los diferentes secretariados del poder ejecutivo. Estuve un bien rato leyendo sobre china y su poder militar para que fuera fidedigno.

4) No conozco nada del mandarin, así que los nombres tuve que acomodarlos de acuerdo a mi pobre entendimiento y lo que el poderoso google podía decirme.

5) Tal y como se revela en este capítulo, los nombres de los sujetos de prueba son sólo repeticiones de sus letras en el alfabeto pero con sus números de acuerdo a su lugar. Siendo 191SA con S en el número 19 y A en el 1 del alfabeto, así como son las iniciales de Sabueso. Tengo que señalar que tomé de el alfabeto en español y el de inglés para el acomodo de los nombres códigos, por eso algunos son un poco diferentes, así como tome dos letras al azar el nombre. Así que, traducidos quedaría así: Lila es 230V: V es 12 y como no tiene más número el 0 representa que sólo posee una letra, su protocolo de conversión es Vulpes del latín. Así se organizan el resto de los protocolos en latín. Marinette es 122LB, osea Ladybug (12 y 2) y su protocolo es Coccinela: Mariquita. Adrien es 314CN: Chat Noir y su protocolo es Catus: Gato. Eustace es 191SA: Sabueso y su protocolo es Canis: Perro. Ruperto es 1216LP: Lupus y su protocolo es Lupus (Lobo). Alek es 1917UR: Ursus y su protocolo Ursus: Oso. Tao Ling es 517GR: Gorila y su protocolo es Gorilla (Gorilla viene del griego). Fei Wan es 1816TR: Tigre y su protocolo Tigris. Henry es 1214LN: León y su protocolo es Leo.

6) Pese a que se habla de que varias personas murieron en los experimentos sólo conocemos a dos fallecidos durante la historia, la primera es Lila, quien se suicida al dispararse en la cabeza y el segundo es Henry quien es asesinado por Xiao cuando se encuentran en medio de las instalaciones durante el motín.

7) Todos los zoátropos tienen una temática y una clasificación de agresividad. La elección de sus animales es por el motivo de su origen nacional, así como temáticas puestas con la finalidad de interactuar en la historia. Lila y Ruperto con italianos, sus animales son fauna que puede encontrarse entre sus leyendas, cultura y fauna, así como ambos son clase B. Adrien es fránces, su animal el gato negro representa la mala suerte y es homónimo a mi personaje en la serie canon, es era clase C. Marinette era francesa, su animal presenta a su homónima en la serie y ella no tiene clasificación de agresividad. Eustaces era britanico, su animal es el perro sabueso, dada la tradición británica de la casa con ayuda de perros, un guiño en el capítulo en donde él sigue a Lila, es clasificación D. Alek es un oso, animal representativo de Rusia, nacionalidad del chico, es clase C. Tao Ling es un gorila y es de nacionalidad china, se le entrega el animal por su personalidad y la adaptación de su cuerpo a posteriori del entrenamiento, es clase C. Fei Wan es un tigre, es de China y el tigre se le entrega como representante de sus leyendas, es clase D. Henry es de Johannesburgo, se le entrega el león por la cultura de donde proviene, es evoluciona de un clase B a un C.

No me queda más por agregar, tan sólo un gracias. Espero que nos volvamos a leer pronto. Por favor, si aún conocen a alguien que no ha leído esta historia pueden compartirla, quien sabe tal vez se entretengan un ratito xD.

Ya sin más por decir, me despido nuevamente. Gracias y nos leemos.

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Yume no Kaze.