Hola, hoy me han dado el boletín de notas, y estoy super feliz, he aprobado todas y con nota, estaba muy asustada porque se trataba de bachillerato pero estoy contenta por el resultado, a ver como se me da el segundo trimestre.

Os dejo con un nuevo episodio!

Capítulo 20: Tempestad de...

Las horas pasaban con lentitud, las notas del fin de carrera estaban a punto de salir, solo quedaba una hora pero aún así a Katherine le iba a dar un ataque o algo parecido, sentada junto a Tessa y a Sage esperaba impaciente las finales, pero nada, el reloj iba en contra suya, cada minuto que pasaba se hacía aún más eterno. La castaña empezó a morderse las uñas.
-¡Quédate quieta!-le golpeó la morena que estaba a su lado-o no vas a tener manicura para esta noche.
-¿Qué pasa esta noche?-preguntó extrañada volviendo a mirar el reloj una vez más, Sage cansada y nerviosa le quitó el móvil-¡Eh!
-Esta noche es la fiesta de los Mikaelson, en honor al compromiso de Elena y Elijah, ¡que es tu hermana joder!-le reprendió-no se te puede olvidar algo tan importante...-Katherine asintió, y se levantó al ver a su hermana junto a sus amigas, por la cara que tenía y los papeles ya había recibido sus notas, se levantó para preguntarle.
Elena se acercó como un zombie, y se avalanzó contra su hermana con lágrimas en los ojos, gritando que había aprobada, Katherine bufó y se puso a dar saltos junto a ella, unos hombres pasaron por su lado y colocaron una lista, Katherine no tardó ni un segundo en tirar de su hermana para empezar a bucear entre la gente para ver sus resultados.
Elena la miraba impaciente, con la misma intensidad con la que había estado con sus propias notas, ellas eran las mejores en sus terrenos, pero también eran las más asustadisas, y ahí estaba la prueba viviente: Katherine comiéndose a la gente para ver sus notas.
-¡He Aprobado!-la gente gritaba eso o salía con lágrimas en los ojos, pero la persona que más destacó fue esa castaña vestida con la misma ropa del día anterior, un chandal y unas deportivas hechas polvo, se lanzó en los brazos de su hermana, y sus amigas vitorearon al verse también aprobadas.
Lo celebraron en la cafetería de la universidad, para después irse directamente a Nueva York, estaban impacientes, pero Elena no, ella estaba en las nubes, pensativa, y dando vueltas a su brazalete, Katherine se acercó a ella.
-¿Qué te sucede?-la abrazó-Es el mejor día de nuestras vidas...
-Dentro de menos de un mes me caso, ¿cómo quieres que esté? Cuando nos comprometimos lo vi lejos, ahora se me está echando el tiempo encima-le confesó con la mirada perdida-y encima no puedo volver a casa esta noche.
-¿Por qué? Te recuerdo que vas a ver a Elijah después de dos meses de estudios sin parar, no puedes decir eso-le regañó, más enfadada por el simple hecho de no poder ir a ver a Elijah que de que su amiga tuviera dudas.
-Porque me ha llamado Bonnie, lo ha dejado con Jamie, y viene para acá, nos pasaremos toda la noche, mañana estaré en casa, hablaré con Eli, no creo que le importe, ¿o si?-la castaña tenía sus dudas, Elijah era una persona muy noble, de la vieja escuela, pero aún así era su fiesta, la primera después de tantos meses. Las dudas la estaban matando.
-Llámale...pero no nos estropees la fiesta-saltaron Sage y Tessa desde la espalda de ambas chicas, Katherine empezó a golpearlas por cotillas.
Eso fue lo que hizo Elena, o por lo menos lo que le dijo a Katherine. Todos estaban en la gran mansión que pronto sería de Elena y Elijah, ese pensamiento la torturó al principio de la fiesta, pero enseguida se dejó llevar por la música y las bebidas. Tenía que celebrar que ya era libre, tenía que vivir todo al máximo sin importarle nada ni nadie. No se enrolló con nadie, ni siquiera lo pensó, pero disfrutaba calentando braguetas, y restregándose mientras bailaba, más de uno tuvo que hacerse un trabajito al ver el rechazo de la castaña y a su corte personal.
Cansada de tanto beber fue al baño de arriba, ya que los demás estaban aborrotados de gente, se miró en el espejo, estaba hecha un desastre, rió, ¿qué veía Elijah en Elena? es verdad, más de una vez se lo había dicho, tenía que casarse con ella, por venganza.
Unos golpes la pusieron a la defensiva, cualquier cerdo la había seguido, cogiendo la escobilla del váter, pues era lo que más a mano tenía se dirigió hacia la puerta, la abrió, y ¡zas!
-Oh madre mía-rió al ver quien era el que había recibido el golpe, tambaleándose por los zapatos se agarró a la puerta-¡Lo siento!
-No veo la gracia en ningún lado, ¿no tenías otra cosa a mano? ¿como el agua del inodoro?-preguntó sarcástico, la chica le ayudó a limpiarse un poco, y a cambiarse de ropa, ninguno de los dos apartaba la mirada del otro, el calor aumentaba en la habitación, ambos eran conscientes de ello, pero ninguno lo dijo en voz alta, involuntariamente sus manos rozaron el torso semi desnudo del chico, el cual agarró su mano para mantenerla durante más tiempo en su cuerpo. Ambos se miraban con deseo-Katerina...
-Elijah..-le costó pronunciar, y ambos se unieron en un profundo y apasionado beso, ambos lo llevaban deseando desde hacía meses, desde esa noche donde su hermana se comprometió, desde esa noche en que ella decidió alejarse de él, se apartó extasiada-No...no...
-Si...si...te quiero solo a ti...-acarició su rostro y la empujó contra la cama, repleta de abrigos, y de bolsos, ambos cerraron bien la puerta, y empezaron a desnudarse, con cuidado, memorizando cada momento, entre besos, gemidos, suspiros, mordiscos, ambos llegaron al climax, sus gritos podrían haberse escuchado por toda la casa sino fuera por la música de abajo.
Ambos cayeron de un golpe seco en la cama, el chico volvió a empezar su camino de besos, y caricias, la castaña solo podía pensar en una sola cosa: sexo salvaje.
Y se pasaron gran parte de la noche así, hasta la mañana siguiente en la que una alegre Elena se lanzaba a los brazos de Elijah: amor...

Katherine se había pasado gran parte del fin de semana asimilando las palabras de su hermana y la relación que tuvieron ambas con Elijah, se sentía culpable de todo lo que estaba sucediendo, y no podía dejar de pensar que si ella no se fuera acostado con Elijah ahora su hermana podría estar teniendo un despertar romántico con su noble Elijah, dio varias vueltas sobre la cama, encontrándose sola en esa gran casa, salió de las sábanas para ir en busca de su hermana. Las maletas de esta estaban todavía el mismo sitio, y aún eran las cuatro de la mañana por lo que el vuelo todavía estaba lejos.
-Elena-la llamó, Ric llevaba todo el fin de semana fuera, ya las había llamado, estaba con Jenna en no sabían donde y en no sabían que, pero les dio igual-Elena-más fuerte, la aludida se asomó desde la nevera con unos cascos puestos y una bolsita de kitkat en la boca, su hermana negó con una sonrisa en la cabeza, y se los quitó de un golpe seco-Vas a irte dentro de unas horas, ¿y te vas a comer esto? El vuelo no es muy largo pero si cansado...
-No voy a estar con el jet lat, me voy aquí al lado, así que dame eso-se los arrebató-he tenido una pesadilla y esto es lo único que me calma-se metió uno de chocolate con leche en la boca, Katherine se encogió de hombros y se echó un vaso de leche desnatada-Eso si que es malo.
-Ay dejame, y atibórrate de carbohidratos-le sacó la lengua, pero la incomodidad seguía presente entre ellas, y ambas eran conscientes, el teléfono de Elena sonó, fue a mirar el mensaje que había recibido, era de Damon.

De: Damon
Para: Elena
Me largo al aeropuerto, te echo de menos, he soñado contigo amor...

Elena sonrió ante sus palabras pero no contestó, tampoco era plan que le dijera que se iba demasiado temprano para ser un viaje de placer, aunque el suyo también era un tanto temprano, lo dejó estar, iba a enfrentarse a su hermana una vez más.
-Katherine

-Elena-dijeron casi a la vez, las chicas se echaron a reir, continuó hablando Katherine-Lo siento mucho, lo de la otra vez, de veras me pasé, tal vez el amor nos haga diferentes, siento lo que sucedió con Elijah, ahora me he dado cuenta que no le quiero...que solo fue un capricho-sonó cruel, pero era la realidad Katherine ya no lo podía ver de otra forma-Ojalá seas feliz junto a Damon, os merecéis lo mejor, y mejor que no le enseñes eso a papá y a mamá todavía, deja que se calme la tempestad.

-Gracias Kath, una vez dudé en perdonarte pero ahora lo tengo clara, ambas somos culpables de ello-Elena era demasiado buena, ambas lo sabían, pero Kath agradeció su gran bondad una vez más, las dos chicas desayunaron alegremente y se encaminaron juntas al aeropuerto, y por extraño que parecía no tuvieron ningún contratiempo con la prensa ni con los paparazzi, cosa que llamó la atención de ambas, en especial de Katherine que se esperaba una oleada de cámaras hambrientos.

A la distancia un muchacho vestido completamente de negro las observaba en silencio, habían crecido mucho, demasiado, eran unas adultas hermosas, sonrió, y depositó en recepción un mensaje, que solo una de ellas entendería...

Elena fue a montarse en el avión, en la zona de lujo, se recostó en su asiento y esperó a los mensajes de bienvenida y a que dieran rumbo a Chicago, solo eran unas horas pero para Elena iban a ser eternas.

Ding, Dong, Ding...

"Señores pasajeros un mensaje de última hora: Nada nos separa, siempre te encontraré, la edad no importa solo unas pequeñas flores"

Elena por poco se atraganta con su propia saliva, un escalofrío la recorre de arriba abajo, es la primera vez que tiene miedo de las coincidencias, y algo le dice que no será la última, traga saliva y descansa, soñando una vez más con Damon...

Los avisos la despiertan, ya han llegado a Chicago, con rápidos movimientos sale al exterior, esperando una manada de periodistas, pero ni con esas, al bajar lo primero que ve es a Tarnner, le sonríe, aunque en realidad le quiere pegar una patada en sus partes por todos los problemas que se están ocasionando.

-Bienvenida a Chicago-la abrazó, cosa que la sorprendió-me alegra que aceptárais.

-¿Quién más...?-preguntó al oir el plural de su boca, sabía que no estaría sola, ella solo se encargaba del marketing pero tenía curiosidad por saber quien era, un golpe seco la hizo girarse, y quedarse blanca. Vestido completamente de negro, unas gafas de sol, y un sombrero estaba Damon, con su típica sonrisa torcida, Elena quiso ir a abrazarle, y golpearle por mentirle.

-No podía decir nada chicos, comprenderme, se que no os lleváis bien, ¿o me equivoco?-Elena estaba a punto de asentir cuando Damon pasó por su lado empujándola levemente-Ya veo que no...

-¿No había otra zorra?-le preguntó con asco, Elena se llevó ambas manos a la boca-Joder Tarnner, luego querrás que no la cague pero me traes a la peor de los Gilbert-pasó con sus maletas de largo, encaminándose a la limusina, Elena no movió ni un músculo, Tarnner en cambio casi la arrastro hasta el interior, pensando que tal vez se habían confundido, pero no pensaba tirar la toalla tan pronto, tenía que estar atento y con lupa.

Elena se sentó justo en frente de Damon, ni le miró, el chico tampoco lo hizo estaba muy concentrado en su nuevo Ipad, mejor dicho en el de su hermano, el viaje fue incómodo hasta para Tarnner.

Llegaron justo enfrente del hotel, de ahí no se libraron de las cámaras y las preguntas, Damon solo sonrió y saludo, Elena no movió ni un músculo, estaba totalmente cohibida, y lo demostraba a cada paso que daba, entraron al interior mucho más agotados que cuando bajaron del avión.

El móvil de Elena sonó, lo miró curiosa.

De: Damon

Para: Elena

¡LO SIENTO! TE AMO :(

Elena sonrió y le correspondió con otro mensaje igual, y amenazador.

-Vuestras habitaciones son contiguas, así evitaréis los problemas con los periodistas, pero no os matéis-le avisó a Damon, este puso los ojos en blanco como quien no quiere la cosa y le mangó las llaves, las de Elena las dejó caer en el suelo.

-Huy lo siento...tendrás que arodillarte como una puta-murmuró en su oído, siendo consciente de que Tarnner lo había escuchado perfectamente, pero lo que Damon no sabía es que no era lo único que había visto. Cuando el chico se había acercado el rostro de la chica había cogido mejor tono, y los ojos de Damon eran dulces-Vamos.

La sequedad de sus palabras y su comportamiento eran muy diferentes, Tarnner habló con el recepcionista, y que tuviera todo listo.

Las habitaciones eran preciosas, una cama de agua con miles de cojines decorándola, casi no se notaba el pequeño detalle del líquido, alrededor había unas cortinas cubriendo ese pequeño espacio, era lo primero que vio Elena al entrar, también había un gran baño compuesto por ducha con hidromasaje y un jacuzzi. Los colores eran claros pero acogedores. Tarnner sonrió al ver la alegría en los ojos de la chica, Damon que estaba a su lado no pudo reprimir otra sonrisa, que no pasó desapercibido para el otro hombre.

-¡Es enorme!-se sentó en una de las butacas-hermoso-corrió hasta la gran mesa, dirigiéndose después a la pantalla de plasma-¡espectacular!

-La niña pijas con sus caprichos-susurró Damon cerca de Tarnner, tampoco quería que Elena se sintiese mal por cada comentario, el otro puso los ojos en blanco y lo sacó fuera de la suit-¡Hey!

-Deja de tocarme los huevos Damon, he traído a la chica porque, yo que se, pensaba que ibas a tener menos problemas, pero ya veo que estaba equivocado, una vez más.

-No es mi culpa que esa zorra me toque los huevos cada cinco minutos-se cruzó de brazos, y le apartó la mirada, le estaba costando una eternidad pronunciar cada palabra.

-Nadie te ha pedido que nos acompañes a la habitación, tu podrías haber ido solito a la tuya-le aclaró, Damon se sintió pillado.

-Eso no fuera sido lo correcto-intervino Elena, saliendo con unas sábanas en la mano-para Damon, él es un capullo sin escrúpulos, hasta que no da por culo no se queda tranquilo-sonrió con picardía-¡Amo la decoración!

Tarnner se despidió de ellos, prometiendo a ambos que iría a buscarlos en media hora para conocer su lugar de trabajo, pero que no tendrían que empezar hasta mañana por la mañana, así durante los próximo seis días. Damon, tras ducharse, y aún medio mojado se adentro a la habitación de la castaña, iba en boxer y con una camiseta azul puesta, totalmente mojada, dejando gotitas de agua a cada paso que daba. Se podía oir la ducha desde ahí, por lo que Damon fue a hurtadillas hasta allí. Podía ver la figura de su princesa totalmente mojada de espaldas a ella, y hasta podía sentir la erección que eso le provocaba, quitándose la camiseta, y los boxer se adentro a la ducha, consiguiendo un grito y unos golpes de Elena.

-¡Calma fiera!-le volvió a golpear, estaban a punto de tropezar con el jabón-¡Que no veo nada!-se quejó al notar como las burbujas rozaban sus ojos a causa de los golpes de la chica-¡Ele-na!-ahora en la boca.

-¡Hipócrita, cerdo pervertido...!-volvió a golpearla con las manos húmedas y llenas de jabón, pero esta vez el chico pudo sujetarla por las muñecas y acercarle a él. La chica escupió, literalmente al chico-¡Capullo!

-Si pero me quieres, y deja de hacer guarradas.

-¡Mira quien fue a hablar!-le volvió a golpear, el chico la atrajo hasta su cuerpo desnudo, y Elena pudo sentir el bulto en su cuerpo, se sonrojó-¿Qué coño estas haciendo Damon?

-Mmm...creo que es más que evidente...¿o es qué me vas a decir que eres virgen...?-la chica empezó a reir a carcajadas-¿con Elijah?

-No-rió tonta-fue en mi graduación de bachillerato, no pienses mal, se llamaba Jason, era mono, pero me resultó gay, ¡y no te rias!

-¿Cómo no me voy a reir? Si después de acostarse contigo se hace gay, no es para reirse, es para partirse.

-¡Capullo! Luego estuve con él, como amigo, y apoyándole hasta que se atrevió a dar el paso, está casado, y es feliz-se encogió de hombros, enredando sus dedos entre los cabellos húmedos de Damon, el chico sonrió picarón y empezó a besarle con dulzura el cuello, la chica intentó apartarse, pues no era el mejor momento, pero al final se dejó llevar, los besos y los mordiscos descendieron hasta su estómago, y vuelta a empezar. Elena empujó al chico fuera de la ducha, y ambos entre besos y caricias fueron directamente a la gran cama de agua, al caer ambos rieron, claro que se notaba el agua, no dejaban de pegar botes en ella, Elena puso un puchero al ver como Damon se entretenía con la cama más que con ella. Cansada de ser el segundo plato se montó a horcajadas encima de él, ambos desnudos, la temperatura empezó a subir a gran velocidad, y ambos necesitaron empezar a devorarse mutuamente. La castaña tomó el control, dejando un camino de besos desde la frente, hasta el la caída de la barriga, saltándose la boca, Damon deseoso le cogió el rostro y empezó a besarla, a torturarla con sus besos, sus caricias y sus moriscos.

Damon jugó con sus pechos, torturando así a la dueña de estos, que casi sin pensarlo enredó sus piernas en las caderas de este, al ver el movimiento desesperado Damon sonrió contra su pecho, y subió con la lengua hasta el cuello de esta, la chica soltó un gemido placentero, y con los ojos cerrados apretó las sábanas contra sus dedos, Damon lamió cada uno de esos dedos, aumentando su erección y su orgullo, claro esta.

-Damon...Damon...no...puedo más...-gimió, y el chico prestó suma atención a cada movimiento, a cada reacción, él estaba también al límite, pero necesitaba hacer una última cosa más, colocó sus labios sobre los de Elena, pidiendo permiso con su lengua, y empezó a saborearlos con pasión y firmeza, sus lenguas jugaron una única batalla, mientras Damon se introducía lentamente en Elena, poco a poco-¡Damon!

Las embestidas fueron en aumento, y Damon tuvo que cerrar los ojos pero en ningún momento dejó de pronunciar su nombre, ambos, juntos llegaron al clímax, unidos.

Los chicos cayeron exhaustos uno al lado del otro, con la respiración entrecortada, y con unas sonrisas tontas dibujadas en sus rostros, el chico miró la hora, faltaba muy poco para que se acabara el límite que les había dado Tarnner.

-Te amo-se giró al escuchar las palabras de Elena, solo eran un hilo de voz, pero para él fue suficiente para inundar su corazón, la abrazó con fuerza-te amo-repitió.

-Yo más...

-No...no, no vayamos a competir en eso también-saltó la castaña, no le hacía gracia tener que salir de la cama y de sus brazos pero menos gracia le hacía que los descubrieran, mientras se vestía con la atenta mirada de su depredador pensó en las palabras escritas de su abuela-Ah, una cosa, yo te amo más-y salió de la habitación corriendo, Damon bufó, y cogió el móvil y le envió un mensaje con la misma frase, mientras se vestía tuvo que enviarlo unas veinte veces más.

Porque el amor nos hace ser nosotros mismos...


PD: me gustaría dejar este pequeño espacio para recomendar una nueva historia que acaba de empezar, y que tengo que leer pero ronda interesante, es de arsipaci (Simone) s/9936477/1/Tocame-bésame-pero-nunca-me-veas y también quería recomendar la de María J. s/9933287/1/Nada-comparable-a-tu-amor que aún tengo que leerme el segundo episodio. Ambas están genial, y si no me creéis solo tenéis que comprbarlo por vosotros mismos :D