Capítulo 21.- El encuentro

Era cerca de media noche. La luz de la reticente luna en el firmamento se colaba tímidamente a la habitación, bañando el cuerpo semi desnudo de Sakura; iluminando las facciones adormecidas por el cansancio, las mejillas aún sonrosadas y el cabello como seda esparcida por la almohada.

Sus ojos no podían dejar de contemplar su belleza magistral; sino fuese porque su pecho descubierto subía y bajaba tranquilamente la hubiera confundida con una mujer carvada en mármol.

Notó sus párpados removerse inquietos, las largas pestañas revoloteando y no pudo evitar pasar las yemas de sus dedos por ellas, cosquilleando su piel.

¿Hacía cuánto tiempo estaba contemplándola dormir? Un buen rato, figuró. Él mismo no podía conciliar el sueño ¿Y cómo podría ser posible? Después de todo parecía ya estar en un sueño, en uno del que no quisiera despertar, uno que nunca creyó posible y sin embargo ahora se encontraba ahí, junto a ella, compartiendo el mismo lecho.

Se encontraba ansioso, extasiado quizás, era difícil explica ese sentimiento que llenaba su interior… se sentía… completo. Rio, no por gracia, sino de felicidad.

El sonido pareció perturbar a Sakura, quien se removió perturbada, girando su cuerpo de lado sin despertarse.

Naruto entonces decidió incorporarse y salir de la habitación, era injusto que por él, Sakura se despertara después de tanta… actividad. Buscó sus pantaloncillos de dormir en la cómoda lo más silenciosamente que pudo, colocándoselos una vez que los encontró.

Se acercó al ventanal y suspiró dentro de una ensoñación. Sin embargo, su ilusión fue rápidamente disuelta; afuera, del otro lado de la acera, vislumbró entre la luz de las farolas una figura que reconoció de inmediato. Escalofríos recorrieron cada miembro de su cuerpo, erizando los vellos de su piel y provocando un caótico pánico en su mente.

¡No! Rechazó de inmediato.

Cerró los ojos, negando con su cabeza repetidamente, asegurándose de creer que estaba imaginando cosas, que su mente traicionera empezaba a actuar en autodefensa, preparándolo para algún giro inesperado de eventos que arruinaría su reciente dicha.

En contra de su reprochante consciente abrió sus ojos y sus facciones se endurecieron al exhalar al aire contenido en sus pulmones. Cerró los puños hasta que se entumecieron y clavó su mirada en la figura erguida del otro lado del ventanal, sintió la sangre en sus venas hervir de pura furia y dio media vuelta rápidamente, saliendo del apartamento, bajando el edificio sin importarle el frío de la húmeda noche.

Cruzó la calle sin detenerse. Él lo había visto, lo sabía porque en su rostro se pudo vislumbrar la extrañeza en su mirada y esa ceja arqueada que tanto le disgustaba y con un movimiento inesperado, estrelló el cuerpo del hombre con su antebrazo sobre el cuello, restringiéndolo de escapar o algo peor.

─¡¿Qué haces aquí?! ─rechinó sus dientes en cada palabra.

Él gimió en una queja, adolorido por el brutal golpe de bienvenida que lo dejó sin aire.

─¿Enserio estás preguntando? ─tosió, había hablado demasiado rápido y sus pulmones aún no se habían recuperado del impacto, se detuvo un momento y continuó─. ¿No es obvio el porqué de mi presencia? ─alzó de nuevo su ceja mofándose implícitamente.

Naruto contrajo su rostro, inseguro sobre sus propios pensamientos. Sabía perfectamente que la única razón para que él se hubiese manifestado de tal forma era solo una. Entonces esa mañana en la tienda de música, era él… Deidara. Su rostro de ensombreció ante la revelación.

Mordió su labio inferior en busca de estabilidad, todos sus sentimientos se mezclaron en un arrebol. No entendía cómo de la absoluta felicidad pudo sucumbir ante el nerviosismo, desesperación y miedo, mucho miedo. No quería perderla, ahora menos que nunca, si antes pudo renunciar al estar a su lado fue simplemente por la indiferencia de Sakura hacia él, pero ¿Cómo podría hacerlo ahora? Cuando correspondía completa y profundamente sus sentimientos, cuando había sucumbido ante la constante lucha por mantenerla alejada en vano y por supuesto, cuando la había hecho suya.

¡Imposible!

─Bastardo ─gruñó furioso, apretando más su mano contra su cuello, escuchó el esfuerzo que hacía Deidara para tomar aire, estaba tentado a continuar, a seguir ejerciendo presión hasta que alguno de los dos se rompiera, pero se detuvo─. No te acerques a ella ─soltó en una exhalación.

─¿Desde cuando eres tan protector con tu novia? ─tosió nuevamente, aunque sin dejar de sonreír socarronamente, mofándose de él─, Si Shion se enterara…

─No tengo tiempo para esto Deidara ¿Por qué no te encontraste conmigo primero? ¿Por qué ella? ─acalló con un jadeo de sorpresa, atando cabos rápidamente.

Su rostro se endureció y su mano libre se cerró en un puño tan fuertemente que Deidara escuchó los huesos moverse en su mano, tronando alguno quizás y supo de inmediato lo que seguiría. Un sonoro golpe seco ensordeció el silencio nocturno, escuchó el crujir de los ladrillos en su lado izquierdo, a milímetros de su oído y agitarse hasta caer pedazos del muro a sus pies.

─Fuiste tú ─chirrió entre dientes─. Tú enviaste a Zaku

─¡Ups! ¡Culpable!... ─se encogió de hombros divertido, burlón, provocándolo, midiendo hasta donde iba a llegar para hacerlo acallar, pero no le daría el gusto, no lo haría y Deidara sin tener la respuesta que deseaba, continuó─. Pero, si bien es cierto que lo mandé a rastrearla, también es cierto que en mis órdenes nunca se había estipulado tener un encuentro con la chica

─¿Por qué?

Naruto frunció el ceño confundido, en su mente no cabía cómo era que Deidara sabía de la existencia de Sakura y mucho menos el significado que tenía para él cómo para dar órdenes específicas de seguirla en un afán por encontrarle.

─Tenía que estar completamente seguro ¡Ah! ─profirió triunfante, tronando la lengua en desaprobación─. Para ser tan habilidoso no eres muy inteligente ¿Verdad Naruto?

─No tientes mi paciencia ─estrujó más su brazo contra su cuello, cortando un poco el aire que entraba hacia sus pulmones.

─Bien ─articuló y Naruto regresó al punto de partida─. Fue cuando acababas de llegar a los dormitorios…

La puerta de la habitación se encontraba entreabierta y el sonido bajo de una canción que no conocía se colaba entre la rendija. Deidara miró el número en la puerta y enseguida lo asoció con el recién llegado.

Tocó la puerta al mismo tiempo que la abría, sin respetar mucho la privacidad del nuevo inquilino, no era que le importarse mucho de todas formas.

Al parecer el chico no había escuchado ni la puerta rechinar ni sus pasos al acercarse ya que, el adolescente seguía sumido en lo que parecían ser sus pensamientos mientras escudriñaba algún tipo de papel en su mano.

¿Sabes? ─el chico se incorporó se un salto, sentándose en la cama─, No deberías tener la guardia baja en ningún momento, siempre hay peligro cerca

Sí, lo siento ─contestó sumiso.

Deidara hizo una mueca y observó curioso la fotografía en su mano, el chico se encontraba en el extremo derecho, junto a una niña, otro niño y un adulto y la curiosidad lo invadió.

¿Quiénes son?

¡Ah! ─parecía que había tocado un punto susceptible pues el niño carraspeó un par de veces y meditó algunos segundos antes de decidir presentarlos─ Él ─señaló al adulto─, fue mi maestro en la escuela primaria

¿Eran muy unidos?

Sí ─contestó simple un poco cabizbajo─ Y ellos son mis mejores amigos ─contestó sin desviar la mirada de la fotografía como si estuviese recordando el momento en que fue tomada─, él ─señaló el niño de cabellos negros con cara de fastidio─, es mi mejor amigo… mi hermano, Sasuke, cuando éramos niños solía odiarlo, era mejor que yo en todo, inteligente, apuesto, popular, y… la chica que me gustaba… lo prefería a él ─su voz fue decayendo, volviéndose un susurro que se convirtió en silencio, poco después rio incómodo, rascando su nuca para calmarse. ¡En fin! Al conocerlo todo cambió y nos volvimos inseparables poco después

¿Y la chica? ¿También es tu mejor amiga?

¿Ella?… ella es Sakura

Deidara notó como las facciones de Naruto permutaron en ese instante, en sus ojos podía notar la melancolía y de sus labios salió un suspiro, como si parte de él se fuera en su lánguida exhalación.

─No hizo falta más que una mirada para darme cuenta lo que sentías por la chica en la foto, sumándole que aún eres el mismo idiota aunque no lo parezca ─dijo con media sonrisa─, sigues guiándote por tus sentimientos y no por tu cabeza

─Ese bastardo… a Sakura ─ni siquiera podía pronunciarlo con palabras, el incidente provocó tanto odio dentro de él que no pudo contenerse─, por eso yo…yo…

─Lo sé ─contestó Deidara, con voz apaciguada, casi como quien exonerara sus pecados, posando su mano en su hombro─, Zaku era una escoria, todos lo sabíamos, lo merecía Naruto

─Sí, pero era parte de nosotros

─Nosotros ─repitió─, es bueno que sigas pensando así: "nosotros"

Naruto maldijo mentalmente.

─No ─soltó a Deidara quien trastabilló─, Vete Deidara, déjenme tranquilo, solo quiero vivir una vida normal, lejos de ustedes, de ese mundo

─¿Por qué te encuentras tan reticente en abandonarla? Naruto ¿No te das cuenta? Ya has estado vivido normalmente, hasta me atrevería a decir que feliz sin ella

─Vivido dices ─rio por lo bajo─ ¿Cómo puedes llamar a eso vivir? ─negó con la cabeza─, No Deidara, no he vivido, solo he sobrevivido, y estar cerca de ella me ha devuelto los años que perdí en ese lugar, siento que volví a ser yo mismo y no pienso renunciar a eso, nunca… jamás.

─Es imposible Naruto

─No lo es ─afirmó y en sus ojos azules, Deidara pudo notar la decisión, el fulgor de su determinación, la incandescente afirmación de la veracidad de sus palabras, era un sentimiento indescriptible el que le transmitía.

─¿Enserio? ¿Eso crees? Entonces por qué tu "antigua" vida sigue resurgiendo en tu presente ─inquirió─, Según tengo entendido, tienes un tipo de acuerdo con el viejo… Naruto, todo sería más fácil si volvieras

─Pero no lo haré

─Entonces alguien más vendrá

─No me importa, así seas tú o toda la organización, no me moveré de este lugar

─Bien ─sonrió de lado, con el perfil de su rostro oscurecido por la escasa luz de la farola─, veamos cuánto dura tu capricho

Deidara arregló el cuello de su camiseta, alisó el cabello de su coleta alta y dio una última mirada a Naruto antes de alejarse de él, no sin antes decirle unas sinceras palabras.

─Espero que valga la pena ─sintió la presencia de Deidara desvanecerse en la fría noche detrás de él.

─Lo vale ─susurró al viento.

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Los ojos de Sakura se abrieron en parsimonia. Se incorporó somnolienta, casi mecánicamente, parpadeó un par de veces para acostumbrarse a la luz que se colaba por la ventana, sentía su cuerpo diferente… más liviano quizás, tenía una sensación en la piel, como si fuese el aleteo de una mariposa que recorría su piel… era reconfortante y…

Los ojos de Sakura se abrieron como platos al recordar los acontecimientos de la noche anterior, cada roce sobre su piel, los labios de Naruto posándose en ella en un cosquilleante beso, las manos ásperas de Naruto acariciando su cuerpo como si fuese una delicada fineza… ¡Dios! Sintió la sangre hervir en sus venas, su corazón palpitar tan fuerte que parecía buscar salirse de su pecho al rememorarlo.

Sakura respiró hondo y tragó saliva, calmándose rápidamente. Lo que ocurrió era algo que ella había deseado, casi implorado por más de una vez para que sucediera, no debería sentirse avergonzada, ni mucho menos intranquila por sentir la mirada de Naruto sobre ella, pero ¿Cómo evitarlo? Ahora, cada vez que esos ojos azules se posaran sobre los de ella, recordaría esa noche, donde nada más importó, donde fueron capaces de demostrar su amor físicamente… Sakura alzó ambas cejas al darse cuenta que era una tontería sentirse apenada cuando eso era justamente lo que deseaba, que Naruto la mirara como si fuese la única, como lo hizo la noche anterior, así que sin más miramientos buscó a Naruto a su lado solo para percatarse que él no se encontraba ahí, la decepción pronto la embargó.

Sakura se incorporó y se colocó lo primero que encontró en el suelo, la camiseta de Naruto.

Antes de salir, se detuvo, dubitativa y quizás un poco temerosa; tal vez se había arrepentido y por eso no estaba a su lado esa mañana, o quizás… ahora le diría que había sido un error, como otras veces que quiso alejarla sin justificación… ¡No Sakura! Se reprochó, negando con la cabeza repetidas veces hasta que calmó sus incertidumbres ¡Él te ha confesado su amor! No tienes por qué dudar de él. Inhaló y exhaló hasta que sus temblorosas manos se apaciguaran.

Dio el primer paso y le recordó aquella vez que había despertado en un lugar desconocido, la sensación era similar, la situación era similar… pero ahora era diferente, aquella vez ella trataba de seducir a Naruto debido al pacto con sus amigas y ahora… una gran sonrisa se formó en su rostro.

Dio el segundo paso, tragó saliva y contuvo la respiración, inspeccionó la cocina a su lado izquierdo, como aquella vez, tal vez Naruto estaba ahí, tomando jugo o leche del cartón, pero no se encontró ahí y de nuevo la incertidumbre se hizo presente.

Respiró hondo y giró sobre su eje hacia el lado contrario.

¡Ahí estaba!

Sonrió al verlo de espaldas, apoyado en el marco de la ventana. Se contuvo por un momento y lo contempló por un instante. El cabello rubio estaba un poco más largo de lo que recordaba, tapaba su cuello y cepillaba sus hombros cada ve exhalaba aire; las cicatrices en su espalda ancha resplandecían de un color más claro, casi como líneas pintadas en plata, vestía solo unos pantaloncillos deportivos, su mirada recorrió sus piernas hasta llegar a sus pies...

─¿Sakura? ─llamó, mirándola de reojo.

Ella sonrió y apresuró sus pasos hasta rodear su cuerpo con sus delgados brazos.

─Pensé… pensé que te habías arrepentido ─soltó.

Escuchó la risa de Naruto estallar y sintió su cuerpo contra el suyo moverse. Sakura enterró su rostro avergonzada en la cálida espalda desnuda de Naruto.

─¿Eres tonta Sakura? ─giró sobre sus pies, quedando frente a frente ─Escúchame bien, jamás, me arrepentiría de estar contigo, el simple hecho de estar a tu lado era mi deseo hecho realidad. Sakura ─la mano de Naruto levantó su rostro con suavidad y aunque notaba los ojos azules cansados, pudo observarse en ellos, brillando con el fulgor de una estrella─, eres y siempre serás mi sueño

Con esas palabras, el rostro de Naruto de acercó hasta posar sus labios sobre los de ella, en un casto beso, sentir los labios de Naruto sobre ella provocaba que en su interior algo estallara y recorriera su calidez cada parte de ella, que el suelo se removiera bajo sus pies, se sentía fuera de sí y al mismo tiempo no. Para su infortunio, el roce terminó antes de lo que hubiese deseado.

Naruto rodeó con sus brazos su cuerpo, sus labios depositaron un beso en la coronilla de su cabeza y se sintió realmente feliz, solo estar de esa forma le hacía sentir protegida, amada, deseada.

Entonces, su mirada se posó en los pies de Naruto, sucios, tal vez un poco lastimados, como si hubiese caminado sobre piedras y barro y no pudo evitar sentirse inquieta, temerosa de preguntar o tal vez por la respuesta, pero no podía quedarse con la incertidumbre, no era que desconfiara en Naruto ¿Cómo podría? Confiaba más en él que en ella misma, pero ese sentimiento de desasosiego solo se incrementaba y no pudo impedirlo.

─¿Saliste? ─preguntó y sintió los músculos de Naruto tensarse, lamentó haberlo preguntado.

─No podía dormir, así que salí a caminar

─¿Descalzo?

Naruto suspiró rendido, extenuado, solo quería sentir el calor de Sakura, oler su aroma, sentir su piel en contacto con la suya, no deseaba más que eso.

Pensar en lo que había ocurrido con Deidara solo volvería a resurgir sus preocupaciones y con ello el deseo de proteger a Sakura, y la única forma era alejándolo de él… pero no lo deseaba ¡Dios! No quería decir esas palabras que incineraban su paladar y picaba en su lengua. Su única aspiración era estar junto a ella, tal vez estudiar en alguna Universidad, continuar con su vida como si su pasado no existiera, vivir tranquilamente a su lado.

Pero su vida siempre había sido retorcida y no tendría por qué interrumpirse en sus desgracias. No, esta vez no lo iba a permitir, no podía alejarse de ella ahora, cuando la tenía tan cerca, cuando después de tantos años de quererla sin reciprocidad, ahora, finalmente le correspondía.

Tenía que luchar, enfrentarse a ese miedo que carcomía su interior, Deidara iba a regresar, pero él lo estaría esperando como lo había prometido: justo en ese mismo lugar.

─Sakura yo te protegeré ─la sintió removerse inquieta entre sus brazos, y sabía que seguiría preguntando─. Aun no puedo decírtelo, pero ten por seguro que te protegeré

Y esa era su única resolución, no podía regresar atrás, solo seguir adelante, porque después de Sakura… después de Sakura, no había nada.

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Continuará.


¡Hola! Bueno, he tardado un poco, pero ahí la voy llevando, de a poco me voy aclimatando con las historias, ha sido un año difícil para mí, muchos cambios y pérdidas pero ahí vamos de a poco. Bueno sin más dejo los agradecimientos.

Muchas gracias a ...cinlayj2, Sakuita 01, eliannar... por sus comentarios, saben que son mi motor para seguir escribiendo, también quiero agradecer a quienes leen la historia en anonimato, a los favoritos y quienes siguen la historia, ¡Gracias!

Espero les haya gustado este nuevo capítulo.

Muchos besos, abrazos y apapachos para todos.

Saludos. Nos leemos en la próxima.

¡Adiosin!