N/A: Hello! ¿cómo les va? a mi de maravilla, en mi país (Chile) hoy es feriado así es que lo estoy disfrutando en mi casa, relajada total.
Bueno ya sé que actualicé hace dos días, pero hoy es miércoles y toca capítulo, ya saben que subo sábados y miércoles :)
Por otro lado, ¡gracias por sus mensajes! como ya les he dicho, su motivación es la mejor parte de esta historia, así que como siempre... espero con ansias sus reviews. ¡Un besote!
…
-¡Emily, trae el balde, hemos encontrado muchas conchitas más!- chilló Jack, quien iba corriendo desde el mar en dirección a Emily.
Ella estaba leyendo un libro en una reposera, pero no estaba muy concentrada en la lectura, pues a cada segundo levantaba la vista de las páginas para mirar en dirección de Aarón y Jack, quienes jugueteaban y reían a la orilla del mar.
El día estaba deliciosamente agradable. El sol cumplía con su parte y la brisa marina con la suya, el ambiente era perfecto, y la compañía lo hacía todo aún mejor.
-¿De veras, Jack?- preguntó cuando el niño llegó a su lado.
Jack asintió mientras apoyaba sus manos en sus rodillas. Estaba cansado, llevaba mucho tiempo jugando con su papá, corriendo de aquí para allá y chapoteando en el mar.
Emily le sonrió y dejó el libro a un lado. Tomó el balde que estaba lleno de conchitas hasta la mitad y se puso de pie.
-Pues vamos a por ellas- le animó.
-¡sí!- Respondió el niño a punto de echarse a correr nuevamente. Pero se detuvo y decidió caminar junto a Emily, mirándola con curiosidad, desde su estomago hasta su rostro.
De reojo, Emily notó que Jack la estaba inspeccionando y bajó la vista hasta la altura del pequeño, sonriéndole.
-¿Pasa algo?- preguntó mientras caminaban.
-Es que…- comenzó Jack, rascándose la frente con sus pequeños dedos.- ¿Cuándo te va a crecer la panza?- preguntó con curiosidad
La agente no pudo evitar dar una carcajada.
-Es que yo tenía entendido que las panzas crecen cuando se tiene un bebe adentro- explicó encogiéndose de hombros.
-Claro que sí, campeón. Tienes toda la razón. Pero pasa que este bebé es muy pequeño aún. Va creciendo de a poco… yo creo que en unas semanas más, ya se notará.- le respondió en tono suave. Jack asintió sonriendo.
-¡Yo ya quiero que nazca! así crece rápido y podemos jugar a la pelota. ¿Crees que le guste jugar a la pelota?- preguntó entusiasmado.
Emily se mordió el labio inferior y miró en dirección de Hotch, que los veía desde su sitio. Ya estaban llegando dónde él.
-Esperemos a que si- le dijo desordenándole el cabello.
-¡Ojalá!- chilló antes de correr para acortar la distancia que los separaba de su padre.
Emily llegó sonriente junto a ellos y le pasó el balde a Jack, quien tomó un poco de distancia para ir a guardar el montón de conchitas que había encontrado con su padre.
-¿Ya te dije lo mucho que me gusta cómo te queda ese bikini celeste?- preguntó Aarón, pasando sus brazos por la cintura de Emily.
-ah, si… y creo que han sido unas… veinte veces, contando esta- dijo ella sonriéndole de lado.
-Te amo- dijo antes de darle un rápido beso en los labios.
-Y yo a ti- respondió acariciándole la barbilla.
Rompieron el abrazo y Emily le tomó la mano mientras ambos se acercaban a Jack, quien estaba concentrado en su labor.
-¿Qué vamos a hacer con ellas luego?- le preguntó Hotch a Jack
El pequeño se encogió de hombros
-No lo sé, pero me gustan y quiero llevarlas a casa- respondió con su sonrisa infantil- y mira ¡ya está casi lleno!- exclamó mostrándoles el balde.
-Son muchísimas- comentó Emily.
-Sí, y hay unas bien grandotas- agregó Jack con ojos grandes.
-Has hecho un muy buen trabajo recolectándolas, Jack- le felicitó su padre.
El niño asintió con la cabeza, sonriendo orgulloso. Pues sí, él pensaba lo mismo.
-¡El último en llegar al agua es un huevo podrido!- estipuló Jack luego de dejar el balde en la arena y salir corriendo en dirección al mar.
-¡No te metas tan adentro!- le gritó su padre y Jack se detuvo cuando el agua ya le llegaba hasta la cintura.
-¡Uno de ustedes dos será el huevo podrido!- chilló desde su sitio.
Emily volteó su cabeza en dirección a Aarón, achicando un poco los ojos. Él la miró interrogante.
-¿Qué?- preguntó frunciendo el ceño.
Emily se encogió de hombros y se mordió el interior de su mejilla.
-Nada. Solo que… ¡serás el huevo podrido!- dijo antes de echarse a correr en dirección hacia Jack.
Aarón no pudo más que sonreír, a la vez que negaba con la cabeza.
La agente se reunió con el niño y ambo chocaron sus manos riendo.
-¡Eres un huevo podrido, eres un huevo podrido!- le gritaron a Aaron.
-Pues creo que lo soy- admitió cuando llegó junto a ellos.
-Hueles como uno, papá- dijo Jack haciendo reír a Emily.
…
El fin de semana en la playa pasó cruelmente rápido para los tres. Por supuesto que lo habían pasado de maravilla, habían disfrutado el mar, habían comido exquisitos platos, habían visitado los alrededores, y habían jugado un montón. Todo el tiempo los tres juntos, incluso, a pesar de que Jack tenía su cama propia en una división continua a la habitación matrimonial, habían dormido con ellos. Aunque a decir verdad no durmieron mucho, se dedicaron más a ver tele y a contar historias.
Pero el tiempo se les había hecho nada y el domingo por la tarde-noche ya estaban dejando a Jack en casa de su madre.
Posteriormente se dirigieron al supermercado. Sus vacaciones ya terminaban y no tendrían tiempo de hacer las compras hasta quién sabe cuándo… y no podían quedar desprovistos de alimentos, no con el apetito que tenía Emily.
Llegaron a casa a eso de las 10 de la noche. Desempacaron las bolsas del supermercado y organizaron todo lo comprado en la despensa o en el refrigerador.
Aarón negó con la cabeza divertido al volver a ver los 5 potes de helado que Emily había comprado, y todos del mismo sabor. Manjar con nueces.
-¿En serio te vas a comer todos estos?- preguntó mientras los guardaba en el congelador
Emily, quien estaba agachada en la despensa guardando un litro de aceite de oliva, se encogió de hombros.
-Pretendo que me duren hasta la próxima compra- respondió.
-Pretendes…- repitió Aarón, incrédulo.
-Pretendo- confirmó Emily, haciéndolo reír.
…
Y comenzó la semana. Y no de muy buena manera para Emily. No solo porque se tuvo que volver a levantar temprano… sino porque justamente ese día nuevamente la atacaban las nauseas.
Ni siquiera pudo tomar desayuno en casa, y eso la tenía no muy contenta.
Hotch prefirió ni siquiera hablarle de camino a la UAC mientras iban en el auto, pues se veía a leguas en su cara que hoy sería uno de aquellos días en que cualquier cosa que dijera, podría ser usada en su contra y ocasionar una guerra mundial.
Llegaron al edificio de la FBI y Emily se bajó del carro en cuanto Hotch lo detuvo. Necesitaba ir al baño urgente y no podía seguir esperando. Aaron, quien no sabía porque se había bajado tan rápido del coche, se quedó atrás mirándola resignado… paciencia.
…
Salió del baño luego de haber tenido una pequeña conversación con su reflejo en frente del espejo. Tenía que tratar de que su humor no afectara a los demás… ni a su trabajo. Así es que se propuso tratar de calmarse.
Se dirigió a su escritorio para ordenar sus cosas, estaba de pie frente a este cuando…
-¡¿Cómo te trataron esas vacaciones, lindura?!- preguntó Morgan sujetándola repentinamente por la cintura detrás de ella, espantándola.
No pudo evitar pegar un grito que probablemente se escuchó desde todo el edificio.
-¡maldición, Morgan! ¡Casi me da un infarto!- gruñó girándose hacia él, llevándose las manos al pecho como si tuviera que sujetarse el corazón que sentía que se le salía…
Morgan sonrió de lado.
-Extrañaba que te espantaras así- dijo divertido
Ella lo fulminó con la mirada.
-Bien, perdón…- se disculpó poniéndose un poco más serio.
Emily suspiró mientras negaba con la cabeza, tenía que controlar su temperamento… ella sabía cómo era Morgan y siempre lo había aguantado, sus hormonas no podían hacerla enojar con él.
-Está bien- respondió con algo similar a una sonrisa, Morgan asintió despacio- Mis vacaciones estuvieron bien, gracias- respondió
-¿Y qué tal se porta el mini Hotch o la mini Emily?- preguntó señalando a su barriga.
Emily lo miró anonadada, con la boca levemente abierta… ¿Ya lo sabía todo el mundo?
-¿Quién… cómo…?- intentó preguntar confundida. Aunque la respuesta era obvia: García.
Derek se encogió de hombros.
-Ya sabes, entre mi baby girl y yo no hay secretos.- sentenció con naturalidad.
Emily soltó un pequeño gruñido de resignación… ¡pero cómo le gustaría coserle la boca a García!
-Y bien… entonces cuéntame. ¿Cómo va todo?- volvió a preguntar.
Emily le sonrió un poco.
-Bien- contestó, sin querer dar detalles de lo fatal que se sentía aquél día.
-Bien… ¿bien? – preguntó insatisfecho con la respuesta.
-Bien, Morgan. Bien.- le respondió con un poco más de seguridad.
-Entonces déjame que te felicite, mamá- le dijo cariñosamente mientras la abrazaba- serás la mejor, de eso estoy seguro.
Emily se dejó abrazar, las palabras de su amigo iban con sinceridad y a ella le encantaron, le devolvió el abrazo con muchas ganas.
-Prentiss, Morgan- los interrumpió Hotchner. Ellos se soltaron del abrazo en cuanto lo oyeron y los miraron expectantes.
-¿Si, Hotch?- dijeron al mismo tiempo, cosa que los hizo mirarse y sonreír.
-Tenemos un nuevo caso, nos reunimos en la sala de conferencia en cinco minutos- dijo en tono profesional. Los agentes mencionados asintieron y Hotch luego de mirarlos una vez más con su ceño fruncido, los dejó solos nuevamente.
…
Una vez arriba del jet, y después de haber hablado y discutido todo lo relacionado con el caso, Hotch tomó su lugar en frente de la mesilla y se dispuso a re-leer los documentos que se le habían enviado. No quería perderse detalle alguno.
Emily y Derek se sentaron al lado contrario del avión, dispuestos a conversar un rato, pues no se veían desde hace un buen tiempo y no habían hablado demasiado, necesitaban ponerse al día un poco. Además, Morgan quería detalles de su embarazo, pues estaba muy entusiasmado por la llegada del bebe de una de sus mejores amigas.
Reid por su parte leía un libro en su asiento, mientras que JJ lo veía alucinada por la rapidez con que cambiaba las páginas. Era admirable.
Rossi, quien estaba sentado en frente de Hotch, lo estaba evaluando con la mirada y notó como movía repetidamente un lápiz y cómo fruncía los labios.
-¿Todo bien?- preguntó de pronto.
Aaron lentamente levantó la mirada hacia él, con su habitual ceño fruncido.
-¿Me preguntas a mí?
-Pues…- miró hacia todos lados- eso creo.
-Sí. Sí, todo bien- aseguró
-Te ves… distraído. A decir verdad, te ves concentrado en tus papeles pero te conozco suficiente como para decir que solo los estás mirando, pero que ni te enteras de lo que hay en ellos.
En ese momento una risa proveniente de Emily inundó el jet. David Rossi sonrió, mientras que Hotch soltó su lápiz y se apoyó en el respaldo de su asiento, cruzándose de brazos.
Y el viejo hombre lo supo.
-¿Problemas con Emily?- preguntó con cuidado de no alterar su humor.
-No, estamos bien- respondió.
-¿Entonces?- insistió.
Hotch bufó. Sabía que Rossi seguiría preguntando hasta que él le contara y pues, se rindió.
-Es… he tenido paciencia, mucha a decir verdad… he sido comprensivo con sus cambios de ánimo que le causa el embarazo… pero hoy por ejemplo, está molesta, no me ha dirigido la palabra a mí, pero sin embargo con Morgan se carcajea como si nada, han estado toda la mañana juntos y le sonríe, bromean… no es justo- agregó esto último encogiéndose de hombros.
David alzó una ceja exageradamente, y se rascó la barbilla.
-¿Celos?- preguntó
-No, David, no son celos. Es solo que… no sé, me molesta eso- respondió mirando de reojo en dirección a Emily.
Y precisamente en ese momento Derek le estaba acomodando el cabello detrás de la oreja. Hotch sintió que los celos se lo comían por dentro, pero no lo diría, era demasiado absurdo. Emily y Derek habían sido amigos desde que ella había llegado a la unidad, y siempre se habían tratado igual… pero por la misma razón en ese momento no podía dejar de sentirse así.
-Creo que si son celos. Pero creo también que son absurdos. Emily te quiero mucho, Aaron. Aceptó vivir contigo, van a tener un hijo… ¿Qué dudas te quedan de que te ama? No veo el fundamento de tus celos, ¡relájate hombre! –le aconsejó.
Aaron no cambió su gesto, volvió a mirar en dirección a Emily, ella le sonrió y él intentó hacerlo de vuelta… pero su intento no fue muy exitoso. Suspiró y volvió a sus papeles, sin responder nada a su amigo.
…
Luego del caso nuevo que los tuvo cuatro días en California, todos llegaron exhaustos a Quántico y no de muy buen ánimo. No habían alcanzado a llegar a tiempo para rescatar a las últimas víctimas y el criminal se había salido con la suya, matando a otra familia completa y cómo si fuera poco, no pagaría por ello, pues cobardemente se había quitado la vida en frente de los agentes.
Durante los días que estuvieron en el caso, Aaron y Emily habían tenido una relación netamente profesional, dormían en cuartos separados y no hablaban de otra cosa que no fuera del caso, eso sí, cada vez que podía él le preguntaba cómo se sentía y si necesitaba algo. Por otro lado, él había olvidado la situación del jet, pues Rossi tenía razón, era una tontería.
