Un vacio de recuerdos
20. Esa
Angielizz
Lunes, termine de poner mi teni y tomar mis llaves, salí hacia afuera, ¿Hoy vendría Edward por mí? No estaba su carro, ¿Eso que significaba?, mire el reloj de nuevo, se supone que ya debería estar aquí, lo peor de todo es que estaba lloviendo y la idea de esperarlo aquí afuera no me apetecía del todo, tome mi celular de mi pantalón y marque su número…
Hola soy Edward Cullen, deja tu mensaje después del tono, yo te devolveré la llamada.
Me había mandado al buzón, nada extraño en Edward si me lo preguntan ya comenzaba a ser un mal pasatiempo olvidar su celular. A diferencia de la población joven él no parecía tener una estrecha relación con la tecnología.
Suspire frustrada, no podía creer la mala suerte que tenía para que estuviera lloviendo, quizás lo mejor sería irme en carro
Llame a Alice probando a la suerte, la tuve cuando ella respondió:
- Hola Bella, ya vamos en camino, el tonto de tu… - pareció ser interrumpida por Jasper, sea lo que fuera a decir él salió al rescate
- Estupendo amigo que se levantó tardísimo y a eso hay que agregarle lo mucho que se tardó Alice en la ducha.
- ¡Soy chica merezco un baño de verdad! – grito Alice, sonreí
- ¿Cuánto tardaran? me puedo ir en mi camioneta
- No seas ridícula Bella, ya voy llegando a tu casa – iba a replicarle a Edward cuando me colgó, grandísimo idiota
No paso mucho tiempo antes de que el vehículo se estacionara frente a mi casa, yo ya estaba empapada. Lance miradas ardiendo de enojo hacia su dirección y subí al carro. Me senté atrás junto con Alice.
- ¿Sonreirías si te digo que trajo Alice ropa en la cajuela? – me pregunto Edward, le alce una ceja
- Dudo que eso la haga sentir mejor– dijo Alice y claro que tenía razón, la ropa de Alice era de temer, no sé cómo ella podía usar eso sin sonrojarse.
- Vamos a llegar tarde al examen Edward – me queje
- No seas ridícula, ambos sabemos que terminare pasándote la respuesta
- Cállate, no quiero tus respuestas – bien, toda la culpa la tenía la lluvia, me alegraba saber que al final dejaría los asientos de su auto mojados, sonreí ante el pensamiento
- Sabes que Alice opina que quizás podríamos ir todos a algún lugar divertido, a pasar este fin de semana – Jasper pareció saber que no andaba de humor para las palabras de Edward
- ¿Qué opinas Bella?
- Esta bien, no tengo ningún inconveniente con eso – dije mirando a Alice
- ¿A dónde iremos? – pregunto Edward
- Quizás podríamos ir a Portland o algo así
Ellos siguieron hablando en el transcurso del viaje sobre lugares a los que podríamos ir y esas cosas, yo sin embargo estaba pensando en las respuestas posibles a preguntas probables, no había estudiado ni un poco en el fin de semana, no sabía cómo es que se me pudo haber olvidado.
Cuando llegamos a la escuela Edward y yo caminamos juntos a nuestra respectiva clase
- Te veo nerviosa, ¿Qué pasa? – me pregunto Edward
- Nada… no estudie – confesé
- Yo tampoco, no creo que sea tan difícil…
- Tú prestas atención en las clases – le dije
- ¿Y tú no? – no, me la paso mirando tus movimientos y gestos, la forma en la que mueves tus labios y como es que respondes sin titubear a las preguntas que te hacen, me sonroje a la respuesta mental – Al parecer no, bueno, sabes que puedes copiarme y no me sentiré ofendido – bromeo, me encogí de hombros y con ese intercambio de palabras, entramos al salón
La clase termino, mi martirio había terminado, salí tomando mi cabeza con mis manos, como me dolía la cabeza de tanto pensar.
- ¿Te encuentras bien? – me pregunto Edward preocupado
- Si… eso creo, un poco de jaqueca no mata a nadie – murmure
- Eso es verdad, pero supongo que duele
- Creía que te pasaba seguido con tus recuerdos – lo vi de reojo sonreír
- Si… eso creo
El martes había llegado sin que me diera cuenta, había sacado una espantosa D- en el examen, quise morir ahí mismo, hubiese estado bien haberle copiado alguna que otra respuesta a Edward, el señor que presumía de su perfecta A+
Miércoles, fui a visitar a Leah y a Jacob, la vida de jóvenes padres en espera del bebe parecía serles difíciles, Leah aún no arreglaba del todo las cosas con su mamá, pero al parecer al menos Seth, la visitaba e iba con ella cada que podía.
Tenía entendido que eso de ser padres les estaba costando algo, ya que ambos aun iban a la escuela, pero el trabajo, el embarazo y los próximos gastos no parecían dejarlos concentrarse al máximo en sus estudios. Era lo más normal, pensé, nadie espera que aquello hubiese sido fácil o que la madre de Leah hubiese actuado de una manera diferente, todos sabíamos cómo era ella y una vez que tenía un concepto de alguien, supongo que muy difícil cambiaba de idea.
Ya tenía suficiente dinero para poder entregarle a Leah y a Jake el dinero que había ahorrado desde que comencé a trabajar, esa era la idea desde el inicio y seria la del final. El caso era que… debería encontrar la manera de darles el dinero.
Miércoles, ni siquiera podía ver a mi padre como antes, era difícil. Sé que él no tenía la culpa de ser como era, pero aun así una enorme parte de mí se sentía herida, hubiese esperado otra forma de actuar de su parte menos esa
A veces me preguntaba qué pasaría o que me diría si las cosas no salieran del todo bien
Tan solo esperaba que no dijera un te lo dije.
Mi madre seguía insistiendo en que volviera, pero la idea no me agradaba, ¿Es que no recordaba que aún no volvían a Phoenix? Ella decía que regresarían mañana a tomarse un descanso o algo por el estilo pero ambas sabíamos que no sería algo duradero.
Jueves…
Tome la mano de Edward entre la mía
- ¿Quieres una nieve? – me pregunto sonriéndome, podía casi jurar que esa sonrisa y la otra sonrisa, eran las mismas
- Chocolate, por favor – nos acercamos al señor que estaba vendiendo las nieves en el parque
Edward empezó a pedir la nieve y yo me perdí entre mis recuerdos en otro momento, en otro lugar, hace ya tiempo, con el mismo acompañante, pero aunque eran las cosas tan diferentes eran tan iguales también…
Lo manche de nieve en su nariz, Edward hizo una pequeña mueca y a tientas tomo mi mano donde tenía yo la nieve
- ¿Quieres dejar de hacer eso?
- No – suspiro con dramatización, y se acercó a mí, puso su nariz en mi mejilla y yo con un intento en vano intente alejarlo, pues me estaba manchando toda con la nariz
- Deja de hacer eso – reí
- No
Paso su nariz por mi mejilla hasta llegar a mi cuello, podía sentir la nieve derritiéndose en mi piel, una muy mala estación para comprar nieve considerando que era invierno aun pero aquí estábamos ambos.
- Edward basta – intente alejarlo de nuevo
- Deja de moverte – dijo sobre mi piel, me reí entre dientes, si así íbamos a jugar, logre soltar mi mano que tenía la nieve de la suya y con rapidez lo embarre en la mejilla por completo, sin importarme que también me estuviera manchando yo.
- Deja eso – dijo entre risas, sin darnos cuenta habíamos estado caminando retrocediendo hasta topar mi espalda con un árbol.
Solté la nieve dejando que se cayera al suelo, luego podría comprar otra pero este momento no
Me beso y se lo devolví
- Te amo… eres el amor de mi vida – sonreí contra sus labios
- Al igual que tú eres el mío
Despeje mi mente de esos recuerdos tan hermosos pero dolorosos a la vez
- Toma – Edward me entrego la nieve como un acto de reflejo, parecía distraído
- ¿Edward?
- Mmm…
- ¿Pasa algo? – negó con su cabeza
- Nada…
POV EDWARD
Pedí las nieves a tiempo antes de que mi cabeza me comenzara a doler
- Deja de moverte – le pedí sobre su cuello, manchándola con la nieve que ella había embarrado en mi nariz, escuche su hermosa risita nerviosa, de un momento a otro su mano entre la mía ya no estaba y sentía algo demasiado frio, incluso mas de lo que ya lo era Chicago, en mi mejilla, su nieve, que genial por completo,
- Deja eso – le pedí riendo, pero como siempre nunca obedeció, sentí como topábamos con algo, tome su cintura dejándola acorralada
Llegue a sus labios y la bese con dulzura, sentí como me devolvía el beso, solo esperaba algún día en verdad, poder verla…
- Te amo… eres el amor de mi vida – le dije contra sus labios
Me acerque a Bella y le entregue su nieve, aun algo desconcentrado, hacía tiempo que había dejado de escuchar esas cosas, de nuevo aparecía la chica misteriosa pero no el nombre, no su voz, nada, era algo que en verdad me sacaba de quicio.
- Toma – le di su nieve
- ¿Edward? – me llamo Bella
- Mmm…
- ¿Pasa algo? – negué con mi cabeza
- Nada…
- ¿Seguro? – volvió a preguntarme, sabía que estas cosas por una extraña razón a Bella no le gustaba hablar, lo había ido descubriendo con el tiempo y aunque buscaba mil opciones a la razón simplemente no podía encontrarle lógica
- Algo así…
- ¿Un recuerdo?
- ¿Bella… conociste a la chica con la que yo salía? – pregunte estaba seguro que salía con alguien en ese entonces, se tensó un poco, y bajo la mirada
- ¿A que va eso?
- ¿La conociste? – insistí
- Algo así… se podría decir
- ¿Cómo era ella?
- Estaban locamente enamorados – dijo mirando al cielo, desviando su mirada de la mía, a veces me preguntaba como seria por un segundo tener todas las respuestas que creía Bella sabia a mis dudas
- ¿Sabes cómo era lo nuestro?
- Eran inseparables… como cualquier otro noviazgo de enamorados… tenían sus problemas, no eran el noviazgo perfecto y sin problema, los tenían… pero los arreglaban… Esme la trataba como una hija más… - pareció hacer una pausa – en realidad todos la tomaban como parte de la familia… como dije, estaban enamorados… demasiado… Edward… no creo que… - sabía que diría que eso a ella no le correspondía, y no podría forzarla a decir nada.
- Gracias – le dije en un murmullo apenas audible
Esta era una de las razones por las cuales tampoco sabía si dar un paso más allá de la amistad con Bella era lo correcto, a veces me preguntaba qué pasaría si yo recordaba a esa chica, si la volvería a amar como mis recuerdos lo hacían, casi con devoción, o qué sucedería, sabía que me gustaba Bella, y mucho, pero no sabía hasta qué punto, no sabía si era el mismo amor que le tuve a esa chica o aún más, tampoco sabía si era menos, no sabía nada y todo porque mi rompecabezas de memorias no estaba completo, me faltaban piezas y para mi infortuna eran la de las orillas.
Y sin esas muy difícilmente se comienza a armar un rompecabezas
Me sonrió
- A veces quiero en verdad ayudarte Edward… pero temo que eso no es lo mejor para ti, el docto dijo que… – asentí interrumpiéndola
- Lo sé – tome su mano entre la mía, parecían ser tan diferentes pero a la vez encajaban tan bien.
POV BELLA
Viernes…
Al parecer el vuelo de Tanya y Demetri llegaba mañana, así que debía tener bien planeado como explicarle a Edward las cosas sin que fuera a hacer una locura o yo a decir algo que no debería
- Mama insisto, me pienso quedar en Forks…
- Pero sabes que aquí…
- Espera, espera – a veces podía ser bastante lenta agarrando la idea, pero solía terminar por agarrar la lógica - ¿A qué se debe tanta insistencia?
- Amm… solamente quiero asegurarme que sepas… - mi madre, tanto como yo, no sabía mentir
- Mama, dime que no tienes mi boleto comprado – pedí
- Bueno yo…
- Mama
- Hace tiempo Charlie y yo hemos ahorrado… y bueno, me tome la molestia de comprarte un boleto para cuando quisieras regresar, tu padre ya lo tiene… solo tendrías que pagar la mitad del boleto… para el día que quisieras – pareció avergonzada
- ¿Por qué?
- Bueno… tu no nos pedirías dinero, te conozco bien… y sé que lo que estás viviendo con el asunto de Edward ha de ser bastante complicado… así que…
- No, me refiero a ¿Por qué no me lo dijiste antes?
- Creía que lo tomarías a mal – y así era
- Renée no debiste comprarlo – le dije con voz seria, papá me alzo una ceja, mientras entraba a la cocina y abría el refrigerador
- Aparte te puede servir para las vacaciones
- ¿A quién engañamos? – pregunte
- Oh vamos, Bella no te he visto en bastante tiempo, creo que visitar a tu madre al menos en las vacaciones, no te haría ningún mal
Y en eso tenía mucha razón, llevábamos ya demasiado sin vernos, extrañaba a la extravagante y alocada de mi madre.
-Supongo que ir a visitarte no suena tan mal
- Esperare tu llamada – podía imaginármela sonriendo y alzando sus cejas
- Yo te llamare - colgué
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